VIOLENCIA Y CULTURA DE PAZ
Actitudes como el egocentrismo –o factores como la alienación y los conflictos– pueden desencadenar en acciones de
violencia, exclusión y discriminación, que se convierten en obstáculos para la convivencia pacífica.
LA VIOLENCIA
Cuando los conflictos no se resuelven pacíficamente, pueden
derivar en casos de violencia, es decir, en acciones que
buscan agredir a las personas. Existen dos tipos de violencia:
VIOLENCIA DIRECTA. Es la más visible, ya que se observa
en la conducta brusca de personas o grupos. Puede ser
física o psicológica.
– La violencia física: se manifiesta en el maltrato y la
agresión que atentan contra la integridad de las personas.
Puede efectuarse de manera individual –a través de golpes o
del uso de armas– o colectiva –mediante acciones
terroristas, guerras, actos vandálicos, etc–.
– La violencia psicológica: se manifiesta por medio de
palabras, gestos y actitudes de indiferencia, rechazo o
abandono, o a través de situaciones de humillación al otro,
como, por ejemplo, mediante insultos.
VIOLENCIA INDIRECTA O SIMBÓLICA. Es invisible y tan imperceptible que quien es agredido puede llegar a asumir
este tipo de violencia
como algo normal. Se subdivide en cultural y estructural.
– La violencia cultural: se presenta cuando las personas asumen la violencia como algo cotidiano, propio de la cultura. Se
expresa, por ejemplo, a través del machismo, la discriminación o las acciones negativas hacia el ambiente.
– La violencia estructural: se manifiesta en la existencia de una estructura social que no satisface las necesidades
básicas de las personas. Se han identificado dos tipos de violencia estructural: la violencia socioeconómica, que se
observa en la pobreza, el analfabetismo, la desigualdad y la persecución ideológica; y la violencia institucional o estatal,
que se ejerce desde las instituciones autorizadas legalmente para usar la fuerza.
DIFERENCIAS ENTRE CONFLICTO, PROBLEMA Y VIOLENCIA
¿DÓNDE SE ORIGINA LA VIOLENCIA?
La violencia nos afecta a todos. Se presenta en y ámbitos como los siguientes:
• En nosotros mismos. Ocurre cuando nos tratamos de manera injusta y pensamos que merecemos algún tipo de
agresión.
• En la familia. Se produce cuando las relaciones entre familiares no son adecuadas. A partir de ello, se dan casos de
maltrato físico o emocional, abuso sexual, etc.
• En la escuela. Se genera cuando aparecen conductas inadecuadas y perjudiciales entre profesores, directivos,
estudiantes y padres de familia–como insultos, amenazas o chantajes–, y afectan en particular a los grupos más
vulnerables.
• En la sociedad. Sucede cuando las autoridades ejercen la violencia institucional para imponer el poder.
El terrorismo: una forma extrema de violencia
Se denomina terrorismo a los actos de violencia continua que buscan aterrorizar a la población civil
con el fin de imponer determinadas ideas o aspiraciones, que pueden tener relación con factores políticos, económicos,
de soberanía, religiosos, etc. Las víctimas del terrorismo son generalmente elegidas al azar dentro de una población,
aunque a veces se escogen por su significación pública y son utilizadas para transmitir un mensaje ideológico.
Los medios más usados por los grupos terroristas son la amenaza y la violencia. Al manipular a la opinión pública,
intimidar y utilizar mecanismos de coerción o de propaganda, provocan reacciones de terror y se convierten en el centro
de atención de los medios de comunicación. Cuando este tipo de estrategias es utilizado por Gobiernos oficialmente
constituidos, se denomina terrorismo de Estado.
UNA CULTURA DE PAZ
En un entorno marcado por la violencia, existen estrategias
de cambio que debemos tomar en cuenta si queremos lograr
transformaciones signicativas y, con ellas, construir una
cultura de paz en nuestra sociedad. Las estrategias incluyen
lo siguiente:
• Recurrir a habilidades emocionales como la asertividad y
la empatía ante los problemas.
La empatía es la capacidad de comprender los sentimientos,
perspectivas, pensamientos, deseos y creencias de otra
persona. Así, al constituir un mecanismo de comprensión entre los seres humanos, las partes implicadas en algún
problema podrán resolverlo satisfactoriamente y evitar que se convierta en un conflicto. Es fundamental para establecer
relaciones sanas.
• Apelar al diálogo y la negociación.
El diálogo es una forma de comunicación que requiere del interés por intercambiar ideas y conocer el punto de vista del
otro. Supone un constante esfuerzo de transmitir posturas, ideas, deseos y, del mismo modo, escuchar a los demás. Lo
contrario al diálogo es el monólogo, una forma de comunicación donde solo una persona habla mientras las demás
escuchan. Algunas habilidades para favorecer el diálogo –y que favorecen el proceso de una negociación– son la
sensibilidad hacia el lenguaje no verbal, la comprensión de la perspectiva del otro, entre otras.
Tanto el diálogo como la negociación nos permiten analizar los intereses y las necesidades de las partes afectadas. El
análisis se convierte así en una oportunidad de aprendizaje y de cambio, y en un camino para llegar a acuerdos.
• Asumir el conflicto de forma positiva y evitar la violencia para resolverlo.
No podemos negar y eliminar el conflicto porque es algo natural dentro de las relaciones humanas.
• Realizar acciones encaminadas a erradicar comportamientos violentos.
La violencia es una conducta que se aprende; por lo tanto, es susceptible de ser modificada por medio de la educación
en la casa y la escuela, con el apoyo de los medios de comunicación y los demás recursos que permiten fomentar la
cultura de la paz.
• Acudir a las instancias gubernamentales en casos de conflictos que lo ameriten.
En situaciones delicadas, es necesario buscar apoyo y asesoría.
CONVIVENCIA Y PAZ
La cultura de paz se logra cuando la sociedad se compromete a trabajar para alcanzarla, cuando las personas perciben
que esta condición de la convivencia les permite desarrollar sus vidas con libertad, justicia e igualdad.
Para construir una paz plena y duradera que garantice una buena convivencia, son fundamentales los siguientes
aspectos:
• La equidad en la distribución del poder y los recursos.
• La presencia de condiciones de vida dignas para toda la población.
• La existencia de relaciones no violentas, así como los medios para educar en favor de la paz.
• La resolución de conflictos de manera democrática, en la que todos participen y sean parte de la solución.
• Un orden social con bajos índices de violencia y normas justas que regulen la convivencia social.
CULTURA DE PAZ TRAS UN CONFLICTO ARMADO
Todas las acciones empleadas para transformar los conflictos violentos en relaciones pacíficas, ya sea antes, durante o
después de un enfrentamiento armado, forman parte de la construcción de la paz. Existen tres tipos de medidas que
promueven la paz en este
tipo de contextos:
• Incentivar un proceso de desarme entre las partes enfrentadas.
• Crear canales de diálogo entre las partes en conflicto.
• Solucionar los problemas que originaron el conflicto armado. Estas medidas pueden ayudar a reducir el sufrimiento de
la población debido a los ataques con armas de guerra. Son de largo plazo y están dirigidas a reforzar la democracia del
país, lograr el bienestar y el desarrollo y garantizar el respeto de los derechos humanos.