CULTURA DE CALIDAD
RESUMEN CAPITULO 3
INTERSEMESTRAL
Profesor: JUAN JOSÉ ORQUIZ RIVERA
ALUMNA : LARISSA MICHELLE SALDAÑA SANDOVAL
MATRICULA: 1733429
01 JULIO DEL 2021
En la actualidad, las empresas que compiten en mercados globales sufren un cambio
de paradigma, el cual motiva que las empresas incorporen en sus prácticas y sistemas
de gestión los conceptos y medios de calidad total que les permitan sobrevivir en la
turbulenta época actual. Diversos autores han examinado los retos que la
administración de empresas enfrenta hoy y muchos de ellos indican que, más que una
pequeña irregularidad, se viven cambios de orden gradual e irreversible.
Por ello, cabe afirmar que ésta es una época de cambios, en que las reglas de la
competencia, el trabajo y la vida social están en una etapa de transición hacia un nuevo
orden de cosas.
Existen innumerables empresas que en la búsqueda de competitividad y rentabilidad se
han instalado en otros países, e incluso muchas de ellas han construido unidades
productivas equiparables a las de su lugar de origen.
Ello implica que la atención hacia los procesos será cada vez mayor. Los esfuerzos de
las industrias deben tener como objetivo lograr ventajas competitivas basadas en la
tecnología. Las nuevas tecnologías amenazan con arruinar empresas enteras y
eliminar ciertos puestos laborales (Kennedy, 1993). 4. Las habilidades de la mano de
obra. Las empresas que en la actualidad basan su progreso en recursos humanos que
aportan muy poco valor a éste no sobrevivirán, aunque el costo de su mano de obra
sea el menor a nivel mundial. La tendencia a buscar ventajas competitivas mediante la
tecnología requiere recursos humanos que la puedan crear, usar, administrar y mejorar;
es decir, se debe contar con una fuerza laboral capacitada, con las habilidades y los
conocimientos necesarios para afrontar ese futuro.
La necesidad de que las organizaciones cuenten con personas que posean
conocimientos especializados para crear valor agregado en los procesos será un
requisito indispensable para la competitividad. Estos factores mencionados por Turow
obligan a las empresas a ser competitivas mediante el uso y desarrollo de tecnología,
la optimización de sus procesos y la creación de sistemas administrativos que capten
las necesidades del mercado para transformarlas de manera productiva en productos y
servicios de calidad. Pero, sobre todo, se debe resaltar la importancia del desarrollo
humano en el sentido de operar con personal capacitado que cuente con una cultura de
trabajo, calidad, productividad y servicio. Retos que enfrentan las empresas ante la
globalización
Ahora se requiere estar capacitado para interactuar eficientemente con las demás
áreas de la empresa y comprender el efecto que el entorno ejerce en ella, así como
trabajar en equipo de manera sinérgica y, sobre todo, desarrollar la habilidad para
aprender de manera continua e ilimitada nuevas habilidades. Por otro lado, las
características que siempre han distinguido a un individuo de éxito, como la disciplina,
la puntualidad, la responsabilidad, la honestidad, etc., son ahora indispensables. Las
posibilidades de alcanzar un éxito fortuito sin contar con estas características son cada
vez menores.
Las organizaciones modernas necesitan lograr los menores costos operativos, por lo
que cualquier función que sea más barata al realizarse externamente se efectuará
fuera de la empresa. Ello provoca que todo empleado que fundamentaba su trabajo en
una rutina diaria y estable pueda verse, de modo repentino, con el enorme reto de tener
que crear valor por su cuenta y ser emprendedor, tarea para la cual no se ha educado a
los trabajadores, por lo cual se les desplaza.
La única respuesta a estos cambios es el incremento de la productividad, factor que ha
estado siempre ligado al desarrollo económico de cualquier país. El trabajo de calidad
es el medio más directo para lograrlo. Estar obligado a operar con márgenes bajos
favorece una cultura de trabajo de productividad y calidad.
La administración ha seguido los principios de F. Taylor, H. Fayol, E. Mayo y otros
pensadores de los primeros años del siglo xx. Estos principios llevaron a las empresas
a organizarse por funciones, con lo cual sus empleados alcanzaron una alta
especialización en su función, pero un pobre conocimiento e interacción con las demás.
Las empresas ofrecen a su mercado un producto o un servicio que es el resultado de
una serie de procesos en los que intervienen diversas funciones.
Las organizaciones modernas deben entender y poner en práctica este concepto,
además de dar a un equipo la responsabilidad sobre este proceso, que a su vez cuenta
con proveedores y clientes internos. Este cambio drástico, del todo incompatible con la
cultura organizacional tradicional, es el resultado de tener estructurada una empresa
por funciones.
Ya no es posible que al administrar se suponga un mercado estable controlado por la
empresa; ahora se debe suponer un mercado donde la empresa se acerca al cliente
para conocer de manera profunda sus necesidades y expectativas actuales y futuras
para crear productos o servicios que le den valor. Cómo responder a los retos Todos
esos cambios, que empezaron en la década de 1980, son graduales e irreversibles y se
acelerarán cada vez más, es decir, son procesos dinámicos con los que se debe
aprender a vivir y a integrarse. Peter Senge, en su libro La quinta disciplina (1992),
puntualiza que uno de los obstáculos para que las organizaciones aprendan es
rechazar el cambio y culpar a un enemigo externo.
Las empresas mexicanas pueden enfrentar todos los retos mencionados por medio de
un enfoque estratégico basado en la calidad total, o pueden rehuir de ellos con el
argumento de la existencia de “un enemigo externo”. Sin embargo, la respuesta a tales
cambios es el desarrollo de una cultura de calidad con individuos que tengan empuje e
iniciativa y que estén dispuestos y sepan cómo trabajar en grupo, para que mediante la
toma conjunta de decisiones sean responsables de la calidad de su proceso y de la
satisfacción de los clientes interno y externo. Conceptos acerca de la cultura Teoría
general Los grandes cambios pueden ocurrir en todos los ámbitos de la vida de una
sociedad: la distribución del ingreso, la educación, la manera como se trabaja y se
gobierna, entre otros espacios. Por ejemplo, un gran cambio en la sociedad se produce
cuando, debido a la maduración intelectual de la población mediante una política
educativa adecuada, aumenta su participación cívica al alterarse el medio político con
la entrada de nuevos actores y sectores representantes de la sociedad, que propician
un cambio de cultura. Aunque la educación no es el único factor influyente en la
modificación de la cultura, todos los cambios en ésta se basan en modificaciones a la
política educativa y su instrumentación. A todas las organizaciones les afectan los
cambios, independientemente de que sean manufactureras, de servicios e incluso de
beneficencia. Por otra parte, los grandes cambios son el fruto no de una sino de
muchas causas. Por ello, las organizaciones modernas requieren un cambio de cultura
hacia la calidad. Para hablar de cultura de calidad es necesario empezar por definir el
primer término de la expresión. Según Kuhn (1975),