Debe entenderse por sociología (en el sentido aquí aceptado de esta palabra, empleada con tan
diversos significados): una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social
para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos.
Por "acción" debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o
interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella
un sentido subjetivo. La "acción social", por tanto, es una acción en donde el sentido mentado
por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta en su
desarrollo.
Por "sentido" entendemos el sentido mentado y subjetivo de los sujetos de la acción, bien a)
existente de hecho: a) en un caso históricamente dado, b) como promedio y de un modo
aproximado, en una determinada masa de casos: bien b) como construido en un tipo ideal con
actores de este carácter. En modo alguno se trata de un sentido "objetivamente justo" o de un
sentido "verdadero” metafísicamente fundado. Aquí radica precisamente la diferencia entre las
ciencias empíricas de la acción, la sociología y la historia, frente a toda ciencia dogmática,
jurisprudencia, lógica, ética, estética, las cuales pretenden investigar en sus objetos el sentido
"justo" y "válido".
Los límites entre una acción con sentido y un modo de conducta simplemente reactivo (como
aquí le denominaremos), no unido a un sentido subjetivamente mentado, son enteramente
elásticos. Una parte muy importante de los modos de conducta de interés para la sociología,
especialmente la acción puramente tradicional, se halla en la frontera entre ambos. Una acción
con sentido, es decir, comprensible, no se da en muchos casos de procesos psicofísicos, y en
otros sólo existe para los especialistas; los procesos místicos, no comunicables adecuadamente
por medio de la palabra, no pueden ser comprendidos con plenitud por los que no son accesibles
a ese tipo de experiencias. Pero tampoco es necesaria la capacidad de producir uno mismo una
acción semejante a la ajena para la posibilidad de su comprensión: "no es necesario ser un César
para comprender a César''. El poder "revivir" en pleno algo ajeno es importante para la
evidencia de la comprensión, pero no es condición absoluta para la interpretación del sentido. A
menudo los elementos comprensibles y los no comprensibles de un proceso están unidos y
mezclados entre sí.
La acción social (incluyendo tolerancia u omisión) se orienta por las acciones de otros, las
cuales pueden ser pasadas, presentes o esperadas como futuras (venganza por previos ataques,
réplica a ataques presentes, medidas de defensa frente a ataques futuros). Los "otros" pueden ser
individualizados y conocidos o una pluralidad de individuos indeterminados y completamente
desconocidos (el "dinero", por ejemplo, significa un bien -de cambio- que el agente admite en el
tráfico porque su acción está orientada por la expectativa de que otros muchos, ahora
indcterminados y desconocidos, estarán dispuestos a aceptarlo también, por su parte, en un
cambio futuro).
No toda clase de acción -incluso de acción externa- es "social" en el sentido aquí admitido. Por
lo pronto no lo es la acción exterior cuando sólo se orienta por la expectativa de determinadas
reacciones de objetos materiales. La conducta íntima es acción social sólo cuando está orientada
por las acciones de otros.
La acción social, como toda acción, puede ser: 1) racional con arreglo a fines: determinada por
expectativas en el comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres,
y utilizando esas expectativas como "condiciones" o "medios" para el logro de fines propios
racionalmente sopesados y perseguidos. 2) racional con arreglo a valores: determinada por la
creencia consciente en el valor -ético, estético, religioso o de cualquiera otra forma como se le
interprete- propio y absoluto de una determinada conducta, sin relación alguna con el resultado,
o sea puramente en méritos de ese valor, 3) afectiva, especialmente emotiva, determinada por
afectos y estados sentimentales actuales, y 4) tradicional: determinada por una costumbre
arraigada.