Seminario Taller de
Comunicación Oral y Escrita
COMPRENSIÓN DE TEXTOS
¿Qué significa comprender un texto?
La comprensión de un texto es un hecho en el que interactúan un autor que es quien comunica ideas y un lector, quien
interpreta el mensaje del autor. Para que dicha interacción sea posible, el lector debe activar los conocimientos que posee
sobre el tema, las experiencias que ha adquirido a lo largo de su vida, el conocimiento que tiene de su lengua materna y la
visión del mundo que ha configurado con sus conocimientos y experiencias. La comprensión de un texto o de un discurso
oral siempre es un acto interactivo, no un acto unidireccional en el que un emisor comunica algo que debe ser asimilado o
entendido por otro. Para que haya una verdadera comprensión, el texto debe ser interpretado en distintos niveles: literal,
inferencial y crítico-valorativo.
Lea el siguiente texto:
NIVELES DE COMPRENSIÓN LECTORA
Como ya señalamos, un texto contiene varios niveles de información. En comprensión lectora, se debe desentrañar,
precisamente, esos niveles de información: explícitas e implícitas. Si bien existen diferentes grados de comprensión lectora,
aquí presentamos los siguientes: literal, inferencial, crítica
1. COMPRENSIÓN LITERAL. Leer literalmente es hacerlo conforme al texto. Aquí, se recupera la información
explícitamente planteada en el texto y se la reorganiza mediante clasificaciones, resúmenes y síntesis. Podríamos
dividir este nivel en dos:
a. Lectura literal en un nivel primario: Es una lectura de reconocimiento. Aquí, se lleva a cabo una lectura
elemental. Se centra en la información explícita que contiene el texto. Se sigue paso a paso el texto. Lo situamos
en determinada época, lugar, identificamos a los personajes principales y secundarios. Nos detenemos en la
comprensión del vocabulario. En consecuencia, la lectura de reconocimiento puede ser:
✓ De detalle: Identificamos nombres, personajes, tiempo, lugar, entre otros.
✓ De secuencias: Identificamos el orden de las acciones de un suceso.
✓ Por comparación: Identificamos los caracteres, tiempo y lugares explícitos.
✓ De causa o efecto: Conocemos las razones explícitas de ciertos hechos, acontecimientos o personajes.
Algunas interrogantes como ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo? en torno al contenido del texto leído
pueden permitir enriquecer este nivel de comprensión lectora.
b. Lectura literal en profundidad: Efectuamos una lectura más profunda, ahondando en la comprensión del texto.
Ello nos permite reconocer las ideas que se suceden para determinar el tema central y la idea principal del texto.
Para lograr este nivel, podemos elaborar cuadros sinópticos, mapas conceptuales, resúmenes y síntesis. No todas
estas estrategias se prestan para toda clase de lectura. Muchas de ellas son más útiles para textos expositivos que
para textos literarios.
2. COMPRENSIÓN INFERENCIAL. Realizamos conjeturas o hipótesis utilizando las informaciones explícitas del
texto, más las experiencias personales y nuestra intuición. Buscamos relaciones que van más allá de lo leído.
Explicamos el texto más ampliamente, agregando informaciones y experiencias anteriores, relacionando lo leído con
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nuestros saberes previos, formulando hipótesis y nuevas ideas. La meta del nivel inferencial será la elaboración de
conclusiones.
Este nivel de comprensión es muy poco practicado en la escuela, ya que requiere un considerable grado de
abstracción por parte del lector, pues implica relacionar otros campos del saber e integrar los nuevos conocimientos
con los conocimientos previos.
Este nivel puede incluir las siguientes operaciones:
a. Inferir detalles adicionales: La lectura nos permite conjeturar que el autor del texto pudo haber incluido en el
texto informaciones que no detalla, pero que por el sentido se infiere.
b. Inferir ideas principales: Generalmente, el tema y la idea principal que desarrolla el texto se abstrae a partir de
las operaciones cognitivas que realizamos cuando determinamos la macroestructura del texto, es decir,
configuramos la idea global.
c. Inferir secuencias: Se puede deducir acciones que pudieron haber ocurrido si el texto hubiera terminado de otra
manera.
d. Inferir relaciones de causa y efecto: Se puede hacer conjeturas sobre las causas que indujeron al autor a incluir
ciertas ideas, palabras, caracterizaciones, acciones.
e. Predecir acontecimientos: Sobre la base de una lectura inconclusa, podemos visualizar los hechos que el autor
expresará posteriormente o, sencillamente, no mencionará.
f. Interpretar un lenguaje figurado: Una característica del componente léxico de la lengua es que éste cambia
según cada contexto lingüístico y extralingüístico. En tal sentido, para derivar el significado de dicho vocablo,
tenemos que visualizar su sentido tomando en cuenta el contexto.
3. COMPRENSIÓN CRÍTICA. En este nivel, llevamos a cabo juicios valorativos sobre el texto leído. Lo aceptamos o
rechazamos, pero con fundamentos. La lectura crítica tiene un carácter evaluativo donde interviene la formación del
lector, su criterio y conocimientos de lo leído. Los juicios toman en cuenta cualidades como adecuadas, exactitud,
informatividad, aceptabilidad y probabilidad. Los juicios pueden ser:
a. De realidad o fantasía: Aquí interviene la experiencia del lector con las cosas que lo rodean o con las lecturas
previas.
b. De adecuación y validez: Se compara lo que está escrito con otras fuentes de información.
c. De propiedad: Implica una evaluación de las diferentes partes del texto, pues ello nos permite ver la eficacia del
texto.
d. De rechazo o aceptación: Depende de la formación ético-moral del lector, su cosmovisión, el entorno situacional,
entre otros. Este tipo de juicios permite formar y afianzar lectores críticos, pues ello constituye una necesidad vital
en nuestro contexto donde abunda información mediática.
BUSCA TU FORTUNA
Había en la ciudad de El Cairo un hombre cansado de trabajar para ganarse el pan. Tanto había trabajado que el
sueño lo rindió una noche debajo de la higuera de su jardín. En el sueño vio a otro hombre que se sacaba de la boca una
moneda de oro y le decía: “Tu fortuna está en Persia, en la ciudad de Isfaján; vete a buscarla”. A la mañana siguiente se
despertó y emprendió el largo viaje. Después de muchos días de viaje, llegó al fin a Isfaján, y se tendió a dormir en un
patio. Había al lado una casa en la que entraron a robar unos ladrones. Los vecinos, al ver a los ladrones comenzaron a
gritar hasta que un capitán acudió con sus soldados y los ladrones huyeron por los tejados. El capitán mandó registrar los
alrededores y se encontraron durmiendo al hombre que venía de El Cairo. Los guardias pensaron que era uno de los
ladrones y comenzaron a pegarle para que hablara. Recibió tantos azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte.
A los dos días recobró el sentido en la cárcel. El capitán lo mandó buscar y le preguntó quién era. El otro contestó: “Soy
de la famosa ciudad de El Cairo y mi nombre es Mohamed”. El capitán le preguntó por qué había venido desde un país tan
lejano. El otro le dijo la verdad: “Un hombre me ordenó en sueños que viniera, porque aquí estaba mi fortuna. Ya estoy en
Isfaján y veo que la fortuna que me prometió deben ser los azotes que tan generosamente me dieron”.
Ante estas palabras, el capitán se rió y le contó: “Hombre alocado, tres veces he soñado con una casa en la ciudad
de El Cairo en cuyo fondo hay un jardín con una higuera y una fuente, y bajo la fuente un tesoro. No he creído nunca en
esa mentira. Tú, sin embargo, has ido de ciudad en ciudad por tu sueño. Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas
monedas y vete”. El hombre tomó las monedas y volvió a su casa loco de alegría en busca del tesoro. Allí estaba el jardín
con la higuera y la fuente; debajo de la fuente de su jardín (que era la fuente del sueño del capitán) comenzó a cavar hasta
desenterrar el tesoro.
Jorge Luis Borges (Adaptado del cuento de las Mil y Una Noches)
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