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LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA:
SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE LA CONTARON COMPLETA
The history of Sociology: A violet tale
A história da Sociologia:
se eles não a contaram roxa, não a contaram completa

Selene Aldana Santana1

Recibido: 10 de octubre de 2019.


Corregido: 26 de febrero de 2020.
Aprobado: 6 de marzo e 2020.

Resumen
Durante generaciones a sociólogos y sociólogas se nos ha transmitido un canon
disciplinar altamente masculinizado debido que todas las figuras fundadoras
reconocidas son varones, al punto de hablar de “los padres fundadores”, que han
escrito sobre temas, considerados “masculinos” por las más críticas o “universales”
por los más ingenuos, que no pasan por las problemáticas específicas de la
experiencia de vida de las mujeres. Sin embargo, la reciente crecida de los
movimientos feministas ha dado condiciones para emprender estudios que confirman
la presencia de mujeres en los círculos intelectuales fundacionales de la Sociología,
pero que fueron borradas en el curso de la escritura de la historia de la disciplina en
el que se estableció como hegemónica una selección específica de los clásicos.
Por lo que cada vez hay más elementos para plantear la posibilidad de una
reconstrucción feminista de los clásicos de la Sociología y de la historia de la
disciplina. En este artículo se exploran las condiciones de posibilidad, rutas y efectos
de dicho planteamiento.
Palabras clave: historia de la Sociología, canon, comunidad disciplinar, clásicos,
mujeres, feminismo.

1
Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM. Profesora de Carrera Asociada
“C” T.C., FCPyS-UNAM. Líneas de investigación: feminismo, teoría sociológica clásica y
contemporánea, sociología del lenguaje y del conocimiento, lenguaje y discriminación,
estudios chicanos, pachuquismo. Correo electrónico: [email protected]

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


60 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

Abstract
For generations, sociologists have been passed on a highly masculinized discipli-
nary canon because all recognized founding figures are male, to the point of speak-
ing of “the founding fathers”, who have written on subjects, considered “male” by the
most critical or “universal” by the most naive, who do not go through the specific
problems of women’s life experience. However, the recent growth of feminist move-
ments has provided conditions for studies that confirm the presence of women in the
founding intellectual circles of Sociology, but which were erased in the course of
writing the history of the discipline in which a specific selection of the classics was
established as hegemonic. So there are more and more elements to raise the possi-
bility of a feminist reconstruction of the classics of Sociology and the history of the
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

discipline. This article explores the fundamentals, potential and implications of such
an approach.
Keywords: sociological canon, classic founders, dialogical community, women,
feminism.

Resumo
Durante gerações, sociólogos e sociólogas foram transmitidos um cânone disciplinar
altamente masculinizado, devido que todas as figuras fundadoras reconhecidas são
homens, ao ponto de falar dos “pais fundadores”, que tem escrito sobre temas,
considerados “masculinos” pelas mais críticas ou “universais” pelos mais ingênuos,
que não passam pelas problemáticas especificas da experiência de vida das mulheres.
Contudo, o recente crescimento dos movimentos feministas deu as condições para
empreender estudos que confirmam a presença de mulheres nos círculos intelectuais
da sociologia, mas que tinham sido apagadas no decorrer da escritura da história da
disciplina na qual se estabeleceu como hegemônica uma seleção especifica dos
clássicos. Pelo que cada vez há mais elementos para argumentar a possiblidade de
uma reconstrução feminista dos clássicos da sociologia e da história da disciplina.
Neste artigo se exploram as condições de possibilidade, rotas e efeitos dessa
abordagem.
Palavras chave: história da sociologia, cânone, comunidade disciplinar, clássicos,
mulheres, feminismo.
SELENE ALDANA SANTANA 61

La amnesia, y no la falta de historia,


es hoy el peor enemigo del feminismo.
Refresquemos entonces nuestra memoria.
Karen Offen
Introducción

Formar parte de una comunidad disciplinar incluye compartir ciertos


supuestos, sobreentendidos y lógicas con el resto de los participantes,
partiendo de los cuales es posible el diálogo y la cooperación; sin embargo,

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


esos consensos están atravesados y moldeados por relaciones de poder
cambiantes, por lo que son precarios y están continuamente expuestos al
cuestionamiento, la crítica y la transformación. La Sociología se trata de
una disciplina altamente reflexiva, en la que por tanto esos cuestionamientos
irrumpen de manera continua, incluso en lo que respecta a sus saberes en
apariencia más sedimentados como lo es su canon clásico fundacional.
El objetivo en el artículo es visibilizar y cuestionar la exclusión de mujeres
del canon sociológico, así como proponer claves para la subversión de
esta tendencia. Para ello, se trata a la Sociología como un campo social,
siguiendo el concepto de Pierre Bourdieu; esto es, como conformada por
relaciones históricas de lucha en las que se disputan, entre otras muchas
cosas, la definición legítima de la disciplina, de su historia y de sus clásicos.
Esto permite hacer una revisión crítica del proceso histórico de definición
de los clásicos de la Sociología desnaturalizándolo y analizándolo como
parte de intergeneracionales relaciones de poder, académicas y extra-
académicas, entre agentes situados. Esto se hace desde una perspectiva
feminista que reconoce que en esas relaciones resulta fundamental la
condición de género de los participantes que define un acceso desigual al
poder social. Se parte de la estrategia metodológica feminista de rehistorizar,
esto es, de volver al decurso de la historia alumbrados por la clave del
cuestionamiento, “¿y qué hay de las mujeres?”, que apunta a reinsertar a
este grupo en la historia de todos los ámbitos sociales (Scott 2000, 267;
Anderson y Zinsser, 2009; Madoo y Niebrugge, 2007). Con ello, el ensayo
da paso a los siguientes artículos del monográfico que ya tratan del
pensamiento de autoras clásicas, especialmente de Marianne Schnitger.
Comenzamos con el desarrollo de lo que se entiende por canon clásico
62 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

y exponiendo su centralidad en el hacer sociológico para, luego dar cuenta


del proceso por el que éste se estableció, problematizando la total exclusión
de aportaciones femeninas. Continuamos analizando las condiciones de
posibilidad, rutas y efectos de la recuperación del pensamiento de mujeres
para insertarlo al canon clásico.

1. El canon disciplinar y su centralidad

Luz Gabriela Arango plantea que podemos entender a las diversas


ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

profesiones como campos sociales; es decir, como redes históricamente


configuradas de relaciones de cooperación y lucha entre participantes, de
los cuales cada uno ocupa una posición particular con un gradiente desigual
de poder. Uno de los resultados de esas relaciones de cooperación y de
lucha profesionales en las disciplinas científicas y artísticas es un Canon,
que se trata de la “objetivación de relaciones de poder entre agentes que
se disputan el monopolio de la definición legítima de la disciplina” (Arango
2013, 22 y 24). El “Canon”2 de una disciplina refiere al recuento de textos,
teorías y pensadores que gozan de legitimidad y “autoridad tradicional”, y a
través de los cuales se socializa profesionalmente a los nuevos miembros
transmitiendo un sentido de identidad disciplinar (Madoo y Niebrugge, 2007,
1-2). Su establecimiento se asocia al proceso de definición legítima de la
historia de la disciplinay, con ello, de la escritura de la misma, en la que se
plantea una jerarquía o ranking entre autores, se interpretan y explicitan los
supuestos, teorías y criterios de verdad considerados válidos para la
disciplina. El canon establece una frontera entre lo legítimo o autorizado y
lo no legítimo, entre lo clásico y lo pasajero; hace una selección que
entroniza ciertas alternativas al mismo tiempo que excluye, desautoriza y
borra a muchas otras.
Como ha desarrollado Jeffrey Alexander (Alexander 1991, 42), en ciencias
sociales los autores y textos definidos como clásicos, esto es, establecidos
en el canon, tienen una particular centralidad por servir como punto de
referencia común a las distintas tradiciones de pensamiento que permite el
entendimiento mínimo, el desacuerdo racional y la discusión científica. De

Algunos de los significados de diccionario de la palabra “canon” que nos aproximan a


2

lo que queremos referir son: regla; precepto; dogma; textos sagrados (Arango 2013, 23).
SELENE ALDANA SANTANA 63

modo que los clásicos son una pieza importante en la constitución de las
comunidades de las diversas ciencias sociales.
El canon disciplinar en Sociología está construido bajo una óptica de
“teóricos y teorías” (Madoo y Niebrugge 2007, 2), que incluye a una reducida
selección de autores a quienes se considera “los clásicos fundadores”, lo
que hace referencia a la generación que fundó la disciplina en Francia,
Inglaterra y Alemania, entre la segunda mitad del siglo XIXy hasta antes de
la Primera Guerra Mundial (Alexander 1991, 23). Así, el canon de la
Sociología incluye su “historia fundacional mítica”. Y las historias

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fundacionales míticas son importantes porque proporcionan identidad so-
cial a los grupos, y con ello les ayudan a existir y permanecer. Por lo que
resulta trascendente cómo nos cuenten la historia del nacimiento de
la disciplina que estudiamos. El canon clásico ha servido de base para la
Sociología contemporánea, que precisamente parte de sus posicio-
namientos, ya sea de adhesión o crítica, respecto de los clásicos.

2. La conformación del canon sociológico

Francia es el primer país en que la Sociología alcanza el estatus de una


disciplina con respaldo institucional. Durante la generación de Émile
Durkheim (1858-1917), se logra en ese país una delimitación teórica del
objeto de estudio de la disciplina, la inclusión de cátedras de Sociología en
las universidades con el apoyo estatal y la creación de espacios editoriales
especializados que permitían dar a conocer y discutir los resultados de las
investigaciones (Farfán 2007, 18; 1998, 192).3
En Alemania, por su parte, la fundación de la Sociología comienza a
avanzar particularmente en el plano de la discusión respecto a la definición

3
El propio Durkheim participó intensamente en las que Rafael Farfán (Idem.)
considera son las tres condiciones para la fundación de una disciplina: su enseñanza en
un espacio institucional con apoyo estatal, la creación de órganos especializados en la
difusión de las ideas e investigaciones y, la delimitación teórica de su objeto de estudio.
Durkheim fue el primero en ocupar en Francia una cátedra de Sociología bajo el nombre
de “Ciencias Sociales y Pedagogía” en 1887. Diez años después fundó la revista
especializada L'Année Sociologique. Y, por supuesto, ofrece una de las más influyentes
definiciones objetuales y metodológicas de la disciplina, especialmente en sus libros:
La división del trabajo social (2002a) y Las reglas del método sociológico (2002b).
64 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

objetual y metodológica de la disciplina. Por ejemplo, en 1887 Ferdinand


Tönnies publica Comunidad y sociedad, y Georg Simmel, “El problema de
la Sociología” en 1894 (Farfán 2007, 194). Sin embargo, la profesionalización
de la disciplina y su establecimiento en las universidades se alcanza
tardíamente, hasta el periodo de la República de Weimar cuando se logra
que se abran nuevas cátedras en la rígida estructura universitaria alemana
e incluso institutos de investigación social (Farfán 2007, 98; Glatzer 2000,
95 y 104).
Así, entre finales del siglo XIX y principios del XX se delinean dos tradiciones
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

sociológicas nacionales: la francesa y la alemana. La primera, heredera de


la tradición filosófica naturalista, racional-positivista de la Ilustración; la
segunda de la tradición filosófica culturalista, espiritualista y hermenéutica
del Romanticismo (Glatzer 2000, 96; Farfán 2007, 19).
Pero el periodo de las guerras fue de graves estragos para la continuidad
de las primeras tradiciones de sociología europea por diversas razones,
entre ellas:

– En este periodo mueren Durkheim, Simmel y Weber; en 1917, 1918 y


1920, respectivamente.
– Los principales miembros de la escuela de Durkheim también murieron
durante el periodo de la Primera Guerra Mundial, con lo que entre
1920 y 1930 la Sociología francesa sufre un dramático declive (Farfán
2007, 18).
– Tras el ascenso del nazismo se cerraron las cátedras de Sociología y
los recién creados institutos de investigación social, además de
despedir y marginar a los profesores de origen judío o socialistas
(Farfán 1998, 198).
– Una porción importante de los intelectuales escapa del avance del
fascismo y de la guerra para refugiarse en Estados Unidos, como
ocurre con Alfred Schütz o los miembros de la Escuela de Frankfurt.

Esto propició que el centro de la Sociología se desplazara de Europa


Occidental (Alemania y Francia principalmente) a Estados Unidos, donde
entre 1915 y 1940 la Escuela de Chicago en Sociología –la primera
generación de sociólogos estadunidenses– se halla en su momento de
mayor esplendor. Las universidades estadunidenses seguían siendo
SELENE ALDANA SANTANA 65

relativamente nuevas y aún no contaban con núcleos institucionales


consolidados, por lo que no vieron obstáculo para apoyar el desarrollo de
una disciplina que políticamente no asociaban con una tradición radical,
sino más bien con una integradora y reformista. Así, en Estados Unidos se
encontraron y entraron en debate las diversas tendencias sociológicas de
ambas regiones. Para 1947, todas las universidades grandes en Estados
Unidos tenían un Departamento de Sociología independiente (Lengermann
y Niebrugge 2007, 16; 2012, 50; Alexander, 1989, 25).
En este contexto de cosas, en 1937 en Harvard se publica el libro La

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estructura de la acción social. En él, Talcott Parsons (Parsons 2000, 69),
sostenía que Alfred Marshall, Vilfredo Pareto, Émile Durkheim y Max We-
ber, y especialmente los últimos dos, conformaban la tradición clásica de
la que debía partir toda Sociología futura (Parsons 2000, 70) y de la que él
mismo se definía como heredero. Y, en efecto, en su producción intelectual
posterior nunca dejó de referir a Durkheim y a Weber. En su selección de
autores, en la que afirmaba recuperar los más importantes resultados
alcanzados por la generación anterior de teóricos de la Sociología, Par-
sons excluía, entre muchos otros, a Marx, a Simmel, e incluso a los
pragmatistas y chicaguenses, la generación de intelectuales que le precedió
en su propio país (Alexander 1989, 53-54).
En el transcurso de los años posteriores, se prestará una gran atención
a este libro, ya que acercará por primera vez a un amplio público
estadunidense a las ideas de Durkheim y de Weber, cuyas obras no habían
sido traducidas al inglés, salvo por dos ensayos de Weber traducidos por
el propio Parsons y publicados por él mismo en 1930 con el nombre de La
ética protestante y el espíritu del capitalismo, tras haber revisado a
profundidad a este autor durante sus estudios de doctorado en Heidelberg
(Gil Villegas 2003, 16; Silva Ruiz 2000, 4). Décadas más tarde se
criticaríanlos sesgos de la traducción y síntesis parsoniana sobre Durkheim
y Weber, en las que parece forzar sus planteamientos hacia un énfasis en
los valores morales colectivamente compartidos. Pero, en ese momento,
Parsons aparecía como la figura que permitía a los estadunidenses conocer
a la Sociología europea más importante.
En los años siguientes Talcott Parsons se convertiría en la figura más
influyente de la Sociología internacional, y su estructural-funcionalismo en
la teoría más importante en Estados Unidos y aquellos otros países donde
66 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

el marxismo no era dominante. El “consenso parsoniano” era una expresión


teórica-ideológica del optimismo que se ponía en el proyecto civilizatorio
del capitalismo occidental.4 Su posición de poder disciplinar jugó un papel
significativo en la adopción de sus ideas por una amplia capa de colegas.
Con esto, la selección parsoniana de los clásicos y sus interpretaciones
sobre sus planteamientos llegaron a ser ampliamente aceptadas (Alexander
1989, 54 y 59).
Pero a mediados de la década de los sesenta, en el contexto social de
cuestionamientos contraculturales al establishment estadounidense,
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

sobreviene asimismo el declive de la hegemonía de la figura de Parsons y


con ello, el inicio de la problematización de la definición de los clásicos de
la disciplina. Surgen voces como las de Alvin Gouldner y Anthony Giddens
reclamando la “desparsonificación de los clásicos”; haciendo cues-
tionamientos y críticas a las interpretaciones de Parsons sobre los clásicos,
y proponiendo nuevos nombres para figurar en la distinguida lista. En
palabras de Jeffrey Alexander, “los clásicos ausentes de la obra parsoniana
reaparecieron, y los presentes se ‘re-presentaron’ en aspectos significativos”
(Alexander 1989, 62).
Si bien Marx siempre estuvo en el centro del debate en los ámbitos de la
filosofía y de la política francesas y alemanas, gran parte de los intelectuales
marxistas se mantuvieron al margen de la Sociología como disciplina
académica al verla como una obra del orden burgués que criticaban,
situación que se intensificó durante el periodo de hegemonía de Parsons
(Girola 1999, 115). Una vez que esta llegó a su ocaso, tuvieron resonancias
señalamientos como los de Irving Zeitlin acerca del conservadurismo de la
definición e interpretación parsoniana sobre los clásicos, así como de lo
ideológico e inaceptable de la exclusión de Marx. Fue hasta ese momento
que en la Sociología internacional el autor de El capital quedaría elevado a
clásico y padre fundador de la disciplina de forma explícita (Alexander 1989,
57).
Ya para 1971 aparece publicado en Inglaterra El capitalismo y la moderna
teoría social, en donde Anthony Giddens (Giddens 1994) se propone
examinar la obra de los autores que establecieron los principales marcos

4
Teresa Rodríguez, en el artículo intitulado “El feminismo marxista y la Sociología
clásica”.
SELENE ALDANA SANTANA 67

de referencia para la Sociología moderna, afirmando que sin duda destacan


tres nombres sobre todos los demás: Karl Marx, Émile Durkheim y Max
Weber (Frisby 2014, 252). El libro destina una extensa sección a cada uno
de estos pensadores, de los cuales asegura Giddens deriva la mayor parte
de la teoría Sociológica moderna: de Marx, los distintos neomarxismos; de
Durkheim, el estructural-funcionalismo; y de Weber, algunas de las variantes
modernas de la fenomenología.
Sólo más recientemente se ha incluido en la lista de clásicos a Georg
Simmel quien, a pesar de haber hecho muy relevantes contribuciones a la

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


institucionalización de la disciplina en Alemania,5 padeció de una continua
marginación en la academia que no favoreció su consideración como clásico
en principio. El gran intelectual berlinés nunca logrará una plaza académi-
ca en una de las universidades centrales de Alemania. Será hasta que
tenga la edad de 56 años cuando consiga una plaza en la marginal
Universidad de Estrasburgo (Frisby 2014, 94). Un personaje como Simmel
no pudo ascender en la rígida y conservadora estructura universitaria, cuya
élite lo marginó por su origen judío, por sus tendencias socialistas y por
identificarlo como sociólogo,6 así como por su heterodoxo estilo personal
que lo inclinaba al estilo ensayístico7 y que lo hacía tan popular entre los
estudiantes, incluidas mujeres a quienes permitía asistir a sus clases como
oyentes cuando aún no estaba permitida su matriculación.
A la marginación académica que Simmel experimentó en vida, le sucedió
un periodo de escasa recuperación de su pensamiento. Si bien había sido

5
Por ejemplo, en 1909 participa en la fundación de la Primera Sociedad de Sociología
Alemana, de la cual se le ofrece la primera presidencia, misma que rechaza; aunque da
el discurso inaugural del primer Congreso sociológico alemán en Frankfurt (Frisby 2014,
93). En 1894 imparte por primera vez un curso llamado “Sociología”, con 152 inscritos.
Después dio un curso de Sociología cada año hasta 1912 y luego otra vez en 1918 (Ibid.,
81).
6
Por ejemplo, en 1908 se consideró a Simmel para una cátedra en la Facultad de
Filosofía en la Universidad de Heidelberg, y en el dictamen negativo un colega se refería
a él como un “típico israelita, en su apariencia exterior, en su conducta y en su manera de
pensar, quien ha ganado su reputación principalmente como sociólogo”. También, se
llegó a hablar de él como”un foco de aspiraciones revolucionarias y antialemanas.”
(Frisby 2014, 84 y 92).
7
Refiriéndose a este estilo personal heterodoxo, David Frisby (2014, 272) habla de
Simmel como un “vagabundo intelectual”, y agrega: “por su capacidad de estar en todas
partes, nunca lo reclamó nadie como propio”.
68 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

retomado por la generación más emblemática de la Escuela de Chicago,8


en La estructura de la acción social, Parsons sólo lo menciona para señalar
que su programa sociológico es insostenible (Frisby 2014, 269). No será
sino años después del declive de la hegemonía de la sociología parsoniana
que se dé una decisiva recuperación y resignificación del autor, para lo cual
fue particularmente relevante la traducción al inglés de Filosofía del dinero
por David Frisby en 1978, así como la publicación de su libro Georg Simmel:
Primer sociólogo de la Modernidad en 1984, donde plantea a Simmel como
un clásico para la Sociología. Comienza con ello una clara revitalización de
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

su legado, hasta llegar a ser reconocido como uno más de los padres
fundadores de la Sociología. Así, se le ha considerado un “clásico tardío”;
expresión con la que se hace referencia a que su reconocimiento como
“pieza clave en la sociología” se da hasta la década de los ochenta (Sabido
y Zabludovsky 2014, 16-18).
El caso de la inclusión tardía de Simmel da ocasión de reflexionar que
quizá en el camino se nos pudieron haber perdido otras piezas valiosas,
que tal vez al escribir el canon de la Sociología también fuimos borrando
cosas importantes sin justificación académica. El canon clásico disciplinar
es una construcción social, no el “desarrollo natural” de la Sociología, es el
resultado de una serie de relaciones de lucha entre agentes académicos
con distintos grados de poder, que se hallan enmarcadas en relaciones de
poder extra-académicas más generales (Lengermann y Niebrugge 2007,
17). En el caso de este autor, fueron la rigidez del sistema universitario
alemán, el antisemitismo en los ámbitos académicos y extra-académicos
y el interés de Parsons de distanciarse de sus antecesores, los chica-
guenses, y no la falta de fuerza o pertinencia del pensamiento de Simmel lo
que por décadas le excluyó del canon.9

8
Hacia principios del siglo XX,Albion Small tradujo para su publicación obras de
Simmel. Además, Robert Park fue alumno de Simmel en Berlín entre 1899 y 1900, y en su
libro Introduction to the Science of Sociology lo enumera entre los clásicos de la disciplina
(Ibid., 268; Lengermann y Niebrugge 2007, p. 17).
9
Por supuesto, no hemos pretendido hacer aquí un recorrido exhaustivo de las figuras
excluidas del canon disciplinar. Han sido muchos los casos de marginación de la me-
moria sociológica como el de Ferdinand Tönnies, el de Pilgrim Sorokin o el de W.E.B. Du
Bois, sólo por mencionar algunos de los más conocidos. V. Conner, Baxter y Dickens
(2019), Forgotten Founders and Other Neglected Social Theorists, The Rowman and
SELENE ALDANA SANTANA 69

La constitución de los campos profesionales de la sociología, como del


resto de las ciencias sociales, se desarrolló dentro de relaciones de poder
enmarcadas en la modernidad colonial por las que se tendió a excluir los
saberes de los sectores populares, de pueblos originarios, de minorías y
de las mujeres (Arango 2007, 22).
Pero como también nos muestra el caso de Simmel, la lista de los
clásicos es susceptible de modificación y enriquecimiento. Esta no quedó
conformada de una vez para siempre a comienzos del siglo XX, sino que se
va conformando a largo plazo a través de generaciones, ya que la condición

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


de clasicidad de un autor y texto invariablemente se define desde un
momento “presente” (Sabido y Zabludovsky 2014, 15). Se trata de un legado
del pasado potencialmente abierto, con el transcurso de las generaciones,
a la interpretación desde nuevas coordenadas espacio-temporales (Olvera
2007, 47).
Desde los contextos actuales sacudidos por los crecientes movimientos
feministas, en todos los ámbitos del saber, las pensadoras nos hacemos
la sencilla pero disruptiva pregunta, ¿y qué hay de las mujeres?
(Lengermann y Niebrugge 2007, 354). En nuestra disciplina, en particular,
se ha abierto la posibilidad de cuestionar la supuesta ausencia de
participación femenina en la Sociología clásica, así como el desinterés de
esta por temáticas vinculadas a la experiencia de vida de las mujeres; más
aún, han comenzado esfuerzos encaminados a una reconstrucción
feminista de los clásicos de la Sociología.

3. La exclusión de las mujeres del canon

Quizá la manera más inmediata de transmisión del canon disciplinar sea a


través de los Planes de Estudio de las licenciaturas en Sociología. Detrás
de cada Plan de Estudios está implícitamente planteada una definición,
caracterización e historiografía de la disciplina que ha alcanzado una
posición de legitimidad. A lo largo de su proceso formativo, las y los

Littlefield Publishing Group. Aquí, únicamente, queremos dar cuenta de la especificidad


del caso de la borradura de las mujeres.Y si nos hemos detenido en el caso de Simmel,
es por ser aquel que efectivamente ha logrado la inclusión tardía en el canon clásico.
70 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

estudiantes tienden a normalizar y naturalizar esas definiciones y tomas


de posición respecto a las ciencias que estudian dándolas simplemente
como autoevidentes. En distintos países se han desarrollado diversas
versiones de la historia de la Sociología Occidental, pero en todas las
tradiciones nacionales se ha eliminado la presencia de mujeres, partiendo
del supuesto de la existencia de “padres fundadores” que reflexionan sobre
“temas universales” (Ibid., 2). Parece que no se considera problemático ni
amerita siquiera ser enunciado que la Sociología y sus grandes teorías
sean obra de varones (Arango 2007, 18).
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

Y esto es transmitido por los diversos Planes de Estudio como una neu-
tral descripción de cómo se conformó la disciplina, ocultando que se trata
de una selección sujeta a las relaciones de poder dentro y fuera de la
academia. Como señala Amparo Tomé, parece que se parte del supuesto
de que las mujeres “no han hecho nada que merezca ser mencionado
como importante para ser estudiado” (Tomé 2019, 6).
La ausencia de mujeres en el canon clásico parecería sugerir que a
finales del siglo XIX y principios del XX la discriminación por género en Europa
Occidental era tan aplastante que no hubo condiciones para que en ese
momento se desarrollaran sociólogas. Sin embargo, este supuesto parte
de, reproduce y fomenta el estereotipo de las “pobres mujercitas” vulnerables,
pasivas e indefensas. De manera insensible hemos desarrollado una
tendencia a normalizar y naturalizar supuestos como éste, por lo que no
solemos cuestionarnos la consistencia de la narrativa de nuestro canon
disciplinar.
Aun con todos los obstáculos realmente existentes incluso para las
mujeres de clases altas, en el periodo fundacional de la disciplina sí es
posible rastrear a una serie de pensadoras mujeres que hicieron relevantes
reflexiones sobre la configuración de la sociedad y las maneras de estudiarla,
que encabezaron empresas editoriales, publicaron, entablaron relación y
debates con los que consideramos los padres fundadores e incluso llegaron
a ser bien conocidas e influyentes en aquellos círculos intelectuales en que
nacía la nueva ciencia, pero que fueron borradas en el curso de la escritura
de la historia de nuestra disciplina. Lengermann y Niebrugge plantean que
el caso de las mujeres sociólogas de las que hablaremos en este apartado
y otras, no es de invisibilización, sino de borradura (written out, literalmente,
“sacadas de la escritura”) (Lengermann y Niebrugge 2007, 2-3). Mientras
SELENE ALDANA SANTANA 71

que invisibilización aludiría a que la presencia de alguien nunca ha sido


reconocida como significativa, borradura lo hace a que una vez se tuvo
presencia en una comunidad pero que después fue eliminada del registro.
En efecto, al emprender una labor de arqueología sociológica, es posible
hallar diversas figuras femeninas, de todas las corrientes de pensamiento,
con el talante intelectual para ser postuladas a esa destacada lista de
clásicos fundadores. En este monográfico incluimos un artículo acerca
de Rosa Luxemburg, Clara Zetkin, y varios de Marianne Schnitger porque
esas son las pensadoras que nuestro proyecto de investigación ha

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


comenzado a estudiar.10 Pero además de ellas, es posible identificar a varias
más como:11

– Harriet Martineau (1802-1876), pensadora inglesa sordomuda,


considerada la primera socióloga y escritora del primer manual de
Sociología, en el que aborda cuestiones metodológicas que serían
ampliamente debatidas en las sociologías clásica y contemporánea,
tales como la posibilidad de comprensión empática de los significados
de las actividades de otros, el estudio objetivo de las costumbres
sociales, o el control del sesgo personal del investigador.12
– Beatrice Potter Webb (1858-1943), socialista británica y amiga cercana
de Herbert Spencer. Sus temas de estudio son la desigualdad

10
En la introducción de este número exponemos el proyecto de investigación del que
resulta este dosier.
11
El listado que sigue no pretende ser exhaustivo sino meramente indicativo. Alrededor
de cada autora mencionada hay otras tantas con quienes permanecía en diálogo. Los
criterios para postular a estas pensadoras en particular como clásicas de la Sociología
son: a) se tratan de contemporáneas de los que se consideran “padres fundadores de la
Sociología”; b) entraron en relaciones y diálogos efectivos con ellos; c) participaron de
distintos modos de los círculos fundacionales de la disciplina; d) coinciden en temas
de interés de los padres fundadores pero a menudo tratándolos desde enfoques
diferentes que pueden hacer aportaciones originales al canon disciplinar; e) en su obra
es posible encontrar, como en la de ellos, distintas versiones de diagnósticos críticos de
la modernidad; f) sus temas de análisis siguen siendo pertinentes y relevantes al día de
hoy, una de las condiciones de clasicidad de un autor o texto.
12
Nos referimos a su texto How to Observe Moral and Manners, del cual aún no
contamos con traducción al español. Aunque su versión original en inglés es de fácil
acceso, al igual que la otra obra más importante de la autora, Society in America. Harriet
Martineau (1838), How to observe morals and manners, Charles Knight and Company,
Londres. Harriet Martineau (1838), Society in America, Saunders and Otley, Nueva York.
72 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

económica y la pobreza, de los que deriva propuestas de reforma a la


economía capitalista. Junto con su esposo, SidneyWebb, hace
aportaciones a los fundamentos del Estado de bienestar británico.13
– Charlotte Perkins Gilman (1860-1935), intelectual estadunidense y
activista por los derechos civiles de las mujeres. Su libro Woman and
Economics fue editado nueve veces y traducido a siete idiomas en el
transcurso de su vida. Sus preocupaciones intelectuales giran en torno
al hogar, la familia y el trabajo doméstico, la sexualidad, la feminidad y
la masculinidad. Uno de sus temas centrales de análisis es la
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

estratificación sexual. Plantea la existencia de una pauta de relación


económico-sexual que configura dos clases sexuales: los hombres
como clase dominante y las mujeres como clase dominada. Esa pauta
de relación impide la autorrealización para ambos grupos, además de
generar una serie de problemas sociales incluyendo la inhumanidad
lo mismo del trabajo industrial asalariado que del trabajo doméstico
no remunerado.14
– Las llamadas “mujeres de Chicago”, vinculadas a la primera generación
de sociólogos en Estados Unidos, de la que forman parte personajes
como Anna Julia Cooper (1859-1964) e Ida Wells-Barnett (1862-1931),
ambas pensadoras sociales hijas de esclavas que sientan un
precedente para las teorías feministas afroamericanas
contemporáneas de la interseccionalidad que abordan la compleja
intersección o interrelación entre varias formas de discriminación
sufridas por una sola persona tales como el sexismo, el racismo y el
clasismo.15

13
En español se consigue Webb Sidney y Beatrice ¿Cómo se hace una investigación
social?, en Trabajo y sociedad, núm. 10, vol. IX (Argentina, Santiago del Estero, 2019). En
inglés, W ebb, B., & W ebb, b. P. (1979), My apprenticeship, Cambridge University
Press. Webb (2019), The Manor and the Borough, Routledge; Webb (1948), Our Partner-
ship. Longmans Green.
14
Hay traducción al español de sus dos principales obras:Gilman (2011). Mujeres y
economía: Un estudio sobre la relación económica entre hombres y mujeres como factor
de la evolución social, Universitat de València; Gilman (2002). El tapiz amarillo. Siglo XXI.
15
No se cuentan con traducciones al español de estas autoras, pero es de fácil
acceso la versión original en inglés de la obra más relevante de Ida Wells-Barnett (2014),
On lynchings, Courier Corporation. De Anna Julia Cooper es de fácil acceso The Voice of
Anna Julia Cooper: Including A Voice from the South and Other Important Essays, Paper
SELENE ALDANA SANTANA 73

4. La borradura del canon

Si estas mujeres gozaron de reconocimiento en su momento, ¿por qué


después se les borró de la “historia oficial” o dominante de la disciplina?
Siguiendo a Patricia Madoo Lengermann y a Gillian Niebrugge podemos
plantear que por dos razones:

a) Por una política de género


b) Por una política de conocimiento

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


a) Por una política de género compartida en la vida cotidiana y en
la academia

Estas autoras dan un uso feminista a la fenomenología de Alfred Schütz


planteando que las mujeres del periodo clásico fueron “asociadas” de los
“padres fundadores” de la Sociología, esto es, contemporáneas con quienes
compartieron interacciones cara a cara. Sin embargo, en esas díadas las
mujeres no eran experimentadas por ellos como un Tú simétrico, como
prevería la teoría schütziana, sino como un Otro carente de autoridad, un
ser inferior que no tiene por qué ser tomado en serio por completo. Por
ejemplo, Marianne Schnitger recuerda cómo en momentos de discusiones
maritales e intelectuales, su esposo Max Weber comenzaba a referirse a
ella como “mi niña querida” (Roth 1997, 15).
Cuando las mujeres son contemporáneas, esto es, la relación con
quienes comparten un contexto temporal pero no relaciones cara a cara
directas, su exigencia de reconocimiento de autoridad intelectual se vuelve
aún más frágil, pues la relación se basará únicamente en tipificaciones en
las que “lo femenino” suele aparecer como subordinado, sin que el influjo
de la personalidad y de la interacción cara a cara puedan contrarrestar

and Letters (2000), Rowman and Littlefield Publishers. Son varias más las chicaguenses
notables que gozan de reconocimiento, tales como Sophonisba Breckinridge, Florence
Kelley, Frances Kellor, Julia Lathrop, Annie Marion MacLean, Virginia Robinson, Anna
Garlin Spencer, Jessie Taft y Marion Talbot. De Jane Addams, la más famosa del grupo,
existe traducción al español de Hull: House: el valor de un centro social, Paraninfo, 2013
y El largo camino de la memoria de las mujeres, Prensas de la Universidad de Zaragoza
(2014).
74 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

eso. Como ilustración podríamos recordar aquella carta en la que Lenin


reprende y hace un “llamado al orden” a Clara Zetkin por dar demasiado
énfasis a “la cuestión femenina” alejándose de la ortodoxia del partido:

Clara, aún no he acabado de enumerar la lista de tus fallas. Me han dicho que
en las veladas de lecturas y discusión con las obreras se examinan
preferentemente los problemas sexuales y del matrimonio. Como si éste fuera
el objetivo de la atención principal en la educación política y en el trabajo
educativo. No pude dar crédito a esto cuando llegó a mis oídos. El primer
estado de la dictadura proletaria lucha contra los revolucionarios de todo el
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

mundo… ¡Y mientras tanto comunistas activistas examinan los problemas


sexuales y la cuestión de las formas de matrimonio! (Varela 2019, 74 y 75;
Pérez 2018, 137).

Una vez que alguien muere y también lo hacen todas las personas que
lo conocieron permanece accesible a otros únicamente en una relación
de predecesor, principalmente, a través de “artefactos”, esto es, de
realizaciones que la persona hizo o escribió, o que otros escribieron sobre
ella. En Sociología son los escritos legados los artefactos decisivos para
tipificar a los predecesores en algún rango, del cual el de “clásico” es el de
máxima autoridad. Añaden Lengermann y Niebrugge, cuando la predecesora
es una mujer, su memoria queda expuesta a ser progresivamente
subsumida a los supuestos y tipificaciones del patriarcado que pueden dictar
su automática y acrítica exclusión del canon (Lengermann y Niebrugge 2007,
13). Como hemos expuesto, es exactamente eso lo que sucedió, ya que
en efecto “los escritos de las mujeres no fueron incluidos por los hombres
que dominaban la disciplina” (Arango 2007, 26).
Esto es, las relaciones entre sociólogos, ya sea en relaciones cara a
cara, entre contemporáneos o entre predecesores, están atravesadas por
la misma asimetría y desigualdad que caracteriza a las relaciones sociales
extra-académicas, incluyendo las desigualdades de género, presentes en
las sociedades de las que emana el ejercicio sociológico. La misma política
de género que opera en la vida cotidiana en la mayoría de los ámbitos ha
operado entre la comunidad de sociólogos, así como en la producción de
la memoria de la propia disciplina: aquello asociado a lo femenino ha tendido
a ser infravalorado, muchas veces de manera irreflexiva y no consciente,
otras, generando discursos que pretenden legitimar la jerarquización. Como
SELENE ALDANA SANTANA 75

hemos planteado, cada miembro de los campos disciplinares ocupa una


posición particular en ellos con un grado desigual de poder. En esas
relaciones disciplinares de poder, las mujeres, sólo por serlo, están en una
posición desventajosa.
Los saberes académicos legitimados han sido producidos o controlados
por hombres y la inclusión de aportaciones femeninas ha sido hecha en
términos definidos por hombres (Lengermann y Niebrugge 2007, 11-13).
Las pensadoras a las que nos referimos fueron lo suficientemente influyentes
para alcanzar reconocimiento masculino en su momento, pero el canon es

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


el resultado de luchas intergeneracionales por el establecimiento de la
definición legítima de la disciplina y de su historia legítima, en que las mujeres
como grupo han tenido un poder social menor y frágil (Ibid., 20), y por eso
pudieron ser borradas. La eliminación de las mujeres de la “historia oficial
de la Sociología” se debe a su escaso poder social dentro y fuera del ámbito
académico, a “la débil autoridad de las mujeres en la cultura masculina”,
que menoscaba su exigencia de reconocimiento (Arango 2007, 25).
La inclusión de mujeres al canon desafía a los estudiosos de la Sociología
a hacer a un lado los supuestos del orden patriarcal en que hemos sido
socializados, como personas primero y como sociólogos después, y que
hemos naturalizado, que apuntan a la inferioridad de las mujeres, y que lle-
varían a la reflexión implícita: “¿para qué invertir mi tiempo y mi seso leyendo
a una mujer cuando se lo podría dedicar a estudiar a alguno de los grandes
hombres clásicos?”.

b) Por una política de conocimiento

Durante el periodo fundacional de la Sociología se desarrolla un debate


acerca de los propósitos y el papel social de la disciplina, entre dos
posiciones que oponían las alternativas objetividad/compromiso (Arango
2007, 26-27; Lengermann y Niebrugge 2007, 15). La balanza de las
relaciones de poder profesional sería favorable a la objetividad y al
cientificismo que se impondría como la tendencia dominante. Se establece
una definición legítima dominante según la cual la Sociología debe regirse
por el rigor científico, la neutralidad valorativa y la abstracción formal. Esta
postura deslegitimaba el trabajo de aquellos que defendían una sociología
comprometida, crítica y militante, entre ellos gran parte de las aportaciones
76 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

de mujeres, ya que al tratarse de un grupo dominado, sus miembros


típicamente han vinculado su actividad intelectual con consecuentes formas
de activismo (Idem; Arango 2007, 27). Y esa dominancia de la tendencia a
la neutralidad la encontramos en todas las orientaciones de la Sociología
Clásica, con las excepciones del caso de Marx por un lado y de la Escuela
de Chicago por el otro.16
La cuestión de la delimitación de la Sociología como disciplina científica
se resolvió desde ese posicionamiento. Respecto de otros espacios de
actividad, se distanciaba de la militancia, así como de manifestaciones
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

típicamente feminizadas como la reforma social, el altruismo o el activismo


feminista. Respecto de otras ciencias sociales, la sociología queda
colocada en posición dominante como una disciplina de carácter masculino,
distante de otras disciplinas que quedan posicionadas como femeninas
como el Trabajo Social(Lengermann y Niebrugge 2007, 15).17 Ambas
delimitaciones coadyuvaban además a confinar el hacer sociológico a las
universidades,18 lo que también ponía a las mujeres y sus posibles
aportaciones en desventaja, ya que entonces aún existían restricciones
para su matriculación en las universidades. El canon de la Sociología

16
La hallamos en distintas versiones en el positivismo, en la neutralidad valorativa de
la Sociología clásica alemana y en el funcionalismo parsoniano.
17
(Lengermann y Niebrugge 2007, 15). De acuerdo con Pierre Bourdieu (2010, 19) y
Françoise Héritier (2007, 17), las cosas, el pensamiento y acciones de las personas se
hallan cimentados en una serie de oposiciones binarias con una jerarquía interna, que
aunque se especifican de formas diversa en cada sociedad o grupo social, en todas
partes derivan de la oposición fundamental masculino/femenino,en la que lo masculino,
y todo lo que se le asocie, es representado como superior. Siguiendo esos planteamiento,
podemos señalar que dichas representaciones en forma de oposiciones binarias
también han incidido en las delimitaciones disciplinares, por las que históricamente la
Sociología se ha posicionado como una de las disciplinas sociales masculinas: científica,
académica, rigurosa, “seria”, formal, abstracta, valorativamente neutra y con un fuerte
peso teórico; en contraste con la disciplina social femenina, el Trabaj o Social:
intervencionista, comprometido, empírico, maternal y asociado a la beneficencia. Apunta
Arango (2013, 17) que “la Sociología es probablemente una de las ciencias sociales que
proyecta una imagen más masculina.” Quizá podrían tomarse como sintomáticos de la
existencia y operación de estas representaciones y asociaciones simbólicas, los altos
índices de población femenina en la carrera de Trabajo Social en la ENTS de la UNAM
(79.6%), en contraste con el 49.9% femenino en Sociología en la FCPyS de la UNAM.
Buquet, Cooper, Mingo y Moreno, Intrusas en la universidad, (2013, 190). Datos del 2009.
18
Es a esto a lo que nos referiremos con “academización del canon”.
SELENE ALDANA SANTANA 77

distingue lo que es y lo que no es Sociología. Y en esa delimitación se


excluyó el pensamiento y experiencia de vida de las mujeres, arrojándolo al
lado de la no-Sociología, etiquetándolo como trabajo social o comunitario,
reformismo o agitación feminista, todos ellos incompatibles con los
principios de la Sociología como ciencia académica.
Si bien dichas delimitaciones disciplinares tenían un efecto excluyente
para las mujeres y otros grupos, aseguraban a la disciplina reconocimiento
y legitimidad científica. La exclusión de las mujeres, de sus personas,
aportaciones e inquietudes, fue una de las formas de legitimación científica

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


de la Sociología, con lo que resultó fundante y no sólo circunstancial. De
modo que hay un vínculo entre lo academizado y lo masculinizado de nuestro
canon disciplinar.
En el caso de México, la primera fase de institucionalización de la
Sociología, encabezada por Lucio Mendieta y Núñez –que se identifica con
la fundación del Instituto de Investigaciones Sociales en 1930, la Revista
Mexicana de Sociología en 1939 y la Escuela Nacional de Ciencias Políticas
y Sociales en 1951–,19 está marcada por la influencia del positivismo y el
funcionalismo en su versión latinoamericana, denominada “Sociología
científica”. Con esto, la Sociología se fundamentó como disciplina científica
sobre la base del modelo naturalista de Durkheim, y su profesionalización
se logra, igual que en Europa Occidental y Estados Unidos, con el deslinde
del discurso disciplinario del político (Girola y Olvera 1994, 24; Castañeda
2004, 183; Zabludovsky y Girola 2002, 209).
Pero en la segunda fase de institucionalización encabezada por Pablo
González Casanova durante las décadas de los sesenta y setenta, la
balanza de las relaciones de poder académicas favorece a la Sociología
crítica de inspiración marxista que se contrapone al funcionalismo que había
dominado durante la fase anterior. La apuesta por la neutralidad valorativa
es desplazada en favor del compromiso social (Andrade 2015, 18). Esto,
sin embargo, de ninguna manera sirvió para que en la Sociología de nuestro

19
Esta última creada tomando como modelo a la Universidad de Lovaina en Bélgica
y a otras universidades europeas. Mendieta y Núñez Lucio, “Origen y desarrollo de la
Sociología académica en México” en Temas sociológicos de actualidad (1978, 218);
Morcillo, Álvaro. 2008. “Historia de un fracaso: intermediarios, organizaciones y la
institucionalización de Weber en México” (1937-1957), Sociológica, año 23, núm. 67, 164.
78 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

país se impulsara el estudio de autoras mujeres, de las problemáticas


especiales de las mujeres, o bien el acercamiento al pensamiento feminista.
En lo que respecta al desarrollo del eje teórico y de recuperación de los
clásicos, como se ha planteado, en nuestro medio éste tiende a ir ligado a
las actividades docentes. Si en las primeras generaciones Durkheim resultó
central, en la década de los ochenta se vivió un interés renovado a nivel
mundial, incluido México, por el pensamiento de Max Weber. Así, Gina
Zabludovsky y Lidia Girola escribían en 1994, “durante los últimos años en
México ha existido un consenso en términos de considerar a Émile Durkheim
y a Max Weber como los dos ‘sociólogos por excelencia’ dentro de la
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

tradición clásica” (Girola y Zabludovsky 2002, 202). A éstos, por supuesto,


se suma el nombre de Karl Marx que no podía eludirse después de que en
las décadas de los sesenta y setenta llegó a ser la perspectiva dominante
en el ámbito universitario nacional. La inclusión de Simmel al canon
transmitido a los sociólogos en formación en nuestro país es muy reciente,
pero se halla en curso. Síntoma de ello es que se incluye en su última
reforma de 2015 al Programa de la licenciatura en Sociología de la FCPyS en
la asignatura “Sociología Clásica: Sociología Comprensiva (Dilthey, We-
ber, Simmel)”.
En suma, en México se han tendido a imponer, con todos sus sesgos,
los mismos criterios de definición del canon clásico de la Sociología que
en los centros internacionales. Con ello, también en nuestro país se segre-
garon los saberes de las culturas originarias,20 de los sectores populares y
a las mujeres sin problematización ni explicitación alguna. Así, la delimitación
de los clásicos fundadores que se hizo en los diversos Planes de Estu-
dio de Sociología, que empezaron a proliferar en la década de los setenta,
fue exclusivamente masculina.
Al revisar una buena parte de los actuales Planes de Estudio de las
instituciones que imparten la carrera de Sociología en México encontramos
que en los primeros semestres siempre se incluyen cursos teóricos de
Sociología Clásica, que se hallan estructurados en torno a los clásicos

20
Si bien una de las fuentes que impulsó a la primera fase de institucionalización de
la disciplina en México fue el indigenismo, éste tomaba a los pueblos originarios como
objetos de estudio, pero nunca se propuso recuperar sus saberes en tanto que
conocimientos susceptibles de integrarse a los recursos analíticos de la disciplina.
SELENE ALDANA SANTANA 79

fundadores. Prácticamente todos los autores que se incluyen como


contenidos temáticos de los cursos o como parte de su bibliografía son
hombres. Entre los autores estudiados sólo se llegan a “colar” Rosa Lu-
xemburg (en la FCPyS-UNAM), Hannah Arendt (en UAM Iztapalapa y en la
Universidad Autónoma de Nuevo León) y Ágnes Heller (en FES Aragón y UAM
Iztapalapa).

5. Condiciones para la reaparición de las clásicas borradas

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


El interés por una reconstrucción feminista de los clásicos de la Sociología
hace parte de un proceso mucho más amplio de recuperación de los
saberes femeninos en los diversos ámbitos de la vida, así como de
restauración de la historia de las mujeres y de restauración de las mujeres
a la historia (Lengermann y Niebrugge 2007, 308). De la mano de los
movimientos feministas, a partir de la década de los setenta, las mujeres
científicas cuestionaron el monopolio masculino sobre la producción, las
instituciones y el reconocimiento del trabajo científico (Arango 2007, 19).
Visibilizaron barreras estructurales para las mujeres como su limitado
acceso a las instituciones científicas y su estatus subordinado en ellas. A
nivel epistemológico además se desarrollaron tendencias que cuestionaron
el carácter universal y neutral de las verdades científicas, denunciando que,
históricamente, la ciencia había estado basada en una experiencia masculina
particular erigida como universal que excluía otras experiencias y
conocimientos. Se ha planteado en concordancia, el proyecto de la
“reconstrucción feminista de los saberes científicos” (Maffia 2007, 83).
La crecida de los movimientos feministas en los años recientes ha
resonado en la Sociología y ha dado condiciones propicias para controvertir
la ausencia de mujeres en el canon disciplinar. “El realineamiento del poder
social afecta la dinámica interna de la profesión sociológica” (Lengermann
y Niebrugge 2007, 19-20).
Patricia Madoo Lengermann y Gillian Niebrugge-Brantley en Estados
Unidos son las pioneras en el rescate de las pensadoras contemporáneas
de los “padres fundadores”. Desde la década de los setenta y hasta ahora
permanecen como las especialistas que han mantenido un proyecto de
recuperación e investigación más sistemático. Son las autoras del capítulo
80 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

“Las primeras sociólogas y la teoría sociológica clásica 1830-1930”,21 incluido


a partir de la tercera edición de 1993 en Teoría Sociológica Clásica, de
Georg Ritzer, uno de los más difundidos manuales de Sociología. En 1998
publican el libro The Women Founders. Sociology and Social Theory 1830-
1930,22 reeditado en 2007.23 En este texto, se desarrolla de cada pensadora,
su contexto biográfico, su “teoría social general”, una reflexión sobre su
relevancia para la historia y la práctica presente de la Sociología, y se incluyen
breves fragmentos de sus textos. Además, ofrecen sólidos recursos
analíticos para entender la falta de mujeres en el canon ortodoxo. Esta
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

labor sentó las bases para la recuperación de las aportaciones de mujeres


a la Sociología Clásica.24
En la literatura en español, encontramos en Colombia el esfuerzo inicial
con Luz Gabriela Arango Gaviria, quien concentró su interés particularmente
en Marianne Schnitger. En 2006 publica el artículo “En busca de las
sociólogas fundadoras: Marianne Weber”, en el que incluye la traducción
de un fragmento de su texto “Autoridad y autonomía en el matrimonio”. Un
año después publica el libro La mujer y la cultura moderna, en el que incluye

21
En este texto se recupera a siete pensadoras; cuatro estadunidenses, dos inglesas
y una alemana. Estadunidenses: Jane Addams, Charlotte Perkins Gilman, Anna Julia
Cooper, Ida Wells-Barnett. Inglesas: Harriet Martineau y Beatrice Potter Webb. Alemana:
Marianne Weber.
22
Respecto del capítulo incluido en el manual de Ritzer, añaden ocho autoras, todas
ellas estadunidenses, y la mayoría vinculadas a la Escuela de Chicago: Julia Lathrop,
Annie Marion McLean, Florence Kelley, Frances Kellor, Grace Abbot, Marion Talbot,
SophonisbaBreckinridge y Edith Abbott.
23
Recién en 2019 el Centro de Investigaciones Sociológicas en Madrid, España
publicó la traducción al español de este libro (Fundadoras de la sociología y de la teoría
social 1830-1930). Hasta el momento en que esto se escribe, la versión traducida no se
encuentra en bibliotecas ni librerías en México, y se consigue bajo pedido en línea en un
precio que ronda entre 20 y 40 días de salario mínimo del mismo país. La versión original
en inglés sólo se encuentra en la biblioteca del COLMEX (y a partir de 2021 también lo
estará en la biblioteca de la FCPyS como una adquisición proveniente del proyecto PAPIME
del que surge este dossier), y se consigue en línea por un precio que equivale a más de
5.5 días de salario mínimo. Se incluyen estos datos con un valor informativo, pero también
por supuesto como indicativos de los obstáculos a la accesibilidad para el grueso de
estudiantes y profesores de Sociología, condición que ha posibilitado la continuidad en
la borradura de las autoras del periodo clásico.
24
Además, en 2004, desde su posición de directoras de la Sección de Historia de la
Sociología de la Asociación Americana de Sociología (ASA), logran que Harriet Martineau
sea reconocida oficialmente como la primera mujer socióloga. (Arango 2013, 24).
SELENE ALDANA SANTANA 81

la traducción de tres ensayos de Marianne Weber: “Profesión y matrimo-


nio”, “La participación de la mujer en la ciencia” y “La mujer y la cultura
objetiva”. Aparte de su Biografía de Max Weber,25 estos fueron los primeros
textos completos traducidos al español de la autora. En 2013, Arango hace
otra contribución con el artículo de libro “A la sombra de los padres
fundadores de la Sociología”, en el que recupera el trabajo pionero de
Lengermann y Niebrugge, para después tratar el caso de la enseñanza
de la Sociología en la Universidad Nacional de Colombia y la identidad
profesional diferenciada de hombres y mujeres.

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


En México, en 2011 Maya Aguiluz edita Ensayos selectos, de Marianne
Weber (Weber 2011), en el que incluye cinco ensayos suyos, dos coincidían
con los ya publicados en Colombia por Gabriela Arango (“Profesión y ma-
trimonio” y “La mujer y la cultura objetiva”), aunque con nuevas traducciones;
y otros tres ensayos traducidos por primera vez (“Acerca de los principios
de la ética sexual”, “Entusiasmo y amor” y “El sentido de la catástrofe”).
El proyecto de investigación del que emana este monográfico se ins-
cribe también en esa cadena de esfuerzos aún iniciales por recuperar,
documentar y analizar la participación femenina en la Sociología clásica.26
La recuperación de las contadas pensadoras que han ido reapareciendo
muestra que se trata de toda una red de autoras involucradas en debates
compartidos, y de las que aún sabemos poco. ¿Y cómo podrían reaparecer
esas varias autoras borradas de la escritura de la disciplina? Podrían hacerlo
si nos planteamos volver a la historia de la Sociología con una mirada anti-
patriarcal, que no busque padres, caudillos ni héroes –que es en sí misma
una forma a-sociológica de narración de la historia–, sino comunidades

25
Weber, Marianne. 1997. Biografía de Max Weber, México: FCE. El texto original se
publicó en alemán en 1926, se tradujo al inglés en 1988, y al español por el Fondo de
Cultura Económica en 1995. Así que, como se ve, la primera traducción al español de la
autora fue bastante tardía y no por derecho propio sino en tanto que biógrafa de su esposo.
26
Actualmente nuestro equipo de trabajo prepara un Manual docente para facilitar la
enseñanza de la Sociología Clásica integrando a autoras mujeres. Éste incluirá la
traducción de la Sección I del texto de Harriet Martineau (1838), How to Observe Morals
and Manners (Como observar modales y costumbres). Se trataría de la primera traducción
al español de esta autora. Las sociólogas que contemplamos como clásicas son: Harriet
Martineau, Marianne Schnitger, Clara Zetkin y Rosa Luxemburg. Como se ve, incluimos a
dos autoras marxistas que no están presentes en el listado de Lengermann y Niebrugge,
el cual hace énfasis en las autoras estadunidenses, entre quienes hubo una menor
influencia del marxismo en comparación con Europa o América Latina.
82 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

dialógicas que exceden los ámbitos estrictamente universitarios y que


pueden incluir formas de participación femenina. Esto es, figuras de mujeres
aparecen si asumimos que el principal agente fundacional de la Sociología
no fue individual sino colectivo.
Como han planteado diversas epistemologías feministas, el conocimiento
es un hacer interactivo impulsado por conexiones parciales entre parti-
cipantes, donde las comunidades son auténticos entes epistemológicos.
Interactuando, los pensadores modifican sus posicionamientos y teorías
(Araiza 2017, 93). Pero como hemos planteado, eso ocurre enmarcado en
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

relaciones de lucha profesional donde cada participante posee de un grado


desigual de poder, por lo que el diálogo puede distar mucho de la armonía o
el consenso. Por ejemplo, los más relevantes postulados de Karl Marx
resultaron de diálogos y polémicas, algunas cargadas de franca hostilidad,
con muchos otros pensadores como Hegel, Engels, Feuerbach, Proudhon
o Bakunin. Esta visión nos aproxima a lógicas no propietarias del saber
que asumen que la generación de ideas es de cuño colectivo, dialógico e
intergeneracional, aunque también enmarcada en relaciones de poder y
cruzada por contradicciones.
Esas comunidades dialógicas van más allá de los espacios estrictamente
universitarios. Si la delimitación del canon disciplinar se circunscribe al ámbito
de producción universitaria en el periodo clásico, las mujeres y sectores
populares quedan prácticamente descartados por el escaso acceso que
tenían a dichas instituciones, esto es, por criterios del todo extra-académicos.
Como ejemplo de ello podemos mencionar el caso de Marianne Schnitger
quien aunque recibió un doctorado honorario en Derecho por la Universidad
de Heidelberg, nunca estudió en la universidad, y aun así fue una parte
importante de los círculos que darían nacimiento a la Sociología, como a
continuación se desarrolla brevemente (Roth 1997, 16).
En los años previos a la Primera Guerra Mundial, en ciudades alemanas
como Heidelberg se dio el particular fenómeno de la proliferación de círculos
de amigos intelectuales que se reunían periódicamente en casa de algu-
no de ellos para escuchar ponentes eruditos y discutir en un ambiente
relajado temas de historia, filosofía, política, arte, literatura y teología.27 Afirma

27
Si bien la creación de cátedras de Sociología en Heidelberg fue tardía debido a la
rígida estructura de una universidad vieja como esa, la comunidad intelectual de esa
SELENE ALDANA SANTANA 83

Gunther Roth que no quedan hoy tales círculos informales privados, pero
en aquel entonces fueron importantes por ser espacios fuera de la estructura
autoritaria de la universidad y por su posibilidad de ser espacios mixtos en
un contexto en que recién se empezaba permitir el acceso de las mujeres
a las universidades –a partir de 1908– y su ingreso aún era escaso (Roth
1997, 13). .
Parece haber consenso en la literatura especializada acerca de que el
más importante y legendario de esos círculos fue el llamado “Tés de domingo
Sociabilidad académica”, que tenía lugar en el hogar de la pareja Max We-

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


ber y Marianne Schnitger en Heidelberg. Marianne Schnitger tiene desde
ese momento una no-presencia en la Sociología, como afirma Natalia Ruiz-
Junco, ya que todos los artículos y libros que tratan la formación de la
Sociología en Alemania refieren como un espacio relevante de discusión al
“círculo de Max Weber”, del cual éste participó ocho años de los 40 que
Marianne lo mantuvo vivo, de 1910 hasta su muerte en 1954 (Ruiz-Junco
2013, 320). Aun así, los autores hablan del “círculo de Max Weber” sin hacer
referencia a Marianne o mencionándola únicamente como la esposa del
gran intelectual (Glatzer 2000, 104; Löwy 2017, 51). Por supuesto, no se
trata de definir al legítimo propietario de una comunidad de pensadores,
sino de visibilizar que en él había participación femenina, y no marginal, ya
que la posición de Marianne era estratégica y central por ser la primera
responsable de sostener materialmente durante tantos años, al margen de
la universidad, un grupo mixto del más alto nivel intelectual, aún a lo largo
de todo el periodo nazi cuando el grupo se volvió clandestino y muchos de
sus asistentes fueron perseguidos, se autoexiliaron o se suicidaron. Además
de las aportaciones estrictamente intelectuales de Marianne, cumplió este
importante papel concerniente a la generación y conservación del capital
social sin el cual no se hubiera desarrollado del modo en que lo hizo esa
comunidad intelectual en la que convergieron los que consideramos los
fundadores de la Sociología en Alemania.28 Sin embargo, lo academizado y

ciudad resultó relevante para la fundación de la disciplina en Alemania –sobre todo en


términos de los debates objetuales y metodológicos” precisamente gracias a los círculos
de Marianne Schnitger (Glatzer, Wolfgang. 2000. La institucionalización de la Sociología
en Alemania (1871-1933). En La institucionalización de la sociología1810-1914),
Salustiano del Campo (coord.), Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas).
28
En términos más generales, en la mayoría de los ámbitos de la vida, tras la gestión
84 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

masculinizado del canon la han borrado de la historia de nuestra disciplina.


La inclusión de mujeres al canon disciplinar, propiciada por la reciente
fuerza de los movimientos feministas, expande las posibilidades de definición
de lo que es la sociología por obligarnos a voltear la mirada a espacios
extra-universitarios y a considerar la posibilidad de una “sociología extra
muros”, esto es, una teoría sociológica producida fuera de los espacios y
del código estrictamente académico (Lengermann y Niebrugge 2012, 309).

6. Los efectos de la inclusión de mujeres al canon


ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

¿Y qué pasa con la reaparición de estas pensadoras y su inclusión al canon


disciplinar? Advierto tres efectos: uno epistemológico, otro en los contenidos
del canon y otro en la historia de la disciplina.

a) Un efecto epistemológico. Incluir a mujeres al canon pone en duda el


carácter neutral y universal de la teorización sociológica porque todas
aquellas autoras que han sido planteadas como posibles clásicas
parecen partir del supuesto de que la Sociología tiene un compromiso
ético con el cambio social a favor de los desempoderados. En la
polémica fundacional sobre el papel social de la disciplina estarían
posicionadas del lado de la Sociología comprometida. Por lo que su
inclusión al canon vuelve a abrir ese debate con nuevas herramientas
analíticas como las provistas por la epistemología feminista del punto
de vista o la Sociología feminista negra, capaces de cuestionar la
posición del universalismo y cientificismo, y que sugerirían que sin
percatarse de ello, los padres fundadores también analizaron al mundo
social desde la muy particular miradas del género masculino –así como
desde el punto de vista particular de su clase, raza y cultura
(Lengermann y Niebrugge 2007, 19; Arango 2007, 20).29

de la cotidianidad hay mujeres cuya indispensable labor suele pasar desapercibida. Por
los tés de domingo de Marianne pasaron personajes de la talla de: Alfred Weber, Georg
Simmel, Gertrude Kinel, esposa de este último, Ferdinand Tönnies, Karl Mannheim,
Werner Sombart, Karl Jaspers, Ernest Troeltsch, Mina Tobler, ElsevonRichtofen, Edgar
Jaffé, Georg Lukács, Ernst Bloch, Norbert Elias y Hannah Arendt.
29
El primer artículo de este monográfico, a cargo de Alejandra Araiza, profundiza en
este punto.
SELENE ALDANA SANTANA 85

b) Un efecto en los contenidos del canon. No se trata de restar. Incluir


mujeres en el canon no significa desterrar a Marx, Durkheim, Weber,
Simmel ni a ningún otro. Agregar algo no significa renunciar a otra
cosa, sino expandir y enriquecer las alternativas posibles para nuestra
disciplina (Lengermann y Niebrugge 2012, 311).

Tampoco se trata sólo de sumar. Agregar nuevos nombres femeninos


viéndolos como casos excepcionales que dan cuenta de que las mujeres
han hecho contribuciones importantes a la corriente principal de la ciencia

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


implica retener las normas masculinas como medida de excelencia. Como
Evelyn Fox Keller afirma, “no basta con tomar esferas tradicionalmente
masculinas, añadir mujeres y batir” (Maffia 2007, 86). Desde una posición
feminista, lo central estaría en asumir un compromiso con la promoción de
los valores de las mujeres como un aspecto esencial de la experiencia
humana, así como con una nueva visión de la ciencia que pueda incorporar
esos valores (Ibid., 67 y 78; Anderson y Zinsser 2009, 381).
No se trata de sumar ni de restar, sino de reconsiderar críticamente las
premisas dominantes de la disciplina y de reconstruir su canon desde una
perspectiva feminista que: a) recupere y visibilice las aportaciones
femeninas, b) dé cuenta de su particularidad, y c) las valorice (Scott 2000,
267).
La mirada femenina aporta algo particular al canon de la Sociología.
Complementa, enriquece, complejiza y transforma el diagnóstico crítico de
la modernidad trazado por la generación fundadora. En las autoras que se
han rescatado del periodo hemos encontrado algunos temas ausentes en
los clásicos varonespero sumamente oportunos para los contextos
contemporáneos, una de las condiciones de clasicidad de un autor. Por
ejemplo, antes de la Primera Guerra Mundial, las feministas alemanas como
Marianne Schnitger debatían sobre temas como la liberación sexual femenina,
las emociones, el amor, el matrimonio o el aborto. Así que, si bien con
frecuencia se afirma que temas como el amor, las emociones o el cuerpo
están ausentes de la Sociología Clásica y no ingresan a la reflexión sociológica
europea sino hasta la década de los ochenta, un siglo antes ya habían sido
objeto de discusión entre las feministas alemanas (Roth 1997, 12).
Las autoras mujeres abordan temas que los hombres no; además, dentro
de los temas compartidos, las mujeres se aproximan a ellos desde enfoques
86 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

particulares marcados por su perspectiva femenina. Por ejemplo, en sus


diagnósticos sobre la modernidad, cada uno de los clásicos fundadores de
la Sociología incluyó reflexiones críticas sobre la forma que toma el trabajo
moderno; pero mientras que ellos limitan su reflexión al trabajo remunerado,
autoras como Charlotte Perkins, Marianne Schnitger y Rosa Luxemburg la
extienden al carácter alienado del trabajo doméstico no remunerado que
tradicionalmente cubren las mujeres teniendo que cumplir una doble jornada
alienada. Recuperando a Donna Haraway, podríamos afirmar que, desde
su condición subordinada de mujeres,30 las pensadoras del periodo
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

estuvieron en posición privilegiada para analizar con perspectiva crítica


cuestiones relacionadas con los grandes temas de la Sociología Clásica,
pero “vistos desde abajo” (Haraway 1995, 328).
Siguiendo a Lengermann y a Niebrugge, la Sociología de las autoras
que se han ubicado como clásicas lleva la marca de la producción femenina,
no por tratarse de una Sociología concentrada en un conjunto particular de
temas considerados femeninos, sino porque su experiencia de mujeres es
asumida reflexivamente como punto de partida desde el que analizan al
mundo social. Estas sociólogas asumieron que ser mujeres les daba una
condición desde la cual inevitablemente experimentaban al mundo social y
hacían teoría social, y esas formas de experiencia y de teorización no resultan
susceptibles de ser subsumida a aquellas de los hombres.
Esas asunciones llevan a las autoras propuestas como clásicas a
algunas tendencias y prácticas teóricas distintivas y compartidas, por las
que Lengermann y Niebrugge hablan de una Sociología hecha en una “voz
diferente”, cuya particularidad se aprecia en contraste con la de los padres
fundadores, y cuyas principales características son (Lengermann y
Niebrugge 2012, 308-309):

– Más localizada y específica que universal y generalizada


– Más crítica y comprometida que abstracta y neutral
– Accesible; no encriptada
– Le habla a un público que va más allá de los sociólogos profesionales

30
Sin perder de vista que varias de las mujeres a quienes se ha postulado como
clásicas venían de familias prominentes, tratándose por tanto de casos de periferia en el
centro, cuestión que no escapó a sus propias reflexiones.
SELENE ALDANA SANTANA 87

– A menudo se le encuentra en ámbitos extra-académicos como la


militancia política, el periodismo, el trabajo comunitario o la organización
feminista
– Preocupada por principios éticos como la justicia y el bienestar social.

Además, la inclusión de las mujeres al canon da una tesitura particular


al proyecto crítico de la Sociología, ya que en su obra no sólo hay oposición
a la desigualdad social, sino además, un compromiso con la realización de
la dicha humana (Ibid., 310). La experiencia femenina es un posicionamiento

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


desde el que se conoce al mundo social de una forma particular. Cuando la
academia excluye ese punto de vista y los saberes que han emanado de
él, margina conocimiento valioso para todas y todos. si seguimos dejando
afuera las aportaciones femeninas, empobrecemos y disminuimos lo que
la Sociología puede llegar a ser.

Un efecto para la historia de la disciplina. Con la inclusión de mujeres al


canon clásico se re-significa la historia de la disciplina porque ahora tenemos
evidencia suficiente de que en todas las generaciones de la Sociología hubo
participación de mujeres, quienes a pesar de tener un poder muy inferior a
sus contemporáneos varones, llegaron a ser lo suficientemente relevantes
como para contar con su reconocimiento, a debatir con ellos y con otras
mujeres, y a tener una rica producción intelectual original y particular respecto
de la masculina. Tenemos elementos suficientes para afirmar que no llegamos
tarde al terreno de la Sociología, que desde el principio estuvimos ahí, pero
posteriormente, en el curso de la escritura de la disciplina, nuestra presencia
fue borrada. Rompemos así con la ficción de que la Sociología nació como
una actividad y un saber masculino y de hombres en los que recientemente
se ha permitido a las mujeres participar.

Contamos con los elementos suficientes para activar la capacidad


restaurativa de la ciencia y llevar adelante una labor de historia
compensatoria que restituya las mujeres a la memoria de la Sociología.
Parafraseando a Joan Scott, esto no sólo implicaría una nueva historia de
las mujeres en la Sociología, sino también una nueva historia de la
Sociología (Scott 2000, 267). Y eso podría tener un impacto en la Sociología
actual si, como apuntan Lengermann y Niebrugge, la historia llega a ser
una fuente de “coraje vicario” y de inspiración para las sociólogas y
88 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

estudiantes mujeres de hoy que nos seguimos enfrentando a diversas


barreras estructurales para hacer ciencia, investigar y escribir (Lenger-
mann y Niebrugge 2012, 308). “Cuando nos encontramos a nosotras
mismas en la historia, esto es, a personas como nosotras, también
podemos encontrar coraje para tratar de hacer las cosas que ellas hicieron
y que nosotras también deseamos”.
Finalmente, la inclusión de mujeres al canon nos obliga a explorar los
vínculos entre el movimiento feminista, su pensamiento crítico y la Socio-
logía desde su periodo fundacional. Si en todas las generaciones de la
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

Sociología ha habido teóricas e investigadoras mujeres, buena parte de las


cuales se han auto-asumido feministas, entonces el pensamiento crítico
feminista tiene una larga tradición al interior de la Sociología. En la historia
de la disciplina hay una tradición teórica feminista que comienza con las
que se han postulado como clásicas (Lengermann y Niebrugge 2012, 308
y 392). Y esto es de esperarse si reparamos en que, como hemos señalado
en la Introducción de este monográfico, el periodo de fundación de la
Sociología en Europa Occidental, donde la disciplina nace, coincide con un
momento de esplendor de los movimientos de mujeres, tanto los sufragistas
como los de obreras. En el curso de su activismo feminista, muchas mujeres
produjeron teoría social que escribieron, publicaron y difundieron en
discursos o clases, por lo que permanecen rastreables para nosotros al
día de hoy.
Desde su momento fundacional, los debates del feminismo han tenido
cierta incidencia en el curso de la Sociología como lo muestran los ya
mencionados Tés de domingo de Marianne Schnitger en Heidelberg. En
éstos convergieron los que consideramos los grandes fundadores de la
Sociología en Alemania con algunas de las más destacadas feministas de
muy diversas tendencias. Algunos de los grandes debates del feminismo
de aquella época se desarrollaron en la sala de Marianne Schnitger, así
como lo hicieron algunas de las grandes discusiones fundacionales de la
Sociología. Esos debates llegaron a enredarse de manera explícita e incluso
escrita, por ejemplo, en la polémica que sostienen Georg Simmel y Marianne
Schnitger en los textos “Cultura femenina” del primero (Simmel 1934) y “La
mujer y la cultura objetiva” de la segunda (Weber 2011). Parece que cada
uno, el desarrollo fundacional de la Sociología por un lado y el feminismo
alemán por otro, traían su propia trayectoria, pero en un punto se encontraron
SELENE ALDANA SANTANA 89

y se influyeron mutuamente31. De modo que es posible identificar tanto en


Georg Simmel como en Max Weber la impronta de los debates del
feminismo de la época, así como se puede rastrear la influencia de estos
autores en los planteamientos feministas de Marianne (Arango 2007, 17).
Así, la historia de la fundación e institucionalización de la Sociología en
Alemania se cruza con la historia del feminismo sufragista. Este es uno de
los primeros puntos de toque rastreables entre la historia de la Sociología y
la del feminismo, pero podemos encontrar otros antes y después. Antes,
en la etapa correspondiente al pensamiento precursor de la Sociología

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


hallamos a los influyentes socialismos utópicos, en sus distintas vertientes,
que contaron con amplia participación femenina y que en sus planteamientos
incluían análisis sobre las condiciones de vida de las mujeres, así como
reivindicaciones feministas en sus programas.32 Ya en la fase de la fundación
de la disciplina, Harriet Martineau, la primera socióloga, vio su obra marcada
por su apoyo activo al movimiento estadunidense por los derechos de las
mujeres ligado al movimiento abolicionista. En este último también
participaron las chicaguenses, esto es, las mujeres del grupo fundacional
de la Sociología en Estados Unidos. Después del periodo fundacional y de
institucionalización de la Sociología, los contactos entre ésta y el feminismo
no han dejado de intensificarse. Por ejemplo, las feministas radicales de la
década de los setenta, partían en sus planteamientos, entre otros, de
recursos provenientes de la Sociología como el marxismo, el
anticolonialismo o las teorías de la Escuela de Frankfurt.33 Actualmente, los
estudios feministas son relevantes en todas las ramas de la Sociología,

31
Aquí estamos parafraseando la metáfora empleada por Francisco Gil Villegas (Gil
Villegas, Francisco. 2003. Introducción del editor. En La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Max Weber, México:Fondo de Cultura Económica, pp. 10-11) para exponer la
relación que plantea Max W eber entre la ética protestante y el espíritu del capitalismo
moderno.
32
Particularmente importantes fueron las saintsimonianas, considerado el primer
ejercicio de un grupo feminista separatista. Moses, Claire G. 1982. Saint-Simonian men/
Saint-Simonian women: The transformation of feminist thought in 1830s’, The Journal of
Modern History, v. 54, n. 2, 240-267, Sex, Science, and Society in Modern, Chicago: Univer-
sity of Chicago Press.
33
Resulta sintomático que un concepto tan importante en el pensamiento feminista
como el de patriarcado de Kate Millet haya sido construido por ésta a través de la
recuperación crítica de la misma noción en Max Weber.
90 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

con lo que la relación entre feminismo y Sociología es más evidente, estrecha


y rica que nunca.
Es así que contamos con evidencia suficiente de que, desde su
generación fundacional, la historia de la Sociología ha estado “teñida de
violeta”, con lo que nos queremos referir a que ha contado con participación
de mujeres y con la influencia del pensamiento crítico feminista. Aquí, por
supuesto, hacemos alusión al color violeta como símbolo de las luchas
feministas,34 motivo que da título a este artículo, “La historia de la Sociología:
Si no te la contaron violeta no te la contaron completa”, con el que referimos
ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.

precisamente a la exclusión o borradura de las mujeres y de la tradición


feminista del canon clásico ortodoxo, pero también a la posibilidad de
“restaurarlas”.
Aun cuando, como planteamos, la Sociología se aseguró una posición
como disciplina científica autónoma deslindándose de actividades militantes
y de saberes típicamente feminizados como la agitación feminista,
históricamente nuestra disciplina se ha visto influida por el movimiento y
pensamiento feministas. Profundizar en esas conexiones históricas entre
la Sociología, el movimiento feminista y su pensamiento crítico puede proveer
elementos para desmasculinizar al canon usando recursos provenientes
de la propia historia de la disciplina.
En suma, parece pertinente puntualizar tres claves para la reconstrucción
feminista de la historia de la disciplina:

1. Despatriarcalizar la pauta narrativa de construcción de la memoria


sociológica, de modo queen lugar de privilegiar la identificación de
padres fundadores solitarios, se busque reconstruir comunidades
dialógicas atravesadas por relaciones intergeneracionales de poder.
2. Ampliar los sitios de búsqueda de fundación de la Sociología más allá
de las universidades, espacios a los que las mujeres aún tenían
escaso o nulo acceso.
3. Explorar y profundizar en los vínculos históricos, desde las primeras
fases de conformación de nuestra disciplina, entre la Sociología, el
movimiento feminista y su pensamiento crítico.

34
La historia más aceptada acerca de la adopción de este color como símbolo del
feminismo conduce a una huelga de trabajadoras textiles en Nueva York en 1908, en
SELENE ALDANA SANTANA 91

7. Reflexiones finales

Como en la mayoría de los ámbitos de la vida, en nuestra disciplina coexisten


conflictivamente tendencias incluyentes y excluyentes (Lengermann y
Niebrugge 2007, 19). Y esto es así desde sus inicios, como lo muestra el
caso ya desarrollado de Simmel, quien durante su vida sufrió marginación
de los espacios académicos, principalmente por su origen judío. Su
relativamente reciente reconocimiento como clásico fundador es una
muestra de que el muro del antisemitismo ha caído en nuestra disciplina –

ACTA SOCIOLÓGICA NÚM. 81, ENERO-ABRIL DE 2020, pp. 59-95.


ahí está actuando el elemento restaurativo de la ciencia al que hemos
referido–, pero falta que caigan otros muros igual de perniciosos como el
del machismo. En efecto, elementos “extra-académicos” como el anti-
semitismo y el machismo han hecho que por décadas se excluyan del
canon de la Sociología valiosas aportaciones, sin una legítima justificación
académica, y con una absoluta ausencia de justicia social y epistémica.
¿Qué otras tendencias excluyentes y extra-académicas han operado
en nuestra disciplina marginando los saberes de qué grupos? ¿Quién más
nos falta por incluir? (Lengermann y Niebrugge 2012, 312) ¿Qué tan profundo
queremos cavar? Tomar conciencia crítica sobre la exclusión de las mujeres
nos puede llevar a seguir problematizando nuestro canon disciplinar a otros
niveles y a trabajar para restituir otros saberes borrados del canon como
los de culturas originarias, sectores populares o posiciones ideológicas
radicales como el anarquismo, porque al excluirlos, reducimos las
potencialidades de nuestra disciplina y la empobrecemos.
Para poder enmendar estas exclusiones necesitamos darnos un canon
que pierda un poco de su carácter “canónico”, entendido como algo incon-
testable y obstinadamente conservador. Un canon flexible y abierto a las
exigencias planteadas por las transformaciones del equilibrio de poder so-
cial en las distintas regiones donde se hace Sociología.
Finalmente, no podemos dejar de recordar que la labor por la
reconstrucción feminista de los saberes, para resultar efectiva, debe ir
acompañada de acciones institucionales y cotidianas tendientes a abatir

reacción a la cual el dueño prendió fuego a la fábrica con 129 mujeres adentro que
fallecieron. Se cuenta que de las chimeneas de la fábrica salía humo violeta porque ese
era el color de las telas sobre las que las costureras trabajaban (Varela 2019, 18).
92 LA HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA: SI NO TE LA CONTARON VIOLETA, NO TE...

las prácticas académicas patriarcales, así como las violencias machistas


asentadas en las universidades, como el acoso, que aumentan las
condiciones de desigualdad entre las mujeres estudiantes y sus
compañeros hombres.

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