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STS 656 - 2022

El documento trata sobre una sentencia de un tribunal superior de justicia de Madrid sobre un caso de despido. El tribunal analiza si el actor tiene derecho a una indemnización por daños y perjuicios tras haber sido despedido verbalmente al presentarse como candidato a unas elecciones sindicales. El tribunal rechaza el recurso de suplicación de la parte demandante.

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Temas abordados

  • derecho a la consulta,
  • recurso de casación,
  • derecho a la promoción,
  • libertad sindical,
  • indemnización,
  • derecho a la participación,
  • abono de salarios,
  • Tribunal Superior de Justicia,
  • derecho a la salud laboral,
  • derecho a la dignidad
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STS 656 - 2022

El documento trata sobre una sentencia de un tribunal superior de justicia de Madrid sobre un caso de despido. El tribunal analiza si el actor tiene derecho a una indemnización por daños y perjuicios tras haber sido despedido verbalmente al presentarse como candidato a unas elecciones sindicales. El tribunal rechaza el recurso de suplicación de la parte demandante.

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JURISPRUDENCIA

Roj: STSJ M 8402/2022 - ECLI:ES:TSJM:2022:8402


Id Cendoj: 28079340012022100639
Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Social
Sede: Madrid
Sección: 1
Fecha: 08/07/2022
Nº de Recurso: 549/2022
Nº de Resolución: 656/2022
Procedimiento: Recurso de suplicación
Ponente: EMILIO PALOMO BALDA
Tipo de Resolución: Sentencia

Resoluciones del caso: SJS, Madrid, núm. 21, 29-01-2020 (proc. 864/2019),
STSJ M 8402/2022

Tribunal Superior de Justicia de Madrid - Sección nº 01 de lo Social


Domicilio: C/ General Martínez Campos, 27 , Planta Baja - 28010
Teléfono: 914931977
Fax: 914931956
34001360
NIG: 28.079.00.4-2019/0041969
Recurso número: 549/2022
Sentencia número: 656/2022
CE
Ilmo. Sr. D. IGNACIO MORENO GONZÁLEZ-ALLER
Ilmo. Sr. D. JOSE LUIS ASENJO PINILLA
Ilmo. Sr. D. EMILIO PALOMO BALDA
En la Villa de Madrid, a ocho de julio de dos mil veintidós, habiendo visto en recurso de suplicación los presentes
autos la Sección Primera de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, compuesta por
los Ilmos. Sres. citados, de acuerdo con lo prevenido en el artículo 117.1 de la Constitución española de 27
de diciembre de 1.978,
EN NOMBRE DE S.M. EL REY
Y POR LA AUTORIDAD QUE LE CONFIERE
EL PUEBLO ESPAÑOL
ha dictado la siguiente
SENTENCIA
En el recurso de suplicación número 549/2022, formalizado por el Sra. Letrada Dª. LIDIA RODRIGUEZ
RODRÍGUEZ, en nombre y representación de D. Roman contra la sentencia de fecha 29 de enero de 2020,
dictada por el Juzgado de lo Social número 21 de MADRID, en sus autos número 864/2019, seguidos a instancia
del recurrente frente a D. Romulo y FOGASA sobre DESPIDO, siendo Magistrado-Ponente el Ilmo. Sr. D. EMILIO
PALOMO BALDA, y deduciéndose de las actuaciones habidas los siguientes

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JURISPRUDENCIA

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO: Según consta en los autos, se presentó demanda por la citada parte actora contra la mencionada
parte demandada, siendo turnada para su conocimiento y enjuiciamiento al señalado Juzgado de lo Social,
el cual, tras los pertinentes actos procesales de tramitación y previa celebración de los oportunos actos de
juicio oral, en el que quedaron definitivamente configuradas las respectivas posiciones de las partes, dictó la
sentencia referenciada anteriormente.
SEGUNDO: En dicha sentencia recurrida en suplicación se consignaron los siguientes hechos probados:
I.- D. Roman prestó sus servicios para D. Romulo como conductor desde el 27 de julio de 2018. El 26 de
enero de 2019 firmó un contrato indefinido con el empleador (folios 100 a 103). El salario bruto mensual era
de 1.146,32 euros (folios 129 a 139).
II.- El 12 de julio de 2019 se registró en la Dirección General de Trabajo de la Consejería de Economía, Empleo
y Hacienda de la Comunidad de Madrid una convocatoria de elecciones sindicales. El representante de UGT
entregó dicha convocatoria en la oficina de la empresa sita en la calle Olivar, nº 3 de Colmenar Viejo el día 18
de julio de 2019 (folios 91 a 94).
III.- La empresa tiene el domicilio social en la Avenida de la Libertad 34 bis, 2 ATC. A de Colmenar Viejo
(documental).
IV.- El demandante se registró como candidato a las elecciones sindicales (folios 91 a 93).
V.- En el grupo de WhatsApp "Conductores Sierra", el demandado, el día 17 de julio de 2019, a las 15:31
manifestó que "si eso no lo pongo en duda, pero la situación de registro de horas a día de hoy me complica y
mucho, y si encima nos volvemos más al reglamento, a las horas que no son productivas y etc y dar por saco
en otros ámbitos laborables, pues así no se puede trabajar, antes había para todos y no había problemas, ahora
con gente nueva empiezan los problemas". El mismo día, el demandante puso en el chat, a las 17:37 que "Por
cierto mañana a las 9:30 se va a acercar por la oficina un chaval ha dejado en la convocatoria de las elecciones
y un sobre a mi nombre. A dejar#", y el demandado contestó "Si es podemita no le dejo entrar" (folio 95).
VI.- El 18 de julio de 2019, el demandado convocó a los integrantes del grupo de WhatsApp a una reunión para
el día siguiente a las 10.00, a todos los conductores (folio 96).
VII.- El demandado despidió verbalmente al actor el 22 de julio de 2019, entregándole un documento de
liquidación y finiquito con efectos de ese día (folio 9). El 23 de julio de 2019, fue dado de baja en la Seguridad
Social (folios 97 a 99).
VIII.- El día 9 de agosto de 2019 presentó papeleta de conciliación ante el SMAC que fue celebrada el 6 de
septiembre de 2019 con resultado de sin avenencia (folio 24).
TERCERO: En dicha sentencia recurrida en suplicación se emitió el siguiente fallo o parte dispositiva:
"ESTIMO la demanda de despido formulada por D. Roman contra D. Romulo y declaro la nulidad del despido
efectuado por la empresa, condenando a ésta a la readmisión del trabajador en las mismas condiciones
anteriores al despido y condenando a la empresa al abono de los salarios de tramitación desde el despido
hasta la efectiva readmisión, a razón de 37,69 euros diarios".
CUARTO: Frente a dicha sentencia se anunció recurso de suplicación por la parte demandante, formalizándolo
posteriormente; tal recurso fue objeto de impugnación por la contraparte.
QUINTO: Elevados por el Juzgado de lo Social de referencia los autos principales, en unión de la pieza separada
de recurso de suplicación, a esta Sala de lo Social de Madrid, tuvieron los mismos entrada en esta Sección
Primera en fecha 9 de mayo de dos mil veintidós dictándose la correspondiente y subsiguiente providencia
para su tramitación en forma.
SEXTO: Nombrado Magistrado-Ponente, se dispuso el pase de autos al mismo para su conocimiento y estudio
en veintidós de junio de dos mil veintidós, señalándose el día seis de julio del mismo año para los actos de
votación y fallo.
SÉPTIMO: En la tramitación del presente recurso de suplicación no se ha producido ninguna incidencia.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- I.- La cuestión principal que suscita el presente recurso de suplicación consiste en determinar si el
actor en el proceso tiene derecho a percibir una indemnización de daños y perjuicios por haber sido objeto, el 22
de julio de 2019, de un despido verbal lesivo de su derecho a la libertad sindical en respuesta a su intención de

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JURISPRUDENCIA

presentarse como candidato a las elecciones a representantes de los trabajadores convocadas en la empresa
demandada, dedicada a la actividad de transporte de pasajeros, para la que venía prestando servicios desde
el 27 de julio de 2018 con la categoría profesional de conductor.
Se trata del único extremo controvertido en este trámite, por cuanto que el resto de los pronunciamientos
contenidos en la sentencia de instancia no han sido combatidos por ninguna de las partes. En lo que respecto
al punto litigioso, la juez "a quo" parte de la doctrina sentada por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo
en sentencias, entre otras, de 22 de julio de 1996 y 16 de enero de 2008, primera y última de las citadas,
convalidada, afirma, por el Tribunal Constitucional en la sentencia 247/2006, de 24 de julio, a tenor de la cual la
vulneración de un derecho fundamental no comporta necesariamente el reconocimiento de una indemnización
de daños y perjuicios, para lo que se requiere que el trabajador alegue las bases y elementos clave de la
postulada y que en el proceso queden acreditados cuando menos indicios o puntos de apoyo suficientes que
permitan sustentar la condena. A la luz de esa doctrina, la magistrada proclama que la demanda "no aporta
ningún elemento de identidad de daños o perjuicios sufridos distintos de los que son propios de todo despido
que se declara nulo", por lo que desestima la pretensión resarcitoria deducida por el trabajador.
II.- No obstante lo indicado en la sentencia impugnada, es importante advertir que de la lectura del escrito
rector de las actuaciones se desprende, además de lo que posteriormente se expondrá, que el actor, para
cuantificar la indemnización interesada en 100.006 euros, acudió como parámetro orientador a los preceptos
del Texto Refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el orden social (LISOS) que enumeró, entre los que
incluyó el art. 8, al considerar que su empleador había incurrido en dos faltas muy graves como consecuencia
de su conducta antisindical y contra las ideas políticas. Dicha suma coincide con la de la multa pecuniaria
prevista para esa clase de faltas en el art. 40.1.c) del mismo Texto Legal, en el grado máximo y en el tramo
inferior de la horquilla correspondiente.
SEGUNDO.- La Letrada del trabajador formula dos motivos de impugnación de la decisión reseñada, ambos al
amparo del art. 193 c) de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social. En el inicial le atribuye haber quebrantado
el art. 24 de la Constitución, imputación que debe ser rechazada de plano al carecer manifiestamente
de fundamento pues se basa en la premisa incierta de que el órgano "a quo" no se manifestó sobre la
compensación controvertida. En efecto, frente a lo que la defensora del actor aduce, la juzgadora examinó ese
pedimento y lo desestimó por las razones desplegadas en el fundamento jurídico cuarto que anteriormente
hemos resumido. El recurrente podrá estar en desacuerdo con los argumentos utilizados pero en modo alguno
se puede aceptar que la sentencia incida en incongruencia omisiva.
TERCERO.- I.- En el segundo motivo del recurso la Letrada del trabajador reprocha a la sentencia de primer
grado la vulneración de la doctrina sentada por el Tribunal Constitucional en la sentencia 247/2006, de 24
de julio. Sostiene, en síntesis, que en la demanda alegó adecuadamente las bases y elementos clave de la
indemnización, por referencia a la LISOS, y la cuantificó ateniéndose a la graduación de sanciones que esa
misma norma establece.
II.- La queja formulada debe ser estimada en virtud de las siguientes consideraciones:
1ª) La sentencia invocada por el recurrente pese a reconocer la irreprochabilidad, desde el punto de vista
constitucional, de la doctrina jurisprudencial de la que da cuenta la aquí impugnada, elaborada bajo la vigencia
del Real Decreto Legislativo 521/1990, de 27 de abril y del Real Decreto legislativo 2/1995, de 7 de abril, por los
que se aprobaron el texto refundido y el texto articulado de la Ley de Procedimiento Laboral, respectivamente,
revocó la sentencia de 21 de julio de 2003 (Rec. 4409/2002), en la que la Sala 4ª del Tribunal Supremo se atuvo
al criterio expresado. Y es que, a juicio del Tribunal Constitucional, el órgano de casación social, al entender que
el trabajador no había dado cumplimiento a la exigencia de aportar al proceso los elementos necesarios para
sustentar la condena al pago de la indemnización careció de una motivación razonable y fundada en Derecho,
vulnerando su derecho a la tutela judicial efectiva.
Afirma la Corte de Garantías que la sentencia combatida en amparo hizo una aplicación incorrecta de su propia
doctrina en la medida en que el afectado aportó las bases y elementos necesarios para acreditar y valorar
los daños cuya indemnización reclamaba y los mismos quedaron demostrados en el proceso tal como se
infiere del relato de hechos probados de la sentencia de instancia inalterado en suplicación. En tal sentido, el
Tribunal Constitucional argumentó que "el demandante expuso detalladamente en su demanda rectora de autos
la conducta antisindical de la que venía siendo víctima de manera prolongada en el tiempo por su activismo
sindical en defensa de los derechos e intereses del colectivo de profesores de religión y moral católica al que
pertenece, conducta que le ha ocasionado tanto perjuicios económicos perfectamente cuantificables (reducción
de jornada laboral con la consiguiente reducción salarial), como daños morales para su imagen y dignidad
como representante sindical, de más difícil cuantificación pero cuya realidad no puede negarse pues, como
acertadamente señala el Ministerio Fiscal en sus alegaciones, resulta patente que un trabajador que, como el

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JURISPRUDENCIA

recurrente, es sometido a un trato discriminatorio, derivado del ejercicio de funciones sindicales en defensa de
sus compañeros de trabajo, de la intensidad y duración en el tiempo del que ha quedado acreditado en el relato
de hechos probados, sufre un maltrato o daño psicológico que, con independencia de otras consecuencias que
puedan depender de las condiciones personales del sujeto afectado, se da en todo caso, sin que sea factible a
veces aportar prueba concreta del perjuicio sufrido y de su cuantificación monetaria, dada su índole".
En definitiva, el Tribunal Constitucional no puso en cuestión la doctrina jurisprudencial vigente a la sazón sobre
el carácter no automático de la indemnización, sino la aplicación llevada a cabo por el Tribunal Supremo en
el caso concreto, al entender que la exigencia de alegar adecuadamente las bases y elementos clave de la
indemnización reclamada y de acreditar en el proceso cuando menos indicios o puntos de apoyo suficientes
en los que se pueda asentar la condena indemnizatoria debía entenderse cumplida a través de la alegación de
unos hechos que, por "su intensidad y duración" constataban la existencia de "un maltrato o daño psicológico"
que, con independencia de otras consecuencias que pudiesen depender de las condiciones personales del
sujeto afectado, se daba en todo caso. Puntualiza el Tribunal que en determinadas ocasiones no resulta factible
aportar prueba concreta del perjuicio sufrido y de su cuantificación monetaria, dada su índole, o dicho en otros
términos, "que dada la índole del daño moral, existen algunos daños de este carácter cuya existencia se pone
de manifiesto a través de la mera acreditación de la lesión".
Por lo demás, en la sentencia glosada, el Alto Tribunal avaló el criterio jurisprudencial relativo a la posibilidad
de utilizar el importe de las sanciones pecuniarias previstas en la LISOS como parámetro orientador para el
cálculo de la indemnización.
2ª) A la luz de la doctrina constitucional que hemos sintetizado, se observa que el ahora recurrente expuso
en la demanda las bases y puntos claves de la indemnización reclamada, identificando los actos constitutivos
de la lesión de la libertad sindical sufrida, la forma en que fue vulnerada, la gravedad de la conducta del
empresario y las consecuencias que generó respecto a su imagen y dignidad como candidato por UGT y como
elemento disuasorio para el resto del personal, lo que supone la concreción de los daños morales soportados,
resultando inexigible una mayor precisión. Además, en el escrito rector del proceso puso de relieve que la
simple declaración de nulidad del despido no era suficiente para restablecerle en la integridad de su derecho,
debiendo ir acompañada de una indemnización por los daños padecidos, para cuya cuantificación se sirvió
de un criterio admitido por la jurisprudencia, cual es el relativo a las sanciones fijadas para las infracciones
empresariales en la LISOS.
Por consiguiente, resultando del relato de hechos probados y de la fundamentación jurídica de la sentencia
de instancia que las circunstancias en que se produjo la violación del derecho a la libertad sindical del actor
son suficientemente reveladoras por sí mismas de la existencia de daños morales unidos a la lesión y de la
necesidad de su reparación, hay que concluir que la motivación de la sentencia de instancia contravino la
doctrina constitucional invocada por el actor y conculcó su derecho a la libertad sindical al no dispensarle una
tutela completa y suficiente del mismo, por lo que procede su revocación en el extremo controvertido en sede
de suplicación.
3ª) A la misma conclusión se llega a partir de la doctrina jurisprudencial sentada por la Sala de lo Social del
Tribunal Supremo a partir de la nueva regulación contenida en la Ley Reguladora de esta Jurisdicción, plasmada
en la sentencia de 2 de febrero de 2015 (Rec. 279/2013) y en una extensa serie de resoluciones posteriores,
entre las que cabe citar las de 5 de octubre y 19 de diciembre de 2017 (Rec. 2497/2015 y 624/2016) y 6 de
febrero de 2019 (Rec. 224/17), cuyo último exponente hasta la fecha lo constituye la sentencia de 20 de abril
de 2022 (Rec. 2391/2019), dictada en Sala General, doctrina que se puede sintetizar del siguiente modo:
a) La nueva regulación introducida por el art. 183 de la Ley Reguladora del orden social obliga a superar la
interpretación rigurosa que exigía que en la demanda se alegasen las bases y elementos clave de la cantidad
reclamada y a matizar la exigencia de que en el proceso se aportasen indicios o puntos de apoyo de la
existencia del daño moral, dada la dificultad que por lo general conlleva en función de su naturaleza, teniendo en
cuenta, por un lado, que en determinados supuestos, como los referidos a ciertas conductas antisindicales, los
datos acreditados acerca del comportamiento empresarial pueden evidenciar, por sus propias características,
la existencia del perjuicio moral y ser suficientes para sustentar el pronunciamiento de condena al pago de
la indemnización que corresponda, y, por otro, que en algunos casos la dificultad que encierra demostrar con
detalle el daño moral concretamente padecido impide imponer al demandante una mayor precisión en cuanto
a indicios o puntos de apoyo de su concurrencia.
b) La estimación detallada de los daños morales indisolublemente unidos a la vulneración de un derecho
fundamental resulta especialmente difícil, por lo que deben flexibilizarse las exigencias para la determinación
de la indemnización, de manera que el propio órgano judicial puede establecer prudencialmente su cuantía, sin
que se pueda imponer al demandante la obligación de aportar bases más exactas y precisas para su fijación,

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JURISPRUDENCIA

al no existir parámetros objetivos que permitan traducir en términos económicos el sufrimiento en que el daño
moral esencialmente consiste.
c) El empleo a tal fin, con carácter orientativo, de las sanciones pecuniarias previstas por la LISOS resulta
idóneo y razonable.
d) Esta clase de indemnización no cumple exclusivamente una función resarcitoria, sino también preventiva o
disuasoria de actuaciones lesivas de los derechos fundamentales de los trabajadores.
III.- De cuanto se deja expuesto se desprende que el Juzgado de lo Social debió condenar al empresario
demandado a abonar al actor una indemnización que le resarza de los daños morales que le ocasionó la
vulneración de su derecho a la libertad sindical, por lo que procede revocar en este aspecto la sentencia de
instancia, manteniendo sus restantes pronunciamientos.
CUARTO.- I. Despejada la cuestión principal que plantea el recurso y apreciada la procedencia de la
indemnización de daños y perjuicios reclamada por el demandante corresponde fijar su importe ateniéndonos
al parámetro referencial por el que ha optado.
Al respecto, debemos tener en cuenta las consideraciones vertidas por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo
en la sentencia de 20 de abril de 2022 anteriormente citada, en el sentido de que dado que la horquilla de
la cuantificación de las multas para un mismo tipo de infracción es muy amplia, para determinar el importe
de la indemnización resulta preciso valorar las circunstancias concurrentes en cada caso, como a título
ejemplificativo, la antigüedad del trabajador en la empresa, la persistencia temporal de la vulneración del
derecho fundamental, la intensidad del quebrantamiento del derecho, las consecuencias que se provoquen
en la situación personal o social del trabajador, la posible reincidencia en conductas vulneradoras, el carácter
pluriofensivo de la lesión, el contexto en el que se haya podido producir la conducta, o una actitud tendente a
impedir la defensa y protección del derecho transgredido.
II.- En el supuesto enjuiciado, el punto de partida para fijar el importe de la indemnización viene dado por el arts.
8.12 de la LISOS, que tipifica la conducta antisindical del demandado como una falta muy grave en materia de
relaciones laborales, y el art. 39 de ese mismo Texto Legal que contempla tres grados para la imposición de
las sanciones por esa clase de infracciones, a cada uno de los cuales le corresponde una horquilla variable
de cuantías pecuniarias que en el momento del cese del demandante iban conforme a lo dispuesto en el art.
40.1.c) de la susodicha norma, de 6.251 a 25.000 (grado mínimo), de 25.001 a 100.005 euros (grado medio),
y de 100.006 euros a 187.515 euros (grado máximo).
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la indemnización solicitada en la demanda se cifró en 100.006
euros sobre la base de que el empresario había vulnerado dos derechos fundamentales, de los que el Juzgado
de lo Social solo ha considerado conculcado uno, no obstante lo cual el interesado no ha minorado esa suma en
trámite de recurso como debería haber hecho en buena lógica. A ello se une que el trabajador, al establecer el
monto de la indemnización, hizo alusión a diferentes infracciones empresariales ajenas a la lesión de derechos
fundamentales.
Un tercer factor a considerar es que la decisión empresarial constituyó una injustificable e ilícita reacción al
ejercicio legitimo del actor de su derecho a presentarse como candidato por el Sindicato UGT a las elecciones
convocadas para designar un delegado de personal, con la clara finalidad de evitar su celebración. Al respecto,
no está de más recordar que ese mismo comportamiento fue el que dio lugar al reconocimiento de la figura del
"despido radicalmente nulo" por parte del Tribunal Constitucional en la sentencia 38/1981, de 23 de noviembre.
Pues bien, más de cuarenta años después de la aprobación de la Constitución, que en su art. 28.1 consagró el
derecho a la libertad sindical, actuaciones como la llevada a cabo por el ahora recurrido, revisten una especial
gravedad, al interferir decisivamente en la libre dotación de la representación obrera y redundar en perjuicio de
la actividad sindical y de la defensa colectiva de los derechos de los trabajadores en el seno de la empresa,
mereciendo un especial reproche.
Como afirmó el Tribunal Constitucional en la sentencia 197/1990, de 29 de noviembre, reacciones
empresariales como la descrita "conlleva dificultar irrazonablemente y hacer innecesariamente arriesgada
la efectiva elección del órgano electivo de representación, con frustración de la importante función que los
Sindicatos tienen atribuida en dicha elección (...), además de coadyuvar a convertir la Empresa en un ámbito
difícilmente permeable a la penetración y actuación de los Sindicatos, al producirse muchas veces ésta
precisamente a través de las mencionadas elecciones y ser la representación unitaria una vía de importante y
muchas veces preferente actuación de los Sindicatos, dada la regulación legal vigente de la acción propiamente
sindical; regulación que, entre otras cosas, cite el derecho a estar representadas a todos los efectos por
delegados sindicales (a los que se atribuyen determinados derechos y las mismas garantías que las establecidas
por los representantes electivos) a las secciones sindicales constituidas por afiliados a Sindicatos con presencia

5
JURISPRUDENCIA

en aquella representación electiva, y únicamente en las Empresas o, en su caso, los Centros de trabajo que
ocupen a más de 250 trabajadores".
Un último elemento digno de tenerse en cuenta por su incidencia tanto en el alcance del comportamiento
antisindical como en la capacidad económica del demandado para hacer frente al pago de la indemnización
radica en que la plantilla de la empresa es de siete trabajadores, tal como se recoge en el documento al que
alude el hecho probado cuarto de la sentencia.
A la vista de cuanto se deja expuesto, la Sala no considera justificado acudir como parámetro referencial a
las multas previstas para las faltas muy graves en su grado máximo como propone el actor, resultando más
fundado y proporcionado servirse de las del grado mínimo, cuyo importe, al tiempo de producirse su despido
oscilaba entre 6.251 a 25.000 euros.
Por último, y situados en ese tramo, no concurren elementos singulares que amparen la aplicación de los
valores medios o máximos, considerándose más razonable y ajustado a las circunstancias del caso, fijar la
indemnización en la suma de 13.756 euros, equivalente a un año de salario, que permite resarcir en sus justos
términos los perjuicios morales sufridos por el trabajador y, al mismo tiempo, que la fijada cumpla su función
preventivo/disuasoria.
QUINTO.-I.- Procede, por todo lo razonado, estimar en parte el recurso de suplicación que nos ocupa,
revocando en parte la sentencia de instancia y condenando al demandado a abonar al actor la cantidad de
13.756 euros en concepto de indemnización por los daños morales que le causó al violar su derecho a la
libertad sindical, manteniendo sus restantes pronunciamientos.
II.- Dado el signo del recurso no ha lugar a imponer las costas al demandante que en todo caso goza del
beneficio legal de justicia gratuita.
Vistos los preceptos citados y demás de general aplicación,

FALLAMOS
Debemos estimar y estimamos en parte el recurso de suplicación interpuesto por la representación letrada de
D. Roman contra la sentencia de fecha 29 de enero de 2020, dictada por el Juzgado de lo Social núm. 21 de
los de Madrid en los autos núm. 864/2019, que se revoca en parte, en el sentido de condenar a D. Romulo a
abonar al actor la cantidad de 13.756 euros en concepto de indemnización de daños y perjuicios, manteniendo
sus restantes pronunciamientos. Sin costas.
Incorpórese el original de esta sentencia, por su orden, al Libro de Sentencias de esta Sección de Sala.
Expídanse certificaciones de esta sentencia para su unión a la pieza separada o rollo de suplicación, que se
archivará en este Tribunal, y a los autos principales.
Notifíquese la presente sentencia a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
Hágaseles saber a los antedichos, sirviendo para ello esta misma orden, que contra la presente sentencia
pueden, si a su derecho conviene, interponer recurso de casación para la unificación de la doctrina, que ha de
prepararse mediante escrito presentado ante esta Sala de lo Social de Madrid dentro del improrrogable plazo
de los diez días laborales inmediatos siguientes a la fecha de notificación de esta sentencia de acuerdo con
los establecido, más en concreto, en los artículos 220, 221 y 230 de la LRJS.
Asimismo se hace expresa advertencia a todo posible recurrente en casación para unificación de esta
sentencia que no goce de la condición de trabajador o de causahabiente suyo o de beneficiario del Régimen
Público de la Seguridad Social o del beneficio reconocido de justicia gratuita, deberá acreditarse ante esta Sala
al tiempo de preparar el recurso el ingreso en metálico del depósito de 600 euros conforme al art. 229.1 b) de
la LRJS y la consignación del importe de la condena cuando proceda, presentando resguardos acreditativos de
haber efectuado ambos ingresos, separadamente, en la cuenta corriente número 2826000000 nº recurso que
esta Sección Primera tiene abierta en el Banco de Santander, sita en el Paseo del General Martínez Campos
35, Madrid.
Se puede realizar el ingreso por transferencia bancaria desde una cuenta corriente abierta en cualquier entidad
bancaria distinta de Banco de Santander. Para ello ha de seguir todos los pasos siguientes:
Emitir la transferencia a la cuenta bancaria siguiente: IBAN ES55 0049 3569 9200 0500 1274. En el campo
ordenante, se indicará como mínimo el nombre o razón social de la persona física o jurídica obligada a hacer el
ingreso y si es posible, el nif /cif de la misma. En el campo beneficiario, se identificará al juzgado o tribunal que

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JURISPRUDENCIA

ordena el ingreso. En el campo "observaciones o concepto de la transferencia", se consignarán los 16 dígitos


que corresponden al procedimiento número 28260000000054922.
Pudiéndose, en su caso, sustituir dicha consignación en metálico por el aseguramiento de dicha condena
mediante el correspondiente aval solidario de duración indefinida y pagadero a primer requerimiento emitido
por la entidad de crédito.
Una vez adquiera firmeza la presente sentencia, devuélvanse los autos originales, para su debida ejecución, al
Juzgado de lo Social de su procedencia, dejando de ello debida nota en los Libros de esta Sección de Sala.
Así, por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
La difusión del texto de esta resolución a partes no interesadas en el proceso en el que ha sido dictada sólo
podrá llevarse a cabo previa disociación de los datos de carácter personal que los mismos contuvieran y con
pleno respeto al derecho a la intimidad, a los derechos de las personas que requieran un especial deber de
tutela o a la garantía del anonimato de las víctimas o perjudicados, cuando proceda.
Los datos personales incluidos en esta resolución no podrán ser cedidos, ni comunicados con fines contrarios
a las leyes.

Common questions

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The Tribunal Supremo stipulated that specific, detailed evidence of moral damages is not always necessary in anti-union cases. Instead, the characteristics of the employer's behavior can sufficiently demonstrate moral harm, justifying an award of damages without requiring the claimant to provide precise evidence of the damage .

The claimant believed the mere declaration of the dismissal's nullity was insufficient as it did not fully restore his right. He argued for an additional indemnification for moral damages sustained due to the violation of his freedom of association, as prescribed by legal precedents .

The underlying legal issue was the alleged wrongful dismissal of D. Roman by D. Romulo, particularly whether it constituted a violation of D. Roman's freedom of association. The court addressed this by declaring the dismissal null and void, ordering the readmission of D. Roman under the same conditions prior to the dismissal, and requiring the company to pay the wages lost during the litigation period .

Factors influencing the indemnization amount included the gravity of the violation of union rights, the employer's retaliatory intent, the impact on the worker's role and freedom within the company, and legal precedents on moral damage compensations. The court settled on €13,756, considering the case specifics and precedent guidelines, balancing restitution and deterrence. This reflects a systematic approach to quantification that addresses both personal infringement and broader labor rights protection .

The Tribunal's decision broadened the scope by relaxing the necessity for detailed evidentiary support for moral damages, accepting that certain nuances of anti-union employer behavior can substantiate such claims independently. This aligns the legal process with the inherent difficulties in precisely quantifying moral damage, thus easing the claimant's burden of proof .

Following the dismissal, the claimant presented a conciliation ballot to the SMAC, which ended without an agreement. He then filed a lawsuit, leading to the initial court ruling declaring the dismissal null, and later appealed the decision to enhance the relief granted, leading to deliberations on the additional indemnification for moral damages .

The concept of 'despido radicalmente nulo' supports the claimant's case by characterizing the dismissal as null due to its retaliatory nature against union activities. This concept underscores the constitutional protection against dismissals that interfere with union rights, and highlights the severity of such employer misconduct as an infringement on fundamental rights, thereby justifying annulment of the dismissal and imposition of damages .

The court applied the legal principles from the LISOS, which guide the assessment of fines for serious labor violations. The compensation took into account factors such as the duration and intensity of the violation, its impact on the claimant’s social situation, and whether the action was intended to prevent union activities. This framework aligns with the constitutional doctrine that recognizes moral damages tied to unsubstantiated union rights violations without requiring precise quantification .

The court recognized that the damages award should serve a dual purpose: compensating for the moral injury suffered by the claimant and deterring future violations of union rights by the employer. This approach reflects an understanding that sanctions should rectify personal harm and reinforce legal protections against employer misconduct .

The Tribunal Superior de Justicia specified that parties may appeal the ruling by filing a cassation appeal for the unification of doctrine within a strict deadline of ten working days. Non-qualifying appellants need to deposit €600 and the condemned amount if applicable. These conditions ensure procedural fairness whilst retaining access to higher judicial scrutiny .

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