Psicodrama
Repostería Festival
En una pequeña repostería al sur de cierta ciudad, las calles están algo sucias y
deterioradas, las personas que caminan muestran cierto aire de desdicha e infelicidad.
Aquella pastelería podría parecer la única mancha de color, dentro de toda esa nube de
matiz triste y grisáceo.
Don Erick:- Bueno, es como lo has escuchado, me iré este fin de semana, tengo algunos
asuntos familiares que atender, y tú sabes que para mí siempre ha sido la familia en primer
lugar.
Rosa:- Entiendo, eso quiere decir que si usted Don Erick me lo está diciendo a mi… ¿yo me
quedo a cargo?
Don Erick:- Escucha, te lo estoy diciendo a ti para que se lo comuniques a tus compañeras,
en cuanto comiencen a llegar hazme favor de decírselos… ah cierto, una cosa más Rosa,
te lo dije a ti porque eres quién lleva más tiempo trabajando a mi lado pero eso no
exactamente quiere decir que estés al frente, eso quiere decir que… bueno te lo habrás
de figurar. En fin, tengo que partir.
Rosa:- *entre murmullos* (¿qué me lo habré de figurar?). Que tenga un buen viaje y que
regrese con bien. Pues entonces, esperaré a que lleguen las otras dos.
Luis y Paco: *llegan juntos* ¡Buenos días Rosa!
Rosa:- Buenos días Luis, buenos días Paco, el jefe salió esta mañana, a primera hora.
Luis:- Qué raro, es extraño que el salga, y bien ¿la razón?
Rosa:- Parece que asuntos familiares, no me dio más detalles.
Paco:- Bueno, tratándose de él, de verdad es importante como para que nos deje a
nosotras solas a cargo del negocio.
Rosa:- *entre sí misma* (con que a eso se refería) ah, pues sí, el confío en nosotros y tenemos
que encargarnos del negocio por nosotros mismas.
Luis:- Pues vale, entonces yo me encargo del aseo, es lo que se me da mejor, lo dejaré
brillante para nuestros clientes.
Paco:- Entonces yo me iré a la cocina, a revisar que todo en nuestro inventario esté en
orden.
Rosa:- Yo me quedaré en el mostrador y me haré cargo de las ventas y de atender a los
clientes.
Después de poco rato, entra un hombre, parece preocupado pues incluso se va comiendo
las uñas, Luis que está a cargo del aseo está cerca de la puerta y lo recibe.
Luis:- Buen día caballero, pase por favor.
Rosa:- Buen día, ¿que le gustaría llevar?
Caballero:- Pues el día de hoy es una ocasión especial, así que quiero algo
verdaderamente especial.
Rosa:- Pues para el día de hoy tenemos…
Paco:- *interrumpe* espera, no pude evitar escuchar que aquel hombre quiere algo
especial, y como nuestro jefe nos lo enseño, al cliente lo que pida.
Rosa:- Entonces vas a…
Paco: Llévalo a una mesa, en un momento se los llevo, Luis ayúdame un momento por favor.
Luis:- En seguida voy.
Ambos entran a la cocina.
Rosa:- Por aquí caballero.
El caballero se sienta en la silla, antes de que se vaya rosa al mostrador, el caballero habla.
Caballero:- Mi nombre es Martín, ¿podría usted por favor escucharme un momento?
Rosa:- *mira alrededor y en voz baja dice* (pues al no haber clientes), está bien, diga usted.
Martín:- Yo estoy a cargo de un orfanato, como usted bien sabrá esta es una zona pobre
de la ciudad donde vivimos, y yo quiero darle un regalo a mis niños.
Rosa:- Ya veo, quiere regalarles algo delicioso que siempre recuerden y que les haga sonreír,
eso es lo que usted quiere.
Martín:- Ni más ni menos, así es. Tengo 16 niños esperando en nuestro hogar. Le puede
parecer gracioso, pero, hace 3 años que los 16 vinieron a mis manos.
Rosa:- Entonces usted…
Martín:- Efectivamente. Hice un gran esfuerzo para recibirlos a todos. Y abrí un orfanato. Lo
demás, bueno ya puede usted suponerlo.
Llega Luis con la especialidad de la casa.
Luis:- Aquí tiene, un delicioso e irresistible soufflé arco iris.
Martín:- Increíble, bueno pues si me permiten…*prueba el soufflé y queda maravillado* es
maravilloso, es una de las cosas más deliciosas que he comido en mucho tiempo.
Llega Paco.
Paco:- Me halaga y me alegra que le haya gustado.
Martín:- Está decidido. Quiero llevarme 18 de estos.
Rosa:- ¿18?
Martín:- Claro, mis 16 niños, mi amada esposa, y por supuesto, yo también, si yo no
comprará el mío, mis queridos niños compartirían el suyo conmigo y eso es algo noble y
hermoso, pero yo quiero que disfruten hasta el último bocado de este delicioso postre. Pues
¿le parece que pase por ellos a las 6 de la tarde?
Rosa:- Por supuesto, lo estaremos esperando.
Martín:- Muy bien, pues quedo complacido y agradecido con su postre. Si me permiten.
*sale de la tienda*
Paco:- Pues parece que tenemos algo de trabajo, de acuerdo a lo que había en el
inventario nos harán falta algunos huevos, frambuesas, café negro y no estaría mal
comprar más azúcar de paso.
Rosa:- Muy bien, te lo encargo Paco, por favor ve a comprar, y llévate a Luis para que te
ayude, yo terminaré la limpieza y empezaré a preparar las cosas en la cocina.
Luis y Paco: Entendido. *salen de compras*
Rosa:- *habla para sí misma* bueno, por lo menos se ve que es un día tranquilo, esperemos
tener poca clientela para cumplir con el pedido al 100%.
Rosa se queda terminando de limpiar y acomodando cosas en la cocina, después de un
rato llegan ambos.
Luis:- Hemos llegado Rosa, ¿cómo ha estado por aquí?
Rosa:- Bastante tranquilo, pero está bien, con el pedido que tenemos no podemos
quejarnos.
Luis:- Tienes razón, pues entonces, ¿empezamos a trabajar sobre el pedido?
Rosa:- Muy bien, entonces yo me encargaré de cocer las frambuesas, pelar los pistaches, y
mezclas los demás ingredientes para la crema. Paco, tú prepararas los moldes y harás los
soufflés. Luis, los decoras y los envuelves para que el caballero se los lleve. ¿Está todo claro?
Paco y Luis:- A la orden.
Comienzan a trabajar y cuando se dan cuenta el tiempo pasa, llega el atardecer y el
pedido está listo, el hombre entra.
Martín:- Hola, buenas tardes, ¿estará listo mi encargo?
Rosa:- Claro que sí, aquí lo tiene.
Martín entrega el dinero, recibe la caja con los postres y se dirige a la puerta.
Martín:- Que tengan una maravillosa noche, y de verdad, muchas gracias.
Rosa, Luis y Paco:- *en coro* Esperamos verlo pronto.
Luis:- Que bien que lo conseguimos, el jefe se alegrara cuando sepa todo lo que
conseguimos con este trabajo.
Paco:- ¿De qué hablas? El estará feliz, porque hicimos feliz a un cliente.
Rosa:- ¿De qué hablan chicos? El estará feliz porque supimos trabajar juntos y sacamos
adelante el trabajo. Estará feliz porque sabe que puede confiar en nosotros. Bueno es hora
de cerrar.
Paso el fin de semana y el lunes a primera hora llegó a su negocio Don Erick, los tres
empleados lo recibieron.
Don Erick:- Bueno días, ¿cómo estuvo el fin de semana?
Rosa:- Muy bien, el sábado tuvimos un pedido y nos encargamos de cumplir, y el domingo
hubo muchas parejitas por aquí así que también hubo mucho trabajo.
Don Erick:- Díganme que Martín no abuso con su encargo.
Rosa, Paco, Luis:- *se miran extrañadas* ¿usted como la sabe señor?
Don Erick:- Pues porque es mi amigo, yo le dije que comprará aquí, ¿qué acaso no pregunto
por mí?
Rosa:- No, no lo hizo.
Don Erick:- Bueno como quiera, el es así, un hombre de pocas palabras.
Rosa:- *dice despacio y casi inaudible* (a mi no me parece de pocas palabras)
Don Erick:- Bueno me alegra que sacaran adelante el fin de semana. Puedo imaginarme
como sucedió. Rosa estuvo al frente, sin quererlo tomó una actitud donde ella dirigía el
negocio, pero a la vez también trabajaba y estaba al pendiente de todo. Como un buen
líder. Ustedes Paco y Luis, la seguían aunque sabían lo que tenían que hacer, pero siempre
hace falta alguien que diga las cosas, la comunicación es realmente importante. Cada
una aprovecho sus cualidades y en ningún momento discutieron, sino que supieron
aprovechar cada uno en lo que es mejor. Son un buen equipo, ¿lo sabían?
Rosa, Luis, Paco:- Gracias señor.
Rosa:- ¿Y a usted como le fue?
Don Erick: Mmh ¿a mí? Muy bien, pase todo el fin de semana en la playa, con mi esposa e
hijos, digo, me hacían falta unas vacaciones.
Rosa, Luis y Paco:- … *lo miran con cara de “que poca” * bueno, entonces nosotros
tomaremos nuestras vacaciones, ¡ahora!
Salen por la puerta y la azotan.
Don Erick:- ¡No! ¡Esperen! Era una broma, bueno no, no lo era, ¡pero ya era justo!, ¡vuelvan!
Se termina el acto.
Personajes:
Don Erick
Caballero/ Martín
Rosa
Luis
Paco