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Ritual de Sangre y Destino en la Luna

El documento narra un ritual ancestral mapuche en el que el padre de Xaly corta su mano para abrir un camino secreto grabado en piedra con forma de jaguar. Luego cae una tormenta durante la cual Xaly entra en un trance y tiene una visión con un águila dorada, desmayándose al final.

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Ritual de Sangre y Destino en la Luna

El documento narra un ritual ancestral mapuche en el que el padre de Xaly corta su mano para abrir un camino secreto grabado en piedra con forma de jaguar. Luego cae una tormenta durante la cual Xaly entra en un trance y tiene una visión con un águila dorada, desmayándose al final.

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SENDA

PRÓLOGO.
Cuarto menguante.
- Hija mía, el sacrificio de la sangre abre el laberinto, debes dejar fluir
el agua en tu mente. Pues de ello depende el pasado, presente y futuro-.
Habló Tlanextic (luz poniente) con una voz susurrante mientras
marcaba los puntos en la tierra bajo la luz de una luna en cuarto
menguante. Tlanextic era un hombre alto, recio, con una cabellera larga
y negra con un nudo en el centro de su cabeza, su tez obscura agrietada
por los años y por el castigo del sol, además tenía varias ornamentas, un
arete de madera que atravesaba el tabique de su nariz y aretes de metal
perforando el pabellón y lóbulo de sus orejas, sin embargo, pese a los
años, los disimulaba muy bien por su aspecto físico atlético. Sobre su
vestimenta habitual, el tilmalli y el maxtltl que eran piezas de mantas
coloridas que iban en su tórax y alrededor de sus caderas
respectivamente con un cinto del que colgaba un cuchillo con la
empuñadura con la forma de un jaguar, se hallaba cubierto por un
poncho de lana de alpaca, que había conseguido de las tribus de las
montañas muy al sur de sus tierras.
En un páramo, rodeado de montañas de piedra volcánica nevadas en sus
cúspides, la noche y el fuerte viento cobijan a padre e hija en el ritual
más antiguo de su tribu, pero así mismo reservado para aquellos que
poseen la sangre del Nahual en su cuerpo.
- Padre, ¿por qué hemos viajado tanto para llegar a este lugar?, ¿Por qué
no me dices lo que estamos haciendo? -. refutó Xaly (arena), una niña
de sólo 12 años de edad, mientras el viento soplaba contra su rostro y
provocaba que su largo cabello negro y lacio se ondule con el mismo.
Xaly era una niña delgada, alta como su padre y de rasgos más
delicados, vestida con una especie de vestido de color blanco que
llegaba un poco por debajo de sus caderas, llamada huipil y una falda
larga cueitl, adornando su cuello con varios collares de conchas y
piedras coloridas; pero sobre este se hallaba cubierta por el mismo
poncho de lana que tenía su padre.
SENDA

Mientras Xaly expresaba estas palabras su padre saco el cuchillo


amarrado a su cintura y se acercó a ella. Pese a que confiaba mucho en
su padre, también tenía mucho miedo, parecía que la tierra, el aire, las
nubes respondieran a las marcas de su padre.
Frente a frente, ambos se miraron, su padre tomó su mano y cortó su
palma dejando brotar sangre roja que con la luz de la luna se tornaba
escarlata, cayendo sobre una roca con un símbolo no reconocible
grabado en la misma. Luego de esto, la sangre sobre la roca empezó a
emitir un resplandor trascendental y tornarse de un blanco plateado,
dejando ver en aquella roca la figura de un caracol.
Xaly no se había percatado, pero de esa roca con la forma de caracol
partía un camino grabado en piedra, escondido en la tierra de la
montaña por la maleza y el lodo que cubría partes de la misma. La roca
del caracol era el punto de partida, los caminos en la tierra al final se
unían a otras rocas y todas conjuntamente formaban la forma de un
jaguar, figura que sólo se podía observar si se mirara desde muy alto en
el cielo y que empezó a brillar intensamente, como si fuera una señal
para que los dioses posaran su mirada en ese lugar.
Entonces la lluvia cayó, gota a gota golpeando el suelo provocando un
sonido tranquilizador, al principio, pese a la ventisca, sin embargo, sólo
era el principio de la tormenta. El manto de agua caía sobre sus cabezas
y a lo lejos se escuchaban truenos que hacían ecos entre las rocas de las
montañas. Xaly veía con asombro como su padre repetía las mismas
palabras una y otra vez: “Itzpacalatl, Itzpacalatl, Itzpacalatl, teanima”
(agua sagrada de sacrificio, alma), como entrado en un trance
mostrando sus escleras y elevando su rostro hacia el cielo. De repente,
sin previo aviso, del cielo un rayo púrpura se estacionó en el aire
conectando aquella roca con las nubes, manteniéndose así por varios
minutos; y con esto, la lluvia y el viento pese a que continuaba cerca del
ritual, sobre ellos se implantó un silencio solemne y desde el cielo la
sombra de un jaguar se formaba, bajando por el rayo púrpura como si
los acechara. Xaly vio como esta sombra la miraba fijamente y se lanzó
directamente sobre ella y de repente todo se volvió obscuro, no se podía
ver, sentir, escuchar, oler, probar nada. Había perdido sus sentidos por
SENDA

completo, Xaly pensó que estaba muriendo cuando a lo lejos en sus


pensamientos un águila dorada con sus alas abiertas y volando
solemnemente se acercaba hacia ella y en su pico tenía un algo que no
lograba ver. De repente, alguien susurró en su oído: “luna menguante”.
Y Xaly se desmayó, envuelta en las alas del águila, rodeada de una
niebla oscura y espesa, sola en el páramo de esa montaña lejana donde
su padre la había llevado, tan lejos de su aldea. Y entonces, su mente
disipó la niebla, se vio a sí misma tendida en el suelo; entendió lo que
su padre le había dicho, entendió el pasado, el presente y el futuro. Y
decidió ensoñarse.

- He visto muchas lunas, he visto ir y venir el susurro del tiempo, he
visto nacer y morir tantas veces, sólo la soledad me mantiene
consciente en este mundo. Cada noche muero y cada mañana renazco,
en un ciclo interminable. Simplemente, estoy cansado -.

I
El sueño de Gabriela.
La luna en cuarto menguante, brillante, de color dorada, en lo más alto
del firmamento de la noche, iluminando todo como un faro en el cielo,
algo nublado todavía pese a la llovizna reciente que había mojado la
tierra, transformándola en lodo, en las zonas cercanas al río Mapocho.
Empero, los adoquines de las calles empedradas se veían relucientes
pese a todo, la luz de la luna reflejaba en ellos, volviendo la noche más
SENDA

clara de lo acostumbrada, siendo los faros de kerosene el complemento


de esta imagen casi perfecta de una urbe en crecimiento.
Eran ya las 7 de la noche, de un viernes del mes de marzo, las personas
aun deambulaban por las calles empedradas, vestidos con sus trajes más
solemnes luego de haber asistido a la misa del Viernes Santo. Los
hombres en su gran mayoría vestían de frac de color negro, sombreros
de copa, con abrigos largos, algunos de lana y otros de piel fina que
llegaban a las pantorrillas debido al frío del inicio del otoño. Las
mujeres por su parte, influenciados por la moda francesa, las más
jóvenes utilizaban vestidos largos ajustados al cuerpo, con mangas
largas de colores como el blanco, verde olivo, malva; y que sobre estos
se cubrían con chaquetas estrechas y ceñidas a la cintura. Las faldas
tenían un amplio vuelo provocado por varias enaguas de aros o
crinolinas. Para complementar este atuendo, utilizaban sombreros tipo
Bonnet y por ser una noche lluviosa paraguas con encajes. Las mujeres
mas tradicionales y de mayor edad vestían de negro por tratarse de un
día religioso.
El movimiento de la gente, los carruajes, los caballos, hacían ver a la
ciudad de Santiago viva en su máximo esplendor, pese al frío, las
parejas caminaban cerca de la orilla del río ya sea para conversar de
tribulaciones, de amor o de trivialidades mundanas. Los árboles cerca
del río deshojaban por el viendo frío que soplaba cada cierto tiempo,
moviendo también el agua del río, como pequeñas olas que hacían ver
un caudal mayor.
Carlos y Violeta, una pareja de recién casados se hallaba caminando por
estos paisajes, mientras conversaban sobre su nueva vida de pareja.
- Me gustaría tener una casa de campo y no vivir en la ciudad amor mío,
sería un buen lugar para criar a nuestros hijos- dijo Violeta mientras
miraba a Carlos con ternura. Violeta era una adolescente de unos 17
años, de tez blanca, con risos dorados sobre los cuales posaba un
sombrero de encaje malva, al igual que su vestido, hija del mejor amigo
del padre de Carlos, su matrimonio correspondía a un matrimonio
arreglado desde su nacimiento. Pese a esto, María había recibido en su
SENDA

casa tutorías donde había aprendido a leer y escribir, además de


enseñarle buenos modales para ser una buena esposa. Aunque Violeta
era feliz de haber contraído matrimonio, amaba a su esposo y que
deseaba formar una familia con él, en su interior soñaba con tener
aventuras fantásticas como las que leía en sus libros de aventuras,
surcando los mares para encontrar tierras maravillosas.
Carlos la miró a los ojos con ternura y le respondió: -claro que sí, todo
lo que tú quieras amor-, y luego de decir estas palabras beso a su amada
en la frente y siguieron caminando, enrumbándose hacia el puente
Calicanto.
Carlos es un hombre alto, de ojos azules y cabello negro, vestido de frac
con sombrero de copa, era ya un hombre adulto para la época, con sus
25 años, sucesor de su padre español, dueño de una mina de plata en el
norte del país. Era un hombre acaudalado, de una familia con heráldica
ligada a la reina Isabel II, aunque pese a haber nacido en cuna de oro,
no era una persona arrogante, más bien sencillo y sin ambiciones
mayores que la de continuar el negocio familiar y su linaje.
El puente Calicanto era una maravilla arquitectónica, construido con
piedras traídas del cerro blanco y cal, de ahí su nombre “Cal y canto”,
tenía varias columnas que se erguían de bases que se encontraban en el
agua.
Al entrar al puente, Carlos y Violeta vieron a una niña mapuche de unos
7 años, sentada dando la espalda a la parte transitada de la plataforma,
cerca de una columna, comía charquicán, una especie de carne seca.
Sólo podía observar como el cabello largo y negro de la niña caía sobre
el kupam (indumentaria tradicional mapuche) de su espalda, llegando
finalmente hasta el suelo del puente y ensuciándose con el lodo que se
había formado. Victoria al ver esto, se enterneció, soltó el brazo de su
esposo y se acercó a la niña para recoger su cabello.

Se encuentran con el jaguar……


SENDA

O con el rayo purpura


CONTINUA CON EL SUEÑO RECURRENTE DE UNA NIÑA DE
15 AÑOS, AHÍ RECIEN EMPIEZA LA NOVELA.
EL SUEÑO ES SOBRE UN ESTANDARTE DE LEON
MOVIENDOSE CON EL VIENTO.

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