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Diagnóstico Educativo: Clave para la Calidad

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INTEGRANTE C.I.


S/A. Morillo German 11591335
Curso: Instructor Técnico
Sección: “U”
Unidad Curricular: Programación de
la Enseñanza
Dr. Eleazar Acevedo Pérez (Facilitador).
El diagnóstico educativo, una importante herramienta para elevar la calidad de
la educación en manos de los docentes. En una institución educativa, la calidad
se muestra con efectividad y eficiencia en el aprendizaje, y para lograrla, hay
que reconocer que el hecho de que el estudiante aprenda, no depende
solamente de él, sino del grado en que las contribuciones del profesor se
ajusten al nivel que muestra en cada tarea de aprendizaje. Si el ajuste es
apropiado, el alumno aprenderá y progresará, cualquiera que sea su nivel
actual; pero si no se produce tal adaptación entre lo que el alumno es capaz
de hacer y la atención que le ofrece el docente mediante las estrategias de
enseñanza, se producirá, sin duda, un desfase en el proceso de aprendizaje
del estudiante.

En el proceso de enseñanza y aprendizaje, cuando las diferencias en los


estilos de aprendizaje, las capacidades, las habilidades del estudiante y la
diversidad socio cultural y étnica no son tomados en cuenta, surgen
dificultades para desarrollar el máximo potencial en cada persona, lo cual
repercute en el rendimiento académico, en los índices de promoción y
contribuye al aumento de la deserción de los estudiantes. Luego entonces, no
hay efectividad ni eficiencia, dicho de otra manera, no hay calidad.

El diagnóstico educativo es un término que aparece recurrentemente en el


discurso pedagógico contemporáneo, sin embargo, la confusión terminológica
o de significados que se le asignan afecta la enorme importancia que tiene.
Ricard Marí Mollá, (2001), considera el diagnóstico educativo como “un
proceso de indagación científica, apoyado en una base epistemológica y cuyo
objeto lo constituye la totalidad de los sujetos (individuos o grupos) o entidades
(instituciones, organizaciones, programas, contextos familiar, socio-ambiental,
etc.) considerados desde su complejidad y abarcando la globalidad de su
1
Situación, e incluye necesariamente en su proceso metodológico una
intervención educativa de tipo perfectiva” (p. 201)
Buisán y Marín (2001), le conceptúan como “un proceso que trata de describir,
clasificar, predecir y explicar el comportamiento de un sujeto dentro del marco
escolar. Incluyen un conjunto de actividades de medición y evaluación de un
sujeto (o grupo de sujetos) o de una institución con el fin de dar una
orientación.” (p.13)
Estos autores definen al Diagnóstico Educativo o Pedagógico como una
actividad científica y representan como su objeto de estudio a sujetos e
instituciones.
Los rasgos distintivos de este concepto de diagnóstico son:
Sujeto.- El sujeto es cualquier persona, grupo, clase o institución cuya afección
es objeto de estudio. Se ocupa de los aspectos individuales e institucionales,
incluyendo a los sujetos y al contexto familiar, escolar y social a fin de predecir
sus conductas y posibilitar la intervención psicopedagógica.

Se distinguen las siguientes etapas en su aplicación:


1. Recogida de información,
2. Análisis de la información,
3. Valoración de la información (como fiable/válida) para la toma de
decisiones,
4. La intervención y La evaluación del proceso diagnóstico.

Diagnóstico del contexto del centro educativo.


El contexto del centro educativo lo constituyen las circunstancias que lo rodean
y condicionan su funcionamiento y los resultados que en él se alcancen.
Los aspectos del ambiente deben considerarse como parte de la información
que contempla el diagnóstico dentro de los procesos de enseñanza y
2
aprendizaje, por lo que es pertinente realizar un diagnóstico del centro
educativo para determinar hasta qué punto éste cumple con las condiciones
básicas de infraestructura, servicios de apoyo, formación docente,
características sociales, culturales y económicas de las familias, convivencia
de la comunidad educativa, entorno del centro, entre otros, a
fin de conocer con lo que se cuenta y gestionar los apoyos respectivos.

Diagnóstico de los procesos de aula llevados a cabo por el docente.


Los estudiantes tienen sus propios estilos de aprendizaje y los docentes sus
métodos y formas de enseñanza que muchas veces no se ajustan a las
necesidades educativas presentes. Por lo tanto, es importante que el docente
se autoanalice con respecto a las metodologías empleadas y los contenidos
curriculares y considere los resultados del diagnóstico para buscar
alternativas.
Dimensiones del proceso diagnóstico en el conocimiento básico del
estudiante.

De acuerdo con Castillo S. y Cabrerizo J. (2005), el proceso diagnóstico


tiene como finalidad descubrir, describir y, en su caso, explicar el
comportamiento de una persona estudiando todos los factores intervinientes
(personales, interactivos, contextuales).
Según García, V. (1995), el conocimiento básico del estudiante representa la
necesidad de recoger información sobre variables o dimensiones que le son
de gran utilidad al docente. Entre ellas, la dimensión biológica, psicológica y
cognoscitiva.

Dimensión Biológica.
Las deficiencias biológicas pueden ser un elemento significativo, en razón de
3
los apoyos que se le pueden ofrecer al estudiante. Sin embargo, no se cuenta
actualmente con un expediente único del estudiante en México en donde se
pueda consultar la historia prenatal y postnatal, el desarrollo del lenguaje y
motor, problemas de salud en general, la madurez biológica y el crecimiento.
Dimensión Psicológica.
De acuerdo con García, V. (1995), hay tres campos de especial atención: las
actitudes, condicionantes del nivel de los resultados, los intereses, como
indicadores de las áreas especialmente atractivas para el escolar, y la
motivación, como fuerza puesta al servicio del logro, cuyo influjo puede anular
o reducir el efecto de unas buenas aptitudes.
El conocimiento de las actitudes facilita la decisión en relación a si el estudiante
tiene potencialidades para algo más que al dominio de los objetivos básicos.
Los intereses permiten orientar el trabajo optativo y libre hacia las áreas
especialmente atractivas. La motivación da a conocer, según su fuerza y
características diferenciales, los insumos a los que puede acudir el docente
para estimular el esfuerzo personal, la dedicación y el trabajo.
Dimensión Cognitiva.
En este ámbito, según García, V. (1995), el diagnóstico pretende establecer el
dominio que posee el estudiante en relación con los objetivos, contenidos
curriculares o competencias por alcanzar. Las habilidades cognitivas
comprueban la formación de los estudiantes en la lectura e interpretación de
gráficos y símbolos de todo tipo, la observación de la realidad, la planificación
y ejecución de trabajos, la comparación de objetos, situaciones o ideas, la
clasificación, la ordenación y la interpretación de la realidad, la formación de
conceptos, la demostración o la resolución de problemas, el análisis y la
síntesis, e incluso para la expresión original en sus diversas manifestaciones
y niveles.
4
Análisis y uso de la información obtenida en el diagnóstico.
La aplicación de técnicas variadas, acompañadas de instrumentos que
permitan sistematizar la información, tales como: registro anecdótico, escalas,
rúbricas, portafolio, entre otros, sería irrelevante sin un apropiado análisis de
los resultados.
Es importante que los docentes analicen los resultados obtenidos, para que
tomen conciencia acerca de la necesidad de que exista un compromiso de
todas las instancias participantes del proceso educativo con el fin de
implementar las adecuaciones curriculares a aquellos estudiantes que lo
requieran, con base en los resultados del diagnóstico pedagógico, tanto en las
áreas cognoscitiva, socio afectiva y psicomotriz, así como los recursos con que
cuenta la institución.
Para la utilización de los resultados de un diagnóstico a las adecuaciones
curriculares, el docente cuenta con dos grandes dimensiones de análisis. Por
un lado la realidad socio- afectiva de los estudiantes en relación con su
autoestima y la disposición para el aprendizaje. Por otro lado, el diagnóstico
permite obtener información del contexto socio cultural donde se desarrolla el
proceso educativo y los conocimientos previos de los estudiantes con respecto
al programa o a la unidad que se va a iniciar.
Se debe recordar que la información obtenida en el diagnóstico es para la toma
de decisiones, pero esto no impide que se informe a todos los involucrados en
el proceso de los resultados obtenidos.
El docente debe considerar la información recopilada en el diagnóstico para la
elaboración de la planeación didáctica y la selección de estrategias
metodológicas, las cuales deben ser congruentes con las necesidades
educativas de los estudiantes y además, proporcionando espacios que
permitan el desarrollo de las destrezas, las habilidades y los conocimientos
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necesarios para continuar con éxito el proceso de aprendizaje.
En síntesis, si queremos que el diagnóstico pedagógico cumpla con su
objetivo, debe continuar de inmediato el planteamiento pedagógico o de otra
índole, requerido para que la situación sea propicia al aprendizaje que se
emprenda, ajustando las estrategias de enseñanza de acuerdo con el nivel de
ingreso de los estudiantes y mientras el proceso educativo se encuentra activo.

Nociones orientadoras para la planificación de estrategias, técnicas e


instrumentos de diagnóstico de los aprendizajes.
Finalmente, es importante señalar que existen principios orientadores a tomar
en cuenta al momento de planificar las estrategias metodológicas, técnicas e
instrumentos que permitan valorar el desempeño de los estudiantes, en
términos de conocimientos, habilidades, destrezas y competencias acordes
con sus necesidades educativas.
Carlino, F. (1999,) presenta los siguientes principios orientadores:
Tienen los estudiantes una estructura cognoscitiva previa acerca de los
conocimientos sistematizados en el currículo oficial.
Los estudiantes se apropian del mundo mediante sus construcciones,
plantean interrogantes, formulan hipótesis.
Construyen sus ideas del mundo en estrecha relación con las interacciones
que viven. Las actividades están estrechamente vinculadas a la
autorregulación y autovaloración, con el fin de construir progresivamente un
sistema personal de aprendizaje en los estudiantes.
Se propician actividades que permiten al estudiante tomar conciencia de su
proceso de aprendizaje y generar así modos de trabajo más autónomo.
Las actividades propuestas por el docente, en el proceso de diagnóstico, se
adecuan al proceso de enseñanza y aprendizaje cada vez que sea necesario.
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El intercambio entre padres y entre docentes y estudiantes, acerca de los
resultados del diagnóstico de los aprendizajes, permite promover
aprendizajes, reelaborar conocimientos y actitudes por medio del diálogo y el
ambiente de clase.
El registro de información en relación con las actitudes y el comportamiento de
los estudiantes, es primordial cuando se elabore cualquier tipo de actividad.
La observación permite objetivar y explicitar los criterios con los que se valora
a los estudiantes.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

.
Buisán y Marín (2001), Cómo realizar un Diagnóstico Pedagógico. México: Alfa
Omega.
Vigotsky, Lev. (1988). Pensamiento y Lenguaje. Barcelona: Paidós Ibérica

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