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UNIDAD1

El documento presenta información sobre el concepto de derecho procesal y la organización de la justicia en Argentina. Explica que el derecho procesal estudia las actividades que tienen lugar cuando se somete la solución de conflictos jurídicos a órganos judiciales o arbitrales. También analiza la organización de la justicia federal y provincial en el país.

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UNIDAD1

El documento presenta información sobre el concepto de derecho procesal y la organización de la justicia en Argentina. Explica que el derecho procesal estudia las actividades que tienen lugar cuando se somete la solución de conflictos jurídicos a órganos judiciales o arbitrales. También analiza la organización de la justicia federal y provincial en el país.

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 DERECHO PROCESAL I y MEDIOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE

CONFLICTOS.

UNIDAD I: EL DERECHO PROCESAL.

Itinerario de aprendizaje.

Semana del 03/04 al 09/04.

1. Derecho Procesal, concepto, naturaleza, fuentes. Interpretación de las normas procesales,


aplicación en el espacio y en el tiempo.

La disciplina que tradicionalmente se conoce bajo la denominación de derecho procesal, estudia


por un lado el conjunto de actividades que tienen lugar cuando se somete a la decisión de un
órgano judicial o arbitral la solución de cierta categoría de conflictos jurídicos suscitados entre dos
o más personas (partes), o cuando se requiere la intervención de un órgano judicial para que
constituya, integre o acuerde eficacia a determinada relación o situación jurídica. Es éste, sin duda,
el sector más importante del derecho procesal, y dentro del cual, como se verá oportunamente,
corresponde ubicar la idea de proceso en sentido estricto.

Cuadra asimismo hablar, como se hizo precedentemente, de la actividad que desarrollan los
órganos judiciales y arbitrales, porque tanto por la similitud extrínseca que presenta con el proceso
judicial propiamente dicho, cuanto por la índole de las pretensiones que pueden originarlo, no se
justifica que el proceso arbitral quede al margen de un adecuado concepto del derecho procesal.

También forma parte del derecho procesal, aunque a título secundario, el estudio de numerosas
actividades vinculadas con la organización y funcionamiento interno de los órganos judiciales,
cuyo objeto consiste en facilitar el desarrollo de las actividades precedentemente mencionadas.
Dentro de este sector se encuentran comprendidas las diversas funciones de orden administrativo y
reglamentario conferidas a los tribunales de justicia (designación, remoción, etc., de funcionarios
y empleados; expedición de reglamentos, etc.).

En esta primera parte estudiaremos los conceptos básicos de la asignatura para que usted pueda
introducirse en este nuevo mundo que constituye el expediente judicial y dentro del cual podrá
desempeñarse en una de las tantas facetas que tiene su profesión.

Para lograr la mencionada introducción, lo invitamos a la lectura de siguiente bibliografía:

Lecturas requeridas:

o Palacio, Lino Enrique, “Manual de Derecho Procesal Civil”, Décimo séptima edición
actualizada, Editorial Lexis Nexis Abeledo Perrot , Buenos aires, año 2003, páginas 9-51.

A través del estudio de este contenido esperamos que usted, como alumno de esta asignatura, sea
capaz de:

- Conocer cuál es el contenido básico del Derecho Procesal.

- Identificar cuáles son sus diferentes fuentes.

Guía para la lectura

Le proponemos que oriente y focalice su lectura hacia la comprensión de los siguientes temas:
• Identificar cuál es la función del derecho procesal.

• Conocer cuáles son sus características fundamentales.

En esta primera parte usted ha podido recorrer conceptos que son esenciales para entender de qué
se trata el contenido de la materia y que le servirán como base para poder seguir avanzando en el
resto de los contenidos.

 Semana del 10/04 al 16/04.


1. Organización de la Justicia.

El Poder Judicial de la Nación es uno de los tres poderes de la República Argentina y se encuentra
conformado por la Corte Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores, tanto a nivel
federal como a nivel provincial. Está regulado en la sección tercera de la segunda parte de la
Constitución de la Nación Argentina.

La designación de los jueces la realiza el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la
base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la
Magistratura, órgano de composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los
jueces y la administración del Poder Judicial.

Los jueces permanecen en sus cargos “mientras dure su buena conducta” y solo pueden ser
removidos en caso de infracciones graves, por un Jurado de Enjuiciamiento, integrado por
legisladores, magistrados y abogados.

La Constitución creó un doble orden judicial

Existen en el país, por un lado una Justicia Nacional que ejerce sus atribuciones en todo el
territorio de la república, con respecto a los asuntos mencionados en el artículo 116 de la
Constitución Nacional (competencia federal), y sin esa limitación en los lugares sometidos a la
potestad del gobierno nacional; y por el otro lado, una Justicia ordinaria y común que ejerce sus
funciones a través de los órganos judiciales que cada provincia debe crear y organizar con
prescindencia del gobierno central (artículos 5, 121, 123 de la Constitución Nacional) y cuya
competencia abarca el conocimiento de todos los puntos regidos por el derecho común y local, con
las limitaciones establecidas en el artículo 75 inciso 12 de la Carta Magna Nacional
(naturalización, nacionalidad, bancarrotas, falsificación de moneda corriente y documentos
públicos del Estado y las materias que requieran el establecimiento del juicio por jurados).

Justicia Federal

De acuerdo a lo establecido por el artículo 116 de la Constitución, corresponde a la Corte Suprema


y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que
versan sobre puntos regidos por la Constitución y por las leyes nacionales, salvo los casos que
corresponden a la justicia provincial; y por los tratados internacionales; de las causas
concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros; de las causas de
almirantazgo y jurisdicción marítima; de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas que
se susciten entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de otra: entre los vecinos
de diferentes provincias: y entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano
extranjero.

Corte Suprema de Justicia de la Nación

La Corte Suprema de Justicia de la Nación es el más alto tribunal de justicia del país. La Corte
tiene competencia originaria sobre determinadas materias que se encuentran reguladas en el
artículo 117 de la Constitución.
También es última instancia decisoria por vía de apelación, si el caso suscitare una cuestión
federal, que traiga aparejada la necesidad de decidir en un conflicto suscitado entre dos leyes de
igual o diferente rango o respecto de tratados internacionales.

Consejo de la Magistratura

Está regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cámara del Congreso, tiene a cargo la selección en concurso público de los
candidatos a jueces y la conformación de ternas, de las cuales, el Presidente de la Nación con
acuerdo del Senado, elige al nuevo juez. Administra también el Poder Judicial, supervisa a los
jueces y pone en marcha el mecanismo para su remoción por un Jurado de Enjuiciamiento.

Justicia Provincial

Cada una de las provincias de Argentina, en base a la autonomía otorgada por la Constitución
Nacional en su artículo 5, establece la administración y organización de la justicia ordinaria dentro
de su territorio. Además, cada una de las provincias posee una organización judicial propia para
ejercer la justicia ordinaria.

Es por ello que en Argentina hay una organización judicial distinta en cada una de las provincias
de acuerdo a sus constituciones provinciales.

Ahora bien, para poder conocer cómo se estructura la justicia provincial u ordinaria, le solicitamos
que lea la siguiente legislación:

Lectura requerida:

o Ley Provincialn°5827 (Orgánica del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires):


artículos1 a 26.

A través del estudio de esta clase esperamos que usted, como alumno de esta asignatura, sea capaz
de:

- Conocer cómo se organiza la justicia en nuestro país.

- Saber cuál es la organización de la justicia de la provincia de Buenos Aires.

Guía para la lectura

Le proponemos que oriente y focalice su lectura hacia la comprensión de los siguientes temas:

• Identificar las dos clases de justicia que coexisten en la República.

• Conocer cuáles son los principales órganos judiciales de la Provincia de Buenos Aires.

Cualquier duda o inquietud que surja de las lecturas requeridas puede recurrir a cualquiera de los
medios que ofrece el campus para comunicarse con su docente-tutor.

 Semana del 17/04 al 23/04.


1. Jurisdicción y competencia.

Concepto de jurisdicción.
Se considera a la jurisdicción —al igual que la legislación y la administración— como una de las
funciones estatales, definiéndosela como aquélla mediante la cual los órganos judiciales del
Estado administran justicia en los casos litigiosos.

Pero ocurre que si a este esquema, coincidente con la teoría de la división tripartita de los poderes
del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), se lo confronta con la realidad jurídica positiva, se
advierte que no toda la función jurisdiccional se halla encomendada a los órganos del poder
judicial. Es indiscutible que esa función la ejercen también numerosos organismos administrativos
y el propio órgano legislativo. Ejemplo del primer supuesto lo constituyen las sanciones que
impone el Tribunal de Faltas cuando se infringen determinadas ordenanzas, el Tribunal de Cuentas
de la Nación cuando decide sobre la responsabilidad de quienes administran fondos nacionales,
etcétera. En cuanto a la segunda hipótesis, se impone la misma conclusión respecto del Senado, en
el caso del "juicio político".

Puede ocurrir —y ocurre cotidianamente— que dos o más miembros de la comunidad, o un


órgano estatal y un ciudadano, discrepen y asuman, en consecuencia, proyectos individuales
contradictorios (v.gr. los herederos del testador que impugnan el testamento porque en éste se
acordó indebida preferencia a otras personas, o el deudor que, por cualquier motivo, no cumple, o
lo hace defectuosamente, con la prestación a que se obligó en el contrato y el acreedor que
reclama el pago). En tales hipótesis aparece, a raíz de la disputa o discrepancia, un conflicto cuya
solución requiere la intervención de ciertos órganos comunitarios a fin de evitar los riesgos y la
inseguridad que naturalmente entraña la justicia administrada por mano propia. Irrumpe la
necesidad de que un órgano del Estado exprese, mediante el pronunciamiento de un fallo (norma
individual y obligatoria), cuál es el verdadero proyecto que resultó malogrado a raíz del conflicto.

Si ahora nos colocamos en el terreno de las relaciones que ligan a los órganos administrativos con
los ciudadanos (administrados) advertimos con claridad que un ciudadano, no obstante serle
desfavorable (v.gr. denegatoria de un beneficio jubilatorio), puede acatar la decisión del órgano. O
bien, en razón de discrepar con ese criterio, formula un reclamo ante un órgano administrativo
superior que será, en definitiva, quien exprese el contenido del proyecto y, en consecuencia,
determine el alcance del derecho del administrado y del correlativo deber del órgano inferior.

De lo dicho se sigue que mientras en la primera hipótesis, por haberse asumido el proyecto en
forma espontánea tanto por el órgano como por el ciudadano, se configura un acto administrativo
(no importa si acertado o erróneo), en la segunda hipótesis, en razón de haber mediado un
conflicto derivado de la discrepancia entre los criterios respectivamente sustentados por uno y
otro, medió un acto jurisdiccional. No es óbice a ello el hecho de que tal acto haya emanado de un
órgano administrativo, pues de lo que se trata, como se anticipara, es de penetrar en la esencia de
ese acto, al margen de un criterio meramente orgánico que nada explica.

Cabe de tal suerte definir al acto jurisdiccional, en términos generales, como aquél mediante el
cual un órgano del Estado (judicial o administrativo), a raíz de haber mediado un conflicto
en cualquiera de las modalidades señaladas, expresa el contenido de un concreto proyecto
comunitario, haciéndolo a través del dictado de una norma individual (sentencia, resolución
administrativa o laudo) que declara la existencia de una facultad, de un deber o de un
agravio (incumplimiento del deber) y aplicando, en este último caso, una sanción. Sólo
corresponde insistir, para concluir, en la circunstancia de que jurisdicción, como función estatal,
constituye un género, del cual la jurisdicción judicial y la administrativa configuran especies.

Clasificación de la jurisdicción.

a) Desde el punto de vista del órgano habilitado para decidir el conflicto, la jurisdicción puede
dividirse en judicial y administrativa. La jurisdicción administrativa consiste en la actividad que
despliegan los órganos administrativos tanto en la aplicación de sanciones a los administrados o a
los funcionarios o agentes de la propia administración, como en el conocimiento de las
reclamaciones y recursos que tienen por objeto asegurar el imperio de la legitimidad dentro de la
esfera administrativa. Esas decisiones son, en principio, revisables por los jueces y tribunales de
justicia, salvo que versen sobre materias privativas del poder administrador.

Pero no debe confundirse dicha jurisdicción administrativa con la competencia que las leyes
asignan al poder judicial para conocer de los conflictos que se suscitan cuando el Estado, en su
carácter de poder público, y en ejercicio de facultades regladas, afecta un derecho subjetivo del
administrado. En estos casos, en efecto, se trata de jurisdicción judicial y de competencia
tradicionalmente denominada, por influjo del derecho francés, "contenciosoadministrativa".

b) En cuanto a la jurisdicción judicial puede dividirse, atendiendo al poder político del que
emanan las atribuciones de administrar justicia, en jurisdicción nacional, que tiene su origen en el
poder del Estado nacional (Constitución Nacional, artículos 94 y siguientes) y en jurisdicción
provincial proveniente de las respectivas autonomías locales (Constitución Nacional, artículos 5 y
106).

Tradicionalmente también se divide la jurisdicción judicial en contenciosa y voluntaria, aunque,


en rigor, como se verá más adelante, la segunda no reviste carácter jurisdiccional sino
administrativo.

Concepto de la jurisdicción judicial.

Todo acto cumplido por un juez o tribunal de justicia que contenga los elementos enunciados en la
noción de acto jurisdiccional formulada anteriormente, constituye una exteriorización de
jurisdicción judicial.

En ese orden de ideas cuadra señalar que siempre que medie un conflicto entre particulares, o
entre un particular y el Estado, referente a derechos subjetivos privados de aquéllos, o se
encuentre en tela de juicio la aplicación de alguna sanción de naturaleza penal, la intervención de
un órgano judicial es constitucionalmente ineludible.

La llamada jurisdicción voluntaria.

a) Tradicionalmente se designa así a la función que ejercen los jueces con el objeto de integrar,
constituir o acordar eficacia a ciertos estados o relaciones jurídicas privadas. Como ya se ha
destacado, se trata de una función ajena al normal cometido de los órganos judiciales, el cual
consiste en la resolución de los conflictos jurídicos suscitados entre dos o más personas. El hecho
de que sean aquéllos quienes conozcan en esta clase de asuntos no contenciosos obedece, entre
otras razones, a la índole estrictamente jurídica que presentan, a la facilidad con que pueden
transformarse en una verdadera contienda y a la conveniencia de que ciertos actos de particulares,
por sus efectos trascendentes, sean objeto de una previa y segura comprobación o fiscalización. El
cumplimiento de dicha función se lleva a cabo mediante un conjunto de actos que reúnen las
diversas notas mencionadas al delimitar el concepto de proceso, en general, nada obsta a la
configuración de un verdadero proceso voluntario. Por ello se destacó que su objeto consiste en
una o más peticiones, y que corresponde el nombre de peticionarios o de solicitantes a los sujetos
privados que en él intervienen.

b) De acuerdo con el contenido de las resoluciones que en esos procesos pueden recaer, cabe
clasificar a los actos de jurisdicción voluntaria en los siguientes grupos: 1°) Actos de constitución
de derechos (inscripción de una sociedad en el Registro Público de Comercio, discernimiento de
tutor o curador, etc.); 2o) Actos de homologación (aprobación del acuerdo propuesto por el deudor
en el concurso preventivo; aprobación del testamento en cuanto a sus formas, etc.); 3o) Actos de
constatación (mensura y amojonamiento, reconocimiento de mercaderías, etc.); 4°) Actos de
autorización (venia para la enajenación de bienes de menores, ausentes e incapaces, autorización
para comparecer en juicio, etc.).
c) El proceso de jurisdicción voluntaria se caracteriza porque no existe en él conflicto a resolver y,
por consiguiente, no tiene partes en sentido estricto. Se distingue también porque el juez, al
resolverlo, emite una declaración basada exclusivamente en los elementos de prueba
unilateralmente aportados por el peticionario o peticionarios, razón por la cual dicha declaración
no produce efectos de cosa juzgada respecto de terceros cuyos derechos resulten eventualmente
afectados por ella.

d) Interesa finalmente señalar que las decisiones que se dictan en los procesos de jurisdicción
voluntaria no revisten carácter jurisdiccional, por cuanto no suponen la existencia de un conflicto.
Esta circunstancia, la índole del órgano que emite la decisión y el carácter de norma individual de
dicha decisión, permiten calificar como administrativa a la actividad que los jueces desarrollan en
dichos procesos. Se trata, por lo tanto, de actos administrativos mediante los cuales el Estado, por
intermedio de los jueces y tribunales de justicia, colabora en la constitución e integración de las
relaciones jurídicas privadas.

Caracteres de la jurisdicción judicial.

Es un poder – deber.

Es ejercida por órganos independientes.

Es indelegable.

Competencia.

a) La extensión del territorio, la diversa índole e importancia de las cuestiones que se ventilan en
los procesos, y la posibilidad de que los asuntos sean examinados en sucesivas instancias,
imponen la necesidad de distribuir el ejercicio de la función judicial de manera tal que cada
órgano, cumpla aquella función en forma compatible con la existencia de las referidas
circunstancias. Tal necesidad de repartir la labor judicial determina la aparición del concepto de
competencia, a la que cabe definir como la capacidad o aptitud que la ley reconoce a un juez o
tribunal para ejercer sus funciones con respecto a una determinada categoría de asuntos o durante
una determinada etapa del proceso. De allí que se exprese, corrientemente, que la competencia es
la "medida de la jurisdicción”.

b) La competencia puede clasificarse sobre la base de tres criterios fundamentales: el territorial, el


objetivo y el funcional.

El criterio territorial se vincula con la circunscripción territorial asignada por la ley a la actividad
de cada órgano judicial. La atribución de la competencia territorial contempla fundamentalmente
la proximidad del órgano judicial con el lugar en que se halla ubicado alguno de los elementos de
la pretensión o petición que constituye el objeto del proceso.

El criterio objetivo atiende a la naturaleza y al monto de las causas, y a él corresponden,


respectivamente, la competencia por razón de la materia y del valor.

El criterio funcional, finalmente, toma en cuenta la diversa índole de las funciones que deben
cumplir los jueces que intervienen en las distintas instancias de un mismo proceso (competencia
funcional o por el grado).

También, como consecuencia del doble orden judicial instituido por nuestra Constitución, cuadra
admitir la división de la competencia en ordinaria y federal, que representan, respectivamente,
manifestaciones de la autonomía de las provincias y de la soberanía de la Nación.
De tal manera, para establecer en un caso concreto a qué juez o tribunal corresponde el
conocimiento de un asunto, debe comenzarse por examinar si es de la competencia de la justicia
federal o de la justicia ordinaria; luego es preciso determinar la circunscripción territorial en que
ha de radicarse y, dentro de ella, la competencia por razón de la materia y del valor.

c) La competencia puede ser relativa o absoluta, según que admita o no ser prorrogada o
renunciada por las partes.

Sólo se admite la prórroga de la competencia territorial siempre que se trate de asuntos


exclusivamente patrimoniales.

La prórroga de la competencia puede ser expresa o tácita: es expresa cuando las partes, mediante
convenio escrito (pacto de "foro prorrogando") eligen al juez que ha de conocer en los litigios que
se susciten entre ellas con motivo de las obligaciones contraídas y es tácita cuando las partes
realizan actos que implican renunciar a la competencia del juez determinado por la ley. Tal
renuncia se infiere, respecto del actor, cuando presenta la demanda ante un juez que no
corresponde; y, respecto del demandado, cuando contesta la demanda, deja de hacerlo u opone
excepciones previas sin cuestionar la competencia del juez mediante la declinatoria.

d) La competencia es indelegable: "La competencia tampoco podrá ser delegada, pero está
permitido encomendar a los jueces de otras localidades la realización de diligencias
determinadas" (Código Procesal Nacional, artículo 3°, párrafo 1°). La aparente excepción que
contempla la última parte de la norma transcripta no significa que el juez requerido actúe por
delegación del exhortante, pues el primero ejerce, en rigor, su propia competencia, limitada al
cumplimiento de las diligencias encomendadas.

Para poder lograr el aprendizaje de los contenidos es necesario que lea los materiales indicados,
realice las actividades propuestas, reflexione sobre sus resultados y, finalmente, consulte las dudas
que le surjan durante su estudio con su profesor y con sus compañeros mediante el correo
electrónico, el foro y/o las videoconferencias.

A través del estudio de esta clase esperamos que usted, como alumno de esta asignatura, sea capaz
de:

- Desarrollar el conocimiento de los principales institutos del Derechos Procesal.

- Identificar sus diferencias.

Actividad de aprendizaje.

Le solicitamos que abra el documento correspondiente donde encontrará la actividad de


aprendizaje, en donde se le indicará su contenido, el modo de realizarla y el tiempo de entrega.

Actividad de autoevaluación formativa.

Encontrará en el módulo correspondiente, la actividad de autoevaluación formativa. Le


proponemos este espacio para el desarrollo de actividades que le ofrezcan la oportunidad de
reflexionar sobre lo aprendido y sus procesos de construcción del conocimiento.

¡Felicitaciones! Usted ha finalizado el estudio de la Unidad N°1 de la asignatura.

Lo/a esperamos luego para comenzar la próxima.

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