INTERACCIÓN NUCLEAR
Estudio sobre la composición del núcleo: interacción fuerte. Energía de enlace. Equivalencia entre
masa y energía.
Breve referencia al modelo atómico: núcleo y electrones
Partículas nucleares: neutrones y protones
Nucleidos: número másico. Isótopos
Interacciones dominantes en los ámbitos atómico-molecular y nuclear y órdenes de magnitud de
las energías características en los fenómenos atómicos y nucleares.
Interacción fuerte
Energía de enlace y defecto de masa
Principio de equivalencia masa-energía
Estabilidad nuclear
Radiactividad: interacción débil. Magnitudes y leyes fundamentales de la desintegración radiactiva.
Breve reseña histórica
Descripción de los procesos alfa, beta y gamma y justificación de las leyes del desplazamiento.
Ley de desintegración radiactiva; magnitudes
Fusión y fisión nucleares: sus aplicaciones y riesgos. Aplicaciones tecnológicas y repercusiones
sociales
Balance energético (masa-energía) en las reacciones nucleares
Descripción de las reacciones de fusión y fisión; justificación cualitativa a partir de la curva de
estabilidad.
Efectos biológicos de las radiaciones
Utilización de los radioisótopos y reactores nucleares
La búsqueda de la unificación de las interacciones fundamentales
Interacciones fundamentales en la Naturaleza; estudio comparativo de sus características y
dominios de influencia.
Estudio sobre la composición del núcleo: interacción fuerte. Energía de enlace.
Equivalencia entre masa y energía.
La teoría atómica aceptada actualmente considera el átomo formado por un núcleo y una corteza
electrónica. El núcleo es de carga positiva, tamaño muy pequeño (diámetro del orden de 10 -14m) y
densidad muy grande ( del orden de 2,3 10 17 Kg/m3 ) y es el responsable de las propiedades físicas del
átomo. La corteza está compuesta por electrones de carga negativa; es de mayor tamaño que el núcleo
( diámetro del orden de 10 -10m), menos denso (casi vacío), de carácter difuso y su estructura determina el
comportamiento químico de las sustancias. El núcleo está compuesto por nucleones : protones de carga
positiva y neutrones sin carga eléctrica. El nº de protones que posee un núcleo se denomina nº atómico y
se representa por la letra Z. El nº total de nucleones del núcleo (nº de protones más nº de neutrones) se
denomina nº másico y se representa por A. Cada uno de los núcleos caracterizados por un nº másico se le
denomina núclido. Existen elementos que poseen el mismo nº atómico y diferentes números másicos (por
tener diferente nº de neutrones): son los denominados isótopos.
La interacción dominante en el ámbito atómico-molecular es la interacción electromagnética; las
energías en estos procesos son del orden de eV (electronvoltios; 1eV = 1,6 10 -19J ). La interacción nuclear
es una interacción fuerte; las energías en estos procesos son del orden de MeV (1MeV = 10 6 eV).
Al ser los protones de carga positiva se repelerán eléctricamente. La estabilidad observada en los
núcleos se debe a la presencia de los neutrones. Las fuerzas entre estas partículas se denominan fuerzas
nucleares o interacción fuerte y tienen las siguientes propiedades:
- Son de corto alcance, atractivas para distancias comprendidas entre los 0,4 10 -15m y los 10-15m;
repulsiva para distancias menores y nula para distancias mayores.
- Son muy intensas, unas 100 veces más intensas que las electromagnéticas.
- Son saturadas, es decir, cada nucleón está ligado sólo a un nº determinado de nucleones y no a
todos los existentes en el núcleo.
- Son independientes de la carga eléctrica, o sea, son las mismas entre dos protones, dos neutrones
o un protón y un neutrón.
Experimentalmente se ha comprobado que la masa de un núcleo es menor que la suma de las masas
de las partículas que lo componen (protones y neutrones). Por tanto la masa de los nucleones en estado
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libre es mayor que la masa del núcleo al que dan lugar. A esta diferencia se le denomina defecto de masa
y su valor sería, para un núcleo de nº atómico Z y nº másico A:
Δm = Z mp + (A – Z) mn - Mnúcleo
Este fenómeno ocurre porque se desprende una cierta cantidad de energía en el proceso de formación del
núcleo. La cantidad de energía que se desprende está en correspondencia con la masa perdida por la
ecuación de Einstein (principio de equivalencia masa-energía: parte de la masa se convierte en energía
que se desprende en el proceso de formación del núcleo):
ΔE = Δm c2 = {Z mp * (A – Z) mn – Mnúcleo } c2
A esta energía de ligadura del núcleo se le denomina energía de enlace y es la que mide la estabilidad del
núcleo (pues para romperlo debemos dar al núcleo una energía superior a la de enlace).
Denominamos energía de enlace por nucleón al cociente entre la energía de enlace y el nº de nucleones:
cuanto mayor sea esta energía mayor será la estabilidad nuclear, ya que ésta es la energía que hay que
suministrar a cada nucleón para separarlo del núcleo. También es la energía que se desprende por nucleón
cuando se forma el núcleo.
En el gráfico se representa la energía de enlace
por nucleón en función del nº másico. Se
observa que el máximo se encuentra en A = 56
(hierro), y a continuación disminuye. Los
núcleos de masa intermedia son los más
estables ya que necesitan una mayor energía
para liberar sus nucleones. Los núcleos más
pesados, como el uranio, son menos estables y
liberarán energía si se dividen en otros dos más
ligeros. Del mismo modo los núcleos más
ligeros son menos estables y liberarán energía
cuando se unan entre sí para formar un núcleo
mayor.
Radiactividad: interacción débil. Magnitudes y leyes fundamentales de la desintegración
radiactiva.
En 1896, estudiando la fosforescencia, Becquerel descubrió la radiactividad, al dejar sales de
Uranio junto a unas placas fotográficas dentro de un cajón. Las placas se velaron a pesar de que estaban
protegidas de la luz. Concluyó que el uranio emitía una radiación, análoga a los rayos X, pero más
poderosa, capaz de atravesar la envoltura de las placas fotográficas. Más tarde, en 1898, los esposos Curie
descubrieron otros elementos radiactivos (polonio y radio). Se vio que la actividad de un material
radiactivo no se modificaba debido a un procedimiento físico o químico, como el cambio de estado o la
combinación química, y que la actividad era proporcional a la cantidad de elemento radiactivo. Por todo
ello se llegó a la conclusión de que la radiactividad es un proceso nuclear. Más tarde se demostró que las
emisiones radiactivas eran de tres tipos:
Rayos α: identificados por Rutherford como núcleos
de helio (tienen dos cargas positivas). Poseen un
poder de penetración pequeño (son frenados por unos
pocos centímetros de aire o por una fina lámina de
cartón). Tienen un gran poder de ionización debido a
su gran masa ( al chocar con otros átomos arrancan
los electrones de su corteza). La desintegración es
un proceso por el cual un núcleo radiactivo pesado, en
los que la fuerza nuclear fuerte no es capaz de
mantener a los nucleones unidos, emite una partícula
de dos protones y dos neutrones, convirtiéndose en
otro núcleo de nº atómico Z-2 y nº másico A-4.
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Rayos γ: son ondas electromagnéticas de alta frecuencia, que cuando interaccionan con la materia lo
hacen como fotones de alta energía. Es neutra pues no se desvía en campos eléctricos. Se emiten cuando
un núcleo está excitado (posee exceso de energía). Al emitir un rayo el núcleo pierde energía y se
estabiliza. Normalmente ocurre después de una desintegración α o β. Tienen gran poder de penetración
(son frenados por 1m de hormigón y un poder de ionización casi nulo.
Rayos β-: la desintegración β- es un proceso en el que un núcleo radiactivo emite un electrón (no es de la
corteza) obtenido en el núcleo por la transformación de un neutrón en protón:
Su masa es mucho menor que la de las partículas por lo que tienen mayor poder de penetración que
éstas ( son frenados por varios metros de aire o una lámina de metal) y menor poder de ionización. La
emisión β pone de manifiesto la existencia de una fuerza nuclear distinta de la interacción fuerte entre
nucleones. Es la fuerza nuclear débil, de alcance más corta que la anterior y magnitud 10 13 veces menor.
Esta radiación es propia de los isótopos cuyo nº másico es superior al de los isótopos estables del mismo
elemento.
Rayos β+: es el proceso por el cual un núcleo radiactivo emite un positrón formado cuando un protón del
núcleo se convierte en un neutrón:
esta radiación es propia de los isótopos cuyo nº másico es inferior a los de los isótopos estables de ese
elemento. Sus propiedades son similares a la desintegración β-.
Leyes del desplazamiento radiactivo: son leyes que nos relatan qué le ocurre a los núcleos al emitir
alguna de las partículas estudiadas anteriormente. Se deben a Soddy y Fajans.
Cuando un núcleo X emite una partícula α se convierte en otro Y cuyo nº másico es cuatro
unidades menor y cuyo nº atómico es dos unidades menor. Y es un elemento que está dos lugares
a la derecha de X en el sistema periódico.
Cuando un núcleo X emite una partícula β- se convierte en otro núcleo Y con el mismo nº másico
y una unidad más de nº atómico. El elemento Y está un lugar por delante de X en el sistema
periódico.
Cuando un núcleo X emite una partícula β + se convierte en otro núcleo Y de igual nº másico y
una unidad menos de nº atómico. El elemento Y está un lugar por detrás del elemento X en el
sistema periódico.
Cuando un núcleo emite una partícula γ altera su contenido energético pero no cambia su nº de
nucleones. Después de una desintegración α o β el núcleo queda con un exceso de energía
(excitado) y mediante esta radiación pasa a tener una menor cantidad de energía y una mayor
estabilidad.
Ley de la desintegración radiactiva: Una muestra de material radiactivo que inicialmente posee N 0
núcleos se va desintegrando con el tiempo (va disminuyendo el nº de núcleos), de forma que al cabo de
un tiempo infinitesimal dt quedarán un nº de núcleos igual a N y se habrán desintegrado dN núcleos:
el signo negativo nos indica que el nº de núcleos decrece en el tiempo. La constante de proporcionalidad
es característica de cada núclido y se denomina constante de desintegración. Para un intervalo finito de
tiempo el nº de núcleos que quedarán será, integrando la ecuación anterior:
Ley: el nº de núcleos de una muestra radiactiva decrece de forma exponencial con el tiempo.
La unidad es desintegraciones / segundo. También se usa el Curio = Ci que equivale a 3,7 10 10 des/s.
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Las magnitudes características de la desintegración radiactiva son:
Período de semidesintegración: es el tiempo que tarda una muestra radiactiva en reducirse a la
mitad:
Vida media: es el tiempo promedio de vida de los núcleos presentes en una muestra radiactiva:
Actividad: es el nº de desintegraciones en la unidad de tiempo, o sea, la velocidad de
desintegración:
el Becquerel es la actividad de una muestra que tiene una desintegración por segundo.
Fusión y fisión nucleares: sus aplicaciones y riesgos. Aplicaciones tecnológicas y
repercusiones sociales:
Fisión nuclear
En 1938, los científicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann observaron que, al bombardear uranio
con neutrones, obtenían, en ocasiones, núcleos de menor tamaño, en los que el número de nucleones era,
aproximadamente, la mitad de los que contenía el núcleo original. Lo que ocurría con el núcleo de uranio
es que, tras absorber el neutrón, se partía en dos pedazos casi iguales. A ese fenómeno se lo denominó
fisión nuclear, y es característico de muchos isótopos de número atómico elevado. En el uranio resulta
mucho más sencillo fisionar un núclido de 235U, que representa solo el 0,7% en una muestra de uranio
natural, que un núclido de 238U, el isótopo mas abundante, que supone el 99,3% del total. El proceso de
fisión del 235U se explica teniendo en cuenta que, al absorber un neutrón, este núclido transmuta en 236U,
quedando, además, en un estado energético excitado e inestable. En esas condiciones, el núclido se
deforma y, en el instante en que la fuerza de repulsión electrostática entre protones supera a la fuerza de
interacción nuclear fuerte, el núcleo se parte en dos de menor tamaño, al tiempo que emite dos o tres
neutrones. Una de las formas en que se desintegra el 235U al ser fisionado es la siguiente:
Fusión nuclear
En un apartado anterior vimos que la masa de cualquier núcleo estable es menor que la de los protones y
neutrones que lo forman. Por ejemplo, en el 4He, su masa es menor que la suma de la de los dos protones
y los dos neutrones que lo forman. Por tanto, si unimos dos neutrones y dos protones para formar un nú-
cleo de 4He, se producirá una pérdida de masa que vendrá acompañada por una liberación de energía. Se
denomina fusión nuclear al proceso que consiste en formar núcleos juntando protones y neutrones
individuales o formar núcleos más grandes uniendo núcleos más pequeños. Los núcleos ligeros pueden
combinarse para formar núcleos más grandes, liberando energía en el proceso, ya que la energía de enlace
por nucleón es menor para los núcleos ligeros que para los núcleos de tamaño intermedio. Sin embargo,
iniciar una fusión nuclear es difícil. Los núcleos que se quiere unir tienen todos carga positiva y, por
tanto, se repelen entre sí. Es necesario aproximarlos mucho el uno al otro, para que la fuerza nuclear
fuerte supere a la fuerza de repulsión electrostática y, de ese modo, sea posible la fusión. Para ello, los
núcleos deben moverse a gran velocidad y, por tanto, deben encontrarse a temperaturas muy elevadas, del
orden de millones de grados. Debido a ello, a los dispositivos de fusión se los denomina dispositivos
termonucleares.
Efectos biológicos de las radiaciones
Las radiaciones ionizantes, rayos α, β, γ y neutrones, conllevan riesgos debidos a la energía que transportan ya la
posible asimilación por los seres vivos de sustancias radiactivas. La ionización de los átomos de los tejidos vivos
produce su destrucción o la modificación del código gen ético con la aparición de patologías graves, como cánceres y
malformaciones.
La medida de la peligrosidad de la radiactividad se realiza evaluando su interacción con la materia. Algunos de los
criterios y unidades empleados más habitualmente son:
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.La actividad: es la cantidad de desintegraciones que se producen por unidad de tiempo en una muestra radiactiva.
En el Sistema Internacional se mide en becquerel (Bq): 1 Bq equivale a una desintegración por segundo. Es habitual
utilizar el curio (Ci): 1 Ci equivale a 3,7.1010 desintegraciones por segundo.
.La exposición: es la carga eléctrica producida por la ionización del aire a consecuencia de la radiación emitida por
1 kg de muestra. En el Sistema Internacional se expresa en C/kg, aunque suele usarse el rontgen (R): 1 R = 2,57 10 -9
C/kg
.La dosis absorbida: es la cantidad de energía absorbida por 1 kg de materia sometida a radiación. Su unidad en el
Sistema Internacional es el J /kg, denominado gray (Gy), aunque se utiliza mucho el rad (1 rad = 0,01 Gy). La dosis
absorbida varía con el material, pero en el tejido orgánico humano 1 R 1 rad. Entre 25 y 50 rad pueden producirse
alteraciones en la sangre, y 400 rad son mortales.
.La dosis equivalente: es el producto entre la dosis absorbida y un coeficiente llamado de eficacia biológica relativa
(EBR), que depende del tipo de radiación. Para los rayos X de 250 kV, el EBR es 1; para los neutrones y partículas
, el EBR es 10. Una unidad habitual es el rem (1 rem = 0,01 J /kg), aunque en el Sistema Internacional se utiliza el
sievert (Sv): 1 Sv = 100 rem.
Aplicaciones de los radioisótopos:
El elevado número de aplicaciones que presentan los radioisótopos se debe, por un lado, a la emisión radiactiva de
estos y, por otro, a que el átomo radiactivo es, desde el punto de vista químico, totalmente indiferenciable de su
isótopo estable, interviniendo, por tanto, en las reacciones químicas del mismo modo, lo que nos permite seguirlo
(gracias a la emisión radiactiva que lo acompaña) a lo largo de un proceso, ya sea químico o biológico. Esto último ha
servido para descubrir el meca- nismo de funcionamiento de muchas reacciones químicas, lo que ha dado lugar al
desarrollo de la química orgánica ya aplicaciones biológicas, médicas, químicas o industriales, entre las que se
destacan algunas a continuación:
Medicina: En medicina nuclear, un radionucleido se ad- ministra a un paciente para investigar un fenó- meno
específico por medio de un detector especial, a menudo una cámara gamma, ubicado fuera del cuerpo. La importancia
de la medicina nuclear puede apreciarse por el hecho de que uno de cada tres pacientes que acuden a un hospital, en
un país industrializado, recibe los beneficios de algún tipo de procedimiento de medicina nuclear. La mayoría de los
procedimientos nucleares son de diagnóstico. Sin embargo, los radionucleidos administrados al paciente constituyen
medios terapéuticos valiosos.
Investigación: Los trazadores han sido los instrumentos fundamentales para el esclarecimiento de los procesos
biológicos; la información proporcionada por las moléculas marcadas en las distintas etapas del ciclo celular y el
auxilio prestado por las técnicas de separación analítica, cada vez más refinadas, han hecho posible el conocimiento
de los mecanismos básicos de los fenómenos biológicos.
Industria: La industria ofrece un amplio campo de actividades para el empleo de las fuentes encapsuladas, ya sea en
el control de calidad de las materias primas de procesos industriales (cementeras, centrales térmicas, refinerías
petrolíferas, etc.), ya sea en el control de calidad de productos fabricados en serie. La irradiación con fuentes intensas
también se considera como una operación unitaria de proceso para mejorar la calidad de determinados productos
(plásticos especiales, esterilización de productos de "usar y tirar", etc.). Entre estas aplicaciones, cabe citar los
medido- res de control, el control de calidad por gammagrafía y la polimerización por radiación. Algunos isótopos
utilizados en industria son el 85Kr, para medida de espesores, el 55Fe, para analizar recubrimientos electrolíticos, o e1
192
Ir, para examinar soldaduras en oleoductos, gasoductos, aviones, etc.
Agricultura: En agricultura se hace uso de las fuentes de 60Co y, esporádicamente, de 137Cs, para la conservación de
alimentos por irradiación, la esterilización de insectos, la irradiación de semillas para provocarla mejora de cultivos
por aparición de mutaciones, el incremento de la producción pecuaria, etc. También se emplean los trazadores
radiactivos en e' estudio de la absorción de nutrientes por las plantas y en la diagnosis de enfermedades infecciosas
del ganado, etc.
Medio Ambiente: La protección del Medio Ambiente ha ido creciendo en consideración durante los últimos treinta
años, hasta llegara ser el elemento crítico en la selección de las tecnologías de menor impacto ambiental, relegando a
un segundo lugar el sobrecoste que ello pueda suponer. Así, los isótopos radiactivos se emplean, por ejemplo, para el
abatimiento de contaminantes o la conservación del patrimonio histórico.
Reactores nucleares:
Los físicos alemanes O. Hahn y 0. Firsch lograron en 1939 la fisión del U y comprobaron que con los
neutrones emitidos podía obtenerse una reacción nuclear auto mantenida: si estos neutrones fisionan otros
núcleos, se liberan más neutrones que continúan el proceso, produciéndose una reacción nuclear en
cadena.
En la reacción de fisión del uranio, además de la energía
liberada, se desprenden tres neutrones. La condición
para el automantenimiento de la reacción es que al
menos uno de los tres neutrones liberados en cada paso
produzca una fisión (relación 1:1, llamada crítica). Si
faltan neutrones, se dice que la situación es subcrítica; y,
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si la frecuencia de fisiones aumenta, la situación es supercrítica. Los neutrones emitidos en la fisión del
U-235 son de los llamados «rápidos», con energías de entre 1 y 2 MeV, y son poco adecuados para
producir fisión en otros núcleos. Es preciso moderarlos a base de choques parcialmente elásticos con
núcleos ligeros, hasta conseguir neutrones de unos 0,03 MeV llamados «térmicos». Los reactores
nucleares son instalaciones destinadas a obtener energía a partir de reacciones de fisión en cadena del U-
235. Se diferencian unas de otras en el tipo de combustible, el tipo de moderador y el tipo de
refrigeración. .El combustible utilizado es una mezcla pobre de isótopos U-235 y U-238 (aunque
actualmente existen de plutonio). Los porcentajes pue- den variar desde un 0,7% de U-235 en los
reactores de uranio natural hasta un 3 % en los reactores de uranio enriquecido. .La termalización y
control de los neutrones emitidos se realiza mediante un moderador de neutrones, que puede ser agua
ligera, agua pesada o grafito. Los neutrones chocan con los átomos de estas sustancias, perdiendo energía
en estos choques. Según la velocidad de los neutrones que producen las reacciones de fisión, los reactores
se clasifican en rápidos y lentos. .El refrigerante evacua el calor producido en el núcleo del reactor. Según
el material utilizado como refrigerante, los reactores se clasifican en reactores de agua (ligera o pesada),
reactores de gas , de aire o de sales fundidas. La producción de neutrones térmicos depende del volumen
del reactor, y su pérdida es proporcional a la superficie del material fisionable. Debido a ello, existe un
tamaño crítico para el cual la producción de neutrones es igual a su pérdida.
Interacciones fundamentales en la Naturaleza. Estudio comparativo de sus características
y dominios de influencia.
Para estudiar el átomo, nos basta suponer válida, a esta escala, la ley de Coulomb. Este solo
conocimiento permitió descubrir la existencia de un núcleo cargado positivamente y una nube de
electrones externa al mismo. Entre núcleo y electrones existe un tipo de interacción que recibe el nombre
de electromagnética.
Las desintegraciones radiactivas en las que un núcleo emite un electrón (desintegración β) llevan
a nuevas ideas que permiten afirmar que, en los átomos que tienen un exceso de neutrones, algunos de
éstos (n) se desintegran en un protón (p) y un electrón (e):
n=p+e
Este proceso se rige por la interacción débil.
Un intento de explicar la estabilidad de los núcleos que contienen más de un protón lleva a
postular la existencia de fuerzas nucleares de corto alcance, como fuerzas atractivas que, a distancias muy
cortas (del orden de los diámetros nucleares), son más intensas que las de repulsión electrostática entre
protones, manteniéndose así los núcleos estables. Es la llamada interacción fuerte.
Desde los trabajos de Newton se sabe que los cuerpos materiales se atraen. Cabría preguntarse
cómo afecta este hecho a las partículas elementales, que también tienen masa. El resultado de esta
investigación conduce a la interacción gravitatoria.
Si se trata de comparar los efectos de estas interacciones entre sí, se ve que la intensidad de las
mismas viene definida por un factor llamado constante de acoplamiento. En el caso de la interacción
fuerte, la más intensa de todas, este factor es del orden de la unidad. Su acción se manifiesta a distancias
de hasta 1 fermi (1 fermi = 10 -15 m). La siguiente es la interacción electromagnética, cuya constante de
acoplamiento vale, aproximadamente, 7,3.10-3. Su alcance es infinito. La constante de acoplamiento para
las interacciones débiles vale 5.10-14. Es de muy corto alcance. Finalmente, para la interacción
gravitatoria, este factor vale 2.10-39. Su alcance es infinito.
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