Edad Media
Edad Media
Suele dividirse en dos grandes períodos: Temprana o Alta Edad Media (ss. v-x, sin una clara
diferenciación con la Antigüedad Tardía); y Baja Edad Media (ss. xi-xv), que a su vez puede
dividirse en un periodo de plenitud, la Plena Edad Media (ss. xi-xiii), y los dos últimos siglos La ciudad medieval francesa de
que presenciaron la crisis del siglo xiv. Carcasona. Ciudades amuralladas,
puentes bien guarnecidos y castillos
Aunque hay algunos ejemplos de utilización previa,Nota 1 el concepto de Edad Media nació son parte de la imagen bélica de la
Edad Media. El aspecto actual es
como la segunda edad de la división tradicional del tiempo histórico debida a Cristóbal
fruto de una recreación historicista
Cellarius (Historia Medii Aevi a temporibus Constantini Magni ad Constaninopolim a
del siglo xix, cuando las murallas ya
Turcis captam deducta, Jena, 1688)3 quien la consideraba un tiempo intermedio, sin apenas no eran funcionales, y la mayor
valor por sí mismo, entre la Edad Antigua identificada con el arte y la cultura de la parte de las ciudades europeas las
civilización grecorromana de la Antigüedad clásica y la renovación cultural de la Edad derribaba. El deseo de recuperarlas
Moderna —en la que él se sitúa— que comienza con el Renacimiento y el Humanismo. La es una muestra de medievalismo.
popularización de este esquema ha perpetuado un preconcepto erróneo: el de considerar a la
Edad Media como una época oscura, sumida en el retroceso intelectual y cultural, y un
aletargamiento social y económico secular (que a su vez se asocia con el feudalismo en sus
rasgos más oscurantistas, tal como se definió por los revolucionarios que combatieron el
Antiguo Régimen). Sería un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la teocracia,
la superstición y el miedo milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y
la brutalidad de guerras e invasiones constantes y epidemias apocalí[Link] 2
Sin embargo, en este largo período de mil años hubo todo tipo de hechos y procesos muy
diferentes entre sí, diferenciados temporal y geográficamente, respondiendo tanto a
influencias mutuas con otras civilizaciones y espacios como a dinámicas internas. Muchos de
ellos tuvieron una gran proyección hacia el futuro, entre otros los que sentaron las bases del
desarrollo de la posterior expansión europea, y el desarrollo de los agentes sociales que
desarrollaron una sociedad estamental de base predominantemente rural pero que presenció
el nacimiento de una incipiente vida urbana y una burguesía que con el tiempo desarrollarán
Ermita del Cristo de la Luz en
el capitalismo.4 Lejos de ser una época inmovilista, la Edad Media, que había comenzado con Toledo, anteriormente mezquita. La
migraciones de pueblos enteros, y continuado con grandes procesos repobladores convivencia entre civilizaciones
(Repoblación en la península ibérica, Ostsiedlung en Europa Oriental) vio cómo en sus alternó entre el enfrentamiento y la
últimos siglos los antiguos caminos (muchos de ellos vías romanas decaídas) se reparaban y tolerancia, el aislamiento y la
modernizaban con airosos puentes, y se llenaban de toda clase de viajeros (guerreros, influencia mutua.
También surgieron en la Edad Media formas políticas nuevas, que van desde el califato islámico a los poderes universales de la
cristiandad latina (Pontificado e Imperio) o el Imperio bizantino y los reinos eslavos integrados en la cristiandad oriental
(aculturación y evangelización de Cirilo y Metodio); y en menor escala, todo tipo de ciudades estado, desde las pequeñas
ciudades episcopales alemanas hasta repúblicas que mantuvieron imperios marítimos como Venecia; dejando en la mitad de la
escala a la que tuvo mayor proyección futura: las monarquías feudales, que transformadas en monarquías autoritarias prefiguran
el estado moderno.
De hecho, todos los conceptos asociados a lo que se ha venido en llamar modernidad aparecen en la Edad Media, en sus aspectos
intelectuales con la misma crisis de la escolástica.6 Ninguno de ellos sería entendible sin el propio feudalismo, se entienda este
como modo de producción (basado en las relaciones sociales de producción en torno a la tierra del feudo) o como sistema político
(basado en las relaciones personales de poder en torno a la institución del vasallaje), según las distintas interpretaciones
historiográ[Link] 3
El choque de civilizaciones entre cristianismo e islamismo, manifestado en la ruptura de la unidad del Mediterráneo (hito
fundamental de la época, según Henri Pirenne, en su clásico Mahoma y Carlomagno7 ), la Reconquista española y las Cruzadas;
tuvo también su parte de fértil intercambio cultural (escuela de Traductores de Toledo, Escuela Médica Salernitana) que amplió
los horizontes intelectuales de Europa, hasta entonces limitada a los restos de la cultura clásica salvados por el monacato
altomedieval y adaptados al cristianismo.
La Edad Media realizó una curiosa combinación entre la diversidad y la unidad. La diversidad fue el nacimiento de las
incipientes naciones... La unidad, o una determinada unidad, procedía de la religión cristiana, que se impuso en todas
partes... esta religión reconocía la distinción entre clérigos y laicos, de manera que se puede decir que... señaló el
nacimiento de una sociedad laica. ... Todo esto significa que la Edad Media fue el período en que apareció y se construyó
Europa.8
Esa misma Europa Occidental produjo una impresionante sucesión de estilos artísticos (prerrománico, románico y gótico), que
en las zonas fronterizas se mestizaron también con el arte islámico (mudéjar, arte andalusí, arte árabe-normando) o con el arte
bizantino.
La ciencia medieval no respondía a una metodología moderna, pero tampoco lo había hecho la de los autores clásicos, que se
ocuparon de la naturaleza desde su propia perspectiva; y en ambas edades sin conexión con el mundo de las técnicas, que estaba
relegado al trabajo manual de artesanos y campesinos, responsables de un lento pero constante progreso en las herramientas y
procesos productivos. La diferenciación entre oficios viles y mecánicos y profesiones liberales vinculadas al estudio intelectual
convivió con una teórica puesta en valor espiritual del trabajo en el entorno de los monasterios benedictinos, cuestión que no
pasó de ser un ejercicio piadoso, sobrepasado por la mucho más trascendente valoración de la pobreza, determinada por la
estructura económica y social y que se expresó en el pensamiento económico medieval.
Medievalismo es tanto la cualidad o carácter de medieval,9 como el interés por la época y los temas medievales y su estudio; y
medievalista el especialista en estas [Link] 4 El descrédito de la Edad Media fue una constante durante la Edad Moderna,
en la que Humanismo, Renacimiento, Racionalismo, Clasicismo e Ilustración se afirman como reacciones contra ella, o más bien
contra lo que entienden que significaba, o contra los rasgos de su propio presente que intentan descalificar como pervivencias
medievales. No obstante desde fines del siglo xvi se producen interesantes recopilaciones de fuentes documentales medievales
que buscan un método crítico para la ciencia histórica. El Romanticismo y el Nacionalismo del siglo xix revalorizaron la Edad
Media como parte de su programa estético y como reacción antiacadémica (poesía y drama románticos, novela histórica,
nacionalismo musical, ópera), además de como única posibilidad de encontrar base histórica a las emergentes naciones (pintura
de historia, arquitectura historicista, sobre todo el neogótico —labor restauradora y recreadora de Eugène Viollet-le-Duc— y el
neomudéjar). Los abusos románticos de la ambientación medieval (exotismo), produjeron ya a mediados del siglo xix la reacción
del realismo.11 Otro tipo de abusos son los que dan lugar a una abundante literatura pseudohistórica que llega hasta el presente,
y que ha encontrado la fórmula del éxito mediático entremezclando temas esotéricos sacados de partes más o menos oscuras de
la Edad Media (Archivo Secreto Vaticano, templarios, rosacruces, masones y el mismísimo Santo Grial).Nota 5 Algunos de ellos
se vincularon al nazismo, como el alemán Otto Rahn. Por otro lado, hay abundancia de otros tipos de producciones artísticas de
ficción de diversa calidad y orientación inspiradas en la Edad Media (literatura, cine, cómic). También se han desarrollado en el
siglo xx otros movimientos medievalistas: un medievalismo historiográfico serio, centrado en la renovación metodológica
(fundamentalmente por la incorporación de la perspectiva económica y social aportada por el materialismo histórico y la Escuela
de los Annales) y un medievalismo popular (espectáculos medievales, más o menos genuinos, como actualización del pasado en
el que la comunidad se identifica, lo que se ha venido en llamar memoria histórica).
La historia de Japón (que durante este periodo estaba en formación como civilización,
adaptando las influencias chinas a la cultura autóctona y expandiéndose desde las islas
meridionales a las septentrionales), a pesar de su mayor lejanía y aislamiento, suele ser
paradójicamente más asociada al término medieval; aunque tal denominación es acotada por
la historiografía, significativamente, a un periodo medieval que se localiza entre los años
1000 y 1868, para adecuarse al denominado feudalismo japonés anterior a la era Meiji (véase
también shogunato, han y castillo japonés).13 Mapa TO, con Jerusalén en el
centro, y las tres partes
La historia de la India o la del África negra a partir del siglo vii contaron con una mayor o simplificadas del mundo recordado,
menor influencia musulmana, pero se atuvieron a dinámicas propias bien diferentes más que conocido en la Edad
Media.
(Sultanato de Delhi, Sultanato de Bahmani, Imperio Vijayanagara —en la India—, Imperio de
Malí, Imperio Songhay —en África negra—). Incluso llegó a producirse una destacada
intervención sahariana en el mundo mediterráneo occidental: el Imperio almorávide.
De un modo todavía más claro, la historia de América (que atravesaba sus periodos clásico y postclásico) no tuvo ningún tipo de
contacto con el Viejo Mundo, más allá de la llegada de la denominada Colonización vikinga en América que se limitó a una
reducida y efímera presencia en Groenlandia y la enigmática Vinland, o las posibles posteriores expediciones de balleneros
vascos en parecidas zonas del Atlántico Norte, aunque este hecho ha de entenderse en el contexto del gran desarrollo de la
navegación de los últimos siglos de la Baja Edad Media, ya encaminada a la Era de los Descubrimientos.
Lo que sí ocurrió, y puede considerarse como una constante del periodo medieval, fue la periódica repetición de puntuales
interferencias centroasiáticas en Europa y el Próximo Oriente en forma de invasiones de pueblos del Asia Central,
destacadamente los turcos (köktürks, jázaros, otomanos) y los mongoles (unificados por Gengis Kan) y cuya Horda de Oro estuvo
presente en Europa Oriental y conformó la personalidad de los Estados cristianos que se crearon, a veces vasallos y a veces
resistentes, en las estepas rusas y ucranianas. Incluso en una rara ocasión, la primitiva diplomacia de los reinos europeos
bajomedievales vio la posibilidad de utilizar a los segundos como contrapeso a los primeros: la frustrada embajada de Ruy
González de Clavijo a la corte de Tamerlán en Samarcanda, en el contexto del asedio mongol de Damasco, un momento muy
delicado (1401-1406) en el que también intervino como diplomático Ibn Jaldún. Los mongoles ya habían saqueado Bagdad en
una incursión de 1258.14
Véanse también: Caída del Imperio romano de Occidente, Invasiones bárbaras y Pueblos germánicos.
Bárbaros
Los bárbaros se desparraman furiosos... y el azote de la peste no causa menos estragos, el tiránico exactor roba y el
soldado saquea las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un hambre tan espantosa, que obligado por
ella, el género humano devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y cuecen sus cuerpos para alimentarse
con ellos. Las fieras aficionadas a los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan
hasta a los hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para destrucción del género
humano. De esta suerte, exacerbadas en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las fieras,
cúmplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas. Asoladas las provincias... por el referido
encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por la misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes
las regiones de las provincias para establecerse en ellas.
Hidacio, Chronicon (hacia 468).15
El texto se refiere concretamente a Hispania y sus provincias, y los bárbaros citados son específicamente los suevos, vándalos y
alanos, que en el 406 habían cruzado el limes del Rin (inhabitualmente helado) a la altura de Maguncia y en torno al 409 habían
llegado a la península ibérica; pero la imagen es equivalente en otros momentos y lugares que el mismo autor narra, del periodo
entre 379 y 468.
Los pueblos germánicos procedentes de la Europa del Norte y del Este, se encontraban en un estadio de desarrollo económico,
social y cultural obviamente inferior al del Imperio romano, al que ellos mismos percibían admirativamente. A su vez eran
percibidos con una mezcla de desprecio, temor y esperanza (retrospectivamente plasmados en el influyente poema Esperando a
los bárbaros de Constantino Cavafis),16 e incluso se les atribuyó un papel justiciero (aunque involuntario) desde un punto de
vista providencialista por parte de los autores cristianos romanos (Orosio, Salviano de Marsella y San Agustín de Hipona).17 La
denominación de bárbaros (βάρβαρος) proviene de la onomatopeya bar-bar con la que los griegos se burlaban de los
extranjeros no helénicos, y que los romanos —bárbaros ellos mismos, aunque helenizados— utilizaron desde su propia
perspectiva. La denominación «invasiones bárbaras» fue rechazada por los historiadores alemanes del siglo xix, momento en el
que el término barbarie designaba para las nacientes ciencias sociales un estadio de desarrollo cultural inferior a la civilización y
superior al salvajismo. Prefirieron acuñar un nuevo término: Völkerwanderung ("Migración de Pueblos"),18 menos violento que
invasiones, al sugerir el desplazamiento completo de un pueblo con sus instituciones y cultura, y más general incluso que
invasiones germánicas, al incluir a hunos, eslavos y otros.
Los germanos, que disponían de instituciones políticas peculiares, en concreto la asamblea de guerreros libres (thing) y la figura
del rey, recibieron la influencia de las tradiciones institucionales del Imperio y la civilización grecorromana, así como la del
cristianismo (aunque no siempre del cristianismo católico o atanasiano, sino del arriano); y se fueron adaptando a las
circunstancias de su asentamiento en los nuevos territorios, sobre todo a la alternativa entre imponerse como minoría dirigente
sobre una mayoría de población local o fusionarse con ella.
Los nuevos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental durante la Edad Media, evolucionaron en
monarquías feudales y monarquías autoritarias, y con el tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron construyendo
en torno a ellas. Socialmente, en algunos de estos países (España o Francia), el origen germánico (godo o franco) pasó a ser un
rasgo de honor u orgullo de casta ostentado por la nobleza como distinción sobre el conjunto de la población.
Se habían encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes Gala Placidia y sus hijos,
senadores romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido Valentiniano III y Justa Grata
encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles Honoria.
germanos que acudían al servicio del Imperio al frente de soldados unidos por lazos de
fidelidad hacia ellos. Al morir en 395, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la
protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón, primogénito de un noble oficial vándalo que había contraído
matrimonio con Flavia Serena, sobrina del propio Teodosio. Pero cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto de
Teodosio, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales (nobilissimus, clarissimus) que tanto habían
confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo, sobre todo cuando en el curso de dos decenios se
habían podido dar cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más presa de los exclusivos intereses e
intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del ejército itálico. Muchos de estos eran de origen germánico y cada vez
confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas familiares que
pudieran tener con otros jefes germánicos instalados en suelo imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez
más una política autónoma. La necesidad de acomodarse a la nueva situación quedó evidenciada con el destino de Gala Placidia,
princesa imperial rehén de los propios saqueadores de Roma (el visigodo Alarico I y su primo Ataúlfo, con quien finalmente se
casó); o con el de Honoria, hija de la anterior (en segundas nupcias con el emperador Constancio III) que optó por ofrecerse
como esposa al propio Atila enfrentándose a su propio hermano Valentiniano.
Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus regiones de origen, reducidos sus patrimonios
fundiarios a dimensiones provinciales, y ambicionando un protagonismo político propio de su linaje y de su cultura, los
honestiores (los más honestos u honrados, los que tienen honor), representantes de las aristocracias tardorromanas occidentales
habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la legitimidad del gobierno de dichos reyes germánicos, ya muy
romanizados, asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, estos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante mayor
seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento de dichas tropas resultaba bastante menos
gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en séquitos armados dependientes de la nobleza germánica y
alimentados con cargo al patrimonio fundiario provincial de la que esta ya hacía tiempo se había apropiado. Menos gravoso tanto
para los aristócratas provinciales como también para los grupos de humiliores (los más humildes, los rebajados en tierra -
humus-) que se agrupaban jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían venido
soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Las nuevas monarquías, más débiles y descentralizadas que el
viejo poder imperial, estaban también más dispuestas a compartir el poder con las aristocracias provinciales, máxime cuando el
poder de estos monarcas estaba muy limitado en el seno mismo de sus gentes por una nobleza basada en sus séquitos armados,
desde su no muy lejano origen en las asambleas de guerreros libres, de los que no dejaban de ser primun inter pares.
Pero esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no había sido consecuencia de una inevitabilidad claramente
evidenciada desde un principio; por el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras soluciones, y con
momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Así ocurrió durante todo el siglo v, y en algunas regiones
también en el siglo vi como consecuencia, entre otras cosas, de la llamada Recuperatio
Imperii o Reconquista de Justiniano.
Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el siglo vi, de entre los que destaca el Reino franco
de Clodoveo I y sus sucesores merovingios, que desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su capital de Tolosa
(Toulouse) a Toledo. También derrotaron a burgundios y alamanes, absorbiendo sus reinos. Algo más tarde los lombardos se
establecen en Italia (568-9), pero serán derrotados a finales del siglo viii por los mismos francos, que reinstaurarán el Imperio
con Carlomagno (año 800).
En Gran Bretaña se instalarán los anglos, sajones y jutos, que crearán una serie de reinos rivales que serán unificados por los
daneses (un pueblo nórdico) en lo que terminará por ser el reino de Inglaterra.
Las instituciones
La monarquía germánica era en origen una institución estrictamente temporal, vinculada
estrechamente al prestigio personal del rey, que no pasaba de ser un primus inter pares
(primero entre iguales), que la asamblea de guerreros libres elegía (monarquía electiva),
normalmente para una expedición militar concreta o para una misión específica. Las
migraciones a que se vieron sometidos los pueblos germánicos desde el siglo iii hasta el
siglo v (encajonados entre la presión de los hunos al este y la resistencia del limes romano al
sur y oeste) fue fortaleciendo la figura del rey, al tiempo que se entraba en contacto cada vez
mayor con las instituciones políticas romanas, que acostumbraban a la idea de un poder Breviario de Alarico, en un
político mucho más centralizado y concentrado en la persona del Emperador romano. La manuscrito del siglo x
monarquía se vinculó a las personas de los reyes de forma vitalicia, y la tendencia era a
hacerse monarquía hereditaria, dado que los reyes (al igual que habían hecho los
emperadores romanos) procuraban asegurarse la elección de su sucesor, la mayor parte de las veces aún en vida y asociándolos al
trono. El que el candidato fuera el primogénito varón no era una necesidad, pero se terminó imponiendo como una consecuencia
obvia, lo que también era imitado por las demás familias de guerreros, enriquecidos por la posesión de tierras y convertidos en
linajes nobiliarios que se emparentaban con la antigua nobleza romana, en un proceso que puede denominarse feudalización.
Con el tiempo, la monarquía se patrimonializó, permitiendo incluso la división del reino entre los hijos del rey.
El respeto a la figura del rey se reforzó mediante la sacralización de su toma de posesión (unción con los sagrados óleos por parte
de las autoridades religiosas y uso de elementos distintivos como orbe, cetro y corona, en el transcurso de una elaborada
ceremonia: la coronación) y la adición de funciones religiosas (presidencia de concilios nacionales, como los Concilios de Toledo)
y taumatúrgicas (toque real de los reyes de Francia para la cura de la escrófula). El problema se suscitaba cuando llegaba el
momento de justificar la deposición de un rey y su sustitución por otro que no fuera su sucesor natural. Los últimos merovingios
no gobernaban por sí mismos, sino mediante los cargos de su corte, entre los que destacaba el mayordomo de palacio.
Únicamente tras la victoria contra los invasores musulmanes en la batalla de Poitiers el mayordomo Carlos Martel se vio
justificado para argumentar que la legitimidad de ejercicio le daba méritos suficientes para fundar él mismo su propia dinastía: la
carolingia. En otras ocasiones se recurría a soluciones más imaginativas (como forzar la tonsura —corte eclesiástico del pelo— del
rey visigodo Wamba para incapacitarle).
Los problemas de convivencia entre las minorías germanas y las mayorías locales (hispanorromanas, galo-romanas, etc.) fueron
solucionados con más eficacia por los reinos con más proyección en el tiempo (visigodos y francos) a través de la fusión,
permitiendo los matrimonios mixtos, unificando la legislación y realizando la conversión al catolicismo frente a la religión
originaria, que en muchos casos ya no era el paganismo tradicional germánico, sino el cristianismo arriano adquirido en su paso
por el Imperio Oriental.
Algunas características propias de las instituciones germanas se conservaron: una de ellas el predominio del derecho
consuetudinario sobre el derecho escrito propio del Derecho romano. No obstante los reinos germánicos realizaron algunas
codificaciones legislativas, con mayor o menor influencia del derecho romano o de las tradiciones germánicas, redactadas en
latín a partir del siglo v (leyes teodoricianas, edicto de Teodorico, Código de Eurico, Breviario de Alarico). El primer código
escrito en lengua germánica fue el del rey Ethelberto de Kent, el primero de los anglosajones en convertirse al cristianismo
(comienzos del siglo vi). El visigótico Liber Iudicorum (Recesvinto, 654) y la franca Ley Sálica (Clodoveo, 507-511) mantuvieron
una vigencia muy prolongada por su consideración como fuentes del derecho en las monarquías medievales y del Antiguo
Régimen.19
El cristianismo fue llevado a Irlanda por San Patricio a principios del siglo v y desde allí se extendió a Escocia, desde donde un
siglo más tarde regresó por la zona norte a una Inglaterra abandonada por los cristianos britones a los paganos pictos y escotos
(procedentes del norte de Gran Bretaña) y a los también paganos germanos procedentes del continente (anglos, sajones y jutos).
A finales del siglo vi, con el papa Gregorio Magno, también Roma envió misioneros a Inglaterra desde el sur, con lo que se
consiguió que en el transcurso de un siglo Inglaterra volviera a ser cristiana.
A su vez, los britones habían iniciado una emigración por vía marítima hacia la península de Bretaña, llegando incluso hasta
lugares tan lejanos como la costa cantábrica entre Galicia y Asturias, donde fundaron la diócesis de Britonia. Esta tradición
cristiana se distinguía por el uso de la tonsura céltica o escocesa, que rapaba la parte frontal del pelo en vez de la coronilla.
La supervivencia en Irlanda de una comunidad cristiana aislada de Europa por la barrera pagana de los anglosajones, provocó
una evolución diferente al cristianismo continental, lo que se ha denominado cristianismo celta. Conservaron mucho de la
antigua tradición latina, que estuvieron en condiciones de compartir con Europa continental apenas la oleada invasora se hubo
calmado temporalmente. Tras su extensión a Inglaterra en el siglo vi los irlandeses fundaron en el siglo vii monasterios en
Francia, en Suiza (Saint Gall), e incluso en Italia, destacándose particularmente los nombres de Columba y Columbano. Las islas
británicas fueron durante unos tres siglos el vivero de importantes nombres para la cultura: el historiador Beda el Venerable, el
misionero Bonifacio de Alemania, el educador Alcuino de York, o el teólogo Juan Escoto Erígena, entre otros. Tal influencia llega
hasta la atribución de leyendas como la de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes, bretona que habría efectuado un extraordinario
viaje entre Britania y Roma para acabar martirizada en Colonia.21
La supervivencia de Bizancio no dependía de la suerte de Occidente, mientras que lo contrario sí: de hecho, los emperadores
orientales optaron por sacrificar Roma —que ya ni siquiera era la capital occidental— cuando lo consideraron conveniente,
abandonándola a su suerte o incluso desplazando hacia ella a los germanos (hérulos, ostrogodos y lombardos), lo que precipitó
su caída. Sin embargo, la Ciudad Eterna, que tenía un valor simbólico, fue reconquistada e incluida en el efímero Exarcado de
Rávena.
El periodo entre 867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se conoce con el nombre de
Renacimiento macedónico, en que Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se
proyecta hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del mar Negro. Basilio II
Bulgaróctono que ocupó el trono en el período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima
Basilio II Bulgaróctono Βασίλειος Β΄ extensión territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de Siria, Crimea y los
Βουλγαροκτόνος, que quiere decir:
Balcanes hasta el Danubio. La evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de
«matador de búlgaros»; el nombre
influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y religiosamente tendrá una gran
Basilio, Basileus significa rey en
griego, y era el título que se daba al proyección futura mediante la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego
emperador. para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue utilizando en la actualidad); así
como la del cristianismo ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia).
Sin embargo, la segunda mitad del siglo xi presenciará un nuevo desafío islámico, esta vez protagonizado por los turcos
selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, la
actividad comercial de los mercaderes italianos (genoveses, amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos)27 y las polémicas
teológicas del denominado Cisma de Oriente o Gran Cisma de Oriente y Occidente, con lo que la teórica ayuda cristiana se
demostró tan negativa o más para el Imperio Oriental que la amenaza musulmana. El proceso de feudalización se acentuó al
verse forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas pronoia) a la aristocracia y a miembros
su propia familia.28
Desde el siglo viii se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios tan
lejanos como Indonesia y el continente africano, y desde el siglo xiv por Anatolia y los
Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la
Edad Media (aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo xvi),
mientras que el océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum árabe, donde se
ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una noches
de la época de Harún al-Rashid).30 El tráfico comercial de las rutas marítimas y caravaneras
unían el Índico con el Mediterráneo a través del mar Rojo o el golfo Pérsico y las caravanas
del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del incienso en la Edad
Antigua) fue esencial para que llegaran a occidente retazos de la ciencia y la cultura de
Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma función atravesando los
desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración indoarábiga y el concepto
de cero, así como algunas obras literarias (Calila e Dimna) estuvieron entre los aportes
Manuscrito árabe ilustrado del hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora, entre las chinas. La función de los árabes,
siglo xiii La representación de
y de los persas, sirios, egipcios y españoles arabizados (no solo islámicos, pues hubo muchos
figuras solo se consiente en algunas
interpretaciones del islamismo, pero
que mantuvieron su religión cristiana o judía —no tanto la zoroastriana—) distó mucho de ser
se prohíbe mayoritariamente. Esta mera transmisión, como testimonia la influencia de la reinterpretación de la filosofía clásica
prohibición incentivó otras artes, que llegó a través de los textos árabes a Europa Occidental a partir de las traducciones latinas
como la caligrafía. Esta ilustración desde el siglo xii, y la difusión de cultivos y técnicas agrícolas por la región mediterránea. En
representa a Sócrates (Sughrat). La un momento en que estaban prácticamente ausentes de la economía europea, destacaron las
recuperación y difusión de la cultura prácticas comerciales y la circulación monetaria en el mundo islámico, animadas por la
clásica grecorromana fue una de las
explotación de minas de oro tan lejanas como las del África subsahariana, junto con otro tipo
principales aportaciones del islam
medieval a la civilización.
de actividades, como el tráfico de esclavos.
Los eruditos como al-Biruni, al-Jahiz, al-Kindi, Abu Bakr Muhammad al-Razi, Ibn Sina, al-Idrisi, Ibn Bayya, Omar al-
Jayyam, Ibn Zuhr, Ibn Tufail, Ibn Rushd, al-Suyuti, y miles de otros académicos no fueron una excepción, sino la norma
general en la civilización musulmana. La civilización musulmana del periodo clásico fue destacable por el elevado
número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la
ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.31
Ziauddin Sardar
Véanse también: Mahoma, Islam, Corán, Califa y Califato perfecto.
Véanse también: Dinastía de los omeyas, Califato abasí, Califato fatimí y Umma (islam).
Véanse también: Historia del islam, Edad de Oro del islam, Cultura musulmana, Filosofía islámica y Filosofía islámica antigua.
Véanse también: Sufismo, Averroísmo, Ciencia medieval, Matemática en el islam medieval y Ciencia islámica.
Véanse también: Literatura árabe y Poesía árabe.
Véanse también: Omar Jayam, Alhacén y Algazel.
Véanse también: Al Juarismi, Avicena, Averroes, Maimónides e Ibn Jaldún.
Surgimiento y ascenso
Hacia el siglo viii, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio
bizantino era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En occidente,
algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a Inglaterra, el
Reino visigodo a España, el Reino lombardo a Italia y el Reino franco a Galia y Alemania. En
realidad, el Reino franco era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania.
El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde
principios del siglo viii (Carlos Martel y Pipino el Breve). La proyección de sus fronteras a
través de una gran parte de la Europa Occidental permitió a Carlos la aspiración de
reconstruir la extensión del antiguo Imperio romano occidental, siendo la primera entidad
política de la Edad Media que estuvo en condiciones de convertirse en una potencia
continental. Aquisgrán fue elegida como capital, en una situación central y suficientemente Coronación de Carlomagno por el
alejada de Italia, que a pesar de ser liberada del dominio de los longobardos y de las teóricas papa León III, el día de Navidad del
reivindicaciones bizantinas, conservó una gran autonomía que llegaba a la soberanía año 800.
temporal con la cesión de unos incipientes Estados Pontificios (el Patrimonium Petri o
Patrimonio de San Pedro, que incluía Roma y buena parte del centro de Italia). Como
resultado de la estrecha vinculación entre el pontificado y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya
por tres generaciones, el papa León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con una coronación en extrañas
circunstancias, el día de Navidad del año 800.
Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la Marca
Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos —hasta su
derrota— en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente también se creó
una para los húngaros: la Marca del Friuli). El territorio interior fue organizado en condados
y ducados (unión de varios condados o marcas). Los funcionarios que los dirigían (condes,
marqueses y duques) eran vigilados por inspectores temporales (los missi dominici —
enviados del señor—), y se procuraba que no se heredaran para evitar que quedaran
patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo, no pudo evitarse). La consignación
de tierras junto con los cargos, pretendía sobre todo el mantenimiento de la costosa caballería
pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde Asia en el siglo vii que
KAROLUS. Monograma de
se empleaban de una manera completamente distinta a la caballería antigua, con estribos,
Carlomagno, quien lo utilizaba como
firma. Carlomagno, a pesar de sus aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).32 Tal proceso estuvo en el origen del
esfuerzos, nunca aprendió a escribir nacimiento de los feudos que había que ceder a cada militar de acuerdo con su rango, hasta la
con soltura. unidad básica: el caballero que ejercía de señor sobre un territorio, se quedaba para su
mantenimiento con una reserva señorial y dejaba los mansos para sus siervos, que estaban
obligados a cultivar la reserva con prestaciones gratuitas de trabajo a cambio de la protección
militar y el mantenimiento del orden y la justicia, que eran las funciones del señor. Lógicamente, los feudos en sus distintos
niveles sufrieron la misma transformación patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal de fidelidades
que es el origen del vasallaje feudal.
Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba,
y el Califato Abasida. Aunque él mismo, ya en edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en la época, en que únicamente
algunos clérigos lo hacían), Carlomagno siguió una política de prestigio cultural y un notable programa artístico. Pretendió
rodearse de una corte de sabios e iniciar un programa educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar
a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios impulsando, con la colaboración de Alcuino de York, el llamado Renacimiento
carolingio. Dentro de este empeño educativo ordenó a sus nobles aprender a escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca
consiguió hacerlo con soltura.33
División y hundimiento
Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de este: Carlos el
Calvo (Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I (primogénito y
heredero del título imperial), se enfrentaron militarmente disputándose los diferentes
territorios del imperio, que, más allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban distintas
personalidades, interpretables desde una perspectiva protonacional (idiomas diferentes:
hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances que se comenzaban a diferenciar del
latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como testimoniaban los previos
Juramentos de Estrasburgo; costumbres, tradiciones e instituciones propias —romanas
hacia el sur, germanas hacia el norte—). Esta situación no concluyó ni siquiera en el 843 tras
el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división del reino de Lotario entre sus hijos (la
Lotaringia, franja central desde los Países Bajos hasta Italia, pasando por la región del Rin,
Borgoña y Provenza) llevó a los tíos de estos (Carlos y Luis), a otro reparto (el Tratado de
Mersen del 870) que simplificaba las fronteras (dejando únicamente Italia y Provenza en
manos de su sobrino el emperador Luis II el Joven —cuyo cargo no suponía más primacía que
la honorífica—, pero no condujo a una mayor concentración de poder en manos de esos Ludovico Pío, hijo y heredero de
monarcas, débiles y en manos de la nobleza territorial. En algunas regiones, el pacto no era Carlomagno.
más que una entelequia, puesto que la costa del mar del Norte estaba ocupada por los
vikingos. Incluso en las zonas teóricamente controladas, las posteriores herencias y luchas
internas entre los sucesivos reyes y emperadores carolingios subdividieron y reunificaron los territorios de manera casi aleatoria.
La división, sumada al proceso institucional de descentralización inherente al sistema feudal, en ausencia de fuertes poderes
centrales, y al debilitamiento preexistente de las estructuras sociales y económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones
bárbaras, sobre todo las protagonizadas por húngaros y vikingos, sumieran de nuevo a Europa Occidental en el caos de una
nueva edad oscura.
Carlos el Calvo, rey de Apogeo del Imperio carolingio hacia 814.
Francia Occidental.
El sistema feudal
La generalización del término permite a muchos historiadores aplicarlo a las formaciones sociales de todo el territorio europeo
occidental, pertenecieran o no al Imperio carolingio. Los partidarios de un uso restringido, argumentando la necesidad de no
confundir conceptos como feudo, villae, tenure, o señorío lo limitan tanto en espacio (Francia, Oeste de Alemania y Norte de
Italia) como en el tiempo: un «primer feudalismo» o «feudalismo carolingio» desde el siglo viii hasta el año 1000 y un
«feudalismo clásico» desde el año 1000 hasta el 1240, a su vez dividido en dos épocas, la primera, hasta el 1160 (la más
descentralizada, en que cada señor de castillo podía considerarse independiente, y se produce el proceso denominado
incastellamento); y la segunda, la propia de la "monarquía feudal"). Habría incluso "feudalismos de importación": la Inglaterra
normanda desde 1066 y los estados latinos de oriente creados durante las Cruzadas (siglos xii y xiii).34
Otros prefieren hablar de "régimen" o "sistema feudal", para diferenciarlo sutilmente del feudalismo estricto, o de síntesis feudal,
para marcar el hecho de que sobreviven en ella rasgos de la Antigüedad clásica mezclados con contribuciones germánicas,
implicando tanto a instituciones como a elementos productivos, y significó la especificidad del feudalismo europeo occidental
como formación económico social frente a otras también feudales, con consecuencias trascendentales en el futuro devenir
histó[Link] 8 Más dificultades hay para el uso del término cuando nos alejamos más: Europa Oriental experimenta un proceso
de "feudalización" desde finales de la Edad Media, justo cuando en muchas zonas de Europa Occidental los campesinos se
liberan de las formas jurídicas de la servidumbre, de modo que suele hablarse del feudalismo polaco o ruso. El Antiguo Régimen
en Europa, el islam medieval o el Imperio bizantino fueron sociedades urbanas y comerciales, y con un grado de centralización
política variable, aunque la explotación del campo se realizaba con relaciones sociales de producción muy similares al feudalismo
medieval. Los historiadores que aplican la metodología del materialismo histórico (Marx definió el modo de producción feudal
como el estadio intermedio entre el esclavista y el capitalista) no dudan en hablar de «economía feudal» para referirse a ella,
aunque también reconocen la necesidad de no aplicar el término a cualquier formación social preindustrial no esclavista, puesto
que a lo largo de la historia y de la geografía han existido otros modos de producción también previstos en la modelización
marxista, como el modo de producción primitivo de las sociedades poco evolucionadas, homogéneas y con escasa división social
—como las de los mismos pueblos germánicos previamente a las invasiones— y el modo de producción asiático o despotismo
hidráulico —Egipto faraónico, reinos de la India o Imperio chino— caracterizado por la tributación de las aldeas campesinas a un
estado muy centralizado.35 En lugares aún más lejanos se ha llegado a utilizar el término feudalismo para describir una época.
Es el caso de Japón y el denominado feudalismo japonés, dadas las innegables similitudes y paralelismos que la nobleza feudal
europea y su mundo tiene con los samuráis y el suyo. También se ha llegado a aplicarlo a la situación histórica de los periodos
intermedios de la historia de Egipto, en los que, siguiendo un ritmo cíclico milenario, decae el poder central y la vida en las
ciudades, la anarquía militar rompe la unidad de las tierras del Nilo, y los templos y señores locales que alcanzan a controlar un
espacio de poder gobiernan en él de manera independiente sobre los campesinos obligados al trabajo.
El vasallaje y el feudo
Dos instituciones eran claves para el feudalismo: por un lado el vasallaje como relación
jurídico-política entre señor y vasallo, un contrato sinalagmático (es decir, entre iguales, con
requisitos por ambas partes) entre señores y vasallos (ambos hombres libres, ambos
guerreros, ambos nobles), consistente en el intercambio de apoyos y fidelidades mutuas
(dotación de cargos, honores y tierras —el feudo— por el señor al vasallo y compromiso de
auxilium et consilium —auxilio o apoyo militar y consejo o apoyo político—), que si no se
cumplía o se rompía por cualquiera de las dos partes daba lugar a la felonía, y cuya jerarquía
se complicaba de forma piramidal (el vasallo era a su vez señor de vasallos); y por otro lado el
Un vasallo arrodillado realiza la
feudo como unidad económica y de relaciones sociales de producción, entre el señor del
inmixtio manum durante el
feudo y sus siervos, no un contrato igualitario, sino una imposición violenta justificada homenaje a su señor, sentado. Un
ideológicamente como un do ut des de protección a cambio de trabajo y sumisión. escribiente toma nota. Todos están
sonrientes.
Por tanto, la realidad que se enuncia como relaciones feudo-vasalláticas es realmente un
término que incluye dos tipos de relación social de naturaleza completamente distinta,
aunque los términos que las designan se empleaban en la época (y se siguen empleando) de manera equívoca y con gran
confusión terminológica entre ellos:
El vasallaje era un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en
vasallo (vassus) del noble más poderoso, que se convertía en su señor (dominus) por medio del Homenaje e Investidura, en una
ceremonia ritualizada que tenía lugar en la torre del homenaje del castillo del señor. El homenaje (homage) —del vasallo al señor
— consistía en la postración o humillación —habitualmente de rodillas—, el osculum (beso), la inmixtio manum —las manos del
vasallo, unidas en posición orante, eran acogidas entre las del señor—, y alguna frase que reconociera haberse convertido en su
hombre. Tras el homenaje se producía la investidura —del señor al vasallo—, que representaba la entrega de un feudo
(dependiendo de la categoría de vasallo y señor, podía ser un condado, un ducado, una marca, un castillo, una población, o un
simple sueldo; o incluso un monasterio si el vasallaje era eclesiástico) a través de un símbolo del territorio o de la alimentación
que el señor debe al vasallo —un poco de tierra, de hierba o de grano— y del espaldarazo, en el que el vasallo recibe una espada (y
unos golpes con ella en los hombros), o bien un báculo si era religioso.
La encomienda, encomendación o patrocinio (patrocinium, commendatio, aunque era habitual utilizar el término commendatio
para el acto del homenaje o incluso para toda la institución del vasallaje) eran pactos teóricos entre los campesinos y el señor
feudal, que podían también ritualizarse en una ceremonia o —más raramente— dar lugar a un documento. El señor acogía a los
campesinos en su feudo, que se organizaba en una reserva señorial que los siervos debían trabajar obligatoriamente (sernas o
corveas) y en el conjunto de las pequeñas explotaciones familiares (mansos) que se atribuían a los campesinos para que pudieran
subsistir. Obligación del señor era protegerles si eran atacados, y mantener el orden y la justicia en el feudo. A cambio, el
campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal: en los términos utilizados en la península
ibérica en la Baja Edad Media, el señorío territorial, que obligaba al campesino a pagar rentas al noble por el uso de la tierra; y el
señorío jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino, por lo que
obtenía rentas feudales de muy distinto origen (impuestos, multas, monopolios, etc.). La distinción entre propiedad y
jurisdicción no era en el feudalismo algo claro, pues de hecho el mismo concepto de propiedad era confuso, y la jurisdicción,
otorgada por el rey como merced, ponía al señor en disposición de obtener sus rentas. No existieron señoríos jurisdiccionales en
los que la totalidad de las parcelas pertenecieran como propiedad al señor, siendo muy generalizadas distintas formas de alodio
en los campesinos. En momentos posteriores de despoblamiento y refeudalización, como la crisis del siglo xvii, algunos nobles
intentaban que se considerase despoblado completamente de campesinos un señorío para liberarse de todo tipo de cortapisas y
convertirlo en coto redondo reconvertible para otro uso, como el ganadero.36
Junto con el feudo, el vasallo recibe los siervos que hay en él, no como propiedad esclavista, pero tampoco en régimen de
libertad; puesto que su condición servil les impide abandonarlo y les obliga a trabajar. Las obligaciones del señor del feudo
incluyen el mantenimiento del orden, o sea, la jurisdicción civil y criminal (mero e mixto imperio en la terminología jurídica
reintroducida con el Derecho Romano en la Baja Edad Media), lo que daba aún mayores oportunidades para obtener el
excedente productivo que los campesinos pudieran obtener después de las obligaciones de trabajo —corveas o sernas en la
reserva señorial— o del pago de renta —en especie o en dinero, de circulación muy escasa en la Alta Edad Media, pero más
generalizada en los últimos siglos medievales, según fue dinamizándose la economía—. Como monopolio señorial solían quedar
la explotación de los bosques y la caza, los caminos y puentes, los molinos, las tabernas y tiendas. Todo ello eran más
oportunidades de obtener más renta feudal, incluidos derechos tradicionales, como el ius prime noctis o derecho de pernada, que
se convirtió en un impuesto por matrimonios, buena muestra de que es en el excedente de donde se extrae la renta feudal de
manera extraeconómica (en este caso en la demostración de que una comunidad campesina crece y prospera).
Las funciones de los órdenes feudales estaban fijadas ideológicamente por el agustinismo político (Civitate Dei -426-), en
búsqueda de una sociedad que, aunque como terrena no podía dejar de ser corrupta e imperfecta, podía aspirar a ser al menos
una sombra de la imagen de una "Ciudad de Dios" perfecta de raíces platónicasNota 9 en que todos tuvieran un papel en su
protección, su salvación y su mantenimiento. Esta idea fue reformulada y perfilada a lo largo de la Edad Media, sucesivamente
por autores como Isidoro de Sevilla (630), la escuela de Auxerre (Haimón de Auxerre -865- en la abadía borgoñona en la que
trabajaban Erico de Auxerre y su discípulo Remigio de Auxerre, que seguían la tradición de Escoto Eriúgena), Boecio (892),
Wulfstan de York (1010), Gerardo de Cambrai (1024) o Adalberón de Laon; y utilizada en textos legislativos como la llamada
Compilación de Huesca de los Fueros de Aragón (Jaime I), y las Siete Partidas (Alfonso X el Sabio, 1265).37
Los bellatores o guerreros eran la nobleza, cuya función era la protección física, la defensa de todos ante las agresiones e
injusticias. Estaba organizada piramidalmente desde el emperador, pasando por los reyes y descendiendo sin solución de
continuidad hasta el último escudero, aunque atendiendo a su rango, poder y riqueza puede clasificarse en dos partes
diferenciadas: alta nobleza (marqueses, condes y duques) cuyos feudos tienen el tamaño de regiones y provincias (aunque la
mayor parte de las veces no en continuidad territorial, sino repartido y difuso, lleno de enclaves y exclaves); y la baja nobleza o
caballeros (barones, infanzones), cuyos feudos son del tamaño de pequeñas comarcas (a escala municipal o inferior a la
municipal), o directamente no poseen feudos territoriales, viviendo en los castillos de señores más importantes, o en ciudades o
poblaciones en las que no ejercen jurisdicción (aunque sí pueden ejercer su regimiento, es decir, participar en su gobierno
municipal en representación del estado noble). A finales de la Edad Media y en la Edad Moderna, cuando la nobleza ya no ejercía
su función militar, como era el caso de los hidalgos españoles, que aducían sus privilegios estamentales para evitar el pago de
impuestos y obtener alguna ventaja social, alardeando de ejecutoria o de blasón y casa solariega, pero que al no disponer de
rentas feudales suficientes para mantener la manera de vida nobiliaria, corrían el peligro de perder su condición por contraer un
matrimonio desigual o ganarse la vida trabajando:
Además de la legitimación religiosa, a través de la cultura y el arte laicos (la épica de los cantares de gesta y la lírica del amor
cortés de los trovadores provenzales) se difundía socialmente la legitimación ideológica de la forma de vida, la función social y
los valores de la nobleza.38
Los oratores o clérigos eran el clero, cuya función era facilitar la salvación espiritual de las
almas inmortales: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero, (abades, obispos),
y otros más humildes, el bajo clero (curas de pueblo o los hermanos legos de un monasterio).
La extensión y organización del monacato benedictino a través de la Orden de Cluny,
estrechamente vinculado a la organización de la red episcopal centralizada y jerarquizada,
con cúspide en el papa de Roma, estableció la doble pirámide feudal del clero secular,
destinado a la administración los de sacramentos (que controlaban toda la trayectoria vital de
la población, desde el nacimiento hasta muerte); y el clero regular, apartado del mundo y
sometido a una regla monástica (habitualmente la regla benedictina). Los tres votos
monásticos del clero regular: pobreza, obediencia y castidad; así como el celibato eclesiástico
que se fue imponiendo al clero secular, funcionaron como un eficaz mecanismo de Asesinato de Santo Tomás Becket
vinculación de los dos estamentos privilegiados: los hijos segundones de la nobleza (1170), provocado por el rey de
ingresaban en el clero, donde eran mantenidos sin estrecheces gracias a las numerosas Inglaterra, anteriormente su aliado.
fundaciones, donaciones, dotes y mandas testamentarias; pero no disputaban las herencias a Vidriera de la catedral de
sus hermanos, que podían mantener concentrado el patrimonio familiar. Las tierras de la Canterbury (siglo xiii).
Iglesia quedaban como manos muertas, cuya función era la de garantizar las misas y
oraciones previstas por los donadores, de modo que los hijos rezaban por las almas de los
padres. Todo el sistema garantizaba el mantenimiento del prestigio social de los
privilegiados, asistiendo a misa en lugares destacados mientras vivían y enterrados en lugares
principales de iglesias y catedrales cuando morí[Link] 10 No faltaron los enfrentamientos: la
evidencia de simonía y nicolaísmo (nombramientos de cargos eclesiásticos interferidos por
las autoridades civiles o su pura compraventa) y la utilización de la principal amenaza
religiosa al poder temporal, equivalente a una muerte civil: la excomunión. El Papa se
atribuía incluso la autoridad de eximir al vasallo de la fidelidad debida a su señor y
Excomunión de Roberto II de
reivindicarla para sí mismo, lo que fue utilizado en varias ocasiones para la fundación de
Francia (998), en una recreación de
reinos que pasaban a ser vasallos del Papa (por ejemplo, la independencia que Afonso
pintura histórica por Jean-Paul
Henriques obtuvo para el condado convertido en reino de Portugal frente al reino de León). Laurens (1875).
Los laboratores o trabajadores, eran el pueblo llano, cuya función era el mantenimiento de
los cuerpos, la función ideológicamente más baja y humilde —humiliores eran los cercanos al humus, la tierra, mientras que sus
superiores eran honestiores, los que podían mantener la honra u honor—.Nota 11 Necesariamente los más numerosos, y la
inmensa mayoría de ellos dedicados a tareas agrícolas, dado la bajísima productividad y rendimiento agrícola, propios de la
época preindustrial y del muy escaso nivel técnico (de ahí la identificación en castellano de laborator con labrador). Por lo
común estaban sometidos a los otros estamentos. El pueblo llano estaba compuesto en su gran mayoría por campesinos, siervos
de los señores feudales o campesinos libres (villanos), y por artesanos, que eran escasos y vivían, bien en las aldeas (aquellos de
menor especialización, que solían compartir las tareas agrícolas: herreros, talabarteros, alfareros, sastres) o en las pocas y
pequeñas ciudades (los de mayor especialización y de productos de necesidad menos apremiante o de demandada de las clases
altas: joyeros, orfebres, cereros, toneleros, tejedores, tintoreros). La autosuficiencia de los feudos y los monasterios limitaba su
mercado y capacidad de crecer. Los oficios de la construcción (cantería, albañilería, carpintería) y la misma profesión de maestro
de obras o arquitecto son una notable excepción: obligados por la naturaleza de su trabajo al desplazamiento al lugar donde se
construye el edificio, se transformaron en un gremio nómada que se desplazaba por los caminos europeos comunicándose
novedades técnicas u ornamentales transformadas en secretos de oficio, lo que está en el origen de su lejana y mitificada
vinculación con la sociedad secreta de la masonería, que desde su origen los consideró como los primitivos [Link] 12
Las zonas sin dependencia intermedia de señores nobles o eclesiásticos se denominaban realengo y solían prosperar más, o al
menos solían considerar como una desgracia el pasar a depender de un señor, hasta el punto de que en algunas ocasiones
conseguían evitarlo con pagos al rey, o se incentivaba la repoblación de zonas fronterizas o despobladas (como ocurrió en el reino
astur-leonés con la despoblada Meseta del Duero) donde podían aparecer figuras mixtas, como el caballero villano (que podía
mantener con su propia explotación al menos un caballo de guerra y armarse y defenderse a sí mismo) o las behetrías, que
elegían a su propio señor y podían cambiar de uno u a otro si les convenía, o con la oferta de un fuero o carta puebla que otorgaba
a un población su propio señorío colectivo. Los privilegios iniciales no fueron suficientes para impedir que con el tiempo la
mayor parte de ellos cayeran en la feudalización.
Los tres órdenes feudales no eran en la Edad Media aún unos estamentos cerrados: eran consecuencia básica de la estructura
social que se había ido creando lenta pero inexorablemente con la transición del esclavismo al feudalismo desde la crisis del
siglo iii (ruralización y formación de latifundios y villae, reformas de Diocleciano, descomposición del Imperio romano, las
invasiones, el establecimiento de los reinos germánicos, instituciones del Imperio carolingio, descomposición de este y nueva
oleada de invasiones). Los señores feudales eran continuación de las líneas clientelares de los condes carolingios, y algunos
pueden remontarse a los latifundistas romanos o los séquitos germanos, mientras que el campesinado provenía de los antiguos
esclavos o colonos, o de campesinos libres que se vieron forzados a encomendarse, recibiendo a veces una parte de sus antiguas
tierras propias en forma de manso "concedido" por el señor. El campesino heredaba su condición servil y su sujeción a la tierra, y
rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel como no fuera por su fuga a una ciudad o por un hecho todavía más
extraordinario: su ennoblecimiento por un destacado hecho de armas o servicio al rey, que en condiciones normales le estaban
completamente vedados. Lo mismo puede decirse del artesano o el mercader (que en algunos casos podía acumular fortuna, pero
no alterar su origen humilde). El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como
soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero,
por su parte, era reclutado por cooptación, con un acceso distinto según el origen social: asegurado para los segundones de las
casas nobles y restringido a los niveles inferiores del bajo clero para los del pueblo llano; pero en casos particulares o destacados,
el ascenso en la jerarquía eclesiástica estaba abierto al mérito intelectual. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria
estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una extraordinaria
flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda Europa, desde España hasta Polonia.
El año mil
El legendario año mil, final del primer milenio, que se utiliza convencionalmente para el paso de la Alta a la Baja Edad Media, en
realidad tan solo es una cifra redonda para el cómputo de la era cristiana, que no era de universal utilización: los musulmanes
utilizaban su propio calendario islámico lunar que comienza en la Hégira (622); en algunas partes de la Cristiandad se utilizaban
eras locales (como la era hispánica, que cuenta desde el 38 a. C.). Pero ciertamente, el milenarismo y los pronósticos del final de
los tiempos estaban presentes; incluso el propio papa durante el cambio de milenio Silvestre II, el francés Gerberto de Aurillac,
interesado en todo tipo de conocimientos, se ganó una reputación esotérica.40 La astrología siempre pudo encontrar fenómenos
celestes extraordinarios en los que apoyar su prestigio (como los eclipses), pero ciertamente otros eventos de la época estuvieron
entre los más espectaculares de la historia: el cometa Halley, que se acerca a la Tierra periódicamente cada ocho décadas, alcanzó
su brillo máximo en la visita de 837,41 despidió el primer milenio en 989 y llegó a tiempo de la batalla de Hastings en 1066;
mucho más visibles aún, las supernovas SN 1006 y SN 1054, que reciben el número del año en que se registraron, fueron más
detalladamente reflejadas en fuentes chinas, árabes e incluso indoamericanas que en las escasas europeas (a pesar de que la de
1054 coincidió con la batalla de Atapuerca).
Todo el siglo x, más bien por las condiciones reales que por las imaginarias, puede considerarse parte de una época oscura,
pesimista, insegura y presidida por el miedo a todo tipo de peligros, reales e imaginarios, naturales y sobrenaturales: miedo al
mar, miedo al bosque, miedo a las brujas y los demonios y a todo lo que, sin entrar dentro de lo sobrenatural cristiano, quedaba
relegado a lo inexplicable y al concepto de lo maravilloso, atribuido a seres de dudosa o quizá posible existencia (dragones,
duendes, hadas, unicornios). El hecho no tenía nada de único: mil años más tarde, el siglo xx hizo nacer miedos comparables: al
holocausto nuclear, al cambio climático (versiones contemporáneas del fin del mundo); al comunismo (la caza de brujas con la
que se identificó al macarthismo), a la libertad (Miedo a la Libertad es la base del fascismo en la interpretación de Erich
Fromm), comparación que ha sido puesta de manifiesto por los historiadores42 e interpretada por los sociólogos (Sociedad del
riesgo de Ulrich Beck).
La Edad Media cree firmemente que todas las cosas en el universo tienen un significado sobrenatural, y que el mundo es
como un libro escrito por la mano de Dios. Todos los animales tienen un significado moral o místico, al igual que todas
las piedras y todas las hierbas (y esto es lo que explican los bestiarios, los lapidarios y los herbarios). Se llega así a atribuir
significados positivos o negativos también a los colores... Para el simbolismo medieval una cosa puede tener incluso dos
significados opuestos según el contexto en el que se contempla (de ahí que el león a veces simbolice a Jesucristo y a veces
al demonio).
Umberto Eco43
Nel mezzo del cammin di nostra vita En el medio del camino de nuestra vida
mi ritrovai per una selva oscura me encontraba en un bosque oscuro
chè la diritta via era smarrita. porque el recto camino había extraviado.
Dante, Divina Comedia
Los miedos y la inseguridad no acabaron con el año mil, ni tampoco hubo que esperar para
volver a encontrarlos a la terrible peste negra y a los flagelantes del siglo xiv Incluso en el
óptimo medieval del expansivo siglo xiii lo más habitual era encontrar textos como el de
Dante, o como los siguientes:
Este himno de autor desconocido, atribuido a muy diversos personajes (el papa Gregorio —
que pudiera ser Gregorio Magno, a quien también se atribuye el canto gregoriano, u otro de
los de ese nombre—, al fundador del Cister San Bernardo de Claraval, a los monjes dominicos
Umbertus y Frangipani y al franciscano Tomás de Celano) e incorporado a la liturgia de la
misa: Disciplinantes o flagelantes en un
grabado del siglo xv Penitenciagite
(haced penitencia) Hay que castigar
el cuerpo para salvar el alma. El
Dies iræ, dies illa, Día de la ira; día aquel ascetismo ve en la mortificación un
Solvet sæclum in favilla, en que los siglos se reduzcan a camino para superar las tentaciones
Teste David cum Sibylla ! cenizas; de la carne y obtener méritos en
como testigos el rey David y la
Quantus tremor est futurus, Sibila. vida para la redención de la culpa
quando judex est venturus, por los pecados.
cuncta stricte discussurus ! ¡Cuánto terror habrá en el futuro
... cuando el juez haya de venir
Confutatis maledictis, a juzgar todo estrictamente!
flammis acribus addictis, ...
voca me cum benedictis. Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
Oro supplex et acclinis, hazme llamar entre los benditos
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis. Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho
Lacrimosa dies illa, cenizas:
qua resurget ex favilla hazte cargo de mi destino.
Pero también participa de la misma concepción pesimista del mundo este otro, proveniente
de un ambiente totalmente opuesto, recogido en una colección de poemas goliardos (monjes
y estudiantes de vida desordenada):45
O Fortuna O Fortuna,
velut luna como la Luna
statu variabilis, variable
semper crescis creces sin cesar
aut decrescis; o desapareces.
vita detestabilis ¡Vida detestable!
nunc obdurat primero embota
et tunc curat y después estimula,
ludo mentis aciem como juego, la agudeza de la mente.
egestatem, la pobreza
potestatem y el poder
dissolvit ut glaciem. se derriten como el hielo.
El miedo era inherente a la violencia estructural permanente del feudalismo, que aunque se encauzara por mecanismos
aceptables socialmente y estableciera un orden estamental teóricamente perfecto, era un permanente recuerdo de la posibilidad
de subversión del orden, periódicamente renovado con guerras, invasiones y sublevaciones internas. En particular, las sátiras
contra el rústico eran manifestaciones de la mezcla de desprecio y desconfianza con que clérigos y nobles veían al siervo,
reducido a un monstruo deforme, ignorante y violento, capaz de las mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba.46
A furia rusticorum libera nos, Domine De la furia de los campesinos, líbranos Señor.
Adición a la liturgia eclesiástica de la Letanía de los Santos.47
Pero al mismo tiempo, se sostenía, como parte esencial del edificio ideológico (era la justificación de la elección papal) que la voz
del pueblo era la voz de Dios (Vox populi, vox Dei). El espíritu medieval debía asumir la contradicción de impulsar
manifestaciones públicas de piedad y devoción y al tiempo permitir generosas concesiones al pecado. Los carnavales y otras
parodias grotescas (la fiesta del asno o el charivari) permitían todo tipo de licencias, incluso la blasfemia y la burla a lo sagrado,
invirtiendo las jerarquías (se elegían reyes de los tontos obispillos u obispos de la fiesta) haciendo triunfar todo lo que el resto
del año estaba prohibido, era considerado feo, desagradable o daba miedo, como reacción saludable al terror cotidiano al más
allá y garantía de que, pasados los excesos de la fiesta, se volvería dócilmente al trabajo y la obediencia. Seriedad y tristeza eran
prerrogativas de quien practicaba un sagrado optimismo (hay que sufrir pues luego nos aguarda la vida eterna), mientras
que la risa era la medicina del que vivía con pesimismo una vida miserable y difícil.48 Frente al mayor rigorismo del
cristianismo primitivo, los teólogos medievales especulaban sobre si Cristo río o no (la Epístola de Léntulo, uno de los evangelios
apócrifos sostenía que no; mientras que algunos padres de la iglesia defendían el derecho a una santa alegría), lo que justificaba
textos cómicos eclesiásticos, como la Coena Cypriani y la Joca monachorum.49
El arte románico y el primer gótico son protegidos por las órdenes religiosas y el clero secular. Cluny y el Císter llenan Europa de
monasterios. El camino de Santiago articula la península ibérica con Europa. Nacen las Universidades (Bolonia, Sorbona,
Oxford, Cambridge, Salamanca, Coímbra). La escolástica llega a su cumbre con Tomás de Aquino, tras recibir la influencia de las
traducciones del árabe (averroísmo). El redescubrimiento del derecho romano (Bártolo de Sassoferrato, Baldo degli Ubaldi)
empieza a influir en los reyes que se ven a sí mismos como emperadores en su reino.
Los conflictos crecen a la par que la sociedad: herejías, revueltas campesinas y urbanas, la salvaje represión de todas ellas y las no
menos salvajes guerras feudales son constantes.
Esa dinámica lucha de clases entre siervos y señores dinamizaba la economía y hacía posible
el inicio de una concentración de riquezas acumuladas a partir de las rentas agrícolas; pero
nunca de manera comparable a la acumulación de capital propia del capitalismo, pues no se
hacía con ellas inversión productiva (como hubiera ocurrido de disponer los campesinos del
uso del excedente), sino atesoramiento en manos de nobleza y clero. Tal cosa, en última
instancia, a través de los programas de construcción (castillos, monasterios, iglesias,
catedrales, palacios) y el gasto suntuario en productos de lujo —caballos, armas sofisticadas,
joyas, obras de arte, telas de calidad, tintes, sedas, tapices, especias— no pudo dejar de
Caballos de tiro equipados con
estimular el rudimentario comercio a larga distancia, la circulación monetaria y la vida
colleras para permitir el
aprovechamiento eficaz de su
urbana; en definitiva, el resurgimiento económico de Europa Occidental. Irónicamente,
fuerza. La fotografía es actual, pero ambos procesos terminarían por minar las bases del feudalismo, y llevarlo hacia su
la tecnología empleada es similar a destrucció[Link] 13 No obstante, no hay que imaginar que se produjo nada parecido a la
la mejorada en la Edad Media. revolución agrícola previa a la revolución industrial: el hecho de que ni campesinos ni señores
pudieran convertir en capital el excedente (unos porque se lo extraían y otros porque su
posición social era incompatible con las actividades económicas) hacía lenta y costosa
cualquier innovación, además del hecho de que cualquier innovación chocaba con prejuicios ideológicos y una mentalidad
fuertemente tradicionalista, ambas cosas propias de la sociedad preindustrial. Solo en el transcurso de siglos, y debido al ensayo
y error del buen hacer artesanal de anónimos herreros y talabarteros sin ningún tipo de conexión con la investigación científica,
se produjo la incorporación de escasas pero decisivas mejoras técnicas como la collera (que posibilita el aprovechamiento eficaz
de la fuerza de los caballos de tiro, que empiezan a sustituir a los bueyes) o el arado de vertedera (que sustituye al arado romano
en las tierras húmedas y pesadas del norte de Europa, no así en las secas y ligeras del sur). El barbecho de año y vez siguió siendo
el método de cultivo más utilizado; la rotación de cultivos era desconocida, el abonado era un recurso excepcional, dada la
escasez de animales, cuyo estiércol era el único abono disponible; el regadío estaba limitado a algunas de las zonas mediterráneas
de cultura islámica; se escatimaba la utilización de hierro en herramientas y aperos de labranza, dado su coste inasumible por los
campesinos; el nivel técnico, en general, era precario. El molino de viento fue una transferencia tecnológica que, como tantas
otras en otros campos (pólvora, papel, brújula, grabado), provenía de Asia. Aun con su alcance limitado, el conjunto de
innovaciones y cambios se concentró especialmente en un periodo que algunos historiadores han venido en llamar el
"Renacimiento" del siglo xii o la Revolución del xii, momento en el que el dinamismo económico y social, a partir del motor
principal, que es el campo, produce el despertar de un mundo urbano hasta entonces marginal en Europa Occidental, y el
surgimiento de fenómenos intelectuales como la universidad medieval y la escolástica.
La universidad
Siguiendo el precedente de la organización carolingia de las escuelas palatinas, catedralicias y
monásticas (debida a Alcuino de York -787-), más que el de otras instituciones semejantes
existentes en el mundo islámico,Nota 14 las primeras universidades de la Europa cristiana
fueron fundadas para el estudio del derecho, la medicina y la teología. La parte central de la
enseñanza envolvía el estudio de las artes preparatorias (denominadas artes liberales por
cuanto eran mentales o espirituales y liberaban del trabajo manual propio de las artesanías,
consideradas oficios viles y mecánicos); estas artes liberales eran el trivium (gramática,
retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía). Después, el
alumno entraba en contacto con estudios más específicos. Además de centros de enseñanza,
eran también el lugar de investigación y producción del saber, y foco de vigorosos debates y Aula universitaria. Laurentius de
polémicas, lo que a veces requirió incluso las intervenciones del poder civil y eclesiástico, a Voltolina, segunda mitad del
siglo xiv
pesar de los fueros de los que estaban dotadas y que las convertían en instituciones
independientes, bien dotadas económicamente con una base patrimonial de tierras y
edificios. La transformación cultural generada por las universidades ha sido resumida de este modo: En 1100, la escuela seguía
al maestro; en 1200, el maestro seguía a la escuela.53 Las más prestigiosas recibían el nombre de Studium Generale, y su fama
se extendía por toda Europa, requiriendo la presencia de sus maestros, o al menos la comunicación epistolar, lo que inició un
fecundo intercambio intelectual facilitado por el uso común de la lengua culta, el latín.
Entre 1200 y 1400 fueron fundadas en Europa 52 universidades; 29 de ellas de fundación papal, las demás de fundación imperial
o real. La primera fue posiblemente Bolonia (especializada en Derecho, 1088), a la que siguió Oxford (antes de 1096), de la que
se escindió su rival Cambridge (1209), París, de mediados del siglo xii (uno de cuyos colegios fue La Sorbona, 1275), Salamanca
(1218, precedida por el Estudio General de Palencia de 1208), Padua (1222), Nápoles (1224), Coímbra (1308, trasladada desde el
Estudio General de Lisboa de 1290), Alcalá de Henares (1293, refundada por el Cardenal Cisneros en 1499), La Sapienza (Roma,
1303), Valladolid (1346), la Universidad Carolina (Praga, 1348), la Universidad Jagellónica (Cracovia, 1363), Viena (1365),
Heidelberg (1386), Colonia (1368) y, ya al final del periodo medieval, Lovaina (1425), Barcelona (1450), Basilea (1460) y Upsala
(1477). En medicina gozaba de un gran prestigio la Escuela Médica Salernitana, con raíces árabes, que provenía del siglo ix; y en
1220 empezó a rivalizar con ella la Facultad de Medicina de Montpellier.
La escolástica
La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía,
y se basó en la coordinación de fe y razón, que en cualquier caso siempre suponía la clara sumisión de la razón a la fe
(Philosophia ancilla theologiae -la filosofía es esclava de la teología-). Pero también es un método de trabajo intelectual: todo
pensamiento debía someterse al principio de autoridad (Magister dixit —lo dijo el Maestro—), y la enseñanza se podía limitar en
principio a la repetición o glosa de los textos antiguos, y sobre todo de la Biblia, la principal fuente de conocimiento, pues
representa la Revelación divina; a pesar de todo ello, la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía
someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar
defensas. Desde el comienzo del siglo ix al fin del xii los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone a los
realistas encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino y a los conceptualistas
(Pedro Abelardo). En el siglo xii tiene lugar la recepción de textos de Aristóteles antes desconocidos en Occidente, primero
indirectamente a través de los filósofos judíos y musulmanes, especialmente Avicena y Averroes, pero en seguida directamente
traducido del griego al latín por san Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke, secretario de santo Tomás de Aquino,
verdadera cumbre del pensamiento medieval y elevado al rango de Doctor de la Iglesia. El apogeo de la escolástica coincide con
el siglo xiii en que se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos (que siguieron una tendencia
aristotélica -los anteriormente citados-) y franciscanos (caracterizados por el platonismo y la
tradición patrística -Alejandro de Hales o san Buenaventura-). Ambas órdenes coparán las
cátedras y la vida de los colegios universitarios, y de ellas procederán la mayoría de los
teólogos y filósofos de la época.
Ergo Domine, qui das fidei intellectum, da Luego Señor, tú que das el entendimiento a
mihi, ut, quantum scis expedire, la fe, dame de entender, tanto como
intelligam, quia es sicut credimus, et hoc consideres bueno, que tú eres como
es quod credimus. Et quidem credimus te creemos y lo que creemos. Y bien, creemos Los intelectuales medievales
esse aliquid quo nihil maius cogitari que tú eres algo mayor que lo cual no buscaban entender los principios
possit. An ergo non est aliqua talis natura, puede pensarse cosa alguna. Ahora, ¿acaso geométricos y armónicos con los
quia "dixit insipiens in corde suo: non est no existe esta naturaleza, porque "dijo el que Dios habría creado el Universo.
Deus" ? [...] Si enim vel in solo intellectu necio en su corazón: no hay Dios" ? [...] Si
El compás en esta ilustración de un
est, potest cogitari esse et in re; quod existe sólo en la mente, no se cree que
maius est. Si ergo id quo maius cogitari exista en la realidad; El más grande. Por lo manuscrito del siglo xiii es un
non potest, est in solo intellectu: id ipsum tanto, si aquello de lo que no se puede símbolo del acto de creación de
quo maius cogitari non potest, est quo concebir un mayor existe sólo en el Dios.54
maius cogitari potest. Sed certe hoc esse entendimiento, eso mismo de lo que no se
non potest. Existit ergo procul dubio puede concebir un mayor es aquello que no
aliquid quo maius cogitari non valet, et in se puede concebir nada mayor. Pero
intellectu et in re. obviamente esto no es posible. Existe, por
tanto, más allá de toda duda, algo que no se
puede pensar más grande que existe tanto
en el entendimiento como en la realidad.
Anselmo de Canterbury, inicio del argumento ontológico para probar la existencia de Dios.
Proslogio, capítulo II (1078). La frase entrecomillada es una cita bíblica (Salmos 13:1).55
Dicitur Exodi III, ex persona Dei, ego sum qui sum. Se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios: "Yo soy el que
soy."
Respondeo dicendum quod Deum esse quinque viis
probari potest. Prima autem et manifestior via est, La existencia de Dios puede ser probada de cinco
quae sumitur ex parte motus. Certum est enim, et maneras distintas. La primera y más clara es la que
sensu constat, aliqua moveri in hoc mundo. [...] se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo
Impossibile est ergo quod, secundum idem et eodem perciben los sentidos, que en este mundo hay
modo, aliquid sit movens et motum, vel quod movimiento. [...] Igualmente, es imposible que algo
moveat seipsum. Omne ergo quod movetur, oportet mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se
ab alio moveri. Si ergo id a quo movetur, moveatur, mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita
oportet et ipsum ab alio moveri et illud ab alio. Hic ser movido por otro. Pero si lo que es movido por
autem non est procedere in infinitum, quia sic non otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste
esset aliquod primum movens; et per consequens por otro. Este proceder no se puede llevar
nec aliquod aliud movens, quia moventia secunda indefinidamente, porque no se llegaría al primero
non movent nisi per hoc quod sunt mota a primo que mueve, y así no habría motor alguno pues los
movente. [...] motores intermedios no mueven más que por ser
movidos por el primer motor. Ejemplo: Un bastón
Quinta via sumitur ex gubernatione rerum. Videmus no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo
enim quod aliqua quae cognitione carent, scilicet corpora
naturalia, operantur propter finem, quod apparet ex hoc
tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al
quod semper aut frequentius eodem modo operantur, ut que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.
consequantur id quod est optimum; unde patet quod non [...]
a casu, sed ex intentione perveniunt ad finem. Ea autem
quae non habent cognitionem, non tendunt in finem nisi La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las
directa ab aliquo cognoscente et intelligente, sicut sagitta cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen
a sagittante. Ergo est aliquid intelligens, a quo omnes res conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que
naturales ordinantur ad finem, et hoc dicimus Deum. obran por un fin. Esto se puede comprobar observando
cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo
mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo,
no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que
no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas
por alguien con conocimiento e inteligencia, como la
flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente
por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos
Dios.
Tomás de Aquino, quinta de las Cinco Vías (Quinquae viae) para probar la existencia de Dios.
Summa Theologiae (Suma Teológica, 1274), Quaestio 2, Articulus 3.56
Véase los argumentos cosmológicos y teleológicos actuales.
El surgimiento de la burguesía
La burguesía es el nuevo agente social formado por los artesanos y mercaderes que surgen en
el entorno de las ciudades, bien en las antiguas ciudades romanas que habían decaído, bien
en nuevos núcleos creados en torno a castillos o cruces de caminos -los propiamente
llamados burgos-. Muchas de estas ciudades incorporaron ese nombre - Hamburgo,
Magdeburgo, Friburgo, Estrasburgo; en España Burgo de Osma o Burgos-.
La burguesía estaba interesada en presionar al poder político (imperio, papado, las diferentes
monarquías, la nobleza feudal local o instituciones eclesiásticas -diócesis o monasterios- de
las que dependieran sus ciudades) para que se facilitara la apertura económica de los espacios
Signoria de Florencia, una
cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de portazgo y se garantizaran formas de
institución municipal que ejerce el
poder soberano en esta ciudad comercio seguro y una centralización de la administración de justicia e igualdad de las
estado italiana, dominada por una normas en amplios territorios que les permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que
potente burguesía artesanal y garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigados con igual dureza en los
comercial que se va ennobleciendo distintos territorios.
y convirtiendo en patriciado urbano.
Aquellas ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación,
veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con
reticencias pero de manera firme se fue difundiendo el modelo. Las alianzas entre señores eran más comunes, no ya tanto para la
guerra, como para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas
alianzas.
Los burgueses pueden considerarse como hombres libres en cuanto estaban parcialmente fuera del sistema feudal, que
literalmente los asediaba -se ha comparado a las ciudades con islas en un océano feudal-,57 porque no participaban
directamente de las relaciones feudo-vasalláticas: ni eran señores feudales, ni campesinos sometidos a servidumbre, ni hombres
de iglesia. La sujeción como súbdito del poder político era semejante a un lazo de vasallaje, pero más bien como señorío colectivo
que hacía que la ciudad respondiera como un todo a las demandas de apoyo militar y político del rey o del gobernante a la que
estuviera vinculada, y que a su vez participara en la explotación feudal del campo circundante (alfoz en España).
La expresión alemana Stadtluft macht frei "Los aires de la ciudad dan libertad", o "te hacen libre"Nota 15 (paráfrasis de la frase
evangélica "la verdad os hará libres"),59 indicaba que quienes podían radicarse en las ciudades, a veces huyendo literalmente de
la sujeción de la servidumbre. El siervo huido se consideraba libre de retornar con su señor si conseguía domiciliarse en una
corporación urbana por un año y un día.60 tenían todo un nuevo mundo de oportunidades que explotar, aunque no en régimen
de libertad, entendida esta en su forma contemporánea. La sujeción a las normas gremiales y a las leyes urbanas podía ser más
dura incluso que las del campo: la pax urbana significaba la rigidez en la aplicación de la justicia, que mantenía los caminos y las
puertas de entrada flanqueados con cadáveres de ajusticiados y un severo toque de queda, con cierre de puertas al anochecer y
rondas de vigilancia. Eso sí: concedía a los burgueses la oportunidad de ejercer parcela de poder, incluyendo el uso de las armas
en la milicia urbana (como las hermandades castellanas que se unificaron en la Santa Hermandad ya en el siglo xv), que en no
pocas ocasiones se utilizaron en contra de las huestes feudales, con el beneplácito de las emergentes monarquías autoritarias. En
el caso más precoz y espectacular fueron las comunas italianas, que se independizaron de hecho del Sacro Imperio Romano
Germánico a partir de la batalla de Legnano (1176).
En los burgos surgieron muchas instituciones sociales nuevas. El desarrollo del comercio llevó aparejado consigo el del sistema
financiero y la contabilidad. Los artesanos se unieron en asociaciones llamadas gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes,
según el lugar geográfico. El funcionamiento interno de los talleres gremiales implicaba un aprendizaje de varios años del
aprendiz a cargo de un maestro (el dueño del taller), que implicaba el paso de aquel a la condición de oficial cuando demostrara
conocer el oficio, lo que implicaba su consideración como trabajador asalariado, una condición de por sí ajena al mundo feudal
que incluso se trasladó al campo (en principio de manera marginal) con los jornaleros que no disponían de tierras propias ni
concedidas por el señor. La asociación de los talleres en los gremios, funcionaba de manera completamente contraria al mercado
libre capitalista: se procuraba evitar todo rasgo posible de competencia fijando los precios, las calidades, los horarios y
condiciones de trabajo, e incluso las calles donde podían radicarse. La apertura de nuevos talleres y el paso del rango de oficial al
de maestro estaban muy restringidos, de modo que en la práctica se incentivaban las herencias y los enlaces matrimoniales
endogámicos dentro del gremio. El objetivo era conseguir la supervivencia de todos, no el éxito del mejor.
Más apertura demostró el comercio. Los buhoneros que iban de aldea en aldea, y los escasos aventureros que se atrevían a hacer
viajes más largos eran los mercaderes más habituales de la Alta Edad Media, antes del año 1000. En tres siglos, para comienzos
del siglo xiv las ferias de Champaña y de Medina habían creado rutas terrestres estables y más o menos seguras que (a lomos de
mulas o con carretas en el mejor de los casos) recorrían Europa de norte a sur (en el caso castellano siguiendo las cañadas
trashumantes de la Mesta, en el caso francés enlazando los emporios flamenco y norte-italiano a través de las prósperas regiones
borgoñonas y renanas, todas ellas salpicadas de ciudades). La Hansa o liga hanseática estableció a su vez rutas marítimas de una
estabilidad y seguridad similar (con mayor capacidad de carga, en barcos de tecnología
innovadora) que unían el Báltico y el mar del Norte a través de los estrechos escandinavos,
conectando territorios tan lejanos como Rusia y Flandes y rutas fluviales que conectaban todo
el norte de Europa (ríos como el Rin y el Vístula), permitiendo el desarrollo de ciudades como
Hamburgo, Lübeck y Danzing, y estableciendo consulados comerciales denominados
kontor.61 En el Mediterráneo se llamaron Consulado del Mar: el primero en Trani en 1063 y
luego Pisa, Mesina, Chipre, Constantinopla, Venecia, Montpellier, Valencia (1283), Mallorca
(1343) y Barcelona (1347).62 Cuando el estrecho de Gibraltar fue seguro, se pudieron
conectar marítimamente ambas Europas, con rutas entre las ciudades italianas (sobre todo
Génova), Marsella, Barcelona, Valencia, Sevilla, Lisboa, los puertos del Cantábrico
(Santander, Laredo, Bilbao), los del Atlántico francés y los del canal de la Mancha (ingleses y
flamencos, sobre todo Brujas y Amberes). El contacto cada vez más fluido de gentes de
distintas naciones (como comenzaron a llamarse a las agrupaciones de comerciantes de
cercano origen geográfico que se entendían en la misma lengua vulgar, al igual que ocurría en
las secciones de las órdenes militares) terminó produciendo que ambas instituciones
funcionaran de hecho, como primitivas organizaciones internacionales.
Todo ello desarrolló un incipiente capitalismo comercial (véase también Historia del Eva hilando ante la cuna de uno de
capitalismo) con el incremento o surgimiento ex novo de la economía monetaria, la banca sus hijos. Ilustración del folio 8 del
Salterio Hunter. La introducción de
(crédito, préstamos, seguros, letras de cambio), actividades que mantuvieron siempre recelos
la rueca para hilar fue una de las
morales (pecado de usura para todas las que significara lucro indebido, y en que únicamente innovaciones introducidas desde
podían incurrir los judíos cuando prestaban a otros que no fueran de su religión, oficio Asia en la Plena Edad Media. La de
prohibido tanto a los cristianos como a los musulmanes). La aparición de burgueses ricos y de la ilustración es una hilandera
una plebe urbana pobre originó un nuevo tipo de tensiones sociales, que produjeron revueltas primitiva, sin rueda. Ambas eran
urbanas.63 En cuanto a los aspectos ideológicos, la expresión del inconformismo burgués utilizadas tanto en la artesanía
urbana como en las labores
con su puesto marginal en la sociedad feudal está en el origen de las herejías a lo largo de
domésticas de las mujeres en
toda la Baja Edad Media (cátaros, valdenses, albigenses, dulcinianos, hussitas, wycliffianos). campo y ciudad. Como todos los
Los intentos de responder a esas demandas del mundo urbano por parte de la Iglesia, así trabajos, dio origen a tensiones
como de controlarlas y en su caso reprimirlas, produjeron la aparición de las órdenes sociales: When Adam delved, and
mendicantes (franciscanos y dominicos) y de la Inquisición. A veces, la imposibilidad de Eve span / Who was then a
conseguir el control hizo optar por el exterminio, como ocurrió en Beziers en 1209, siguiendo gentleman? ("Cuando Adán cavaba
la respuesta del legado pontificio Arnaud Amaury:64 y Eva hilaba, ¿quién era entonces
caballero?") era una rima popular
con la que el clérigo John Ball
- ¿Cómo distinguiremos a los herejes de los católicos? - Matadlos a todos, que Dios
movilizó a los campesinos ingleses
reconocerá a los suyos
de la revuelta de 1381.
Las catedrales y la búsqueda de la altura
En la Edad Media, la oposición entre lo alto y lo bajo "se proyecta en el espacio": se construyen torres y murallas muy elevadas, muy visibles,
para manifestar que se quiere escapar de lo "bajo"... lo alto y la altura designan lo que es grande y hermoso... se expresa en la construcción de
los castillos y las catedrales... Esa oposición es el correlato de la que existe entre el cielo y la tierra.
(...)
Luego, se buscó la luz, e incluso se acabó por identificar a Dios con la luz. Los progresos técnicos, la búsqueda de espacios abiertos y el uso
cada vez más sofisticado del hierro y los diversos metales dieron nacimiento, entre los siglos xi y xiii a las grandes catedrales.65
La rivalidad entre castillos señoriales tuvo su correlato urbano en la rivalidad entre casas fortificadas, con torres desafiantes, que han sobrevivido en los
espectaculares conjuntos de San Gimignano o de Cáceres. Mucho más extendida estuvo la rivalidad de las catedrales, cuya construcción se demoraba
por siglos, desarrollándose de un modo orgánico, sin que los planes originarios se terminaran, haciendo que el resultado final fuera habitualmente la
suma de estilos muy diferentes. Se llegaron a producir verdaderas carreras de prestigio, como la que se prolongó por cientos de años entre las de
Siena y Florencia. Las dimensiones extraordinarias de ambas hicieron imposible que se terminaran antes de la crisis bajomedieval, lo que determinó
que los sieneses (izquierda: Catedral de Siena Duomo di Santa María) optaran por conformarse con lo construido hasta entonces (para que pudiera
utilizarse desde sus inicios, siempre se comenzaban las obras por el ábside, permitiendo consagrar el altar y dar culto mientras continuaban las obras).
Lo que se pretendía era convertir el actual brazo mayor en el menor, y construir un brazo mayor verdaderamente descomunal (proyecto de 1339 que
tuvo que abandonarse; el diseño inicial era de 1215-1263). Mientras tanto, los florentinos (derecha: Catedral de Florencia Duomo di Santa María dei
Fiori), humillados por no ser capaces de cubrir el gigantesco espacio central del crucero (un desproporcionado tambor octogonal sobreelevado),
tuvieron que esperar a que Filippo Brunelleschi consiguiera resolver el desafío técnico con una impresionante cúpula que abre la época del
Renacimiento (concurso de 1419 y construcción entre 1420 y 1436). Véase también catedrales de España.
El redescubrimiento del Digesto justinianeo (Digestum Vetus) permitió el estudio autónomo del Derecho (Pepo e Irnerio) y el
surgimiento de la Escuela de los Glosadores y de la Universidad de Bolonia (1088). Ese suceso, que permitirá el
redescubrimiento paulatino del Derecho romano, llevará a la formación del llamado Corpus Iuris Civilis y a la posibilidad de
plantear un Ius commune (Derecho común), y justificar la concentración de poder y capacidad reglamentaria en la institución
imperial, o en los monarcas, cada uno de los cuales empezará a considerarse como imperator in regno suo ("emperador en su
reino", definiciones de Bártolo de Sassoferrato y Baldo degli Ubaldi).
Rex superiorem non recognoscens in regno suo est Imperator: El rey no reconoce superiores, en su reino es emperador.
Decretal Per Venerabilem de Inocencio III, 1202.67
La difícil convivencia de Pontificado e Imperio (regnum et sacerdocium) a lo largo de los siglos dio origen entre 1073 y 1122 a la
querella de las investiduras. Distintas formulaciones ideológicas (teoría de las dos espadas, Plenitudo potestatis, Dictatus papae,
condenas de la simonía y el nicolaísmo) constituían un edificio levantado durante siglos por el que el papa pretendía marcar la
supremacía de la autoridad religiosa sobre el poder civil (lo que se ha venido denominando agustinismo político), mientras que el
Emperador pretendía hacer valer la legitimidad de su cargo, que pretendía derivar del antiguo Imperio romano (Translatio
imperii), así como el hecho material de su capacidad militar para imponer su poder territorial e incluso tutelar la vida religiosa
(tanto en los aspectos institucionales como los dogmáticos), a semejanza de su equivalente en Oriente. El acceso de distintas
dinastías a la dignidad imperial debilitó el poder de los emperadores, sujetos a un sistema de elección que les hacía dependientes
de un delicado juego de alianzas entre los dignatarios que alcanzaron el título de príncipe elector, unos laicos (príncipes
territoriales, independientes en la práctica) y otros eclesiásticos (obispos de ciudades libres). No obstante, periódicamente se
asistía a intentos de recuperar el poder imperial (Otón III y Enrique II entre los últimos otónidas), que en ocasiones llegaban a
enfrentamientos espectaculares (Enrique IV, de la dinastía salia, o Federico I Barbarroja y Federico II de la dinastía
Hohenstaufen). La oposición entre güelfos y gibelinos, cada uno asociado a uno de los poderes en liza (papa y emperador),
presidió la vida política de Alemania e Italia desde el siglo xii hasta bien entrada la Baja Edad Media.
Ambas pretensiones distaron mucho de hacerse efectivas, agotadas en su propio debate y superadas por la mayor eficacia política
de las entidades urbanas y los reinos del resto de Europa.68
Parlamentarismo
Apareció el parlamentarismo, una forma de representación política que con el tiempo se convirtió en el precedente de la división
de poderes consustancial a la democracia de la Edad Contemporánea. La primacía en el tiempo la tiene el Alþingi islandés (930),
que seguía el modelo de los thing o asambleas de guerreros germanos; pero desde finales del siglo xi se fue gestando un nuevo
modelo institucional, derivado de la obligación feudal de consilium, que implicaba a los tres órdenes feudales, y se generalizó por
Europa occidental: las Cortes de León (1188), el Parlamento inglés (1258) -previamente las relaciones de poder entre rey y
nobleza habían sido reguladas en la Carta EMagna, 1215, o las Provisiones de Oxford, 1258- y los Estados Generales franceses
(1302).
Las siguientes reformas monásticas, como la cartuja (San Bruno) y sobre todo la cisterciense
(San Bernardo de Claraval) significarán nuevos fortalecimientos de la jerarquía eclesiástica y
su implantación dispersa en todo el territorio europeo como una impresionante fuerza social
y económica ligada a las estructuras feudales, vinculada a las familias nobles y a las dinastías
regias y con una base de riqueza territorial e inmobiliaria, a la que se añadía el cobro de los
derechos propios de la Iglesia (diezmos, primicias, derechos de estola, y otras cargas locales,
como el voto de Santiago en el noroeste de España).
El fortalecimiento del poder papal intensificó las tensiones políticas e ideológicas con el
Imperio Germánico y con la Iglesia oriental, que en este caso terminarán llevando al Cisma de Abadía de Cluny.
Oriente.
Las Cruzadas trajeron como consecuencia la creación de un tipo especial de órdenes religiosas, que, además de someterse a una
regla monástica (habitualmente la cisterciense, incluyendo el cumplimiento teórico de los votos monásticos) exigían a sus
componentes una vida castrense más que ascética: fueron las órdenes militares, fundadas tras la toma de Jerusalén en 1099
(caballeros del Santo Sepulcro, templarios -1104- y hospitalarios -1118-). También se constituyeron en otros contextos
geográficos (órdenes militares españolas y caballeros teutónicos).
La adaptación a la pujante vida urbana de los siglos xii y xiii será misión de un nuevo ciclo de fundaciones en el clero regular: las
órdenes mendicantes, cuyos miembros no eran monjes, sino frailes (franciscanos de San Francisco de Asís y dominicos de Santo
Domingo de Guzmán, a las que siguieron otras, como los agustinos); y de nuevas instituciones: las Universidades y la
Inquisición.
La imposición del rito romano frente a la anterior multiplicidad de liturgias (rito hispánico, rito bracarense, rito ambrosiano,
etc.)
Mariología
La intensificación del papel de la Virgen María, que pasa a ser una corredentora con atributos
investigados por la mariología y aún no dogmatizados (Inmaculada Concepción, Asunción de
la Virgen), con nuevas devociones y oraciones (Avemaría, yuxtaposición de textos evangélicos
que se introduce en occidente en el; Salve, adoptada por Cluny en 1135; y Rosario,
introducido por Santo Domingo contra los albigenses), una fiebre de fundaciones de iglesias
en su nombre, y con un amplísimo tratamiento artístico. En la época del amor cortés la
devoción a la Virgen apenas podía distinguirse, al menos en las formas, de la que el
caballero sentía por su [Link] 16
Anunciación por Conrad von Soest, La mariología había nacido en la Antigüedad tardía con la patrística, y el culto popular de la
1403. La Virgen, modelo de virtudes virgen fue uno de los factores clave de la suave transición del paganismo al cristianismo, que
femeninas, cuya inocencia es
suele interpretarse como una adaptación del patriarcal monoteísmo del judaísmo al
simbolizada por el lirio, escucha el
mensaje divino traído por el
matriarcal panteón de las diosas-vírgenes-madre del Mediterráneo clásico: la cananea
arcángel San Gabriel y acepta su Astarté, la babilonia Istar, las griegas Rea y Gaia, la frigia Cibeles, la Artemisa de Éfeso, la
destino (concebir a Cristo por obra yDeméter de Eleusis, la egipcia Isis, etc., si bien "hay dos diferencias fundamentales entre el
gracia del Espíritu Santo -la culto cristiano a María y los cultos paganos: la clara conciencia de la absoluta trascendencia
paloma-) con humildad y de Dios, que opera como factor que elimina cualquier tendencia idolátrica y la oposición por
obediencia: Ecce ancilla Domini; fiatparte del cristianismo a una divinización de la vida que ponga en peligro el carácter
mihi secundum verbum tuum: He
absolutamente libre de la decisión creadora de Dios".Nota 17 La controversia Cristotokos-
aquí la esclava del Señor; hágase
en mí según tu palabra (Lucas Theotokos (María como "Madre de Cristo" o "Madre de Dios"), y el amplio tratamiento de
1:38).69 esta en el arte bizantino habían caracterizado a la iglesia oriental. El protagonismo de la
Virgen quedaba ampliamente compensado con la misoginia del tratamiento de otras figuras
femeninas, destacadamente Eva, la Magdalena y Santa María Egipcíaca. La renuncia al
cuerpo (la carne enemiga del alma) y a las riquezas, que da oportunidad al arrepentimiento y la redención (y confía su gestión a
la Madre Iglesia) solía ser el aspecto más destacable también en las vidas de otras santas y mártires.70
La celebración de las festividades en días distintos (viernes los musulmanes, sábados los
judíos, domingos los cristianos), los distintos tabúes alimentarios (cerdo, alcohol, rituales de
matanza que obligan a separar las carnicerías) y la separación física de las comunidades -
guetos, aljamas o juderías y morerías- planteaban una situación que, incluso con tolerancia
religiosa, distaba mucho de ser un trato igualitario. Los judíos cumplieron una función social
de chivo expiatorio que dio salida a las tensiones sociales en determinados momentos, con el
estallido de pogromos (revueltas antijudías, que tras la conversiones masivas dieron paso a
revueltas anticonversas) o con las políticas de expulsión (Inglaterra -1290-, Francia -1394- y
España -1492- y Portugal en 1496). La existencia de minorías religiosas dentro del
El pecado original, por Bertram von
cristianismo, en cambio, no podía ser aceptada, puesto que la comunidad política se
Minden, 1375. El tema de Adán y
identificaba con la unidad en la fe. Los definidos como herejes, por tanto, eran perseguidos
Eva daba la ocasión más habitual
por todos los medios. de representación de desnudos
durante la Edad Media.
También costumbres como los baños (conocidos desde las termas romanas y reintroducidos por los árabes) y prácticas como la
prostitución fueron objeto de críticas morales y reglamentaciones más o menos permisivas, llegando en el caso de los baños
progresivamente hasta la prohibición (se les acusaba de inmorales y de producir el afeminamiento de los guerreros), y en el de la
prostitución al confinamiento en determinados barrios, la obligación de llevar determinadas prendas y la detención de sus
actividades en determinadas fechas (Semana Santa). La erradicación de la prostitución no se concebía posible, dado lo inevitable
del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que el deseo irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las
doncellas y las mujeres respetables. Por lo general, los historiadores suelen coincidir que el periodo de la Plena Edad Media fue
una etapa de mayor libertad de costumbres que no tuvo que esperar a El Decamerón (1348), y que en algunas cuestiones, como
la condición femenina, significó una verdadera promoción, tanto frente a la Alta Edad Media como frente a la Edad Moderna;72
aunque el extendido mito de que se llegara a dudar si la mujer tenía alma es un error filológico.73
En España, simultáneamente a la disolución del Califato de Córdoba (en guerra civil desde el
1010 y extinguido el 1031), se creó un vacío de poder que los reinos feudales cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra,
Portugal y Aragón (fusionado dinásticamente con el condado de Barcelona) intentaron aprovechar, expandiéndose frente a los
reinos de taifas musulmanes en la llamada Reconquista. En las islas británicas, el reino de Inglaterra intentó repetidas veces
invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o menor éxito.
En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por
estos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el mar Báltico
una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental,
mientras su expansión hacia el oeste por el Atlántico (Islandia y Groenlandia) no pasó de la
mítica Vinlandia (asentamiento fracasado en América del Norte, en torno al año 1000). Los
vikingos orientales, (varegos), fundaron numerosos reinos en la Rusia europea y llegaron
hasta Constantinopla. Los vikingos occidentales (normandos) se instalaron en Normandía,
Inglaterra, Sicilia y el sur de la actual Italia, creando reinos centralizados y eficientes (Rolón,
Reconstrucción de un drakkar,
Guillermo el Conquistador y Roger I de Sicilia). En el este, en el año 955, Otón el Grande embarcación usada habitualmente
batió a los húngaros en la batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo por los vikingos.
que comenzaba la germanización de Polonia, hasta entonces pagana. Posteriormente, desde
tiempos de Enrique el León (siglo xii), los alemanes se fueron abriendo paso a través de las
tierras de los vendos, hasta el mar Báltico, en un proceso de colonización conocido como Ostsiedlung (que será mitificado
posteriormente con el romántico nombre de Drang nach Osten, o Afán de ir hacia el Este, lo que sirvió para justificar la teoría
nazi del espacio vital alemán Lebensraum). Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque
finalmente fallido, fueron las Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el mar
Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración.
Las Cruzadas
Las Cruzadas fueron expediciones emprendidas, en cumplimiento de un solemne voto, para liberar Tierra Santa de la
dominación musulmana. El origen de la palabra remonta a la cruz hecha de tela y usada como insignia en la ropa exterior de los
que tomaron parte en esas iniciativas, a partir de la petición del papa Urbano II y las predicaciones de Pedro el Ermitaño. Las
sucesivas cruzadas tuvieron lugar entre los siglos xi y xiii. Fueron motivadas por los intereses expansionistas de la nobleza
feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las iglesias de Oriente.
El símil astronómico de ocaso, que Johan Huizinga convierte en otoño, es utilizado con
mucha frecuencia en la historiografía, con un valor analógico que más que una decadencia en
lo económico o lo intelectual refleja un claro agotamiento de los rasgos específicamente
medievales frente a sus sustitutos modernos.76
Muerte de Wat Tyler, líder de la
revuelta campesina de 1381 en
La crisis del siglo xiv Inglaterra.
El final de la Edad Media llega con el comienzo de la transición del feudalismo al capitalismo,
otro periodo secular de transición entre modos de producción que no finalizará hasta el final
del Antiguo Régimen y el comienzo de la Edad Contemporánea, con lo que tanto este último periodo medieval como la Edad
Moderna entera cumplen un papel similar y cubren una similar extensión temporal (500 años) a lo que significó la Antigüedad
Tardía para el comienzo de la Edad Media.
La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el dinamismo de los campesinos forzó la
roturación de tierras marginales y las lentas mejoras técnicas no podían sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática
cambió, acabando con el denominado óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia y el cultivo de vides en
Inglaterra. Las malas cosechas condujeron a hambrunas que debilitaron físicamente a las poblaciones, preparando el terreno
para que la Peste negra de 1348 fuera una catástrofe demográfica en Europa. La repetición sucesiva de epidemias caracterizó un
ciclo secular.
Consecuencias de la crisis
Las consecuencias no fueron negativas para todos. Los supervivientes acumularon
inesperadamente capital en forma de herencias, que pudo en algunos casos invertirse en
empresas comerciales, o acumularon inesperadamente patrimonios nobiliarios. Las
alteraciones de los precios de mercado de los productos, sometidos a tensiones nunca vistas
de oferta y demanda cambió la forma de percibir las relaciones económicas: los salarios (un
concepto, como el de circulación monetaria ya de por sí disolvente de la economía
tradicional) crecían al tiempo que las rentas feudales pasaron a ser inseguras, obligando a los
señores a decisiones difíciles. Alternativamente primero tendieron a ser más comprensivos
con sus siervos, que a veces estuvieron en situación de imponer una nueva relación, liberados
de la servidumbre; mientras que en un segundo momento, sobre todo tras algunas rebeliones
campesinas fracasadas y duramente reprimidas, impusieron en algunas zonas una nueva
refeudalización, o cambios de estrategia productiva como el paso de la agricultura a la
ganadería (expansión de la Mesta).4
Nuevas ideas
Las nuevas ideas religiosas -que se adaptan mejor a la
forma de vida de la burguesía que a la de los
privilegiados- ya estuvieron en el fermento de las herejías
que se habían producido previamente, a partir del
siglo xii (cátaros, valdenses), y que habían encontrado
eficaz respuesta en las nuevas órdenes religiosas
mendicantes, insertas en el entorno urbano; pero en los
últimos siglos medievales el husismo o el wycliffismo
tienen una mayor proyección hacia lo que será la Reforma
protestante del siglo xvi El milenarismo de los flagelantes
Díptico de Melun, de Jean Fouquet convivía con el misticismo de Tomás de Kempis y con los Mismo díptico, Panel derecho: La
(1450). Panel izquierdo: Étienne desórdenes y corrupción de costumbres en la Iglesia que Virgen con el Niño. La modelo fue
Chevalier, el donante, con San culminaron en el Cisma de Occidente. Fue devastador el Agnès Sorel, amante del rey Carlos
Esteban, su santo patronímico. En VII de Francia, lo que aumenta el
impacto que tuvo en la cristiandad occidental el
otra época, la perspectiva jerárquica atrevimiento de la representación,
espectáculo de dos (y hasta tres) papas excomulgándose que aun así resultaba asumible por
hubiera distanciado a un simple
mutuamente (y a emperadores, reyes y obispos, y con la sensibilidad de la época.
mortal, por muy poderoso que fuera,
de personajes celestiales.
ellos a todos sus sacerdotes y fieles), uno en la llamada
cautividad de Aviñón a la que le sometía el rey de Francia
(fille ainée de l'Eglise, hija mayor de la Iglesia), otro en Roma y un tercero elegido por el
Concilio de Pisa (1409). La situación no se recondujo totalmente ni siquiera con el Concilio de Constanza (1413), que si hubieran
prosperado las tesis conciliaristas se habría convertido en una especie de parlamento europeo supranacional, cuasi-soberano y
competente en toda clase de temas. Hasta la humilde Peñíscola se llegó a convertir por algún tiempo en el centro del mundo
cristiano -para los escasos seguidores del papa Luna-.
Los intentos de imprimir mayor racionalidad al catolicismo ya venían estando presentes desde la cumbre de la escolástica de los
siglos xii y xiii con Pedro Abelardo, Tomás de Aquino o Roger Bacon; pero ahora esa escolástica se enfrenta a su propia crisis y
cuestionamiento interno, con Guillermo de Ockham o Juan Duns Escoto. La mentalidad teocéntrica iba lentamente dando paso a
una nueva antropocéntrica, en un proceso que culminará con el humanismo del siglo xv en lo que ya puede denominarse Edad
Moderna. Ese cambio no se limitó únicamente a las élites intelectuales: personalidades extravagantes, como Juana de Arco, se
convierten en héroes populares (con el contrapunto de otras terribles, como Gilles de Rais -Barba Azul-);79 la mentalidad social
va alejándose del conformismo temeroso para acoger otras concepciones que implican una nueva forma de afrontar el futuro y
las novedades:
y que seguirá siendo la situación de los humildes durante los siglos siguientes, da paso a la búsqueda de la fama y de la gloria
personal, no solo entre los nobles, sino en todos los ámbitos sociales: los artesanos comienzan a firmar sus productos (desde las
obras de arte a las marcas artesanas), y cada vez es menos excepcional que cualquier acto de la vida deje su huella documental
(libros parroquiales, registros mercantiles, escribanos, protocolos notariales, actos jurídicos).
El desafío al monopolio económico, social, político e intelectual de los privilegiados, creaba lentamente nuevos espacios de poder
en beneficio de los reyes, así como un lugar cada vez más amplio para la burguesía. Aunque la mayor parte de la población siguió
siendo campesina, lo cierto es que el impulso y las novedades ya no provenían del castillo o el monasterio, sino de la Corte y la
ciudad. Entretanto, el amor cortés (procedente de la Provenza del siglo xi) y el ideal caballeresco se revitalizaron y pasaron a
convertirse en una ideología justificativa del modo de vida nobiliario justo cuando este empezaba a estar en cuestión,81 viviendo
una época dorada, obviamente decadente, localizada en el período de esplendor del ducado de Borgoña, que reflejó Johan
Huizinga en su magistral El otoño de la Edad Media.
Véanse también: Gótico tardío, Gótico flamígero, Gótico internacional, Primitivos flamencos y Trecento (demasiados parámetros
en {{VT}}).
Véanse también: Reino nazarí de Granada, Primera Guerra Civil Castellana, Casa de Trastámara, Almogávar y Compromiso de
Caspe (demasiados parámetros en {{VT}}).
Véanse también: La Biga y la Busca, Guerra de los Remensas, Sentencia arbitral de Guadalupe, Revuelta Irmandiña y Revuelta
antijudía de 1391 (demasiados parámetros en {{VT}}).
Véanse también: Gótico isabelino, Plateresco y Manuelino.
Capilla del Condestable en la Catedral de La Virgen de los Reyes Católicos, Portada manuelina de la
Burgos, gótico final (1482). Maestro de la Virgen de los Reyes iglesia de Golega. El
Católicos (anónimo hispano retorcimiento de las
flamenco), 1491-1493, Museo del columnas imita el de las
Prado. gruesas maromas de los
barcos, en una nación
marinera volcada en la
Era de los
descubrimientos.
Decreto de la Alhambra
por el que se expulsa a los
judíos de España, el
mismo año que se
conquista Granada, se
descubre América y
Nebrija pública su
Gramática Castellana:
1492. Es el final de la
Edad Media y el comienzo
de la Edad Moderna, con
una unidad religiosa que
acompañó a la unión de
los reinos de la Monarquía
Católica.
Véase también
Portal:Edad Media. Contenido relacionado con Edad Media.
Arqueología medieval Épica medieval Música medieval
Arte medieval Estrategia militar medieval Pensamiento económico medieval
Cantar de gesta Filosofía medieval Renacimiento
Ciencia medieval Gastronomía de la Edad Media Saga (literatura)
Ciudad medieval Indumentaria (Edad Media) Teatro medieval
Cronología de la Edad Media Literatura medieval Técnica medieval
Historia medieval de España Medicina medieval en Europa Contribuciones islámicas a la Europa
Danza medieval Occidental medieval
Medievalismo
Notas
1. Aunque el primero que señaló la existencia de unidad en el periodo comprendido entre el siglo v y el xv fue el humanista
Flavio Biondo, la gloria de haber utilizado antes que nadie el término Edad Media le corresponde al obispo de Alesia,
Giovanni Andrea dei Bussi. En una carta suya del año 1469 se dice expresamente lo siguiente:
«sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores usque ad nostra tempora».
Esa media tempestas era el esbozo de unos «tiempos medios», que servían de puente entre la gloriosa antigüedad clásica,
a la que se mitificaba, y los nuevos tiempos, que habían vuelto sus ojos hacia aquel período de esplendor. Expresiones
como medium aevum, media tempestas, media aetas, etc., aparecen en historiadores o filólogos desde comienzos del
siglo xvi Así, por ejemplo, las utilizaron Joaquin de Wat, en 1501, o Juan de Heerwagen, en 1532. Más avanzado el siglo, en
1575, las encontramos en Marco Welser y Adriano Junius. El uso de dichas expresiones puede, asimismo, rastrearse en el
transcurso del siglo xvii: Conisius, en 1601; Goldats, en 1604; Vossius, en 1662; etc. Du Cange, en su célebre Glosario,
aparecido en 1678, habló de la «mediae et infimae latinitatis». Puede decirse que el término Edad Media había sido
plenamente admitido, por más que su origen no fuera propiamente obra de los historiadores, sino de los filólogos. No
obstante, en el mismo siglo xvii se produjeron algunas precisiones de gran transcendencia acerca de los «tiempos medios».
En 1665, Jorge Horn, en una obra titulada Arca Noé, llamaba «medium aevum» al período comprendido entre los años 300 y
1500. Poco tiempo después, en 1688, apareció un libro que iba a desempeñar un papel destacado en la fijación del
concepto de Edad Media. Se trata de la Historia medii aevi a temporibus Constantini Magni ad Constantinopolim a Turcis
captam, del que era autor Cristóbal Keller, profesor de la universidad alemana de Halle. Fue Keller, cuyas precisiones
cronológicas sobre el Medievo son bien significativas, el punto de partida de la difusión y generalización de la expresión
Edad Media. Valdeón, op. cit., vol 11 pg. 11.
2. Incluso en la actualidad se juzga a la Edad Media como una época mala o "fea", a la vez violenta, oscura e ignorante. Ahora
sabemos que esta imagen es falsa, aunque hubo una Edad Media de la violencia, y no únicamente la de los conflictos y las
guerras entre grupos y entre países, sino también las violencias contra los judíos, con el comienzo del antisemitismo, y la
represión de los rebeldes a la doctrina de la Iglesia... Evidentemente, las Cruzadas también forman parte del balance
negativo. Pero la Edad Media fue igualmente, y pienso que incluso ante todo, un gran periodo creador. Se puede apreciar en
el terreno el arte, de las instituciones, por supuesto primordialmente en las ciudades (por ejemplo con las universidades), o
incluso del pensamiento, en el que la filosofía que se ha llamado "escolástica" alcanzó altas cumbres del saber... la Edad
Media creó "lugares de encuentro" comerciales y festivos (las ferias, los mercados y las fiestas), en los que seguimos
inspirándonos. Le Goff, op. cit., pgs. 115-116.
En esta época, la noche se vive en ambientes poco luminosos: en cabañas alumbradas a lo sumo por el fuego del
hogar, en las estancias amplísimas de castillos iluminados por antorchas o en la celda de un monje a la débil luz de
un candil, y oscuras (además de inseguras) eran las calles de los pueblos y de las ciudades. No obstante, ésta es
una característica propia también del Renacimiento, del Barroco y -más tarde aún- del período que se prolonga al
menos hasta el descubrimiento de la electricidad. En cambio, al hombre medieval se le ve -o, al menos, se le
representa en poesía y en pintura- en un ambiente muy luminoso. Lo que llama la atención en las miniaturas
medievales es que, habiendo sido realizadas tal vez en ambientes oscuros apenas iluminados por una única
ventana, están llenas de luz, incluso de una luminosidad especial, producida por la proximidad de colores puros:
rojo, azul, oro, plata, blanco y verde, sin matices ni claroscuros.
Umberto Eco, Historia de la Belleza, pg. 99-100
Le Goff, Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media, Paidós, 2010; Georges Duby La época de las catedrales citados
por Guillermo Altares Robin Hood y la actualidad de la Edad Media ([Link]
[Link]), El País, 26 de diciembre de 2010
3. El debate entre las distintas concepciones del feudalismo es uno de las clásicas discrepancias entre las escuelas
institucionalista o restrictiva (François-Louis Ganshof Qu'est-ce que la féodalité? -Qué es el feudalismo-, 1947); y la
materialista (Georges Duby Señores y Campesinos). Para el caso español es muy ilustrativo este texto de Salustiano Moreta
(1978) Señores contra labradores: el malhechor feudal en la literatura ([Link]
tm):
Respecto al feudalismo castellano, dado que la historiografía oficial y academicista partió de los presupuestos
teórico-metodológicos positivistas y de una idea jurídico-política del feudalismo, no se dudó en asegurar «sin riesgo
de error, que el sistema feudal no alcanzó en los Estados de la Reconquista su completo desarrollo y que la
estructura social y política de la mayor parte de la España cristiana nunca llegó a constituirse según las formas
políticas de los Estados feudales» (Luis García de Valdeavellano, Las instituciones feudales en España, pág. 231).
En esta misma línea, a partir de la consideración del feudalismo como un fenómeno esencialmente político y
superestructural, se formularía una distinción mixtificante entre régimen feudal y régimen señorial como categorías
excluyentes y contrapuestas (Luis García de Valdeavellano, op. cit; Grassotti, Las instituciones feudo-vasalláticas en
León y Castilla. Partiendo desde presupuestos positivistas, Salvador de Moxó ha puesto de manifiesto algunas de
las limitaciones de las causas y razones aducidas por los dos autores anteriores para mantener la no feudalización
castellana. Sociedad, estado y feudalismo, págs. 193-202.). Por fortuna la visión académico-oficial del feudalismo en
general y del feudalismo castellano en particular resulta cada vez menos inapelable y su cuestionamiento crítico se
halla en marcha, precisamente desde las perspectivas teórico-metodológicas derivadas -en unos casos simplemente
invocadas y en otros asumidas directa y conscientemente, aunque con desigual acierto y rigor de la otra concepción
del feudalismo: el feudalismo entendido como modo de producción (Pese a no contar todavía con una sola
monografía rigurosa sobre el feudalismo en Castilla analizado desde las categorías y métodos derivados de su
consideración como «modo de producción» se han publicado ya algunos trabajos y se van ensayando, poco a poco,
ciertas observaciones y problemas que apuntan hacia esa dirección: Bartolomé Clavero, Mayorazgo: propiedad
feudal en Castilla (1369-1836), págs. 60 y ss.; Señorio y hacienda a finales del antiguo régimen en Castilla; Julio
Valdeón Baruque, Prólogo en El modo de producción feudal, Akal, págs. 7-14; Sebastiá Domingo, Crisis de los
factores mediatizantes del regimen feudal; Reyna Pastor de Togneri, Del islam al cristianismo, págs. 12 y ss.)
Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil...
en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz.
Aprecio mucho esta antigua sentencia: «La púrpura es un glorioso sudario».
En tiempos de Mamun, las escuelas de medicina fueron extremadamente activas en Bagdad. El primer hospital
público gratuito fue abierto en Bagdad durante el califato de Harun Al-Rashid. Al desarrollarse este sistema, médicos
y cirujanos fueron requeridos para impartir lecciones en la escuela de médicos, y entregaban diplomas a aquellos a
los que consideraban cualificados para practicar la medicina. El primer hospital en Egipto fue abierto en 872, y a
partir de entonces saltaron a todo lo largo y ancho del Imperio, desde Al-Andalus hasta Persia.
La Universidad de Al Karaouine (Fez, Marruecos, 859) es considerada la más antigua del mundo.52 La primera universidad
completa sería la Universidad Al-Azhar (El Cairo, Egipto, siglo x), que ofrecía una amplia variedad de graduaciones
académicas, incluyendo estudios de post-grado.
15. Un ejemplo de esta utilización nos lo ofrecen quienes citan (descontextualizando sus circunstancias históricas) el conocido
refrán alemán, «El aire de la ciudad os hará libres», como corroboración de la tesis ideológica que atribuye a la ciudad, en
general, la capacidad de conseguir que un sujeto de la especie humana pueda alcanzar la libertad, es decir, sin tener en
cuenta que el refrán citado se formula en el proceso de transformación del sistema feudal en el sistema constituido por las
ciudades burguesas de la baja edad media.58
16. Para toda la sección Le Goff, op. cit., pgs. 80-87; la cita en cursiva, de Agustín Rico Mansilla En torno a Gonzalo de Berceo:
Los "milagros de Nuestra Señora" y el culto a la Virgen, de donde también es esta cita:
Casi todos los historiadores que han estudiado el tema están de acuerdo en un punto: En Europa, los siglos xii y xiii
marcaron el auge de uno de los fenómenos más interesantes del cristianismo, el culto a la Virgen María (Gerli,1988).
Hasta ese momento, la devoción a la Virgen, aun existiendo, había sido algo de importancia menor en la Iglesia.
Hilda Graef (1967), desde la más estricta ortodoxia católica, considera al siglo xii como la edad de oro de la
mariología. Y Atienza (1991) estima que el culto a María en el occidente cristiano estalló masivamente a finales del
siglo xi se expandió a lo largo de los siglos xii y xiii y se estabilizó, pero con una implantación popular cada vez más
amplia, a partir del siglo xiv
Véase también una perspectiva más tradicionalista en el artículo Devoción a la Santísima Virgen María ([Link]
om/d/[Link]) de la Enciclopedia Católica.
17. Juan Martín Velasco Diccionario de Mariología Págs. 580-582: Paganismo y devoción a María ([Link]
AS/MAR%C3%8DA/paganismo_devocion_maria.htm); también Agustín Rico Mansilla op. cit.
parece casi seguro que la consideración y aceptación por la Iglesia del protagonismo mariano en el misterio de la
Encarnación fue evolucionando progresivamente desde el siglo ii hasta el V (Concilio de Efeso), pero no puede
afirmarse con seguridad que se difundiera entre la gran masa de fieles y, menos aún, que fuese objeto de un culto
generalizado. Por otra parte, conviene recordar que la liturgia católica fue sustituyendo muy lentamente a los
primitivos cultos precristianos, los cuales tardaron varios siglos en olvidarse; aún se pueden rastrear en muchas
fiestas actuales de base pagana. Hemos visto que el estudio de las festividades dedicadas a María aporta algunos
datos: En la Iglesia oriental solo se tiene noticia de una fiesta anterior al siglo v: la "Conmemoración de Santa
María": y, a principios del siglo vi la del "Tránsito de la Virgen". Sorprendentemente, en la Iglesia romana no se
conocen fiestas marianas hasta el siglo vii lo qué induce a pensar que la evolución fue bastante más lenta.
18. Es la tesis que defiende el historiador Kenneth Clark en Civilization, un prestigioso documental televisivo de la BBC, de la
que se publicó también un libro.
19. Basándose en una teoría de Eugenio D'Ors se ha aplicado esta idea a los periodos del Arte griego: constructivo=arcaico,
pleno=clásico y decadentes=helenístico; y veía paralelismos en el Renacimiento: Quattrocento-Cinquecento-Manierismo; o
en otros periodos: Barroco tenebrista-Barroco triunfante-Rococó; Neoclasicismo-Romanticismo
Referencias
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