Capítulo II
Capítulo II
1. Batalla de Tuyuti
1.1. Introducción
En aquel tiempo, Paraguay era considerado uno de los países más avanzados, con amplias
infraestructuras terrestres y de comunicación, además de contar con importantes plantas de
fabricación de metales. Desde el inicio se creía que la guerra podía ser ganada, sin embargo, las
estrategias de Solano López no funcionaron y resultaron en el fracaso de la batalla en Tuyutí.
Fue una de las batallas más importantes de la Guerra de la Triple Alianza, y la cantidad de
soldados que participó fue tan grande que sigue siendo la batalla más grande y sangrienta que
se ha librado en América del Sur.
La primera batalla de Tuyutí ocurrió durante la Guerra de la Triple Alianza, cuando las fuerzas
paraguayas se enfrentaron a las fuerzas aliadas. El evento ocurrió el 24 de mayo de 1866
debido a un ataque del ejército paraguayo al campamento aliado ubicado en una región seca
rodeada de pantanos llamada Tuyutí, en Paraguay. Debido a las fosas y la artillería enemiga,
Paraguay se replegó hasta el pantano. Los soldados de la retaguardia no pudieron responder a
la señal porque los ejércitos de la Triple Alianza ya estaban armados y preparados para la
batalla. La batalla terminó a las cinco de la tarde.
Los aliados ganaron la batalla, que duró más de cuatro horas y resultó en una gran cantidad de
pérdidas humanas en ambos bandos. La victoria de los aliados tuvo un gran impacto en el
curso de la guerra, ya que se destruyó la mayor parte del ejército paraguayo y López nunca más
pudo reunir una cantidad tan grande de soldados.
1.2. Antecedentes
Después de las batallas de Paso de Patria y Estero Bellaco (2 de mayo), las fuerzas aliadas, con
una estimación de 50.000 soldados bajo el mando del argentino Bartolomé Mitre, avanzaban
con precaución en territorio enemigo desconocido debido a la falta de mapas confiables sobre
el terreno. De manera similar, no existían datos sobre los soldados y la ubicación de las tropas
enemigas. El 20 de mayo, los soldados cruzaron el Bellaco Sur mientras que los paraguayos se
retiraron hacia el Bellaco Norte. De acuerdo con el coronel inglés George Thompson del
ejército paraguayo, si los aliados intentaban atacar, el Mariscal López tenía la intención de
esperar y desplegar 10.000 soldados sobre la retaguardia enemiga por un camino abierto a
través del bosque. El éxito habría coronado este plan, sin embargo, lamentablemente fue
modificado.
Según una declaración, Francisco Solano López tenía la esperanza de llevar a cabo una batalla
crucial al actuar en ofensiva y devolver al enemigo al río Paraná. Después de que los aliados
acamparon en los pantanos alrededor del campo de Tuyutí, los oficiales paraguayos parecían
tener dudas sobre la posibilidad de atacar y vencer a un enemigo más numeroso en un terreno
adecuado para la defensa. No obstante, López no tomó en cuenta las objeciones y continuó
con su estrategia. Estos consistían en un ataque coordinado de tres columnas poderosas: la
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derecha, el centro y la izquierda. Una columna liderada por los coroneles José Eduvigis Díaz e
Hilario Marcó debía atacar directamente, mientras que otra columna liderada por el general
Vicente Barrios debía cruzar el monte del Sauce y aparecer sorpresivamente en el Potrero Piris
a la retaguardia enemiga. Para encerrar al enemigo, la unidad de Barrios debía unirse a las
fuerzas del general Francisco Isidoro Resquín, quien lideraría la tercera columna que atacaría al
flanco izquierdo.
Después de salir de la montaña del Sauce en el Potrero Piris, la columna del general Vicente
Barrios debía informar a través de un chasque al coronel José Eduvigis Díaz, quien dirigía la
columna que marcharía sobre el flanco derecho de los aliados, y este debía disparar. un cohete.
Al escuchar el sonido del cohete, el coronel José María Bruguez ordenó que la artillería
disparara un cañonazo para iniciar el ataque general.
Además, se planeaba llevar a cabo el ataque al amanecer para sorprender a las fuerzas aliadas.
Si el plan se lleva a cabo, el gobierno de Paraguay se situaría en una situación favorable, ya que
la mayoría de las fuerzas enemigas serían eliminadas.
1.4. Batalla
El terreno favoreció a la tropa de Díaz, quien inició el ataque en primer lugar. Después de
vencer a dos batallones uruguayos que defendían frente a Bellaco Norte, fueron rechazados
por tres batallones brasileños que emplearon 26 piezas de artillería desde una posición
defensiva sólida. Los paraguayos retrocedieron al bosque hasta que finalmente fueron
obligados a retroceder de allí por un contraataque aliado.
La unidad liderada por el comandante Marcó, que tenía la intención de atacar desde el centro,
cruzaría el estero a través del paso Gómez, pero se vio atrasada en su avance y fue rechazada
en tres ataques con importantes pérdidas. La caballería de Marcó atacó a las líneas brasileñas,
pero el comandante de las tropas brasileñas en el centro, el general francés Emílio Luís Mallet,
había ordenado construir un foso delante de sus posiciones, por lo que los paraguayos nunca
pudieron acercarse a menos de 50 metros. Esto, junto con el fuego de la artillería imperial,
diezmó a los jinetes paraguayos. En cuanto al general Resquín, sus dos batallones de infantería
avanzaron por el paso Yatayty Corá y Lequizamón, mientras que su caballería de ocho
regimientos avanzó por el paso Minas. La caballería venció a los escasos escuadrones
argentinos presentes, sin embargo, en su arriesgado ataque contra la infantería argentina en
cuadros, resultó prácticamente destruido, aunque con algunas dificultades, y finalmente no
logró involucrar al flanco. Debido a las dificultades del terreno, los batallones de Resquín
avanzaron con gran lentitud, lo que permitió a los argentinos tomar contramedidas adecuadas
y rechazarlos a través del estero.
Debido a las dificultades del terreno, el general Barrios y sus soldados se vieron retrasados y
llegaron a Potrero Piris casi al mediodía. Se perdió la sorpresa porque las tropas brasileñas ya
estaban preparadas en ese momento. No obstante, el líder dio la orden y sus soldados
atacaron a las fuerzas de Brasil y Uruguay. El papel del general brasileño Manuel Luís Osório fue
crucial, ya que ordenó a las reservas que asistieran a las tropas que estaban más
comprometidas.
Las consecuencias para Paraguay fueron enormes. No solo perdió gran parte de su territorio,
sino que tuvo que hacer frente a un desastre demográfico. Los últimos estudios indican que
perdió entre el 60% y el 80% de los varones adultos. Esto generó un problema de crecimiento y
natalidad posteriormente.
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1.5. Personajes destacados
Entre aciertos y errores graves, Solano López fue un líder carismático que luchó con valentía
por el Paraguay. Pedro II lideró el ejército brasileño, cuya política imperial y expansionista
provocó el inicio de la guerra total. Mitre también apoyó un papel importante en la lucha,
comandando el ejército argentino en la Batalla de Tuyutí y en la Campaña de Corrientes. Por
otro lado, Elisa Lynch fue un miembro activo de la corte paraguaya y se convirtió en un símbolo
de la resistencia del Paraguay durante la guerra.
2. Batalla de curupayty
2.1. Introducción
Es bien conocido que el pueblo pobre y trabajador proporciona la "carne de cañón" en toda
guerra. La Guerra del Paraguay no es una excepción a esta regla, ya que se envió una gran
cantidad de argentinos y brasileros al frente de batalla con grilletes y encadenados. Aunque
Curupayty no se saldrá de esa regla inquebrantable, la batalla tiene aspectos que a priori
facilitarían un relato heroico que representaría la valentía de la cobarde oligarquía. En ese
enfrentamiento, que culminó en la victoria del Paraguay y en el fracaso del aliado.
El Fuerte de Curupaytí se encontraba en una zona al sur de la actual República del Paraguay,
donde el 22 de septiembre de 1866 tuvo lugar una de las batallas más violentas de la Guerra
del Paraguay, Guerra de la Triple Alianza o Guerra Grande, según las diferentes interpretaciones
históricas.
"Paraguay en ese momento era el único territorio de la región que fundamentaba sus
decisiones político- sociales en estrechas relaciones de paternalismo y solidaridad
comunitaria, dentro de un ambiente cultural único -cuya base era fundamentalmente nativa-.
Por el contrario, ni Argentina, ni Brasil, tenían esa potencia social; y en Uruguay las disputas
partidistas entre blancas y colorados mantenían al país al borde del caos. En este sentido no
era posible definir un modelo de nacionalidad y en eso radicó la tragedia".
La guerra comenzó con el ataque de la Marina de Brasil a las fortificaciones de Paraguay, luego
el ejército aliado avanzó por tierra. Sin embargo, las malas condiciones del terreno dificultaron
el ataque del aliado, lo que facilitó la defensa de las posiciones de los paraguayos. El desenlace
de la confrontación resultó en beneficio del ejército paraguayo, lo que significó su mayor
triunfo en la guerra. Los soldados aliados no lograron llegar a las trincheras enemigas y los que
lo hicieron fueron asesinados.
Campaña de humaita
La tercera etapa, la más larga y violenta de la Guerra de la Triple Alianza, fue la Campaña de
Humaitá, también conocida como la Campaña del Cuadrilátero (1866-1868). Trabajó del 16 de
abril de 1866 al 5 de agosto de 1868. Después de la victoria en la invasión del Mato Grosso y la
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derrota en la de Corrientes y Río Grande, las fuerzas de la Triple Alianza atacaron el sur del
Paraguay. En un lugar cercano, descubrió el sistema de defensa del Paraguay, conocido como
"cuadrilátero", que dificultaba el acceso a Asunción tanto por tierra como por el río Paraguay.
Después de la Batalla de Curupayty, las operaciones se detuvieron por completo, lo que resultó
en un gran número de bajas en ambos bandos. Las víctimas mortales en ambos bandos fueron
significativamente mayores debido a enfermedades que a combates, ya que a las malas
condiciones de salud y alimentación se agregó una epidemia de cólera.
Las operaciones se detuvieron entre septiembre de 1866 y julio de 1867, cuando se reiniciaron
con un ataque aliado. Sin embargo, cuando la escuadra brasileña superó las fortificaciones a
mediados del año siguiente, hubo poco progreso. Con respecto a esta novedad, las tropas
paraguayas establecieron una nueva línea defensiva, situada más cerca de Asunción, dejando
atrás el "Cuadrilátero". La Triple Alianza logró un éxito total a pesar de los gastos elevados de la
campaña.
Antes de comenzar la invasión, la escuadra de guerra brasileña, con ayuda parcial de la Armada
Argentina, exploró las costas enemigas cerca del lugar conocido como "Tres Bocas", donde se
une el río Paraguay al Paraná. Joaquim de Tamandaré mantuvo una postura muy cautelosa,
asegurándose únicamente de la posibilidad de desembarco, evitando aventurarse por ríos
desconocidos, en particular el Paraná.
A principios de abril, los soldados brasileños ocuparon una pequeña isla frente a la Fortaleza de
Itapirú, desde donde podían atacar al fuerte, ya que estaba a una distancia que los cañones
paraguayos de baja calidad no podían alcanzar, mientras que la artillería brasileña utilizaba
cañones "rayados". El 10 de abril, una unidad militar paraguaya que se trasladó en canoas
tratadas de recuperar la isla. La respuesta brasileña en el Combate de la Isla de Itapirú (Isla de
Redención) resultó en una victoria significativa para los aliados.
2.2. Batalla
Bombardeo naval
El bombardeo comenzó a las 8 de la mañana cuando los 101 cañones de la flota imperial
atacaron las posiciones paraguayas. La respuesta fue la utilización de artillería dirigida hacia el
río Paraguay. En un lapso de pocas horas, alrededor de 5000 municiones fueron lanzadas hacia
las trincheras de Paraguay. Al llegar el mediodía, los barcos acorazados Lima Barroso y
Tamandaré de Brasil cruzaron la línea de contención de Curupayty para realizar un bombardeo
desde la retaguardia de la batería paraguaya de la barranca, finalizando así el ataque.
Bartolomé Mitre, al ser informado de que la flota imperial había finalizado su ofensiva y
creyendo que las posiciones paraguayas debían haber sido arrasadas, dio orden de avanzar. Los
generales Wenceslao Paunero y Emilio Mitre lideraron a Argentina y Uruguay, mientras que
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Manuel Marques de Souza III, Barón de Porto Alegre, lideró a Brasil. El ataque comenzó con
estas fuerzas organizadas en 28 grupos, que fueron posteriormente reforzadas por 15
batallones argentinos y 9 grupos brasileños que se encontraban en la reserva. Ante esta
situación, el líder militar de Paraguay, José Eduvigis Díaz, ordenó la retirada de los soldados que
se encontraban en las trincheras más avanzadas.
Masacre aliada
Recién cuando llegaron los soldados aliados, Díaz ordenó el lanzamiento de la artillería
paraguaya, la cual estaba prácticamente intacta. Esto resultó en enormes bajas para las tropas
enemigas, que avanzaban en formaciones densas y con gran esfuerzo y lentitud debido a la
zona lodosa. Al superar la zona atacada por la artillería, estas tropas debían cruzar zanjas
cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya que
estaba ubicada en sus posiciones. No fue posible para los soldados aliados llegar a las
trincheras enemigas, y aquellos que lo hicieron fueron literalmente asesinados. La llegada de
refuerzos los obligaba a cargar de nuevo, pero en todos sus ataques fueron rechazados de
manera similar.
Retirada
Aproximadamente a las 4 horas de la tarde, Mitre dio la orden de retirarse, a pesar de que
varias tropas ya habían iniciado el proceso por su cuenta. Media hora más tarde, los
ciudadanos del Paraguay comenzaron a festejar su triunfo.
3. Campañas ofensivas
Introducción
La Campaña del Mato Grosso fue la primera etapa de la Guerra de la Triple Alianza. Comenzó
con la invasión del territorio brasileño de Mato Grosso por parte del Paraguay en diciembre de
1864 y finalizó con la retirada de las tropas paraguayas en abril de 1868. Durante el inicio de la
guerra, el Paraguay lideró la ofensiva militar. En diciembre de 1864, antes de la declaración de
guerra al Brasil el 13 de diciembre, los ejércitos del mariscal Francisco Solano López
establecieron tres frentes de batalla principales: la invasión de Mato Grosso y la invasión de Río
Grande del Sur y la provincia argentina de Corrientes en los primeros meses de 1865. Los
paraguayos atacaron simultáneamente en el norte y el sur, estableciendo dos zonas de
combate.
Dos grupos de soldados paraguayos invadieron simultáneamente el Mato Grosso. Los invasores
pudieron llevar a cabo una campaña rápida ya que la provincia estaba prácticamente
desprotegida militarmente. El gobierno de Paraguay había planeado la invasión mediante
operaciones de espionaje. En 1862, una patrulla paraguaya recorrió la región de Miranda sin
ser detectada, un oficial visitó Dourados y Corumbá con la intención de obtener información, y
en 1864, el coronel Francisco Isidoro Resquín se disfrazó como un hacendado para explorar
áreas destinadas a la futura invasión. A esto se sumaba la información proporcionada por
aquellos que desertaron del fuerte de Coímbra. El Paraguay obtuvo la victoria en toda la
campaña, sin embargo, debido a los conflictos bélicos en el frente sur y la llegada de tropas
brasileñas al Mato Grosso, se vio obligado a retirarse de los territorios ocupados.
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A finales de 1864, el gobierno paraguayo descubrió a través de un desertor brasileño que las
fuerzas defensivas del Fuerte Coimbrá estaban disminuidas, con solo alrededor de 150
soldados brasileños defendiéndolo. Los barcos de Paraguay salieron sin demora desde
Asunción el 14 de diciembre de 1864. Se incluyeron los barcos Tacuari, Paraguari, Yguerey,
Ypora, Río Blanco y Rosario. Solo el Tacuari era un barco de guerra con seis cañones, mientras
que los demás eran buques mercantes o de pasajeros. Sin embargo, estuvieron acompañados
por lanchas de armas de fuego con armas de fuego.
El cuñado del presidente, el coronel Vicente Barrios, lideró las fuerzas paraguayas que
avanzaron por el río Paraguay, con alrededor de 3.000 soldados. Dos días más tarde, llegaron a
Concepción, donde reunieron a batallones de soldados. La noche del 26 de diciembre, llegaron
al fuerte Coimbrá. El comandante del fuerte recibió una nota de intimidación del coronel
Barrios en ese lugar, en la que le pidió que se rindiera y entregara el fuerte. No obstante, el
líder brasileño rechazó la propuesta y envió el barco Jauru por mar para informar al pueblo de
Corumbá de la presencia de soldados paraguayos en su territorio.
Después de ganar en Coimbrá, se movieron hacia el río y tomaron varias aldeas sin encontrar
mucha resistencia. Albuquerque fue uno de los pueblos que conquistaron, donde los
paraguayos lograron tomar la ciudad prácticamente sin oponer resistencia. Tres días más tarde,
los barcos provenientes de Paraguay llegaron al sur de Corumbá y también conquistaron la
ciudad con facilidad. Paraguay recibió armas y cañones útiles en la guerra durante estas
conquistas.
En la confluencia del río Paraguay y el río San Lorenzo el 6 de enero de 1865, una flotilla de
barcos paraguayos liderados por el teniente Andrés Herreros se enfrentó al barco Anhambai en
una de las batallas navales más importantes de la guerra. Aunque la batalla fue feroz, los
paraguayos lograron triunfar y capturar el barco enemigo.
El avance paraguayo alcanzó el punto más al norte, conocido como Dourados. Esto sucedió el 9
de enero de 1865, cuando la flota de Herreros llegó al puerto y descubrió un depósito de
pólvora y municiones abandonado. Las tropas paraguayas comenzaron a agregar estos recursos
al barco, pero ese día ocurrió una desgracia. 10 hombres, incluido el teniente Herreros,
murieron como resultado de una chispa que provocó la explosión de una carga de pólvora. Los
ciudadanos del Paraguay se vieron afectados negativamente por esta pérdida. A medida que
los paraguayos avanzaban hacia Cuiabá río arriba, las aguas se volvieron menos profundas, lo
que les impidió avanzar más allá. El barco Tacuarí regresó a Asunción el 7 de marzo debido a
que su calado le impedía avanzar más al norte del fuerte de Coímbra.
En junio de 1867, la ciudad de Corumbá, dirigida por el comandante Hermónegones Cabral, fue
atacada por sorpresa por el 1o Batalhão Provisório del Ejército de Brasil, dirigido por el coronel
Antonio María Coelho. Aprovechando la inundación del pantanal, los brasileños llegaron con
un grupo de 1000 hombres desde Cuiabá, la capital de Mato Grosso. Los brasileños lograron
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vencer y los paraguayos se rindieron, a pesar de que la guarnición paraguaya era de 300
hombres. También, más de la mitad de la guarnición paraguaya, incluyendo a su comandante,
fue asesinado por los brasileños.
Una columna de caballería encabezada por el coronel Francisco Isidoro Resquín partió de
Concepción en diciembre de 1864. El objetivo del avance por tierra era ampliar el territorio
controlado por Paraguay y debilitar las posiciones brasileñas en la región. La fuerza paraguaya
estaba compuesta por dos regimientos completos de caballería y un par de pelotones
adicionales, mientras que el resto de las tropas se quedó para proteger las bases en
Concepción y en el Fuerte de Bella Vista Norte. Cada uno de estos soldados provenía del norte
de la nación. También recibió el respaldo de Bernardino Caballero desde Cerro León. Contaba
con un total de 1450 soldados de caballería y 2200 soldados de infantería y artillería.
Después de cruzar el Fuerte de Bella Vista, la columna avanzó hacia la zona más al sur de Mato
Grosso. El primer enfrentamiento importante que enfrentó fue el asalto a Dourados (no debe
confundirse con el Dourados donde llegaron las fuerzas del coronel Barrios). El capitán Martín
Urbieta y los tenientes Manuel Martínez y Narciso Ríos fueron los encargados de llevar a cabo
este ataque. Este grupo se dividió para atacar la Colonia militar de Dourados, pero se toparon
con una fuerte oposición del teniente Antonio João Ribeiro, quien era el jefe del Cuadro
Auxiliar de Oficiales en ese momento. Aunque los paraguayos tenían una columna de asalto de
alrededor de 300 hombres, Ribeiro evacuó a todos los civiles bajo escolta y mantuvo la
posición con solo quince hombres, entre oficiales y soldados, sin artillería.
Ribeiro se opuso a la oferta y luchó hasta la muerte junto con sus compañeros el 29 de
diciembre de 1864.
Sin embargo, la campaña continúa. Además, los soldados paraguayos destruyeron la Colonia
militar de Miranda y derrotó a las fuerzas del coronel José Dias da Silva en Nioaque. Después,
tomaron el Fuerte de Miranda más al norte, pero se toparon con la resistencia de los indígenas
caduveos, quienes los resistieron. Después de meses de intensas batallas y combates, las
fuerzas paraguayas avanzaron hacia el sur y, el 24 de abril de 1865, ocuparon el pueblo de
Coxim, ubicado en el río Tacuari. La ocupación de Coxim no se llevó a cabo de manera pacífica:
la ciudad fue completamente arrasada por las tropas paraguayas, lo que causó graves daños a
la comunidad y sus habitantes.
Durante los primeros meses de 1868, la situación de la guerra dio un giro, ya que Brasil, junto
con sus aliados Argentina y Uruguay, estaban atacando al Paraguay desde el sur. En respuesta al
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avance de las fuerzas brasileñas en la Fortaleza de Humaitá, ubicada al sur del Paraguay, Solano
López ordenó la retirada del Mato Grosso. En agosto de 1868, los soldados paraguayos
partieron de Brasil con sus barcos, armas y municiones, preparados para proteger el Paraguay
de una invasión aliada.
Introducción
La segunda etapa de la guerra del Paraguay fue la invasión paraguaya de Corrientes, también
conocida como Campaña de Corrientes, que tuvo lugar en 1865. Durante esta fase, el ejército
paraguayo tomó militarmente la ciudad de Corrientes y otras áreas del este de la provincia de
Corrientes. Aunque no tuvo lugar en la región correntina, la invasión de Paraguay y el sitio de
Uruguayana en Brasil también estuvieron en la misma etapa de la guerra. La invasión provocó
que Argentina y Uruguay se unieran a la guerra que ya había comenzado entre el Paraguay y
Brasil, y estableció con este último país la Triple Alianza. La invasión no tuvo éxito y provocó la
invasión del territorio paraguayo por parte de las fuerzas de la Triple Alianza.
3.2.1. Antecedentes
En los primeros años de la década de 1860, hubo un aumento del liberalismo en Argentina y
Uruguay, lo que resultó en la llegada de líderes militares y políticos liberales al poder, a pesar
de una guerra civil. En Argentina, el general Bartolomé Mitre ganó el gobierno en 1862 y ayudó
al general Venancio Flores a llegar al poder en 1865. Mitre y Flores ya eran aliados del Imperio
brasileño desde mucho antes; el líder uruguayo solo pudo llegar al gobierno con la ayuda de la
Invasión Brasileña de 1864. El gobierno paraguayo liderado por el mariscal Francisco Solano
López, quien es de tendencia social conservadora y económicamente estatista, anticipó que
Brasil y Argentina intentarían un ataque con el fin de establecer el liberalismo en Paraguay. Sin
embargo, López tenía ciertas aspiraciones de tener un impacto en las políticas de otros países
de la región del Río de la Plata. Flores invadió Uruguay y recibió el apoyo de sus dos vecinos, lo
que llevó a López a pedir la retirada de las fuerzas extranjeras de ese país. Por otro lado, el
gobierno uruguayo también solicitó ayuda. Sin embargo, su estrategia hacia la situación en
Uruguay no ha sido coherente, ya que ha priorizado los planos estratégicos y la resolución de
conflictos en la frontera norte con Brasil en lugar de ayudar al gobierno uruguayo de manera
inmediata. La Guerra del Paraguay tuvo su inicio el 11 de noviembre de 1864 con la Campaña
del Mato Grosso.
La invasión al Mato Grosso tuvo un gran éxito, sin embargo, la oposición del gobierno blanco
en Uruguay fue derrotada y el general Flores tomó el control del país.
López pidió autorización al presidente argentino Bartolomé Mitre para que sus soldados
avanzaran hacia el río Uruguay a través de la provincia de Corrientes, con el fin de reiniciar la
guerra civil en Uruguay y atacar el territorio brasileño en el estado de Río Grande del Sur. López
argumentó que Mitre se mantenía neutral en el conflicto entre Paraguay y Brasil, al igual que lo
hizo entre los bandos rivales en la guerra civil uruguaya. Dado que había autorizado a las tropas
rebeldes uruguayas y a la marina de guerra brasileña para cruzar territorio y aguas
jurisdiccionales argentinas, podría esperar que las tropas paraguayas se dirigieran hacia Brasil o
Uruguay con la misma autorización.
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El triunfo de Paraguay en la invasión del Matto Grosso solo llevó a la ocupación de algunas
posiciones, algunas de las cuales estaban en disputa con Brasil. La falta de comunicación
terrestre con el resto del territorio brasileño impide que las tropas paraguayas avancen en
territorio enemigo para obligar a Brasil a rendirse o negociar. En consecuencia, si el Paraguay
deseaba algún resultado con el Uruguay o disminuir la fuerza de su ejército para prevenir
futuros ataques al territorio paraguayo, debía continuar la guerra en otro frente. El estado de
Río Grande, que incluía territorio de la provincia de Corrientes, era la opción inevitable. Antes
de la resistencia de Mitre, López tenía la intención de concentrar sus fuerzas en la costa del río
Uruguay con el objetivo de atacar directamente Brasil o entrar en territorio uruguayo. Sin
embargo, una vez que se declaró la guerra contra Argentina, era necesario evitar el avance del
Ejército paraguayo, lo que llevó a una maniobra de distracción mientras se avanzaba por la
costa del río Uruguay. El método seleccionado fue la ocupación de la ciudad de Corrientes, lo
que permitiría también el control del curso superior del río Paraná, permitiendo las
comunicaciones a través de la provincia de Corrientes.
Entre la decisión de invadir y el avance de las tropas, López optó por apoyar el avance de la
columna del río Uruguay con las tropas que ocupaban la capital de la provincia invadida. En vez
de concentrar la mayor parte de los soldados en esta última columna, creó este ejército con
solo unos 12 000 hombres, mientras que enviaba más del doble, unos 25 000 soldados, a
operar sobre el río Paraná.
Antes de comenzar las acciones, López solicitó al teniente Cipriano Ayala que enviara la
declaración de guerra al gobierno de Buenos Aires. Esta fue oficialmente declarada el 18 de
marzo de 1865 y publicada en Asunción una semana después. Debido a la extensa distancia
que debía recorrer el oficial, el ataque se llevaría a cabo antes de la fecha prevista de entrega
de la declaración de guerra, pero antes de que se conociera la noticia de su regreso a territorio
paraguayo. López buscaba evitar que el ejército argentino, que era particularmente
desorganizado y carecía de equipamiento, tuviera tiempo para reaccionar. Sin embargo, la
tarea del oficial encargado de declarar la guerra enfrentó diversas dificultades, lo que llevó a
que el público argentino se enterara de la invasión de Corrientes solo después de que se
declarara la guerra. Mitre incitó a la opinión pública mediante la utilización de esta información
errónea para vengarse del supuesto ultraje del Paraguay por haber atacado sin previa
declaración de guerra.
Al amanecer del 13 de abril de 1865, una escuadra de cinco barcos a vapor de origen
paraguayo, liderada por el comandante Pedro Ignacio Meza, llegó a la ciudad de Corrientes con
un total de 2500 marineros. Después de cruzar el puerto en dirección sur, volvieron hacia el
norte y atacaron a los barcos de guerra argentinos 25 de Mayo y Gualeguay, que se
encontraban en el puerto de la ciudad para ser reparados. El Gualeguay estaba en tierra,
desarmado y con solo una guardia al mando del subteniente Ceferino Ramírez, el 25 de mayo,
a pesar de tener una tripulación de 80 hombres y todavía con su batería montada.
Los barcos argentinos fueron abordados por la tripulación de dos de los barcos y capturados. Al
día siguiente, aproximadamente 3500 o 4000 soldados llegaron a la ciudad y la ocuparon.
Después de la agresión, ciertos residentes liderados por el oficial Desiderio Sosa comenzaron a
protegerse desde las azoteas de las viviendas cercanas al puerto. Después de la retirada de la
flota atacante, algunos intentaron formar batallones, lo que resultó en la convocatoria de
voluntarios en las plazas 25 de mayo y del Mercado, bajo la dirección del coronel Solano
González. Aunque se acordó formar ciertos grupos, finalmente optaron por reestructurarse en
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los departamentos del interior de la provincia. Por otro lado, el general paraguayo Wenceslao
Robles se había establecido en Paso de la Patria con más de tres mil soldados, quienes
esperaban a la flota paraguaya después de su ataque al puerto de Corrientes. Los soldados que
pudieron ser embarcados en la flota fueron enviados. Al amanecer del 14 de abril, la escuadra
paraguaya regresó al puerto de Corrientes y tomó posesión de la plaza de la ciudad sin oponer
resistencia. Muy pronto, la columna liderada por el general Robles y el resto de las fuerzas
invasoras llegó desde Paso de la Patria. En cambio, los barcos argentinos 25 de Mayo y
Gualeguay no regresaron al puerto de Corrientes debido a su incorporación a la Armada
paraguaya y su traslado a Asunción para reparar los daños sufridos.
Las autoridades argentinas en la provincia se retiraron junto con los escasos batallones
militares, ya que no tenían la capacidad de oponer oposición al invasor. En realidad, la única
opción que tenían para reorganizarse era retirarse a los departamentos del interior bajo la
dirección del general Nicanor Cáceres, quien se encargaba de hostigar a los invasores en todo
momento y mantener a las tropas leales al gobernador Manuel Lagraña.
El gobernador Manuel Ignacio Lagraña y sus colaboradores más cercanos, así como algunos
grupos de seguridad, optaron por desplazarse hacia la zona rural para evitar caer prisioneros,
ya que la situación indicaba que el dominio paraguayo de la plaza era irreversible. Sin embargo,
antes de su reacción, Lagraña descubrió que cualquier persona de entre dieciséis y setenta
años en Correntino debía unirse a las fuerzas de ocupación. Por la tarde, mientras una columna
de 800 hombres de caballería llegados por tierra también llegaba a la ciudad, Robles convocó
una asamblea popular, que parecía estar compuesta únicamente por miembros del partido
federal y opositores al gobierno nacional, que estaba controlada por seguidores del partido.
unitario. Esta designó a Teodoro Gauna, Víctor Silvero y Sinforoso Cáceres como líderes
provisionales. Cáceres estaba a cargo de la política local en la práctica, mientras que el
triunvirato se limitaba a apoyar las indicaciones de los comisionados paraguayos José Bergés,
Miguel Haedo y Juan Bautista Urdapilleta en cuanto a asuntos comerciales y relaciones con el
Paraguay.
En un principio, los líderes del Partido Federal en la capital respaldaron la ocupación paraguaya
como aliados en su intento de recuperar el poder político perdido a fines de 1861, después de
la batalla de Pavón y la revolución correntina. El coronel Cayetano Virasoro se destacó entre
ellos, aunque más tarde fue acusado de haber colaborado con los paraguayos. Durante los días
posteriores, se continuaron dando refuerzos a las tropas paraguayas, llegando a un total de
alrededor de 25.000 soldados.
Lagraña reunió a la gente de la provincia y llamó a las armas a todos los hombres de 17 a 50
años. El coronel Desiderio Sosa fue designado para supervisar la seguridad militar en la capital
y sus alrededores, y se desarrolló en el pueblo cercano de San Roque. En ese lugar, logró reunir
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alrededor de 3500 voluntarios, muchos de los cuales carecían de experiencia militar previa y
contaban con una cantidad limitada de armamento. Después de varias semanas, el general
Nicanor Cáceres, quien provenía de la región de Curuzú Cuatiá, llegó a Lagraña con alrededor
de 1500 hombres más, la mayoría de los cuales eran veteranos. La presencia de Cáceres en el
lado del gobernador, quien era considerado del Partido Federal, enfrió el entusiasmo federal
por los invasores y los privó de todo apoyo en el interior de la provincia. En cualquier caso, a
medida que el ejército paraguayo avanzó hacia el sur, Lagraña y su tropa tuvieron que retirarse
hasta establecerse en Goya.
En las ciudades grandes, la gente respondió con desprecio a la agresión, la cual consideraba
injustificada y alevosa. Los argentinos se sintieron motivados a tomar venganza debido a la
arenga pronunciada por el presidente Mitre cuando la noticia del ataque llegó a Buenos Aires.
Muchos jóvenes se apresuraron a unirse a los regimientos que se habían hecho especialmente
para la ocasión. En Rosario ocurrió algo similar, aunque en menor medida en Córdoba y Santa
Fe. Por otro lado, en el resto del país la respuesta fue muy diferente: solo los seguidores más
firmes del partido en el poder expresaron públicamente su descontento con el ataque de
Paraguay. La respuesta en la provincia de Entre Ríos fue en contra del gobierno nacional en
particular. El gobernador Justo José de Urquiza, cumpliendo con sus promesas anteriores,
convocó al ejército provincial, que constaba de 8000 soldados, y lo trasladó al límite norte de la
provincia. Sin embargo, cuando los soldados llegaron a territorio correntino en julio de 1865,
pensaron que iban a luchar del lado paraguayo y se sublevaron en la llamada Sublevación de
Basualdo, desertando en gran número. En ese momento, el gobierno central evitó tomar
medidas represivas contra los rebeldes. Urquiza reagrupó alrededor de 6000 soldados de las
fuerzas provinciales, que eran conocidas como tropas de caballería de alta calidad , pero estas
fuerzas se rebelaron nuevamente durante la Sublevación de Toledo en noviembre de 1865. Con
la ayuda de soldados brasileños y uruguayos, se sofocó con éxito la segunda insurrección. El 1
de mayo, se inició la Triple Alianza entre Argentina, Uruguay y el Imperio de Brasil. La rapidez
con la que se llegó a un acuerdo hace pensar a muchos historiadores que el tratado estaba
previamente preparado. Mitre convocó a las fuerzas militares disponibles en Buenos Aires,
Rosario y San Nicolás de los Arroyos y desarrolló una división sólida hacia el norte, a bordo de
la flota de combate. Mientras tanto, se solicitó a cada gobierno de provincia que proporcionara
un gran número de tropas de infantería para fortalecer las fuerzas ya establecidas. La mayoría
de las tropas de caballería que trabajaban en los fortines fronterizos con los nativos del sur del
país fueron enviadas hacia el norte.
A poca distancia de Corrientes, se encontró una escuadra brasileña que impedía el paso de la
flota militar paraguaya por el río Paraná. La tripulación estaba liderada por el comodoro
Francisco Manuel Barroso da Silva, y la mayoría de los barcos estaban acorazados.
El mariscal López planificó un plan de ataque a la flota brasileña que consistía en atacar y
abordar por sorpresa la flota enemiga, bombardeando las embarcaciones que huyen desde la
costa. Para la maniobra de abordaje, el comodoro Pedro Ignacio Meza comandaría una
escuadra de nueve vapores que transportaría un total de 500 infantes. Además, transportarían
una gran cantidad de "chatas", que son botes de borde bajo con un arma de fuego a bordo.
Para atacar a la escuadra enemiga, primero pasarían de largo frente a la flota enemiga,
protegidos por la oscuridad de la noche y por detrás de una isla que dificultaba la visión. La
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orden era limpiar la cubierta de las embarcaciones enemigas con metralla y fusilería, y luego
abordar con sable en mano.
El alcalde Brúguez lideraba una batería que estaba escondida en los bosques de las barrancas
al norte de la desembocadura del arroyo "Riachuelo" y tenía como objetivo atacar a las
embarcaciones que intentaran escapar de la sorpresa. 2000 soldados paraguayos se
escondieron en los bosques y en la cima de la barranca al sur del Riachuelo para llevar a cabo la
misma tarea.
Luego, Meza se acercó a las cercanías del Riachuelo y descendió en las profundidades de las
cuevas. Los soldados brasileños los persiguieron hasta que se acercaron al enemigo, donde
fueron gravemente dañados por la artillería de la costa, lo que provocó la varadura de una de
las embarcaciones brasileñas. Sin embargo, Barroso aprovechó la coraza de metal de su nave
principal, la Amazonas, y atacó a tres barcos enemigos, provocándoles el colapso. Sin embargo,
dos de los vapores paraguayos fueron inutilizados por la artillería brasileña. Finalmente, tres
barcos brasileños atacaron consecutivamente varias de las islas, arrasándolas. La mayor parte
de la flota paraguaya estaba arruinada y la batalla estaba decidida. Sin embargo, a pesar de la
clara victoria, la flota brasileña no aprovechó la oportunidad y al día siguiente tomó el barco y
se dirigió hacia las cercanías del pueblo de Empedrado. El propósito había sido cumplido:
obstaculizar la comunicación entre Paraguay y el Atlántico.
La derrota hizo que la columna del río Paraná en Paraguay no pudiera ayudar a la del río
Uruguay. Sin embargo, la pronta recuperación de la ciudad y el triunfo en el Riachuelo elevaron
la moral de las tropas argentinas, pero también deprimieron la de los paraguayos y sus aliados
de Corrientes.
Durante el ataque a territorio brasileño sobre el río Uruguay, una columna de 12 000 soldados,
liderada por el teniente coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, se dirigió hacia el este de la
provincia de Corrientes, ocupando la ciudad de Corrientes. El presidente Mitre designó al
general Urquiza como gobernador de Entre Ríos y comandante de la División de Vanguardia
para luchar contra la columna del Uruguay.
El 5 de mayo, el teniente coronel Estigarribia separó sus tropas y envió al alcalde Pedro Duarte,
quien lideraba una pequeña columna de avanzada, a ocupar la villa de Santo Tomé. Cuatro días
más tarde, Estigarribia llegaba a Santo Tomé y comenzaba a cruzar el río Uruguay con alrededor
de 6500 soldados al mando, dejando al resto dividido entre la guarnición de Santo Tomé y la
avanzada de Duarte, que contaba con alrededor de 3000 soldados.
Después de llegar a territorio brasileño, Estigarribia se dirigió sin encontrar obstáculos hacia el
sur, conquistando rápidamente São Borja e Itaquí. En la batalla de Mbuty, una columna
paraguaya fue atacada y parcialmente destruida en los alrededores de São Borja. Mientras
Duarte se dirigía hacia el sur, algunas fuerzas paraguayas se quedaron como guarnición en São
Borja. El 4 de julio ocurrió el desbande de Basualdo, cuando las tropas de Urquiza se negaron a
combatir al Paraguay, al que consideraban su aliado natural.
Desde la victoria del partido blanco sobre Uruguay, el general Venancio Flores, quien lideraba a
2750 soldados, se marchó para unirse a Urquiza. Además, un grupo de 1200 soldados
brasileños bajo el mando del teniente coronel Joaquim Rodrigues Coelho Nelly se dirigión hacia
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Concordia. El 13 de julio, se congregaron allí y recibieron la orden de Mitre de seguir las
instrucciones de Flores. El 1.er Regimiento de Caballería de Línea "San Martín" con 450
soldados y un escuadrón de artillería oriental con 140 soldados fueron enviados a su cita.
Flores contaba con 4540 soldados en total, los cuales parecían insuficientes para enfrentar a las
dos columnas paraguayas en caso de que se unieran.
Lores, Duarte y Estigarribia caminaron con cautela hacia su cita, mientras que los 3600
soldados de Paunero comenzaron a avanzar rápidamente a través de esteros y ríos, cruzando
rápidamente el sur de la provincia de Corrientes para unirse a Flores. También se dirigieron
hacia allí 1400 soldados de caballería de Corrientes bajo el mando del general Juan Madariaga.
Finalmente, el coronel Simeón Paiva, acompañado por 1200 soldados, vigilaba de cerca la
columna de Duarte, recibiendo la orden definitiva de no atacar, salvo a escuadrones que se
habían desviado.
Estigarribia rechazó la posibilidad de aniquilar a todos sus adversarios de manera simultánea,
mientras que ignoró las instrucciones de López, quienes le indicaban seguir su ruta hacia
Alegrete.
El 5 de agosto ingresó a Uruguayana para reorganizar y abastecer sus fuerzas, sin brindar
ningún respaldo a Duarte. El jefe paraguayo no atacó a la columna de 5000 hombres de
Estigarribia, por lo que las fuerzas brasileñas del general David Canabarro se limitaron a
estacionarse cerca de la ciudad, ya que eran demasiado escasas para atacarla. El 2 de agosto,
Duarte tenía el control de la urbe actual de Paso de los Libres. Una semana después, hubo un
pequeño enfrentamiento entre sus avanzados y las tropas correntinas que resultó en 20 bajas
paraguayas.
Duarte solicitó la ayuda de Estigarribia debido a la superioridad numérica del enemigo, pero est
e se negó.
El 13 de agosto, Paunero y Paiva se unieron al ejército de Flores sin poder ser detenidos por Du
arte, con alrededor de 12.000 soldados, incluidos 5.550 infantes, 5.000 jinetes y 32 unidades d
e artillería.
Duarte tenía una fuerza de poco más de la cuarta parte, con 1980 soldados de infantería y 102
0 soldados de caballería, sin artillería.
Duarte se retiró de Paso de los Libres y se desarrolló en las profundidades del arroyo Yatay,
muy cerca de la ciudad. Su posición defensiva era buena, especialmente porque no tenía
artillería. Sin embargo, en caso de perder, no podría retirarse porque dejaba el arroyo a su
espalda.
El 17 de agosto, la batalla comenzó a las diez de la mañana con un rápido ataque de la división
de infantería de Palleja. Duarte aprovechó el error y contraatacó con casi toda la caballería, lo
que resultó en cientos de bajas y obligó a la división a retroceder. La división de Palleja, que se
había cruzado en la línea de tiro, fue masacrada por la artillería, que solo disparó 50 tiros antes
de tener que detener el fuego.
La caballería paraguaya, respaldada por los orientales, fue atacada por la división de caballería
de Ignacio Segovia. La batalla se llevó a cabo únicamente con la caballería durante más de dos
horas. Al final, la infantería aliada tomó medidas y arrasó con las posiciones de Paraguay. Sin
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embargo, los ciudadanos de Paraguay demostraron una fuerte resistencia durante otra hora.
Duarte intentó una carga desesperada de caballería, pero su caballo falleció y Paunero lo
capturó. Posteriormente, logró salvar la vida del líder paraguayo, a quien Flores tenía la
intención de matar. Algunos infantes continuaron resistiendo al norte del arroyo Yatay, pero
fueron vencidos por la caballería de Juan Madariaga en Corrientes.
Los habitantes de Paraguay perdieron 1500 vidas y 1600 fueron encarcelados. Solo unos cien
individuos lograron sobrevivir al cruzar a nado el río Uruguay y unirse al ejército de Estigarribia.
Flores encontró entre los encarcelados a numerosos soldados uruguayos que apoyaban al
Partido Blanco y se habían refugiado en el Paraguay, así como a argentinos federales que no
aceptaban la autoridad nacional de Mitre. Después de olvidar la ayuda recibida de Brasil y la
rebelión de Mitre contra la Confederación Argentina, Flores ordenó su ejecución como
traidores a la patria. Muchos soldados paraguayos fueron forzados a luchar contra su propia
nación para reemplazar las bajas sufridas en las divisiones aliadas, especialmente las
orientales.
El 16 de julio, la ciudad de Uruguayana fue ocupada por el Ejército Brasileño que llegó a la
frontera de Río Grande del Sur. La fuerza militar apoyo recibió adicional y se emitieron al
menos tres órdenes de entrega a Estigarribia. El 11 de septiembre, el Emperador Pedro II llegó
al sitio, donde ya se encontraban los presidentes Bartolomé Mitre y Venancio Flores, así como
varios líderes militares brasileños, como el Marqués de Tamandaré y el teniente general
Manuel Marques de Sousa, barón y luego Conde. de Porto Alegre.
En ese momento, había 17.346 soldados en las fuerzas aliadas del cerco, incluyendo 12.393
brasileños, 3.802 argentinos y 1.220 uruguayos, todos con 54 armas de fuego. Después de un
fuerte desacuerdo sobre la autoridad entre los líderes de la Alianza, el Emperador mismo
ordenó a sus soldados seguir las órdenes de Mitre, quien fue nombrado comandante en jefe de
los ejércitos aliados.
El líder de la división paraguaya del ejército aliado envió un mensaje a Estigarribia en el que
rechazó la acusación de traición a la patria lanzada por el líder sitiado y acusó a López de
traicionar a su patria al llevar a cabo una política opresiva hacia su pueblo. La respuesta de
Estigarribia a esta carta reveló que no todos sus oficiales estaban de acuerdo en luchar hasta la
muerte, como él mismo había declarado.
El 18 de septiembre, Marqués de Sousa dio un plazo para iniciar el ataque en dos horas. En
respuesta, Estigarribia ofreció su entrega de la plaza a cambio de que los oficiales superiores se
retiraran a cualquier lado, incluso al Paraguay. Además, exigía que los oficiales y soldados
orientales que formaban parte de sus filas no fueran entregados a Flores, ya que temía que
este los ejecutara. Los soldados paraguayos fueron capturados, muchos de los cuales murieron
durante la operación, y los líderes de la caballería brasileña llevaron a muchos otros,
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posiblemente entre 800 y 1000, para ser vendidos como esclavos. Los soldados argentinos y
uruguayos quedaron desfavorecidos y tuvieron que unirse a una "división paraguaya" del
ejército aliado o ser directamente incorporados a las fuerzas de infantería de esos países. Los
prisioneros de Paraguay fueron 5.574 personas, incluyendo 59 oficiales, 3.860 soldados de
infantería, 1.390 de caballería, 115 de artillería y 150 auxiliares.
A mediados de junio, Robles ordenó que sus soldados abandonaran los pueblos del sur de la
provincia y concentraran sus fuerzas en la capital. Logró mantener algunas aldeas en un área
de menos de 150 kilómetros de la ciudad capital, mientras que grupos de soldados recorrían el
centro de la provincia. La flota brasileña se retiraba más al sur en dirección a Goya el 12 de
agosto, cuando ocurrió otro encuentro naval. La cuadra fue bombardeada a su paso por una
batería que estaba instalada en la costa, en el lugar llamado "Paso de Cuevas", cerca de Bella
Vista. En el Combate de Paso de Cuevas, las embarcaciones brasileñas no sufrieron mayores
daños debido a su blindaje adecuado y a su paso con toda la tripulación en las bodegas y a
todo vapor. Sin embargo, hubo 21 muertos y 38 heridos, la mayoría de ellos marineros. Por
otro lado, la Guardia Nacional, el único barco de la Armada Argentina, se acercó a la batería y
se involucró en un duelo de artillería que resultó en varios daños al barco, tres fallecidos y 12
heridos. Es notable que dos de los tres fallecidos eran oficiales jóvenes, uno de ellos hijo del
capitán Py y otro del exgobernador correntino Pedro Ferré.
Varios líderes de las tropas de la Alianza intentaron llegar a un acuerdo con Robles o incluso
persuadirlo para que traicionara a su nación, pero finalmente fue reemplazado por el general
Isidoro Resquín, por orden del presidente López. En el transcurso del año siguiente, Robles
sería sometido a un juicio sumario y condenado a muerte por su presunta traición.
La conquista de Corrientes ya no era efectiva debido a que el ejército argentino, respaldado por
importantes tropas brasileñas y uruguayas, se dirigió hacia el norte en busca del enemigo. Sin
embargo, en previsión de que la Alianza intentara una invasión, una parte significativa de las
fuerzas paraguayas fueron retiradas hacia territorio paraguayo.
En los últimos meses de junio y julio, las fuerzas del general Hornos derrotaron a grupos de
caballería identificados como argentinos, la mayoría de ellos de Corrientes y pertenecientes al
Partido Federal, en los esteros del centro de la provincia.
En Naranjitos, el 21 de septiembre, Hornos venció a una división de 810 correntinos
colaboradores liderada por los hermanos Lobera. Mientras tanto, un grupo de soldados aliados
liderado por el general Gregorio Castro avanzó por la costa de Uruguay. Al cruzar La Cruz, el
grupo liderado por el coronel Fernández Reguera encontró cerca de Santo Tomé una línea
enemiga con tres baterías de artillería que transportaba un gran arreo de 30000 cabezas de
ganado correntino hacia su país. Reguera venció a los paraguayos y se dirigió hacia Candelaria,
lo que permitió la liberación del territorio del Alto Paraná.
El 3 de octubre, López instruyó un Resquín para que la División Sur llevara a cabo la evacuación
del territorio argentino a través de Paso de la Patria. El 22 de octubre, ante la posibilidad de un
enfrentamiento entre las fuerzas argentinas, el general Resquín, siguiendo las instrucciones de
López, evacuó la ciudad de Corrientes tanto por río como por tierra. Posteriormente, se
retiraron también del último pueblo que tenían bajo su control, San Cosme.
El 28 del mismo mes, los soldados de Nicanor Cáceres tomaron el control de la capital
provincial, y el 3 de noviembre, el gobierno provincial se desarrolló de nuevo en ella. Durante
ese mismo día, los 27.000 soldados de Resquín avanzaron por el río Paraná hacia su propio país
sin ser detenidos por la escuadra brasileña . Incluso pudieron cruzar 100 000 cabezas de
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ganado correntino, pero la mayoría falleció cerca de Itapirú debido a la falta de pastos
adecuados.
Al final del año, el número de soldados del ejército aliado alcanzaba los 50.000, ubicados en el
campamento de Ensenadas o Ensenaditas, situado a unos kilómetros al norte de Corrientes,
junto al pueblo actual de Paso de la Patria. Recientemente, los barcos brasileños se
establecieron en las cercanías de la intersección de los ríos Paraná y Paraguay.
La reunión de las tropas resultó particularmente complicada debido a que la mayoría de los
grupos enviados desde las provincias del interior de Argentina se rebelaron para no ser
enviados a la guerra. El 6 de noviembre, la división entrerriana con una fuerza de 6000
soldados se levantó de nuevo en el Desbande de Toledo. En consecuencia, solo 400 soldados
de infantería de la provincia de Entre Ríos pudieron desertar debido a la falta de caballos, y se
cree que Urquiza amenazó con el fusilamiento para obligarlos a embarcarse.
Las fuerzas militares de Paraguay no se conformaron con esperar el avance de sus adversarios,
sino que llevaban a cabo ataques constantes a las costas de Corrientes en grupos de alrededor
de 200 soldados. En botes o canoas, cruzaban el río Paraná sin que la escuadra brasileña, que
casi podía observar la maniobra, no tomara ninguna medida para evitarlo. En la mayoría de los
casos, cuando llegaban a tierra, se encontraban enfrentados a cuerpos de caballería
provenientes de las divisiones de Cáceres o Hornos, que se encontraban establecidos al
noreste de Ensenaditas. Las operaciones militares solo generaron la captura de animales
vacunas y la muerte de algunos soldados, lo que solo tuvo un impacto breve en la moral de los
soldados.
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La retirada comenzó por el teniente Celestino Prieto, quien era el líder del Paraguay, y Conesa
intentó evitarla mediante una fuerte carga. Sin embargo, los soldados paraguayos se apoyaron
en los bosques que se encontraban detrás del arroyo y establecieron una posición defensiva.
Desde allí, dispararon contra los soldados argentinos, quienes carecían de un lugar seguro para
refugiarse. Sin embargo, los soldados argentinos enviaron alrededor de 900 soldados
adicionales a Paraguay, lo que resultó en casi 900 muertes y 170 bajas en las fuerzas
paraguayas. Recién al amanecer, el general Mitre, al escuchar las descargas desde su
campamento, dio la orden de retirar a las tropas de Conesa. Al caer la noche, los habitantes del
Paraguay regresaron a su embarcación y se dirigieron hacia su propia costa.
Sin embargo, a pesar de la victoria, las tropas paraguayas no repitieron esas acciones. El 10 de
abril tuvo lugar el último enfrentamiento antes del inicio de la invasión al Paraguay, en la isla
frente a la Fortaleza de Itapirú, donde una división brasileña se desarrolló para bombardear la
Fortaleza desde ese lugar. Mientras que los brasileños debían defenderse desde una isla
arenosa, sin cobertura posible, los paraguayos podrían haberse limitado a intercambiar tiros de
cañón, en lo que hubieran tenido amplia ventaja, ya que lo hubieran hecho desde posiciones
amuralladas. Sin embargo, los ciudadanos paraguayos intentaron expulsar a sus adversarios
mediante el uso de soldados de infantería, pero fueron gravemente derrotados en su esfuerzo.
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