El niño nace con un cerebro estructuralmente acabado, pero su actividad y sus funciones no
vienen totalmente fijadas por la herencia, sino que se van desarrollando, a lo largo de la vida,
como resultado de la continua interacción entre el organismo y el contorno y gracias a la
característica del cerebro denominada “plasticidad”.
Es un proceso continuo y progresivo que va desde el nacimiento a la adolescencia.
Proviene de factores genéticos (de potencial biológico), factores de medio ambiente
(sociales, emocionales, culturales). Interactúan entre si de forma dinámica y modifican
de forma significativa el potencial del crecimiento y desarrollo.
Los factores biológicos están fuertemente implicados en el desarrollo. Se basa en
secuencia madurativas que siguen dicho desarrollo y que se rigen por
Leyes de Maduración: éstas describen la dirección y sentido que va a seguir el
progresivo control voluntario de su cuerpo.
AMBAS SE DAN DE MANERA PARALELA Y COMPLEMENTARIA.
▪ Ley de Progresión cefalocaudal (el desarrollo va sucediendo en un avance
desde la cabeza a los pies), se controlan antes las partes de cuerpo mas
cercanas a la cabeza, extendiéndose posteriormente a las mas alejadas.
El niño primero controlara los movimientos de la cabeza, después los músculos del
cuello (le permitirá mantener erguida la cabeza), el tronco, las extremidades
superiores y finalmente las extremidades inferiores hasta llegar a los pies. Esta ley
explica por que un niño es capaz de levantar antes la cabeza que estar sentado y
por que tiene destreza en las manos antes que en las piernas o gatea antes de
caminar.
▪ Ley próximo distal (regula el desarrollo en la dirección de lo más “cercano a lo
más distante”, desde lo más próximo al eje corporal a lo más alejado), es decir,
se controla primero el hombro, a continuación el codo, la muñeca y los dedos. En
ese orden. El control fino de la partes mas alejadas al eje corporal no se
consigue en la primera infancia sino que se alcanza posteriormente.
Está demostrado que la clase social, la nutrición, las enfermedades infantiles así
como el estilo educativo familiar, son, entre otros, factores de importante
repercusión en el desarrollo físico, psicomotor y adaptativo-social.
Por otra parte, los estudios sobre conducta social, es decir, la atención visual
selectiva a la faz humana, la atención preferencial a los sonidos agudos y femeninos,
las respuestas sensomotoras y kinestésicas al contacto maternal cálido y rítmico,
forman parte de las comprobaciones sobre las que se asienta la confirmación de
que la capacidad de crear lazos sociales y vínculos emocionales va a ser la variable
modeladora de desarrollo general del ser humano, incluido obviamente el
desarrollo físico y psicomotor.
Está demostrada la plasticidad del cerebro del bebé, es decir, la hipersensibilidad a
los efectos de la experiencia, hasta el punto de que si una neurona no es estimulada
de forma apropiada,ésta desaparece.
MOTRICIDAD GRUESA Y FINA
❑El desarrollo motor de los niños depende principalmente de la maduración global física,
del desarrollo esquelético y neuromuscular. Los logros motores que los niños van
realizando son muy importantes en el desarrollo debido a que las sucesivas habilidades
motoras que se van a ir adquiriendo hacen posible un mayor dominio del cuerpo y el
entorno.
Estos logros de los niños tienen una influencia importante en las relaciones sociales, ya que
las expresiones de afecto y juego se incrementan cuando los niños se mueven
independientemente y buscan a los padres para intercambiar saludos, abrazos y
entretenimiento.
En el desarrollo motor pueden establecerse dos grandes categorías:
1) Motricidad gruesa (locomoción y desarrollo postural) se refiere al control sobre acciones
musculares más globales, como gatear, levantarse y andar.
2) Motricidad fina (prensión), las habilidades motoras finas implican a los músculos más
pequeños del cuerpo utilizados para alcanzar manipular, hacer movimientos de tenazas,
aplaudir, abrir, torcer, garabatear, etc. Estas habilidades motoras finas incluyen un mayor
grado de coordinación de músculos pequeños y entre ojo y mano. Al ir desarrollando el
control de los músculos pequeños, los niños ganan en competencia e independencia porque
pueden hacer muchas cosas por sí mismos.
▪ El término Psicomotricidad tiene dos acepciones básicas. Para algunos, como García y
Martínez (1991), la Psicomotricidad supone la interrelación entre las funciones neuro
motrices y las funciones psíquicas en el ser humano.
Para otros, hace referencia al conjunto de técnicas encaminadas a un desarrollo global
que, partiendo de la educación del movimiento y gesto, posibilite alcanzar la función
simbólica y la interacción correcta con el medio ambiente.
▪ Esquema Corporal: este concepto se puede definir como la representación que
tenemos de nuestro cuerpo, de los diferentes segmentos, de sus posibilidades de
movimiento y de acción, así como de sus diversas limitaciones.
Es un proceso complejo ligado a procesos perceptivos, cognitivos y prácticos, que
comienza a partir del nacimiento y finaliza en la pubertad, interviniendo en el mismo la
maduración neurológica y sensitiva, la interacción social y el desarrollo del lenguaje. Las
experiencias producidas por el movimiento, los resultados de dicho movimiento y la
percepción del cuerpo de otros sientan las bases sobre las que se va a elaborar la
percepción del cuerpo propio.
Durante el segundo año de vida el niño manifiesta una progresiva diferenciación de
algunas partes del cuerpo y en el tercero, los niños son capaces de identificar ojos, boca,
orejas, nariz, manos, brazos, pies y piernas.
El lenguaje va a jugar un papel esencial en la construcción del esquema corporal, ya
que además de permitir nombrar las partes que componen el cuerpo, como
regulador de las secuencias de actos motores en la interacción con el ambiente a
través del juego.
La representación corporal hace posible la utilización del cuerpo de forma
coordinada mediante el ajuste de la acción a lo que se quiere o desea.
Entre los 2 y 5 años los niños van mejorando la imagen de su cuerpo y los elementos
que lo integran, van perfeccionando movimientos, estabilizando su lateralización y
conquistando el espacio, relacionándose y actuando en él.
Aunque entre 5 y 6 años el esquema corporal es bastante bueno en cuanto a la
calidad de los movimientos y a la representación que se tiene del mismo, todavía se
deben dominar conceptos espaciotemporales que permitan situarse
adecuadamente en el espacio, en el tiempo y con relación a los objetos.
De 6 a 12 años se sigue perfeccionando el esquema corporal, el movimiento se hace
más reflexivo, permitiendo una potenciación de la representación mental del cuerpo
y del movimiento en función del tiempo y el espacio.
▪ Los trastornos del esquema corporal, si no se deben a una causa de tipo neurológico,
se relacionan con déficits en su conocimiento o en su representación simbólica, por
una inadecuada lateralización, concepción espacial o por no poder situar el cuerpo
como un objeto en el campo de la relación.
▪ Se considera que un niño presenta un retraso en la elaboración del esquema
corporal si a los 3 años no es capaz de reconocer, señalando o nombrando, los
elementos de la cara, o si a los 6 no lo reconociera en sí mismo o no pudiera
representarlo, además es esperable que a esta edad los niños distingan su derecha e
izquierda y conozcan algunos conceptos espacio-temporales sencillos como
arriba/abajo, delante/detrás, primero/último, ayer/mañana, etc.
▪ El término Lateralidad se refiere a la preferencia de utilización de una de las partes
simétricas del cuerpo humano, mano, ojo, oído y pie.
El proceso por el cual se desarrolla recibe el nombre de lateralización y depende de la
dominancia hemisférica. Así, si la dominancia hemisférica es izquierda se presenta una
dominancia lateral derecha, y viceversa. El que una persona sea diestra o zurda
depende del proceso de lateralización. Se considera que un niño está
homogéneamente lateralizado si usa de forma consistente los elementos de un
determinado lado, sea éste el derecho (diestro) o el izquierdo (zurdo). Cuando la
ejecución de un sujeto con una mano sea tan buena como con la otra se le denomina
ambidiestro.
Se establecen que la lateralización se produce entre los 3 y los 6 años. Si un niño de 5
años no tiene todavía definida su dominancia lateral, especialmente, la referente a la
mano, es necesario reconducir la misma hacia el lado o mano con la que el sujeto se
muestre más hábil y/o preciso.
La orientación espacial implica establecer relaciones entre el cuerpo y los demás
objetos, está asociada al espacio perceptivo e incluye esencialmente relaciones
topológicas.
La estructuración del espacio conlleva adquirir nociones de conservación, distancia,
reversibilidad, etc., por lo que se convierte en un proceso largo que se va
configurando desde los planos más sencillos (arriba, abajo, delante, atrás...) a los
más complejos (derecha-izquierda), dándose primero en la acción y pasando
posteriormente a ser representados en uno mismo, en el otro y en el espacio con los
objetos.
La estructuración temporal tiene 2 componentes principales: el Orden (permite
tomar conciencia de la secuencia de los acontecimientos) y la Duración (permite
establecer el principio y final de los mismos)
El ritmo sintetiza ambos elementos constituyendo la base de la experiencia
temporal. La evolución de la comprensión del orden y la duración tiene lugar de los
2 a los 12 años.
La Coordinación consiste en la utilización de forma conjunta de distintos grupos
musculares para la ejecución de una tarea compleja.
La coordinación dinámica general juega un importante papel en la mejora de los
mandos nerviosos y en la precisión de las sensaciones y percepciones. La ejercitación
neuromuscular da lugar a un control de sí mismo que se refleja en la calidad, la
precisión y el dominio en la ejecución de las tareas.
Este concepto hace referencia al grado de contracción de los músculos pudiendo ir
desde la hipertonía (tensión en el tono alto, rígido) a la hipotonía (tono bajo,
relajación).
Este aspecto repercute en el control postural y en el grado de extensibilidad de las
extremidades. Es un factor relacionado con el mantenimiento y control de la
atención, las emociones y la personalidad.
▪ La respiración está vinculada a la percepción del propio cuerpo y a la atención
interiorizada que controla el tono muscular y la relajación segmentaria.
▪ Hay una estrecha vinculación entre respiración y comportamiento. Existe evidencia
de la relación entre el centro respiratorio y partes corticales y subcorticales del
cerebro.
▪ La respiración depende del control voluntario e involuntario y está relacionada con
la atención y la emoción. La toma de conciencia de cómo respiramos y la adecuación
en cómo lo hacemos, tanto en lo referido a ritmo como a profundidad, son los
aspectos fundamentales en el control respiratorio.
▪ Consiste en la capacidad para controlar por separado cada segmento motor
necesario para la ejecución de una determinada tarea, aspecto que se espera
pueda realizarse correctamente en niños de 7/8 años.
▪ Reúne un conjunto de aptitudes estáticas y dinámicas incluyendo el control de la
postura y el desarrollo de la locomoción.
Es un paso esencial en el desarrollo neuropsicológico del niño ya que es clave para
realizar cualquier acción coordinada e intencional.
Cuanto menos equilibrio se tiene más energía se consume en la ejecución y
coordinación de determinada acción, por lo que se acaba distrayendo la atención e
incrementándose la ansiedad.