Entrega 2.
Sociología de la cultura
En base a la lectura "La sociedad de la cultura" (Rodríguez Morató), responde a una de la siguiente
pregunta:
¿Podemos hablar hoy de cultura de masas?
Durante la lectura se ha ido elucubrando una forma específica de cultura de masas o cultura
masificada, que tiene que ver con el paso de las épocas, movimientos sociales (y su posterior
aceptación) y contra movimientos.
En los dos últimos puntos de la lectura, se nos introduce y se nos habla de si hoy en día existe una
cultura de masas. Primero, se ve que el diagnóstico de Bell ya reconocía el carácter culturalista del
desarrollo postindustrial de las sociedades avanzadas. Pero este autor se equivocada al pensar que la
deriva culturalista de la sociedad postindustrial plantearía una contradicción de fondo al sistema
capitalista. (Morató, 2007). En segundo término, tenemos las teorías de la postmodernidad, se puede
decir que las teorías de Baudrillard, Jameson o Harvey hacen un certero reconocimiento sobre la
cultura de hoy en día, pero se puede criticar su común indiferencia por la contrastación empírica que
favorece su irresponsabilidad teórica, y es abiertamente rechazable la irracional pendiente
epistemológica por la que suele deslizarse. (Morató, 2007). Lash y Urry, por otra parte, adoptarán de
un modo más coherente una clara perspectiva de carácter global sobre la desdiferenciación cultural
(cambio histórico que se aprecia en contraste con la imagen de la modernización, como proceso de
diferenciación social). Una idea subyacente a todos ellos será que la cultura (…) tiene ahora a
constituirse en principio matriz de la sociedad. (Morató, 2007)
Esto, a modo de introducción nos sirve para ver en el terreno en el cual nos vamos adentrando. Un
clave en el texto que se nos dice es esta frase: la consolidación del marco local metropolitano como el
ámbito característico de la dinámica cultural contemporánea. (Morató, 2007)
Es decir, la cultura ha pasado ahora a la metrópoli, a las calles modernas, ahora, su creador, su crítico
y su proliferador es la ciudad. Aquí es donde nace, se crea, se reproduce, se determina y se cancela la
cultura (cultura entendida bajo los ojos de occidente). Son ciudades, no hay cultura. El escenario clave
de la sociedad de la cultura es la ciudad. (Morató, 2007)
Ahora, dentro de este contexto, existe una mayor centralidad social de la cultura, que supone dos
características (buenas y malas a la vez). Una mayor atención pública hacia la misma, una atención
que como ya se podía extraer de lo que he dicho en el anterior párrafo, valora la creación y el
patrimonio autóctono. Pero esto genera su parte negativa y es que no siempre repercute en el
consumo y puede llegar a crear un incremento del turismo cultural. Por otra parte, tenemos que esta
centralidad es capaz de llegar a empezar procesos de aburguesamiento que suelen surgir en los barrios
artísticos de las ciudades, con la posterior expulsión de los creadores.
Ahora, por otro lado, tenemos un tipo de evidencia que hace referencia a la utilidad de la cultura para
el desarrollo urbano. Suscita el peligro de la funcionalización cultural de la política y de la acción
cultura, y puede llegar a tener repercusiones muy negativas en la vitalidad artística de la ciudad.
Para mí, personalmente, el siguiente apunte es uno de los más relevantes para poder responder a esta
pregunta. Estamos viviendo una revolución comunicacional sin precedentes, y los efectos que esta
está causando sobre la cultura son bastante ambiguos (Morató, 2007). Hay una (para mí) demasiados
canales de comunicación y flujos mediáticos que, ´si, tienden a aumentar las probabilidades de
emisión de nuevos contenidos, pero a su vez, entorpecen el surgimiento de otros. Según Morato, en
el contexto de internet, es más fácil para las producciones periféricas o marginales acceder a públicos
lejanos y especializados, y hasta cierto punto está claro que esto es cierto, pero no podemos dejar de
lado el conocido algoritmo de toda red social, que delimita nuestra visión a los ítems que nos gustan
y nos parecen interesantes, así que de la misma forma que alcanza, también retrae. Por otra parte,
nos añade el autor, el propio aumento generalizado de la demanda de contenidos proporcionará
nuevos recursos que repercutirán directo o indirectamente en todo el mundo de la creación cultural.
(Morató, 2007) Esto es cierto, pero volvemos a lo mismo que hace dos líneas, si este aumento solo es
alcanzado por x sectores, seguiremos en las mismas que hace 20 o 30 años. También en este caso son
obvios los riesgos que entraña el actual desarrollo comunicacional para el florecimiento de las artes.
Por un lado, el proceso está dando lugar a una acelerada concentración de los conglomerados
mediáticos, que de entrada limita ya la competencia y amenaza la diversidad dentro de los viejos
marcos estatales. (Morató, 2007) Ahora, aclaremos que no estoy diciendo que todo el mundo merezca
visibilidad simplemente por realizar una actividad que ella misma denomina artística, ni mucho menos,
pero muchas veces justamente ocurre que quien resulta tener más visibilidad son estas personas que
realizan proyectos nefastos, copiados o que carecen de representación artística en su propio núcleo.
Ahora, ¿vivimos en un mundo de cultura de masas? Para mi entender sí, todavía sí. Existe una tensión
de fondo inevitable entre el desarrollo cultural urbano y el auge de la industria comunicacional.
(Morató, 2007) Cabe pensar que esta tensión entre el escenario del solipsismo receptivo y el de la
ciudad creativa se decantará en favor de la creatividad cultural sólo en la medida en que consiga
fraguar una nueva forma de autonomía artística. Que ahora habrá de ser de base local, multicultural
e interdisciplinar, más que universal y sectorial; y ya no de carácter absoluta e irresponsable, como en
los tiempos heroicos del modernismo, sino una autonomía permanentemente negociada con las
comunidades de las que emerge y con los nuevos socios de la innovación artística. (Morató, 2007)
Es decir, según entiendo, todo estará conectado a partir de la comunidad, y esto generará efectos
positivos y negativos.
Bibliografía:
- Morató, A (2007). La perspectiva de la sociedad de la cultura. La sociedad de la cultura. (pp.
11-51). Barcelona: ARIEL