FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
INFORME
Casación N°1258-2013 Lima Norte Indemnización por daños y perjuicios
AUTOR(ES):
Castro Farfan, Ruby Steffany (0000-0003-2386-6045)
Díaz Ramos, Cielo Dayana (0000-0002-0581-3655)
Mc Guirre Herrera, Michel Valentina (0000-0002-5977-8568)
Moreno Arismendiz, Angelli Sherlyn ([Link]/0000-0002-0705-5886)
Naquiche Cáceres, María Belén (0000-0002-8228-809X)
Pazo Querevalú, Ericka Efigenia (0000-0003-0752-2859)
ASESOR:
Mgtr. Carbonel Brenis, José Alfredo (0000-0002-9850-5853)
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN:
Derechos de Obligaciones
PIURA- PERÚ
2023.
Índice
Pág
I. INTRODUCCIÓN
II. DESARROLLO
III. ARGUMENTACIÓN
IV. CONCLUSIONES
Referencias Bibliográficas
I. INTRODUCCIÓN
La Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República emitió la
CASACIÓN 1258-2013 Lima Norte en virtud de una Indemnización por daños y
perjuicios y teniendo en cuenta el día de los hechos presentados, se tiene como
demandante a una madre de familia, que por razones desconocidas no se detalla
su nombre y como demandados al hospital Sergio E. Bernales y los doctores
Pedro Wong Tejada, siendo el director del hospital, Delia Vicenta Pumacayo Cruz,
Ángel Clemente Erazo Espinoza, Pablo Rivera Rivera y Oscar Orlando Otoya
Petit, teniendo como pretensión principal que en forma solidaria cumplan con
pagarle la suma de treinta mil dólares americanos (US$ 130,000.00) como
indemnización por daños y perjuicios, ocasionados a consecuencia de la muerte
de su hija. En esa línea, esta casuística viene en discernimiento de la corte
Suprema en Lima, 13 de diciembre de dos mil trece, mediante el recurso de
casación.
En ese sentido, solo los demandados Delia Vicenta Pumacayo y Pablo Rivera
Rivera, interponen el recurso de casación contra la sentencia de vista emitida por
la Segunda Sala Civil de Corte Superior de Justicia de Lima Norte, que confirma
la sentencia apelada que declara fundada en parte la demanda que les ordena
pagar 50, 000.00 más intereses legales.
Es así que, la corte suprema resolvió la controversia bajo la sumilla de que la
naturaleza de las obligaciones derivadas de la prestación médica no es de
resultados, sino de medios, por lo que es insuficiente imputar al profesional o
técnico responsable por el solo hecho de no curar al paciente o no haberle
salvado la vida, sino que se debe acreditar que no le ha prodigado los cuidados
propios de la ciencia y pericia que su atención y tratamiento particular requerían.
Ahora bien, expresado los datos principales de la casuística en líneas arriba, en el
presente informe, tenemos como objetivo general, analizar el caso que se discute
en el recurso de casación bajo los fundamentos que da para su resolución, y
como específico esclarecer los conceptos de las obligaciones de hacer de medios
y resultados, así como también la indemnización que se deriva por el
incumplimiento de ello. Por consiguiente, el propósito es comprender cómo
funcionan todas las partes del caso para establecer ideas, alcanzando el nivel de
explicación que se encuentran en un contexto natural específico y en un proceso
determinado.
II. DESARROLLO
Los recursos de casación presentados por Delia Vicenta Pumacayo Cruz y Pablo
Rivera Rivera se refieren a la apelación de la sentencia de vista emitida el 30 de
julio de 2012 por la segunda sala civil de la corte superior de justicia de Lima
Norte. Dicha sentencia confirmó la sentencia apelada del 26 de agosto de 2011,
que declaró fundada la demanda interpuesta por los demandantes, ordenando a
los demandados pagar solidariamente una suma de cincuenta mil nuevos soles
(S/50,000.00), más intereses legales, costas y costos.
Sin embargo, se revocó parte de la misma sentencia en relación con la demanda
interpuesta contra Ángel Clemente Erazo Espinoza, Oscar Orlando Otoya Petit y
Pedro Wong Pujada, y se reformó declarando infundada la demanda en cuanto a
estos últimos.
El recurso de casación presentado por Delia Vicenta Pumacayo Cruz infringe lo
estipulado en el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil. En los
considerandos 5 y 6 se hace mención de que se increpó duramente,
expresándole a la paciente que estaba en manos de médicos que sabían qué
hacer y que ellos se harían cargo de la operación para tratar de salvarla, ya que el
bebé estaba asfixiado. También se menciona que la paciente había estado
sufriendo dolores de parto desde las 2:30 de la madrugada y que sería ingresada
a las 6:00 p.m., informando que sería operada a las 7:00 p.m. con el objetivo de
salvarle la vida. Por último, alrededor de las 10:00 p.m., se comunicó que la
paciente había fallecido.
Ángel Clemente Erazo Espinoza uno de los doctores que participó de la
operación, contesta la demanda, señalando que su turno inició a las 8:00 pm del
día 08 de julio de 2004 y concluyó el 8 am del día 09 de julio del mismo año, por
lo que desconoce el entorno del agravamiento de salud de la fallecida, indicando
que es falso que fue partícipe de la cesaría, por lo que cuando entro a su turno la
paciente ya había sido operada.
Otro de los doctores que indica que no fue partícipe de la cesárea fue Oscar
Orlando Otoya Petit ya que señala que la menor ingresó al hospital el día 08 de
julio de 2004 a las 3:45 a.m. Así mismo las copias certificadas de los principales
actuados del proceso penal seguidos contra Oscar Orlando Otoya Petit y Pablo
Rivera por el delito contra la Vida el Cuerpo y la Salud- Exposición de personas
en peligro agravado y homicidio culposo, médicos de correspondientes a la
guardia nocturna de día 07 de julio de 2004 y de las guardias diurna y nocturna
del día 08 de julio del mismo año, obran los exámenes e informes evacuados por
el instituto de medicina legal en torno al fallecimiento de la paciente y su hijo no
nato, al emitir sentencia de primera instancia, el juez declara fundada en parte la
demanda interpuesta y en consecuencia ordena a todos los demandados que
paguen de forma solidaria a la demandante la suma de cincuenta mil nuevos
soles (S/50,000.00), donde la paciente había sido atendida, evaluada y controlada
constantemente e incluso superar la infección urinaria que padecía, además
haber sido operada, por lo que el codemandado debe asumir responsabilidad por
la muerte de la paciente.
Primera Instancia: En cuanto al director del hospital pedro Wong Pujada, no
corresponde al nombramiento y la selección de los médicos que elaboran en el
hospital, este régimen por obras laborales expresas, el hospital bajo su dirección,
por lo que no se dan los supuestos artículos 1981 del código civil para imputar la
responsabilidad, así como acredita en su calidad de director del Hospital no
existiendo alguna relación causal entre su labor y el evento dañoso.
Con respecto a Delia Vicenta Pumacayo Cruz es aquella que se encontraba
desempeñando el papel del Médico asistente en la guardia diurna, entre las ocho
de la mañana y ocho de la noche del día ocho de julio del dos mil cuatro, por lo
que tuvo bajo su cuidado al paciente. Durante el turno de dicha Doctora se evaluó
por primera vez a la paciente recién a las dos y diez de la tarde, momento en que
se decidió pasarla a un ambiente de alto riesgo obstétrico, cuando esa decisión
se debió tomar con anterioridad y no luego de seis horas. Es asi entonces que el
juez de primera instancia ordena el pago solidario de 50, 000.00 entre todos los
doctores responsables en el día de los hechos por negligencia médica,
desestimando al director del hospital puesto que lo que pretendía la demandante
era solo por los doctores causantes del daño.
Segunda Instancia: La codemandada consignó la comunicación de la gravedad
del caso de la paciente a las cinco y treinta y cinco de la tarde, es decir más de
tres horas después que se le examinará por primera vez, a lo que se suma que, a
las seis de la tarde, se anotó en enfermería que la paciente presentaba sangrado
bucal, siendo que la naturaleza de dicha sintomatología no podía pasar de
desapercibida para dicha doctora.
Teniendo como fruto todo ello al estado de deterioro que fue recibido por el
Medico Ángel Clemente Erazo Espinoza, quien calificó la salud de la paciente
como gravedad extrema, requiriendo de una segunda intervención quirúrgica,
encontrándose por tanto acreditada la relación de causalidad entre la conducta de
la citada doctora, con el fallecimiento de la paciente y su óbito fetal, pues su
actuar felicitó la ocurrencia de los hechos. Dicho ello se confirma la sentencia de
primera instancia.
Tercera Instancia: En sus alegatos sostienen que el Hospital demandado carecía
de los medios adecuados para realizar las gestiones para transferir a la paciente
a un área hospitalaria de mayor generación o derivarla otro hospital
oportunamente, siendo que su pedido de transferencia a la maternidad de Lima
ya era tardío pero el contrario dejó transcurrir las horas y día la orden de
intervención en el mismo Hospital que afirma parecía de los medios suficientes
para atender en esta situación de gravedad. Respecto a Oscar Orlando Otoya
Petit, se advierte que laboró como médico asistente del servicio de emergencia
desde las ocho de la mañana del día ocho de julio del mismo año, siendo que
mientras la paciente estuvo a su cuidado no presentó signos de sufrimiento fetal
ni alteración de los latidos cardiacos fetales, recetando tratamiento con
antibióticos y disponiendo su internamiento para un estudio concienzudo sobre el
origen de la fiebre que presentaba, pues clínicamente no había razón alguna para
intervenir a la paciente, siendo razonable dicha medida, pues de la lectura de la
Historia Clínica (fojas ochocientos treinta) se consigna que la paciente no
presentaba signos de parto si no solo fiebre, ordenándose por ello un urocultivo,
no notándose negligencia o colaboración en el resultado fatal. Con respecto a
Pablo Rivera Rivera, dicho galeno se encontraba de guardia desde las ocho de la
mañana del día ocho de julio de dos mil cuatro anotó que se encontraba en inicio
de trabajo de parto, con ciento cuarenta y dos latidos cardiacos fetales por
minuto, según aparece en la Historia Clínica y al tratarse de un embarazo de alto
riesgo.
III. ARGUMENTACIÓN
De acuerdo, con lo anterior, y basándonos en el caso en controversia, podemos
darnos cuenta que el Tribunal Supremo, tuvo que analizar los dos recursos de
casación que se dieron a este mismo conflicto y dar una respuesta en cada etapa
o instancia a la que fue pasando este hecho en controversia.
En otras palabras, es importante destacar de la parte demandante que las
obligaciones derivadas de la prestación médica no se basan en resultados, sino
en los medios utilizados (a menos que existan circunstancias excepcionales,
como en el caso de un cirujano estético que se compromete con un resultado
específico). Por lo tanto, no es suficiente responsabilizar al profesional o técnico
únicamente por no haber curado al paciente o salvado su vida, sino que se debe
demostrar que no brindaron los cuidados adecuados según la ciencia y
experiencia requerida para el tratamiento en particular. Esto ha sido establecido
en doctrina reiterada veces, en que indica que la obligación del médico es realizar
su actividad de la mejor manera posible, de acuerdo con los conocimientos y
técnicas aceptadas, para lograr el resultado que normalmente debería obtenerse.
Siendo así, se ha afirmado también que el médico debe actuar con prudencia y
diligencia propia de su profesión, considerando el estado del paciente, el avance
de la ciencia y los recursos disponibles en su tiempo y lugar. Además, se espera
que tenga la experiencia suficiente para evitar intervenciones imprudentes o
suministrar medicamentos que no estén estrechamente relacionados con la
condición del paciente. Siguiendo en esta línea de pensamiento, en cuanto a la
carga de la prueba, se sostiene que la víctima debe demostrar los hechos que
respalden su reclamación. Por lo tanto, debe demostrar que el daño fue causado
como consecuencia de la falta de ejecución o mala ejecución de la atención
médica, es decir, cargar con la prueba del incumplimiento por parte del
profesional.
A tal aspecto y centrándose en el tema en consideración, es decir, la esencia del
contrato vincula al médico con el paciente, la doctrina establece que el deber del
médico para con el paciente, en la llamada medicina curativa o educativa, es una
apuesta por los medios más que por los resultados, ya que el médico debe
procurar la salud del paciente por los medios adecuados disponible, pero sin tratar
la curación como un resultado inevitable e inevitable (Pérez Rubio, 2014).
Así mismo, la Sala especializada en Protección al Consumidor del Tribunal del
Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la
Propiedad Intelectual (Indecopi), mediante la Resolución N° 1179-2015/SPC-
INDECOPI, estableció que es un servicio médico sujeto a una obligación de
medios, en el que siempre hay algún nivel de riesgo que no permite asegurar un
resultado, concluyendo que se trata de una obligación de hacer de medios.
Ante ello, el colegiado toma en cuenta la sentencia del Tribunal Constitucional
(TC) del Expediente N° 2333-2004-HC, en el cual para el TC el derecho a la salud
comprende la facultad que tiene todo ser humano de mantener la normalidad
orgánica funcional tanto física como mental, y de restablecerse cuando se
presente una perturbación, lo que implica una acción de conservación y otra de
restablecimiento, dando lugar a lo que se conoce como la indemnización por
daños y perjuicios que le sugiere a cada persona que ha sufrido un daño.
Es así que, según Cerrezuela y Troncoso nos dicen que la mala praxis o
negligencia médica es: “Hoy la mala praxis en muchos hospitales públicos está a
la orden del día. La ausencia de control por parte de los organismos de salud
promueve la falta de capacitación, desidia y deshumanización de algunos
profesionales médicos. Es extremadamente peligroso y hace que todos estemos
en riesgos.” Dándonos a entender, que en muchas ocasiones y tal como pasa en
el Perú, no capacitan de la mejor manera a los profesionales de salud, es decir,
no buscan lo mejor para sus pacientes que son quienes al final terminan
perjudicados como en esta controversia que lamentablemente terminó con una
vida menos del cual se pudo realizar salvar la vida de quien busca mejorar y que
le ayuden de manera eficaz y eficiente.
Seguido de ello, en nuestro país, el artículo 36 de la Ley General de Salud (Ley N.
26842) ha zanjado cualquier duda sobre la naturaleza de las obligaciones
médicas al establecer que los profesionales del campo médico son responsables
por los daños causados al paciente debido a su negligencia, imprudencia o falta
de habilidad en el ejercicio de sus actividades. Esto limita su responsabilidad a la
negligencia y, por lo tanto, a la diligencia en el desempeño de sus funciones. En el
caso concreto, está claro que dicha diligencia no se cumplió, como se ha
demostrado ampliamente con las pruebas presentadas durante el proceso. Por lo
tanto, este argumento impugnativo presentado por Delia Vicenta Pumacayo Cruz
no puede tener éxito y se considera infundado en su totalidad.
Cabe aclarar que su hija era una persona sana que cumplía de manera ordenada
con todos sus respectivos chequeos prenatales para controlar de manera gradual
la salud de su bebé, pero debido a la negligencia, falta de practicidad y empatía
por parte del personal de salud la situación se salió de las manos trayendo como
consecuencia el fallecimiento tanto de la menor de edad como la del bebé. Pese a
que cada integrante del personal de salud presentó medios probatorios que
acrediten las versiones de sus hechos esto no quiere dar a decir que a los
primeros que estuvieron de turno los van a eximir de total responsabilidad.
Adicional a esto también se resalta que el director del Hospital Nacional Sergio
Bernales, Pedro Wong Pujada, se negó desde un primer momento a dar la lista de
aquellos nombres que estuvieron involucrados en los sucesos con su menor hija,
por lo que de esa manera resulta evidente que estaba confabulando y protegiendo
a estos dichosos profesionales, siendo así que estas actitudes lo hacen formar
parte como responsable sobre estos hechos que es vicaria.
Al mismo tiempo otras de las razones a decidir es que el doctor Oscar Orlando
Olaya Petit fue que cuando ingresó la paciente le diagnosticó síndrome febril de
embarazo adolescente e infección al tracto urinario por lo que esto convertía a la
menor a ser una paciente de alto riesgo, momento después en la madrugada la
mejor empezó a con dolores de quemazón en el estómago y dolores de cabeza,
se le hizo conocimiento al doctor Pablo Rivera Rivera quien únicamente lo que
dispuso es que se siga con lo que le había recetado el anterior doctor por lo que
esto no daba solución a la gravedad de la insistencia de dolores con los que
sentía la paciente, ya en estos momentos el tiempo era valioso porque había un
detrimento de su vida.
Como razón suficiente la denuncia presentada alude de manera específica la
debida motivación de las presentes resoluciones y de poder darle validez a la
valoración de las pruebas que puedan acreditar la responsabilidad imputable a la
recurrente, siendo así que se acusa por la conducta negligente que hubo durante
el presente periodo donde estuvo la menor bajo sus cuidados y ellos en calidad
de médicos, por lo es de manera obvia que el personal de salud no pudo evitar la
muerte de la menor por haber perdido cantidades exageradas de sangre ni la del
bebé por asfixia.
Seguidamente la Corte Suprema precisa en materia de responsabilidad
extracontractual respecto del artículo 1985 del Código Civil acoge el sistema de
reparación de daño por lo que corresponde de tal manera fijar una indemnización
por daños y perjuicios, donde el presente juez tiene que comprender las
situaciones que derivan de la acción u omisión que genera del daño, se debe
hacer una correcta relación entre la causalidad correcta entre el hecho y el daño
producido, puede ser denominado como acción es igual a consecuencia, por lo
que como lo establece la ley es correcto poder establecer un monto único, de tal
manera que no siendo indispensable en el presente proceso especificarse de
manera separada los montos que se asignen.
Finalmente, la Corte Suprema de Justicia de la República resalta el art. 1983 del
C.C donde se encuentra regulado los supuestos de corresponsabilidad respecto
de acciones dañosas que perjudique a otras personas a cargo de otros actores,
por lo que tomando en cuenta la falta de gravedad del personal de salud y su
coparticipación se dividirá en partes iguales. Se resalta que la norma establece
supuestos de responsabilidad donde hace que respondan de manera solidaria
frente a la víctima debido a la producción de su daño y la gravedad de falta.
Siendo así se concluye por parte del mandato del Juez que los demandados
paguen de manera solidaria a la demandante la suma de cincuenta mil soles (S/
50,000.00) más los intereses legales, costas y costos.
IV. CONCLUSIONES
En conclusión, las obligaciones médicas son de medios y no de
resultados. Lo que significa que no basta con imputar responsabilidad
al profesional o técnico de salud por no haber curado al paciente o
salvado su vida, sino que se debe demostrar que no se le brindó la
atención y tratamiento adecuados según los estándares de la ciencia
médica.
Las obligaciones derivadas de la prestación médica se basan en los
medios utilizados y no en los resultados, a menos que existan
circunstancias excepcionales que requieran un resultado específico.
No es suficiente responsabilizar al profesional médico únicamente por
no haber curado al paciente o salvado su vida, sino que se debe
demostrar que no brindaron los cuidados adecuados según la ciencia
y experiencia requerida.
El deber del médico hacia el paciente se centra en procurar la salud
por los medios adecuados disponibles, sin tratar la curación como un
resultado inevitable.
Según el artículo 1983 del Código Civil, en casos de
corresponsabilidad por acciones dañosas de diferentes actores, se
puede dividir la responsabilidad en partes iguales.
REFERENCIAS
- Ley General de Salud N° 26842. (2007). Recuperado de:
[Link]
- Mala Praxis. Muertes Encubiertas. (2013). (n.p.): Editorial Dunken.
Recuperado de:
[Link]
s/vzdFAgAAQBAJ?hl=es-419&gbpv=0
- GUZMAN, S. J. (22 de diciembre de 2020). Indemnización por
responsabilidad extracontractual: daño emergente, lucro cesante, daño a la
persona y daño moral. PASION POR EL DERECHO. Obtenido de
[Link]
derecho-civil/
- GUZMÁN, S. J. (7 de noviembre de 2020). Responsabilidad solidaria y
responsabilidad ‘in solidum’ (artículo 1983 del Código Civil. PASION POR
EL DERECHO. Obtenido de [Link]
- Ramirez, F. M. (20 de enero de 2018). LP. Obtenido de PASION POR EL
DERECHO: [Link]
dictum-fallo/
- Blanco Pérez-Rubio, L. (2014). Obligaciones de medios y obligaciones de
resultado: ¿tiene relevancia jurídica su distinción? CUADERNOS DE
DERECHO TRANSNACIONAL, 6(2), 50-74. Recuperado a partir de
[Link]
- Diario el Peruano, (7 de Julio del 2015). Atención médica implica un deber
de medios o resultado. [Link]
implica-un-deber-de-medios-o-resultado