SENSACION DE SÍ MISMO
Si deseas aventurarte dentro de ti mismo, debes encontrar
la posición física correcta, si no, no serás capaz de
mantener tu esfuerzo por largo tiempo. Sólo cuando todas
las partes del cuerpo están relajadas y centradas alrededor
de un eje, es que esto es posible. Una columna vertical
mantiene la cabeza y los órganos internos en una única
línea que la conecta con el centro de atracción de la tierra.
Entonces es posible reunir la atención de todas las partes
del cuerpo en un lugar, sin tenerla dispersa entre las
diferentes extremidades y órganos de percepción. Así, lo
que antes era una sensación de consciencia ordinaria,
fragmentada y a menudo ilusoria, se convierte en una
vibración central extremadamente sensitiva a la que se
puede llamar verdaderamente "una sensación de sí
mismo".
En esta posición se puede alcanzar un nivel de atención
muy especial, que trae consigo una sensación diferente de
las dos naturalezas humanas: la que pertenece al mundo
externo y la que pertenece a la misteriosa fuente de la vida
misma. Todos los procesos que se producen en la vida
cotidiana del cuerpo pertenecen a la primera naturaleza.
Una vez que reconozcamos la facilidad con la que nos
olvidamos de mantener nuestra atención, sumergiéndonos
en el funcionamiento habitual de nuestros pensamientos, y
aceptemos el amplio surtido de nuestras alegrías y
sufrimientos, tendremos un claro indicador del sabor y la
cualidad del mundo más ordinario.
Cuando los pensamientos y la imaginación desaparecen, y
solo las vibraciones del cuerpo son el centro de nuestra
atención, el otro mundo se vuelve accesible. Aquí, todos los
motivos de deseo y curiosidad se vuelven completamente
irreales y aparece un nuevo tipo de pensamiento, liberado
de forma y compuesto de una energía pura y frágil.
Es posible pertenecer a estos dos mundos a la vez, pero
para que esto suceda se debe establecer una nueva
relación entre ambos; el actual estado de cosas, donde lo
externo se lo lleva todo para sí, debe ser revertido. La
naturaleza inferior debería estar al servicio de la superior,
porque un elemento pasivo debe siempre servir al que es
activo. Gurdjieff siempre consideró los Movimientos como
una parte esencial de su enseñanza. En un primer vistazo,
éstos parecen sólo ejercicios de atención, pero más tarde
también pueden ser entendidos como un lenguaje en el
sentido de que, a través de gestos simbólicos y otros
signos, posturas y desplazamientos, se expresan leyes
cósmicas difíciles de percibir a través de los sentidos
ordinarios, además de estar más allá del alcance de
nuestra comprensión actual. Algunos Movimientos parecen
ofrecer de forma bastante clara un vehículo transmisor de
conocimiento que el pensamiento racional no puede
alcanzar, a niveles superiores del ser humano que
ordinariamente no puede asir. Se puede sentir que sucede
cierto tipo de proceso alquímico que, no solamente nos da
destellos del "camino", sino que nos capacita para
movernos en esa dirección.
Al principio, el único problema que surge trabajando con los
Movimientos es el adoptar la postura correcta y la sucesión
de gestos y desplazamientos que van con ellos. En esta
etapa, la atención debe estar enfocada en las diferentes
partes del cuerpo que tienen que representar los múltiples
movimientos, simultáneamente o en rápida sucesión. Esto
es bastante dificultoso, pero pronto será preciso otro
esfuerzo: el momento de la cualidad más refinada posible
de atención hacia la sensación de uno mismo como un
todo. Durante cierto período de tiempo, nuestro acceso a
esta demanda adicional de atención será torpe. No
obstante, el doble esfuerzo de atención a veces aparece,
trayendo consigo un sabor fugaz de libertad que, a pesar
de durar poco, es tan memorable que ansiosamente se
busca otra vez.
Una vez que este tipo de trabajo comienza a ser posible,
los Movimientos ya no son controlados sólo en referencia a
una imagen mental, sino que dependen de la aguda
sensación de uno mismo que mana de un nivel de atención
más activo. Se podría decir entonces que el Movimiento es
manifestado a través de mí, no por mí. Esto lo cambia todo.
A pesar del deseo de hacer el Movimiento sólo en
referencia a una imagen mental, no se puede tener éxito
debido a que la mente no es lo suficientemente rápida para
controlar el instrumento que debe producir la actividad
física requerida. El cuerpo se cohíbe en su intento de
cumplir una demanda que no es la acostumbrada. Los
Movimientos que se realizan de esta forma no serán ni
precisos ni obedientes al tempo, apareciendo la emoción
que lo confunde todo. Tal actividad permanece a un nivel
ordinario y las contracciones habituales de la vida cotidiana
se presentan como barreras a la fluidez correcta de
energía, que intenta moverse en todas las direcciones de
forma incontrolada y que es la causa principal de la falta
habitual de contacto con nuestro propio cuerpo.
Cuando la atención se dispersa de esta forma, los
Movimientos no pueden ser hechos o, en el mejor de los
casos, se convierten en una mera gimnasia. Si, no
obstante, una cierta cantidad de atención interna es
mantenida, la energía fluye como debería a través del
cuerpo, usando los canales naturales existentes para este
propósito. Esto trae una sensación de claridad interna, y los
Movimientos pueden ser realizados con un sentido de
facilidad y libertad, causado en parte por la velocidad de los
Movimientos mismos, que a veces parecen ir más allá de
los límites posibles del cuerpo, y en parte por la apertura
del contacto interno, debido al cambio en el fluir de la
energía.
La des-identificación con las interferencias de la mente
permite una nueva libertad de pensamiento, un mejor
dominio del gesto, y ayuda a mantener la atención sobre
uno mismo. La cualidad diferente de la actividad física que
entonces se vuelve posible, se torna en un funcionamiento
más positivo de las emociones. Así, se experimentan tres
centros trabajando juntos a un nivel que parece ser el
mismo para todos ellos. De hecho, esta experiencia hace
posible estar en contacto con la energía específica de cada
centro, a la vez que nos hace conscientes de los hábitos
mentales y físicos y de los desórdenes de todo tipo que son
la base de toda actividad interna y externa.
Este equilibrio, sin embargo, existe sólo bajo la amenaza
de la insidiosa mecanicidad que está siempre ahí,
esperando tomar posesión. Tan pronto como la actividad se
vuelve automática, o sea, tan pronto como un Movimiento
se vuelve conocido, los sueños encuentran su camino y
cesa el nivel necesario de atención mantenida. Entonces, o
toda la atención se absorbe en mantener la sensación
sobre uno mismo, o el placer de la fluidez fácil y armónica
del Movimiento nos ocupa por entero; el Movimiento pierde
su dirección verdadera y debería ser parado al instante.
Se lo debe sustituir por un ejercicio diferente para activar la
atención de nuevo y restaurarla al nivel requerido. Este
abandono categórico del Movimiento cuando la actitud
interna desaparece, es una de las más desconcertantes
experiencias que el participante debe aceptar.
A medida que el trabajo con los Movimientos vaya
profundizándose, se irán vivificando en nosotros partes que
previamente existían más allá de nuestra percepción
ordinaria. Un nuevo mundo, envuelto en el sentido de
presencia interna evocada por los ejercicios, sustituye la
niebla en la que se halla nuestra actividad mental cotidiana,
pudiendo traer consigo una emoción trascendental.
¿Qué son exactamente los Movimientos? Esta pregunta
sólo puede ser respondida con la experiencia directa de la
práctica de los mismos. Sin embargo, ciertamente se puede
decir que producen la obtención y el mantenimiento de un
estado despierto. Podríamos mantenernos satisfechos con
la sensación de vida interna que conlleva este estado, pero
la "cuestión" permanece viva en nosotros y nos impele
hacia aspectos que son inmediatamente menos
perceptibles. Sentimos que debemos continuar más allá.
El sentido de vida interna y de relajación que aparece del
trabajo con la atención y con las combinaciones ordenadas
de gestos y posturas, nos da un nuevo contacto con el
cuerpo y trae un sentido de ligereza y fluidez que no es
enteramente físico. Pareciera que el cuerpo es el
instrumento de una nueva fuente de vida. Éste se vuelve
disponible para todo lo que se le demanda y, en este acto
de servicio, encuentra libertad y una alegría que no
solamente se debe a las funciones de un movimiento
armonioso o a su mayor participación, sino también a la
alegría de estar aquí como un todo, en un estado de
presencia de uno mismo.
Ahora vemos la posibilidad de convertirnos en instrumentos
más sutiles, y de la apertura de canales para esas
influencias superiores que están siempre fluyendo a través
de nosotros aunque no sean reconocidas. Una vez que
estas influencias se vuelven perceptibles, pueden ser
utilizadas para alimentar partes superiores de nosotros
mismos que nos ayuden a continuar la búsqueda. Por esto,
los Movimientos pueden ser llamados, en su significado
verdadero, "Danzas Sagradas", porque proveen un vínculo
entre el nivel de vida ordinario y ese nivel superior que se
siente como medio de contacto con lo divino.
El poder de los Movimientos para materializar fuerzas de
un orden superior no es experimentado sólo por aquéllos
que actúan como vehículos de estas fuerzas. La aparición
de las figuras pone en juego relaciones internas especiales
que son perfectamente visibles, ofreciendo evidencias
perceptibles de que los bailarines son portadores de
fuerzas inherentes en los Movimientos mismos y se cargan
con una influencia cuyos efectos pueden ser sentidos por
los que los observan. Una clase de Movimientos con larga
práctica en el tiempo irradia una "sustancia" que, aunque
sutil, puede ser recibida a un nivel interno de la misma
forma que el color y el sonido son percibidos por nuestros
instrumentos ordinarios de percepción.
Así, para quien practica los Movimientos, se convierten en
una búsqueda que posibilita vivirlos realmente y sentir el
poder que produce hacerlo de esta forma. A este nivel, nos
llevan a obtener ese mundo al que la oración y la
meditación incitan otros caminos, pero que en éste incluye
y hace uso del aparato humano por entero.
TRABAJO CON UNO MISMO
Hay tres líneas de Trabajo: el Trabajo sobre uno mismo, el
Trabajo en relación con los otros, y el Trabajo en conexión con el
trabajo mismo y uno mismo en relación con él.
A menos que una persona Trabaje sobre sí misma, la segunda
línea del Trabajo sigue siendo teórica e imaginaria. El Trabajo
sobre sí aporta todo lo que este Trabajo enseña prácticamente, y
es un punto de partida necesario. El Trabajo sobre sí nos ayuda a
comprender de qué modo se puede vivir más conscientemente en
las cuestiones cotidianas. Por regla general, estamos
identificándonos continuamente. La vida nos conquista a lo largo
del día y nos extrae toda la fuerza consciente. Es necesario
descubrir algo en nosotros que impida que esto suceda, es decir,
que los sucesos de nuestra existencia nos extraigan toda la fuerza
mediante la identificación y la consideración interna.
Este Trabajo dice que, debido a nuestra mecanicidad, la fuerza
nos es extraída por los estados negativos, por las preocupaciones,
la ansiedad, por todas las variedades de identificación. Por eso se
nos dice que debemos recordarnos a nosotros mismos, deteniendo
de esta forma la pérdida de fuerza. Hacemos las cosas más
estúpidas como si tuvieran una enorme importancia y padecemos
del mal de la humanidad dormida: la identificación. Gurdjieff dice
que es la peor enfermedad del planeta, y que cuando una persona
está identificada, está dormida, en estado de hipnotismo.
Una de las principales ideas que Gurdjieff aporta es que el ser
humano es capaz de despertar por el acto del auto-recuerdo. Este
acto produce un choque, el primer choque consciente. Es
mediante este choque que nos apartamos del sueño hipnótico de la
humanidad sobre la Tierra. Éste es el corazón de la enseñanza de
Gurdjieff, pero también son importantes todas las demás ideas
que introduce este Trabajo: la observación de sí, el trabajo con las
emociones negativas, la sinceridad con uno mismo, la
consideración interna, la teoría de los topes, la imaginación, etc.
El primer choque o recuerdo de sí tiene que ver con la forma de
recibir las impresiones que nos llegan. Se dice que hay tres tipos
de alimento para el ser humano: el alimento ordinario, el alimento
del aire y el de las impresiones. El Trabajo enseña que a la
máquina humana se le da un choque mecánico a través de la
respiración y que es posible darle otro choque que no es
mecánico. A éste se le da el nombre de primer choque consciente,
y este choque es lo que distingue al ser humano dormido, inmerso
en la vida, dominado por las influencias, del ser humano que
comienza a despertar. La máquina humana puede vivir sin que se
le dé este choque consciente. Entonces sólo sirve para el propósito
de la vida orgánica, al propósito de la naturaleza. Pero se dice que
el ser humano ha sido creado como un organismo capaz de auto-
desarrollarse, capaz no sólo de cumplir el propósito de la
naturaleza, sino también a otro orden de leyes. Pero esta acción
sólo nos la podemos dar cada uno de nosotros a través del
esfuerzo consciente en el Trabajo.
TRANSFORMACIÓN
"Detrás del movimiento visible hay otro movimiento; uno que no
puede ser visto, que es muy fuerte y del que depende el
movimiento externo. Si este movimiento interno no fuera tan
fuerte, el externo no tendría ninguna acción."
-Jeanne De Salzmann-
Las Danzas Sagradas de Gurdjieff apuntan la necesidad de asociar
el cuerpo con una aspiración interna, espiritual. Esta necesidad ha
sido olvidada; el cuerpo vive aparte y no sentimos la limitación
que esta situación impone en todos los aspectos de nuestra vida.
No saboreamos las posibilidades latentes en el cuerpo, no
sabemos escucharlo ni tomar contacto con él.
Es en términos de apertura a lo sagrado que podemos entender el
trabajo con las Danzas de Gurdjieff. Esta apertura puede
liberarnos de nuestra mecanicidad, mientras nos revela el aspecto
esencial de nuestra naturaleza, el estado natural del ser que ha
sido olvidado.
En una entrevista, Mme. Solange Claustres, estudiante personal
de Gurdjieff, describe los Movimientos y cómo deben ser
practicados de la siguiente forma:
“Estos Movimientos contienen la ley de la evolución de la
consciencia humana. Expresan cómo y en qué dirección debe ir
esa progresión y, como tal, son una escuela en el sentido real de
la palabra. El cuerpo comprende los Movimientos de una forma
propia. Tenemos que desarrollar una nueva atención para no
entrar en confusión debido a sus complejos patrones asimétricos.
Tenemos que usar el pensamiento conscientemente para
visualizar la cronología de la Danza. Si hacemos esto, seremos
tocados por una nueva visión. En esta visión comprenderemos
que formamos parte de una construcción de gran belleza, casi
inconcebible. Y en todo esto, la música no sólo es un
acompañamiento, sino una parte viva e integral de Trabajo
interno que sucede durante el Movimiento.”
Después de una presentación de Danzas Sagradas que tuvo lugar
en América, alguien preguntó a Gurdjieff qué lugar ocupaba el
arte y el trabajo creativo en su enseñanza. Él respondió:
"Tú ves nuestros Movimientos y Danzas, pero todo lo que
alcanzas a ver es la forma externa; la belleza, la técnica. No me
gusta el lado externo que tú ves. Para mí, el arte es un medio
para el desarrollo armónico del ser humano. En todo lo que
hacemos, la idea subyacente es la de hacer lo que no puede ser
hecho mecánicamente y sin pensamiento.
Si para nosotros el propósito es este desarrollo, entonces las
Danzas son un medio de combinar la mente y el sentimiento con
los movimientos del cuerpo, manifestándolos juntos. En todas las
cosas tenemos el propósito de desarrollar algo que no puede
desarrollarse directa o mecánicamente, lo cual interpreta al ser
total: mente, cuerpo y sentimiento. El segundo propósito de las
Danzas es el estudio. Así que los Movimientos tienen dos
objetivos: el estudio y el desarrollo."
A modo de conclusión, se puede decir que las ideas, la música y
los Movimientos de Gurdjieff representan el intelecto, el corazón
y el cuerpo de una misma visión, siendo un testimonio vital del
trabajo de un hombre que se llamó a sí mismo maestro de danza.
EL TRABAJO
"El verdadero propósito de nuestra sociedad parece ser el
apartar a las persona de la responsabilidad de sus vidas y
actos. La vía de la transformación debe ser exactamente lo
opuesto a esto; nos debe hacer libres, individuos
responsables capaces de dirigir nuestras propias vidas en
concordancia con el objetivo mayor."
-J. G. Bennett-
Gurdjieff llama a su método de enseñanza "el Trabajo"
porque requiere de nosotros un esfuerzo real que podemos
hacer de forma invisible e interna. Estamos hablando de un
trabajo psicológico interno, un trabajo que requiere no sólo
de conocer las ideas, sino también de aplicarlas y
experimentarlas en nosotros mismos. Esta aplicación
práctica nos lleva a un cambio personal que nos abre a un
nuevo nivel de conocimiento que algunos han llamado
"conocimiento a través del Ser".
Las ideas presentadas en este Trabajo tienen el poder de
una transformación psicológica y espiritual genuina en
medio de la vida diaria. Está hecho a medida para aquellas
personas que, sin escapar de sus obligaciones cotidianas,
las necesitan para aportar un significado y un propósito a
sus vidas.
Esta enseñanza trata así sobre la posible transformación
de uno mismo, y la materia a explorar somos nosotros
mismos. El trabajo de Gurdjieff ofrece percepciones
magníficas en la idea de "conócete a ti mismo",
conectándola con nuestros asuntos personales y
haciéndonos comprender lo que esta idea implica
realmente.
La enseñanza comienza con el fundamento de que antes
de poder cambiar algo en nosotros, debemos ser más
conscientes de quiénes somos ahora. Gran parte de este
trabajo estriba en echar por tierra las ideas e imaginaciones
de lo que creemos que somos, para descubrir quiénes
somos realmente. Todas las enseñanzas espirituales dicen
que existe un extraordinario potencial en el ser humano,
pero muy pocas personas tienen el coraje de actualizarlo.
El Trabajo provee herramientas psicológicas que pueden
elevarnos más allá de la confusión y el caos, pero si
deseamos tener una vida de una cualidad diferente,
debemos comenzar por darnos cuenta qué tipo de vida
tenemos ahora.
El ser humano es un ser capaz de auto-desarrollo, es una
semilla, pero esta semilla puede malgastar su potencial de
crecimiento. Una persona puede sufrir una transformación
definitiva, una evolución real, si sabe lo que debe hacer.
Muchos maestros y místicos han reconocido que el ser
humano ha nacido para participar conscientemente en su
propio desarrollo, así como en el desarrollo del Universo. El
conocimiento y la consciencia deben tener un desarrollo
paralelo para posibilitar la metamorfosis, el descubrimiento
de una nueva consciencia que nos conduzca a nuestro
destino real, en vez de permanecer en nuestras reacciones
inmaduras habituales.
Nuestro propósito es transformar nuestro estado
psicológico actual, el cual está hecho de actitudes e
imitaciones que hemos ido recogiendo a lo largo de años
de desarrollo y como resultado de conductas inconscientes.
El Trabajo nos muestra el camino a través de todas estas
conductas inconscientes, de nuestras actitudes, de todas
las cosas que no reconocemos y que, consecuentemente,
nos dañan en nuestra vida diaria. Algo fundamental aquí es
la sinceridad con uno mismo. Y esto no es fácil. De alguna
manera lo sabemos, pero en esta enseñanza la sinceridad
se hace aún más difícil debido a que podemos comenzar a
vislumbrar cosas en nuestra forma de ser y hacer que no
coinciden con la idea-imagen que tenemos de nosotros
mismos.
Debemos salir de la oscuridad del no saber quiénes somos
realmente, cómo nos comportamos y por qué lo hacemos
de esa forma. El uso de la atención y la energía es muy
importante en este proceso. Todo lo que el Trabajo ofrece
está basado en la práctica, en ideas verificables. No debe
ser un acto de fe o una creencia, sino que debe haber un
esfuerzo, un trabajo de transformación psicológica real.
Ninguna de las ideas expuestas en la enseñanza de
Gurdjieff se comprenderá si no las aplicamos a nosotros
mismos. El Trabajo requiere esfuerzo psicológico a través
de una auto-observación conscientemente mantenida.
Estas ideas no pueden cambiar nuestra vida externa de
forma directa. Lo que sí harán será cambiar nuestra vida
interna y elevar nuestro nivel de consciencia,
transformando así nuestra relación con la vida y,
consecuentemente, transformándolo todo a nuestro
alrededor.
APRENDIZAJE
"Es necesario que te observes a ti mismo de forma diferente de lo
que lo haces en tu vida diaria. Es necesario tener una actitud
diferente, no la que has tenido hasta ahora. Sabes hasta dónde te
han llevado tus actitudes hasta ahora. No tiene sentido continuar
así. No tengo ningún deseo de trabajar contigo si permaneces
como eres ahora. Quieres conocimiento, pero lo que has
conseguido hasta ahora no era conocimiento, sólo era una
colección mecánica de información. Es conocimiento fuera de ti,
no dentro. No tiene valor. ¿Lo que es importante para ti es que lo
que sabes ha sido creado por alguien anteriormente? Tú no lo
has creado, así que este conocimiento es de escaso valor."
-Gurdjieff-
Para muchos, la primera impresión de los Movimientos puede ser
como una revelación, debido a que es algo totalmente diferente de
lo que puedan haber visto en el mundo de la danza. De acuerdo
con una de las explicaciones de Gurdjieff, el objetivo de éstos es
el de asistir al desarrollo armónico del ser humano a través de
combinar la mente y los sentimientos con los movimientos del
cuerpo, manifestándolos juntos. Éste es un desarrollo que nunca
puede ocurrir mecánicamente, por accidente o por sí mismo, y
que estimula el desarrollo de algo que interpreta al ser total, al ser
humano sin comillas: mente-cuerpo-emoción.
La ejecución de las Danzas de Gurdjieff es un test que no permite
el fraude. La posición y el movimiento se convierten en algo
consciente. A través de una posición firme y equilibrada, la
presencia se mantiene sin tensión ni gasto innecesario de energía.
Debe haber exactitud en el gesto, obediencia al ritmo, absoluto
orden gobernando las filas de los bailarines y unanimidad de
movimiento. El menor error puede echar a perder todo el trabajo.
El bailarín debe tener una atención profunda, relajada, sostenida y
renovada. Debe sentir la posición, tener una impresión viva de
ella; la posición debe ser correcta y pura, tratando de ampliar el
contacto directo entre la voluntad y el cuerpo mientras ejecuta la
transición de las posturas.
Esta sensibilidad no se desarrolla sólo por ella misma, sino que es
necesario que el participante tenga una actitud externa que
corresponda a la actitud interna. El objetivo es que se produzca
una abstracción de la asociación de ideas que lo absorbe, y dividir
la atención a fin de que los centros no tengan libertad para
desempeñarse equivocadamente.
En un principio, lo primero que descubrimos es que estamos más
prisioneros del automatismo de lo que pensábamos, a la vez que
sentimos una extraña sensación de constricción y libertad.
Debemos dejar ir el estado de tensión que pueda aparecer en
cualquiera de sus formas: exceso de voluntad, agitación de la
mente, deseo de resultados o cualquier tipo de miedo. Cualquiera
de estas tensiones puede impedir la libre fluidez del gesto y del
movimiento dentro de su propio ritmo, alterando así su expresión
o manifestación y el significado de la Danza. Sólo abandonando
las tensiones, en un estado de dejar ir, nos abrimos a otra fuerza
de atracción y nos liberamos, dejando que lo interno actúe. El
cuerpo se relaja completamente y comienza a participar más
libremente. Una nueva inteligencia acompaña al movimiento,
apareciendo la fluidez. En ese momento nos acercamos al hacer
exacto del que Gurdjieff hablaba, al movimiento real, a la
experiencia fundamental de una atención más alta que la ordinaria
y que quizás no hayamos experimentado antes.
Los Movimientos reclaman nuestro ser de diferentes maneras y
esto explica su asombrosa diversidad. Algunos Movimientos
buscan la maestría del cuerpo a través del ritmo y la intensidad
que envuelve una atención conscientemente controlada y más
“masculina” en su expresión. Otros requieren mayor suavidad y
una expresión más “femenina”, que nos alzan más allá de la
condición humana a través de la belleza en gestos de profundo
significado. La intención no es satisfacer un sentido estético,
aunque lo hacen, sino despertar energías latentes con la ayuda de
posturas apropiadas. La Danza practicada con esta intención tiene
un significado completamente diferente; nos convertimos en
instrumento de la energía universal.
VIVIENDO LA TRADICIÓN ORAL
¿Cómo se busca y se transmite este significado y lenguaje?
¿Cómo es percibido por las personas que participan en una clase
de Movimientos? Aquí es donde surge la cuestión de la tradición
oral. Es a través de esta tradición que el estudio de los
Movimientos ha sido transmitido -y sigue siendo transmitido- en
un trabajo conjunto que se encuentra en el momento; activo, vivo,
dinámico.
Gurdjieff escribió muy poco acerca de los Movimientos, y se
auto-denominó simplemente como “Maestro de Danza”. ¿Cómo
pueden los Movimientos continuar vivos como vehículo de su
enseñanza cuando el Maestro ya no está aquí?
La forma en que Gurdjieff impartía los Movimientos a los
alumnos ha sido descrito muchas veces: era su visión, la demanda
que hacía, su ser, su presencia, lo que se recordaba y lo que
dejaba huella en sus alumnos.
Afortunadamente para todos nosotros, unos pocos anotaron la
forma de las Danzas que enseñó, pero nada de lo que fue escrito
sobre el papel logra transmitir el significado y el lenguaje al que
Madame de Salzmann hace alusión. Es sólo dentro de una clase
real, con personas vivas, con alguien al frente que sirve como guía
-el instructor- y con un músico al piano o la música específica de
las Danzas, que un Movimiento cobra vida.
La tarea de mantener vivo este trabajo ha pasado de persona a
persona, directamente, en el cuerpo, en tiempo real, en el espacio,
en la acción, en el silencio, bajo condiciones muy especiales.
Muchos elementos contribuyen a las condiciones especiales de
una clase de Movimientos. La demanda central es la búsqueda de
la presencia en cada persona. Es un esfuerzo interno que puede
abrir el cuerpo, la mente y el sentimiento a una nueva clase de
visión. La relación clave es la que existe entre el instructor, la
clase y el pianista o la música; un triángulo en movimiento: los
tres son cruciales para el estudio de un Movimiento. Esa relación
depende de la preparación, la adaptación, la escucha, la atención,
la visión, la intensidad de pensamiento, sensación y seguimiento.
Cuando cada parte de este triángulo se implica, aparece un interés
que se abre a un nuevo nivel de sentimiento.
El primer elemento del triángulo es la clase. Todos los que pasan
por la puerta de la Sala de Movimientos pueden dejar fuera todas
las preocupaciones de la vida exterior, y entrar en un ambiente
tranquilo de preparación. Aquí, dentro de cada uno de nosotros, se
puede oír la llamada a una atención más completa a lo que está
sucediendo en cada momento. Ésta es una estancia en la que las
ideas de la enseñanza de Gurdjieff pueden ser vividas en realidad.
Aquí nos encontramos, conscientemente, con nuestra falta de
atención, la falta de relación entre nuestros centros, nuestra
torpeza, nuestra incapacidad para escuchar, nuestra falta de
consciencia de las otras personas, la pesadez de nuestro
pensamiento, y muchas otras impresiones que resultan de nuestros
esfuerzos por participar en un Movimiento o ejercicio.
Se trata de un laboratorio y, apoyado por estas condiciones, cada
uno puede verificar su situación interna e intentar seguir su
movimiento constante. Satisfacer lo que se nos pide, descubrir lo
que es estar en posiciones desconocidas y sentirlas en el cuerpo, y
comprender la forma del Movimiento, aporta la necesidad de la
participación de la mente para preparar, asistir, mantener la
intención momento a momento. Podemos sentir que la mente
debe ser más activa, y la toma de consciencia en el cuerpo más
profunda. Cuando esto se siente y se vive verdaderamente,
aparece una nueva dimensión que aporta una cierta cualidad de
alegría. No se trata de hacer los Movimientos, sino de mantenerse
al tanto de lo que está ocurriendo. ¿Cómo se adopta una posición?
¿De dónde viene? ¿Qué ocurre en entre una posición y la
siguiente? ¿Puede haber un enlace en nuestros movimientos?
¿Podemos saborear lo que es estar verdaderamente en
movimiento? Estas preguntas, como impresiones de vida, nos
abren al deseo de estar presentes en el movimiento de nuestras
vidas. Al salir por la puerta al final de la clase, tenemos la
oportunidad de sentir nuestro estado, de reconocer que no va a
durar, y de darnos cuenta de lo que recibimos y lo que dimos en la
clase.
Para el instructor, el segundo elemento del triángulo, la demanda
se da a múltiples niveles. Debe prepararse con todo el
conocimiento adquirido durante años de trabajo en las clases,
redescubriendo cuestiones de cualidad, tiempo, ritmo, exactitud
en las posiciones, y el propósito de trabajar con un determinado
Movimiento. Cada clase es un nuevo estudio, una nueva
demanda. La manera en que el instructor está frente a la clase,
influye en la manera cómo las personas de la clase se mueven y se
ven a sí mismas. El instructor debe intentar, al mismo tiempo, de
estar en contacto consigo mismo, mostrar el movimiento, ver la
clase como un todo y a cada individuo dentro de ella sin juicios, ir
un poco por delante de todos y comunicar interés y búsqueda. Su
tarea es invitar a la clase a experimentar la sensación de cada
gesto. Las palabras ayudan cuando son necesarias, pero lo
esencial es la forma en que se mueve y está.
El tercer elemento de este triángulo dinámico es la música y/o el
músico. Después de haber entrado en la habitación con todos los
demás, se encuentra en la misma atmósfera de estudio, solo al
piano pero no solo, porque la música que toca conecta a todos. El
pianista debe haber ensayado la música o estar preparado para
improvisar un ejercicio que podría pedir diferentes cualidades de
tono, ritmo, tempo y modalidad. Debe atender a las direcciones
del instructor y relacionarse con lo que se le pide, y al mismo
tiempo, mientras toca, observar la clase, sensible y atento a lo que
sea necesario. Debe descubrir si la música está contribuyendo o
entorpeciendo el desarrollo de un Movimiento, si corresponde a la
velocidad y la cualidad necesaria, y si ayuda a aportar una cierta
relajación que puede abrir la clase a otra clase de visión. A través
de lo que toca, la cualidad de presencia del músico es sentida por
todos. Las vibraciones de la música van directamente a los
cuerpos y a los corazones de las personas de la clase, influyendo
en sus estados y procesos internos.
La relación entre el instructor, el pianista y la clase, como una
expresión tríadica de la tradición oral, crea una nueva condición
en la que la Danza Sagrada en sí misma puede aparecer. Esta
relación comunica a la búsqueda que comprenda lo que Gurdjieff
nos dejó en este aspecto de su enseñanza multifacética. En este
trabajo conjunto puede revelarse el lenguaje y el significado de
una Danza Sagrada, y puede despertar la cuestión fundamental
que llamó a cada uno de nosotros a la enseñanza de Gurdjieff: la
cuestión del sentido de nuestra existencia, de cómo estar en el
movimiento de la vida de una manera que esté abierta a una
inteligencia superior, a una fuerza sagrada.
DANZAS PARA LA MENTE
"Las Danzas son para la mente. Ellas no dan nada al alma;
el alma no necesita nada. Una Danza tiene un cierto
significado; todo Movimiento tiene un cierto contenido."
-G. I. Gurdjieff-
"Uno mueve el movimiento y olvida el movimiento; esto no
es el movimiento en sí mismo."
Este antiguo dicho taoísta puede ser una buena
introducción para la comprensión de los Movimientos que
son una parte esencial dentro de la enseñanza de G. I.
Gurdjieff. La presentación formal de los Movimientos, su
acción externa, es el eco de una corriente de energía
interna más poderosa. A través de la repetición cíclica de
una serie de actitudes, como la reiteración de una oración,
la atención se agudiza, liberando energías de diferentes
cualidades y densidades, y permitiendo que se relacionen
unas con las otras de una nueva forma. El movimiento
externo es iniciado por un impulso interior, no ya desde la
mente parcial, sino de una vigilancia apoyada por el
cuerpo, en concordancia con el sentimiento y bajo la
mirada de la mente: una triple atención.
Los Movimientos son ejercicios espirituales, no gimnasia o
fisioterapia, y no pretenden crear estados alterados de
consciencia (aunque esto puede suceder como resultado
de un trabajo con la atención). Su razón de ser debe ser
encontrada en el conjunto de ideas que estructuran la
enseñanza de Gurdjieff. Los Movimientos han sido creados
para la experimentación y la práctica de un conocimiento
que, en su mayor parte, ha sido transmitido oralmente.
Cuando se les aparta de esta conexión con las ideas,
aparece la falsificación y la distorsión, y los Movimientos
pierden mucho de su significado.
De acuerdo a las palabras de Mme. de Salzmann:
"Cuando el movimiento es correcto, éste produce un
sonido. Una influencia especial que puede ser recibida por
aquellos que escuchan". Es como una reverberación de
vibraciones provenientes de un nivel superior de
consciencia, que puede ser sentido no sólo por las
personas que representan un Movimiento dado, sino
también por las personas que lo observan. A este respecto,
se puede decir que los Movimientos son una ilustración de
la práctica de las tres líneas de trabajo características de la
enseñanza de Gurdjieff: trabajo con uno mismo, trabajo con
los demás y trabajo por el trabajo en sí.
Cuando se comienza a estudiar los Movimientos, muy
rápidamente se hace obvia la debilidad de nuestra
atención: no tiene resistencia ni defensa contra la
interminable secuencia de asociaciones, y a menudo es
atrapada en el momento en el que su concentración plena
podría ser más necesaria. La mente ordinaria por sí misma
es inestable, estando orientada hacia el futuro o
regresando al pasado e identificándose la mayor parte del
tiempo con algún objeto imaginario. Esta mente no tiene
centro de gravedad. Su nivel de atención puede iniciar un
movimiento o mostrar una dirección, pero es incapaz de
focalizarse y participar en la continuidad de este
movimiento: "Uno mueve el movimiento y olvida el
movimiento; esto no es el movimiento en sí."
En relación al cuerpo, aunque a veces pueda mostrar una
inteligencia real cuando se lo confronta con el mundo
exterior, está mayormente bajo el influjo de sus deseos,
apetitos y reacciones. Sin embargo, en el camino de la
búsqueda interna, el conocimiento del cuerpo como una
base fundamental para el Trabajo es primordial. Al
comienzo de la práctica de los ejercicios preliminares, el
esfuerzo de la atención por memorizar las diferentes
posturas parece ser únicamente formal y dependiente
principalmente de la aptitud física. Pero a medida que los
ejercicios se vuelven progresivamente más complejos, la
dificultad de enfrentar la creciente demanda de
coordinación de diferentes velocidades, diferentes tempos y
diferentes ritmos asociados a complicados
desplazamientos y "canons", reclama una nueva atención
nunca experimentada antes.
En ese momento de la visión de mi ser desconcertado,
ausente, la pregunta aparece: "¿Quién soy yo?" Por
supuesto, no habrá una respuesta inmediata, pero la visión
y la aceptación de esta falta de relación dentro de mí
mismo evoca nostalgia, la memoria remota de una
autoridad perdida, un recuerdo. Estoy obligado a intentar
atender como un ser triple-cerebral; en otras palabras,
estoy obligado a intentar estar presente.
Lo que está sucediendo de esta forma es el despertar de
una inteligencia más fina, una nueva mente, como un
pensamiento que proviniese del corazón. La búsqueda de
esta presencia interna requiere un sacrificio; requiere dejar
ir todas las tentaciones subjetivas y todas las fascinaciones
egoístas: "tener éxito, hacer, conseguir resultados". Esta
apertura a un nivel de consciencia superior es la que
estamos invitados a descubrir en la práctica de los
Movimientos de Gurdjieff o "Danzas Sagradas".