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Crítica y Teorías de la Historia

Este documento discute diferentes teorías sobre la naturaleza de la historia como ciencia o arte. También explora el origen del término 'historia' y diferentes características de la disciplina histórica.

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Luis Fernando Sánchez

la obligación de recurrir a fuentes a partir de las cuales los reconstruye, sólo les son
conocidos por los rastros dejados accesibles al historiador quien después inicia un
trabajo lógico de razonamiento para reconstruirlos con la mayor fidelidad posible a
partir de los rastros o evidencias hallados en las fuentes. El conocimiento que el
historiador tiene del pasado histórico es indirecto, el conocimiento histórico se
caracteriza porque sus hechos primordiales no pueden ser observados sino inferidos.
La primera etapa de la indagación histórica es la búsqueda de documentos; 7
posteriormente el historiador tiene que clasificarlos y proceder a entenderlos y
valorarlos como registros de hechos, y para ello se ve precisado a responder toda
suerte de interrogantes a fin de someter las fuentes al más riguroso examen crítico
en su fuero interno y externo. La crítica externa de los documentos ofrece de por sí
una serie de dificultades que requiere el más alto desarrollo del pensamiento crítico,
fruto del adiestramiento en erudición clásica, del conocimiento de técnicas
paleográficas y el conocimiento idiomático, para poder determinar asuntos relacionados
con la caligrafía, el idioma, la forma y la fuente del documento, entre otras. La crítica
interna, cuyo propósito es determinar las circunstancias bajo las cuales fue producido
el documento, implica la dificultad de analizar qué fue lo que el autor creyó haber
observado y la consecuente interpretación de los sucesos observados; el historiador se
interroga si el autor del documento tuvo algún incentivo para dar una falsa representación
de los hechos o si acaso se hallaba en posición que le permitiera conocerlos. En fin, así
como las ciencias empíricas han crecido a partir del conocimiento del sentido común, la
historia lo ha hecho a partir de la tradición; y como la ciencia es algo más que el sentido
común organizado, también la historia es algo más que la tradición con conciencia de
sí misma que requiere actitud crítica por parte del historiador.

Los filósofos han obtenido dos teorías diferentes del pensamiento histórico. La primera
es la explicación idealista típica del pensamiento histórico, esta teoría considera que
56 la historia es una ciencia porque ofrece un cuerpo conexo de conocimientos a los
que se llegó metódicamente, pero es una ciencia de carácter peculiar que no es
abstracta, sino concreta, y que termina no en conocimientos generales sino en el
conocimiento de verdades individuales. La fuerza de la teoría idealista estriba en su
aparente correspondencia con el hecho psíquico, es decir que, hasta cierto punto,
podemos ponernos en el lugar de otras personas y penetrar en sus pensamientos y
sentimientos.6 La segunda teoría es la positivista,7 según ésta, uno de los propósitos
primordiales, en la mayor parte de sus formas, fue vindicar la unidad de la ciencia
para demostrar que, aparte de las disciplinas puramente analíticas, todas las ramas

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Volumen 1, Julio - Diciembre 2005, págs. 54-82
La historia como ciencia

del conocimiento que merecen su nombre dependen de los mismos procedimientos


básicos de observación, reflexión conceptual y verificación. La teoría positivista excluye
todo lo que tenga relación con la teoría idealista de la historia y niega la idea de que
la historia sea una rama autónoma del saber.

Los primeros positivistas, herederos de Augusto Comte, entendían que la historia


no era una forma de lo que ellos conocían como ciencia, pero esperaban
concederle ese rango, posibilidad que se basaba en desviar la atención que
tenían los historiadores de los hechos individuales a los principios que regían
esos hechos, pasando de esa manera a la formulación de leyes de la historia. Al
hacer esto la historia ascendería al nivel científico y se igualaría a la sociología.
La teoría positivista, en su sus últimas formas, no ve nada de particular en el
hecho de que el historiador se interese por los hechos par ticulares y sostiene
que la comprensión histórica implica exactamente la misma referencia a verdades
generales que se hacen en todo razonamiento deductivo.
La crítica a estas dos teorías permite vislumbrar que la historia no puede considerarse
como una fuente extra científica de conocimientos, la historia constituye una forma
respetable de conocimiento.

SOBRE EL CONCEPTO DE HISTORIA

De Clío a la historia del hombre. Clío es la musa que representa la historia


gracias a la intelectualidad académica de Alejandría. De las nueve hijas de Zeus y
Mnemosine, musas patrocinadoras de las artes, la primera de ellas es Clío, quien es
representada por una imagen de mujer coronada de laurel y portando un rollo de
papiro en la mano izquierda. La historia es una de las pocas disciplinas que cuentan
con una musa, nadie más que ella ha compartido la naturaleza y el destino de los 57
hombres ya que “no hay ninguna ciencia que tenga las puertas tan abiertas al gran
público como las tiene la historia”.8 Que la historia tenga musa denota, en parte, la
impor tancia que, desde los tiempos de Herodoto, ha tenido para el hombre; sin
embargo, dado que las musas son consentidoras de las artes, se plantea de entrada
el problema acerca de si la historia es un arte, tal como creía Aristóteles o si es un
conocimiento científico. Pues bien, tendremos primero que navegar en otras honduras
antes de llegar a cualquier conclusión.
Luis Fernando Sánchez

Por otra parte, enfocando el origen del término que se rastrea desde el punto de
vista epistemológico, la palabra castellana historia proviene directamente de la
correspondiente palabra griega que significa narrar , describir , explicar (esos
significados, no obstante que se pueden entender en ciertos ámbitos como sinónimos
de historia, marcan también una problemática dentro de la filosofía de la historia,
puesto que narrar, describir o explicar, pueden constituir más bien partes del proceso
del conocimiento histórico por el cual atraviesa el historiador como sujeto cognoscente
de la historia). Por eso, historia es un concepto cuya comprensión ofrece algunas
dificultades tanto en la definición como en la explicación que le han dado diferentes
autores.9 Se ha empleado el término historia en el sentido amplio de estudio de los
cambios sucesivos que se han producido en cualquier ámbito de fenómenos, y no
solamente en el de las cuestiones humanas; así lo que llamamos historia es
externamente lo que, en el espacio y el tiempo, acontece en su determinado lugar.
La historia, así entendida, trata de todo tipo de asuntos, humanos o no humanos, y no
tiene porqué ser pasajera, vale decir, tiene rasgos de eternidad. Hablamos, pues, de
la historia de la Naturaleza y de la historia del Hombre; a las dos es común un
proceso continuo e irreversible en el tiempo, ya que son distintas en su esencia y en
su sentido. En la historia de la Naturaleza, ésta no es consciente de sí misma, es
apenas un acontecer que no sabe de sí, sólo sabe de ella el hombre. Los procesos y
cambios evolutivos más importantes son tan impredecibles como los procesos
históricos o los cambios históricos más señalados.

Pero en la historia humana “conciencia y propósito no son factores de ese acontecer


natural”,10 es decir, que el hombre ha llegado a preguntarse y a saber de sí mismo
mediante la conciencia pensante en una tradición histórica ininterrumpida. La historia
del hombre la representamos, en cambio, como una pequeña parte de la historia de
la vida sobre la tierra. La historia de seis mil años que conocemos por tradición es un
58 proceso muy breve comparado con la larga historia, sin historia, del hombre durante
milenios. Por lo tanto la historia no existe como naturaleza, sino sobre la base de la
naturaleza que en el ilimitado tiempo anterior a la historia existía y existe hoy para
soportar todo lo que somos11 y a partir de allí el concepto se hace ambiguo y se
restringe, como lo indica Moulines.

Es decir, que historia es un concepto que se entiende sólo a partir del hombre o de
asuntos relacionados con él, porque con respecto a las medidas humanas, la historia
de la naturaleza tiene un curso muy lento, en tanto que para la historia humana la

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La historia como ciencia

repetición de lo idéntico constituye un aspecto central, este aspecto contradictorio


hace que la naturaleza sea ahistórica.12

Car acterísticas de la historia. Admito en principio dos significados del término


Características
historia: como proceso histórico objetivo (res gestae) y como descripción de este
proceso, o sea la historiografía (historia rerum gestarum). Esta distinción se basa en
la concepción filosófica, implícita o explícita, que acepta dos órdenes distintos: por
una parte, la realidad que existe fuera e independientemente de cualquier espíritu
cognoscente; por otra, el pensamiento relativo a dicha realidad.13 Es en el contexto
de esta concepción y distinción donde se plantean problemas para la teoría del
conocimiento, y para la teoría de la historia. Esta primera aproximación nos indica
que la historia sólo es posible mediante el hombre.14 El concepto de historia no está
ligado necesariamente a la hipótesis de un orden total. Tal como se ha venido
estudiando podemos reconocer la historia como el conocimiento del devenir humano,
en donde lo determinante es la conciencia del pasado y la voluntad de definirse en
función de él.15 La historia es conocimiento del pasado humano porque es el recuerdo,
para conocerlo y para vivir de él, es el fundamento al cual quedamos vinculados para
no diluirnos, es el modo que tenemos para aspirar a participar en el ser del hombre.16

Herodoto advierte que “la historia exhibe al hombre como un agente racional, es
decir, que su función es en parte descubrir lo que el hombre ha hecho y en parte
porqué lo ha hecho”.17 Herodoto, en efecto, no reduce su atención a los simples
acontecimientos; los considera humanísticamente en cuanto actos de seres humanos
que tuvieron sus motivos para obrar del modo que obraron; motivos que no son
ajenos al interés del historiador.

Admito con Collingwood que la historia es un tipo de investigación o inquisición, que


es una forma de pensamiento que consiste en plantear preguntas que intentamos 59
contestar.18 Esto explica que desde Herodoto la historia se ha constituido en una
búsqueda de vestigios, de interés para el hombre, ocurridos en las coordenadas del
tiempo y del espacio y a partir de los cuales se puede tener certeza de la ocurrencia
de los hechos.

La afirmación de Moulines indica que se han tenido rastros de la actividad del hombre
en el tiempo anterior a los historiadores, esos rastros son apenas testigos de las
actuaciones de los seres humanos en el pasado remoto, pero cuando hablamos de
Luis Fernando Sánchez

historia, la única realidad que designamos es la toma de conciencia de ese pasado


humano obtenida en el pensamiento del historiador por su propio esfuerzo.

En general, las características de la historia de acuerdo con el concepto que se viene


delineando, es decir, como el conocimiento del devenir humano, se resumen en lo
siguiente: la historia es científica en la medida que comienza por hacer preguntas,
mientras que el escritor de leyendas empieza por saber algo y relata lo que ya sabe;
la historia es humanística, porque plantea preguntas acerca de cosas hechas por los
hombres en un tiempo preciso en el pasado; la historia es racional, ya que las
respuestas que ofrece a sus preguntas tienen ciertos fundamentos, es decir, recurre
a testimonios, y la historia es una instancia de auto revelación, esto es, existe con el
fin de decirle al hombre lo que es él, lo que él ha hecho.19 En su transformación a
través del tiempo, el hombre que es finito, inconcluso e inconcluible, debe percatarse
de lo eterno, y sólo por ese camino, que es el camino histórico, puede hacerlo. Esto
es algo que se encuentra en el hombre mismo. Ésa es la razón por la que hay en
general historia.20

Historia como historia del conocimiento y del pensamiento pensamiento.. Entonces la


historia humana es, en gran medida, la historia de nuestro conocimiento.21 Puede
decirse que desde la invención de la discusión crítica y de la escritura, se ha ido
produciendo el desarrollo del conocimiento histórico y científico. El conocimiento, y
su desarrollo han ejercido una influencia en la vida de los hombres, tanto directamente
como a través de las aplicaciones tecnológicas.

En efecto, Popper acepta que si la historia humana es la historia de nuestro


conocimiento, en la misma medida el desarrollo del conocimiento se constituye en
trama de la historia; desde la naturaleza como una evolución biológica y desde esa
60 evolución hasta la historia, mediante la conciencia racional, el historiador sabe del
desarrollo del conocimiento.

La comprensión del presente a través de las fuentes. Para quien conciba la


historia como aquella disciplina consagrada en exclusiva a conocer el pasado, nada,
en apariencia, debería cambiar; pero en el presente del historiador existen variaciones
que corresponden a una imagen específica del conocimiento adecuado: el proceso
histórico objetivo (res gestae) y el pensamiento sobre este proceso (historia rerum
gestarum), vale decir pensamiento sobre la historia.22

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La historia como ciencia

Historia y ciencia. “La historia se puede identificar con el pensamiento sobre la


historia y con la ciencia de la historia”,23 esto indica que hay que distinguir esos dos
elementos sin separarlos, ya que seria una invención el conocimiento histórico sin
hechos y, más aún, una agrupación sin sentido unos hechos sin conocimiento. Pero
aunque la inseparabilidad no suprime la distinción, la filosofía de la historia ha actuado
en dos direcciones: la formal y la material. Esta última se ha ocupado de abarcar y
ordenar los sucesos históricos, y la primera, se ha encargado de investigar la formación
del concepto de historia y la posibilidad del conocimiento histórico. La historia es,
pues, el conocimiento del pasado humano y de la naturaleza en tanto el hombre,
pues el punto común de la investigación entre las ciencias de la naturaleza y del
espíritu se encuentra en el hombre. La historia involucra tanto la ocurrencia de hechos
como un proceso histórico objetivo (res gestae), como el pensamiento sobre esos
hechos (historia rerum gestarum), pensamiento que se hace posible mediante la
conciencia crítica del historiador.

CIENCIA, CONOCIMIENTO CIENTÍFICO E HISTORIA

Ciencia, historia y ciencias sociales. Con el siglo XX la concepción clásica de la


ciencia, aparentemente indestructible, comenzó a agrietarse. Aparecieron nuevas
geometrías, el determinismo dejó de ser absoluto, la materia no era algo homogéneo
ni determinado, la objetividad se volvió relativa. Se habló entonces de indeterminismo,
de esquematismo, del valor relativo de las hipótesis, se llegó a afirmar cier to
agnosticismo científico. Y la misma maduración de las ciencias hizo tomar conciencia
de sus propios límites. Durante los últimos tiempos se ha discutido acerca de la
diferencia de método entre las ciencias naturales y las ciencias históricas o
humanísticas.24 En todas las ciencias se selecciona la materia según los valores
reconocidos por cada comunidad científica se buscan, registran y sistematizan datos, 61
se enuncian hipótesis que se contrastan con los hechos; “se concede, por tanto, que
una historia universal exija otros instrumentos y otros métodos, pero aunque diferentes
entre sí todas las disciplinas, en definitiva, con todas se hace historia.”25 El método
científico que se aplica en las ciencias sociales se aplica también a la historia, el
método científico no se afectó cuando abarcó los problemas sociales, ni otras disciplinas,
como las humanísticas; se reconoce que en ninguno de los casos se puede emplear
directamente el método experimental, pero tampoco hay porqué prescindir de la
experiencia derivada de las ciencias experimentales.26
Luis Fernando Sánchez

Las ciencias sociales se han inspirado en la filosofía positivista y en la marxista como


una forma de práctica de la concepción heredada de las ciencias físicas en aplicación
al conocimiento de la sociedad; así las cosas, y en abierta oposición a otras filosofías
como las idealistas y las kantianas, esas filosofías intentaron estudiar al hombre al
modo en que se estudia una roca o un animal.27 Eso quiere decir que las diversas
ramas de las ciencias sociales se han adentrado en el terreno científico, o están
avanzando en esa dirección, en ellas se formulan modelos teóricos y se los discute a
la luz de datos empíricos;28 ellas adoptaron las reglas metodológicas de las ciencias
físicas y naturales y han creado el cuerpo de conceptos, leyes y teorías de amplio
valor explicativo y predictivo. En el interior de la historia pueden establecerse leyes,
en el entendido de que tales leyes son siempre relativas a la sociedad o acontecimiento
considerado.29 Pero también en la historia, la ciencia puede abordar el conocimiento
de las condiciones de existencia, realización y variación, a partir de la configuración
significativa de conjuntos históricos concretos como sociedades o épocas. Para Carr,
“la verdadera importancia de la revolu-ción de Darwin fue que éste introdujo la historia
en la ciencia natural. La ciencia ya no se ocupaba de algo estático y fuera del tiempo,
sino de un proceso de cambio y desarrollo”.30

Hoy la ciencia, al haberse asegurado una influencia incuestionable sobre las ramas
del saber y sobre el ambiente espiritual de nuestro tiempo, no pretende ser ella la
que diga una nueva y definitiva palabra sobre el hombre y la sociedad; ha venido a
comprender que aún quedan campos libres para otras formas de saber. No trata la
ciencia de darnos por sí misma, explotando su prestigio intelectual, un saber del
hombre, sino abrir ante nosotros una profunda perspectiva por donde pueda avanzar
un específico conocimiento de las cosas humanas. Ahora la filosofía y la ciencia admiten
que su manifestación o fenómeno es algo imperfecto, parcial y aproximado. La crisis
de las ciencias positivas ha producido un doble acercamiento a las ciencias del espíritu;
62 primero, porque ha dejado el campo libre para otros saberes igualmente válidos,
pero diferentes; y segundo, porque ha renunciado a la pretensiones de absolutez y
objetividad y han puesto de relieve que toda ciencia, por muy adelantada que esté, es
una simple y progresiva aproximación a la realidad. En la complejidad del término
ciencia que aún no acaba de precisarse, aparece el concepto historia como integrante
del conocimiento científico. La historia se mezcla en la ciencia social como estudio del
devenir humano pero se une a la ciencia natural por ser ella una actividad humana;
en este sentido se reconoce que la carga de subjetividad que contiene la historia

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La historia como ciencia

aparece también contenida en la actividad científica y que antes de luchar entre ellas,
amparándose en lo subjetivo, se reencuentran en el conocimiento.

Para ahondar más en este asunto es necesario examinar las posturas y planteamientos
que siguen, los cuales estudian la posibilidad de la historia como ciencia.

LA HISTORIA DENTRO Y FUERA DE LA CIENCIA

La tar ea de la historia y el of
tarea icio de historiador
oficio historiador.. Los problemas que surgen
de la posibilidad de que la historia pueda ser una ciencia, nacen de la natural reflexión
inteligente sobre su materia. En primer lugar, la historia debe ser conocimiento del
pasado humano, de otro modo no es posible defender la idea de la historia como
estudio del pasado absoluto y a la vez tratar de fundar su autonomía como forma de
conocimiento y, como se sabe, hay grandes segmentos del pasado de los que la
historia, tal como normalmente se la entiende, no toma ningún conocimiento, porque
como se explicó en el primer capítulo, la historia es un estudio sobre el pasado en
tanto los seres humanos, y puesto que son ellos los que tienen la posibilidad de
conocerlo y de darle sentido a ese conocimiento; cobra sentido su estudio sólo cuando
aparecen en él los seres humanos.31 En realidad, se ha creído que cuando el historiador
ha llegado a resultados expresados en enunciados acerca del pasado, termina su
tarea, que consiste únicamente en descubrir la verdad. El historiador ha abandonado
la búsqueda de leyes fundamentales y se contenta con la investigación de cómo
funcionan las cosas. Sin embargo, el historiador debe hacer selecciones y abstracciones
de los sucesos concretos que estudia, esto significa que es el historiador quien toma
de la realidad los hechos que en su concepto son dignos de ser destacados y abstrae
la relación de esos hechos con otros con el fin de poderlos estudiar y, además, sus
afirmaciones acerca de lo que es individual requiere el uso de términos descriptivos
generales; de las caracterizaciones que hace de los hechos individuales infiere que 63
hay varios tipos de acontecimientos y, en consecuencia, deriva regularidades empíricas
determinadas, asociadas con cada tipo y que permiten diferenciar unos de otros.32
Los historiadores tratan de comprender y explicar los sucesos que registran en
términos de causa y consecuencia, y tratan de hallar relaciones de dependencia
causal entre algunos de los sucesos ordenados secuencialmente; para realizar estas
tareas disponen de una gran variedad de leyes generales, algunas de las cuales
aceptan tácitamente, como conocimiento del sentido común, mientras que otras se
adoptan porque se hallan garantías por alguna ciencia natural o social.33
Luis Fernando Sánchez

Es claro que los episodios particulares del pasado son únicos e irrepetibles, en la
medida en que los hechos acontecen en la realidad dentro de las coordenadas de
tiempo y lugar: esto nos lleva a establecer que ocurran eventos en el mismo lugar en
condiciones similares y con la participación de diversos personajes, pero en tiempo
diferente, hay una sucesión que hace imposible que no existan más que episodios
particulares; y si acaso habláramos de simultaneidad, la sincronicidad obligaría a
contar con espacios diferentes para la ocurrencia del mismo hecho. Ésa es la
característica que impide que el pasado desborde sus propios límites, pero al mismo
tiempo es la que lleva a pensar que el pasado se define como parte de una categoría
superior;34 no obstante, la historia es una ciencia que existe desde un pasado que
alcanza a nuestro hoy, las regularidades que ella estudia seguirán produciéndose, así
“la historia tendrá interés en función de la mayor o menor actualidad del pasado al
que se refiera”.35 La historia, esto es, el estudio del pasado humano, hace posible la
comprensión del presente, y puesto que hay diferentes conocimientos que
corresponden a distintos pasados y que interesan de múltiples maneras al presente,
sostener que la historia hace posible la comprensión del presente implica también
suponer que en ella se encuentran los orígenes del actual estado de cosas.

Condiciones para una ciencia de la historia. Si se sostiene que la historia sólo


puede ser científica si los historiadores, además de establecer los hechos, tendrían
que descubrir sus causas e interpretarlos; de tal manera que si se determina
científicamente la ocurrencia de un evento, también puede determinar se
científicamente qué efectos tuvo.36 Esto quiere decir que el conocimiento científico de
lo concreto sólo surge de la relación de lo singular puesto en conexión con los
conceptos abstractos que lo cercan, porque de lo singular por sí no cabe inteligibilidad
alguna. También, quienes se inclinan hacia la posibilidad de la historia como ciencia,
la podrían entender como un cuerpo de verdades demostradas, con validez y sin
64 distinción de las personas; en tanto los hechos que un historiador abstrae son algo
que, no siendo propiedad suya, le debe dar asentimiento toda persona razonable si
los investiga. Para que la historia sea un estudio científico hay que distinguir también
al historiador profesional del hombre corriente; sólo el historiador profesional recibe
una enseñanza superior de la historia que le permite aprender que la técnica, para
establecer e interpretar hechos, es más importante que para comunicarlos. Ahora
bien, si se establece una comparación entre “las producciones de los historiadores
profesionales y los científicos naturales se deduce que las primeras son inteligibles
para personas sin preparación profesional, mientras que las últimas están llenas de

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La historia como ciencia

tecnicismos que sólo un experto puede comprender”; sin embargo, “del hecho de
que la historia se escriba en el lenguaje corriente, y de que no haya creado un
vocabulario teórico o modelo teórico, no se sigue que pueda escribirla cualquiera”.37
Lo que explica que a pesar de que todos estemos obligados por las exigencias de la
vida cotidiana a hacer algún uso de las técnicas del historiador, no todos podemos
hacerlo con la misma pericia que una persona con preparación en el método histórico.
La historia es más que ordenar y narrar eventos, es además un intento de explicación
y es la explicación la que determina la historia como un conocimiento que supera la
narración; no obstante, la historia es más una tarea de comprensión que de explicación.
De acuerdo con Von Wrigth, la explicación en historia vendría precedida de un acto de
comprensión para darle sentido a los elementos intencionalmente observados, ella
se divide en explicaciones suficientes y causales y explicaciones necesarias y
teleológicas, que llevan a una conexión causa efecto que pretenden encontrar un
trasfondo interno y externo de hechos, generando situaciones cuasi teleológicas que
pueden conducir a un determinismo en la historia, es decir, una confusión conceptual
de falsas analogías entre lo que ocurre en la naturaleza y lo que ocurre en la acción
intencional, causando una nueva acción sujeta a una explicación teleológica
determinada por las intenciones y actitudes cognoscitivas de los hombres.38 De todos
modos, la posibilidad de que la historia tenga categoría de conocimiento científico se
basa en que está llena de regularidades aproximativas, no existe ilegitimidad del
saber histórico; las explicaciones del historiador consisten en mostrar “el desarrollo
de la trama”.39 Las afirmaciones en relación con la posibilidad de que la historia fuera
considerada como una ciencia, no implican la intención de sostener que la historia
termina, o podría terminar, en conclusiones generales.40

Crítica historicista al conocimiento científico de la historia. 41 A pesar de las


diferencias que pueden surgir entre escribir sobre un acontecimiento histórico y
escribir sobre ciencia natural, también se pueden establecer similitudes; por ejemplo, 65
cuando un historiador describe el pasado se ve afectado por lo que él tiene que decir,
por sus propios intereses, por sus prejuicios y por las personas de quienes habla. De
este modo la descripción contiene una exposición de los hechos vistos desde un
punto de vista particular, esto es, contiene un elemento subjetivo que algunas veces
se toma como un factor de selección; no obstante, el hecho de que la historia
seleccione no implica necesariamente que sea se subjetiva, de este modo, la historia
es como la mayor parte de las obras de ciencia que también son selectivas.42 El
objeto primordial del estudio de la historia es el pasado humano, pero para determinar
Luis Fernando Sánchez

cuál es el tipo de conocimiento al que aspira hay que examinar dos posibilidades: la
primera, que el historiador se limite a la descripción exacta de lo que pasó relatando
los acontecimientos sucedidos, y la segunda, que se proponga explicar los
acontecimientos. Esto indica que el nivel en que se mueve la historia es comparable
al de la simple percepción o al de la ciencia.43 Pero la verdad es que el historiador
aspira a una reconstrucción del pasado que sea inteligente e inteligible, esto es, que
además de decirnos lo que ocurrió, también explique porqué ocurrió. La historia
propiamente dicha debe implicar un relato significativo del pasado de los seres
humanos. De este modo la historia consiste en un estudio científico realizado por los
historiadores de acuerdo con un método y una técnica propios, en donde formulan
conclusiones obtenidas mediante el examen de un acontecimiento, y de acuerdo con
las reglas precisas que fueron establecidas por generaciones de investigadores. La
condición y calidad de las hipótesis utilizadas por el historiador en el proceso de su
investigación se asemejan, especialmente, a las que caracterizan las hipótesis de
que se vale el científico.44 Pero también las analogías entre ciencia e historia son una
trampa peligrosa.

Crítica cientificista al conocimiento científico de la historia. A los cientificistas


también se les entiende como aquellos que otorgan a la ciencia, entendida ésta
desde la concepción heredada, mayor importancia; aun por encima de las demás
actividades humanas, por eso establecen razones para descalificar de científicas a
disciplinas como la historia. La historia trata, principalmente, sobre la descripción de
los hechos particulares del pasado antes que de la búsqueda de las leyes generales
que rigen esos sucesos. Esto es, en otros tiempos, la historia podía formular algunas
conclusiones con cer tidumbre, tal como ocurre con la ciencia, por haber creado
técnicas que podían ser compartidas y practicadas por individuos en general, esta
concepción implicaba un supuesto ingenuo a saber: que los historiadores podían
66 llegar a verdades definitivas sobre el pasado. Pero lo único realmente sostenible es
que los historiadores tenían procedimientos seguros y convenidos para resolver algunas
cuestiones, sin suponer que con reunir fragmentos de una situación real, resultaría la
construcción de un todo, con el cual se pudiera pasar de saber verdades sobre el
pasado a saber la verdad. 46 Podría ser un error describir la historia como una
ciencia, sobre la base que los historiadores crearon técnicas confiables para describir
hechos particulares, y la afirmación que la historia es una ciencia, con sólo llamar la
atención hacia esas técnicas y sostener que se pueden emplear con buen resultado;
no, la historia es más compleja de lo que comúnmente se cree, al seleccionar por

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Volumen 1, Julio - Diciembre 2005, págs. 54-82
La historia como ciencia

ejemplo, se da un determinado sesgo a la historia, pero ese proceso no es suficiente


para revelar que la historia sea una disciplina científica que se dedica a averiguar lo
que realmente ocurrió. Los historiadores parten de los testimonios, determinan
detalles, que constituyen los principales objetos de su escrutinio histórico, pero el
proceso de selección no da excusa para pensar que se puede construir cualquier
estructura científica con esos testimonios, lo cual indica que la selección aplicada a la
ciencia y a la historia tiene efecto diferente. Además de la selección, hay otra diferencia
en la dependencia que tiene para sus datos las ciencias naturales y la historia. Mientras
que las primeras dependen de la percepción sensorial, la segunda depende de las
impresiones recordadas que a su vez forman una parte indispensable de su materia
prima.47 A pesar de que la historia es un estudio con sus propios métodos, y por eso
podría llegar a describirse como científica, hay una clara diferencia entre la historia
y las ciencias. El conocimiento del trabajo histórico no consiste en generalizaciones
explícitas, la principal competencia del historiador consiste más en concentrarse en
los acontecimientos que son el verdadero objeto de su investigación, y aunque sea
posible que en muchas de las obras de tipo histórico se encuentren juicios de este
tipo, su trabajo es diferente al del científico. Aunque la actividad del historiador es
muy importante e indudablemente pertenece a su campo, no ofrece en sí misma
fundamento para confundir el pensamiento histórico con el científico.

Según los cientificistas, los juicios que el historiador formula son solamente resúmenes
condensados de sucesos particulares, son enunciados de hechos individuales, que
no constituyen verdaderos juicios universales y se refieren a una clase cerrada de
individuos que podrían enumerarse; esto es, son juicios que hablan de los hombres
que vivieron en cierto tiempo y lugar, además, la actitud de los historiadores hacia los
hechos que investiga no consiste en hacer predicciones. En contraste, un científico
formula leyes destinadas a aplicarse a todo lo que las satisface y puede referirse a
todos los hombres pasados, presentes y futuros, que tienen determinadas 67
características, y su capacidad para hacer predicciones acer tadas emerge
directamente de su preocupación en los acontecimientos que investiga.48 Estudiamos
el pasado porque sabemos que es el mecanismo que nos permite comprender el
presente y, a pesar de la imposibilidad que tiene la historia para predecir el futuro, su
estudio nos pone en mejor situación para preverlo. El estudio del pasado consiste,
fundamentalmente, en explicar cómo debió ser el pasado, con apoyo en testimonios;
en explicar el presente con base en el pasado antes que aventurarse en hacer
predicciones del futuro, tarea ésta que no le atañe a la historia.49 Mientras que el
Luis Fernando Sánchez

científico está en situación de construir predicciones, el historiador hace retrodicciones,


ambas conductas son paralelas en la medida en que su razonamiento avanza a
partir de la conjunción de premisas particulares con verdades generales, la ciencia
con leyes de la naturaleza, la historia con leyes de la conducta humana.50 En general,
el historiador sólo describe hechos; si se propusiera ser exclusivamente descriptivo
sólo produciría tablas y listas, y ellas por sí mismas no serían informativas. Hempel
había sostenido que el historiador debe intentar aportar una explicación completa,
especificando explícitamente las leyes generales que cumplen con el esbozo de
explicación, como el historiador no puede eludir la exigencia de explicación, y puesto
que la forma narrativa que emplea invita al lector a deducir que está explicando
porqué ocurrieron los hechos, esa explicación no tiene la pretensión de exigir la
conformidad con el modelo de ley de cobertura propuesta por Hempel.51

Resolución del conflicto historicista cientificista. Entre los presupuestos teóricos


del positivismo se destaca la tesis de la independencia del historiador y del objeto de
su conocimiento; la historia, como res gestae , existe objetivamente en sentido
ontológico52 y gnoseológico; es una estructura de los hechos históricos accesibles al
conocimiento, dada en su forma ideal y que sólo necesitan ser reunidos y presentados.
A la tesis positivista, los presentistas oponen un punto de vista subjetivo-relativista,
adoptando una posición homogénea, niegan la independencia del sujeto respecto al
objeto en el proceso de conocimiento histórico, es decir, rechazan el modelo de la
relación cognoscitiva en el cual el sujeto cognoscente es pasivo y contemplativo, que
es la base de la doctrina positivista. Para ellos, el sujeto cognoscente es activo e
introduce en el conocimiento todos los contenidos intelectuales y afectivos de su
personalidad; el sujeto y el objeto constituyen una unidad en el proceso del
conocimiento.53 Pero las ciencias sociales son incompatibles con cualquier teoría del
conocimiento que abogue por un divorcio rígido entre sujeto y objeto; dado que el
68 hombre es a la vez objeto y sujeto, esto es, es a la vez investigador y cosa investigada;
a su vez, pocas ciencias gozan de una independencia total,54 la historia no se halla en
una situación de dependencia respecto de algo situado fuera de ella, lo que la
diferenciaría de cualquier otra ciencia. En la historia la inteligencia del historiador se
encamina a poner un orden en medio del caos de lo pasado.55

Por eso tiene sentido la historia como objeto de conocimiento y el discurso histórico
como una teoría del presente.56 En su discrepancia con los positivistas, los presentistas
tienen razón al señalar los puntos débiles de la doctrina positivista, pero también se

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Volumen 1, Julio - Diciembre 2005, págs. 54-82
La historia como ciencia

confunden en sus puntos de vista. El principal interés del análisis de las diferencias
entre el presentismo y el positivismo reside en la extracción de los problemas que
deben estudiar.

LA HISTORIA ES CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

Salvados los obstáculos cientificistas e historicistas, no cabe duda que la historia es


conocimiento científico, esta afirmación se justifica en los enunciados que siguen:

El objeto de la historia. Los hombres son curiosos de muchas cosas, entre otras,
del pasado; el motivo para buscar conocimientos históricos comienza desde el simple
deleite de saber por el saber mismo, aunque ésa no es toda la explicación. La gente
se interesa por la historia por el deseo de saber lo que está detrás, por lo que explica
un estado de cosas existente que atrae nuestra atención; pero la curiosidad es un
factor secundario en el estudio de la historia; los historiadores estudian la historia
porque es interesante averiguar cosas; pero la dificultad que experimentan sirve
para aguzar y aumentar el interés; el descubrimiento de hechos y la valoración
avanzan, lo que ocurrió en el pasado depende de cómo lo interpretamos, de lo que
tomamos y de lo que construimos y no de lo que pensemos ahora. El objeto de la
historia pertenece al pasado. La historia es una reflexión que deriva el conocimiento
de sí y del prójimo, separando la intención propia del conocimiento histórico, confronta
el presente con el pasado, lo que cada uno es con lo que ha sido, el sujeto con los
otros seres.57 El presente es el único lugar existente en virtud de su capacidad heurística
con relación al conocimiento, proporciona al historiador un punto de partida y los
materiales para estudiar los interrogantes cuya solución pretende encontrar en el
pasado; el pasado se descubre a partir de lo que explica.58 El historiador descubre
las conciencias a través de las ideas de las obras que se esfuerza en repensar,
tomando las que son inteligibles; no obstante, ni la intelectualización ni la 69
espiritualización del objeto, que sólo permiten distinguir conocimientos históricos y
psicológicos, bastan para definir la historia. En rigor, los acontecimientos no se observan
ni se explican en el momento en que suce-den, cuando se expresan o se conocen se
transforman o se di-suelven; se organizan de manera inteligible después que pasan. El
historiador está situa-do después de los acontecimientos y al tratar de interpretarlos
los reconstruimos conceptualmente teniendo siempre la elección entre múltiples sistemas.
La historia como ciencia

22
Cf. Cruz, Manuel. “El presente respira por la historia” en: Filosofía de la
Historia; Schaff, Adam. Op. Cit., p. 162.
23
Cf. Schaff, Adam. Ibídem, p. 144.
24
Durante los siglos XVIII y XIX los hombres de ciencia partieron de la
base de que las leyes de la naturaleza habían sido descubiertas y
definitivamente establecidas, en la suposición de que la tarea del científico
consistía en descubrir y establecer más leyes de esta clase me-diante un
proceso inductivo a partir de los datos observados. Los que estudiaban la
sociedad, deseosos, a sabiendas o no, de probar la condición científica de
sus estudios, adoptaron igual lenguaje y creyeron seguir el mismo
procedimiento. Cf. Popper, Karl. “Un enfoque pluralista de filosofía de la
historia” en: En Busca de un Mundo Mejor. Por su parte, Carr indica que
“se partía del supuesto indiscutido de que tal era también el de la ciencia,
esta era la noción de que partía Bury cuando describía la historia como
una ciencia, ni más ni menos”. Cf. Carr, E.H. ¿Qué es la Historia? 9º ed. Ed.
Maura Seix Barral, 1979, p. 75.
25
Henri Poincaré en La Science et l’hypothése, inició una revolución del
pensamiento científico. Su principal tesis es que las proposiciones gen-
erales enunciadas por los hombres de ciencia son, o meras definiciones
o convenciones disfrazadas acerca del uso del lenguaje, o hipótesis
encaminadas a cristalizar y organizar un pensamiento ulterior, su-jetas a
ulterior verificación, modificación o refuta-ción. Cf. Mosterín, Jesús. Op. Cit.
p. 131. También Aron, Raymond.“Ciencia y filosofía de la historia” en:
Introducción a la Filosofía de la Historia, capítulo IV del tomo 2. Carr, E.H.
Op. Cit., p. 77.
26
Cf. Bunge, Mario. “Universalidad del método científico” en Epistemología.
“Luego, Marx tomó de Hegel la concepción de la historia como proceso
sin sujeto, el concepto de proceso es científico, en tanto que la noción de 77
sujeto no es más que una noción ideológica. El concepto de proceso
científico da lugar a una revolución en las ciencias: la ciencia de la historia
se vuelve formalmente posible, mientras que el concepto de sujeto pro-
duce “una revolución en filosofía: ya que toda filosofía clásica descansa
en las categorías de sujeto + objeto (objeto = reflejo especular del
sujeto)”. Cruz, Manuel. [Link]. 43 Si lo primero es la solución verdadera
podemos decir que la tarea del historiador es decirnos, según la famosa
frase de Ranke, exactamente lo que ocurrió, y dejar la materia en eso; si
lo es lo segundo, tenemos que convenir en que el tipo de relato que tiene
La historia como ciencia

Steel. La Historia. 1º ed. Ed. Hispanoamericana, México, 1967, pg. 98.


55
Nuestras sociedades son desordenadas: desordenadas materialmente
en sus ciudades, institucionalmente en sus economías, en su política y en
sus relaciones internas. La inteligencia trata de poner orden en todo esto
y, consiguientemente, disminuir el desorden o anularlo. Ibídem, pg. 152.
56
La identificación de historia y conocimiento fue lema en los años cincuenta
de H. I. Marrou, en que destaca que, la historia es conocimiento del pasado
humano, esto obvia otros conceptos como los de investigación, estudio,
búsqueda, encuesta, narración, etc.; la historia, por esa misma condición
de conocimiento, es inseparable de su conocedor: el historiador; una vez
planteadas estas cuestiones, el historiador ha de recurrir a los documentos
para encontrar respuesta. “El protagonismo del historiador deja así en
un segundo plano ese protagonismo casi exclusivo de los documentos al
que se referían Langlois y Seignobos”. Mitre, Op. Cit., pgs. 89-102.
57
Cf. Aron, Raymond. “Ciencia y Filosofía de la Historia” en: Introducción a
la Filosofía de la Historia, capítulo IV, tomo 2 y “El Tiempo y los Conceptos
de la Historia” en: Introducción a la Filosofía de la Historia, Ed. Siglo XXI,
Buenos Aires, 1984, Tomo I, pgs. 1, 36, 37 y 39.
58
Cf. Cruz, Manuel. El Presente Respira por la Historia. en: Filosofía de la
Historia: El debate sobre el historicismo y otros problemas mayores. Ed.
Paidós, Barcelona, 1991.
59
M. R. Cohen y E. Nagel. Introducción a la Lógica y el Método Científico
(1934), pág. 596. Citado por Carr. Cf. Carr, Edward Hallett. ¿Qué es la
Historia? 9° ed. Ed. Seix Barral, Barcelona, 1979, pg. 77.
60
La necesidad de justificar el conocimiento exhibiendo las bases en las cuales
se apoya, es una característica de la ciencia porque se desprende del hecho
de que la ciencia es un cuerpo organizado de conocimiento. Cf. Collingwood,
R.G. Idea de la Historia. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2000, p. 244. 79
61
Veyne considera que “es imposible improvisar historiadores, es necesario
saber qué preguntas plantearse, y también qué problemáticas están
superadas: no se escribe sobre la historia política, social y religiosa con
las opiniones que tengamos en privado sobre estos temas, por respetables,
realistas o avanzadas que sean.” Cf. Le Goff, Jaques. Pensar la Historia. Ed.
Altaya, Barcelona, 1995, p. 22.
62
“Se reemplaza el acontecimiento por un hecho mediante una abstracción
científica, se tiende hacia las totalidades trascendentes a la duración o se
Luis Fernando Sánchez

realiza un esfuerzo para reconstruir un devenir.” Aron, Op. Cit.


63
Aron, Ibídem, pp. 111-113.
64
Veyne considera que “es imposible improvisar historiadores, es necesario
saber qué preguntas plantearse, y también que problemáticas están
superadas: no se escribe sobre la historia política, social y religiosa con
las opiniones que tengamos en privado sobre estos temas, por respetables,
realistas o avanzadas que sean”. Le Goff, Op. Cit.
65
“La historia no es un saber pobre; deviene desde el conocimiento de sí, en
tanto separa y reconstruye la racionalidad inherente a la vida, aunque ignorante
a veces de los seres mismos que la viven, vuelve a captar su movimiento hacia
el espíritu, y de los individuos hacia un destino colectivo”. Aron, [Link]., p. 107.
66
“En el caso del prójimo, exige la intervención de sigilos; la interpretación de
los signos mismos o la inferencia de los signos en la cosa significada, agrega
una dimensión al fenómeno, y nace una nueva incertidumbre.” Aron, Ibídem,
p. 111.
67
“Todos los monumentos existen por ellos y para ellos mismos en un
universo espiritual; la lógica jurídica y económica es interna a la realidad
social y superior a la conciencia indi-vidual”. Aron, Ibídem, p. 114.
68
En general, los problemas se plantean contra un fondo de conocimiento,
presuponen un fondo de mitos, de teorías o de tradiciones históricas, que
se aceptan con crítica, esto es, que se han detectado en ellas ciertas
dificultades que les son inherentes. Popper, Karl.”Comparación con el
método de evocación subjetiva de Collingwood” en Conocimiento Objetivo.
69
Es cierto que los historiadores hablan de movimientos generales que
caracterizan a épocas particulares: la Ilustración, el movimiento romántico,
la época de la Reforma en la Inglaterra del siglo XIX, la aparición del
capitalismo monopolista. Walsh, Op. Cit., p. 66.
80 70
Según este punto de vista de Hempel, el historiador debe ir más allá de
la prueba empírica concreta que se obtiene a través del examen de
documentos y estadísticas; debe estudiar la cultura general de la época y
el lugar, su literatura, arte, idioma, etc., para llegar a comprender cómo
era la vida, cómo pensaba la gente, sus esperanzas y temores, su
concepción de sí misma, de su sociedad y de su mundo. Cf. Gordon, Op.
Cit. p. 421. También Cf. Hempel, Carl G. La Función de las Leyes Generales
en la Explicación Científica: Estudios sobre filosofía de la ciencia. Capítulo
IX, pp. 233-246.

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos. Volumen 1, Julio - Diciembre 2005, págs. 54-82

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