¿Quién fue J. Robert Oppenheimer?
Oppenheimer rápidamente saltó a la fama como
físico de renombre internacional, contratado por el
gobierno de Estados Unidos para crear una bomba
atómica que pudiera sofocar la amenaza de la
Alemania nazi. Pero su carrera se vio empañada por
la controversia al tener que lidiar con las
implicaciones de la primera explosión nuclear del
mundo. Dos décadas después, Oppenheimer dijo a
los entrevistadores que cuando la bomba de prueba
Trinity explotó el 16 de julio de 1945 en un lugar
remoto del desierto de Nuevo México, ‘‘sabíamos que el mundo no sería el mismo.
053 Sec' de la primera prueba nuclear, con nombre en clave ‘‘Trinity ‘‘, realizada por el
Laboratorio Nacional de Los Álamos en Alamogordo, Nuevo México, en 1945.
Oppenheimer creía que la creación de una bomba atómica era necesaria para poner
fin a la Segunda Guerra Mundial. Pero lo atormentaba saber que, al crear la bomba,
también le abría las puertas a la destrucción del mundo. Este conflicto moral acabó
llevándolo a la desgracia, cuando se opuso a la creación de la bomba de hidrógeno
por motivos morales y políticos, y fue acusado de frenar el desarrollo de ese proyecto.
La Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos (AEC, por sus siglas en inglés)
dijo en 1954: ‘‘Si el Dr. Christopher Nolan y el elenco de ‘‘Oppenheimer ‘‘hablan sobre
la bomba atómica y sus escalofriantes ecos hoy en día: ‘‘La humanidad solo puede
lidiar con un apocalipsis a la vez ‘‘
¿Pero cómo se inició toda esta historia y cuál fue exactamente el rol de
Oppenheimer?
El 19 diciembre de 1938 dos químicos alemanes, Otto Hahn y Fritz Strassmann,
hicieron uno de los descubrimientos más disruptivos y categóricos de la historia, y la
prueba de ello quedaría marcada entre las cenizas de Hiroshima y Nagasaki. En su
laboratorio en Berlín, Hahn y Strassmann se encontraban en medio de un
experimento: bombardeaban núcleos de uranio con neutrones, en el marco del
incipiente campo de la física nuclear, cuando lograron partir un átomo en dos partes
iguales, liberando energía y otros elementos —como el bario— en el proceso. Los
físicos Lise Meitner y Otto Frisch, quienes mantenían contacto con Hahn y
Strassmann, analizaron estos datos y le pusieron en 1939 un nombre al fenómeno:
fisión nuclear.
El descubrimiento sacudió a la comunidad científica en todo el mundo: la posibilidad
de producir una reacción en cadena mediante la fisión nuclear del uranio, hasta
entonces una postura teórica, se había convertido en realidad, y con ello la posibilidad
de generar una explosión y una liberación de energía como nunca se había visto.
Tras el hallazgo, comienza la carrera de armas
Pocos meses después de la partición del átomo, el físico alemán y ganador del premio
Nobel Albert Einstein, una figura influyente y popular que había contribuido
enormemente con sus investigaciones de principios de siglo XX, y Leo Szilard, un
físico húngaro radicado inicialmente en Alemania y que se encontraba en la
vanguardia del campo, enviaron una carta al presidente de Estados Unidos, Franklin
Delano Roosevelt.
En la misiva advertían sobre el potencial militar de este hallazgo y la posibilidad de
que Alemania, país líder en investigaciones nucleares en ese momento bajo el
régimen totalitario de Adolf Hitler, intentara desarrollar una bomba atómica. Einstein y
Szilard habían abandonado Alemania tras el ascenso de los nazis y se encontraban
en ese momento trabajando en universidades estadounidenses, y su advertencia
rindió frutos: en octubre de ese mismo año el gobierno de Estados Unidos destinó los
primeros fondos a la investigación con fines militares.
En
Alemania los esfuerzos habían comenzado incluso antes: poco después de la invasión
de Polonia el 1 de septiembre de 1939, el físico y premio Nobel Werner Heisenberg,
otro de los grandes nombres de la física nuclear en el mundo, recibió los primeros
fondos del ejército alemán para comenzar sus propias investigaciones. Por las
urgencias de la guerra, la falta de materiales básicos y la apuesta del régimen nazi por
otras tecnologías, el programa nuclear alemán, a veces conocido como el Uranverein
(club del uranio), nunca se convirtió en prioridad ni alcanzó el grado de avance al que
llegarían los aliados, pero pareció confirmar las sospechas de Einstein y Szilard y
cimentó la decisión de Estados Unidos de desarrollar una bomba atómica.
El "Proyecto Manhattan" y J. Robert Oppenheimer
Tras al ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el 7 de diciembre
de 1941, y en medio de reportes de inteligencia que exageraban los avances del
Uranverein alemán, Roosevelt ordenó acelerar el programa y lo puso bajo el control
del Departamento de Guerra. Como buena parte de las investigaciones iniciales se
habían hecho en la Universidad de Columbia, ubicada en la Manhattan, Nueva York, y
a cargo del cuerpo de ingenieros del ejército radicado en ese distrito, en 1942 el
proyecto adquirió el nombre clave "Manhattan".
Dos nombres han quedado asimilados al "Proyecto Manhattan": el del brigadier
general Leslie R. Groves, responsable militar del esfuerzo, y el de J. Robert
Oppenheimer, el físico que dirigió a partir de 1943 el laboratorio construido en Los
Álamos, Nuevo México, para concentrar los trabajos de investigación de cientos de
personas en un ambiente discreto y controlado. El trabajo encarado en Los Álamos
tenía como objetivo producir la primera bomba atómica, y pudo encararse gracias a la
construcción del primer reactor nuclear del mundo, el Chicago Pile-1, en diciembre de
1942, el primer éxito del "Proyecto Manhattan".
¿Cómo funciona una bomba atómica?
Trabajando a contrarreloj, y mientras en Europa y el Pacífico tenían lugar las batallas
más duras de la Segunda Guerra Mundial, el equipo dirigido por Oppenheimer avanzó
en dos modelos de armas capaces de desencadenar una explosión nuclear. En
ambos casos, lo que se buscaba era producir gran cantidad de fisiones nucleares, es
decir de particiones de átomos de uranio o plutonio, en este caso, que
desencadenaran una reacción en cadena en el menor tiempo posible y contenida en
una pequeña masa.
Cada partición libera enormes cantidades de energía, y la reacción en cadena puede
acabar en una gigantesca detonación que libera calor y radiación, además de la onda
de choque.
La primera de las dos bombas desarrolladas era de tipo cañón o detonación por
disparo, en la cual la fisión nuclear y la reacción en cadena necesaria para la
explosión eran alcanzadas al disparar un proyectil de uranio 235 hacia otro bloque del
mismo elemento. Fue el modelo usado sobre Hiroshima, apodado "Little Boy".
El segundo diseño era de implosión, en el cual la detonación nuclear era alcanzada al
hacer estallar explosivos convencionales alrededor de una esfera de plutonio,
comprimiéndola y forzando así la reacción en cadena. Esta fue la bomba lanzada
sobre Nagasaki, llamada "Fat Man".
Primeros usos de la bomba atómica: Trinity, Hiroshima y Nagasaki
Alemania se rindió el 9 de mayo de 1945, y de repente ya no había carrera de armas
contra el equipo liderado por Heisenberg. Pero Japón siguió peleando por varios
meses más, y el Departamento de Guerra de Estados Unidos giró su atención sobre el
archipiélago asiático.
En este contexto, Oppenheimer organizó el primer ensayo nuclear de la historia el 16
de julio de 1945. Bautizado como "Trinity", esta bomba atómica de diseño por
implosión fue detonada en la base de Alamogordo, a 193 kilómetros de Albuquerque,
y marcó el éxito definitivo del "Proyecto Manhattan".
Oppenheimer, Groves y una comitiva de militares y científicos observaron desde un
búnker ese instante en el que el sol pareció brotar desde la tierra. "En mi mente
pensaba en una línea del Bhagavad-Gita en la que Krishna intenta persuadir al
Príncipe de que debe cumplir con su deber: 'Me he convertido en la muerte, el
destructor de mundos'", escribió Oppenheimer sobre ese día, haciendo una paráfrasis
del texto sagrado del hinduismo. Mientras que Groves, triunfante, dijo en el búnker y
tras el ensayo: "¡Este es el fin de la guerra tradicional!".
El entusiasmo de los militares estadounidenses y la cada vez más dura resistencia
japonesa llevó a que menos de un mes después una segunda bomba atómica fuera
detonada, por primera vez sobre una ciudad.
El 6 de agosto de 1945 Hiroshima, ubicada a unos 600 kilómetros al sur de Tokio, fue
arrasada por una bomba de diseño tipo cañón lanzada por un bombardero B-29: se
estima que unas 70.000 personas murieron en el acto en la explosión de calor y
radiación. Y tres días después, el 9 de agosto, otro artefacto de tipo implosión, como
el usado en "Trinity", fue lanzado sobre Nagasaki, matando instantáneamente a
40.000 personas.
Japón se rindió finalmente el 2 de septiembre y una nueva era dominada por las
armas nucleares y la amenaza de destrucción masiva comenzó para el mundo. Y ni el
giro de Oppenheimer, que se convirtió en un crítico del uso militar de la tecnología
nuclear, podría ponerle ya un freno.
¿Qué hizo Oppenheimer después?
De 1947 a 1952 también fue presidente del Comité Asesor General de la Comisión de
Energía Atómica, que en octubre de 1949 se opuso al desarrollo de la bomba de
hidrógeno. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo entró en la Guerra Fría,
los servicios de inteligencia estadounidenses sospecharon que Oppenheimer tenía
vínculos con los comunistas. A esto siguió una determinación más amplia de tomar
medidas drásticas contra la supuesta infiltración comunista en diversas áreas del
gobierno estadounidense. Oppenheimer fue acusado de deslealtad por su oposición a
la creación de la bomba de hidrógeno y por su amistad en los años 30 con estudiantes
comunistas que apoyaban la causa antifascista en la Guerra Civil española.
Oppenheimer pasó el resto de sus años cada vez más preocupado por el conflicto
entre la moral y el avance científico.