CLASIFICACIÓN TEMÁTICA RIMAS Gustavo
Adolfo Bécquer (4 bloques)
1) Rimas I – XI: en este primer grupo, el autor
realiza una profunda reflexión sobre la inspiración y el
misterio creativo. El poeta considera la poesía como algo
natural en el ser humano que se encuentra en cualquier
parte, desde una sonrisa a un amanecer.
RIMA VII ¿En qué momento surge la inspiración de un
artista?
Del salón en el ángulo oscuro, Para Bécquer la iluminación de un genio se
de su dueño tal vez olvidada, encuentra siempre latente, está en su alma.
silenciosa y cubierta de polvo Entonces, ¿qué es necesario para que esta
veíase el arpa. brote? Un pequeño estímulo.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!- pensé-. ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: Levántate y anda!
2) Rimas XI – XXIX: en este segundo grupo de poemas el autor se muestra
esperanzado y feliz, por lo que centra su temática en lo bello que es el
amor correspondido. Destacan todos por ser poemas más cortos que
transmiten bonitas emociones y buscan la complicidad del lector.
RIMA XVII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto…; la he visto y me ha mirado…
¡Hoy creo en Dios!
A través de este poema de amor el autor refleja el motivo de su felicidad presente. De
nuevo, su amada es el motivo de su dicha. Y, concretamente, la razón es un
intercambio de miradas con la misma. Para describir sus sentimientos el autor introduce
elementos de la naturaleza.
RIMA XXI
¿Qué es poesía?- dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul-.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Se trata de uno de los poemas más reconocidos del autor. El tema del amor emerge en
la obra poética de Bécquer y se hace evidente en rimas como esta. El poeta lanza una
pregunta retórica y se cuestiona qué es poesía
RIMA XXIII
Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
por un beso… ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
Este es otro de los poemas de temática amorosa más famosos del autor. Con un tono
más pasional y mediante un lenguaje sencillo y emotivo, Bécquer describe, en esta
breve rima de cuatro versos octosílabos, sus sentimientos más puros y sinceros hacia
su amada, por la cual sería capaz de hacer cualquier cosa
3) Rimas XXX – LI: llega el tercer grupo de rimas, centradas en el amor
imposible y doloroso. Es como una relación rota para la que ya no hay
solución, por lo que el autor se presenta como el YO, que se enfrenta a su
amada imposible, TÚ. En esta enconada lucha ambos pierden casi por la
fuerza del destino.
RIMA XLI
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o abatirme!
¡No puedo ser!
Tú eras el Océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén
¡tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!
El poeta pone de manifiesto las causas por las que la relación amorosa, con la amada
a la que en estos versos se refiere, no pudo ser. El uso de metáforas deja adivinar el
carácter opuesto entre ambos y, una vez más, el orgullo conduce al desencuentro
entre los amantes.
4) Rimas LII – LXXVI: el último grupo de rimas gira en torno a
la cercanía de la muerte y el miedo a la soledad. Son muy
duras, bastante profundas y en las que se observa una
espera resignada del autor, que únicamente puede enarbolar
ciertas protestas amargas, pero que sabe que de nada
servirán.
El autor nos descubre que el
RIMA LIII
resultado del desamor son la soledad
y el fracaso.
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar, Esta es una de las rimas más
y otra vez con el ala a sus cristales conocidas del poeta sevillano donde,
jugando llamarán; una vez más, alude a la fugacidad del
tiempo. Aquello que se esfuma ya no
regresará jamás. Entonces, ante la
pero aquellas que el vuelo refrenaban brevedad de las circunstancias, lo
tu hermosura y mi dicha al contemplar, único que nos queda es: vivir el
aquellas que aprendieron nuestros nombres, momento.
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas...¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...desengáñate,
¡así no te querrán!