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Importancia del Latín en la Educación

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1. ¿Por qué es importante estudiar latín?

2. ¿Qué lugar tienen las lenguas clásicas en la currícula del


profesorado?
3. ¿Qué pronunciación usamos? ¿Por qué? ¿hay otras?
4. ¿Cuál es la cronología básica de la historia de Roma? (etapas,
periodos, fundación legendaria)?
5. ¿Cómo era la sociedad Romana? ¿Qué derechos tenían y cuáles no?
6. ¿Qué concepción de poder, de libertad, de saber y de ley había en la
Roma Clásica?
7. ¿Cómo se divide- a grandes rasgos- la literatura latina?
-Virgilio: vida y oba. La Eneida y su valor literario. Argumento y
temas principales. Horacio: vida y obra. Odas: temáticas presentes.
Selección de dos cualquiera: comentario. Época preliteraria.
Primeras manifestaciones poéticas. Livio Andronico, Nevio, Ennio.
El teatro romano: Plauto y Terencio. Poesía lírica y poesía didáctica:
Catulo y Lucrecio. Cicerón: discursos y cartas. Historia: Cesar,
Nepote y Salustio. Catón y Nepote. Poesía épica y poesía didáctica:
Virgilio. Sátira y poesía lírica: Lucilio y Horacio.
-uno de estos temas a elección para profundizar:
-El legado romano en el mundo occidental.
-La religión de los romanos.
-La diferencia entre latín vulgar y culto: datos, ejemplos,
derivaciones de palabras.
8. Elección de una persona o personaje sobresaliente en la historia de
Roma o de su literatura: profundizar sobre él y exponer con
solvencia.
9. Una clase de lengua y literatura en la que se integre MITOLOGIA
ROMANA: elección de un personaje de la mitología romana y
preparación de un breve proyecto didáctico para su abordaje áulico
en algún nivel del CCC del Secundario. Se lo debe organizar de
forma tal que articule el conocimiento del mito elegido, la lectura de
algun texto y actividades conexas. Durante el coloquio se describirá
cada paso de esa clase (prevista para unos 80 minutos de clases
aproximadamente) sus objetivos, recursos, actividades, cronograma,
evaluación, etc.
1. La Enseñanza Secundaria y el Bachillerato son los últimos ciclos
educativos en los que todavía reciben una formación global, aunque
un poco más especializada al final de la etapa, antes de elegir los
estudios que, esta vez sí, los preparen para la ansiada integración en
el mercado de trabajo. No estamos formando trabajadores, sino
jóvenes que tienen que decidir a qué les gustaría dedicarse en el
futuro, de una manera amplia y abierta, sin prejuicios, ya que
muchos acabarán trabajando en algo muy distinto de aquello para lo
que se han formado o en empleos que todavía no se han inventado.
Y para esos estudios futuros, encaminados a unos trabajos bastante
inciertos y etéreos, muy bien podemos ser prácticos y útiles.
Nosotros, los profesores de lenguas clásicas, estamos convencidos
de que el latín y el griego son lenguas que proporcionan unos
conocimientos lingüísticos que permiten consolidar, por no decir
entender, los conceptos que manejan en el estudio de su propia
lengua, así como de otros idiomas. Las estructuras lingüísticas y los
mecanismos de conjugación, declinación y de estructura sintáctica
del latín y el griego permiten entender cómo funcionan otras lenguas
que están aprendiendo, que a menudo abordan de forma mecánica,
con la inmediatez de la lengua hablada, sin necesidad de hacer
reflexión lingüística alguna. Ese ejercicio de trasferencia resulta
enormemente útil y estructura de forma ordenada los conceptos
lingüísticos en la cabeza de los estudiantes. Podemos, así,
convertirnos en la trama sobre la que se hilan otras lenguas, de una
manera en cierto modo trasversal.
Por otra parte, el latín y el griego aportan un conocimiento de
vocabulario que les ayudan a entender multitud de términos y
terminología de otras disciplinas con las que batallan a diario. A
menudo los alumnos no entienden lo que leen porque su vocabulario
se ha reducido al mínimo y carecen de mecanismos para
descomponer y desentrañar los términos específicos de otras
asignaturas. La formación y composición de palabras con lexemas
del latín y del griego permiten multiplicar su caudal de vocabulario
y, sobre todo, deducir el significado de una palabra a partir de los
componentes grecolatinos.
Además, el latín y el griego son las lenguas en que se formularon las
bases de nuestra cultura occidental, ya que han sido las lenguas en
que se ha trasmitido el conocimiento hasta el siglo XIX. Claro está
que en los dos años de bachillerato en griego o en los tres años que
pueden cursar de latín no van a abordar cualquier texto de un autor
clásico en su lengua original, pero sí fragmentos, frases o textos
adaptados o inventados que den pie a un comentario cultural que les
permita entender de dónde parte su cultura y qué nos han aportado
los clásicos grecolatinos. Es una labor de enorme importancia
enseñar a los alumnos a reconocer los referentes clásicos en
numerosas manifestaciones artísticas, literarias, históricas y
culturales, y esto se puede hacer de manera más impactante a través
de los autores que lo vivieron en directo y que contribuyeron a
construir nuestra cultura.

2. Los currícula parecen hechos a su medida, centrados en asimilar


unos contenidos cuya práctica se ve reflejada únicamente en la
traducción. Gran parte del profesorado se mantiene fiel a ellos
porque creen garantizado con ellos el cumplimiento de las
programaciones y porque los considera la mejor manera de afianzar
los conceptos lingüísticos que también sirven para el aprendizaje de
otras lenguas, incluida la suya propia. Se presenta en su contra el
peligro de acomodarse en el estudio de la gramática como un fin en
sí mismo y el lento avance en el estudio del latín y el griego, cuyo
objetivo último es la práctica de la traducción, que no siempre va
unida a la comprensión del contenido del texto. Quienes los usan
alegan que les permite a los alumnos reflexionar y comprender
mejor su propia lengua y que son buenos para cumplir los objetivos
planteados en los currícula oficiales. Quienes los critican los tachan
de aburridos, memorísticos y excesivamente gramaticalizados.

3. Forma española
En esta forma se pronuncian las letras tal como se leen, esto desde
luego induce a más de una confusión puesto que se deja la
pronunciación al libre albedrío de la persona dependiendo de su
nacionalidad y de su lengua madre ya que las letras se pronuncian de
manera diferente en cada idioma, salvo las que provienen de una
misma lengua madre. El problema surge cuando nos encontramos
con letras de otros alfabetos - como el alfabeto cirílico - o palabras
de los idiomas de Europa oriental o de Europa nórdica cuyos
fonemas no tienen equivalente en el idioma castellano, o si lo tienen
no conocemos su pronunciación.
Forma clerical
También se le conoce como forma eclesiástica, es una forma
especulativa ya que quienes la practican hacen sonar las letras de las
palabras del latín con las mismas reglas que se emplea en la
pronunciación del italiano, sin tomar inconsideración que el italiano
es el producto de la influencia de las lenguas bárbaras en Italia, en
consecuencia, el italiano no existía en los tiempos en que el latín era
el idioma del imperio romano.
Forma clásica
Es la forma utilizada en la época clásica del imperio romano, y que a
nuestro juicio es la manera correcta de pronunciar el latín, es una
reconstrucción de la pronunciación empleada en los tiempos de
Cicerón.

4.

753 a. C. Fundación de Roma.


754-509 a.C. Periodo de la monarquía, con legendarios reyes latinos y sabinos
(Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio), y etruscos
(Tarquino Prisco, Servio Tulio y Tarquino el Soberbio).
509a.C. Comienzo de la República.
494 a. C. Rebelión de los plebeyos que se retiran al monte Aventino para exigir la
igualdad de derechos con los patricios.
c. 450 a. C. Reconocimiento de la igualdad civil con la elaboración de un código de
leyes escrito, la Ley de las XII Tablas.
300 a.C. Reconocimiento de la igualdad de derechos políticos y religiosos entre
patricios y plebeyos. (libre acceso al Senado, las magistraturas y
colegios sacerdotales).
Siglos V-III Roma se apodera de toda la península italiana tras vencer a volscos,
a.C. samnitas, etruscos, galos y griegos.
264-146 a.C. Guerras púnicas entre Roma y Cartago. Tras éstas Roma domina todo el
Mediterráneo central y occidental (Hispania).
147a. C. Conquista de Grecia.
133-121 a.C. Movimiento reformador de los hermanos Gracos que fracasa por la
oposición de la aristocracia.
82-71 a. C. Rebelión de los pueblos Itálicos que reivindican la ciudadanía romana.
Dictadura de Sila tras vencer a Mario en una guerra civil.
Levantamiento de los esclavos dirigido por Espartaco.
49-44 a. C. Primer Triunvirato: Pompeyo, Craso, César. Cesar conquista las Galias.
Guerra civil entre Pompeyo y César. César se convierte en dictador.
Asesinato de César el año 44 a. C.
42-30 a. C. Segundo triunvirato: Lépido, Antonio y Octavio. Victoria de Octavio
sobre Antonio en [Link] Conquista Egipto.
27a.C.-14 Comienzo del Imperio. Establecimiento del Principado. Octavio
d.C. gobierna con el título de Augusto. Fin de las guerras civiles.
14-193 d.C. Gobierno de las dinastías Julio Claudia, de los Flavios y de los
Antoninos. Periodo de casi dos siglos de paz la Pax Romana sólo
alterada por algunas campañas exteriores. Con Trajano (98-117) el
Imperio alcanza su máxima extensión tras la conquista de la Dacia
(Rumanía).
193-284 d.C. Periodo de la anarquía militar: se sucede un gran número de
emperadores elegidos por el ejército. Presión de los pueblos fronterizos
(germanos, partos...) y crisis económica. Migraciones desde las
ciudades al campo.
284-305 d.C. Reinado de Diocleciano; la Tetrarquía. Comienza el Dominado: el
Imperio se convierte en monarquía absoluta, incluso se diviniza al
emperador. Persecuciones de cristianos
306-337 d.C. Reinado de Constantino. Apogeo del absolutismo monárquico.
Concesión de libertad de culto a los cristianos (Edicto de Milán, 313).
379-395 d.C. Reinado de Teodosio. En el 391 convierte al cristianismo en la religión
oficial del Imperio. División del Imperio entre sus hijos (395 d. C.):
Occidente para Honorio y Oriente para Arcadio
476 d.C. Caída del Imperio Romano de Occidente en el 476. El Imperio de
Oriente se mantuvo hasta 1453.

5. La Monarquía
Grupos sociales
La población de Roma se estructuraba según la riqueza y los
derechos legales. Había hombres libres (ciudadanos, libertos y
clientes) y esclavos. Patricios y plebeyos formaban el grupo de
ciudadanos, aunque con diferentes derechos.
Los patricios eran los descendientes de los fundadores de Roma y se
agrupaban en gentes, familias con un antepasado común. Formaban
una clase privilegiada, gracias a la posesión de grandes latifundios, y
política, ya que eran los únicos ciudadanos con derechos políticos.
Los plebeyos eran ciudadanos que se establecieron en Roma tras su
fundación y únicamente poseían derechos civiles. Vivían de la
artesanía y el comercio o pequeñas propiedades rurales
Había también un pequeño número de clientes, libertos y esclavos
que realizaban todo tipo de trabajos. Los clientes eran libres, pero
mantenían alguna relación de dependencia jurídica con el patrono del
que recibían protección. Los esclavos pertenecían a un señor o al
Estado y carecían de derechos. Habían llegado a esta situación por
nacimiento, delitos o como prisioneros de guerra.
Los libertos eran antiguos esclavos que habían conseguido la libertad
por compra o por los méritos realizados.

Forma de gobierno
El gobierno de Roma se organizaba a partir de tres instituciones, rey,
senado y asambleas (comicios centuriados)
El rey poseía amplios poderes (militar, legislativo, religioso...). Era
electivo y con carácter vitalicio.
El Senado, formado por los pater familias de las principales gentes,
asesoraba al rey en los principales asuntos.
Los comicios eran las asambleas en las que participaban los
patricios. Tenían ciertas competencias legislativas y judiciales, y
elegían también al rey a propuesta del Senado.

Durante la primera época de Roma el hecho revestía gran


importancia en tanto la ciudadanía estaba muy restringida.
Posteriormente fue concediéndose con mayor facilidad puesto que
las condiciones políticas y necesidades financieras requerían que
existiesen cada vez más ciudadanos romanos, hasta que finalmente lo
fueran todos los habitantes del Imperio. Ya en el siglo III la antigua
división entre ciudadanos y no ciudadanos prácticamente carece de
importancia.
El ciudadano romano gozaba de todas las prerrogativas establecidas
en las distintas leyes del derecho civil, tanto en el orden privado
como en el público.
En lo concerniente al derecho privado gozaba del conubium y del
commercium.
CONUBIUM: se refiere a la facultad de contraer matrimonio
civilmente, de realizar las iustae nuptiae. Como consecuencia de este
acto se tenía, además, la posibilidad de ejercer la patria potestad
sobre los hijos nacidos dentro del matrimonio y de que éstos
siguiesen la condición del paterfamilias.
COMMERCIUM: Consistía en el derecho de adquirir y transmitir la
propiedad. Concedía, asimismo, al ciudadano el derecho de
transmitir su patrimonio por sucesión testamentaria, así como el de
ser heredero y realizar cualquier otro negocio jurídico
En lo referente al orden público el ciudadano romano tenía el:
 IUS SUFFRAGII o derecho de votar en los comicios y el
 IUS HONORARIUM o derecho de desempeñar cualquier función
pública o religiosa.
Por otro lado, dicho ciudadano gozaba del derecho de impugnar la
pena capital, como consecuencia de una sentencia dictada por un
magistrado, si ésta no había sido confirmada por los comicios
(provocatio ad populum)
La ciudadanía se podía adquirir por:
 nacimiento
 por causas posteriores a él.
Independientemente del lugar donde naciese, era ciudadano romano
el hijo habido de legítimo matrimonio de un ciudadano romano; es
decir, en Roma se adquiría la nacionalidad por el derecho de sangre
(ius sanguinis) y no por el hecho de nacer en tal o cual parte del
territorio romano (ius soli).
Con posterioridad al nacimiento, la ciudadanía podía ser obtenida
por haber prestado un servicio extraordinario al Estado; en este caso,
dicha ciudadanía debía ser confirmada por los comicios, por un
senadoconsulto o ratificada expresamente por el emperador, según el
caso. La ciudadanía así conseguida podía sufrir ciertas limitaciones,
como el no poder desempeñar determinados cargos públicos.
Durante la época del Imperio se concedió la ciudadanía a
poblaciones enteras.
La ciudadanía podía perderse por el hecho de ser reducido a la
esclavitud mediante sentencia por infringir alguna disposición legal
(en época de Tiberio cuando un ciudadano romano era deportado,
perdía automáticamente la ciudadanía) o bien por decisión propia de
hacerse ciudadano de otro país.
Los no ciudadanos o extranjeros -llamados Peregrinos– estaban
privados de todas las ventajas del derecho civil romano y sólo
gozaban de las concedidas por el ius gentium.
Dentro de este grupo de no ciudadanos debeos distinguir a los
extranjeros o peregrini y a los latini.
Los PEREGRINI: son habitantes de países que han celebrado
tratados de alianza con Roma o que habiendo sido sometidos a ella
se convirtieron posteriormente en provincias romanas.
Los LATINI eran PEREGRINI con un trato más ventajoso que los
propiamente extranjeros y en algunos aspectos se asimilaban a los
ciudadanos.
Podían ser de tres clases:
 LATINI VETERES
 LATINI COLONIARII
 LATINI IUNIANI
LATINI VETERES: Eran los antiguos habitantes de Lacio. Esta
calidad con posterioridad se amplió a todos los pobladores de Italia,
a los que Roma reconoció como latinos aproximadamente en el 267
a.C.
Disfrutaban de una condición similar a la de los ciudadanos
romanos; gozaban de conubium como del commercium, así como del
ius suffragii en caso de encontrarse en Roma en el momento de la
votación.
LATINI COLONIARII: Para afianzar sus dominios los romanos
adoptaron la práctica de crear colonias en los territorios
conquistados, cuyos habitantes, los latinii coloniarii no tenían ningún
derecho político ni gozaban del ius conubii.
Con el tiempo, esta clase de latinos fue equiparándose cada vez más
a la de ciudadanos romanos hasta que las diferencias desaparecieron
por completo.
LATINI IUNIANI: Son aquellos libertos manumitidos de forma no
solemne y a quienes por disposición de una ley -LEX IUNIA
NORBANA- se les equipara con los latini coloniarii. Estos libertos
podían convertirse en ciudadanos romanos con relativa facilidad.
Finalmente, Justiniano, en su pretensión de borrar las diferencias
existentes entre el derecho civil y el derecho de gentes, elimina estas
diferencias de la latinidad, así como la categoría de manumitidos
dediticios.
Esto no implica que este emperador implantase el principio de
igualdad, al reconocerle idéntica capacidad jurídica a todos los
hombres.
En el Corpus Iuris Civilis, se sigue hablando de extranjeros, personas
que no pertenecen al Imperio y que sólo gozan de la capacidad
jurídica reconocida por el ius gentium, es más el ciudadano romano
puede verse privado de esa calidad a consecuencia de una sentencia y
reducidos sus derechos de ciudadanía, a los que concede únicamente
el derecho de gentes.
En el Imperio romano, los esclavos eran públicos y privados, los
primeros pertenecían al Estado y se les asignaban tareas muy
específicas. Participaban en ceremonias religiosas, estaban a las
órdenes de jueces, pretores, cuestores y ediles, los utilizaban en los
trabajos más riesgosos, tales como apagar incendios y escombrear en
las catástrofes y también en los de mucha seriedad, como los de
mensajeros. Los esclavos públicos, laboraban en la construcción de
los acueductos, los utilizaban en los baños públicos, donde
calentaban el agua frotaban a los clientes, actuaban como carceleros
y les encargaban la función de darle muerte a los condenados. Los
esclavos privados eran rústicos y urbanos.
La ley consideraba al esclavo como cosa con respecto al amo, lo
equiparaban con los bueyes, los caballos y los demás cuadrúpedos.
El amo podía venderlo, empeñarlo, darlo en usufructo, regalarlo o
enajenarlo. El esclavo no podía adquirir nada para si, ni testar, ni
obligarse hacia nadie en manera alguna. El amo no podía acusar al
esclavo de ladrón porque siendo este suyo no había perdido la
prenda. El amo hacia suya la cosa que adquiriera el esclavo, algunas
veces el amo permitía que recibiera el esclavo bienes y esto recibió
el nombre de peculio. El peculio aumentaba en la medida que
recibiera el esclavo regalos, gratificaciones, premios, esto con vistas
a la coartación que era una forma de obtener la libertad por la
compra de sí mismo. Las nupcias, concubinatos y los contubernios
fueron enlaces autorizados por las leyes. La fuga era el delito más
grave cometido por un esclavo y la ocultación del fugado estaba
prohibido. Para posibilitar la captura de los fugados premiaban las
delaciones.

6.
La palabra, Libertad en la antigua Roma fue escrita siempre con
mayúscula, y para expresar su inmenso valor era costumbre, a la
manera sumé rico-etrusca, repetirla varias veces al mencionarla,
como en el himno nacional argentino.
La libertad en Roma tenía supremo valor y los jurisconsultos
sostenían que es un bien tan precioso que toda estimación que de
ella se haga será insuficiente. Para Gayo es lo más favorable que
cualquier otra cosa para la vida en sociedad, y todos los romanos la
consideraban como el más dulce de los bienes.
La libertad nace siempre donde no la tienen, y brota y florece en la
célula primitiva del Estado Romano: en la familia. Si no hay libertad
en ella no lo habrá tampoco en la Patria: por esto dice Séneca: «¿Por
qué te quejas de que la libertad está desterrada de la República,
cuando tú mismo la has desterrado de tu propia casa?».
Entre las diferentes clases de libertad en Roma, tenía prioridad la de
la Patria. Según Livio el suelo natal es el foco de la pura vida y todo
el que se traslada a otra tierra, se transforma y degenera, porque está
privado de la libertad de su patria; por esto el imperativo
ciceroniano advierte a los Quirites romanos, que la libertad de la
Patria debe de ser preferida a la vida, pues, ésta garantiza la libertad
individual de los particulares, y, si estos carecieran de aquella, ¿qué
valor tendría la vida?
Por ello, lo importante para un romano era ser libre, pero sin caer en
libertinaje, pues, en Roma ser libre era lo mismo que ser obediente;
y, ser obediente era un oficio oneroso que a su vez era también
honroso. Consideraron que el ciudadano era libre precisamente
cuando por su propia voluntad obedecía.
La libertad no depende del lugar, sino de la voluntad del hombre.
Sócrates estaba libre hasta en la cárcel de los atenienses, porque por
su propia voluntad se encontraba allí, y nosotros conocemos muchos
pseudo libres que son presos ambulantes, encarcelados por sí
mismos.
En una epístola dirigida a César, escribe Crysipo Sallustio que
todos, buenos y malos, valientes y cobardes aman por igual la
libertad, pero —lamentablemente— la mayor parte de los hombres,
en su ceguera la abandonan por miedo, y se someten por flojedad al
yugo que tan sólo se impone a los vencidos. ¡Por ello, hay que
mantener la libertad, pero conservarla, es luchar por la libertad, y a
este certamen nadie puede sustraerse, pues, como Cicerón dice a
Herenio, «cuando la nave se pierde, se salvan muchos, pero en el
naufragio de la Patria nadie sobrenada!»
En la legislación de Solón, había una disposición singular que
establecía, que fuese tachado de infamia aquel que en una lucha por
la libertad no hubiera estado en ninguno de los dos partidos.
Plutarco afirma que con esto quería Solón, que nadie fuese
indiferente o insensible a las cosas públicas, poniendo a resguardo
las suyas propias y esperando tranquilamente, hasta ver quien vencía
y plegarse luego.
La lucha por la libertad en la antigua Roma es la lucha por el
triunfo, pero como Publilio dice nunca se triunfa del peligro sin
peligro, por ello insiste Cicerón. «¡Un buen ciudadano no evitará los
peligros en la defensa de su Patria, pues, no queriendo morir por la
Patria, morirá sin gloria alguna con la Patria!»
En Roma vendían en el mercado de esclavos a todos los cobardes e
insensibles que con pretextos prefabricados se sustrajeron al servicio
militar, porque consideraban que cuando el Pueblo vendía como
esclavo a un ciudadano que quiso eludirlo, no se podía decir que le
quitaron la libertad, sino que el mismo Pueblo, juzgaba que no es
libre el que rehúsa exponerse al peligro para defender la libertad de
su Patria. Ni Catón vivió, muriendo la libertad, ni hubo más libertad,
cuando murió Catón.
*
El hombre antiguo luchó por la libertad de su patria de muchas
maneras.
Dicen que Epicarmio dio por la libertad su silencio pues se partió la
lengua con los dientes y la escupió en la cara de su atormentador.
Otro la usó hablando, porque sorprendido aquel tiranicida antes de
haber consumado su obra, y atormentado por Hippias para que
delatase a sus cómplices, nombró a los amigos del tirano que
estaban en derredor suyo. ¡El tirano los mandó a la muerte, uno por
uno, y preguntándole si quedaba alguno más por nombrar, «A tí sólo
—contestó el atormentado— porque no he dejado a nadie que te
quiera»!
El romano no vacila en luchar por la libertad de su Patria y como
Cicerón dice: «¡Prefiero morir por muchos, a morir con muchos!».
Son estos los que viven después de la muerte, porque llegan a la
inmortalidad por medio de la muerte, mientras que los indiferentes
están ya muertos antes de morir, sostiene Séneca en sus epístolas.
*
Ennio piensa que la verdadera libertad consiste en tener corazón
puro y voluntad inflexible: fuera de lo cual solamente hay para el
hombre esclavitud y tinieblas, por ello, quizás nos dice Séneca: «¡En
Roma, no se puede comprar la libertad, porque los que la venden, no
la tienen y menos todavía los que la compran!».

La educación en la Antigua Roma, desde los últimos siglos de la


República romana, era un mecanismo vinculado a la élite social, que
proporcionaba a sus hijos una educación al modo griego.1 El
paedagogus (palabra griega de la que deriva la actual "pedagogo")
era el esclavo que conducía al niño a la schola ("escuela").
En la primera enseñanza, el nutritor o Ptropheus era el responsable
de enseñar al niño a leer y de su educación hasta la pubertad. Debía
dirigirse a su padre llamándole domine (señor).
La schola= escuela estaba regida por el calendario religioso; las
clases se daban por las mañanas y era mixta hasta los doce años. Un
grammaticus era el responsable de enseñar a los niños los autores
clásicos y la mitología; mientras que, a las niñas, consideradas
adultas a los catorce años (domina en latín, kyria en griego), podían
tener un preceptor que le enseñara los clásicos.
La siguiente etapa de la educación tenía lugar en el gymnasium o
palaestra. En Oriente, las principales materias eran la lengua griega,
las obras de Homero, retórica, filosofía, música y deporte. En
cambio, en Occidente, se enseñaba además latín, en detrimento de la
música y el deporte. A los dieciséis o diecisiete años, había una
bifurcación en el camino de los jóvenes, que tenían que decidirse
por el ejército o los estudios.
La schola ("escuela") estaba regida por el calendario religioso, las
clases se daban por las mañanas y era mixta hasta los doce años. Un
grammaticus era el responsable de enseñarle a los niños los autores
clásicos y la mitología, mientras que, a las niñas, consideradas
adultas a los catorce años (domina, kyria), podían tener uno que le
enseñara los clásicos. La educación tenía lugar en el gymnasium o
en la palaestra. En oriente, las principales materias eran griego,
Homero, Retórica, Filosofía, Música y Deporte. En cambio, en la
mitad occidental, se enseñaba además latín, en detrimento de la
música y el deporte. A los dieciséis o diecisiete años, había una
bifurcación en el camino de los jóvenes, que tenían que decidirse
por el ejército, o los estudios (cursus honorum).

Evolución histórica en la antigua Roma

Los padres fueron los que educaron a los hijos en la Roma de los
primeros tiempos. Las costumbres, las creencias y las leyendas iban
pasando así familiarmente de unas generaciones a otras.
Generalmente, era la madre (si sabía) la que enseñaba a leer, escribir
y hacer cuentas. El padre procuraba irle enseñando las leyes y
costumbres de todo buen ciudadano romano.
Con la expansión de Roma, sobre todo al conquistar Grecia, se hizo
necesario abrir nuevos caminos en el mundo de la educación. Así,
las familias que tenían medios pudieron disponer del siguiente plan
de estudios para sus hijos:

Sistema de educación de tres grados (Ludus litterarius)

El ludus litterarius componía un sistema educativo con tres niveles


de enseñanza:
Las escuelas a cargo de un ludi magister ("maestro"), que impartían
la educación elemental (Ludus Principalis).
Las escuelas a cargo de un ludi grammaticus ("gramático"), que
correspondían a lo denominado actualmente enseñanza secundaria
(Ludus Grammaticus).
Las escuelas a cargo de un ludi rhetor ("retórico"), establecimientos
de educación superior que iniciaban con la retórica y, seguían con la
enseñanza del derecho y de la filosofía, una especie de universidad
(Ludus Rhetoricae).
De pequeños podían tener un maestro en casa (magister), que
generalmente era un esclavo o liberto griego o bien ir a una escuela
llevados por un esclavo (pædagogus) que después también les
repasaba las lecciones en casa.
En la primera etapa educativa, el niño aprendía con un maestro
(magister ludi, litterator y calculator) a leer, escribir y hacer cuentas.
La disciplina era severa, pero los niños jugaban con letras de madera
o marfil y con ellas aprendían a leer y a escribir. Por eso a esta
escuela le llaman «juego» (ludus) y el maestro era magister ludi. La
escuela se situaba en un pequeño cuarto (taberna, pergula), en una
cabaña o en el jardín (según el tiempo y las posibilidades). El
maestro tenía una silla (cathedra) o un taburete (sella). Los niños se
sentaban en escaños (subsellia).
Los instrumentos de trabajo eran unas tablas enceradas (tabulæ,
ceræ) en las que rascaban con punzones (stilus) que por un lado eran
puntiagudos y por otro acababan en una espátula con la que se
alisaba la cera y así quedaba lista para volver a escribir en ella
(stilum vertere).

La segunda etapa podía ser privada o pública. El profesor era el


grammaticus que enseñaba a entender y comentar los textos
literarios. Comentando los textos clásicos, los niños aprendían de
todo: geografía, historia, física, religión, etc. Con el tiempo, la
grammatica empezaría a ser también estudio sobre la lengua que
hablaban y esta innovación acabaría eliminando el primitivo
concepto de grammatica.
La tercera etapa preparaba en la elocuencia al futuro político
romano. El profesor era el rhetor (maestro de oratoria). Quintiliano,
por ejemplo, escribió muchas notas pedagógicas de cómo formar al
orador. Entre los ejercicios frecuentes estaba la realización de
juicios ficticios en los que unos alumnos acusaban y otros
defendían.2

Los Profesores

Las escuelas romanas se encontraban en los pórticos del Foro


romano, y sus profesores eran mal pagados por los padres de los
alumnos. Esto ilustra una de las diferencias centrales entre griegos y
romanos y su visión sobre la educación: En los griegos la educación
era un fin en sí mismo. Los romanos, por su parte, eran más
prácticos de lo que enseñaban a sus hijos. Para ellos, un área de
estudio era buena sólo si sirve a un propósito más alto o extremo
determinado.

La Ley de las XII Tablas (Lex duodecim tabularum o Duodecim


tabularum leges) o Ley de igualdad romana fue un texto legal que
contenía normas para regular la convivencia del pueblo romano.
También recibió el nombre de Ley decenviral. Por su contenido se
dice que pertenece más al derecho privado que al derecho público.
Fue el primer código de la Antigüedad que contuvo reglamentación
sobre censura (pena de muerte por poemas satíricos). La ley se
publicó al principio en doce tablas de madera y, posteriormente, en
doce planchas de bronce que se expusieron en el foro. Debido a que
no queda indicio alguno de su existencia, algún autor ha llegado a
sugerir que no existieron.
No obstante, su desaparición puede explicarse por el saqueo que
sufrió Roma hacia el año 390 a. C. por parte de los galos. Se cree
que se destruyeron y, por algún motivo, no se reprodujeron con
posterioridad. Esta última teoría parece estar apoyada por las
abundantes referencias que de ellas hacen los autores antiguos. El
historiador Tito Livio dijo de ellas que eran la fuente de todo el
derecho romano, tanto público como privado. Por su parte, el orador
y abogado Cicerón afirmó que los niños aprendían su contenido de
memoria.
Al estar estas leyes expuestas públicamente, estaban libres (al menos
teóricamente) de las malas interpretaciones de sus custodios, pues
parece que anteriormente los pocos que conocían las leyes las
interpretaban manipulándolas a su favor. Ya en época imperial, estas
Leyes, pensadas para todos (los ciudadanos), fueron las bases
jurídicas del Imperio Romano, pues todos estaban bajo las mismas
en cualquier rincón del Imperio.

Antecedentes

Alegoría de las XII Tablas en un libro de derecho del siglo XVI.


Durante los tres primeros siglos de Roma, el derecho privado tenía
su fuente única en usos vigentes entre los fundadores de la ciudad,
que había pasado, por tradición, de las poblaciones primitivas a la
nación nueva. A estas costumbres se les conoce como mores
majorum («costumbres de los mayores», o «costumbres de los
antepasados»). Se puede decir que, en este periodo, el derecho
privado solo tiene una fuente cierta, la costumbre. La falta de
precisión y esclarecimiento de sus reglas favoreció al arbitrio de los
magistrados patricios encargados de la administración de la justicia,
y no solamente en el derecho privado, sino también en la represión
de crímenes y delitos. Los tribunos, que fueron los intérpretes de las
reclamaciones de la plebe, pidieron la redacción de una ley que
rigiera igualmente para todos los ciudadanos. Después de diez años
de resistencia, los patricios cedieron: el Senado y los tribunos
acordaron redactar una ley aplicable a los dos órdenes. Esta ley fue
la de las XII Tablas.

Elaboración

La elaboración de la Ley de las XII Tablas, se produjo a mediados


del siglo v a. C., gracias a la insistencia de un tribuno de la plebe
llamado Terentilo Arsa a partir del 464 a. C. (ver Secessio plebis), y
fue hasta el 454 a. C. cuando el Senado republicano decidió enviar
una comisión de tres magistrados a Atenas para conocer la
legislación del gobernante griego Solón, inspirada por el principio
de igualdad ante la ley.
Tres años después a la vuelta de esta comisión, se suspendieron las
magistraturas y el Senado decidió constituir otra comisión integrada
por diez patricios que se llamaría Decenvirato, presidida por un
cónsul para la elaboración de la ley. Esta comisión gobernó y trabajó
en la redacción durante un año para las diez primeras tablas,
terminadas en el 451 a. C. Sin embargo, como no había sido
terminada la labor de redactar todo el derecho existente, se
conformó un segundo decenvirato que gobernó de manera tiránica y
fue depuesto por un levantamiento, quedando reinstaurado el
consulado. Únicamente redactaron dos tablas.
Finalmente, para que no se dijera que los patricios usaban a su favor
la ignorancia de la plebe sobre el texto de las tablas, pues esta había
sido una de las razones por las que insistieron en la redacción de las
Tablas, éstas fueron colocadas en el Foro romano para que todos las
vieran, por orden de los dos primeros cónsules después de los
decenviratos: Lucio Valerio y Marco Horacio1

Influencias

En ellas se recogen por escrito, de manera más o menos ordenada,


una serie de costumbres que tenían carácter de ley, a esto se le
denomina derecho consuetudinario e incluso algunas de las leyes del
regnum fueron redactadas por los decenviratos legislativos
(decenviri legibus scribundis).2 Las influencias externas que
pudieron haber tenido, serían las que viniesen del estudio de las
leyes griegas por la comisión que fue a estudiarlas, a fin de redactar
mejor las propias.

Contenido

Ciudadanos romanos examinan la Ley de las XII Tablas después de


su implementación.
Aunque no se sabe con certeza el contenido exacto que tuvieron las
XII Tablas, gracias a las referencias que hay de ellas en la
historiografía romana se puede decir que contendrían lo siguiente:

Tablas I, II, III


Contendrían derecho procesal civil.

El procedimiento que regulan es el de las acciones de la ley,


acciones judiciales que en virtud de la Ley de las XII Tablas podrían
ejercer los ciudadanos romanos para la defensa de sus derechos. El
proceso se caracterizaba por su excesivo formalismo, las partes
debían pronunciar determinadas palabras, a veces muy complicadas,
obligatoriamente si querían tener posibilidades de ganar el litigio o
debían realizar ritos. Detrás de este formulismo estaba el
sentimiento religioso.
Las acciones de la ley a saber eran inicialmente cuatro: dos
declarativas y dos ejecutivas. Las primeras: acción por apuesta
(sacramentum) y acción por petición de un juez o de un árbitro
(postulatio iudicis). Estas se caracterizaban por contemplar el mismo
proceso, iniciado ante los pontífices (quienes indicaban la fórmula
solemne) más tarde ante un magistrado (quien se encargaba de
mediar la contienda entre las partes ayudando a determinar un juez
privado) y por último ante un juez (quien recibe la fórmula solemne
y las pruebas preparadas). Las dos restantes o ejecutivas: acción por
aprehensión corporal (manus iniectio) y la acción de toma de prenda
o embargo (pignoris capio). Ambas guardaban resagos
pertenecientes a la venganza privada, ya que en ellas se podía
aplicar la fuerza o violencia para recuperar lo debido.
La intervención del poder público era escasa. El pretor era el
magistrado que presidía el proceso, encauzándolo y fijando la
controversia, pero el juez que dictaba sentencia era un ciudadano
elegido de común acuerdo por las partes.
La ejecución de la sentencia condenatoria de un deudor se regulaba
muy detalladamente. Aunque resulta morbosa por ser personal y
cruel, es fruto del consenso que tuvo la elaboración de las XII
Tablas por parte de patricios y plebeyos; como los deudores solían
ser los plebeyos, esta regulación constituía un principio de seguridad
jurídica, el plebeyo podía saber lo que le esperaba en el caso de ser
insolvente.

Tablas IV, V
Contendrían derecho de familia y de sucesiones.

Regulan normas relativas a la tutela de menores de edad no sujetos a


patria potestad al haber fallecido su padre. Por igual contenían
normas relativas a la curatela a fin de administrar los bienes de
aquellas personas pródigas, enfermos mentales o discapacitados.
También había normas para tutelar a las mujeres solteras una vez
fallecido el padre, de ellas se harían cargo familiar próximos.
En estas Tablas por primera vez se limita legalmente el poder
absoluto del paterfamilias sobre su familia. En relación con la mujer,
se estableció el divorcio a favor de la mujer, la mujer se divorciaba
ausentándose durante tres días del domicilio conyugal con ese
propósito. En relación con los hijos, el paterfamilias perdía la patria
potestad de sus hijos si los explotaba comercialmente en tres
ocasiones, ya que el hijo quedaba emancipado.
En materia de sucesiones, se da preferencia a la sucesión testada en
relación con la intestada. Si la sucesión era intestada la ley
establecía como primeros herederos a los herederos sui, de derecho
propio, esto es los hijos y la mujer como una hija más. Si no había
herederos sui, heredaba el agnado más próximo al fallecido;
aquellos parientes que estuvieron sujetos con el fallecido a la
potestad de un ascendiente común. Si tampoco existían herederos
agnados, heredaban los gentiles, aquellas personas con el mismo
gentilicio o apellido que derivaban de la misma gens que el
fallecido. Uti Legassit Suae Rei Ita Ius Esto Como se ha dispuesto
de su propia manera particular, el derecho a ser. Gayo, Inst. II, 224

Tablas VI, VII


Contendrían derecho de obligaciones (negocios jurídicos de la
época) y derechos reales.
Regulan el negocio jurídico del nexum, en la que el deudor asume la
obligación de hacer la prestación al acreedor, en caso de incumplir
quedaría sometido a la potestad del acreedor sin necesidad de
sentencia judicial. El nexum fue derogado por la Lex Poeteliae-
Papiliae.
También regulan la stipulatio o sponsi, en la que el deudor asume la
obligación de hacer la prestación al acreedor y en caso de
incumplimiento el acreedor podía ejercitar una acción judicial para
obtener una sentencia tras el juicio.
En el campo de los derechos reales se regularían la mancipatio y la
en iure cessio, negocios jurídicos que hacían posible la transmisión
de la propiedad de la res mancipi (medios de producción; capital,
trabajo, fincas, edificios, esclavos, animales de tiro y carga).

Estos negocios estaban rodeados de solemnidades. El mero contrato


de compraventa no bastaba para transmitir la propiedad de cosas
importantes, por lo que había que realizar uno de estos dos negocios
para que la propiedad se transmitiera de modo pleno. La mancipatio
consistía en realizar el negocio jurídico ante 6 testigos, ciudadanos
romanos varones y mayores de edad. La en iure cessio se realizaba
ante el pretor, que actuaba como el actual notario, dando fe pública
del negocio.
La usucapio consistía en la adquisición de la propiedad de buena fe
por el paso del tiempo y con justo título (dos años para bienes
inmuebles; un año para bienes muebles).
En la Tabla VII además se contendrían normas relativas a relaciones
de vecindad entre fincas colindantes.
Contiene disposiciones referidas a las siguientes cuestiones: solares
y vías de comunicación; anchura mínima de las vías en las rectas y
en las curvas; límites entre fundos (terrenos); obligación de cortar
las ramas del fundo colindante; posibilidad de recoger frutos, etc.
...Si alguien fijara un seto cavando junto a un fundo ajeno, no
trapase el lindero; si una cerca deje un pie; si un edificio dos pies; si
cavase un foso o un hoyo deje tanto espacio como profundidad; si
un pozo, un paso; plante el olivo o la higuera a nueve pies de lo
ajeno; los demás árboles a cinco pies...Digesto 10,1,13

Tablas VIII, IX
Contendrían el derecho penal de la época.
Se caracterizan porque contienen tanto normas muy arcaicas como
normas modernas, lo que refleja un periodo de transición.
En estas Tablas aparece implícitamente la distinción entre dos
ámbitos del derecho penal, el derecho público y el derecho privado.
... Nuestras leyes de las Doce Tablas, tan parcas en imponer la pena
capital, castigaron con esa pena al autor y al recitador de versos que
atrajera sobre otro la infamia. Esta disposición fue sabia, porque
debemos tener sometida nuestra vida a los fallos legítimos de los
jueces y de los magistrados, más no al ingenio de los poetas, y no
debemos oír cargos sino allí donde la contestación es lícita y
podemos defendernos judicialmente. Cicerón. De República IV, 10,
12.
El público se ocuparía de los crimina o ilícitos penales que eran
atentados contra el pueblo romano, como el perduelio o traición al
pueblo romano y de los ilícitos más graves como el parricidium. Los
crimina eran perseguibles de oficio y sancionados con la pena
capital o en su caso el exilio.
El privado se ocuparía de los delicta, ilícitos privados, de menos
gravedad y de persecución a instancia de la víctima o de sus
familiares. Estos ilícitos eran castigados con pena pecuniaria a favor
de la víctima, siempre dependiendo de la gravedad del mismo.
Delicta serían delitos de daños a bienes de terceros, el furtum y la
iniuria o delito de lesiones.
En la Tabla IX se establece la prohibición de concesión de
privilegios por lo que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Tabla X
Derecho Sacro

Recoge una serie de normas que se refieren al orden de la vida


interna de la ciudad. Se prohíbe la incineración e inhumación de los
cadáveres en la ciudad, se intenta así evitar incendios, o que la
presencia de un cadáver atente contra la salubridad pública. Se
prohibía también el excesivo lujo en los funerales.

Tablas XI, XII


Son las Tabulae Iniquae (Tablas de los injustos)

Lo que contiene este "cajón de sastre" entre otras cosas, es la


prohibición del connubium (matrimonio desde el punto de vista
jurídico, entre patricios y plebeyos). Posteriormente con la Lex
Canuleia esta prohibición queda abrogada. Los cónsules eran
magistrados. Estas dos tablas no llegaron a presentarse a los
comicios. Las tablas XI y XII no se las puede agrupar bajo el mismo
derecho. La tabla XI se relaciona con el derecho penal, con especial
hincapié en lo criminal, y la tabla XII con el derecho privado.

7. La literatura latina se inspirará en la literatura griega, cuya lengua


enriqueció siempre las letras romanas, para expresar valores más
complejos y metafóricos. Su división se puede hacer según un
criterio cronológico, estableciendo cuatro claros períodos, o bien,
clasificando autores y obras con un criterio de géneros literarios.

Periodos de la literatura latina:


ARCAICO (hasta el 100 a.C.) Podemos hablar de una primera etapa
preliteraria, entre los [Link]-III, siendo a partir de ese momento cuando se
puede empezar a hablar de literatura (etapa literaria o época de Plauto)

POESÍA TEATRO SATIRA PROSA


-Apio
Claudio-
Catón el
-Livio –Comedia: Censor
Andrónico Plauto (254- (234-149
(240-207)- 184) y Terencio a.C)
Nevio (235- (¿-166)– -Tiberio
204) Tragedia: - Graco
-Ennio (239- Pacuvio y Lucilio(180- -Gayo
169) Accio ([Link] a.C.) 103 a.C.) Graco

CLASICO (s.I -hasta la muerte de Augusto el 14 d.C.) Época de


Cicerón

POESÍA PROSA
-Lucrecio –Oratoria: Cicerón (106-43 a C)–
(98- 55 a.C)- Historiografía: César (101-44 a.C), Salustio
Catulo (87-54 (87-35 a.C), Cornelio Nepote (99-24ª. C.)
a.C.) –Enciclopedistas: Varrón (116-27 a.C.)

Época Augustea
POESÍA ELEGÍA PROSA
-Virgilio (70-
19d.C.)-
Horacio (65-8 – Historiografía: Tito
dC) Livio (43a.C-17dC)
-Ovidio (43- -Propercio –Retórica: Séneca el Viejo
17 dC) -Tibulo (55aC-39 d.C)

POSTCLÁSICO (s. I-II d. C.)

POESÍA PROSA
Epopeya Histórica:
Lucano V
alerio
Flaco Novela: Petronio Ap
Estacio uleyo
Historiografía: Veleyo
Patérculo, Valerio
Máximo
Sátira: Marcial Quinto Curcio
Juvenal Tácito y Suetonio ([Link])
Retórica: Lucio
Aneo Séneca
Quintiliano
Fábula: Fedro Plinio el Joven
Prosa científico-técnica:
Plinio el
Viejo
Columela

Celso
Bucólica: Calpurnio Siculo Aulo Gelio

TARDÍO (hasta mediados de s. VII d.C)

[Link]- s. IV-V s. VI-VII


principio s. III
Historia: Aurelio
Victor, Sulpicio
Severo
Erudición: Donato,
Servio, Lactancio,
Macrobio
Prosa cristiana: San
Ambrosio, San
Jerónimo, San -Boecio (filosofía)
Agustín -Gregorio de Tours
-Tertuliano– Poesía: Avieno, (historiografía)
San Cipriano Ausonio y Prudencio. -San Isidoro (etimología)

VIRGILIO: Publio Virgilio Marón, gran poeta romano, nació en


Andes (Lombardía - Italia), el 15 de octubre del año 70 a.C Sus
padres eras campesinos y modestos. En su ciudad de origen realizó
estudios de retórica y poesía. Ya en la adolescencia viajó a
Cremona, Milán, Roma y Nápoles para seguir estudios de lengua y
filosofía. Al estar en contacto con los círculos culturales de esas
ciudades, se interesó por estudiar también otras ciencias como las
matemáticas, la astrología, la medicina, la botánica y la zoología.
Virgilio es considerado el poeta latino más completo de su tiempo,
por ello fue amigo del político Cayo Mecenas, del poeta Horacio y
del emperador Augusto Octavio.
Su obra cumbre fue La Eneida, considerado un poema épico
grecolatino; escrita por encargo del emperador Augusto con el fin
de hacer conocer que el origen de Roma provenía de un pasado
mítico, siendo Augusto descendiente directo de Eneas. Este relato
tenía como finalidad lograr en los ciudadanos sentimientos
religiosos y patriotismo hacia Roma.
Para corroborar los paisajes geográficos de su obra La Eneida,
viajó a Asia menor y a Grecia, debido a sus constantes viajes, se
puso enfermo y estando en Atenas, se encontró con augusto y
retornó a Italia, donde ya abatido por la fatiga, muere en la ciudad
de Brindisi, el 21 de septiembre del año 19 a.C.
Obras de Virgilio
- Las Bucólicas o Églogas: Son 10 poemas pastoriles, inspiradas
de los Idilios de Teócrito. Trata sobre los romances de los
pastores, utilizando como fondo los paisajes fértiles, y donde el
amor es cantado y conversado a través de poemas.
- Las Geórgias: Poema dividido en 4 libros. Poema de carácter
nacional. Fue dedicado a Mecenas y tiene como fuente de
inspiración a Los trabajos y los días de Hesíodo. Trata sobre las
labores del campo como la agricultura, la arboricultura, la
ganadería y la apicultura.
- La Eneida: Obra dividida en 12 libros.

La Eneida y su valor literario. Argumento y temas principales.

Intención de la Obra

La intención de Virgilio al escribir La Eneida es la de glorificar a


Roma y engrandecerla. Trata de contar el supuesto origen e
historia de la fundación del Imperio Romano por encargo del
emperador Augusto. No obstante, también intenta demostrar que la
literatura latina ya no depende de la griega y por ende ya posee
autenticidad.

Argumento de la Obra

La Eneida narra el origen de Roma, cuenta como Eneas escapa de


la destrucción de Troya a manos de los griegos con su fantástica
idea del caballo de madera; así los pocos sobrevivientes troyanos
salen en busca de un nuevo lugar para habitar pasando por Sicilia,
Cartago y demás lugares de Europa. Siempre en busca de Italia, la
tierra prometida a Eneas donde su descendencia fundaría un
Imperio que gobernaría a todo el mundo. Durante su viaje contó
con el apoyo de la Diosa Venus su madre, pero con la enemistad
de la Diosa Juno que odiaba profundamente a toda la estirpe
Troyana, de tal manera que Juno a pesar de saber de qué no podía
cambiar el destino siempre intento sabotearlos y llego a ocasionar
la guerra entre ellos y los Latinos logrando tan solo posponer los
hechos ya descritos por el destino. Es una gran obra de la
Literatura Universal escrita por el gran Virgilio trata de demostrar
a los griegos de que la Literatura Latina ya estaba alcanzando
autenticidad y dependencia propia.

Estilo de Obra

Su estilo es innovador, se inspira de Homero, pero no llega


alcanzar su grandeza, pero el poema es muy humano; canta al
hombre que sufre porque debe obedecer a su destino y no al
guerrero que combate, el tono del poema varía según los
momentos y alterna la naturalidad la solemnidad épica con el
lirismo más puro y con momentos de fuerte dramatismo. La obra
es producto de un intenso estudio de las fuentes y de los modelos
tanto griegos como latinos.

Trascendencia de Horacio

Es uno de los escritores más importantes de la Literatura Latina y


el mejor poeta de su época. Se consagro con su obra Las
Geórgicas y con La Eneida vuelve a demostrar que es uno de los
mejores poetas. Pese a ser menos preciado debido a que la
Literatura Latina es llamada una copia de la Literatura Griega tuvo
una notable influencia en los siglos posteriores. Interviene en la
obra La Divina Comedia del gran escritor Italiano Dante Alighieri.

Estudio de los Personajes de La Eneida

De los personajes principales

Eneas

Es el protagonista de la obra, hijo de la Diosa Venus y de


Anquises. Es valiente y en todo momento muestra ser el gran
héroe que sigue adelante con su esfuerzo y sobrepasando todo
obstáculo en su camino. Es más humano que los héroes homéricos,
pues muestra amor y más sentimentalismos. Eneas es el
obedecedor del destino, pues esto es lo que lo mueve a tener sus
aventuras y a llegar a Italia.

Anquises
Padre de Eneas y un gran guerrero en sus mejores años. Era
paralitico y huyo junto con Eneas y Ascanio de Troya hasta llegar
a Sicilia donde murió. Ama a su familia y siempre aconsejo a
Eneas ante cualquier situación difícil incluso estando muerto
cuando Eneas lo fue a visitar al infierno, ahí le cuenta sobre el
futuro prometedor de su descendencia.

Ascanio

También llamado Julo, hijo de Eneas y de Creùsa, huyo junto con


su padre y abuelo de Troya en busca de una nueva tierra donde
habitar. Era valiente y emprendedor al igual que su padre y
siempre guiado por éste, en todo momento mostraba que era hijo
del gran Eneas y peleo formidablemente contra los latinos y los
Rútulos. Fue destinado al igual que Eneas a llegar a Italia donde su
descendencia fundaría el gran imperio Romano.

Del ambiente

Es un ambiente un tanto hostil, pues Eneas y su gente deben pasar


muchas dificultades y obstáculos obedeciendo a su destino y
tratando de llegar a Italia donde antes de vivir con tranquilidad
tuvo que luchar en una guerra contra los Rútulos y los Latinos.

Estructura de la Eneida

¿Quién cuenta la Eneida?

El autor es Virgilio, escribió la obra por encargo de su amigo el


emperador Augusto para glorificar a Roma durante la buena época
en la que se vivía. Está escrita en tercera persona.

El Tema principal

Contar la historia del origen de Roma: narra la huida de Eneas y


como llega a Italia donde sus descendientes serían los fundadores
del imperio Romano.
Los Temas secundarios

La esperanza: Eneas siempre siguió hacia delante, luchando y


tratando de lograr su cometido y no se rindió jamás.

El Destino: Eneas emprendió sus aventuras para cumplir con su


destino, llegar a Italia donde su descendencia fundaría Roma. La
fuerza del destino es superior a los Dioses pues ellos no pueden
cambiarlo solo posponer los hechos a corto plazo.

El poder de los Dioses: pese a que no pueden cambiar el destino,


siempre tratan de intervenir en el mundo de los humanos ya sea
para bien o para mal, a favor de sus protegidos o en contra de sus
enemigos.

Los recursos estilísticos

Al igual que Homero emplea muchas figuras literarias. Hay


figuras retóricas y acertadas comparaciones, epítetos, metáforas,
símiles, etc. Esto demuestra que Virgilio tenía un conocimiento
profundo de la literatura histórica griega y romana.
HORACIO: (Quinto Horacio Flaco; Venusia, actual Italia, 65 a.C.
- Roma, 8 a.C.) Poeta latino. Hijo de un esclavo liberto, tuvo la
oportunidad de seguir estudios en Roma, y posteriormente en
Atenas, adonde se trasladó para estudiar filosofía. Una vez allí, fue
acogido por Bruto, el asesino de Julio César, y nombrado tribuno
militar de su ejército. Sin embargo, en la batalla de Filipos (42
a.C.) se evidenció su falta de aptitud para el arte militar y decidió
regresar a Roma.

Empezó a trabajar como escribano de la cuestura, cargo que le


dejaba tiempo libre para dedicarse a escribir versos. Por entonces
conoció a Virgilio, quien lo introdujo en el círculo de Mecenas,
donde paulatinamente ganó relevancia y afianzó la amistad con su
protector.

Mecenas lo presentó a Octavio Augusto, y Horacio consiguió


también la protección del emperador, que incluso le ofreció el
cargo de secretario personal suyo, puesto que rechazó por no
adecuarse a los principios de su moral epicúrea. Personaje muy
respetado en los altos círculos romanos, tanto literarios como
políticos, se mantuvo siempre bajo el amparo de Mecenas, junto
con quien está enterrado.

Su poesía se divide en cuatro géneros que dan nombre a sus obras:


Sátiras, invectivas personales y retratos irónicos de su tiempo
divididos en dos libros y escritos en hexámetros; Épodos,
diecisiete poemas yámbicos de temática variada e influencia
helenística, en especial de Arquíloco; Odas (Carmina), también en
hexámetros; y las Epístolas, su última obra, en la que,
coincidiendo con una actitud vital y literaria más calma y más
propicia a la reflexión moral que a la invectiva y la sátira mordaz
que caracterizaron sus obras primeras, optó por la ficción epistolar
sin abandonar la escritura en hexámetros.

Entre las Epístolas se encuentra la célebre Arte poética, que marcó


las pautas de la estética literaria latina. La poesía horaciana, con su
variedad de temas nacionales y, sobre todo, su perfección formal,
signo de equilibrio y serenidad, fue identificada en el
Renacimiento como la máxima y más excelsa expresión literaria
de las virtudes clásicas, y su influencia se ha mantenido hasta hoy.
Su obra poética no se redujo al subgénero de la lírica, sino que
también tocó otros aspectos del conocimiento. Los críticos
proponen dos periodos de su producción.

Un primer período en el que compuso las Sátiras, una poesía


donde da una versión de la cultura humana y una visión del
comienzo de la humanidad,2 y que presenta abundantes elementos
autobiográficos que persiguen un fin moral. También compuso los
Epodos, composiciones de carácter lírico en las que tampoco está
ausente la crítica social. El epodo es una composición de origen
griego destinada al insulto y al improperio. Algunos de los epodos
de Horacio conservan este carácter, pero otros son de carácter
eminentemente lírico. Destaca aquel cuyo comienzo, Beatus ille,
ha dado nombre a un tema literario, la alabanza de la vida en el
campo.

En el segundo periodo escribiría las Odas y las Epístolas. Las odas


son composiciones de carácter lírico que constituyen la obra
cumbre de la lírica latina. Son cuatro libros con un total de 104
odas. En ellos se jacta de haber sido el primero en trasplantar al
latín la lírica eolia en su conjunto, imitando los temas y los metros
líricos griegos, sobre todo de Alceo, Safo y Anacreonte. Horacio
tiene conciencia de que sus odas son lo mejor de su obra y afirma
que serán más duraderas que el bronce.

En las Odas el componente fundamental es el lírico. Podemos


agrupar las odas en varios grupos temáticos: alabanza de Augusto,
elogio de la amistad, tema filosófico y moral, el amor, y
finalmente el campo y la naturaleza. Expone el poeta su filosofía
de la vida: hay que saber hacer uso de las riquezas y ser generoso;
no hay que dejarse abatir por la adversidad y debe uno gozar de
los bienes presentes, que son precarios; lo mejor para ser feliz es la
«áurea medianía» («aurea mediocritas»). Hay una invitación a
gozar del momento presente, ya que el día de mañana es incierto:
«carpe diem». Este tema tendrá gran fortuna en la literatura
universal.

Las Epístolas son la poesía de la reflexión moral y filosófica. Entre


éstas últimas destaca Epistula ad Pisones, más conocida como Arte
poética, en la que sienta principios de preceptiva literaria que han
tenido durante siglos pervivencia en nuestra cultura.
Los temas de sus Odas son variadísimos, en ellas se exalta la
amistad, el amor, la vida rústica o la grandeza de Roma. Sus
motivos son también muy diferentes, en unas es un convite o un
ánfora de vino o un pasaje de la mitología; en otras, lo será una
reflexión moral, un suceso de la vida corriente o un elogio del
emperador. En los Épodos predominan con más frecuencia los
temas de tipo satírico, aunque encontramos también temas
amorosos o báquicos. Sin embargo, en la poesía de la Antigüedad
los géneros vienen determinados por la métrica y no por la
temática, así las Odas siguen la métrica eólica, mientras que los
Épodos se basan en la yámbica. Además, esta edición ofrece el
Canto secular, composición que fue encargada a Horacio por
Augusto, y que culminaba los Juegos seculares organizados por el
emperador para celebrar la era de prosperidad que se iniciaba con
su mandato.
A lo largo de todo el libro encontramos diversos temas. En
el primer libro podemos ver que hay muchas referencias
mitológicas, muchos poemas dedicados a Mecenas y también
bastantes de temas de amor. Pero en este libro también aparecen
temas que en los otros dos libros no encontramos como las
geórgicas (2), el erotismo (5), la ira (16), los cambios religiosos
(34) o la fortuna (35).
En el segundo libro podemos percibir algunos temas innovadores
como la amistad (7), la recusatio (12), el ocio (16) y la mediocritas
(18)
En el tercero libro es en el que encontramos una mayor variedad
de temas. Hay seis temas romanos que hablan sobre la ética
ciudadana y de la uirtus (1 y 6). Posteriormente encontramos
poemas griegos en los cuales hay una temática más amena y
variada entre los cuales diferenciamos temas como la
paraclausithyron (10) aunque este tema ya aparece en el primer
libro (22) como secundario, la vejez (15), la moral (16) la
ditirámbica (25), la votiva (26), el corpus (30) y el propemticon
(27).
Y en el libro cuarto aparecen temas como la ringkomposition (1)
y la inmortalidad de los versos (9).

Los temas comunes que encontramos en las cuatro partes del libre
son el Carpe Diem, el amor, el locus amoenus, la militia amoris y
el vino. Estos temas son los más importantes y que más autores
posteriores han imitado constantemente.
Seguidamente veremos un ejemplo de cada tema mencionado
anteriormente:

CARPE DIEM ( I 9)
No te preguntes más por el futuro
Y apunta en tu haber, mozo, cada día
Que te dé Fortuna y las danzas
y amores dulces aun no desprecies
mientras en tu vigor no haya morosas canas.
Ahora buscar debes el Campo
Y las plazas y la nocturna
cita en que se oigan suaves susurros;
Horacio, frente al invierno de la campaña romana, sobre la
necesidad de aprovechar el día efímero y olvidar las angustias del
mañana. El poeta pues está invitando al disfrute hasta que la vejez
no lo impida. Carpe Diem (aprovecha el tiempo)
EL VINO
“El pelear entre copas para el goce
creadas cosas es propia de los Traces;
dejad tales bárbaros usos y el venerable Baco esté aparte
de la cruel pugna
...”
Esta Oda da importancia a no excederse en el consumo de vino.

AMOROSAS ( III 20)


“¿No ves, Pirro, el gran riesgo con que quieres
robar cachorros de leona gétula?
Pronto el combate rehuirás, raptor
ya amedrentado
cuando, abriéndose paso entre la turba
de mozos, reclame ella la gran Nearco
con ingente certamen en que ceda
o te derrote
...”
Oda amorosa que expone la disputa entre Pirro y una mujer no
nombrada (tal vez su madre) por el Mancebo Nearco. Es digno de
señalar el juego estilístico de alternancia entre plano real y
mitológico.

MILITIA AMORIS (III 25)


Hasta hoy viví al servicio de las niñas
Y no sin gloria milité; mis armas
Tenga y mi ira jubilada
esta pared que el lado izquierdo
protege de la Venus de los mares

Oda ditirámbica . El poeta se siente transportado por Baco a


lugares desconocidos, mientras se dispone a cantar la gloria del
César, tema intacto hasta el momento. Compara su éxtasis poético
con el de las Ménades.

LOCUS AMOENUS (IV 7)


“Se fueron las nieves, ya vuelve la yerba a los campos
[ y al árbol
su cabellera; cambia
de modos la tierra y los ríos decrecen corriendo de
[ nuevo
por los cauces de siempre;
la Gracia y las ninfas, hermanas gemelas, desnudas se
[atreven
a dirigir sus coros.
...”
En esta Oda encontramos una descripción pura de un paisaje
idílico. Locus amoenus (paisaje perfecto).

ODA III (LIBRO SEGUNDO)

Acuérdate de mantener en los momentos difíciles


un espíritu sereno,
e igualmente en los felices,
preservado de la insolente alegría, oh mortal Delio,
sea que hayas vivido triste en todo momento,
sea que hayas vivido feliz
recostado en una lejana pradera los días de fiesta
con la clase más selecta de tu Falerno.
¿Con qué fin el enorme pino y el blanco chopo
gustan de unir la hospitalaria sombra de sus ramas?
¿Por qué la fugaz agua se afana en brincar

por el tortuoso río?


Manda traer aquí vinos y perfumes y rosas,
flores demasiado efímeras,
mientras que tu situación y tu edad
y el hilo funesto de las tres Parcas lo permiten.
Dejarás los bosques comprados, y la casa,
y la granja que el amarillento Tíber baña;
dejarás, y las poseerá tu heredero,
las riquezas acumuladas.
Si rico, descendiente del antiguo Inaco,
o pobre y nacido de ínfima condición, a la intemperie,
nada importa;
morirás, víctima del Orco que de nada se apiada.
Todos estamos constreñidos a lo mismo:
se agita la suerte de cada uno
que, tarde o temprano, saldrá de la urna
y nos colocará en la barca hacia el eterno exilio.
ODA X (LIBRO SEGUNDO)

Vivirás mejor, Licinio, no corriendo siempre hacia alta mar


ni acercándote demasiado a la costa peligrosa
cuando, precavido, temes las borrascas.
El que prefiere un feliz término medio
ni, prudente, tiene la sordidez de un techo miserable
ni, más austero, posee una mansión envidiable.
Con más frecuencia en zarandeado por los vientos
el enorme pino,
y las elevadas torres caen con más terrible caída
y hieren los rayos los montes más elevados.
Tiene esperanza en las adversidades
y teme en la prosperidad un cambio de Fortuna
el espíritu bien preparado.
Júpiter hace volver el riguroso invierno
y él mismo lo destierra.
Si las cosas no van bien ahora, no siempre serán así;
Apolo despierta, de vez en cuando, con su cítara
su musa silenciosa
y no siempre tiene tenso su arco.
En las situaciones difíciles

muéstrate animoso y fuerte;


de igual manera, con prudencia,
arriarás las hinchadas velas ante un viento
demasiado favorable.

No se me ocurre mejor remedio para prevenir los excesos retóricos


del nuevo año que la virtud mesurada que proporcionan las odas
de Horacio: “¿Por qué arrogantes, proyectamos mil cosas / en
nuestra breve vida?”. Y tal vez no está de más recordar aquella
otra lección intemporal del sutil romano: “Muchas cosas faltan a
quienes muchas cosas piden”.
Se suele confundir a menudo la doctrina epicúrea con la ausencia
de límites en la procuración del placer. Vamos, con la vida
desproporcionada y excesiva. Nada que ver. El epicureísmo, y
Horacio fue uno de sus mejores representantes, no consiste en una
huida hacia delante en pos del paroxismo, sino en el disfrute
sereno del hoy, en el enloquecimiento dulce de ejercitarse
sensatamente en el placer y la alegría.
Lo que sin mucha retórica se podría resumir estos dos sabios
consejos morales: “El dios ha reservado las penas a los sobrios” y
“deja de buscar dónde se encuentra la rosa tardía”. (En la misma
línea de filosofía moral van las dos odas que traigo hoy: la virtud
siempre se encuentra en el medio, y no te preocupes en demasía
por el mañana).

EPOCA PRELITERARIA Y PRIMERAS MANIFESTACIONES


POETICAS (Livio Andronico, Nevio, Ennio)

8. TACITO: A pesar de ser un hombre influyente en la Roma de


finales del siglo I d.C., no disponemos de mucho material biográfico
sobre la vida de Tácito. Incluso su nombre está sujeto a
controversia, aunque en las últimas décadas ésta parece haberse
resuelto con el descubrimiento de la que algunos han querido
reconocer como su inscripción funeraria. Su nombre completo sería
P. Cornelius Tacitus Caecina Paetus.
La mayoría de la información que nos ha llegado sobre Tácito
proviene de sus obras, de la correspondencia que mantuvo con
Plinio el Joven, de alguna fuente epigráfica en Asia Menor y del
citado fragmento de inscripción funeraria. A tenor de ellas sabemos
que su padre pertenecía al orden ecuestre (desempeñó el cargo de
procurator Augustii en la Galia Bélgica) y su madre a una influyente
familia romana.
Tácito nació a mitad de la década de los años 50 d.C.
presumiblemente en la Galia Narbonense (Plinio el Joven resalta su
peculiar acento). Ignoramos todo sobre su infancia y sólo tenemos
noticias suyas cuando comienza el cursus honorum en Roma. En el
año 77 d.C contrae matrimonio con la hija de Julio Agrícola
(importante personaje de la élite política romana, cónsul y
gobernador de Britania) y ostentará el cargo de tribuno militar en
alguna de las legiones de su suegro. En el año 81 d.C. accede al
cargo de cuestor, lo que a su vez le posibilitaría acceder al Senado, y
en los sucesivos años irá ascendiendo en la administración romana
(tribuno de la plebe, pretor y sacerdote quindecinviral).
En el año 93 d.C., fecha de la muerte de su suegro, se encontraba
desempeñando un cargo fuera de Roma y hasta el año 97 d.C. no
regresará. En este año será designado consul effectus. No se descarta
que a principios del nuevo siglo recibiera un gobierno provincial
(quizás la Germania Superior o Inferior). De los últimos años de su
vida conocemos únicamente que fue designado procónsul en Asía
entre los años 112-113 d.C. La fecha y las circunstancias de su
muerte son una incógnita.
Tácito nace en una época turbulenta. El Imperio ya está consolidado,
él mismo deja claro en los Anales que tras la muerte de Augusto el
sistema dinástico se asentó y cerró las puertas a cualquier intento de
restaurar la República. El cambio de régimen no estaba, sin
embargo, exento de conflictos. A partir del segundo tercio del siglo,
Roma se va a ver sacudida por guerras civiles y por una gran
inestabilidad (basta citar el año 69 y el terror de Dominiciano como
prueba de ello). Tácito va a sobrevivir a todos estos
acontecimientos, que le marcarán profundamente y se reflejarán en
sus obras. A través de sus textos observamos el desprecio que siente
hacia el poder tiránico y el anhelo por la libertad y la igualdad
republicanas.
Tácito, como la mayoría de los historiadores de la Antigüedad,
desempeñó un activo papel en la política, fue miembro del Senado y
ocupó los puestos más elevados de la jerarquía administrativa. Su
labor de historiador no es más que la prolongación de su vida
política.
La historiografía ha clasificado en dos grupos sus obras: menores y
mayores. Las menores, compuestas a finales de siglo, son Julio
Agrícola (biografía de su suegro, a modo de tributo funerario),
Germania (tratado de etnografía sobre la región de Germania) y
Discurso sobre los oradores (cuya autoría es cuestionada y se acerca
más a un tratado de oratoria con influencia ciceroniana). Las obras
mayores, probablemente escritas a principios del nuevo siglo, son
las más relevantes y las que le han convertido en un referente
histórico. Son dos: Historias que relata los acontecimientos
ocurridos en el Imperio romano entre los convulsos años 69 a 96,
hasta la victoria de Vespasiano y el dominio de la dinastía Flavia; y
Anales (quizás las más importante) que se remonta a la muerte de
Augusto y recoge la historia de los emperadores de la dinastía Julia-
Claudia.
Tácito, siguiendo la tradición historiográfica antigua, no detalla las
fuentes de las que obtiene información. Dada la cercanía de los
eventos que narra, es presumible que obtuviera los datos que emplea
de documentos oficiales (actas del Senado, por ejemplo) y de boca
de testigos directos. Al no ser el primero en tratar aquellos sucesos,
bien pudo apoyarse en la obra de otros historiadores que
previamente los habían abordado. Independientemente de cómo
obtuviera la información, lo cierto es que rara vez hace referencia a
sus fuentes y, cuando lo hace, utiliza una nomenclatura genérica e
informal.
Quienes han estudiado en profundidad la obra de Tácito destacan
dos características fundamentales: el profundo análisis psicológico
de los personajes que retrata y su estilo literario, cercano a la poesía.
INCENDIO DE ROMA La metodología que utiliza Tácito para
desarrollar su obra es analítica, esto es, narra la historia año a año tal
como hacían los historiadores republicanos. Este método,
especialmente en las Historias, se va difuminando y adquieren
mayor importancia los personajes que intervienen. Si la
historiografía romana tradicional situaba a Roma como personaje
principal, Tácito va a traer a primer plano a los individuos. Pasa de
una historia colectiva a una historia individual (aunque esta
afirmación no está hoy del todo consensuada), transformación que
va ir a acompañada, a su vez, de una modificación sustancial en el
tratamiento de las conductas de los protagonistas.
Para Tácito la historia es lo que los agentes y participantes en los
sucesos pasados creyeron que era. Por lo tanto, el modo de
aproximarse a estos personajes va a consistir en plasmar los posibles
condicionantes internos de sus conductas a la hora de tomar
decisiones, pues las “emociones” son el motor de los
comportamientos. Utiliza con esta finalidad los retratos que,
incluidos generalmente tras narrar la muerte del personaje, resaltan
sus virtudes y/o vicios y le permiten pronunciar un juicio ético o
moral del fallecido.
La labor de los historiadores romanos difiere de la concepción que
hoy tenemos sobre lo que ha de ser un historiador. Su función
consistía en informar objetivamente de los hechos, sin faltar a la
verdad, pero al mismo tiempo en ofrecer ejemplos de buen o mal
comportamiento al auditorio que les escuchaba, tratando en todo
momento de atraer su atención y entretenerles. Esta labor
pedagógica obligaba al historiador romano a utilizar recursos
estilísticos que hicieran más amena y atractiva su prosa.
Tácito, al que muchos consideran más poeta trágico que historiador,
sobresale por la presentación visual de las escenas narrativas que
relata, cercanas a la actual técnica cinematográfica. Para lograr este
efecto acude a un amplio abanico de figuras retóricas y explota
como nadie la riqueza del latín. Sus obras se caracterizan por un
lenguaje breve y conciso, por la huida de la simetría en la estructura
de las frases y por el dramatismo. Con Tácito se produce una
poetización de la prosa, especialmente significativa en los discursos
y en las narraciones de las batallas.

9. Clase de Lengua y Literatura


TITULO “Los orígenes de Roma”
FUNDAMENTACIÓN Desarrollo del género fastastico:
mito.
Relacionado con historia y
geografía.
Para 3do año de Ciclo Básico
Común el secundario.

OBJETIVOS Dar a conocer el género fantastico:


mito.
Trabajar la oralidad y escritura.
Diferenciar entre un género
fantastico y el género realista.

CONTENIDOS Mito de Rómulo y Remo e historia


de los orígenes de Roma
ACTIVIDADES Lectura del texto “Rómulo y
Remo”.
Lectura del cuento “el mundo ha
vivido equivocado”.
Debate
Explicación del genero fantastico y
genero realista.
A partir de las lecturas hechas,
modificar los textos para que él
fantastico se convierta en uno
realista y el realista en uno
fantastico

RECURSOS Espacio: aula física.


Materiales: pizarrón, fibron, hojas,
lápices, lapiceras, fotocopias
ofrecidas por parte del docente.
ORGANIZACIÓN DEL 80 minutos áulicos.
TIEMPO Inicio: se comienza con la lectura
de los textos, aproximadamente 30
minutos.
Desarrollo: debate explicación de
los géneros y la actividad de
escritura, aproximadamente 40
minutos.
Cierre: aclaración de preguntas o
dudas que tengan sobre el trabajo
de escritura y recordarles que para
la próxima clase los textos deben
estar terminados para la corrección

EVALUACIÓN Se evaluará a los alumnos con un


trabajo practico en grupo de dos
donde los alumnos aplicaran todos
los conocimientos adquiridos
durante el trimestre, posteriormente
el trabajo tendrá una instancia e
defensa oral.
BILIOGRAFÍA Mito de Rómulo y Remo.
Cuento de Fontanarrosa “el mundo
ha vivido equivocado”

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