1.
Filtraje o abstracción selectiva
El filtrado mental ocurre cuando, ante una situación, nos quedamos con una sola descripción de la situación. Es decir, no nos
percatamos de las otras condiciones presentes que pueden contradecir o cambiar la interpretación de la situación.
Tan solo nos concentramos en los aspectos negativos olvidando la parte positiva, incluso si hay más aspectos positivos que
negativos.
Por ejemplo, estás en una reunión donde se valora el desempeño en tu trabajo. El gerente te felicita por tu arduo trabajo varias
veces. Y al final, hace una sugerencia de mejora. Dejas la reunión sintiéndote miserable y piensas en esa única sugerencia
durante todo el día.
2. Pensamiento polarizado o blanco-negro
El pensamiento polarizado es pensar sobre ti mismo y sobre lo que te rodea como un «todo o nada». Si eres de los que
piensas que todo es blanco o negro, sin matices de gris, estás dejandote llevar por esta distorsión cognitiva.
Por ejemplo, en el último examen tuviste una nota de un 7. Pero normalmente sueles obtener un 9 de media. Tus pensamientos
se dirigen hacia que no has logrado ser un buen estudiante.
Este tipo de pensamiento suele generar estándares poco realistas, lo que puede afectar a tu motivación y a cómo te relacionas
con los demás.
3. Interpretación del pensamiento
Esta distorsión cognitiva se manifiesta como la creencia inexacta de que sabemos lo que otra persona está pensando. Por
supuesto, es posible tener una idea de lo que piensan otras personas, pero esta distorsión se refiere a las interpretaciones
negativas que hacemos.
Ver a un extraño con una expresión desagradable y llegar a la conclusión de que está pensando algo negativo sobre ti es un
ejemplo de esta distorsión.
4. Sobregeneralización
Es la tendencia a pensar que cuando pasa una misma situación, la consecuencia será la misma experiencia desagradable. Sin
una razón objetiva y relevante.
Por ejemplo, un estudiante que ha suspendido un examen, sobregeneraliza: “esta es otra asignatura que no consigo aprobar”.
5. Visión catastrófica
Este tipo de pensamiento distorsionado lleva a las personas a temer o asumir lo peor cuando se enfrentan a lo desconocido.
Por ejemplo, cuando esperas un pago, pero está tardando en llegar. Una persona con visión catastrófica puede comenzar a
temer que nunca llegará y que, como consecuencia, no será posible pagar el alquiler y será desahuciada.
6. Personalización
Como su nombre indica, esta distorsión implica tomar todo personalmente o culparse a sí mismo sin ninguna razón lógica para
creer que tienes la culpa.
Esta distorsión cubre una amplia gama de situaciones, desde asumir que eres la razón por la que un amigo no disfrutó de la
noche, hasta los ejemplos más severos de creer que eres la causa de cada enfado de quien te rodea.
7. Falacia de control
La falacia de control se manifiesta como una de dos creencias: que no tienes control sobre tu vida y eres una víctima indefensa
del destino, o que tienes el control total de ti mismo y de tu entorno. Ambas creencias son dañinas y ambas son igualmente
inexactas.
Nadie tiene el control total de lo que les sucede, y nadie tiene absolutamente ningún control sobre su situación. Incluso en
situaciones extremas en las que aparentemente no tienes elección sobre lo que haces o adónde vas, todavía tienes cierto
control sobre cómo enfocar tu situación mentalmente.
8. Falacia de la justicia
Este tipo de distorsión cognitiva consiste en la costumbre de justificar las propias carencias, valorar como injusto todo
aquello que no coincide con nuestros deseos o pensar que los demás no hacen las cosas en función de mis valoraciones
personales
Por ejemplo: Al suspender un examen: “Es injusto que me hayan suspendido, era demasiado difícil”.
9. Falacia del cambio
Esta distorsión implica esperar que los demás cambien si los presionamos o alentamos lo suficiente. Esta distorsión suele ir
acompañada de la creencia de que nuestra felicidad y éxito se basan en otras personas, lo que nos lleva a creer que obligar a
los que nos rodean a cambiar es la única forma de conseguir lo que queremos.
10. Razonamiento emocional
Consiste en creer que lo que sentimos es verdad por el mero hecho de que lo sentimos. Así las cosas negativas que se sienten
sobre uno mismo y sobre los demás deben ser ciertas por el mero hecho de sentirlo así, pero los sentimientos son derivados de
la interpretación personal de los hechos.
Esta distorsión cognitiva es muy común, deberás estar alerta para que los sentimientos no te engañen. Si te sientes mal,
reflexiona si estás haciendo un razonamiento emocional erróneo.
Además de las ya citadas, entre las distorsiones cognitivas más frecuentes encontramos: etiquetas globales, culpabilidad,
debería o exigencias y perfeccionismo, el sesgo confirmatorio, la falacia de la recompensa divina…