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Marco Legal para Menores Infractores

El documento habla sobre el marco legal para menores infractores en Extremadura. Establece una comisión técnica de coordinación entre los sistemas de protección y atención a menores en conflicto con la ley para asegurar una respuesta adecuada cuando un menor está involucrado en ambos sistemas. También describe la organización y función de los centros para la ejecución de medidas privativas de libertad de menores infractores.

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Marco Legal para Menores Infractores

El documento habla sobre el marco legal para menores infractores en Extremadura. Establece una comisión técnica de coordinación entre los sistemas de protección y atención a menores en conflicto con la ley para asegurar una respuesta adecuada cuando un menor está involucrado en ambos sistemas. También describe la organización y función de los centros para la ejecución de medidas privativas de libertad de menores infractores.

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TEMA 22. MENORES INFRACTORES. MARCO LEGAL.

MEDIDAS EN MEDIO ABIERTO Y MEDIDAS DE


INTERNAMIENTO

1. INTRODUCCIÓN
2. DISPOSICIONES GENERALES
3. ORGANIZACIÓN Y FUNCIÓN DE LOS CENTROS PARA LA EJECUCIÓN DE
MEDIDAS PRIVATIVAS DE LIBERTAD DE MENORES INFRACTORES DE LA
COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EXTREMADURA
a. DISPOSICIONES GENERALES
b. DEL RÉGIMEN FUNCIONAL Y EDUCATIVO DE LA ACTIVIDAD
c. DE LA INSPECCIÓN DE LOS CENTROS
4. REGLAMENTO DE LA LEY ORGÁNICA 5/2000, DE 12 DE ENERO,
REGULADORA DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LOS MENORES
a. DE LA ACTUACIÓN DE LA POLICÍA JUDICIAL Y DEL EQUÍPO
TÉCNICO
i. Artículo 2. Actuación de la policía judicial.
ii. Artículo 3. Modo de llevar a cabo la detención del menor.
b. DE LAS REGLAS PARA LA EJECUCIÓN DE LAS MEDIDAS
c. DEL RÉGIMEN DISCIPLINARIO DE LOS CENTROS

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1. INTRODUCCIÓN

El artículo 2 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor,


recoge el principio del interés superior del menor al establecer “en la aplicación de la presente ley
y demás normas que le afecten, así como en las medidas concernientes a los menores que
adopten las instituciones, públicas o privadas, los Tribunales, o los órganos legislativos primará el
interés superior de los mismos sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir”, siendo
este el último fin del presente decreto por el que se crea y regula la Comisión Técnica de
Coordinación de los Sistemas de Protección y Atención a menores en conflicto con la ley de la
Junta de Extremadura.
El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma de Extremadura en la redacción dada
por la Ley Orgánica 1/2011, de 28 de enero, le atribuye, en su artículo 9.1.26, la competencia
exclusiva en materia de protección y tutela de menores a la Comunidad Autónoma de
Extremadura. El artículo 45 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores, establece que corresponde a las Comunidades Autónomas y
a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla la función de ejecutar las medidas adoptadas por
parte de los Jueces de Menores en sus sentencias firmes.
El Real Decreto 1774/2004, de 3 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley
Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores,
establece en su artículo 8 que corresponde a las Comunidades Autónomas la ejecución de las
medidas cautelares, la ejecución de las medidas adoptadas por los jueces de menores en sus
sentencias firmes y la ejecución del régimen de libertad vigilada y de la actividad socioeducativa.
Dichas entidades públicas llevarán a cabo la creación, dirección, organización y gestión de los
servicios, instituciones y programas adecuados para garantizar la correcta ejecución de las
medidas, sin perjuicio de los convenios y acuerdos de colaboración que puedan establecer.
La Ley 4/1994, de 10 de noviembre, de protección y atención a menores, establece en su
artículo 15 que la Consejería competente en materia de protección de menores asumirá
transitoriamente su guarda cuando, quienes tengan potestad sobre los mismos lo soliciten y
acrediten la imposibilidad temporal de atenderlos. Asimismo podrá acordar o instar la modificación
de las medidas de protección adoptadas siempre que le interés del menor así lo aconseje y
persista la situación de desamparo.
En la Junta de Extremadura, de conformidad con el artículo 4 del Decreto 163/2019, de 29
de octubre, por el que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Sanidad y Servicios
Sociales y se modifica el Decreto 222/2008, de 24 de octubre, por el que se aprueban los
Estatutos del Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia,
corresponde a la Dirección General de Servicios Sociales, Infancia y Familias llevar a cabo las
actuaciones necesarias en materia de tutela, acogimiento y adopción de menores, protección y
reforma de éstos.
Corresponden por tanto a la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, a través de la
Dirección General, el ejercicio de competencias tanto en el ámbito del sistema de protección de
menores, como en el ámbito del sistema de atención menores en conflicto con la ley.
En ocasiones una persona menor de edad respecto de la que existe abierto expediente de
protección, se encuentra al mismo tiempo inmersa en un expediente de reforma, a resultas del
cual le es impuesta, mediante sentencia del Juzgado de Menores correspondiente, una medida de
internamiento y/o de ejecución en medio abierto, requiriéndose el impulso de acciones
coordinadas desde la cooperación y colaboración entre ambos sistemas, especialmente en los
supuestos en los que la medida judicial que se imponga sea de internamiento o de convivencia en
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grupo educativo, puesto que la ejecución de las citadas medidas judiciales supondrán la salida
temporal del recurso residencial de protección. Durante este período, la persona menor de edad
deja de estar bajo la guarda del sistema de protección de menores para pasar a estar bajo la
guarda temporal del sistema de atención a menores en conflicto con la ley, debiendo adoptarse
medidas desde éste que incidirán directamente sobre los intereses de la persona menor de edad
que exigen necesariamente tomar en consideración la existencia del expediente de protección en
el que se encuentra inmersa.
El decreto tiene por objeto la creación de un órgano colegiado encargado de la actuación
coordinada, colaborativa y de cooperación, que redunde en una adecuada ejecución de la medida
judicial impuesta, asegurando el cumplimiento de sus fines para la socialización, integración y
competencia social, procurando también un adecuado desarrollo del expediente de protección en
el que la persona menor de edad se hallase inmersa, sin que se produzcan injerencias en el
mismo.
Con el fin de facilitar esta respuesta coordinada, que proteja en todo caso el interés
superior de la persona menor de edad, crea y regula el funcionamiento de la Comisión Técnica de
Coordinación de los Sistemas de Protección y Atención a Menores en conflicto con la ley de la
Junta de Extremadura, como órgano técnico multiprofesional encargado de realizar labores de
propuesta, seguimiento y valoración de las actuaciones a realizar con cada persona menor de edad
y/o joven, a partir del estudio de sus necesidades, tomando en consideración la existencia
simultánea de los expedientes de protección y de reforma.

2. DISPOSICIONES GENERALES

Artículo 2. Respuesta coordinada y comunicación inicial inmediata.


El órgano directivo con competencias en materia de protección y de reforma de menores
garantizará una actuación coordinada entre los Servicios competentes que asegure una respuesta
adecuada a los supuestos en los que en una persona menor de edad o joven se produzca la doble
condición de hallarse inmersa, por un lado, en un expediente de protección, y, por otro lado, en
un expediente de reforma.
Cuando se tenga constancia de un expediente de protección o de reforma, desde el ámbito
afectado se comunicará al otro ámbito tal situación, según el Protocolo que se establezca, en un
plazo no superior a 48 horas con el fin de articular una respuesta compartida entre ambos
sistemas, tomando en consideración las necesidades y el interés superior de la persona menor de
edad o joven.
Artículo 3. Comunicación continua.
El ámbito que proceda informará sobre la apertura o cierre de expedientes, cuando se
tenga conocimiento fehaciente de la existencia de nuevos expedientes u otras resoluciones
administrativas en el otro ámbito.
En el plazo que se establezca se dará traslado recíprocamente de cualquier incidencia
acaecida que pudiera incidir en el desarrollo del expediente del que devenga el caso,
especialmente en lo relativo a la adopción de laguna medida de protección, o a la imposición de
alguna medida de reforma.

3. ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DE LOS CENTROS PARA LA


EJECUCIÓN DE MEDIDAS PRIVATIVAS DE LIBERTAD DE MENORES
INFRACTORES DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EXTREMADURA

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Dentro de las medidas que pueden imponer los jueces de menores, se encuentran los
internamientos en centros específicos en sus distintas modalidades, según la restricción de
derechos que se imponen al menor, siendo estos: internamiento en régimen cerrado, régimen
semiabierto, régimen abierto, terapéutico, tratamiento ambulatorio, asistencia a un centro de día y
permanencia de fin de semana.
El objetivo de estas medidas es disponer de un ambiente que provea las condiciones
educativas adecuadas para que el menor pueda reorientar aquellas disposiciones o deficiencias
que han caracterizado su comportamiento antisocial, cuando para ello sea necesario, al menos de
manera temporal, asegurar al estancia del infractor en un régimen físicamente restrictivo de su
libertad.
La ejecución de las medidas judiciales de internamiento adoptadas por los jueces de
menores en sus sentencias firmes es competencia de esta Comunidad Autónoma, debiendo llevar
a cabo instituciones y programas adecuados para garantizar la correcta ejecución de las medidas
judiciales decretadas por el juez de menores.
Las medidas privativas de libertad, la detención y las medidas cautelares de internamiento
que se impongan de conformidad con la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, se ejecutarán en
centros específicos para menores infractores, diferentes de los previstos en la legislación
penitenciaria para la ejecución de las condenas penales y medidas cautelares privativas de libertad
impuestas a los mayores de edad penal. Estas medidas, en todo caso han de proporcionar un
clima de seguridad personal para todos los implicados, profesionales y menores infractores, lo que
hace imprescindible que las condiciones de estancia sean las correctas para el normal desarrollo
de los menores.

3.1. Disposiciones generales.


Artículo 1. Objeto y ámbito de aplicación.
Los Centros específicos para la ejecución de medidas privativas de libertad son, de
conformidad con lo establecido en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, Centros destinados al
internamiento de menores y jóvenes, diferentes de los previstos en la legislación penitenciaria para
la ejecución de las condenas penales y medidas cautelares privativas de libertad impuestas a los
mayores de edad penal.
Quedan excluidos del ámbito de aplicación de este Estatuto, los Centros de protección que
puedan utilizarse para el cumplimiento de medidas privativas de libertad, cuando el interés del
menor así lo requiera y previo acuerdo con la Consejería competente en materia de ejecución de
medidas judiciales sobre menores.
Artículo 2. Tipos de Centros específicos.
Los Centros son propios de la Administración de la Comunidad Autónoma de Extremadura,
sin perjuicio de la posible existencia de centros colaboradores que colaborarán con la
Administración Autonómica para el cumplimiento de medidas judiciales.
En los Centros propios se podrán ejecutar todas las medidas privativas de libertad
establecidas en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de
los menores, impuestas en sentencias firmes o, cuando proceda, como medidas cautelares.
Los Centros propios de la Administración de la Comunidad Autónoma de Extremadura para
el cumplimiento de medidas judiciales de internamiento dependerán orgánica y funcionalmente de
la Consejería competente en materia de ejecución de medidas judiciales sobre menores.
En los centros colaboradores, se podrán ejecutar todas aquellas medidas privativas de
libertad establecidas en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, impuestas en sentencias firmes o
como medidas cautelares, en los términos que se establezcan en los convenios o acuerdos de
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colaboración formalizados con la Administración Autonómica. Tales centros actuarán en ejercicio
de dichas funciones bajo la directa supervisión de la Consejería competente en materia de
ejecución de medidas judiciales sobre menores.
Todos los Centros para la ejecución de medidas privativas de libertad, contarán con las
instalaciones y equipamientos necesarios, incluidos los módulos a los que se refiere la legislación
aplicable y con personal suficiente y cualificado, que deberá recibir la formación específica
adecuada a las características de su actividad.
Artículo 3. Finalidad de la actividad de los Centros.
La actividad de los Centros de cumplimiento de medidas judiciales de internamiento
cumplirá las finalidades educativas y de resocialización que legalmente tienen atribuidas.
En un mismo Centro podrán coexistir cualesquiera de los regímenes establecidos en la Ley
Orgánica 5/2000, de 12 de enero, siempre y cuando la Consejería competente así lo acuerde.
Dentro de un mismo Centro se mantendrán grupos de separación interior atendiendo a la
edad, madurez, necesidades y habilidades sociales de los menores internados, y se regirá por una
normativa de funcionamiento interno, cuyo cumplimiento tendrá como finalidad la consecución de
una convivencia ordenada, que permita la ejecución de los diferentes programas de intervención
educativa y las funciones de custodia de los menores internados.
Artículo 4. Deber de confidencialidad.
Con la finalidad de proteger el derecho a la intimidad de los menores internados en los
mismos, el personal a su servicio y el resto de personas que tengan acceso por circunstancias
laborales o personales, quedan obligados a guardar secreto de todos los hechos y datos que
conozcan por razón del desempeño de sus funciones.

3.2. Del régimen funcional y educativo de la actividad.


Artículo 5. Documentos de organización.
Toda la actuación de los Centros de cumplimiento de medidas judiciales de internamiento
de menores infractores estará basada en la planificación y programación de las diferentes
actividades e intervenciones a desarrollar. Dicha planificación quedará reflejada en los siguientes
documentos: Proyecto de Centro, normativa de funcionamiento interno, plan anual y memoria
anual.
El proyecto de Centro define y describe la identidad del Centro para la ejecución de
medidas privativas de libertad. Deberá comprender la función y objetivos, el modelo de trabajo, la
gestión y organización, los recursos con los que cuenta y sus mecanismos de evaluación. Dicho
proyecto será aprobado por quien ostente la titularidad de la Consejería competente en materia de
ejecución de medidas judiciales sobre menores, en el plazo máximo de un año a partir de la
aprobación del presente Estatuto y revisado con la periodicidad que resulte necesaria. Los Centros
de nueva creación deberán tener aprobado el proyecto del Centro antes de comenzar su actividad.
La normativa de funcionamiento interno regulará la convivencia del Centro. Su finalidad y
contenido mínimo se ajustarán a lo dispuesto en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, y en el
Reglamento que la desarrolla. Será aprobada por quien ostente la titularidad de la Consejería con
competencias en materia de responsabilidad penal del menor.
El plan anual tiene por objeto la previsión de las actuaciones a desarrollar en el Centro y
será aprobado por quien ostente la titularidad de la Dirección General competente en materia de
responsabilidad penal del menor.
La memoria anual es un documento de carácter evaluador en el que se reflejan el conjunto
de actuaciones desarrolladas a lo largo del año, los resultados obtenidos y su valoración y las

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propuestas a considerar para futuros planes. Será aprobada por quien ostente la titularidad de la
Dirección General competente en materia de responsabilidad penal del menor.
Artículo 6. Participación social.
El Centro promoverá en los términos señalados en el artículo 55.2 de la Ley Orgánica
5/2000, de 12 de enero, la colaboración con los demás organismos de la propia o de diferente
Administración Autonómica que intervengan con menores, especialmente con los que tengan
competencias en materia de educación y sanidad.
La participación de organismos y personas de forma voluntaria en las actividades del
Centro se llevará a cabo de conformidad con la legislación vigente en la materia, debiendo ser
autorizada su intervención por la Dirección General competente en materia de responsabilidad
penal del menor en materia de ejecución de medidas judiciales sobre menores.
Artículo 7. Definición.
La actuación socioeducativa institucional consiste en el conjunto de actividades educo-
formativas, laborales, socioculturales, deportivas, de ocio y de tratamiento de problemáticas
personales destinadas a la integración social de los menores infractores.
Se ha de articular mediante el proyecto socioeducativo de cada Centro y los programas
individualizados de ejecución de las medidas.
Artículo 10. Programa individualizado de ejecución de la medida.
La intervención a realizar sobre el menor o joven se llevará a cabo sobre la base de un
programa individualizado de ejecución de la medida elaborado por el equipo técnico del Centro, en
el que se tendrán en cuenta sus necesidades y sus aptitudes. El programa individualizado será
aprobado por el Juez de Menores, al igual que sus posibles modificaciones.
El programa individualizado quedará documentado en modelo protocolizado, donde se
contemplarán los objetivos a alcanzar durante el internamiento de conformidad con los términos
contenidos en la resolución del Juez competente, las actividades a realizar para la consecución de
dichos objetivos, el régimen de permisos y salidas y los plazos previstos para la revisión del
programa.
La intervención será de carácter continuo y dinámico, dependiente de la evolución del
menor o joven, por lo que el programa deberá ser objeto de periódica revisión en función de los
cambios producidos en relación a los objetivos propuestos.
En el programa individualizado de ejecución de medida se procurará la implicación y
colaboración, primero del propio menor o joven, y después de su familia en el proceso de
reinserción del mismo y se intentará que aquella recupere su papel educativo, así como su
responsabilidad en la vida del menor.
Artículo 11. Modelo individualizado de intervención para internamientos
cautelares.
De acuerdo con el artículo 29 del Real Decreto 1774/2004, de 20 de julio, por el que se
aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de menores, para cada menor en situación de internamiento cautelar se ha
de elaborar, respetando el principio de presunción de inocencia, un modelo individualizado de
intervención, que deberá contener una planificación de actividades adecuadas a sus características
y circunstancias personales compatible con el régimen de internamiento y su situación procesal.
Dicho modelo individualizado de intervención deberá someterse a la aprobación del Juez de
Menores, conforme a lo previsto en el artículo 44 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero.
Artículo 12. Participación de los menores.
Se estimulará la participación de los menores en la planificación y aplicación del programa
individualizado de ejecución de medida o en el modelo individualizado de intervención. Se
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informará de los objetivos a alcanzar durante la ejecución de la medida y de la evolución personal
observada, haciendo partícipe al propio menor o joven de su proceso de cambio.
Se propiciará la participación de los menores en la organización de actividades educativas,
recreativas, deportivas y culturales.

4. REGLAMENTO DE LA LEY ORGÁNICA 5/2000, DE 12 DE ENERO,


REGULADORA DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LOS MENORES

4.1. De la actuación de la Policía Judicial y del equipo técnico.


4.1.1. Artículo 2. Actuación de la Policía Judicial .
La Policía Judicial actúa en la investigación de los hechos cometidos por menores que
pudieran ser constitutivos de delitos of altas, bajo la dirección del Ministerio Fiscal.
Se atendrá a las órdenes del Ministerio Fiscal y se sujetará a lo establecido en la Ley
Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, y en la
Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Salvo la detención, toda diligencia policial restrictiva de derechos fundamentales será
interesada al Ministerio Fiscal para que, por su conducto, se realice la oportuna solicitud al juez de
menores competente.
Los registros policiales donde consten la identidad y otros datos que afecten a la intimidad
de los menores serán de carácter estrictamente confidencial y no podrán ser consultados por
terceros. Sólo tendrán acceso a dichos archivos las personas que participen directamente en la
investigación de un caso en trámite o aquellas personas que, en el ejercicio de sus respectivas
competencias, autoricen expresamente el juez de menores o el Ministerio Fiscal, todo sin perjuicio
de las disposiciones que, en materia de regulación de ficheros y registros automatizados, dicen las
comunidades autónomas de acuerdo con sus respectivas competencias.
Cuando, de conformidad con el artículo 17 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero,
reguladora de la responsabilidad penal de los menores, se proceda a la detención de un menor, se
podrá proceder a tomar reseña de sus impresiones dactilares, así como fotografías de su rostro,
que se remitirán, como parte del atestado policial, al Ministerio Fiscal para la instrucción del
expediente, y constarán en la base de datos de identificación personal.
El cacheo y aseguramiento físico de los menores detenidos se llevará a cabo en los casos
en que sea estrictamente necesario y como medida proporcional de seguridad para el propio
menor detenido y los funcionarios actuantes, cuando no sea posible otro medio de contención
física del menor.
Existirá un registro o archivo central donde, de modo específico para menores, se
incorporará la información relativa a los datos de estos resultantes de la investigación. Tal registro
sólo podrá facilitar información a requerimiento del Ministerio Fiscal o del juez de menores.
Tanto los registros policiales como el registro central estarán sometidos a lo dispuesto en la
Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.
Cuando el Ministerio Fiscal o el juez de menores, en el ejercicio de sus competencias
atribuidas por la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de
los menores, deseen consultar datos relativos a la identidad o edad de un menor, requerirán del
mencionado registro o archivo central que se comparen los datos que obran en su poder con los
que existan en dicho registro, a fin de acreditar la identidad u otros datos del menor expedientado.
Dirigirán comunicación al mencionado registro, que facilitará los datos y emitirá un informe sobre
los extremos requeridos.

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Los registros de menores a que se refiere este artículo no podrán ser utilizados en procesos
de adultos relativos a casos subsiguientes en los que esté implicada la misma persona.
Cuando la Policía Judicial investigue a una persona como presunto autor de una infracción
penal de cuya minoría de edad se dude y no consten datos que permitan su determinación, se
pondrá a disposición de la autoridad judicial de la jurisdicción ordinaria para que proceda a
determinar la identidad y edad del presunto delincuente por las reglas de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal. Una vez acreditada la edad, si esta fuese inferior a los 18 años, se procederá conforme a
lo previsto en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de
los menores.
Cuando para la identificación de un menor haya de acudirse a la diligencia de
reconocimiento prevista en el artículo 369 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, dicha diligencia
sólo podrá llevarse a cabo con orden o autorización del Ministerio Fiscal o del juez de menores
según sus propias competencias.
Se utilizarán los medios que resulten menos dañinos a la integridad del menor, debiendo
llevarse a cabo en las dependencias de los Grupos de Menores o en las sedes del Ministerio Fiscal
o autoridad judicial competente. La rueda deberá estar compuesta por otras personas, menores o
no, conforme a los requisitos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Cuando la rueda esté compuesta por otros menores de edad, se deberá contar con su
autorización y con la de sus representantes legales o guardadores de hecho o de derecho, a salvo
el supuesto de los mayores de 16 años no emancipados y de los menores emancipados en que sea
de aplicación lo dispuesto para las limitaciones a la declaración de voluntad de los menores en el
artículo 2 de la Ley Orgánica 1/1996, de protección jurídica del menor.

4.1.2. Artículo 3. Modo de llevar a cabo la detención del menor .


Las autoridades y funcionarios que intervengan en la detención de un menor deberán
practicarla en la forma que menos le perjudique, y estarán obligados a informarle de forma
inmediata, de los hechos que se le imputan, las razones de su detención y los derechos que le
asisten, así como a garantizar el respeto de tales derechos. Deberán notificar inmediatamente el
hecho de la detención y el lugar de la custodia a los representantes legales del menor y al
Ministerio Fiscal. Si el menor fuera extranjero, el hecho de la detención se notificará a las
correspondientes autoridades consulares cuando el menor tuviera su residencia habitual fuera de
España o cuando así lo solicitaran el propio menor o sus representantes legales.
Toda declaración del detenido se llevará a cabo en presencia de su letrado y de aquellos
que ejerzan la patria potestad, tutela o guarda del menor, de hecho o de derecho, salvo que las
circunstancias aconsejen lo contrario. La declaración se llevará a cabo en presencia del Ministerio
Fiscal, representado por un fiscal distinto del instructor del expediente.
Mientras dure la detención los menores deberán hallarse custodiados en dependencias
adecuadas conforme establece la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores.
La custodia de los menores detenidos corresponderá a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
competentes hasta que el fiscal resuelva sobre la libertad del menor, el desistimiento o la
incoación del expediente, con puesta a disposición del juez a que se refiere el artículo 17.5 de la
Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores. El
fiscal resolverá en el menor espacio de tiempo posible y, en todo caso, dentro de las 48 horas
siguientes a la detención.
Durante la detención debe garantizarse que todo menor disponga de alimentación,
vestimenta y condiciones de intimidad, seguridad y sanidad adecuadas.
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En los establecimientos de detención deberá llevarse un libro registro, de carácter
confidencial, que al menos deberá contar con la siguiente información:
- Datos relativos a la identidad del menor.
- Circunstancias de la detención, motivos y en su caso autoridad que la ordenó.
- Día y hora del ingreso, traslado o libertad.
- Indicación de la persona o personas que custodian al menor.
- Detalle de la notificación a los padres o representantes legales del menor y al Ministerio
Fiscal de la detención del menor.
- Expresión de las circunstancias psicofísicas del menor.
- Constatación de que se le ha informado de las circunstancias de la detención y de sus
derechos.
Los datos estarán exclusivamente a disposición del Ministerio Fiscal y de la autoridad
judicial competente.
Este libreo será único para todo lo concerniente a la detención del menor, y no se
consignará ninguno de sus datos en ningún otro libro de la dependencia.
Artículo 4. Actuación del equipo técnico.
Los equipos técnicos estarán formados por psicólogos, educadores y trabajadores sociales
cuya función es asistir técnicamente en las materias propias de sus disciplinas profesionales a los
jueces de menores y al Ministerio Fiscal, elaborando los informes, efectuando las propuestas,
siendo oídos en los supuestos y en la forma establecidos en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de
enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores y desempeñando las funciones que
tengan legalmente atribuidas.
Prestarán asistencia profesional al menor desde el momento de su detención y realizarán
funciones de mediación entre el menor y la víctima o perjudicado.
Podrán incorporarse de modo temporal o permanente a los equipos técnicos otros
profesionales relacionados con las funciones que tienen atribuidas, cuando las necesidades
planteadas lo requieran y así lo acuerde el órgano competente.
Los profesionales integrantes de los equipos técnicos dependerán orgánicamente del
Ministerio de Justicia o de las comunidades autónomas con competencias asumidas y estarán
adscritos a los juzgados de menores.
Desempeñarán las funciones establecidas en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, bajo
la dependencia funcional del Ministerio Fiscal y del juez de menores cuando lo ordene.
La Administración competente garantizará que el equipo técnico realice sus funciones en
los términos que exijan las necesidades del servicio, adoptando las medidas oportunas al efecto.
El Ministerio de Justicia y las comunidades autónomas con competencias asumidas en sus
respectivos ámbitos determinarán el número de equipos técnicos necesarios, su composición y
plantilla de conformidad con las necesidades que presenten los juzgados de menores y fiscalías
garantizando que cada fiscal instructor cuente con los medios personales adecuados y suficientes
para la emisión de los informes determinados por la ley y en los plazos establecidos.
Los informes serán firmados por los profesionales del equipo técnico que intervengan en
cada caso. La representación del equipo la ostentará aquel que sea designado por el Ministerio
Fiscal o el juez de menores en la actuación concreta de que se trate.
Artículo 5. Modo de llevar a cabo las soluciones extrajudiciales .
Si el Ministerio Fiscal apreciara la posibilidad de desistir de la continuación del expediente,
solicitará del equipo técnico informe sobre la conveniencia de adoptar la solución extrajudicial más
adecuada al interés del menor y al de la víctima.

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Recibida la solicitud por el equipo técnico, citará a su presencia la menor, a sus
representantes legales y a su letrado defensor.
El equipo técnico expondrá al menor la posibilidad de solución extrajudicial prevista en el
artículo 19 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, y oirá a sus representantes legales. Si el
menor aceptar alguna de las soluciones que el equipo le propone, a ser posible en el mismo acto,
se recabará la conformidad de sus representantes legales.
Si el menor o sus representantes legales manifestaran su negativa a aceptar una solución
extrajudicial, el equipo técnico lo comunicará al Ministerio Fiscal e iniciará la elaboración del
informe al que alude el artículo 27 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero.
El equipo técnico se pondrá en contacto con la víctima para que manifieste su conformidad
o disconformidad a participar en un procedimiento de mediación, ya sea a través de
comparecencia personal ante el equipo técnico, o por cualquier otro medio que permita dejar
constancia.
Si la víctima fuese menor de edad o incapaz, este consentimiento deberá ser confirmado
por sus representantes legales y ser puesto en conocimiento del juez de menores competente.
Si la víctima se mostrase conforme a participar en la mediación, el equipo técnico citará a
ambos a un encuentro para concretar los acuerdos de conciliación o reparación. La conciliación y
la reparación también podrán llevarse a cabo sin encuentro, a petición de la víctima, por cualquier
otro medio que permita dejar constancia de los acuerdos.
No siendo posible la conciliación o la reparación directa o social, o cuando el equipo técnico
lo considere más adecuado al interés del menor, propondrá a este la realización de tareas
socioeducativas o la prestación de servicios en beneficio de la comunidad.
El equipo técnico pondrá en conocimiento del Ministerio Fiscal el resultado del proceso de
mediación, los acuerdos alcanzados por las partes y su grado de cumplimiento o los motivos por
los que no han podido llevarse a efecto los compromisos alcanzados por las partes, a efectos de lo
dispuesto en el artículo 19.4 y 5 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores.
Si el equipo técnico considera conveniente que el menor efectúe una actividad reparadora
o de conciliación con la víctima informará de tal extremo al Ministerio Fiscal y al letrado del menor.
Si este apreciara la posibilidad de desistir de la continuación del expediente, solicitará del equipo
técnico informe sobre la solución extrajudicial más adecuada y se seguirán los trámites previstos
en el apartado anterior.

4.2. De las reglas para la ejecución de las medidas.


Artículo 6. Principios inspiradores de la ejecución de las medidas .
Los profesionales, organismos e instituciones que intervengan en la ejecución de las
medidas ajustarán su actuación con los menores a los principios siguientes:
- El superior interés del menor de edad sobre cualquier otro interés concurrente.
- El respeto al libre desarrollo de la personalidad del menor.
- La información de los derechos que les corresponden en cada momento y la asistencia
necesaria para poder ejercerlos.
- La aplicación de programas fundamentalmente educativos que fomenten el sentido de la
responsabilidad y el respeto por los derechos y libertades de los otros.
- La adecuación de las actuaciones a la edad, la personalidad y las circunstancias personales
y sociales de los menores.

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- La prioridad de las actuaciones en el propio entorno familiar y social, siempre que no sea
perjudicial para el interés del menor. Asimismo en la ejecución de las medidas se utilizarán
preferentemente los recursos normalizados del ámbito comunitario.
- El fomento de la colaboración de los padres, tutores o representantes legales durante la
ejecución de las medidas.
- El carácter interdisciplinario en la toma de decisiones que afecten o puedan afectar a la
persona.
- La confidencialidad, la reserva oportuna y la ausencia de injerencias innecesarias en la vida
privada de los menores o en la de sus familias, en las actuaciones que se realicen.
- La coordinación de actuaciones y la colaboración con los demás organismos de la propia o
de diferente Administración, que intervengan con menores y jóvenes, especialmente con
los que tengan competencias en materia de educación y sanidad.
Artículo 7. Derechos de los menores durante la ejecución de las medidas .
Los menores y los jóvenes gozarán durante la ejecución de las medidas de los derechos y
libertades que a todos reconocen la Constitución, los tratados internacionales ratificados por
España y el resto del ordenamiento jurídico vigente, a excepción de los que se encuentren
expresamente limitados por la ley, el contenido del fallo condenatorio o el sentido de la medida
impuesta.
Artículo 8. Competencia funcional.
Corresponde a las comunidades autónomas y las Ciudades de Ceuta y Melilla, mediante las
entidades públicas que estas designen con arreglo a la disposición final vigésima segunda de la
Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor:
 La ejecución de las medidas cautelares adoptadas de conformidad con el artículo 28 de la
Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los
menores.
 La ejecución de las medidas adoptadas por los jueces de menores en sus sentencias
firmes, previstas en los párrafos a) a k) del artículo 7.1 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12
de enero.
 La ejecución del régimen de libertad vigilada y de la actividad socioeducativa a la que alude
el artículo 40.2.c) de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero.
Dichas entidades llevarán a cabo la creación, dirección, organización y gestión de los
servicios, instituciones y programas adecuados para garantizar la correcta ejecución de las
medidas, sin perjuicio de los convenios y acuerdos de colaboración que puedan establecer de
conformidad con el artículo 45.3 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores.
Corresponde al Estado la ejecución de la detención preventiva, de las medidas cautelares
de internamiento y de las medidas adoptadas en sentencia firme que acuerden el Juzgado Central
de Menores o la sala correspondiente de la Audiencia Nacional, sin perjuicio de los convenios que,
en su caso, pueda establecer para dicha finalidad con las comunidades autónomas y las Ciudades
de Ceuta y Melilla.
Corresponde a las instituciones públicas la ejecución de la medida de libertad vigilada
impuesta de conformidad con la regla 5ª del artículo 9 y, en su caso, con el apartado 2.c) de la
disposición adicional cuarta de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores.
Las medidas de privación del permiso de conducir ciclomotores o vehículos a motor, o del
derecho a obtenerlo, o de las licencias administrativas para caza o para cualquier tipo de armas y
la inhabilitación absoluta, previstas en los párrafos m) y n) del artículo 7.1 de la Ley Orgánica
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5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, si no fueran
ejecutadas directamente por el juez de menores, se ejecutarán por los órganos administrativos
competentes por razón de la materia.
Si se ordena el cumplimiento de la medida de internamiento del menor en un centro
penitenciario, la competencia para le ejecución de esta será de la Administración Penitenciaria, sin
perjuicio de las facultades propias del juez de menores competente. Esta competencia será
extensiva a la ejecución de las medidas pendientes de cumplimiento del artículo 7.1.e) a k) de la
Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, una vez finalizado el internamiento.
Cuando de conformidad con la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores, el juez de menores o el Ministerio Fiscal remitan a la
entidad pública de protección de menores testimonio de particulares sobre un menor de 14 años,
será dicha entidad la competente para valorar la situación y decidir si se ha de adoptar alguna
medida, conforme a las normas del Código Civil y la legislación de protección de menores.
Sin perjuicio de las funciones de mediación atribuidas, las entidades públicas podrán poner
a disposición del Ministerio Fiscal y de los juzgados de menores, en su caso, los programas
necesarios para realizar las funciones e mediación a las que alude el citado artículo.
Artículo 9. Punto de conexión para determinar la Administración competente en la
ejecución de las medidas.
Para la ejecución de las medidas previstas serán competentes las comunidades autónomas
y las Ciudades de Ceuta y Melilla donde se ubique el juzgado de menores que las haya acordado.
En el caso de que la entidad pública haya designado un centro de internamiento para la
ejecución situado fuera de su comunidad autónoma, de acuerdo con lo previsto en la Ley Orgánica
5/2000, de 12 de enero, y en este reglamento, será la comunidad autónoma a la que pertenezca
dicho centro la competente para la ejecución de la medida, en los términos previstos en el artículo
46.3 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los
menores.
Si la aprobación judicial prevista se adopta una vez iniciada la ejecución de la medida,
dejará de ser competente la comunidad autónoma respectiva desde el momento del traslado
efectivo del menor al nuevo centro o desde la notificación judicial a la comunidad autónoma de
residencia para que designe el profesional responsable de la ejecución de la medida no privativa
de libertad impuesta.
En caso de traslado de centro continuará siendo competente de la ejecución de la medida
la comunidad autónoma donde se ubique el juzgado de menores que la haya acordado, sin
perjuicio de la colaboración prestada por la comunidad autónoma responsable del centro de
destino.
Artículo 10. Inicio de la ejecución.
Para dar inicio a la ejecución de las medidas acordadas en sentencia firme, que sean
competencia de las entidades públicas, se procederá conforme a las reglas siguientes:
- Recibidos en la entidad pública la ejecutoria y el testimonio de particulares del juzgado de
menores, así como los informes técnicos que obren en la causa y la identificación del
letrado del menor, la entidad pública competente, cuando la medida impuesta sea alguna
de las previstas, designará de forma inmediata el centro que considere más adecuado para
su ejecución de entre los más cercanos al domicilio del menor en los que existan plazas
disponibles correspondientes al régimen o al tipo de internamiento impuesto. La
designación se comunicará al juzgado de menores competente para que ordene el ingreso
del menor si no estuviera ingresado cautelarmente.

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- Se requerirá la previa aprobación judicial del centro propuesto por la entidad pública en los
casos siguientes:
 Cuando se proponga, en interés del menor, el ingreso en un centro de la comunidad
autónoma que se encuentre alejado de su domicilio y de su entorno social y familiar,
aun existiendo plaza en un centro más cercano adecuado al régimen o al tipo de
internamiento impuesto.
 Cuando se proponga para la ejecución de la medida el ingreso del menor en un centro
sociosanitario.
 Cuando se proponga el ingreso del menor en un centro de otra comunidad autónoma.
- La entidad pública designará en el plazo máximo de cinco días un profesional que se
responsabilizará de la ejecución de la medida impuesta, siempre que esta sea alguna de las
previstas.
- En la medida de libertad vigilada y de internamiento, el profesional o el centro designado
elaborarán el programa individualizado de ejecución en el plazo de 20 días desde el inicio
de aquellas, prorrogable previa autorización judicial. En el resto de las medidas, el
programa individualizado de ejecución se elaborará en el plazo de 20 días desde la fecha
de la designación del profesional, prorrogable previa autorización judicial.
- El programa individualizado de ejecución de la medida se comunicará al juez competente
para su aprobación. Si el juez rechazase, el programa propuesto se someterá a su
consideración uno nuevo o la modificación correspondiente del anterior.
- Una vez aprobado el programa individualizado de ejecución de la medida, la entidad
pública la iniciará por tratarse de una medida de internamiento o de libertad vigilada, y
comunicará la fecha la juzgado de menores para que el secretario judicial practique la
liquidación de la medida y la comunique al menor. A efectos de la liquidación se
considerarán como fechas de inicio las siguientes:
 En las medidas de internamiento, la del día del ingreso o la de firmeza de la sentencia
si estuviera internado cautelarmente.
 En las medidas de libertad vigilad, el día de la primera entrevista del profesional
aludido en la regla 3ª con el menor, que deberá llevarse a cabo en la fecha señalada
por el juez de menores de entre las propuestas por la entidad pública y comunicada al
menor una vez firme la sentencia. Si la medida ya estuviera iniciada cautelarmente, la
fecha de inicio será la de la firmeza de la sentencia. Si el menor no compareciera,
citado en debida forma, incurrirá en el quebrantamiento previsto en el artículo 50.2 de
la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero.
 En las medidas de permanencia de fin de semana, el primer día de permanencia en el
centro o en el domicilio.
 En las medidas de tratamiento ambulatorio y de asistencia a un centro de día, la fecha
en que el menor asiste por primera vez al centro ambulatorio o al centro de día
asignado.
 En las medidas de prestaciones en beneficio de la comunidad y de realización de tareas
socioeducativas, la fecha en que comienzan de forma efectiva las prestaciones o las
tareas asignadas.
 En la medida de convivencia con otra persona, familia o grupo educativo, el primer día
de convivencia. Si ya estuviera en convivencia cautelar, el día de la firmeza de la
sentencia, sin perjuicio del abono que corresponda.

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 En las medidas a las que alude el artículo 8.4 de este reglamento, el día en que el
menor entregue en la secretaría del juzgado el permiso o licencia correspondiente, o
en la fecha que el juez señale a la autoridad administrativa.
- En la liquidación de la medida practicada por el secretario del juzgado, se abonará en su
caso el tiempo cumplido de las medidas cautelares en los términos del artículo 28.5 de la
Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero. Una vez aprobada la liquidación por el juez, previo
informe del Ministerio Fiscal y del letrado del menor, se comunicará a la entidad pública
competente.
El inicio de la ejecución de las medidas acordadas en sentencia firme por el Juzgado
Central de Menores se ajustará a las reglas anteriores, excepto en lo referente a la competencia
administrativa, que siempre será del Gobierno, y a los centros o profesionales designados, que
serán los que el Gobierno ponga a disposición de la Audiencia Nacional, sin perjuicio de los
convenios que pueda establecer con las comunidades autónomas.
Artículo 11. Ejecución de varias medidas.
La ejecución de varias medidas se llevará a cabo en todo caso teniendo en cuenta lo
acordado por el juez. Cuando concurran varias medidas impuestas en el mismo o en diferentes
procedimientos, se cumplirán simultáneamente las que se relacionan a continuación:
 Las medidas no privativas de libertad cuando concurran con otras medidas no privativas de
libertad diferentes.
 La medida de permanencia de fin de semana cuando concurra con otra medida no privativa
de libertad.
 La amonestación, la privación del permiso de conducir ciclomotores o vehículos a motor, o
del derecho a obtenerlo, o de las licencias administrativas para caza o para uso de
cualquier tipo de armas y la inhabilitación absoluta, cuando concurran con otra medida
diferente.
El segundo período de las medidas de internamiento se cumplirá inmediatamente después
de finalizado el primer período de internamiento en centro. Cuando existan otras medidas o penas
privativas de libertad, su cumplimiento se regirá por lo previsto en los apartados 2 y 3 del artículo
47 de la citada ley orgánica.
Habrá de ejecutarse una vez finalizada la medida de internamiento en régimen cerrado,
salvo que concurra con otras medidas o penas privativas de libertad; en tal caso, será de
aplicación lo dispuesto en el inciso último del apartado anterior.
Cuando concurran varias medidas de internamiento, definitivas o cautelares, de diferente
régimen, se cumplirá antes la de régimen más restringido y se interrumpirá la de régimen menos
restringido que se estuviera ejecutando, salvo que el juez de menores haya dispuesto otro orden
en aplicación.
La ejecución de las medidas impuestas por el Juez Central de Menores o por la sala
correspondiente de la Audiencia Nacional será preferente sobre las impuestas por otros jueces o
salas de menores.
La ejecución de varias medidas, en todos los casos previstos en los apartados anteriores,
se llevará a cabo cumpliendo las resoluciones dictadas por el juez.
En los casos en que al menor se le hayan impuesto varias medidas de internamiento y se
haya acordado por el juez de menores su acumulación en un único expediente de ejecución, el
centro donde el menor sea ingresado elaborará un programa individualizado de ejecución que
comprenda la totalidad de las medidas, así como un único informe final, sin perjuicio de los
correspondientes informes de seguimiento.
Artículo 12. Expediente personal del menor en la ejecución de la medida .
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La entidad pública abrirá un expediente personal a cada menor del que tenga
encomendada la ejecución de una medida. Dicho expediente será único en el ámbito territorial de
la comunidad autónoma, aun cuando se ejecuten medidas sucesivas.
El expediente deberá contener una copia de todos los informes y documentos de cualquier
tipo que haya remitido la entidad pública a los órganos judiciales competentes y al Ministerio Fiscal
durante la ejecución; las resoluciones y documentos que los acompañen, comunicadas por los
órganos judiciales o el Ministerio Fiscal a la entidad pública, y el resto de documentos
administrativos que se generen a consecuencia del cumplimiento de la medida, y que afecten al
menor. Deberán constar los datos del letrado del menor y la comunicación del secretario del
juzgado de cualquier modificación en ellos.
El expediente personal tiene carácter reservado y a este solamente podrán acceder:
- El Defensor del Pueblo o institución análoga de la correspondiente comunidad autónoma,
los jueces de menores competentes y el Ministerio Fiscal cuando así lo requieran a la
entidad pública.
- Los profesionales que de manera directa tienen encomendada la responsabilidad de
planificar y desarrollar los programas individualizados de ejecución de la medida, y solo
sobre los datos personales de los menores que tengan a su cargo si están expresamente
autorizados para ello por la entidad pública de acuerdo con sus normas de organización,
debiendo observar en todo momento el deber de sigilo.
- El menor, su letrado y el representante legal del menor, si lo solicitan de forma expresa a
la entidad pública, conforme al procedimiento de acceso que esta establezca. Será de
aplicación lo dispuesto en los artículos 35 y 37 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de
Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo
Común.
Los profesionales que intervengan en la ejecución de la medida podrán acceder al fichero
informático dependiente de dicha entidad cuando así lo autorice dicha entidad, sin perjuicio de lo
dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter
Personal, y sus normas de desarrollo.
Todos los que intervengan en la ejecución de la medida tienen el deber de mantener la
reserva oportuna de la información que obtengan con relación a los menores y jóvenes en el
ejercicio de sus funciones, y de no facilitarla a terceras personas ajenas a la ejecución, deber que
persiste una vez finalizada esta.
Una vez finalizada la estancia en el centro, deberán remitirse a la entidad pública todos los
documentos relativos al menor, con objeto de que se integren en su expediente personal, sin que
pueda quedarse el centro con copia alguna.
Artículo 13. Informes durante la ejecución.
Durante la ejecución de la medida, la entidad pública remitirá al juez de menores y al
Ministerio Fiscal los informes de seguimiento. Su contenido será suficiente, de acuerdo con la
naturaleza y finalidad de cada medida, para conocer el grado de cumplimiento de ésta, las
incidencias que se produzcan y la evolución personal del menor.
La perioricidad mínima con la que se elaborarán y tramitarán los informes de seguimiento
será la siguiente:
- En la medida de permanencia e fin de semana, un informe cada cuatro fines de semana
cumplidos.
- En la medida de prestaciones en beneficio de la comunidad, un informe cada 25 horas
cumplidas si la medida impuesta es igual o inferior a 50 horas, y uno cada 50 horas
cumplidas si la duración es superior.
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- En el resto de las medidas, un informe trimestral.
La entidad pública remitirá informes de seguimiento al juez de menores y al Ministerio
Fiscal, siempre que fuera requerida por estos o cuando la propia entidad lo considere necesario.
Cuando el informe de seguimiento contenga una propuesta de revisión de la medida en
alguno de los sentidos previstos en los artículos 14.1 ó 51 de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de
enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, se hará constar expresamente.
Una vez cumplida la medida, la entidad pública elaborará un informe final dirigido al juez
de menores y al Ministerio Fiscal, en el que además de indicar dicha circunstancia se hará una
valoración de la situación en la que queda el menor.
Una copia de los informes de seguimiento y final al que aluden los apartados anteriores se
remitirá también al letrado que acredite ser el defensor del menor y lo solicite de forma expresa a
la entidad pública.
Artículo 14. Incumplimientos.
La entidad pública comunicará al juez de menores y al Ministerio Fiscal a los efectos los
incumplimientos siguientes de los que tenga constancia:
 En las medidas de internamiento y de permanencia de fin de semana en un centro: la fuga
del centro, el no retorno en la fecha o la hora indicadas después de una salida autorizada y
la no presentación en el centro el día o la hora señalados para el cumplimiento de las
permanencias establecidas.
 En la medida de permanencia de fin de semana en el domicilio: la no presentación en su
domicilio y la ausencia no autorizada del domicilio, durante los días y horas establecidos de
permanencia, así como el no retorno a este para continuar el cumplimiento de la medida
después de una salida autorizada.
 En las medidas no privativas de libertad, la falta de presentación a las entrevistas a la que
el menor haya sido citado para elaborar el programa de ejecución y el incumplimiento de
cualquiera de las obligaciones que conforman el contenido de cada medida.
La entidad pública comunicará a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el incumplimiento de
las medidas de internamiento y de permanencia de fin de semana en un centro a que se refiere el
párrafo a), así como de las medidas de permanencia de fin de semana en el domicilio prevista en
el párrafo b). Se pondrá en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el ingreso del
menor en el centro en los términos previstos en el artículo 31.2 cuando se hubiese solicitado su
búsqueda.
Artículo 15. Revisión de la medida por conciliación.
Si durante la ejecución de la medida el menor manifestara su voluntad de conciliarse con la
víctima o perjudicado, o de repararles por el daño causado, la entidad pública informará al juzgado
de menores y al Ministerio Fiscal de dicha circunstancia, realizará las funciones de mediación
correspondientes entre el menor y la víctima e informará de los compromisos adquiridos y de su
grado de cumplimiento al juez y al Ministerio Fiscal. Si la víctima fuera menor, deberá recabarse
autorización del juez de menores en los términos del artículo 19.6 de la citada ley orgánica.
Las funciones de mediación llevadas a cabo con menores internados no podrán suponer
una alteración del régimen de cumplimiento de la medida impuesta, sin perjuicio de las salidas que
para dicha finalidad pueda autorizar el juzgado de menores competente.
Artículo 16. Tratamiento ambulatorio.
Para elaborar el programa individualizado de ejecución de la medida, la entidad pública
designará el centro, el servicio o la institución más adecuada a la problemática detectada, objeto
del tratamiento, entre los más cercanos al domicilio del menor en los que exista plaza disponible.

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Los especialistas elaborarán, tras examinar al menor, un programa de tratamiento que se
adjuntará al programa individualizado de ejecución de la medida que elabore el profesional
designado por la entidad pública.
En dicho programa se establecerán las pautas sociosanitarias recomendadas, los controles
que ha de seguir el menor y la perioricidad con la que ha de asistir al centro, servicio o institución
designada, para su tratamiento, seguimiento y control.
Cuando el tratamiento tenga por objeto la deshabituación del consumo de bebidas
alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas y el menor no preste su
consentimiento para iniciarlo o, una vez iniciado, lo abandone o no se someta a las pautas
sociosanitarias o a los controles establecidos en el programa de tratamiento aprobado, la entidad
pública no iniciará el tratamiento o lo suspenderá y lo pondrá en conocimiento del juez de
menores a los efectos oportunos.
Artículo 17. Asistencia a un centro de día.
Para elaborar el programa individualizado de ejecución de la medida, la entidad pública
designará el centro de día más adecuado, entre los más cercanos al domicilio del menor en los que
exista plaza disponible.
El profesional designado por la entidad pública, en coordinación con dicho centro, se
entrevistará con el menor para evaluar sus necesidades y elaborar el programa de ejecución, en el
que constarán las actividades de apoyo, educativas, formativas, laborales o de ocio que el menor
realizará, la perioricidad de la asistencia al centro de día y el horario de asistencia, que deberá ser
compatible con su actividad escolar si está en el período de la enseñanza básica obligatoria, y en
la medida de lo posible, con su actividad laboral.
Tendrán la condición de centro de día los recursos incluidos en la red de servicios sociales
de cada comunidad autónoma, siempre que se encuentren plenamente integrados en la
comunidad y sean adecuados a la finalidad de la medida.
Artículo 18. Libertad vigilada.
Una vez designado el profesional encargado de la ejecución de la medida y notificada la
designación al juzgado de menores, se entrevistará con el menor al efecto de elaborar el programa
individualizado de ejecución de la medida.
El profesional expondrá la situación general detectada, los aspectos concretos referentes a
los ámbitos personal, familiar, social, educativo, formativo o laboral en los que se considera
necesario incidir, así como las pautas socioeducativas que el menor deberá seguir para superar los
factores que determinaron la infracción cometida. Propondrá la frecuencia mínima de las
entrevistas con el menor, que posibiliten el seguimiento y el control de la medida, sin perjuicio de
otras que puedan mantener el profesional ye l menor en el curso de la ejecución, cuando el
primero las considere necesarias.
Si con la medida se hubiera impuesto al menor alguna regla de conducta que requiera para
su cumplimiento un programa o recurso específico, este se elaborará o designará por la entidad
pública y se adjuntará al programa individualizado de ejecución de la medida.
Lo dispuesto en este artículo será también de aplicación para la ejecución del período de
libertad vigilada previsto en los artículos 7.2, 9.5.ª, 40.2.c) y apartado 2.c) de la disposición
adicional cuarta de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad civil
de los menores.
Artículo 19. Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo .
La entidad pública seleccionará la persona, familia o grupo educativo que considere más
idóneo, entre los que se hayan ofrecido y acepten voluntariamente la convivencia. En el proceso
de selección se escuchará al menor y a sus representantes legales.
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Las personas que integren la familia o grupo educativo, que acepten convivir con el menor,
deberán estar en pleno ejercicio de sus derechos civiles, no estar incursas en alguna de las causas
de inhabilidad establecidas para los tutores en el Código Civil y tener unas condiciones personales,
familiares y económicas adecuadas, a criterio de la entidad pública, para orientar al menor en su
proceso de socialización.
Una vez hechas las entrevistas pertinentes el profesional designado elaborará el programa
individualizado de ejecución de la medida en el que deberá constar la aceptación expresa de la
convivencia por la persona, familia o grupo educativo seleccionado, la predisposición mostrada por
el menor para la convivencia y, en su caso, la opinión de los representantes legales.
La inexistencia de persona, familia o grupo educativo idóneo que acepte la convivencia se
pondrá en conocimiento inmediato del juez de menores.
Se comunicará el desistimiento de la persona, familia o grupo educativo de la aceptación de
la convivencia, una vez iniciada la ejecución de la medida.
La persona, familia o grupo educativo que asuma la convivencia adquirirá las obligaciones
civiles propias de la guarda y deberá colaborar con el profesional designado en el seguimiento de
la medida.
Durante la ejecución del a medida el menor conservará el derecho de relacionarse con su
familia, salvo que haya una prohibición judicial expresa.
Artículo 20. Prestaciones en beneficio de la comunidad .
La entidad pública es la responsable de proporcionar las actividades de interés social o en
beneficio de personas en situación de precariedad, para la ejecución de la medida, sin perjuicio de
los convenios o acuerdos de colaboración que al efecto haya suscrito con otras entidades públicas,
o privadas sin ánimo de lucro.
Las actividades reunirán las condiciones siguientes:
- Tener un interés social o realizarse en beneficio de personas en situación de precariedad.
- Estarán relacionadas con la naturaleza del bien jurídico lesionado por los hechos cometidos
por el menor.
- No podrán atentar a la dignidad del menor.
- No estarán supeditadas a la consecución de intereses económicos.
Las prestaciones del menor no serán retribuidas, pero podrá ser indemnizado por la entidad
a beneficio de la cual se haga la prestación por los gastos de transporte y, en su caso, de
manutención, salvo que estos servicios los preste dicha entidad o sean asumidos por la entidad
pública.
Durante la actividad, el menor que tenga la edad legal requerida gozará de la misma
protección prevista en materia de Seguridad Social para los sometidos a la pena de trabajo en
beneficio de la comunidad por la legislación penitenciaria y estará protegido por la normativa
laboral en materia de prevención de riesgos laborales. Al menor que no tenga dicha edad, la
entidad pública le garantizará una cobertura suficiente por los accidentes que pudiera padecer
durante el desempeño de la prestación y una protección que en ningún caso será inferior a la
regulada por la normativa laboral en materia de prevención de riesgos laborales.
Cada jornada de prestaciones no podrá exceder de cuatro horas diarias si el menor no
alcanza los 16 años, ni de ocho horas si es mayor de dicha edad.
La determinación de la duración de las jornadas, el plazo de tiempo en el que deberán
cumplirse y la ejecución de esta medida estará regida por el principio de flexibilidad a fin de
hacerla compatible, en la medida de lo posible, con las actividades diarias del menor. En ningún
caso la realización de las prestaciones podrá suponer la imposibilidad de la asistencia al centro
docente si el menor se encuentra en el período de la enseñanza básica obligatoria.
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El profesional designado se entrevistará con el menor para conocer sus características
personales, sus capacidades, sus obligaciones escolares o laborales y su entorno social, personal y
familiar, con la finalidad de determinar la actividad más adecuada. En esta entrevista le ofertará
las distintas plazas existentes con indicación expresa de su contenido y los horarios posibles de
realización.
El programa individualizado de ejecución de la medida elaborado por el profesional deberá
contener las actividades a realizar, su cometido, el beneficiario, el lugar de realización, la persona
responsable de la actividad, el número de horas de cada jornada, el horario y el consentimiento
expreso del menor a realizar dichas actividades en las condiciones establecidas.
Si el menor no aceptara las actividades propuestas o sus condiciones de realización y no
hubiera otras actividades disponibles adecuadas a sus aptitudes personales o no se pudieran variar
las condiciones, el profesional designado lo pondrá en conocimiento inmediato del juez de
menores a los efectos oportunos.
Artículo 21. Realización de tareas socioeducativas.
El profesional designado, después de entrevistarse con el menor elaborará el programa
individualizado de ejecución de la medida en el que expondrá las tareas específicas de carácter
formativo, cultural y educativo que debe realizar el menor, encaminadas a facilitarle el desarrollo
de su competencia social, el lugar donde se realizarán y el horario de realización, que deberá ser
compatible con el de la actividad escolar si el menor se encuentra en el período de la enseñanza
básica obligatoria, y, en la medida de lo posible, con su actividad laboral.
Lo dispuesto en el apartado anterior será de aplicación para la ejecución de la actividad
socioeducativa prevista
Artículo 22. Medidas cautelares.
Cuando al menor se le impongan las medidas cautelares de libertad vigilada o convivencia
con otra persona, familia o grupo educativo, previstas en el artículo 28 de la Ley Orgánica 5/2000,
de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, serán de aplicación las
reglas descritas en los artículos 18 y 19 para su ejecución, respetando el principio de presunción
de inocencia.
Artículo 23. Regímenes de internamiento.
Los menores cumplirán la medida de internamiento ene l régimen acordado en resolución
motivada por el juez de menores.
Artículo 24. Internamiento en régimen cerrado.
Los menores sometidos a esta medida residirán en el centro y desarrollarán en este las
actividades formativas, educativas, laborales y de ocio, planificadas en el programa individualizado
de ejecución de la medida.
Artículo 25. Internamiento en régimen semiabierto.
Los menores en régimen semiabierto residirán en el centro, pero realizarán fuera de este
algunas actividades formativas, educativas, laborales y de ocio, establecidas en el programa
individualizado de ejecución de la medida. Este programa podrá establecer un régimen flexible que
deje a la entidad pública un margen de decisión para su aplicación concreta.
Las actividades que se realicen en el exterior se ajustarán a los horarios y condiciones
establecidos en el programa individualizado de ejecución de la medida, sin perjuicio de que, en
función de la evolución personal del menor, la entidad pública pueda aumentar o disminuir las
actividades en el exterior o los horarios, siempre dentro del margen establecido en el propio
programa.
Artículo 26. Internamiento en régimen abierto.

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Los menores sujetos a esta medida llevarán a cabo en los servicios normalizados del
entorno todas las actividades de carácter escolar, formativo y laboral establecidas en el programa
individualizado de ejecución de la medida, residiendo en el centro como domicilio habitual.
Las actividades en el exterior se llevarán a cabo conforme a los horarios y condiciones de
realización establecidas en el programa individualizado de ejecución de la medida.
El tiempo mínimo de permanencia en el centro será de ocho horas, y el menor deberá
pernoctar en este. Cuando realice en el exterior una actividad formativa o laboral cuyas
características lo requieran, la entidad pública podrá proponer al juzgado de menores la posibilidad
de no pernoctar en el centro durante un período determinado de tiempo y acudir a este solamente
con la perioricidad concreta establecida, para realizar actividades determinadas del programa
individualizado de ejecución de la medida, entrevistas y controles presenciales.
Cuando la entidad pública entienda que las características personales del menor y la
evolución de la medida de internamiento en régimen abierto lo aconsejan, podrá proponer al
juzgado de menores que aquella continúe en viviendas o instituciones de carácter familiar
ubicadas fuera del recinto del centro, bajo el control de dicha entidad.
Artículo 27. Internamiento terapéutico.
Los menores sometidos a esta medida residirán en el centro designado para recibir la
atención educativa especializada o el tratamiento específico de la anomalía o alteración psíquica,
dependencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o
alteraciones en la percepción que determinen una alteración grave de la conciencia de la realidad,
que padezcan, de acuerdo con el programa de ejecución de la medida elaborado por la entidad
pública.
Los especialistas elaborarán un programa de tratamiento de la problemática objeto del
internamiento, con las pautas sociosanitarias recomendadas y los controles para garantizar el
seguimiento, que formará parte del programa individualizado de ejecución de la medida que
elabore la entidad pública.
Cuando el tratamiento tenga por objeto la deshabituación del consumo de bebidas
alcohólicas, drogas tóxicas o sustancias psicotrópicas y el menor no preste su consentimiento para
iniciarlo o para someterse a los controles de seguimiento establecidos o lo abandone o rechace
someterse a los controles, la entidad pública no iniciará el tratamiento o lo suspenderá y lo pondrá
en conocimiento del juez de menores a los efectos oportunos.
Cuando la entidad pública, en atención al diagnóstico realizado por los facultativos
correspondientes o a la evolución en la medida considere que lo más adecuado es el internamiento
en un centro sociosanitario, lo solicitará al juez de menores.
Artículo 28. Permanencia de fin de semana.
Una vez recibido en la entidad pública el testimonio de la resolución firme con el número de
fines de semana impuestos y las horas de permanencia de cada fin de semana, el profesional
designado se entrevistará con el menor al efecto de elaborar el programa individualizado de
ejecución de la medida, en el que deberán constar las fechas establecidas para el cumplimiento de
las permanencias, los días concretos de cada fin de semana en los que se ejecutará la medida y la
distribución de las horas entre los días de permanencia, así como el lugar donde se cumplirá la
medida.
El profesional también propondrá las tareas socioeducativas que deberá realizar el menor,
de carácter formativo, cultural o educativo, el lugar donde se realizarán y el horario de realización.
Una vez aprobado el programa individualizado de ejecución de la medida por el juez de
menores, la entidad pública lo pondrá en conocimiento del menor con indicación de la fecha en la

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que se dará inicio al cumplimiento de la medida, en el domicilio o en el centro designado, el lugar
donde deberá presentarse para realizar las tareas socioeducativas asignadas y el horario de estas.
Artículo 29. Internamiento cautelar.
Los menores a los que se aplique la medida de internamiento cautelar ingresarán en el
centro designado por la entidad pública, en el régimen de internamiento que el juez haya
establecido y les será de aplicación, en función de dicho régimen, lo dispuesto en los artículos
anteriores de este capítulo.
Para salvaguardar y respetar el principio de presunción de inocencia, el programa
individualizado de ejecución de la medida se sustituirá por un modelo individualizado de
intervención que deberá contener una planificación de actividades adecuadas a sus características
y circunstancias personales, compatible con el régimen de internamiento y su situación procesal.
Dicho modelo deberá someterse a la aprobación del juez de menores.
Artículo 30. Normativa de funcionamiento interno.
Todos los centros se regirán por una normativa de funcionamiento interno, cuyo
cumplimiento tendrá como finalidad la consecución de una convivencia ordenada, que permita la
ejecución de los diferentes programas de intervención educativa y las funciones de custodia de los
menores internados, y asegurar la igualdad de trato a todos los menores, prestando especial
atención a aquellos que presenten alguna discapacidad.
Serán normas de convivencia comunes a todos los centros las siguientes:
 El menor internado ocupará una habitación individual. Si no existen razones de
tratamiento, médicas o de orden y seguridad que lo desaconsejen, se podrán compartir los
dormitorios, siempre que estos reúnan las condiciones suficientes y adecuadas para
preservar la intimidad. Cada menor dispondrá de un lugar adecuado para guardar sus
pertenencias.
 El menor internado tiene derecho a vestir su propia ropa, siempre que sea adecuada a la
disciplina y orden interno del centro, u optar pro la que le facilite el centro que deberá ser
correcta, adaptada a las condiciones climatológicas y desprovista de cualquier elemento
que pueda afectar a su dignidad o que denote, en sus salidas al exterior, su condición de
internado. Por razones médicas o higiénicas se podrá ordenar la inutilización de las ropas y
efectos contaminantes propiedad de los menores internados.
 El menor podrá conservar en su poder el dinero y los objetos de valor de su propiedad si la
dirección del centro o el órgano que la entidad pública haya establecido en su normativa lo
autoriza en cada caso de forma [Link] que no sean autorizados han de ser retirados y
conservados en lugar seguro por el centro, con el resguardo previo correspondiente, y
devueltos al menor en el momento de su salida del centro. También podrán ser entregados
a los representantes legales del menor.
 En cada centro ha de haber una lista de objetos y sustancias cuya tenencia en el centro se
considera prohibida por razones de seguridad, orden o finalidad del centro. Si se
encontraran a los menores internados drogas tóxicas, armas u otros objetos peligrosos, se
pondrán a disposición de la fiscalía o del juzgado competente. Se consideran objetos o
sustancias prohibidos las bebidas alcohólicas, las drogas tóxicas, estupefacientes o
sustancias psicotrópicas, cualquier otro producto o sustancia tóxica, dinero de curso legal
en cuantía que supere lo establecido en la norma de régimen interior del centro, cualquier
material o utensilio que pueda resultar peligroso para la vida o la integridad física o la
inseguridad del centro, aquellos previstos por la normativa de funcionamiento interno de
los centros.

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 En todos los centros habrá un horario por el que se regulen las diferentes actividades y el
tiempo libre. Dicho horario ha de garantizar un mínimo de ocho horas diarias de descanso
nocturno y dos horas al aire libre.
 Todos los menores observarán las normas higiénicas, sanitarias y sobre vestuario y aseo
personal que se establezcan en la normativa de funcionamiento interno del centro. Estarán
obligados a realizar las prestaciones no retribuidas que se establezcan en dicha normativa
para mantener el buen orden y la limpieza del centro, que en ningún caso tendrán la
condición de actividad laboral.
 Los incumplimientos de deberes podrán ser objeto de corrección educativa siempre que no
tengan como fundamento la seguridad y el buen orden del centro. Si la conducta también
fuese constitutiva de una infracción disciplinaria por atentar a la seguridad y al buen orden
del centro, podrá ser objeto de la correspondiente sanción, que en ningún caso podrá
extenderse al fundamento o motivo de la corrección educativa.
Artículo 31. Ingreso en el centro.
El ingreso de un menor en un centro sólo se podrá realizar en cumplimiento de un
mandamiento de internamiento cautelar o de una sentencia firme adoptada por la autoridad
judicial competente.
Podrá ingresar por presentación voluntaria el menor sobre el que se haya dictado un
mandamiento de internamiento cautelar o una sentencia firme de internamiento pendiente de
ejecutar, el menor evadido de un centro y el no retornado a este después de una salida
autorizada.
El director el centro recabará del juez de menores, dentro de las 24 horas siguientes al
ingreso, el correspondiente mandamiento, así como, el testimonio de sentencia y liquidación de
condena. Cuando se trate de internos evadidos que decidiesen voluntariamente reingresar en un
centro distinto del originario, se solicitará del centro del que se hubiesen evadido los datos
necesarios de su expediente personal, sin perjuicio de lo que se determine en relación con su
traslado.
Artículo 32. Trámites después del ingreso.
Una vez ingresado el menor en el centro, se procurará que el procedimiento de ingreso se
lleve a cabo con la máxima intimidad posible y que durante el período de adaptación cuente con el
apoyo técnico necesario para reducir los efectos negativos que la situación de internamiento pueda
representar para él.
En todos los centros se llevará un registro autorizado por la entidad pública en el que han
de constar los datos de identidad de los menores internados, la fecha y hora de los ingresos,
traslados y puestas en libertad, sus motivos, las autoridades judiciales que los acuerden y los
datos del letrado del menor.
El ingreso del menor será comunicado al juzgado de menores que lo haya ordenado, al
Ministerio Fiscal y a los representantes legales del menor o, en su defecto, a la persona que el
menor designe. Tratándose de menor de edad extranjero, el ingreso se pondrá en conocimiento
de las autoridades consulares de su país cuando el menor tuviera su residencia habitual fuera de
España o cuando así lo solicitaran el propio menor o sus representantes legales.
En el momento del ingreso, el menor, sus ropas y enseres personales podrán ser objeto de
registro, de conformidad con lo establecido en el artículo 54.5, retirándose los enseres y objetos
no autorizados y los prohibidos. También se adoptarán las medidas de higiene personal necesarias
y se entregarán al menor las prendas de vestir que precise.
Todos los menores internados serán examinados por un médico en el plazo más breve
posible y siempre antes de 24 horas. Del resultado se dejará constancia en la historia clínica
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individual que deberá serle abierta en ese momento. A estos datos solamente tendrá acceso el
personal que autorice expresamente la entidad pública, el Ministerio Fiscal o el juez de menores.
Los menores recibirán, en el momento de su ingreso en el centro, información escrita sobre
sus derechos y obligaciones, el régimen de internamiento en el que se encuentran, las cuestiones
de organización general, las normas de funcionamiento del centro, las normas disciplinarias y los
medios para formular peticiones, quejas o recursos. La información se les facilitará en un idioma
que entiendan. A los que tengan cualquier género de dificultad para comprender el contenido de
esta información, se les explicará por otro medio adecuado.
Artículo 33. Grupos de separación interior.
Los centros estarán divididos en módulos adecuados a la edad, madurez, necesidades y
habilidades sociales de los menores internados y se regirán por una normativa de funcionamiento
interno cuyo cumplimiento tendrá como finalidad la consecución de una convivencia ordenada, que
permita la ejecución de los diferentes programas de intervención educativa y las funciones de
custodia de los menores internados.
Los menores que requieran de una protección especial estarán separados de aquellos que
les puedan poner en situación de riesgo o de peligro mediante su traslado bien a otro módulo del
mismo centro, bien a otro centro, previa autorización del juez de menores en este último caso.
Artículo 34. Internamiento de madres con hijos menores.
Las menores internadas podrán tener en su compañía, dentro del centro, a sus hijos
menores de 3 años, siempre y cuando:
- En el momento del ingreso o una vez ingresada, la madre lo solicite expresamente a la
entidad pública o a la dirección del centro.
- Se acredite fehacientemente la filiación.
- A criterio de la entidad pública, dicha situación no entrañe riesgo para los hijos.
- Lo autorice el juez de menores.
Los posibles conflictos que surjan entre los derechos del hijo y los de la madre originados
por el internamiento en el centro se resolverán por el juez de menores, con independencia de lo
que acuerde respecto al hijo la autoridad competente.
Admitido el niño en el centro de internamiento, deberá ser reconocido por el médico del
centro y pasará a ocupar con su madre la habitación que se le asigne, que será en todo caso
individual y acondicionada a las necesidades del niño.
Artículo 35. Traslados.
El menor internado podrá ser trasladado a un centro de una comunidad autónoma
diferente a la del juzgado de menores que haya dictado la resolución de internamiento, previa
autorización de este, en los casos siguientes:
 Cuando quede acreditado que el domicilio del menor o el de sus representantes legales se
encuentra en dicha comunidad autónoma.
 Cuando la entidad pública competente proponga el internamiento en un centro de otra
comunidad autónoma distinta, con la que haya establecido el correspondiente acuerdo de
colaboración, fundamentado en el interés del menor de alejarlo de su entorno familiar y
social, durante el tiempo que subsista dicho interés.
 Cuando la entidad pública competente, por razones temporales de plena ocupación de sus
centros o por otras causas, carezca de plaza disponible adecuada al régimen o al tipo de
internamiento impuesto y disponga de plaza en otra comunidad autónoma con la que haya
establecido el correspondiente acuerdo de colaboración, mientras se mantenga dicha
situación.

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No se podrá trasladar al menor fuera del centro si no se recibiera orden o autorización del
juez de menores a cuya disposición se encuentre.
El traslado del menor a una institución o centro hospitalario por razones de urgencia no
requerirá la previa autorización del juzgado de menores competente, sin perjuicio de su
comunicación inmediata al juez.
Las salidas de los menores internados para la práctica de diligencias procesales se harán
previa orden del órgano judicial correspondiente. Dichas salidas se comunicarán por la entidad
pública al juzgado de menores competente, si no fuera este quien las hubiera ordenado.
De conformidad con lo previsto en la disposición adicional única, el director del centro
podrá solicitar al a autoridad competente que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad lleven a cabo los
desplazamientos, conducciones y traslados del menor cuando exista un riesgo fundado para la vida
o la integridad física de las personas o para los bienes.
Los desplazamientos, conducciones y traslados se realizarán respetando la dignidad, la
seguridad y la intimidad de los menores.
Artículo 36. Adopción y cumplimiento de la decisión sobre la libertad del menor .
La libertad de los menores internados solamente podrá ser acordad por resolución de la
autoridad judicial competente remitida a la entidad pública o por cumplimiento de la fecha
aprobada por el juez en la liquidación de la medida.
La entidad pública ejecutará inmediatamente el mandamiento de libertad, excepto cuando
hechas las comprobaciones pertinentes el menor haya de permanecer internado por estar sujeto a
otras responsabilidades.
La ejecución del mandamiento de libertad se pondrá en conocimiento del juez de menores
competente.
Cuando el mandamiento de libertad se refiera a un menor de edad, el centro lo comunicará
inmediatamente a sus representantes legales para que se hagan cargo de él, y de n ser
localizados, se pondrá a disposición de la entidad pública de protección de menores a los efectos
oportunos.
Artículo 37. Asistencia escolar y formativa.
La entidad pública y el organismo que en el respectivo territorio tenga atribuida la
competencia en la materia adoptarán las medidas oportunas para garantizar el derecho de los
menores internados a recibir la enseñanza básica obligatoria que legalmente le corresponda,
cualquiera que sea su situación en el centro. También facilitarán a los menores el acceso a los
otros estudios que componen los diferentes niveles del sistema educativo y otras enseñanzas no
regladas que contribuyan a su desarrollo personal y sean adecuadas a sus circunstancias.
Cuando el menor no pueda asistir a los centros docentes de la zona a causa del régimen o
tipo de internamiento impuesto, la entidad pública y el organismo competente en la materia
arbitrarán los medios necesarios para que pueda recibir la enseñanza correspondiente en el centro
de internamiento.
El organismo que en el territorio de residencia del menor tenga atribuidas las competencias
en materia de educación garantizará la incorporación inmediata del menor que haya sido puesto
en libertad y que se encuentre en el período de la enseñanza básica obligatoria al centro docente
que le corresponda. La entidad pública comunicará esta circunstancia y la documentación escolar
correspondiente al citado organismo.
Los certificados y diplomas de estudio, expediente académico y libros de escolaridad no
han de indicar, en ningún caso, que se han tramitado o conseguido en un centro para menores
infractores.
Artículo 40. Comunicaciones y visitas de familiares y de otras personas.
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Los menores internados tienen derecho a comunicarse libremente de forma oral y escrita,
en su propia lengua, con sus padres, representantes legales, familiares u otras personas, y a
recibir sus visitas, dentro del horario establecido por el centro. Como mínimo, se autorizarán dos
visitas por semana, que podrán ser acumuladas en una sola.
Además, el director del centro o el órgano que la entidad pública haya establecido en su
normativa podrá conceder otras de carácter extraordinario o fuera el horario establecido, por
motivos justificados o como incentivo a la conducta y buena evolución del menor.
Los familiares deberán acreditar el parentesco con los menores internados en el momento
de la visita, y los visitantes que no sean familiares habrán de obtener la autorización previa del
director del centro para poder comunicarse con el menor o visitarle. Cuando el comunicante o
visitante sea menor de edad no emancipado, deberá contar con la autorización de su
representante legal.
El horario de visitas será suficiente para permitir una comunicación de 40 minutos de
duración como mínimo. No podrán visitar al menor más de cuatro personas simultáneamente,
salvo que las normas de funcionamiento interno del centro o el director del mismo, por motivos
justificados, autoricen la presencia de más personas.
Al menos una vez al mes, podrá tener lugar una visita de convivencia familiar por un
tiempo no inferior a 3 horas.
Los visitantes y comunicantes no podrán ser portadores de bolsos o paquetes ni de objetos
o sustancias prohibidas por las normas del centro. Los visitantes deberán pasar los controles de
identidad y seguridad establecidos por el centro, incluido el registro superficial de su persona. En
caso de negativa del visitante a someterse a dichos controles, el director del cetro podrá denegar
la comunicación o la visita, poniéndolo en conocimiento del juez de menores competente.
El director del centro ordenará la suspensión temporal o terminación de cualquier visita
cuando en su desarrollo e produzcan amenazas, coacciones, agresiones verbales o físicas, se
advierta un comportamiento incorrecto, existan razones fundadas para creer que el interno o los
visitantes puedan estar preparando alguna actuación delictiva o que atente contra la convivencia o
la seguridad del centro, o entienda que los visitantes pueden perjudicar al menor porque afecten
negativamente al desarrollo integral de su personalidad.
Cuando se considere que las comunicaciones perjudican al menor porque afecten
negativamente a su derecho fundamental a la educación y al desarrollo integral de su
personalidad, el director del centro lo pondrá en conocimiento del juez de menores competente,
sin perjuicio de suspender cautelarmente este derecho a la comunicación hasta tanto este
resuelva, oídos el Ministerio Fiscal y el equipo técnico. También podrá el director suspender
cautelarmente el derecho de comunicación cuando, en atención a la seguridad y buena
convivencia en el centro, se aprecie razonadamente la concurrencia de peligro grave y cierto para
estas.
En ambos casos, la suspensión cautelar acordada por el director debe ser comunicada de
manera inmediata al juez de menores.
Los menores que durante un plazo superior a un mes no disfruten de ninguna salida de fin
de semana o de permisos ordinarios de salida tendrán derecho, previa solicitud al centro, a
comunicaciones íntimas con su cónyuge o con persona ligada por análoga relación de afectividad,
siempre que dicha relación quede acreditada. Como mínimo se autorizará una comunicación al
mes, de una duración mínima de una hora. Estas comunicaciones se llevarán a cabo en
dependencias adecuadas del centro y respetando al máximo la intimidad de los comunicantes.

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En todos los centros se llevará un libro de visitas en el que queden registrados la fecha de
la visita, el nombre del interno, el nombre del visitante, su dirección y documento nacional de
identidad, así como el parentesco o relación que tiene con el interno.
Artículo 45. Permisos de salida ordinarios.
Los menores internados por sentencia en régimen abierto o semiabierto podrán disfrutar de
permisos de salida ordinarios, siempre que concurran los requisitos que se establecen en este
artículo.
Los permisos ordinarios serán de un máximo de 60 días por año para los internados en
régimen abierto y de un máximo de 40 días por año para los internados en régimen semiabierto,
distribuidos proporcionalmente en los dos semestres del año, no computándose dentro de estos
topes los permisos extraordinarios, ni las salidas de fin de semana ni las salidas programadas. La
duración máxima de cada permiso no excederá nunca de 15 días.
Cuando se trate de menores que se encuentren en el período de la enseñanza básica
obligatoria, no se podrán conceder permisos ordinarios de salida en días que sean lectivos según
el calendario escolar oficial. La distribución a la que hace referencia el apartado anterior se hará en
los días en que se interrumpa la actividad escolar.
Serán requisitos imprescindibles para la concesión de permisos ordinarios de salida los
siguientes:
- La petición previa del menor.
- Que no se encuentre cumpliendo o pendiente de cumplir sanciones disciplinarias por faltas
muy graves o graves impuestas de conformidad con este reglamento.
- Que participe en las actividades previstas en su programa individualizado de ejecución de
la medida.
- Que se hayan previsto los permisos en el programa individualizado de ejecución de la
medida o en sus modificaciones posteriores, aprobados por el juez de menores
competente.
- Que en el momento de decidir la concesión no se den las circunstancias previstas en el
artículo 52.2.
- Que no exista respecto del menor internado un pronóstico desfavorable del centro por la
existencia de variables cualitativas que indiquen el probable quebrantamiento de la mediad,
la comisión de nuevos hechos delictivos o una repercusión negativa de la salida sobre el
menor desde la perspectiva de su preparación para la vida en libertad o de su programa
individualizado de ejecución de la medida.
La dirección del centro o el órgano que la entidad pública haya establecido en su normativa
podrá suspender el derecho a la concesión de los permisos ordinarios de salida a un menor
internado, dando cuenta de ello al juez de menores cuando concurran las circunstancias previstas
en el apartado anterior.
La concesión del permiso compete al director del centro o al órgano que la entidad pública
haya establecido en su normativa, y se disfrutará en las fechas, con la duración y en las
condiciones establecidas.
De la concesión, o denegación en su caso, del permiso, de las condiciones, duración y
fechas de disfrute se dará cuenta la juez de menores competente. Cuando se acuerde denegar o
suspender el permiso se notificará al menor, quien podrá recurrir la decisión.
Los menores internados por sentencia firme en régimen cerrado, una vez cumplido el
primer tercio del período de internamiento, cuando la buena evolución personal durante la
ejecución de la medida lo justifique y ello favorezca el proceso de reinserción social, y cumplan los

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requisitos establecidos en el apartado 4, podrán disfrutar de hasta 12 días de permiso al año, con
una duración máxima de hasta cuatro días, cuando el juez de menores competente lo autorice.
Artículo 46. Salidas de fin de semana.
Podrán disfrutar de salidas de fin de semana los menores internados por sentencia firme en
régimen abierto y semiabierto, siempre que concurran los requisitos establecidos en este artículo y
en el apartado 4 del artículo anterior. Las salidas de fin de semana se disfrutarán desde las 16:00
horas del viernes hasta las 20:00 horas del domingo. Si el viernes o el lunes es festivo, la duración
de la salida de fin de semana podrá incrementarse 24 horas más.
Los menores internados en régimen abierto podrán disfrutar de salidas todos los fines de
semana, salvo que la evolución en el tratamiento aconseje otra frecuencia de salidas y ello se haya
comunicado motivadamente al fiscal y al juez de menores competente.
Los internados en régimen semiabierto podrán disfrutar de una salida al mes hasta cumplir
el primer tercio del período de internamiento y de dos salidas al mes durante el resto, salvo que l
evolución del menor aconseje otra cosa.
La autorización para la salida compete al director del centro o al órgano que la entidad
pública haya establecido en su normativa.
En estas salidas se podrá establecer que personal del centro u otras personas autorizadas
por la entidad pública acompañen al menor, cuando las circunstancias así lo aconsejen.
De la autorización de las salidas de fin de semana y de su periodicidad se dará cuenta al
juez de menores competente. Se les dará cuenta del acuerdo de denegar o suspender el permiso o
el derecho a su concesión.
Los menores internados por sentencia firme en régimen cerrado, una vez cumplido el
primer tercio del período de internamiento, cuando la buena evolución personal durante la
ejecución de la medida lo justifique y ello favorezca el proceso de reinserción social, podrán
disfrutar de una salida de fin de semana al mes, siempre que cumplan los requisitos de este
artículo y el juez de menores competente lo autorice.
Artículo 47. Permisos extraordinarios.
En caso de fallecimiento o enfermedad grave de los padres, cónyuge, hijos, hermanos u
otras personas íntimamente vinculadas con los menores o de nacimiento de un hijo, así como por
importantes y comprobados motivos de análoga naturaleza, se concederán, con las medidas de
seguridad adecuadas en su caso, permisos de salida extraordinarios, salvo que concurran
circunstancias excepcionales que lo impidan.
La duración de cada permiso extraordinario vendrá determinada por su finalidad y no podrá
exceder de cuatro días.
La concesión del permiso compete al director del centro o al órgano que la entidad pública
haya establecido en su normativa.
De la concesión de permisos extraordinarios se dará cuenta al juez de menores
competente. Cuando se trate de menores internados en régimen cerrado, será necesaria su
autorización expresa.
Artículo 48. Salidas programadas.
Son salidas programadas aquellas que, sin ser propias del régimen de internamiento
abierto o semiabierto, ni constituir permisos ni salidas de fin de semana, organiza el centro para el
desarrollo del programa individualizado de ejecución de la medida.
Podrán disfrutar de salidas programadas los menores internados en régimen abierto y
semiabierto cuando formen parte del programa individualizado de ejecución de la medida.
Las salidas programadas se llevarán a cabo preferentemente durante los fines de semana y
festivos.
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También podrán programarse en días laborales siempre que sean compatibles con los
horarios de actividades del menor.
Como regla general, su duración será inferior a 48 horas, sin perjuicio de que se pueda
autorizar otra cosa con carácter excepcional.
Los requisitos de concesión y el órgano competente para autorizar la salida serán los
establecidos en el artículo 45.
Los menores internados por sentencia firme en régimen cerrado, una vez cumplido el
primer tercio del período de internamiento, cuando la buena evolución personal durante la
ejecución de la medida lo justifique y ello favorezca el proceso de integración social, podrán
disfrutar de salidas programadas de acuerdo con lo establecido en este artículo, cuando el juez de
menores competente lo autorice.
Artículo 49. Salidas y permisos de menores sometidos a medida cautelar de
internamiento.
La autorización de cualquier permiso o salida a los menores sometidos a medida cautelar
de internamiento se someterá al mismo régimen que el previsto cuando se imponga por sentencia.
Artículo 50. Salidas y permisos de menores en internamiento terapéutico .
Las salidas, permisos y comunicaciones con el exterior de los menores sometidos a
internamiento terapéutico se autorizarán, en el marco del programa individual de tratamiento, por
el juez de menores en los términos previstos.
Las salidas, permisos y comunicaciones con el exterior podrán ser dejadas sin efecto por el
juez de menores, en cualquier momento, si el menor incumple las condiciones.
Artículo 52. Suspensión y revocación de permisos y salidas.
Cuando antes de iniciarse el disfrute de un permiso ordinario, de un permiso extraordinario
o de las salidas a los que hacen referencia los artículos 45, 46, 47 y 48 se produzcan hechos que
modifiquen las circunstancias que propiciaron su concesión, la entidad pública podrá suspenderlos
motivadamente. Si el permiso o la salida se hubiese autorizado por el juez de menores, la
suspensión tendrá carácter provisional y se pondrá inmediatamente en conocimiento del juez para
que resuelva lo que proceda.
El permiso o la salida quedará sin efecto desde el momento en que el menor se vea
imputado en un nuevo hecho constitutivo de infracción penal.

4.3. Del régimen disciplinario de los centros.


Artículo 59. Fundamento y ámbito de aplicación.
El régimen disciplinario de los centros tendrá como finalidad contribuir a la seguridad y
convivencia ordenada en estos y estimular el sentido de la responsabilidad y la capacidad de
autocontrol de los menores internados.
El régimen disciplinario se aplicará a todos los menores que cumplan medidas de
internamiento en régimen cerrado, abierto o semiabierto, y terapéuticos, sin perjuicio de lo
dispuesto en el apartado siguiente, bien en centros propios o colaboradores, tanto dentro del
centro como durante los traslados, conducciones o salidas autorizadas que aquellos realicen.
El régimen disciplinario previsto no será aplicable a aquellos menores a los que se haya
impuesto una medida de internamiento terapéutico como consecuencia de una anomalía o
alteración psíquica o de una alteración en la percepción que les impida comprender la ilicitud de
los hechos o actuar conforme a aquella comprensión, mientras se mantengan en tal estado.
Artículo 61. Clasificación de las faltas disciplinarias .

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Las faltas disciplinarias se clasifican en muy graves, graves y leves, atendiendo a la
violencia desarrollada por el sujeto, su intencionalidad, la importancia del resultado y el número de
personas ofendidas.
Artículo 62. Faltas muy graves.
Son faltas muy graves:
- Agredir, amenazar o coaccionar de forma grave a cualquier persona dentro del centro.
- Agredir, amenazar o coaccionar de forma grave, fuera del centro, a otro menor internado o
a personal del centro o autoridad o agente de la autoridad, cuando el menor hubiera salido
durante el internamiento.
- Instigar o participar en motines, planes o desórdenes colectivos.
- Intentar o consumar la evasión del interior del centro o cooperar con otros internos en su
producción.
- Resistirse activa y gravemente al cumplimiento de órdenes recibidas del personal del centro
en el ejercicio legítimo de sus atribuciones.
- Introducir, poseer o consumir en el centro drogas tóxicas, sustancias psicotrópicas o
estupefacientes o bebidas alcohólicas.
- Introducir o poseer en el centro armas u objetos prohibidos por su peligro para las
personas.
- Inutilizar deliberadamente las dependencias, materiales o efectos del centro o las
pertenencias de otras personas, causando daños y perjuicios superiores a 300 euros.
- Sustraer materiales o efectos del centro o pertenencias de otras personas.
Artículo 63. Faltas graves.
Son faltas graves:
 Agredir, amenazar o coaccionar de manera leve a cualquier persona del centro.
 Agredir, amenazar o coaccionar de manera leve, fuera del centro, a otro menor internado,
o a personal del centro o autoridad o agente de la autoridad, cuando el menor hubiese
salido durante el internamiento.
 Insultar o faltar gravemente al respeto a cualquier persona dentro del centro.
 Insultar o faltar gravemente al respeto, fuera del centro, a otro menor internado, o a
personal del centro o autoridad o agente de la autoridad, cuando el menor hubiera salido
durante el internamiento.
 No retornar al centro, sin causa justificada, el día y hora establecidos, después de una
salida temporal autorizada.
 Desobedecer las órdenes e instrucciones recibidas del personal del centro en el ejercicio
legítimo de sus funciones, o resistirse pasivamente a cumplirlas.
 Inutilizar deliberadamente las dependencias, materiales o efectos del centro, o las
pertenencias de otras personas, causando daños y perjuicios inferiores a 300 euros.
 Causar daños de cuantía elevada por negligencia grave en la utilización de las
dependencias, materiales o efectos del centro, o las pertenencias de otras personas.
 Introducir o poseer en el centro objetos o sustancias que estén prohibidas por la normativa
del funcionamiento interno distintas de las contempladas en los párrafos g) y h) del artículo
anterior.
 Hacer salir del centro objetos cuya salida no esté autorizada.
 Consumir en el centro sustancias que estén prohibidas por las normas de funcionamiento
interno, distintas de las previstas en el párrafo g) del artículo anterior.
 Autolesionarse como medida reivindicativa o simular lesiones o enfermedades para evitar la
realización de actividades obligatorias.
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 Incumplir las condiciones y medidas de control establecidas en las salidas autorizadas.
Artículo 64. Faltas leves.
Son faltas leves:
- Faltar levemente al respeto a cualquier persona dentro del centro.
- Faltar levemente al respeto, fuera del centro, a otro menor internado, o a personal del
centro o autoridad o agente de la autoridad, cuando el menor hubiera salido durante el
internamiento.
- Hacer un uso abusivo y perjudicial en el centro de objetos y sustancias no prohibidas por
las normas de funcionamiento interno.
- Causar daños y perjuicios de cuantía elevada a las dependencias materiales o efectos del
centro o en las pertenencias de otras personas, por falta de cuidado o de diligencia en su
utilización.
- Alterar el orden promoviendo altercados o riñas con compañeros de internamiento.
- Cualquier otra acción u omisión que implique incumplimiento de las normas de
funcionamiento del centro y no tenga consideración de falta grave o muy grave.
Artículo 65. Sanciones disciplinarias.
Las únicas sanciones disciplinarias que se pueden imponer a los menores serán alguna de
las especificadas en los apartados siguientes de este artículo.
Por la comisión de faltas muy graves:
- La separación del grupo por tiempo de tres a siete días en caso de evidente agresividad,
violencia y alteración grave de la convivencia.
- La separación del grupo por tiempo de tres a cinco fines de semana.
- La privación de salidas de fin de semana de 15 días a un mes.
- La privación de salidas de carácter recreativo por un tiempo de uno a dos meses.
Por la comisión de faltas graves:
- La separación del grupo hasta dos días como máximo.
- La separación del grupo por un tiempo de uno a dos fines de semana.
- La privación de salidas de fin de semana de uno a 15 días.
- La privación de salidas de carácter recreativo por un tiempo máximo de un mes.
- La privación de participar en las actividades recreativas del centro por un tiempo de siete a
15 días.
Por la comisión de faltas leves:
- La privación de participar en todas o en algunas de las actividades recreativas del centro
por un tiempo de uno a seis días.
- La amonestación.
A los menores que cumplan en el centro medidas de permanencia de fin de semana se les
impondrán las sanciones correspondientes a la naturaleza de la infracción cometida adaptando su
duración a la naturaleza y duración de la medida indicada.

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