La flor del Lirolay
Sepec
Servicio Ecuménico de Pastoral
y Estudios de la Comunicación
Serie de cuentos: “Historias maravillosas de mi pueblo, para vivir nuestros derechos”
...algo más sobre el cuento La flor del Lirolay
Esta historia es un extracto del relato que recogió Ute Berdolt de Wlshburger
en la publicación “Torre de Papel, Leyendas de Nuestra América”. En el
que narra historias, cuentos, creencias, costumbres y leyendas de los
antepasados latinoamericanos. Una de esas historias está basada en la
leyenda de la flor del Lirolay.
Dicen que era una flor de color rojo encendido, que florecía a la
medianoche y que al abrir sus pétalos, dejaba ver una perla que
resplandecía con una luz amarillenta. Sin embargo, muy pocos lograban
verla en todo su esplendor, pues sólo los que tenían un corazón puro y los
que pensaban en el bienestar de los demás la podían encontrar. Pero
sucedió una vez que el hijo más joven de Asportuma, un gran gobernador
inca, la encontró.
Dice también la historia, que esta flor fue buscada por los tres hijos de
Asportuma en las tierras de Jujuy, Tucumán y Salta que pertenecen a la
Argentina. Para encontrar la flor el hijo más joven fue ayudado por
Pachamama, la madre tierra, quien guió su camino al darse cuenta de su
noble corazón.
Serie de cuentos: “Historias maravillosas de mi pueblo, para vivir nuestros derechos”
El menor de sus hijos, le pidió al padre que no
perdiera las esperanzas de curarse. Llamaron a
todos los curanderos y hechiceros de diferentes
pueblos. Pero nadie podía curar los males de su
padre.
4 5
Un día llegó una anciana, conocedora de los grandes secretos del
imperio, le contó al hijo menor que existía una planta llamada la flor
del lirolay, que podía curar los males de su padre. Pero era muy
peligroso llegar a conseguirla, estaba en lo más profundo de la selva,
en tierras muy lejanas y solo las personas de corazón noble y que
tenían esperanza, podían llegar a encontrarla.
6 7
Entonces, convenció a sus hermanos para iniciar la búsqueda
de la flor del lirolay. Caminaron por inmensos valles y
montañas, recorrieron pueblos y cruzaron ríos extensos. Pero
no podían encontrar la flor del lirolay, empezaron a
desanimarse y perder las esperanzas.
Una noche de luna llena, cansados de tanta búsqueda los
hermanos mayores decidieron regresar. Sin embargo el
hermano menor, volvió a convencerlos para continuar la
búsqueda, decidieron separarse y prometieron volver al
mismo lugar cuando la luna saliera de nuevo.
8 9
Cada uno siguió una ruta diferente y continuaron su
búsqueda. Los hermanos mayores que ya habían
perdido las esperanzas de encontrar la flor del
Lirolay, desanimados preguntaron a algunas
personas que encontraban en el camino, pero al no
tener respuesta, regresaron antes de que la luna
saliera de nuevo, a esperar a su hermano menor.
10 11
El hermano menor no había perdido las esperanzas de
curar a su padre, siguió su búsqueda y cuando llegó hasta
lo más alto de una montaña, pidió a la Pachamama que
guiara su camino. Pachamama escuchó su voz y se dio
cuenta de su noble corazón y de que a pesar de todo, él
no había perdido las esperanzas de encontrar la flor del
Lirolay para sanar a su padre.
Entonces Pachamama abrió un camino que lo guió a lo
más profundo de la selva y le dijo:
- Muchos peligros te esperan, pero si no te desanimas,
encontrarás la flor del Lirolay que sanará a tu padre-.
12 13
El hermano menor recorrió largos caminos, navegó por lagunas
heladas, cruzo ríos llenos de pirañas, atravesó por bosques con
abundante vegetación, luchó con serpientes gigantes y
otorongos que se cruzaban en su camino pero nada lo detenía,
hasta que encontró la flor del Lirolay.
Pensó en su padre y se alegró porque sabía que pronto
curaría sus males, agradeció a Pachamama y corrió de
regreso hacia donde había quedado encontrarse con sus
hermanos.
14 15
El hermano menor llegó cuando la luna había salido
de nuevo. Sus hermanos mayores, asombrados al
verlo con la flor del Lirolay, se llenaron de envidia, no
podían creer que el más pequeño de los hermanos
pudiera haber lograda tal hazaña. Entonces mientras
dormía llevaron al hermano menor al interior de una
cueva y cerraron la entrada con unos carrizos y
piedras que encontraron en el camino.
16 17
A la mañana siguiente el hermano menor despertó y
trató de salir pero la cueva estaba oscura y era
imposible abrir la entrada; muy triste y desconsolado
empezó a llorar y pedir ayuda, el sonido de su voz, era
tan fuerte que los carrizos de la entrada retumbaban,
pero nadie lo podía oír. Así se quedó allí, cansado,
triste y solo.
18 19
Los hermanos mayores regresaron a su casa y con la
flor del Lirolay sanaron a su padre. Pero nada fue
felicidad, los hijos mayores explicaron a su padre que
habían perdido a su hermano. Ese día, el padre
recordó las esperanzas del hijo por recobrar su salud y
pidió a todo el pueblo movilizarse para iniciar la
búsqueda.
20 21
Un día un pastor que caminaba buscando carrizos para
elaborar una quena, encontró la entrada de la cueva,
cogió unos carrizos y empezó su trabajo, cuando terminó
de elaborar la quena se puso a tocar y de pronto, se
escuchó una dulce voz que decía:
No me toques pastorcito,
ni me dejes de tocar,
mis hermanos me dejaron
por la flor del lirolay.
22 23
El pastor corrió a mostrarle al padre la quena y le dijo,
“tome esta quena, le trae un mensaje de su hijo”. El
padre asombrado empezó a tocar:
No me toques padre mío,
ni me dejes de tocar,
mis hermanos me dejaron
por la flor del lirolay.
Entonces el padre comprendió lo que había pasado,
llamó a los hijos mayores y les entregó la quena y les
pidió que la tocaran y escucharon la voz de su
hermano menor que decía:
No me toquen hermanitos,
ni me dejen de tocar,
porque ustedes me dejaron
por la flor del lirolay.
24 25
Los hijos mayores avergonzados huyeron y
nunca más se les volvió a ver. Pero el padre corrió
con el pastor en busca de su hijo menor. Abrieron
la cueva y lo encontraron, pero el hijo no
respondía, ni daba señales de vida. El padre lo
llevó a su casa y recordó las esperanzas que su
hijo siempre había tenido por recobrar de nuevo
la salud, pidió a Pachamama que lo ayudara y
trajo la flor del Lirolay.
26 27
Entonces una luz intensa salió de la flor del Lirolay, esta vez
brilló con más fuerza que nunca e iluminó todo a su
alrededor. En ese momento el hijo abrió sus ojos y abrazó
a su padre, se alegró de verlo sano y juntos gobernaron el
gran imperio.
28 29
Generación de Innovaciones para el Desarrollo (GID)
2010
Milagros Loja Montoya
Directora de GID
Milagros Castillo Fuerman
Escrita y adaptada
Soledad Ordóñez Briceño
Cuidado de edición
Luis Caycho y Salamandra Eirl.
Ilustraciones
Luis Caycho Gutiérrez
Diagramación y diseño de cubierta