“Las tres muertes de Marisela Escobedo”
Resumen:
El documental trata sobre la desgracia sin nombre en que
se ve inmiscuida una madre debido al asesinato de su
hija por parte de su pareja sentimental, quien fue
absuelto en primera instancia por un tribunal judicial, no
obstante un cúmulo importante de evidencia, si bien
circunstancial, suficiente para haberlo encontrado
culpable del delito que se le imputaba. La búsqueda
posterior de justicia sin resultado y la propia muerte de
Marisela Escobedo frente a Palacio de Gobierno de
Chihuahua, dan idea clara de la impunidad, injusticia y
ausencia de un estado de Derecho en nuestro país y de
un gobierno que se preocupe, en lo general y
fundamental, por estas materias.
Insistiremos hasta el cansancio y la saciedad, que el
estado moderno nace precisamente con la primaria y
única función de proporcionar seguridad a sus súbditos.
Cuando los señores feudales delegaron su poder, dinero
y ejércitos privados en un monarca que los conglomeró,
lo hicieron a partir de la promesa de que esos recursos
serían utilizados única y exclusivamente para que un ente
más fuerte les proporcionara caminos sin bandoleros y
ciudades sin delincuentes. La justificación primaria y
última de existencia de los estructuras nacionales
modernas es proporcionar protección y auxilio frente a la
delincuencia. Se incluye, por supuesto, un aparato de
justicia (policía, ministerios públicos, jueces, etcétera),
que concreten esta labor. Cuando el gobierno no cumple
o falla en proporciones importantes con esta obligación,
pues simplemente deja de tener sentido su existencia y
funciones.
El aparato de justicia que acabamos de mencionar
debería estar conformado con miembros sacados de lo
mejor de la sociedad: profesionistas honrados, capaces,
incorruptibles y con conciencia de la fundamental labor
que desempeñan en favor de todo el conglomerado
social. En el documental se explicita de manera muy clara
como la falta de criterio de los togados que integraban el
tribunal que absolvió en primera instancia al homicida de
la hija de Marisela Escobedo, no se distinguían
precisamente por sus competencias en el campo de la
lógica judicial o legal, por su ilustración en materia de la
prueba circunstancial, presuncional o indiciaria, habiendo
exhibido una imbecilidad manifiesta en su criterio jurídico
y provocando posteriormente y siendo causa, aunque sea
indirecta, de todo este drama humano que ahora
conocemos por su irracionalidad de pesadilla.
El homicidio de esta mujer, precisamente frente al palacio
de gobierno de Chihuahua, oficina primaria del
gobernador de aquélla entidad, nos confirma únicamente
el desprecio que muchísimas autoridades y gobernantes,
no todos, por supuesto, tienen respecto a la justicia, y son
muestra inequívoca del abandono institucional que es
causa directa e inmediata de la impunidad rampante en
este país.
Morir tres veces (cuando te matan a un hijo, cuando
absuelven a su asesino y cuando a ti mismo te ejecutan)
debe ser un infierno materializado en la tierra.