El libro de ABDÍAS
Título
El libro es nombrado de acuerdo al profeta que recibió la visión (1:1). Abdías quiere decir “siervo
de Jehová” y ocurre veinte veces en el AT, refiriéndose por lo menos a veinte individuos más del
AT. Abdías es el libro más corto en el AT y no es citado en el NT.
Autor y fecha
Nada se conoce con seguridad acerca del autor. Otras referencias del AT a hombres con este
nombre no parecen referirse a este profeta. Sus menciones frecuentes de Jerusalén, Judá y Sión
sugieren que pertenecía al reino del sur (cp. vv. 10–12, 17, 21). Abdías fue probablemente un
contemporáneo de Elías y Eliseo.
La fecha de escritura es igualmente difícil de determinar, aunque se sabe que está ligada al ataque
edomita contra Jerusalén descrito en los vv. 10–14. Al parecer Abdías escribió poco después del
ataque. Hubo cuatro invasiones significativas de Jerusalén en la historia del AT: 1) por Sisac, rey de
Egipto, ca. 925 a.C. durante el reinado de Roboam (1 R. 14:25, 26; 2 Cr 12); 2) por los filisteos y
árabes entre el 848–841 a.C. durante el reinado de Joram de Judá (2 Cr. 21:8–20); 3) por Joás, rey
de Israel, ca. 790 a.C. (2 R 14; 2 Cr 25); y 4) por Nabucodonosor, rey de Babilonia, en la caída de
Jerusalén en el 586 a.C. De estas cuatro, solo la segunda y la cuarta probablemente encajan con la
información histórica. La segunda es preferible, debido a que la descripción de Abdías no indica la
destrucción total de la ciudad, la cual se llevó a cabo bajo el ataque de Nabucodonosor. Además,
aunque los edomitas estaban involucrados en la destrucción de Jerusalén por manos de
Nabucodonosor (Sal. 137; Lm. 4:21), es significativo que Abdías no menciona a los babilonios por
nombre (como todos los demás profetas que escribieron acerca de la caída de Jerusalén), ni hay
referencia alguna a la destrucción del templo o a la deportación del pueblo; de hecho, los cautivos
parecen haber sido llevados al SO, no al E hacia Babilonia (cp. v. 20).
Contexto histórico
Los edomitas tienen su origen en Esaú, el primogénito (gemelo) de Isaac y Rebeca (Gn. 25:24–26),
quien luchó con Jacob aún mientras estaban en el vientre (Gn. 25:22). El nombre de Esaú quiere
decir “velludo”, porque él era “todo velludo como una pelliza” (Gn. 25:25). Él también es llamado
Edom, lo cual quiere decir “rojo”, debido a la venta de su primogenitura a cambio de algo de
“guiso rojo” (Gn. 25:30). Él mostró un menosprecio por las promesas de pacto al casarse con dos
mujeres cananeas (Gn. 26:34) y más adelante con la hija de Ismael (Gn. 28:9). Le encantaba estar
afuera y después que la bendición de su padre le fue robada por Jacob, fue destinado a
permanecer siendo un hombre de los espacios abiertos (Gn. 25:27; 27:38–40). Esaú se estableció
en una región que en su mayor parte estaba constituida por montañas escabrosas al S del Mar
Muerto (Gn. 33:16; 36:8, 9; Dt. 2:4, 5) llamada Edom (gr. “Idumea”), el área de 64 km de ancho la
cual se extiende aproximadamente 160 km al S del Golfo de Akaba. La legendaria Carretera del
rey, una ruta de caravana esencial uniendo a África del Norte con Europa y Asia, pasa a lo largo de
la meseta oriental (Nm. 20:17). La lucha y nacimiento de Jacob y Esaú (Gn. 25) forman el contexto
definitivo de la profecía de Génesis [Link] “Dos naciones hay en tu seno”. Sus descendientes
respectivos, Israel y Edom, fueron enemigos perpetuos. Cuando Israel salió de Egipto, Edom negó
a su hermano Jacob el paso por en medio de su tierra, localizada al S del Mar Muerto (Nm. 20:14–
21).
No obstante, Israel fue instruido por Dios a ser amable con Edom (Dt. 23:7, 8).
Abdías, habiendo recibido una visión de Dios, fue enviado a describir sus crímenes y a pronunciar
destrucción total sobre Edom por su trato hacia Israel.
Los edomitas se opusieron a Saúl (ca. 1043–1011 a.C.) y fueron sujetados bajo David (ca. 1011–971
a.C.) y Salomón (ca. 971–931 a.C.). Pelearon en contra de Josafat (ca. 873–848 a.C.) y
exitosamente se rebelaron en contra de Joram (ca. 853– 841 a.C.). Fueron conquistados una vez
más por Judá bajo Amasías (ca. 796–767 a.C.), pero volvieron a ganar su libertad durante el
reinado de Acaz (ca. 735–715 a.C.). Más tarde Edom fue controlado por Asiria y Babilonia; y en el
quinto siglo a.C. los edomitas fueron forzados por los nabateos a dejar su territorio. Se mudaron a
la zona de Palestina del sur y llegaron a ser conocidos como los edomitas. Herodes el Grande, un
edomita, se convirtió en rey de Judea bajo Roma en el 37 a.C. En un sentido, la enemistad entre
Esaú y Jacob continuó en el intento de Herodes por asesinar a Jesús. Los edomitas participaron en
la rebelión de Jerusalén en contra de Roma y fueron derrotados junto con los judíos por Tito en el
70 d.C.
De una manera irónica, los edomitas aplaudieron la destrucción de Jerusalén en el 586 a.C. (cp.
Sal. 137:7) pero murieron tratando de defenderla en el 70 d.C.
Después de ese entonces ya no se volvió a oír de ellos. Tal como Abdías predijo, ellos serían
cortados “para siempre” (v. 10); y “ni aun resto quedará de la casa de Esaú” (v. 18).
Temas históricos y teológicos
El libro es un estudio de casos de Génesis 12:1–3, con dos temas interrelacionados: 1) el juicio de
Edom por parte de Dios por maldecir a Israel. Al parecer esto se le dijo a Judá y así le proporcionó
confianza de que el día de Jehová (v. 15) traería juicio sobre Edom por su orgullo y por su
participación en la caída de Judá; 2) la restauración de Judá. Esto incluiría el territorio de los
edomitas (vv. 19–21; Is. 11:14). La bendición de Abdías incluye el cumplimiento cercano de la
derrota de Edom (vv. 1–15) bajo el ataque de los filisteos y árabes (2 Cr. 21:8–20) y el
cumplimiento lejano del juicio de la nación en el primer siglo d.C. y la posesión final de Israel de
Edom (vv. 15–21).
Retos de interpretación
La impactante semejanza entre Abdías 1–9 y Jeremías 49:7–22 da lugar a la pregunta: ¿Quién
tomó de quién? Suponiendo que no hubo una tercera fuente en común, parece que Jeremías
tomó, donde fue apropiado, de Abdías, debido a que los versículos compartidos forman una
unidad en Abdías, mientras que en Jeremías están dispersos entre otros versículos.
Bosquejo
I. El juicio de Dios sobre Edom (1–14)
A. Castigo de Edom (1–9)
B. Crímenes de Edom (10–14)
II. El juicio de Dios sobre las naciones (15, 16)
III. La restauración de Israel por parte de Dios (17–21)
1 Visión. La palabra profética venía de Dios muchas veces en forma de una visión (cp. Hab. 1:1).
Jehová el Señor ha dicho así. Aunque el trasfondo del profeta no es claro, la fuente de su mensaje
sí lo es. Le fue dado de manera sobrenatural por parte de Dios, y no estuvo motivado por deseos
impuros de venganza. Edom. Los descendientes de Esaú (Gn. 25:30; 36:1ss) conocidos como
edomitas que se instalaron en la región S del Mar Muerto. Vea la Introducción: Contexto histórico.
Levantaos, y levantémonos contra este pueblo. El profeta se enteró de un complot internacional
para destruir a Edom. Los motivos egoístas de los enemigos de Edom fueron objeto del control
divino a través de los “mensajeros” que Dios envió para hacer cumplir sus propósitos soberanos
(cp. Sal. 104:4).
3, 4 ¿Quién me derribará a tierra?… te derribaré. El orgullo de Edom recibió una respuesta decisiva
del Señor soberano de toda la tierra (cp. Mt. 23:12). La calamidad en contra de Edom, aunque fue
llevada a cabo por sus enemigos, en realidad fue el juicio de Dios por su orgullo (cp. Pr. 16:18; 1
Co. 10:12).
3 las hendiduras de las peñas. La ciudad capital de Edom era Petra y estaba asentada sobre un
terreno escabroso en las montañas, lo cual la hacía prácticamente impenetrable. Esto daba a sus
habitantes una sensación de seguridad y suficiencia en ellos mismos. Los montes filosos que la
rodeaban formaban abismos de hasta 1.700 m de profundidad y la rodeaban como una fortaleza
segura de la cual se enorgullecían sus habitantes. 5 robadores de noche. A causa de lo escarpado
del terreno y el acceso limitado entre las simas, cualquier ataque exitoso tendría que realizarse de
noche.
5, 6 Los atacantes de Edom, conforme al juicio divino, no se detendrían donde lo harían ladrones
normales, tan pronto roban lo suficiente, sino que no descansarían hasta terminar con todo.
7 Los que conspiraron contra Edom (v. 1) fueron aliados y vecinos suyos (“los que estaban en paz
contigo”), e incluso las tribus aledañas que se beneficiaron de la prosperidad de Edom (“los que
comían tu pan”).
8 los sabios. Edom era conocido por sus hombres sabios y conocedores (Jer. 49:7). La ubicación de
la ciudad sobre el camino del rey le permitió recibir la influencia de intelectuales provenientes de
la India, Europa y el norte de África.
9 Temán. Un nombre derivado de un descendiente de Esaú (Gn. 36:11), se refiere a una región en
el norte de Edom que fue el lugar de origen de Elifaz el amigo de Job (Job 4:1).
10 la injuria a tu hermano Jacob. Referencia a la oposición de Edom que comenzó con la
aproximación de Israel a la tierra (cp. Nm. 20:14–21) y continuó hasta el tiempo de Habacuc. La
palabra “cortado” (v. 9) alude a muerte violenta, y al lado de vergüenza es la retribución justa por
la violencia homicida de Edom en contra del pueblo que debió considerar como su hermano.
11–14 La acusación del v. 10 se amplía aquí: 1) el pueblo de Edom se quedó parado “delante” sin
ayudar, más bien como un cómplice (v. 11); 2) se alegraron del “infortunio” de Judá (v. 12; cp. Sal.
83:4–6; 137:4–6); 3) saquearon la ciudad (v. 13) y además, 4) impidieron el escape de sus fugitivos
(v. 14).
El juicio de Dios sobre Edom
Más que cualquier otra nación mencionada en el AT, Edom es el objeto supremo de la ira de Dios.
• Sal. 83:5–18; 137:7
• Is. 11:14; 21:11, 12; 34:5; 63:1–6
• Jer. 49:7–22
• Lm. 4:21, 22
• Ez. 25:12–14; 35:1–15
• Jl. 3:19
• Am. 1:11, 12; 9:11, 12
• Mal. 1:2–5
15 día de Jehová. El juicio histórico de Dios que estaba a punto de caer sobre Edom (vv. 1–14) fue
una muestra de su juicio posterior sobre todas las naciones (vv. 15, 16) que se niegan a someterse
a su soberanía (cp. discusión del “Día de Jehová” en la introducción a Joel).
16 mi santo monte. Sión, una referencia a Jerusalén (cp. v. 17). beberán, y engullirán. Cp. con
Zacarías 12:2, donde el Señor hará que su pueblo sea como una “copa que hará temblar” a los
enemigos que beberán de ella. Esto se refiere a la copa de la ira de Dios. Judá tuvo que beber este
juicio por un tiempo, pero Edom lo hará “continuamente”.
cp. compare
cp. compare
cp. compare
Cp. compare
Descargado de [Link]
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17 Una reversión de la situación penosa de Judá en los vv. 10–14 tendrá lugar tan pronto interceda
el Mesías y establezca su reino milenario, en el cual prevalecerá la santidad.
18–20 Aquellos de Judá que se queden (v. 14) recibirán el poder divino para consumir (v. 18) y
eliminar por completo a “la casa de Esaú” (Zac. 12:6; cp. Is. 11:14; 34:5–17). Cuando el Mesías
establezca su reino, las fronteras de los reinos de David y Salomón volverán a expandirse para
incluir la tierra que fue prometida a Jacob en el sueño que recibió en Betel (Gn. 28:14), por medio
del cual se reafirmó la promesa de Dios a Abraham (cp. Gn. 12). Esto podría incluir en el S las
montañas de Esaú, en el O Filistea, en el N Efraín y Samaria, y en el E Galaad.
18 casa de Jacob… casa de José. Representantes de la simiente de Abraham.
20 cananeos. Los pueblos que ocupaban la tierra antes del éxodo. Sarepta. Corresponde a la
misma población de Lucas 4:26, ubicada en la costa fenicia entre Tiro y Sidón. Sefarad. No se
menciona en otro lugar de la Biblia y su ubicación es incierta, pero la mayoría de los rabinos la
identificaban con España, mientras que otros sugieren Esparta o Sardis.
21 subirán salvadores… para juzgar. Así como el Señor levantó jueces para libertar a su pueblo (cp.
Nm. 9:23), también establecerá líderes similares para ayudar a gobernar en el reino milenario, (cp.
1 Co. 6:2; Ap. 20:4). el reino será de Jehová. Cuando las naciones sean juzgadas en el día del Señor,
él entonces establecerá su reino milenario, una teocracia en la que Dios reina y gobierna a su
pueblo de forma directa en la tierra (Zac. 14:4–9; Ap. 11:15).