polr EGO SUM
1 -GRAVISIMO PELIGRO DEL COMUNISMO
Los- Sumos Pontífices no han cesado de h a m a r contra
el gravísimo peligro he1 Comunismo Ateo. Su santidad Pío
XI, en su Encíclica de 19 de Marzo de 1937, estudia especial-
mente este peligro, diciendo que la rwolución de nuestros
días, desencadenada ya, o amenazante, ''supara en ampli-
tud y violencia a cuanto se llegó a experimentar en las pre-
cedentes persecuciones contra la Iglesia"; que "pueblos en-
teros )están en peligro de caer de nuevo en una barbarie
peor que aquella en que aún yacía la mayor parte del mun-
do al aparecer el Redentor": y que "este peligro tan amena-
zador es el Comunismo bolchevique y atqo que tiende a de-
rrumbar el orden social y a socavar los fundamentos mismos
de la civilización cristiana".
E1 Papa Pío IX había antes condenado el comunismo en
el año 1846 como "nefasta doctrina, tan contraria al nis-
mo dewcho natural; la cual, una vez admitida llevaría a la
radical subversión de los derechos, bi~enesy propiedades de
todos y aun de la misma sociedad".
Y León XIII, el Papa de los obreros, lo definía, a6mortirl
pestilencia, que se infiltra por las [Link] m& íntimas
de la sociedad humana y la pone en peligro de muerte".
La paiabra Camunismo tiene algo de fatídico. Ocurre
con esta palabra lo mismo q w con otras palabras que ter-
minan en ismo. ¡Cuánta r a d n tmía Meterni*, el gran mi-
nistro de Austria, en su c&a a Donoso CorGs, escrita el
año 1850! "Yo tengo, le decía, una aversión que me parece
muy fundada ia los ismos, cuando los vso aplicados a cual-
quier sustantivo que espera una cualidad o un derecho, por-
que se me figura que desnaturalizan el mismo objeto que
se quiere con ellos significar. No citaré en mi aserto más
que los sustantivos, Dios, Razón, Filosofía, Sentimi&, COW
titución, Sociedad, Común.. . Vea Ud. en lo que vienen a
parar, en cuanto se les aplica aquella terminación: Dejsmo,
Racionalismo, Filosofismo, Sentimentalismo, Constituciom-
lismo, Socialismo, Comunismo. ¿No considera Ud, como yo,
que sólo con la agregación de aquellas dos sílabas, al pa-
recer inofensivas, se realiza en las palaWas citadas un tras-
torno eminentemente peligroso por la elasticidad que les
presta?"
Nada tiene que wer el comunismo ateo y bolahevique
Con la Comunidad de bienes que practicaban los primeros
cststianos.
Ellos, como dicen los Heohos de los Apóstoles, tenían
un solo corazón y una sola alma; unidad de sentimientos
en una misma fe, y de corazones ven una mutua caridad;
señal por la cual, como les dijo el SaIvador, habían de ser
reconohidos sus discípulos por todo el mundo. Ninguno de
ellos decia ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que
todas las cosas les iesan comunes; y este método de vida co-
mún, que instituyeron los Apóstoles sirvió de modelo al que
en los primeros siglos practicaron llos Cenobitas en el de-
simh, y los Obispm y sus'cleros en sus iglesias; y el que dió
la n o m a a los santos fundadores, para qu,e estableciesen
vida común en sus institutos religiosos.
%os Primeros cristianos, respetuosos de la autoridad y
obmvantes de la ley de su Dhino Maestro, se desprendían
volmta~iamentede sus bienes por mzones-de caridad y vi-
vían todos unidos por los lazos de una misma fe y un mismo
amor,
Entre esa Comunidad, de bieneS:b-sada en la fe y en el
amor, y las tendencias y el espiritu del Comunismo Ateaz
que hoy se propaga, no hay la menar relación.
El comunismo bolchevique, además de ser ateo, es im-
puesto por la fuerza, lleno de odio; y se funda en la envidia,
en la malicia y en la absoluta falta de unión y de caridad.
Sus métodos son: el terrorismo, la dictadura, la tiranía y
la l u ~ h ade clases.
1'1.-LA DOCTRINA COMUNISTA
Es la negación de todos los principios en que se basan
el orden social y h civilización cristiana; y tiende a la des-
truccíón de la patria, de la religión, de la familia, de la pro-
piedad y de la dignidad humana.
Veamos qus caracteres sustmciales, enunciados par Pio
XI en su recordada Encíclica:
a) Se funda "sobre los principios del materialismo", pre-
tendiendo que no existe más que una sola realidad, la ma-
teria con sus fuerzas ciegas, la cual pbr evolución, llega a
ser planta, animal, hombre.
La misma sociedad humana no es más que una apa-
ziencia y una forma de la materia que evoluciona por nece-
sidad ineluctable.
b) Destruye el orden espiritual: "En semejante doCtrina
no hay lugar para la idea de Dios, no existe diferencia en-
tre espíritu y materia, ni entre cuerpo y alma: ni sobrevive
el alma a Ja muerte, ni, por consiguiente, puede haber es-
peran* alguna en una vida futura".
C) Despoja al hambre de su libertad, que es principio es-
piritual de la conducta maral, y lo priva de todo freno mo-
ral contra el asalto de los estímulos ciegos.
d) Iie quita toda dignidad. No reconoce al individuo.
frente ia la colectividad, ningún dereoho natural de la per-
sona humana, por ser ésta en la teoría comunista simple
rueda del engranaje del sistema.
e) Reohaza las jerarquías y autoridades establecidas por
Dios, incluso la d e . 1 0 ~padres, sosteniendo el principio de
la absoluta igualdad.
f) No concede a los individuos dereciho alguno de propiei-
dad sobre los bienes natustales y sobre los medlos de pro-
ducción.
g) Destruye el matrimonio y la*familia, haciendo de ella
una institución puramente artificial y civil, o sea, fruto de
un determinado sistema económico; niega la existencia da
un vínculo matrimonial de naturaleza jurídico-moral que
está por encima del arbitrio de los individuos y de la colec-
tividad, y consiguientemente niega también su indisolubili-
dad.
h) Desliga la la mujer de la familia y de la casa. Al pro-
clamar el principio de su emancipación, la separa de la
vida doméstica y del cuidado de los hijos para arrastrarla
a la vida pública y a la producción colectiva, en la misma
medida que al hombre, dejando a Ia colectividad el cuidado
del hogar y de $la prole.
i) Niega a los padres e3 derecho a Ia educación de los hi-
jos, porque éste es considlerado como un dereuho exclusivo
de la comunidad, y sólo en su nombxs y por mandato suyo
lo pueden ejercer los padres.
j ) Desnatunaliza la sociedad civil privándola de sus fi-
nes más importantes, de proteg,er a los individuos. Dedtro
del sistema comunista, dice Pío XI, la sociedad tendría co-
mo única misión la de producir bienes por medio del trabajo
colectivo, - "cada cual &aria según sus fuerzas y recibiría
según sus necesidades".. La comunidad puede ilimltadamen-
be obligas a los individuos al trabajo colectivo, sin atender a
su bienestar particular, aun contra su voluntad, y hasta con
la violencia.
1x1.-EL COMUNISMO ES ENERBGO DE LA RELZGION
"Por primera vez en la historia, diee Fío XI, asistimos a-
una lucha fríamente calculada y cuidadosamente preparada
centra todo lo que es divino. El comunismo es por su natura-
l a antirreligioso, y considera la religión como el "opio'del
pueblo", parque las principios religiosos que hablan de la
vida de ultratumba, desvían al proletario del esfuerzo por
~ea3iaarel paraíso soviético, que a de esta erra".
Los socialistas y cofnunistm, que en esto marchan de
acuerdo, se empeñan en quitar la f e del pueblo, como medio
indispensable para haoer prevalecer sus ideas.
Bebe1 decía: "Cuanto m& se apaga en las masas la fe
en la otra vida, tanto m& anheiusas buscan su cielo en la
%leara".
Lenine se exaltaba contra toda creencia en Dios. En e=-
ta a porki, de 14 de Movfemljre de 1913, le decia: "Toda idea,
de un Dios, &da coquetería con la idea dhina e$ luna iafa-
mig e r a d a y acogida con benevolencia por la burguesfa:
demwrátics: ella representa la ignominia más peligrosa, el
contagio más abominabie".
Por eso, en la guexza civil española, los comunistas se-
ensañaron especiaunente con los sacerdobs, con las monjas,
con lqs que oian misa y practicaban la religión.
Al privar al pueblo de Jas esperanzas de la religión, le
quitan todo consuelo en sus desgraciw .
Un orador comunista di6 una conferencia en una ciudad:
de [Link] sobre el tema (delParaiso en esta vida, y dirigién--
dose ia los católicos que lo oian, les dijo: "Vuestra felicidad:
eterna os da dejamos. De esta tierra de 3a que habéis hecho
un infierno, nosotras q u m o s hacer un paraíso. Y no ha--
brir entre nosotros, como g n vuestro Dangello, muchos ila--
mados y pocos elegidos: todos serán llamados y todos ele-
g i d ~ ~ " .Una pobre mujer de luto que @tia, le dijo: ,'%
tenía un hijo tinfco que era todo mi orgullo y mi ale*. Lo.
he wraido. ¿Cómo va a hacerme Ud. un garaho de esta tie-
rra, si no me deja ni siquiera la esperanza de volver a e
l
día a ver a mi hijo?
El orador alzó los hombros y no supo qué contestar.
1V.-ES ENEMIGO DE LA DEMOCRACIA
Los comunistas repudian la organización democrática,
que supone la existencia de un orden establecido, y la estig-
matizan como una institución burguesa, que 1,es d a una apa-
riencia de poder sin realidades prácticas.
Tratan de destruir el Parlamento y de producir situa,
ciones ilegales y de hambre que exasperan al pueblo, con-
vencidos d$eque la destrucción de la democracia y el incau-
tarse del poder econbmico sólo pueden coneegui;rlo por vías
revolucionarias.
"Puesto que la burguesía, dice Trotsky, no h a de rendir
voluntariamente sus derechos de propiedad, será necesario
apliciarle los valientes medios revolucionarios de la violencia
y de la fuerza".
La misma confesión hace la Internacional Comunista
"El propósito, dice la declaración de uno de sus congresos,
es organizar la lucha armada para la deposición de la bur-
guesía internacional y el establecimiento de una República
soviética internacionaln-
Las instrucciones' impartidas desde Moscú a los comu-
nistas de Europa y América dicen que "las condiciones ge-
nerales que existen en Europa y en América, hacen obliga-
toria para los comunistas del mundo entero la formación
de organizaciones comunistas ilegales, al lado de las que se
h a n establecido legalmente".
Su principal campo de actividad esta en ( e f ~ j é r c i t yo en
la Armada, por medio de la proplaganda revolucionaria en-
t,re soldados y marinieros. "Asegurémosles. dijo uno de los
dirigentes comunistas británicos, que cuando llegue la hora,
n o habrá un soldado, un marinero ni un aviador capaz de
.combatiSrcon sus hermanos".
V.-ES EINEMIGO DE LA LIBERTAD. DlCTAlDURA DEL
PROLETARIADO
"El hor?ible abuso del poder piiblico al servicio del te-
rrorismo colectivista", o sea la dictadura del proletariado,
es todo lo contrario, según las enseñanzas de Pío XI,de lo
que exigen la ética natural, la voluntad del Creador y la bien
entendida libertad.
La dictadura del proletariado significa la supresión de
todos los derechos de la persona humana, la supresión de la
libertad de palabra y de prensa, la esclavitud y el terror en
su forma más cruel y repudiable. Aun en el campo econo-
mico, dice Pío XI, es neoesaria la moral y el sentimiento de
la sesponsla~bilidady, para sustituír ese sentimiento, el co-
munismo tiene que apelar al terrorismo.
En todas partes donde hay hombres libres, conscientes
de sus derechos y de sus deberes, las dictaduras provocan
reacciones; pero el despotismo de' unta masa inconsciente Y
o w l es mucho más grave e irresponsable que el despotismo
de uno solo.
La dictadura del proletariado se basa en el odio de cla-
ses y crea dos calidades: una, la de los dictadores que tienen
todos los privilegios y comodidades; y otra la dvl pueblo en
general, ccriilenado a trabajar a sufrir y calltar.
Los mismos corifeos bolch'eviques seconocer, dos comunis-
mos: el de los dirigentes, iguales en !a o~o?.rncia,y el de los
dirigidos, iguales en la miseria.
Alexis Marcoff describe la señorial mansión de staiin
en Gorki: cerca de Moscú: "lujosos candelabros, magníficas
porcelanas, soberbias alfombras, ricos tapices, sedas y tercio-
pelos, cuadros antiguos".
El1 fa "Rusia Roja", Worsky Riera, dice: "Cuando mo-
rían de bamljTe cientos de miles de hombres, los comisarias
del pueblo, excepción hecha de uno, los dinectores generales,
Y el Estado Mayor del bolchevismo comían a dos ca-rillos.. .
Cuando los obreros y los técnicos se amontonaban en luga-
res inmundos, los comisarios del pueblo vivlan a sus anchas Y
comían hwta que quedaban ahitos".
7
VI.-LOS COMZINISTAS SON EXPLOTADORES DEL PUE-
BLO.
Los comunistas se dedican a engañar ia los obreros, ha-
1agá.ndolos con fa1~[Link] .
"El antiguo tentador, dice Pío XI, nunca h a desistido
de erigafiar a la humanidad m n falaces promesas".
"El comunismo de hoy, agrega, contiene e n sí una idea
de falsa redenición", y lo llafna un pseudo ideal - esto es -
un falso ideal de justicia, de igualdad y de fraternidad.. ."
que comunica a las masas halagadas pqr faiaces.'promesas,
un ín1pet.u y entusiasmo contagiosos".
El pueblo tiene corazón, inteligencia, espíritu de justi-
cia, generosidad y nobleza de alma: pero es crédulo respecto
de todo lo que lisonjea sus instintos, no porque sienta ver-
dadero aprecio por h s agitadores y corruptores, sino por-
que creyendo que los ricos son usiirpadores de la fortuna,
como lo oye a w-mudo en la tribuna revolucionaria, piensa
que puede combatir el mal con el mal.
Y ocurre que n o es afortunado en sus amores y que a
menudo sus ídolos resultan falsos
Se impresiona por las apariencias y se equivoca, como
en el caso del grito del marrano, en que prefirib el gruñido
falso sobre el verdadero.
Un bufin divertía al pueblo de Atenas desde las tablas
de un teatro imitando varios animales: sobre todo imitaba
con gran propiedad el gruñido del mirrano. Un calppesinx,
saltó a las tablas y desafió al bufón, apostando una gruesa
Suma de dinero para la tarde siguiente. El pueblo se di6
cita para divertirse a costa del pobre hombre, y, llegada la
hora, el bufón lució sil habilidad y los espectadores aplau-
dían aun con mayor frenesí que la víspera. ?bcale su turno
al campesirio, que llevaba oculto bajo la capa un marrano
de carne y hueso, y cuando los aplausos del bufón se ha-
bían mitigado, tiró al lechón de la oreja, haciéndolo gruñir
fuertemente. ¡Fuera! j Fuera!, gritó la multitud indignada.
Elso no está bien: Así no gruñen los marsanos; el bufón lo
hace mucho mejor; él gana la apuesta.
Cuando se restableció el silencio, el canqesino se quitó
la capa y rxostrando al pueblo el animal le dijo: "Atenien-
ses, acab5is de silbar al mismo marrano".
Son falsos doctores que ilusbnan a los obreros prome-
tihndoles cosas que no pueden cumplir.
El Papa de los obreros, León XIII, prevenía contra esas
ilusiones a un grupo de obreros franceses. Les decía:
"A vuestro alrededor se agitan millares de pperarios
que seducidos por falsos doctores, creen encontrar remedio
a sus males en el aniquilamiento de lo que constikuye como
la esencia misma de la sociedad política y civil, en la des-
trucción de la propiedad. :Ilusiones vanas! Ellos se estre-
llarán contra las leyes inmutables /que nadie puede supri-
mir. Ensangrentarán los caminos por donde pasen, cubrién-
dolos de ruinas y sembrando en ellos la discordia y el de-
sorden, perc con esto no harán más que agravar sus pro-
pias miserias y atraer sobre ellos las mal'aiciones de las al-
m a s ho~[Link].Nó: el remedio no está, ni en los proyectos
y manejos subversivos de lk3S unos, ni en las teorías seduc-
toras, perc erróneas de los otros: el r a e d i ~ restá por corr2-
pleto en el. fiel cumplimiento de los deberes que correspon-
den a todas las clases de la sociedad y en el respeto a las
funbiones y atribuciones propias sl cada una de ellas en
particular. Estas verdades y estos deberes la Iglesia time
la misibn de proclamarlos muy alto y de inculcarlos a to-
dos".
Hace más de un siglo, Franklin advertía a los obreros
que no creyeran en las grandes protestas de amor al pueblo
de esos explotadores, que en su vida privada son verdade-
ros tiraxos. y cuenta lo que a él mismo le ocurrió.
Dce que cuando era niño llegó a su casa u n hombre
que llevaba una hacha al hombro, y le preguntó, con pa-
labras cariñosas, si tendria su padre una piedra de afilar.
S i , señor, le contestó. -Niño hem-oso, le dijo el hombre,
y, serías tan bueno que me permitieras entrar a afilar mi
hacha? - Halagado con las palabras de niño hermoso, le
dije: entre Ud.; la piedra de afilar está en el taller de mi
padre. Golpeándome suavemente el hombro, agregó: ¿Que-
rrías darme ahora un poco de agua caliente? No pudiendo
rehusar nada a ese hombre tan amable, corrí a la cocina
y traje el agua caliente. Me preguntó el nombre y la edad,
y me dijo que era el más simpático de los muchachos, agre-
gando: &tendrías la amabilidad de dar vueltas a la piedra
po'r unos minutos? - Engañado por los halagos, me puse
a mover la piedra, pero por más que daba vueltas Y vueltas
avanzaba bien poco. Oí sonar la cair-pana de la escuela;
pero 110 pude moverme, porque el hombre me pedía que le
aylidara unos minutos m&. Se trataba de afilar una ha-
cha nueva y mi trabajo fué muy agitado. Por fin, declárQ
el individuo que el hacha estaba afilada, y entonces, cam-
biando de tono, me dijo: "Vamos bribonzuelo, ya has juga-
do y te has divertido bastante. Vek en el acto a la escuela,
que hace rato debías estar en ella". El diciendo esto, salió.
de su casa con su hacha afilada al hombro.
Este incidente, agrega Francklirl, hizo en rr~iánimo una
impresi6n tan profunda, que jamás he podido olvidar.
Cuando veo a u n hombre que trata de halagar al pue-
blo con grandes protestas de su amor por la libertad, y que
en su vida privada es un tirano, pienso para mí ¡pobre pue-
blo!: ese individuo tiene una hacha que afilar!
Y los resultados lo comprueban. Esos grandes agitado-
res Se enriquecen a expensas de los obreros.
Karl Marx, fundador del comunismo, vivía en medio-
(le un lujo refinado, y Engels el otro firmante del Manifies-
to de 1848, dejó al morir dos millones de pesos.
AnSeele y Vandervelde, socialistas belgas son riquísimos..
Millonarios fueron los maestros socialistas Aarons, Sin-
ger, Volimar, Dietz y Geck, el austriaco Aler, y el holandés
Hevvenhuls.
El conferencista aleman Liebkenecht cobraba diez miE
francos por cada ooníerencia.
La propiedad es un robo, dicen, pero todos ellos quieren
ser propietarios.
Comc dicen aquellos versos:
Hace tiempo ha publicado
el socialista Juan Lobo,
un folleto titulado:
"La propiedad es un robo".
Pero, luego ingenuamente
dice el célebre escritor,
"Es propiedad de su autor1'.
en la página siguiente:
Y los qiie mas gritan suelen ser los más ladrones.
Oíd lo ocurrido hace veinte años en un Congreso mar-
xista en Marsella, que cuenta el diario "La Libertad":
Tino de los jefes, el encargado de hablar en el congreso
contra los explotadores del pobre obrero que trabaja, pro-
duce y paga para que otros lo roben, fue comisionado para
correr c6n el alojamiento de los congiesales y se dirigió al
propietario de uno de los hoteles de la Cannebiére, la ave-
nida principal de Marsella, y le dijo: -Tengo que alojar a
treinta y dos Congresales, durante doce días. ¿Cuánto me
cobra por cada uno? -Seis francos diarios, contestó el ho-
telero. -Muy bien, queda aceptado; pero Ud. cargará en
la cuenta siete francos y medio pbr cada uno y me entre-
gará la diferencia. Entendido, respondió el hotelero.
Una palabra más, dijo el orador, siendo los wmensales
32, bien puede haber uno más. Asistiré, pues, a las &midas
y a las cenas y Ud. cargara una corrida m$s en la cuenta.
Este bien. - De esta manera el jefe cobró más de 600
francos sacados del dinero de sus compañeros.
Finalmente, a título de regalo. tuvo la pretensión de
que el hotelero lo convidara a comer con toda su familia,
pero el dueño del hotel, cansado de tanto cinismo, lo denun-
ció y publicó lo ocurrido.
A veces parece que realmente les cuidan o defienden
sus intereses, pero es para explotarlos mejor después.
Lo demuestra con un ejemplo muy elocuente el escritor
francés Paul Feval. Dice: "Una vez que andaba cogiendo
moras ví una cosa extraordinaria; una culebra que se des-
lizaba por la orilla del cercado con la cabeza levantada;
pero 1s cabeza me parecía horrorosa de grande. Me acer-
qué y vi que lo que tomaba por la cabeza de la culebra era
un sapo gordo, que ella se iba chupando conforme andaba.
La culebra iba orgullosa, pero el sapo no parecía tan con-
tento. Me lancé con el palo levantado para cortar el cuello
al reptil; pero hizo una contorsión rápida, dejó escapar el
sapo y huyó a esconderse.
E1 sapo era un pellejo fWjo y estrujado; pero no estaba
muerto, se movía, y al cabo de un momento se metió por
e! mismo agujero donde se había escondido la culebra. Un
aldeano que pasaba me dijo: Las culebras y los sapns se
aman mutuamente. El sapo no corre peligro, la culebra
siempre lo come, pero nunca lo mata.
Al contrario, lo cuida, lo deja engordar y cuando está
lleno dc apetitosas viscosidades, se lo come a sorbos como
un huevo fresco, delicadamente y sin maltratarle.
Tal es la suerte del obrero desgraciado, seco por la
succión del propagandista que le extrae todo lo que vale
para introducir en su lugar el vicio repugnante, la rebel-
día, la concupiscencia, la envidia, el odio, el egoismo, todo
10 que degrada y bastardea a la raza.
V1I.-ENGANAN AL PUERLO CON LA MENTIRA DE LA
"IGUALDAD ABSOLUTA".
Los mismos que predican la dictadura del proletariado
se atreven a hablar de la igualdad absoluta de los hom-
bres; y este engaño penetra toda su doctrina de "cierta
falso misticismo, que comunica a las masas halagadas por
falsas promesas un ímpetu y entusiasmo contagiosos, espe-
cialmente en un tiempo como el ncestro, en el que de la
defectuosa distribución de los bienes de este mundo se h a
seguido una miseria casi desconocida".
Bien saben ellos que no existe la famosa igualdad ab-
soluta, porque es contraria a la realidad de las cosas hu-
manas. "La sociedad humana, tal como Dios la h a esta-
blecido, se compone de elementos desiguales, como desigua-
les son los miembros del cuerpo humano. Hacerlos a Qdos
iguales es imposible y sería la destrucción de la misma so-
ciedad". (León XIIL Quod Apostolici Numeris y Ordenanza
de Pío X).
"No es verdad que todos tengan derechos iguales en la
sociedad civil, o que n o exista jerarquía legítima". (Pío XI) .
La vida y el progreso de la sociedad suponen diversas
aptitudes y condiciones: unos se forman intelectualmente
para dirigir y juzgar; otros se dedictan a los trabajos m%-
nuaies; unos tienen condiciones para una profesión dada;
otros para otra; y de la cambinac%n de esas diversas apti-
Cudes y cbiidíciones resulta la armonía social.
Pretender que todos tienen igual capacidad es un ab-
surdo.
Veamos el caso gracioso [Link] la revista francesa
''Mess~ger" de Valence .
En una aldea del departamento de Drome ocurrió que
el oibrero que movía el fuelle del órgano de la iglesia, hom-
bre sencillo, mal aconsejado por algunos agitadores que b
habían convencido de que todos los hombres eran absoluta-
mente iguales, interrogó cierto día al párrom de e s h ma-
nera: Hay algo, señor cura, que es contrario a las leyes de
la igualdad:. hinchar y deshinchar el fuelle del órgano es
sumamente pesado y muy mal pagado: cien francos men-
suales. En cambio el organista Mr, Talbert está cóinoda-
mente sentado y gana mil doscientos francos. Yo me can-
so, moviéindome a la derecha y a la izquierda sobre una me-
sa. -¿Y queJ es lo que tú quieres?, le dijo el cura. -Que
se aumente mi sueldo, Sr. Cura, y se me pague lo mismo
que al Fr. Talbert. -Quizás tengás razón, Pedro, repuso
el cura. Reflexionaré sobre tu peticióui. Algunos días des-
pués --le dijo el cura -
he hablado de tu pretensión con
Mr. Talbert. Dice que él es joven y que tú te vuelves vie-
jo: encuentra que esta situación no está conforme con 1 s
reglas de la igualdad. Te propone lo siguiente: él 0 ~ u p a r á
tu sitio en el fuelle y tú el suyo en el órgano: Así no ten-
drás mas que mover los dedos sobre la mesa, e~tará~.cÓm0-
damente sentado y ganaris mil doscientos francos. -Pero,
dijo Pedro, un poco turbada; es que yo, señor cura, no sé
mover el tec!ado. -i Ah! .exclamó el cura, quien se hubie-
ra imaginado jamás que t ú no sabías xover los dedos SO-
bre el teclado, como el señor Talbert: eso sí que es contrario
a las reglas de la igualdad.
Engañan a los obreras con la utopía de la igualdad ab-
soluta y los hacen soñar con la nivelación de todas las for-
tunas, que no sería otra cosa que la miseria general. Ya
lo decía Proudhon, que definía al comunismo diciendo que
era: "la religión de la miseria".
En 1848 se hablaba del reparto de la riqueza en Fran-
cia, Y dos obreros, ilusionados con esta idea fse p s e n t a r o n ,
en el curso de las jornadas revolucbnarias de Junio en Pa-
rís, en casa del fainoso millonario Rotchschild, quien res-
pondió: CÓn mucho gusto y llamó a su cajero. Al presen-
tarse éste dijo a sus visitantes: -Ahí tenéis al hombre que
pi~[Link]. Luego, dirigiéndose a su cajero, le pre-
guntó: -&A cuánto llega mi fortuna actualmente? -A
ciento oclio millones de frnncos, señor Barón. Después tomó
un libro que había sobre su niesa. He aquí, les dijo, el Últi-
mo censo de Francia, que acusa una población de treinta
y seis millones de habitantes. Repartiendo mi fortuna por
igual entre todos ellos os corresponde a cada uno de mi
fortuna: tres francos.
Ahi los teneis y firmadme un recibo. Los obreros no
supieron que contestar.
Son &.%igualeslos hombres en talento, fortuna, virtud
y medio de acción. Hay eminencias en el mundo social, co-
ino er, el físico; y en uno y otm son htiles. Las montañas
atraen las aguas del cielo y dirigen su curso sobre la tierra,
prestando grari ubiliaaa, siempre que su altura no sea tan
excesiva que impida respirar y robe la luz del sol. En el
mundo moral los hombres dirigentes estudian los proble-
mas Y enseiían a los demás los caminos que deben seguir
para labrar su bienestar. También en el mundo woral es
perjudicial la. excesiva distancia de las clases sociales y el
Cristianismo procura disminuírla, en lo posible por medio
de la justicia social y,de la caridad, ya que suprimirla del
todo es contrario a la naturaleza de las cosas.
Lo qiie quiere la Iglesia es que esos elementos sociales,
por su naturaleza desiguales, se acerq'uen y formen una
unidad orgánica, que labre el bienestar de unos y otros.
En esa arrr~oníade las diversas clases sociales estriba
la felicidad de un pueblo.
"La sociedad, dice Toniolo, es una unidad admirable-
mente organizada por la Providencia, y no puede dividirse
sin que sea destruída. Los socialistas atentan contra el or-
den social al pretender dividirlo en clases enemigas con
aspiraciones bpifestas .
En la 4conomía del pueblo, toda su vida y su bienestar
descansan en la armonía de las diversas posiciones o esta-
dos".
Y el gran Pontífice León XIII, había dicho antes: "En
la sociedad humana, según el orden establecido por Dios
hay maridatarios y subditos, patrones y proletarios, ricos
y pobres, sabios e ignorantes, nobles y plebeyos, los cuales
todos, unidos por un vinculo de amor, deben ayudarse re-
cíprocamente a conseguir su ultimo fin en el cielo, y aquí
en la tierra su bienestar material y moral".
Esa unidad orgánica supone necesariamente una auto-
ridad inteligente y preparada, que realmente mande y se
preocupe del bien público, .y una masa variada de súbditos,
que obedezcan.
Esa autoridad, con ojos para verlo todo, con oídos pa-
r a percibir el clamor de las diversas clases, y con inteligen-
cia para discurrir, es la crabeiea que ordena todos los movi-
mientas del cuerpo orgánico para encaminarlos a su verda-
dero fin y bienestar.
Si el cuerpo pretende suprimir la dirección de la cabe-
za, viene el 'fracaso .
Esto 10 enseña gráficamente fina tradición del Talmud, el
Iiko de 109 judíos. Dice así: La cola de la serpiente seguía la
dirección de la cabeza y todo iba bien. Un ciía se sintió des-
contenta de su situación natural y dijo a la cabeza. E h todos
los viiajes tomas tú siempre la dirección que te parece Y YO
convertida en siesvil criada no hago más que seguirte. T ú apa-
reces en sitio preferente y yo quedo atrás como esclalra. Esto
no es justo, poTque soy un miembro del mismo cuerpo y tengo
derecho a igual dirección. -Tíl. exclamó la cabeza; tu
quieres dirigir al cuerpo. No tienes ojos para ver el peligro,
ni oídos para enterarte de él, ni cerebro para evitarlo. NO
wmprendes que si yo dirijo y mando es en beneficio tuyo?
-Si, en mi beneficio, replicó la cola; ése es el lenguaje de
todos los usurpadores: todos ellos pretenden, gobernar en
beneficio de sus esclavos; pero no quiero someterme por
más tiempo a tal estado de cosas. Insisto en que quiero
ser directora a mi vez. -Bueno, replicó la cabeza; sea c m 0
quieres. Guía pues.
Regocijada la cola, tomó la direccibn. Su primera ha-
zaña fué arrojar el cuerpo en un cenagoso charco.
Luchó valientemente buscando a tientas la salida has-
ta que por fin consiguió escapar de aquel mal paso; pero
el cuerpo estaba cubierto con una capa tan espesa de lodo
e inmundicia, que difícilmente podía creerse que pertene-
ciera a l mismo ser. La segunda ten~tativadió por resultado
meterse entre espinas y zarzales.
El dolor era intenso; todo el cuerpo se estremecía y los
esfilerzos servían para profundizar aún más las heridas.
X allí habría terminado su triste carrera si la cabeza
no se hubiera apresurado a acudir en auxilio de la cola pa-
ra salvar aquella situación peligrosa. No contenta aún, és-
ta quiso continuar dirigiendo,
Pusose en marcha y la casualidad la hizo caer en u n
horno encendido. Pronto se hiciemn sentir los efectos deb
destructor elemento. Crispóse todo el cuerpo; todo era te-
rror, confirsk69i y desaliento. La cabeza se apresuró de nue-
vo a Prestarle ayuda ¡pero! ¡AY! era. demasiado tarde. La
cola y a estaba consumida; el-fuego pronto alcanzó las par-
tes vitales del cuerpo, éste fué destruído y la cabeza qued6
envueita en la ruina general. ¿Cuál fué la causa de la des-
trucción de la cabeza? No fué acaso el consentir en ser
guiada por una cola imlbécil? Esta será, seguramente, la
suerte de las clases sociales, si se dejan amastrar por kos
prejuicios de ignorantes.
V1IZ.-EL GRAN ALIADO DEL COMUNISMO ES LA 16-
NOIBANCIA
Hay que dar a conocer este gravísimo peligro, porque
gran aliado del comvnimo es la ignorancia.
"Son muy pocos, dice Pío XI, los que han podido pene-
trar la verdadera naturaleza de! Comunismo; los más en
cambio ceden a la tentación hábilmente presentada baja
las promesas más deslumbradoras. Bajo el pretexto de que-
rer tan solo mejorar la suerte de las clases trabajadoras,,
quitar abusos reales causabs por la economía liberal y ob-
tener una más justa distribución de los bienes terrenos -
fines sin duga, del todo legítimos - y aprovechándose de
la crisis económica mundial, se consigue atraer a la zona
de infliiencia del comunismo, aun a aquellos grupos mciales
que, por principio, rechazan toco rr:aterialismo y terroris-
mo".
Gustavo Le Bon, en la revista Les Annales, habla de la
inc!,igencia de la xentalidad comiinista, mucho más espar-
cida que la doctrina comunista, la que por lo general ig-
noraii w5 partidarios.
Dice que esa mentalidad se caracteriza por su antipatía
irreductible en contra de los representantes de la autoridad,
por su odio violento hacia todas las superioridades y por un
anhelado retorno a los instintos primitivos, que trata de
suprimir ell. torma inusitada las jerarquías sociales creadas
por la civilización.
Recuerda que él comprobó la primera noción de t a n ca-
racterística mentalidad en la elección para diputado del
capitán comunista Sadoul, soStenida por veinte mil elec-
tores, ignorantes de la doctrina mmunista. Conversó con
varios obreros, ardientemente comunistas y les observó que
la doctrina comunista Se reducía principalmente a la apli-
cacijn prhctica de las teorías de Karl Marx. Al oír hablar
de Karl Marx exclamaron los obreros muy sorprendidos:
"No io coilocemcs", y agregaron marcado desprecio: "Debe
de ser algLin rey destronado".
Fud3 compnobar, dice Le Bon, que en su gran wayoría
los partidarios del comunismo son: los empleados que no
obedecen a sus jefes, los conductores de vehicubs que acos-
Gunibrar, andar en dirección opuesta a la que señalan los
regiaiilrntos respectivos, y los obreros que día a día reducen
31 mininiun sus esfuerzos de trabajo y elevan al máximo
?as exigencias de salarios
Observa que h a y una diferencia iiiteresante entre la
mentalidad comunista europea y la asiática, en la forma
como ambas manifiestan sus respectivas odiosidades. Mien-
tras el rolnunista europeo odia al capital, el asiático va más
allá, despreciando hasta las fuerzas de la inteligencia.
Pero uno Y otro tienen une tendencia común: salirse
.de la vida social y de la esfera de su trabajo, Para invadir
la política, pretendiendo fijar normas absurdas e incohe-
rentes, al gobierno de los pueblos.
IX.-SUPREMO DEBER DE LOS CATOLICOS CHILENOS
Frente a este peligro tan amenazador, dice Pío XI, la
Iglesia Catdica no podía callar y no calló. No ha callado
sobre todo la Sede Apostcíiica, que sabe que es misión suya
especialisima la defensa de la verdad y de la justicia y d,e
-todos aquellos bienes eternos que el [Link] ateo d e s
conoce y combate.
Recuerda las condenaciones de sus antecesores en el
Pontificado y cumple con su deber de expmer una vez más
los principios del Comunismo Ateo, tal como se manifies-
tan, principalmente en el bolchevismo ruso, con sus méto-
dos de acción; y contrapone a esos falsos principio-s la lu-
minosa doctrina de la Iglesia, enseñando los medios con
que la civilización cristiana, iinica civilización verdadera-
mente humana, puede librarse de este satánico azote y de-
sarrollarse mejor, para el verdadero bienestar de la socie-
dad humana
Este deber de los católicos es urgertte, por "la difusión
tan rápida de las ideas coinunistas, que se infiltran en to-
dos Ics paises, lo mismo grandes que pequeños, en los cultos
como en los menos desarrollados, de modo que ningún rin-
con de la tierra se ve libre de ellas, mediante una propaganda
verdaderamenta diabólica, cual el mundo bal vez jamás ha
conocido; propaganda dirigida desde un solo centro y adap-
tada habilísirnamente a las condiciones de los diversos pue-
blos: propaganda que dispone de grandes medios econóani-
cos, de gigantescas organizaciones; de congresos interna-
cionales, de innumerables fuerzas bien adiestradas; propa-
ganda que se hace al través de hojas volantes y revistas, en
el cinematografo y en el teatro, por la radio, en las escue-
las y hasta en las universidades y que penetra poco a poco
en todos lbs medios, aun de las poblaciones mas sanas, sin
que apenas se den cuenta del veneno que intoxica. más y
más las mentes y los corazones".
Para recalcar este deber de los católicos de hablar, Pío
XI condena la conspiración del silencio en la prensa, apo-
yada por fuerzas ocultas que tratan de destruir el orden
social cristiano; y la llama, conspiración, porque m se pue-
de explicar de otro w~odoque una prensa tan ávid? de po-
ner en relieve aun los más menudos incidentes cotidianos,
haya podido pasar en silencio durante tanto tieunnpo los ho-
rrores cometidos en Rusia, en Méjico y en gran parte de
España y hable relativamente tan poco de una organiza-
ción. mundial., tan vasta cual es el ~ o m u h nioscovita.
o
Hablan* de los recursos que deben emplear los católi-
cos para combatir el Comunisn-m dice: "Lo que más urge
al presente es aplicar con energía los medios oportunos pa-
ra oponerse eficazmente a la amenazadora catástrofe que se
va preparando. Tenemos la firme confianza de que al me-
nos la pasión con que los hijos de las tinieblas trabajan dia
y noche en su propaganda materialista y a k a , servirá para
estimular santamente a los hijos de la luz a un celo no de-
semejante, sino mayor, por el honor de la Majestad divina.
X . A O C T R I N A SOCIAL DE LA IGLESIA CATOLICA
Para combatir el Comunismo es indispensable conocer
bien la verdadera (doctrina social de la Iglesia tal como la
exwne Su Santidad Pío XI, en su Encíclica sobre el comu-
nismo:
a ) La suprema realidad, por encima de todos es Dios,
Creador Omnipotente, Juez sapientísimo y justíslmo de todos
los hombres.
Esta suprema realidad es la condenación más absoluta
d e las mentiras del comunismo ateo.
b) El hombre no es un esclavo de la dictadura estatal,
sino un ser dotado de razón y de voluntad moralmente libre;
que tiene alma espiritual e inmortal; persona adornada con
dones del cuerpo y del espíritu, que excede en valor a todo
el inmenso mundo inanimado y cuyo últihlo fin, en esta vi-
d a como en la otra, es Dios; elevado por la gracia ~ a n t i f i -
cante al grado de hijo de Dios y de miembro del Cuerpo Mis-
tico de ~ r i s ' k ;aue tiene derecho a la vida, a la integridad
del cuerpo, a los medios necesarios para la existencia, de-
recho de asociación, de propiedad y del uso de la propie-
dad, y facultad para tender a su último fin por el camino
%razado por Dios.
c) La constitución y prerrogativas de la familia no de-
penden del arbitrio humano ni de factores económicos, sino
que han sido determinados y fijados por el Creador mismo.
El matrimonio y el derecho a su uso natural son de ori-
gen divino.
d) La sociedad civil es un medio natural para favorecer
a la persona humana a fin de que pueda obtener su fin, en
el sentldo de que mediante la unión orgánica con la ~0cie-
dad se haga posible a todos, por la mutua colaboración, la
realización de la verdadera felicidad terrena y, además; en
el sentido de que en la sociedad hallan su desenvolvimien-
to todas las cualidades individuales, y sociales de la naf!l-
raleza humana.
El hombre y la sociedad tienen derechos y deberes mu-
tuos y así como el hombre no puede eximirse de los deberes
para con la sociedad civil, impuestos por Dios, así también
la sociedad no puede privar al hombre de los derechos per-
sonales que le han sido concedidos por el Creador.
La sociedad ha sido hecha para ayudar al hombre, y
no el hombre para la sociedad, como sostiene el comunis-
mo; de modo que la esclavizaclón del hombre y el horrible
abuso del poder público al servicio del terrorismo colecti-
vista Son todo lo contrario de 10 que, exigen la ética nat,u-
ral y la voluntad del Creador.
e) Existe la Jerarquía legítima, o sea, la autoridad del
Estado, y no es verdad que todos tengan derechos iguales
en la sociedad.
La doctrina católica reivindica m r a el Estado la dig-
nidad y autoridad de defensor vigilante y previsor de los
derechos -divinos y humanos.
Corresponde al Estado cristiano ayudar a la Iglesia en
su empeño de Combatir y desbaratar los esfuerzos del co-
.munismo, impidiendo la propaganda atea, creando condi-
ciones convenientes .de vida y de trabajo, mediante una
prudente y sobria administración; y dejando a la Iglesia
plena libertad para su misión divina. y espiritual.
f ) En cuanto al orden económico-social, la Iglesia in-
siste en su doctrina secular sobre el doble carácter indivi-
dual y social de la propiedad privada, sobre los derechos
y la dignidad del trabajo, sobre las relaciones de mutua
ayuda entre capitalistas y trabajadores, y sobre la obliga-
ción del salario justo Dara el obrero y su familia..
Condena la lucha de clases, el terrorismo y los abusos
autocráticos del poder del Estado; y proclama, en reempla-
zo de esoi gravísimos errores, la penetración de la justicia
social y el sentimiento del amos cristiano en el orden eco-
nómico y social.
X1.-RECURSOS Y MEDIOS DE DEFENSA
Según las enseñanzas de la misma Encíclica, esos re-
cursos y remedios son:
l.? Una sincera renovación de la vida privada y publica,
según los principios cristianos, en todos los que se glorían
de pertenecer al redil de Cristo, para que sean verdadera-
mente la s9l que preserve al mundo de la corrupción.
2.0 Práctica del desprendimiento de los bienes terrenos,
para combatir el materialismo sediento be bienes y place-
res de esta tierra.
3.0 Práctica del precepto de la caridad cristiana, para
socorrer de un modo efectivo a la muchedumbre de indi-
gentes, que por causas ajenas a su voluntad están realmen-
te gprimidos por la miseria; volviendo todos a iina vida
más modesta, y renunciando a los placeres muchas veces
hasta pecaminosos, que el mundo ofrece hoy con tanta abun-
dancia.
4.0 Cumplimiento de los deberes que la justicia social
impone a patrones y obreros, para desarrollar la actividad
economica en la tranquilidad y en el orden, facilitando a
los obreros la ocasión de adquirir alguna modesta fortuna,
tomando en su favor precauciones con seguros públicos y
privados para el tiempo de la vejez, de la enfermedad o del
paro; y desarrollando, tanto los patrones como los obreros,
las' instituciones profesionales, bases sólidamente cristianas
que constituyan lo que se Uamaba la Corporación.
5.0 Promover el estudio y difusión de la doctrina mial
católica, bajo la dirección de la Iglesia, a fin d e qye todos.
conozcan sus debere; conforme a las enseñanzas de los m-.
tifices.
6.0 Prepararse contra las insidias del Comunismo, que a
veces se presenta con caracteres engañosos, y no colaborar
con él en ningún terreno, porque es intrínsecamente per-
verso.
7.0 En especial tienen 10s obreros católicos una misión
muy noble y ardua que cumplir en las minas, en las fábri-
cas, en los talleres, donde quiera que se trabaja; la de pro-
curar bajo la dirección de sus Obispos y de sus sacerdotes,
atraer de nuevo a la Iglesia y a Dios con sil ejemplo y con
sus palabras, a aquellas inmensas multitudes de herma-
nos en el trabajo que, exacerbados por no haber sído com-
prendidos o tratados con la dignidad a que tenian dere-
cho, se han alejado de Dios.
8.0 Que procuren los católicos de todas las clases socia-
les la mayor unión de sus esfuerzos, evitando las diversio-,
nes, fútiles frecuentemente en sus causas, pero siempre tr6-
gicas en sus consecuencias, que aprovechan los agentes de
la destrucción para lanzar a la lucha a los unos contra los
otros.
9.0 Como último y poderosísimo remedio, promover el
espíritu de oración y penitencia, para impetrar del cielo una
poderosa ayuda en las luchas presentes.
LA VOZ DEL ACTUAL BONTIFICE PIO XII
Su Santidad Pío XII. que no puede ser tachado como
fiacista o totalitario, porque h a levantado valexosamente su
voz en defensa de 12 libertad de los pueblos g de todos los
cprimidos y perseguidos en la actual espantosa guerra mun-
dial, en un discurso reciente, pronunciado el 13 de JWIio del
presente año de 1943, ante veinte mil obreros industriales,
les recuerda 16 que la Iglesia h a hecho e n flavor del mejora-
miento de la condición de los obreros, les aecbmienda la ob-
servancia de la ley de Dios y los previene contra los falsos
profetas que predican la revolución. sociial.
'Textuahate, al referirse a 1% dificultades 8chaIe6*-
BU Santidad maaiíef&ú: 'mL4ema CNxmo: el de 3 % ~ ~
ae;tuala dicultades recae sobre la masa de Qbreroa, q u z w s .
están agobiados y afligidos, más que m demás. Pero no le-
cae sobre ellos solamente. Todas las clases tienen gue a b r e -
!kmr propia carga. más o menos dolorosa y difícil de re-
si&k y no les solamente el estado socia de los obreros Y'
obreras el que reclama ~eacondicionamimto y refurma,
Toda la compleja estructura. de la sociedad necesita res:
ju& y mejoramiento, profundamente sacudida como esta
hasta sus cimientas.
"Nuestros predecesores y nosotros mismos, hemas apro-
vecihaao todot posible oportunidad de hacer que todos los
hombres comprendan, por nuestras repetidas i n s t r u c ~
refereates a vuestras necesidades personales y famfliares
(de 10s obreros), y proclamen como primer Y fundamentar.
oquisito para lograr la concord!a isocial, esas recIsnisrcio-
ms que os son tan cazas, W ~ d e w un , salario que cubra lo&
gastos de vida de las farnüias y que hagu posik/le a los pa-
dres cumplir su deber natural de criar hijos sanos, bien
%estidos,en vivienda8 dignas de ser habitada6 por seres hu-
manosJ y la posibilidad de obtener para sus hijos la ins-
ímcchxn y educación suficientes, y de prever y precao?
se Dara los tiempos de dificultades enfermedades y ancíaal-
dad".
"Las c~ndirionesenunciadas de sernidad social aacu-
dida en cada temporada por turbuientoa fermentas, peli-
grosos kvantamíentos, sino que, por el contrario, se vuelva
tcaxquila y progrese en armoniia, paa y amor mutuo".
"Q obrero u obrera, consciente de su gran rasponsebi-
lidad re~pectoal bien general, d e k n sentir y pesar su de-
ber de no agravar la carga de extraordinarias clificultades ba-
jo las cuales gimeri los pueblos, al ~epreeentar sus mla-
m08 en esta hora de imperiosas neoe8dades universales en
forma buiüciosa y por medio de acción precipitada. Deben,
FW el contrario, continuar su trabajo,per#vem en él con
~ p l f s t yt calmai así contribuyendo un aDoyo inaduable
a la tranqWdad de toda la familh social".
Refiriéndose a los falsos profetas de la prosperidad so-
clal, "quienes lluunan al mal, bien, y al Men, mal, predican
mentiras e iludones, han sido y san un grupo de uidlvidnhs.
que a los pueblos que han confiado en ellos y los han m-
do, los h a guiado por caminos que, lejos de m a j ~ r a r &m
,
empecraclo, Siempre agravando las oonaiciones m que vi-
y han per~udicadosu pragredo moral y material. Tales al-
24
sos profetas pretenden [Link] creer que la salvación nos
vendrá de la revolución que trastornará el orden social y
asumirá caractrísticas nacionales.
"La sevolución social pretende elevar a la clase traba-
jadora al poder. Palabrería hueca, mera demostración de SU
incapacidad de comprender el hecho que bajo el régiInen
que prcpugnan la clase trabajadora sigue bajo el yugo de
la fuerza del capit@lismo del (estado, que restringe y sub-
yuga no solamente a la familia, sino hasta a la conciencia,
y transforma a los obreros en una gigantesca máquina de
trabajo. Como otms sistemas y órdenes sociales a los que
pretende combatir, clasifiua, regula, presiona a todos en un
molde que no es otro que le1 de un pavoroso instrumento de
guerra, el que no solamente exige sangre y &alud,sino tam-
bién mercaderías y la prosperidad misma del pueblo, y si
los (espíritus dirigentes se enorgullecen de tal o cual venta-
ja o mejoramiento logrado en el campo del trabajo, y lo
utilizan para lanfarroñdas de propaganda, semejantes ven-
t a i a ~materialea jamás rserán razonable recompewsta por
las renuncias impuestas a cada'uno, y que perjudfcan los
denechos de Iseres humianos a la libentad, a la autoridad fa-
miliar, al ejercicio de la propia profesión en condiciones de
ciudada:i:n y especialmente 21 la práctica de La religión y
hasta, en realidad, el derecho a la propia conciencia".
"No, vuestra salvación, amados hijos e hijas, no está en
la revolución".
"La salvación y la justicia no lla encontraréis en la re-
volución, sino en la ievolución por medio de la concordia".
"La violencia jamás ha logrado otra cosla que la des-
trucción, nunca la construcción".
"Es solamente la evolución prudente, progresiva, llena
de valentía y que se conforn~~a con la naturaleza iluminada
y guiada por las leyes cristianas d e justicia, equidad, la que
puede llevar al cumplimiento honorable de los deseos y ne-
cesidades de los obreros. No para destruir, sino para cons-
truir y consolidar. No para abolir la pimpiedad privada, que
es el fundamento de la estabilidad de la familia, sino pa;a
trabajar para extenderla como recompensa de la lalbor coh-
cienzud~ade cada obrero u obrera, de manera que poco a
poco pueda disminuir 'esa masa de gentes intranquilas que
a veces, por taciturna desesperación, y otros por burdo ins-
tinto, se dejan llevar por falsa doctrina o por hábiles argu-
cias de agitadores desprovistos de todo sentido moral. No
para disipar el capital privado, sino para dirigirlo y regla-
25
mentarlo bajo un eudadoso contzol, romo medio y ayuda
para lograr aumentar el genuino bienestar de todo le1 pueblo.
"No para reprimir, o dar preferencia exclusiva a la m-
dustria, sino para procurar su armonioso eniace con las artes
y dicios y con la agricultura, que explota las múltiples y
necesarias formas de producción del snelo nacional.
r a buscm con el uso de los prolgriesm ,técnicos m-
'%O 1 máximo de ganancias, s h o también para apro-
lamente
vechar las ventajas que brinda para mejorar las condicio-
n a perscnales de los obreros, para hacer su trabajo menos
d u o y dificil".
S@rwga hwe~: circular este folleto lo más que e a posi-
ble y se autoriza su reimpresión.
EL AUTOR
TM&EREü GRAFICOB "EL CHiüENO"
ROBAS 1881
S A N T X A Q O