Elementos: ciencia y cultura
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
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ISSN (Versión impresa): 0187-9073
MÉXICO
2000
Esteban Withrington
WITTGENSTEIN Y LOS CIMIENTOS DEL LENGUAJE
Elementos: ciencia y cultura, septiembre-noviembre, año/vol. 7, número 039
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
pp. 41-49
Wittgenstein y los
cimientos del
lenguaje
Esteban
Withrington
Ludwig Wittgenstein ha insistido, con su concepto de “juego de lengua-
je”, en que debemos ver al lenguaje como una actividad humana
inmersa en un sistema de prácticas, las cuales constituyen lo que
denominó una “forma de vida”. Wittgenstein ha puesto énfasis en el
carácter regulado de esta actividad, sosteniendo por un lado que hay
reglas que rigen nuestras prácticas, pero señalando por el otro que
estas reglas están sustentadas por las prácticas mismas, por lo cual no
tiene sentido hablar de una regla sin referirnos a su aplicación. El
propósito de este trabajo es examinar de qué manera se asientan los
“juegos de lenguaje” sobre las denominadas “formas de vida”. Para ello
se tomará como eje de análisis el estudio de la relación que Wittgens-
tein establece entre las prácticas lingüísticas y las reglas de un lenguaje.
En las Investigaciones Filosóficas (IF) los “juegos de lenguaje” se
definen como conjuntos de prácticas lingüísticas y no lingüísticas
regidas por reglas. Pero entonces ¿qué es una regla?, ¿dónde se
funda?, ¿cómo podemos seguir una regla? La respuesta es la si-
guiente: seguir una regla es una actividad que nos remite a un uso
estable, una costumbre. De modo que la regla no es ningún tipo de
objeto físico o mental. Por otro lado, carece de sentido preguntar por
el fundamento de la regla porque todo uso significativo del lenguaje
presupone que se esté siguiendo una regla.
Sobre la regla se asientan el sentido, la verdad y la falsedad de las
proposiciones empíricas. Las proposiciones que describen las reglas
de nuestros juegos de lenguaje, llamadas por Wittgenstein “proposicio-
nes gramaticales”, no pueden ser verdaderas ni falsas porque expresan
Elementos 39, 2000, pp. 41-49 41
reglas que son el fundamento de toda verdad y falsedad. No
podemos dar razones de ellas porque son el fundamento de
toda razón. Así resulta que las reglas carecen de fundamento
y las proposiciones gramaticales carecen de sentido. hace menos nítida: tenemos un continuo con una cantidad
En Sobre la Certeza (SC) puede notarse un leve giro en la de puntos intermedios (la distinción entre proposiciones em-
filosofía de Wittgenstein. Allí introduce el concepto de “creen- píricas y proposiciones gramaticales es borrosa y fluctuante
cias” para denominar a las certezas prácticas que, constituyendo en el tiempo). Otra diferencia importante es que el concepto
un sistema, funcionan como un telón de fondo para nuestras de “creencia”, en su sentido técnico, aparece recién en SC,
prácticas. A estas creencias no se las debe entender como aunque tiene su símil en el concepto de “regla” de las IF. En
estados psicológicos subjetivos puesto que son algo comparti- mi opinión podemos considerar que estas diferencias no
do, son las reglas que rigen nuestro actuar. El sistema de conllevan ningún tipo de incompatibilidad entre estas obras
creencias forma una especie de mitología que Wittgenstein debido a que en ellas no se sostienen posturas contradicto-
denominó “imagen de mundo”. Cuando llegamos a este punto rias. Por el contrario, deberíamos ver en SC una continuidad
tocamos fondo. La “imagen de mundo” carece de fundamento. con las IF, en vez de postular rupturas abruptas en el pensa-
Aquí nos encontramos con lo dado, las formas de vida, las miento wittgensteiniano.
cuales no son otra cosa que el conjunto de prácticas sobre las
cuales se asienta (y a las cuales pertenece) el lenguaje. JUEGOS DE LENGUAJE
Es importante señalar que en SC pueden notarse algu-
nas diferencias con respecto a la filosofía del Wittgenstein de Como ya dijimos, con el concepto de “juego de lenguaje”
las IF. Mientras que en las IF encontramos una distinción Wittgenstein ha querido poner en relieve que el lenguaje es
fuerte entre reglas y prácticas (y entre proposiciones empíri- una práctica humana, la cual se encuentra inmersa en las
cas y proposiciones gramaticales), en SC esta distinción se demás prácticas que constituyen la complicada forma de
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997. vida humana. Así, Wittgenstein define “juego de lenguaje”
como el “todo formado por el lenguaje y las acciones con las
que está entretejido”. (IF I, § 7)
Además, al hablar de “juegos de lenguaje” (en lugar de
“el lenguaje”) se pone de manifiesto que con “lenguaje”
denominamos a una multiplicidad de eventos:
¿Pero cuántos géneros de oraciones hay? ¿Acaso
aserción pregunta y orden? Hay innumerables géne-
ros: innumerables géneros diferentes de empleos de
todo lo que llamamos “signos”, “palabras”, “oracio-
nes”. Y esta multiplicidad no es algo fijo, dado de
una vez por todas; sino que nuevos tipos de lengua-
je, nuevos juegos de lenguaje, como podemos decir,
nacen y otros envejecen y se olvidan. (IF I, § 23)
Ahora bien, siendo que hay tantos tipos de “juegos de len-
guaje”, y que son tan heterogéneos, surge la pregunta de qué es
lo que hace que todos pertenezcan a lo que denominamos
lenguaje, o en otros términos, ¿qué es lo esencial a los
“juegos de lenguaje”? La respuesta sorprendente es que no
hay nada absoluto en común a todos los fenómenos que
llamamos lenguaje. Esto no implica que la palabra “lenguaje”
42 E S T E B A N W i t h r i n g t o n tenga una infinidad de significados, sino que designa a una
Wittgenstein sostiene una concepción holista respecto del
lenguaje y los significados, ya que los significados de nuestras
emisiones dependen de su interrelación con los demás com-
familia de fenómenos, los cuales están emparentados entre ponentes del juego de lenguaje al que éstas pertenecen y que
sí de muy diversas maneras (cf. IF I, § 65). constituyen el contexto de uso de las palabras. Este contexto
Para aclarar este punto, Wittgenstein vuelve a la analogía de uso está formado tanto por las demás emisiones lingüísti-
con los juegos. Y nos pregunta: ¿Qué características comunes cas como por los eventos o acciones no lingüísticas que están
presentan los juegos de tablero, los juegos de cartas, los juegos relacionadas con estas emisiones, y que de este modo tam-
de pelota, etcétera, que hace que los llamemos a todos “jue- bién forman parte del juego de lenguaje (aclarando que la
gos”? Pues resulta que si miramos atentamente nos daremos distinción entre lo lingüístico y lo no lingüístico es borrosa y
cuenta de que en realidad no hay nada que sea común a todos que hay un continuo de casos intermedios).
estos juegos. Lo que encontramos son grandes semejanzas Habíamos dicho que los parecidos de familia no se da-
entre, por ejemplo, los distintos juegos de tablero, que a su vez, ban únicamente entre los diferentes juegos de lenguaje, que
pueden presentar muchos parecidos con algunos juegos de se daban también entre los significados de las palabras. Una
cartas, etcétera. Pero no hay una característica que se manten- misma palabra jugada en distintos juegos de lenguaje posee
ga en todos los tipos de juegos: “Vemos una complicada red de distintos usos (roles diferentes), pero esto no nos tiene que
parecidos que se superponen y entrecruzan. Parecidos a gran llevar necesariamente a decir que tenga significados com-
escala y de detalle”. (IF I, § 66). pletamente diferentes. Diremos entonces que la palabra posee
En conclusión, no hay algo que constituya la esencia del una familia de significados (cf IF I, § 77).
lenguaje, no hay algo en absoluto común a todos los “juegos de Otro rasgo importante que Wittgenstein quería destacar con
lenguaje”. Se presentan en cambio parecidos de familia entre los el concepto de “juegos de lenguaje” es el de que el lenguaje, al
diversos “juegos de lenguaje”. Esto quiere decir que hay caracte- igual que muchos juegos, consta de reglas que rigen su uso.
rísticas comunes a diversos “juegos de lenguaje”, pero no hay © Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
características comunes a todos los “juegos de lenguaje”. El
concepto de “parecidos de familia” alude a una comparación con
las semejanzas que encontramos entre los miembros de una
familia: unos son semejantes en cuanto al color de su cabello,
otros en cuanto a sus facciones, su estatura, su carácter, etcéte-
ra. Pero estos rasgos comunes no son compartidos de igual
forma por todos los miembros de la familia.
Los parecidos de familia no se dan únicamente entre los
“juegos de lenguaje”: lo mismo sucede con los significados
de las palabras.
Es conocida la tesis wittgensteiniana de que el significado
de una palabra no es otra cosa que su uso. Esto quiere decir
que el significado no es ningún tipo de entidad que va adosa-
da a la palabra. No es el objeto referido por la palabra, ni
algún tipo de estado mental (psicológico) que acompaña de
algún modo a la emisión de la palabra, y que es de acceso
exclusivo al hablante. El concepto de “uso” no debe entender-
se como relacionado a “utilidad” sino más bien a “utilización”.
“El significado de una palabra es su uso” quiere decir que el
significado de una palabra es el lugar que ésta ocupa (el rol
que juega) en el “juego de lenguaje” en que es utilizada. Aquí
puede observarse que la noción de “juegos de lenguaje” está
íntimamente ligada a la de “significado como uso”. Wittgenstein y los cimientos del lenguaje 43
Wittgenstein sostiene que las tesis escépticas carecen de
sentido, ya que dudan allí donde la duda está lógicamente
excluida. A esta forma de enfrentar al escepticismo ya la
encontramos, por cierto, en el Tractatus Logico-Philosophi-
cus (TLP):
El escepticismo no es irrebatible, sino manifiesta-
mente absurdo, cuando quiere dudar allí donde no
puede preguntarse. Porque sólo puede existir duda
donde existe una pregunta, una pregunta sólo don-
de existe una respuesta, y ésta, sólo donde algo
puede ser dicho. (TLP § 6.51)
La discusión acerca de seguir una regla comienza en
IF § 143, donde Wittgenstein introduce el ejemplo de instruir
a un alumno a continuar la serie 0,1,2,3,4,5... En § 185 se
introduce una complicación. Se instruye al alumno a ejecutar
una orden de la forma “+n” anotando series de la forma 0, n,
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
2n, 3n. Así, a la orden “+1” el alumno anota la serie de los
números cardinales. A continuación se hacen pruebas de su
Ahora bien, las reglas no sólo rigen el uso del lenguaje, comprensión de la regla en el terreno numérico hasta 1 000.
sino que son constitutivas de nuestros juegos de lenguaje, Se hace ahora que el alumno continúe una serie con la
de una forma análoga a como las reglas del ajedrez son regla “+2” por encima de 1 000, y él responde: 1 000, 1 004,
constitutivas de este juego (cf. IF I, § § 197 y 205). 1 008, 1 012. Obviamente no ha seguido la regla. Pero creía-
Por otro lado, no debemos considerar que con su insis- mos que la había comprendido, debido a la cantidad de
tencia en la naturaleza regulada del lenguaje, Wittgenstein pruebas que le habíamos hecho realizar.
pretendía sostener que todo uso del lenguaje esté absoluta- Aquí surge el problema de que, dada la cantidad finita
mente determinado por reglas. Pero para que haya lenguaje de las respuestas que nos puede dar el alumno, éstas pue-
es necesaria la prosecución de reglas: no tenemos “ninguna den ser compatibles con un sinnúmero de reglas posibles.
regla para, por ejemplo, cuán alto se puede lanzar la pelota ¿Cómo podemos entonces estar seguros de que el alumno
en el tenis, o cuán fuerte, y no obstante el tenis es un juego y ha comprendido la regla indicada? Pareciera que una infini-
tiene reglas también”. (IF I, § 68) dad de cursos de acción pudieran ser compatibles, según
alguna interpretación, con la regla.
SEGUIR UNA REGLA De este modo, vemos que el alumno ha interpretado su
propia respuesta como siguiendo la regla:
Las observaciones de Wittgenstein en las IF acerca de “se-
guir una regla” han sido comúnmente malinterpretadas como Decimos: “Debías sumar dos; ¡mira cómo has em-
el sostenimiento de un argumento escéptico.1 Lo cual resulta pezado la serie! ” —Él responde: “¡Sí! ¿No es
curioso, siendo que uno de los objetivos principales de Witt- correcta? Pensé que debía hacerlo así”. —O supón
genstein era, precisamente, el de atacar al escepticismo desde que dijese, señalando la serie: “¡Pero si he prose-
su base, mediante la demostración de su ininteligibilidad. guido del mismo modo!” —De nada nos serviría
decir: “¿Pero es que no ves ? ”—y repetirle las
44 E S T E B A N W i t h r i n g t o n viejas explicaciones y ejemplos. (IF I,§ 185)
Que hay ahí un malentendido se muestra ya en que
en este curso de pensamientos damos interpreta-
ción tras interpretación; como si cada una nos
Finalmente, en § 201 Wittgenstein extrae las últimas contentase al menos por un momento, hasta que
consecuencias del argumento que recién hemos expuesto. pensamos en una interpretación que, está aún de-
Su conclusión es la siguiente: trás de ella. Con ello mostramos que hay una
captación de una regla que no es una interpreta-
Nuestra paradoja era ésta: una regla no podía de- ción; sino que se manifiesta, de caso en caso de
terminar ningún curso de acción porque todo curso aplicación, en lo que llamamos “seguir la regla” y
de acción puede hacerse concordar con la regla. en lo que llamamos “contravenirla”. (IF § 201)
La respuesta era: Si todo puede hacerse concordar
con la regla, entonces también puede hacerse dis- Después de la poderosa reductio ad absurdum de § 201,
cordar. De donde no habría concordancia ni Wittgenstein saca en § 202 la conclusión acerca de qué es seguir
desacuerdo. (IF I, § 201) una regla, y resume su crítica a la concepción de que la regla es
algún tipo de entidad abstracta que guía nuestra acción:
En este parágrafo pareciera que Wittgenstein está cul-
minando un argumento escéptico, y así se lo ha interpretado Por lo tanto “seguir la regla” es una práctica. Y
erróneamente. Como si Wittgenstein estuviera llegando a la creer seguir la regla no es seguir la regla. Y por
conclusión de que cada nueva aplicación de la regla es un tanto no se puede seguir “privadamente” la regla,
salto en la obscuridad. Que cualquier intención presente porque de lo contrario creer seguir la regla sería lo
puede ser interpretada a fin de concordar con cualquier cosa que mismo que seguir la regla.
elijamos hacer. Esto nos llevaría, finalmente, a sostener que no
se puede significar nada con ninguna palabra. Por el contrario,
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
el parágrafo 201 no se trata de otra cosa que de la culmina-
ción de una sostenida reductio ad absurdum.2
La finalidad del argumento de Wittgenstein es atacar
una determinada concepción: la que consiste en considerar
que somos capaces de aplicar una regla debido a que so-
mos “guiados” por ella. Como si la regla fuese un objeto
abstracto que engrana con un mecanismo mental. (Como
puede observarse, esta crítica es análoga en muchos aspec-
tos a la realizada contra la idea de que los significados son
algún tipo de entidad que va adosada a las palabras.)
Si estamos obligados a continuar la serie así: 1 000,
1 002, 1 004, 1 006, (y no 1 000, 1 004, 1 008, 1 012), es
porque éste es en sí mismo el criterio de comprender “+2”.
La regla no determina mecánicamente su aplicación, sino
que nosotros determinamos en nuestra práctica qué es lo
que va a contar como cumplir con la regla. “Las reglas guían
nuestra conducta porque nosotros guiamos nuestras accio-
nes en referencia a reglas.”3
El propósito de la reductio ad absurdum en § 201 es
despojarnos de una concepción errónea para que podamos
comprender correctamente lo que es “seguir una regla”. Sólo
en este marco se entiende la segunda mitad de § 201:
Wittgenstein y los cimientos del lenguaje 45
La regla no es ni una entidad abstracta ni un objeto en el
mundo mental o físico. La existencia de reglas es una prácti-
ca, que implica un uso estable, una costumbre. Como
podemos ver, seguir una regla no es interpretarla, sino que
se la sigue ciegamente. No debemos buscar la regla en
alguna clase de proceso extraño:
El lenguaje, quiero decir, remite a un modo de vida.
Para definir el fenómeno del lenguaje hay que des-
cribir una praxis, no un proceso extraordinario del
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
tipo que sea. Es muy difícil reconocer esto. (Obser-
vaciones sobre los Fundamentos de la Matemática de seguir una regia. Muy por el contrario, nos lleva a la
(OFM) VI, § 34) siguiente conclusión: debemos abandonar la concepción de
que somos “guiados” por una regla, que seguir la regla con-
La regla se muestra en la regularidad de la conducta siste en algún tipo de evento “privado” como la interpretación;
pública. Pero, ¿basta entonces con observar un comporta- de lo contrario nos veremos obligados a aceptar que el len-
miento regular para atribuir la prosecución de una regla? No: guaje mismo es imposible.
el concepto de regla está internamente relacionado con el de Carece de sentido preguntar por el fundamento de la regla,
regularidad, pero seguir una regla no es meramente una regu- porque todo uso significativo del lenguaje presupone que se
laridad. Para seguir una regla debe haber además una esté siguiendo una regla. La cadena de razones tiene un fin:
conducta normativa.4 Esto implica la necesidad de que haya
actos de tal complejidad que prácticamente ya están en el “¿Cómo puedo seguir una regla?” —Si ésta no es
ámbito de lo lingüístico (o por lo menos prelingüístico): una pregunta por las causas, entonces lo es por la
justificación de que actué así siguiéndola.
Si, de una pareja de chimpancés, uno hiciera una Si he agotado los fundamentos, he llegado a
vez con arañazos sobre el suelo la figura y otro, a roca dura y mi pala se retuerce. Estoy entonces
continuación, la serie etcétera, no por ello el prime- inclinado a decir: “Así simplemente es como actúo”.
ro habría establecido una regla y el segundo la (IF I, § 217)
habría seguido, aconteciera lo que fuese, al hacerlo
en el alma de ambos. La regla constituye el telón de fondo sobre el cual se
sustenta el uso del lenguaje. Determina qué va a contar
Pero si se observara, por ejemplo, el fenómeno de un tipo como un hecho, y sobre ella se asientan el sentido, la verdad
de lección, en la que primero se hacen y luego se copian y la falsedad de las proposiciones empíricas. Las reglas son
ensayos, con éxito o sin él, con recompensa o castigo y cosas condición de posibilidad del lenguaje y se muestran en nues-
semejantes; si, al final, el así adiestrado colocara, una al lado tras prácticas y en el uso significativo del lenguaje.
de otra como el primer ejemplo, figuras que hasta entonces no
había visto, diríamos, ciertamente, que uno de los chimpancés PROPOSICIONES EMPÍRICAS Y GRAMATICALES
escribe reglas, y el otro las sigue. (OFM VI, § 42).
Resumiendo: la regla no es ningún tipo de objeto físico o Hemos dicho que el sentido, la verdad y la falsedad de las
mental. Seguir una regla no es interpretar la regla, sino que se proposiciones empíricas descansan sobre las reglas que ri-
la sigue ciegamente. Seguir la regla es una práctica que nos gen su uso.
remite a un hábito o costumbre. Aquí podemos señalar que para Wittgenstein “existe una
Como hemos podido observar, el argumento de Witt- correspondencia entre los conceptos de “significado” y de
genstein no va dirigido a demostrar que no somos capaces ”regla”. (SC § 62) Esto se debe a que un significado de una
palabra es una forma de utilizarla, que es “lo que aprende-
46 E S T E B A N W i t h r i n g t o n mos cuando la palabra se incorpora a nuestro lenguaje por
Podríamos imaginar que algunas proposiciones, que
tienen la forma de proposiciones empíricas, se soli-
difican y funcionan como un canal para las propo-
siciones empíricas que no están solidificadas y fluyen;
y también que esta relación cambia con el tiempo, de
modo que las proposiciones que fluyen se solidifi-
can y las sólidas se fluidifican. (SC § 96)
IMAGEN DE MUNDO
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
En SC Wittgenstein introduce en su filosofía el concepto de
primera vez” (SC § 61), y esto no es otra cosa que una regla “creencia”, que va a ocupar un lugar central en sus investiga-
de aplicación o uso de la palabra. ciones. Las creencias son certezas prácticas que funcionan
Wittgenstein denomina “proposiciones gramaticales” a como reglas que rigen nuestro actuar.
las proposiciones que describen las reglas de los juegos de Al igual que las reglas, las creencias no son ningún tipo
lenguaje. Éstas no pueden ser verdaderas ni falsas debido a de estado psicológico subjetivo. Son algo compartido y supo-
que expresan reglas que son el fundamento de toda verdad nen una conducta regular.
y falsedad. Además no pueden ser verdaderas ni falsas por- Las reglas o creencias no tienen por qué ser explícitas.
que su contraria carece de sentido (es decir, no es verdadera Pueden simplemente ser algo que se acepta como obvio, que
ni falsa). De este modo, ellas también carecen de sentido. nunca se cuestiona, y que quizá nunca siquiera se formula (cf.
Las proposiciones gramaticales son proposiciones tales como SC § 87). Esto está directamente relacionado con el hecho de
“hay objetos físicos”, la cual carece de sentido (por lo menos en que en realidad no se las aprende explícitamente. Wittgens-
contextos de uso normales), pero está supuesta en (y rige el uso tein señala que las creencias adquiridas ciegamente pueden
de) las proposiciones que hablan acerca de objetos físicos. ser descubiertas con posterioridad (cf. SC § 152). Las creen-
No hay que confundir el sinsentido de las “proposiciones cias, explícitas o no, se muestran en nuestro actuar.
gramaticales” con el sinsentido de sus contrarias, ya que es- Ahora bien, las reglas o creencias constituyen un siste-
tos dos tipos de proposiciones poseen un status lingüístico ma, que funciona como un telón de fondo para nuestras
completamente diferente. Una proposición como “hay objetos prácticas:
físicos” es carente de sentido en una forma muy distinta que
su contraria “no hay objetos físicos”. Mientras una describe Mis convicciones constituyen un sistema, un edifi-
una regla que rige nuestro actuar, y se muestra en nuestro cio. (SC § 102) Cuando empezarnos a creer algo, lo
uso del lenguaje, la otra no describe nada en absoluto que se que creemos no es una única proposición sino todo
pueda mostrar en nuestras prácticas. Las “proposiciones gra- un sistema de proposiciones. (Se hace la luz poco
maticales” podrán carecer de sentido pero no son vacías. a poco sobre el conjunto.) (SC § 141)
Las “proposiciones gramaticales” no forman parte del juego No me aferro a una proposición, sino a una
sino que están en el “comienzo”, son reglas del juego. Carecen red de proposiciones. (SC § 225)
de sentido porque el sentido se da en el uso del lenguaje, es
decir, dentro del juego, en lo que se dice. Las “proposiciones Como ya dijimos, este sistema de creencias compone
gramaticales”, en tanto reglas, se muestran en el uso significati- una especie de mitología que Wittgenstein denominó “ima-
vo del lenguaje (en lo que se dice). No podemos dar razones de gen de mundo”. Wittgenstein nos dice que no tenemos nuestra
ellas porque son el fundamento de toda razón, es decir, consti- “imagen de mundo” porque estemos convencidos de su co-
tuyen la condición de posibilidad de que podamos dar razones. rrección. Por el contrario, la “imagen de mundo” es el trasfondo
Es interesante mencionar que, mientras que en las IF que nos viene dado, y sobre el cual distinguimos entre lo
encontramos una distinción fuerte entre “proposiciones em- verdadero y lo falso (cf. SC § 94).
píricas” y “proposiciones gramaticales”, en SC esta distinción
se vuelve borrosa y fluctuante en el tiempo: Wittgenstein y los cimientos del lenguaje 47
© Adriana Calatayud, de la serie Desdoblamientos, 1997.
El siguiente parágrafo de SC parece resumir claramente debe poner de relieve aquí que hablar el lenguaje
la concepción wittgensteiniana acerca de la naturaleza y forma parte de una actividad o de una forma de
función de la imagen de mundo: vida. (IF, § 23).
Las proposiciones que describen esta imagen del mun- Además, el lenguaje es una práctica que posee reglas
do podrían pertenecer a una suerte de mitología. Su que son de algún modo constitutivas del mismo, así como las
función es semejante a la de las reglas del juego, y el reglas del ajedrez definen lo que éste es, y cómo se juega.
juego también puede aprenderse de un modo puramen- Habíamos visto que las reglas rigen el uso de las pala-
te práctico, sin necesidad de reglas explícitas. (SC § 95) bras, su significación, etcétera, pero que no son ningún tipo
de entidad que guíe nuestra acción. Seguir una regla no es
Wittgenstein compara a nuestro sistema de creencias un evento privado, sino una práctica que remite a una cos-
con un río, cuyo cauce está formado por arena y roca dura. tumbre. Aquí se ve claramente que la regla en realidad se
La arena corresponde a las creencias menos firmes, y la asienta sobre nuestras prácticas; que no son otra cosa que
roca a las certezas inamovibles. Con esta analogía se pone lo que Wittgenstein llama nuestra “forma de vida”.
de relieve el hecho de que la distinción entre las creencias
más firmes y las menos firmes es borrosa y varía con el Las reglas no son suficientes para establecer una
tiempo. Así, lo que era roca se puede corroer con el tiempo, práctica; también necesitamos ejemplos. Nuestras
y lo que era arena posiblemente se asiente y solidifique. reglas dejan alternativas abiertas y la práctica debe
Una característica de las creencias más básicas es que hablar por sí misma. (SC §139)
carecen de fundamentos, ya que no tienen otras creencias
anteriores (o más básicas) en las que asentarse. “En el Las creencias que funcionan como reglas de nuestra
fundamento de la creencia bien fundada se encuentra la acción constituyen un sistema que Wittgenstein denomina
creencia sin fundamentos.” (SC § 253) “imagen de mundo”. Las creencias más básicas de nuestra
imagen de mundo carecen de fundamento, ya que no pode-
FORMAS DE VIDA mos dar razones de ellas. El límite de la fundamentación se
halla en nuestra actuación: “es nuestra actuación la que
Hemos dicho que Wittgenstein con su concepto de “juegos yace en el fondo del juego de lenguaje”. (SC § 204)
de lenguaje” quería recalcar que el lenguaje es una actividad En resumen: los “juegos de lenguaje” son conjuntos de
humana que se encuentra inmersa en todo un sistema de acciones lingüísticas y no lingüísticas regidas por reglas, las
prácticas, tanto lingüísticas como no lingüísticas. Es por ello cuales se adquieren por costumbre, lo que nos remite a una
que Wittgenstein sostiene que: determinada “forma de vida”.
De modo que hay una relatividad del lenguaje respecto a las
imaginar un lenguaje significa imaginar una forma diferentes posibles “formas de vida” de, por ejemplo, diferentes
de vida. (IF, § 19). La expresión “juego de lenguaje” culturas. Llegados a este punto podemos preguntarnos si hay algo
en común a las distintas formas de vida que permita la comunica-
48 E S T E B A N W i t h r i n g t o n ción entre los hombres de culturas radicalmente diferentes.
considerar como hombres a los hombres de otras culturas, y a
sus emisiones lingüísticas como algo más que meros ruidos.
Imagínate que llegas como explorador a un país N O T A S
desconocido con un lenguaje que te es totalmente 1
El mayor exponente de esta interpretación ha sido Saul Kripke, en Witt-
extraño. ¿Bajo qué circunstancias dirías que la gen- genstein: On rules and private language.
2
Como ha sostenido Shanker S.G. en Wittgenstein and the turning-point in
te de allí da órdenes, entiende órdenes, obedece, the philosophy of mathematics, p. 14.
3
se rebela contra órdenes, etcétera? Shanker S.G., op. cit., p. 18.
4
Cf. Shanker S.G., op. cit., p. 20.
El modo de actuar humano común es el siste-
ma de referencia por medio del cual interpretamos B I B L I O G R A F Í A
un lenguaje extraño. (IF I, § 206) Kenny, A., Wittgenstein, Alianza Editorial, Madrid, 1982.
Kripke, S., Wittgenstein on rules and private language, Cambridge, Mass., 1982.
Shanker, S.G.,Wittgenstein and the turning-point in the philosophy of mathe-
No debemos considerar entonces a Wittgenstein como un matics, State University of New York Press, 1987.
Wittgenstein, L., Investigaciones Filosóficas, UNAM, México, 1988.
relativista radical. Si bien los juegos de lenguaje son relativos a ______________, Observaciones sobre los fundamentos de la matemática,
las diferentes posibles “formas de vida”, hay un límite para esa Alianza editorial, Madrid, 1987.
______________, Sobre la Certeza, Editorial Gedisa, Barcelona, 1991.
relatividad. Y es precisamente lo común a esas “formas de
______________, Tractatus logico-philosophicus, Alianza Universidad,
vida”, el modo de actuar humano común, lo que nos permite Madrid, 1994.
© Adriana Calatayud, de la serie
Operación de lo mutable, 1998. 49