¿Qué son las aguas residuales?
Las aguas residuales son las que han sido afectadas negativamente por la acción del ser
humano y requieren tratamientos para ser purificadas y reaprovechables. No se incluyen
en esta clasificación las aguas no aptas para el uso debido a causas naturales, y tampoco
las que hayan sido ya utilizadas por el hombre pero sigan siendo aprovechables.
Componentes de las aguas residuales
Los componentes de las aguas residuales pueden ser físicos, químicos y
biológicos:
Físicos: Los componentes y parámetros físicos de las aguas residuales son
el color, el olor, los sólidos y la temperatura.
Químicos: Los componentes químicos más comunes en las aguas
residuales son:
1. Orgánicos: carbohidratos, grasas animales, aceites, pesticidas,
fenoles, proteínas, contaminantes prioritarios, agentes tensoactivos,
compuestos orgánicos volátiles, etc.
2. Inorgánicos: alcalinidad, cloruros, metales pesados, nitrógeno, PH,
fósforo, contaminantes prioritarios y azufre.
3. Gases: sulfuro de hidrógeno, metano y oxígeno.
Biológicos: Los componentes biológicos más habituales en las aguas
residuales son animales y plantas.
Después de explicarte las características principales de las aguas residuales, te
exponemos los diferentes tipos de aguas residuales:
Existen diferentes tipos de aguas residuales según su origen. Los principales tipos de aguas
residuales son:
1 . Aguas residuales urbanas
Las aguas residuales domésticas o la mezcla de éstas con aguas residuales industriales o
con aguas de escorrentía pluvial.
2 . Aguas residuales domésticas
Las aguas residuales procedentes de zonas de vivienda y de servicios, generadas
principalmente por el metabolismo humano y las actividades domésticas.
3 . Aguas residuales industriales
Todas las aguas residuales vertidas desde locales utilizados para cualquier actividad
comercial o industrial, que no sean aguas residuales domésticas ni aguas de escorrentía
pluvial.
¿Cómo tratar las aguas residuales?
El tratamiento de aguas residuales, o depuración de aguas residuales, consiste en una
serie de procesos físicos, químicos y biológicos que buscan eliminar los contaminantes
presentes en el agua resultante del uso humano o de otros usos. La depuración comienza
recogiendo las aguas de los núcleos urbanos y sectores industriales, y busca devolverla
al ciclo del agua, ya sea vertiéndola en el mar o reutilizándola.
Entre los principales métodos de tratamiento encontramos el decantador primario
(sedimentación gravitatoria), el flotador por aire disuelto (separación de partículas en
suspensión mediante burbujas) y los tratamientos químicos. Sin embargo, en todos los
procesos de depuración suele haber tres grandes fases: el tratamiento primario
(decantación), el tratamiento secundario (proceso biológico de eliminación de materia
orgánica y una decantación secundaria) y un tratamiento de los fangos que se producen
en las anteriores fases.
¿Cómo se clasifican las aguas residuales?
Las aguas residuales se pueden clasificar según su cantidad y el tipo de sustancias
químicas que contienen; según sus características bacteriológicas; según la relación
entre agua y materia en suspensión y materia disuelta; o según su procedencia.
La procedencia es la forma de clasificación más común. Según ella, se distinguen cuatro
tipos de aguas residuales (que, a su vez, pueden subdividirse en otras categorías).
–Aguas residuales domésticas o urbanas: resultan del uso del agua en viviendas y
núcleos urbanos, donde también se concentra gran cantidad de comercios y lugares de
trabajo. Se trata de un agua residual especialmente alta en contaminantes orgánicos y
sólidos sedimentables, así como en bacterias.
–Aguas residuales industriales: resultan de los procesos del sector secundario de la
economía, es decir, en las actividades industriales. Aquí se incluye el agua desechada
por fábricas, plantas de producción energética o cualquier otra actividad destinada a la
fabricación de productos consumibles o productos manufacturados.
El agua residual industrial se caracteriza por contener un elevado nivel de químicos
sintetizados y metales pesados (entre los que se encuentran plomo, níquel, cobre,
mercurio o cadmio, entre muchos otros).
–Aguas residuales de la agricultura y ganadería: provienen del sector primario de la
economía. En su mayoría, son producidas por la ganadería, especialmente por la
intensiva. La agricultura casi no produce aguas residuales, porque utiliza la mayor parte
para el riego; sin embargo, algunos cultivos y actividades destinadas al tratamiento de
ciertos productos agrícolas, hacen uso de abundante agua que luego pasa a ser residual.
Estas aguas contienen elevados niveles de contaminantes derivados de ciertos
productos químicos utilizados para la cría de ganado, así como de heces fecales y orines
de los animales.
–Aguas residuales derivadas de la lluvia: se produce cuando la lluvia arrastra los
contaminantes presentes en la atmósfera, especialmente en los núcleos urbanos, que
llegan al suelo y lo contaminan. La mayor parte de estas aguas terminan en el
alcantarillado público, donde se unen con las aguas residuales domésticas o urbanas.