ESTUDIO BÍBLICO
“HAMBRE Y SED DE DIOS”
El hambre y la sed es una sensación que aparece cuando una persona necesita consumir comida o
agua. Los seres humanos no podemos vivir sin comer ni beber agua por mucho tiempo. Cuando no
ingerimos alimentos y agua por un período de tiempo, aunque sea relativamente corto, comenzamos a
sentir las molestias del hambre y de la sed. Se nos altera el humor, nos enojamos, nos angustiamos y
nos debilitamos. Comer no es algo que descuidamos con mucha facilidad.
Sin embargo, es muy común que descuidemos comer y beber del alimento espiritual.
¿Cuál es nuestro alimento espiritual? Dios es nuestro verdadero alimento. Sin Él no es posible vivir
eternamente. Sus palabras nos proporcionan vida eterna. Jesucristo dijo En Juan 6:53-58: Jesús les
dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no
tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré
en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que
come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo
vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió
del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá
eternamente.
Así como Jesús es nuestro alimento, también es nuestra bebida, en Salmos 42:1-2 dice: Como el
ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed
de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
Juan 4:14 dice: pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que
yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.
Dios nos ha dado uno de los regalos más preciosos que existen. Nos ha proporcionado la Biblia para
que en ella encontremos el verdadero alimento que nos puede llevar a la vida eterna. Pero, ¿qué ha
hecho el hombre con ella? A pesar de que la Biblia es el libro más vendido de todos los tiempos, pocos
son en realidad los que la leen y muchos menos los que la leen a diario. Tal vez el hombre piense que
siempre tendrá acceso a ella, pero en el futuro dice Dios en Amos [Link] He aquí vienen días, dice
Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de
oír la palabra del Señor.
¿Tienes hambre de Dios? Todos necesitamos del alimento espiritual (Dios):
En juan [Link] dice: Pedro le preguntó: «¿A dónde iremos sí Tú tienes palabras de vida eterna»; hay
que entender esta afirmación: Pedro está señalando que todas las personas tienen necesidad de Dios,
que la vida no tiene sentido sin su presencia, que no hay valor ni felicidad en conseguir todo sin tener
la presencia de Dios, que lo más importante, lo más deseable, lo mejor de lo mejor es tener a Dios en
la vida, ¿estás de acuerdo? ¿Sientes hambre espiritual? Es fácil decir que «Si, yo siento hambre de
Dios», pero ¿es verdad? Algunos tienen poco apetito espiritual, que les basta con una pequeña ración
y van por la vida creyendo que todo está bien, que no necesitan más, y sin reconocerlo, padecen de
anemia espiritual.
La Anemia Espiritual
La anemia es un trastorno de la sangre que ocurre cuando la concentración de hemoglobina en sangre
es baja. Si una persona tiene anemia, el cuerpo no recibe suficiente sangre rica en oxígeno. Como
resultado, puede sentirse cansado o débil. También puede tener otros síntomas, como falta de aliento,
mareo o dolores de cabeza. La anemia grave o prolongada puede causar lesiones en el corazón, el
cerebro y otros órganos del cuerpo. La anemia muy grave puede incluso causar la muerte.
Ahora bien porque estoy hablando de esto, es porque muchas veces la anemia espiritual llega a
nuestra vida y no nos damos cuenta, dejamos de buscar de Dios, hay cansancio para orar, para leer la
biblia, para asistir a la iglesia, y lo que más llama la atención es la similitud de las consecuencias de la
anemia real con la anemia espiritual, cuando dejamos de alimentarnos como debemos, dejando la
palabra de Dios, la oración y la congregación, comienzan las dudas en el corazón, hay desanimo,
debilidad espiritual, dejamos de creer en lo que Dios tiene para nosotros y ya no solo él ocupa nuestra
vida sino que permitimos que el enemigo comience a debilitarnos.
Causas de anemia espiritual:
Mala costumbre alimenticia: Son los cristianos le dedican un tiempo a Dios de vez en cuando, un día
sí, otro no. Se alimentan muy poco, en el peor de los casos, el único tiempo para recibir Palabra es en
el culto del domingo.
Se llenan con golosinas: Son los cristianos que solo reciben lo que les gusta (promesas, bendiciones,
profecías, etc.), solo quieren oír lo que les conviene y se escapan cuando la Palabra los confronta.
Comen chatarra espiritual: Son los cristianos que se alimentan, llenan sus mentes y corazones con
«puro mundo».
Bulimia espiritual: Son los cristianos que se convierten en meros oidores, que ya no encuentran fuerza
ni deseo para convertir la palabra en acción.
Cuando hemos pasado por alguna de estas causas, la necesidad o el hambre de Dios disminuye, nos
sentimos tranquilos, pero vamos debilitándonos espiritualmente, y cuando viene la tentación, o
sobreviene algún problema, simplemente desfallecemos y terminamos envueltos en mayores
dificultades.
El plan de Dios es diferente a lo que sucede con algunos cristianos: Dios nos tomó como sus hijos
para hacernos fuertes, valientes, poderosos, victoriosos; He aquí el plan de Dios: «Mas a Dios gracias,
el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar
el olor de su conocimiento» 2 Corintios 2:14.
Así que, lo normal en todo creyente sano, es que el hambre de Dios aumente más y más; eso es lo
que entendemos al leer al profeta Jeremías «Al encontrarme con tus palabras, yo las devoraba; ellas
eran mi gozo y la alegría de mi corazón…» Jeremías 15:16, es lo que deberíamos buscar seriamente.
Características de aquellos que tienen hambre de Dios: Cuando lo que más anhelamos en nuestro
corazón es estar con Cristo, cada área de nuestra vida se ve transformada:
Un mayor interés por la Palabra de Dios. La Biblia es la única fuente de información para conocer
más del carácter, las obras y los propósitos de Dios.
Más deseo por la oración. La comunicación es la manera en la que las relaciones se desarrollan; y
ello se aplica a nuestra relación con Dios. Por medio de la oración podemos profundizar nuestra
comunión con Él.
Un anhelo por conocer los caminos de Dios. Deseará conocer lo que el Señor piensa y su manera
de obrar. Ningún conocimiento en todo el mundo puede producir la satisfacción que proviene de
conocer más del carácter de Cristo, su manera de pensar, sus caminos y sus deseos.
Un creciente deseo de cumplir con la voluntad del Señor en su vida. Su meta consistirá en seguir
la dirección de Dios y en hacer su voluntad. Cada vez que se enfrente a una situación difícil y no sepa
qué hacer, clamará a Dios para que le guíe, mientras busca su voluntad divina. Lo que Jesucristo
desee, eso deseará usted.
Un aumento en su fe en Dios. Mientras más le conozca, más confiará en Él en cualquier aspecto de
su vida.
¿Tienes hambre de Dios? ¿Devoras la Palabra o sólo te alimentas con lo mínimo? O ¿Tienes anemia
espiritual? Las preguntas sólo tienen la intención de llevarte a reconocer que necesitas más de Dios.
¡Necesitamos más de Dios!.
¿Quieres más de Dios? Quiero invitarte que a partir de hoy hagas algunos cambios en tu vida:
No pares de leer la Palabra hasta que sea dulce. La Biblia es alimento para el alma. Comer solo una
comida a la semana no mantendrá tu cuerpo saludable. De la misma manera, necesitas alimentarte de
la Palabra de Dios todos los días. en 1 Pedro 2:2 dice: Desead, como niños recién nacidos, la leche
espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.
No te conformes con lo que ya sabes de Dios. Anhela siempre saber mas de Dios, no solo
quedarnos con lo que ya sabemos.
Anhela a Dios más cada día. «Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te
busca. Pues cuando tus juicios llegan a la tierra, los habitantes de la tierra aprenden lo que es justicia»
Isaías 26:9.
Deja de llenarte de comida chatarra. Eres un ser espiritual con un vacío en el corazón que solo Dios
puede llenar. Cuando intentas llenarlo con dinero, bienes, estatus, fama, éxito, pasión, posesiones,
poder, prestigio o cualquier otra cosa que no sea Dios, no será satisfactorio. En Proverbios 15:14
dice: El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.
Quebrántate, confiesa y adora con todo tu ser delante de la presencia del Señor. en Juan 6:32-
35 dice: Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre
os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al
mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí
viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Recuérdate a ti mismo cuánto te ama Dios. Cuanto más entiendas cuánto te ama Dios, más lo
amarás. La Biblia dice en Efesios 3:18-19: seáis plenamente capaces de comprender con todos los
santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo, que
excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.