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Sexualidad Taoísta: Energía y Espiritualidad

Este documento describe las prácticas de sexualidad taoísta. Explica que estas prácticas tienen como propósito el desarrollo espiritual a través de dar dirección ascendente a la esencia vital. También requieren trabajo emocional y mejorar las relaciones, especialmente con los padres. No tienen como meta el placer sexual sino el desarrollo completo de la persona.

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Sexualidad Taoísta: Energía y Espiritualidad

Este documento describe las prácticas de sexualidad taoísta. Explica que estas prácticas tienen como propósito el desarrollo espiritual a través de dar dirección ascendente a la esencia vital. También requieren trabajo emocional y mejorar las relaciones, especialmente con los padres. No tienen como meta el placer sexual sino el desarrollo completo de la persona.

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LAS PRÁCTICAS DE SEXUALIDAD

TAOISTA
La sexualidad, algo natural y necesario para la continuidad de la vida, ocupan un lugar
privilegiado en las enseñanzas de cómo vivir.

Las técnicas de sexualidad taoístas son unas de las prácticas que más interés han
despertado en el mundo occidental desde que el maestro Mantak Chia comenzó a
revelar sus detalles al comienzo de los años 80. Con antelación, las prácticas de la India
conocidas como “Tantra”, habían hecho su aparición, distorsionadas en el periodo
colonial británico en la India, como prácticas de sexualidad.

Gracias a milenios de extensa programación proveniente de las tres religiones surgidas


del Medio Oriente, la sexualidad en el mundo occidental se ha considerado como un
tema tabú, sucio, que hay que ocultar y suprimir y del que no se enseña absolutamente
nada en el programa educativo. Es sumamente curioso que todo lo que está relacionado
con el acto más milagroso, que es la creación de un ser humano y la energía del amor, se
considere algo vergonzoso y asociado con suciedad. Energéticamente, cuando algo se
suprime se potencia al darle energía con el continuo rechazo. Es como empujar
constantemente una pelota llena de aire bajo el agua. Para mantener la pelota bajo el
agua hay que darle constantemente energía porque lo único que la pelota busca es salir a
flote. Hay una enorme acumulación de sexualidad reprimida en el mundo occidental que
se manifiesta como una gigantesca industria pornográfica, percibir a la mujer como un
objeto sexual, violencia sexual y crimen. Cuando no se sabe cómo vivir, no se sabe qué
hacer con la sexualidad, ni cómo tratar al planeta en que vivimos, y mucho menos a la
mujer, encargada de traer vida al mundo.

En las culturas de Asia, la sexualidad se ha tratado como algo natural y necesario para la
continuidad de la vida. Todo lo relacionado con el amor, la sexualidad y el milagro de
los milagros que es el crear a un ser humano, ha ocupado un lugar privilegiado en las
enseñanzas de cómo vivir.

Las prácticas de sexualidad taoístas, al llegar al occidente, se han percibido a través del
filtro de la sexualidad distorsionada occidental. El cúmulo de factores inconscientes
suprimidos, primero se proyectaron a las prácticas de la India y seguidamente a las de
China, finalmente apareciendo como “Tao-Tantra”. La sexualidad reprimida busca salir
a la luz bajo un marco espiritual que le otorgue el lugar de honor que le pertenece. El
problema es que en el mundo occidental al mezclarse religión con espiritualidad y
rechazar la religión, se ha dado la espalda al desarrollo espiritual a favor del desarrollo
tecnológico-industrial, como si de nueva religión se tratase. Esa tipo de mentalidad, al
encontrar las práctica taoístas de sexualidad, las ha contactado como “técnicas”
mecánicas divorciadas del amor, de la intimidad y la creación de otro ser humano,
limitándolas a proezas para llegar a multiorgasmos, placer sexual indefinido y pubertad
que no termina.
EL LUGAR Y PROPÓSITO DE LAS PRÁCTICAS DE SEXUALIDAD
TAOISTA

Las prácticas taoístas, incluyendo las de sexualidad, tienen como propósito exclusivo el
desarrollo completo del potencial espiritual de la persona. Las prácticas se basan en
tener muy claro que la vida tiene el elevadísimo propósito de desarrollar el potencial de
conciencia del individuo. En el mundo moderno, dominado por el mundo material, se
crea la personalidad individual acumulando riquezas en exceso, haciéndose famoso, o a
nivel más limitado vistiéndose de una manera llamativa o luciendo un peinado original.
En el mundo tradicional asiático, la individualidad se ha establecido logrando la
iluminación, transformándose en un Buda que enseña a la humanidad el camino de
cómo vivir.

El camino hacia la iluminación es el camino de desplegar el completo potencial de la


mente. Para logarlo se han establecido prácticas y disciplinas que transforman la mente
caótica en mente estructurada, y seguidamente, en mente iluminada. En las prácticas
taoísta esa progresión se conoce como la apertura de las “tres calderas”. El Árbol de las
Prácticas del Tao es el cúmulo de prácticas para abrir las tres calderas. La materia prima
para semejante camino evolutivo es la Esencia Jing, transmitida por la familia.

LA ESENCIA JING

La Esencia Jing es el fuego de vida recibido a través de los padres. La Esencia Jing tiene
dos direcciones para fluir: la ordinaria, descendente, que sale al mundo para crear un ser
humano, o se pierde si no hay concepción, a través de la eyaculación en el hombre y la
menstruación en la mujer. La segunda dirección de la Esencia Jing es ascendente,
abriendo las tres calderas. El cúmulo de disciplinas en el Árbol de las Prácticas taoístas
es para darle dirección ascendente a la Esencia Jing, iniciar la alquimia de
transformación de la Esencia Jing en fuerza vital, Qi, en la primera caldera; de pura
vitalidad Qi en potencial espiritual o Shen, en la segunda caldera del corazón y, la
iluminación con la experiencia total de Mente Original, en la tercera caldera.

Las prácticas de sexualidad taoístas son parte del Árbol de las Prácticas, cuya misión es
asistir para dar dirección ascendente al 100% a la Esencia Jing. En las prácticas de la
India, incluyendo Tantra, el dar dirección ascendente al 100% a la Esencia Jing se
conoce como abrir el “Kundalini Shakti.” En Tantra, al igual que en el Tao, las
prácticas de sexualidad no tienen como meta el experimentar multiorgasmos,
hacer el amor con muchas parejas, aumentar placer haciendo el amor o
mantenerse sexualmente potente.

LA ESENCIA JING Y LA FAMILIA

La Esencia Jing se recibe de los padres. Un importantísimo aspecto de las prácticas de


sexualidad taoísta es la calidad de relación emocional con los padres. Cuando no se sabe
cómo vivir estamos inconscientes, operando con un mínimo de conciencia para lograr la
supervivencia, y poco más. En las culturas que enseñan de partida que la vida tiene
propósito y encaminan a la persona desde la infancia, una característica es que a los
padres se les tratan con el mismo nivel de respeto que a los dioses. ¡Para la India, Tíbet,
China y otros países de Asia Central, es inconcebible odiar a los padres, romper la
relación con ellos, o como ya está ocurriendo en los países “desarrollados” occidentales,
“demandar legalmente a los padres por traerlo al mundo!”.

La relación con los padres y el resto de la familia es la relación con la Esencia Jing.
Además, nuestra madre es el modelo inconsciente que hemos aprendido de la energía
femenina-Yin y papá es el modelo inconsciente que tenemos de la polaridad masculina
Yang. La manera en la que nos relacionamos con las mujeres y hombres del mundo
tiene que ver con nuestro modelo de relación con mamá y papá. En las prácticas internas
del Tao, nuestra relación con Yin y Yang la condiciona nuestra relación con los padres.
Papá y mamá son también nuestros primeros dos maestros, con los que establecemos el
modelo de relacionarnos con personas en posición de autoridad. Como si eso no fuera
suficiente, la manera en que nuestros padres se relacionaron entre ellos constituye
nuestro modelo inconsciente de cómo uno se relaciona con otros, en el plano de la
amistad o de las relaciones íntimas. El catálogo completo de prácticas, en el Árbol de
Prácticas del Tao, opera gracias a las diferentes maneras de relacionar y armonizar Yin
y Yang.

TRABAJO EMOCIONAL PARA RECICLAR LA ENERGÍA SEXUAL

El reciclaje de la energía sexual requiere un trabajo extenso y profundo con las


emociones y las relaciones, comenzando con la relación con uno mismo, y
extendiéndose a la relación con otras personas, comenzando con los padres. Las
prácticas con la energía sexual no son prácticas aisladas por si solas. En el universo
nada existe por su cuenta, aislado del resto de la Creación.

La energía sexual es la energía más potente y concentrada que tenemos. Solo una
energía concentrada puede crear a otro ser humano. Cuando se recicla la energía sexual
dándole una dirección ascendente, esa energía concentrada multiplica el poder de todo
lo que contacta; en el cerebro fortalece el sistema nervioso; en los músculos aumenta su
poder y en los órganos vitales multiplica las emociones que se manifiestan por esos
órganos. Un poco de frustración en el hígado, cuando la energía sexual entra en él,
multiplica frustración hacia el nivel de cólera o agresividad. Un poco de tristeza en los
pulmones, cuando la energía sexual entra en ellos se manifiesta como depresión o
pesimismo. Un poco de rencor en el corazón, cuando la energía sexual entra se
manifiesta como odio y crueldad. Hay una tremenda responsabilidad con la que se tiene
que trabajar la energía sexual. Si la persona es ignorante del contexto emocional y
mental que condiciona la energía sexual el resultado es lo que vemos en las relaciones
humanas presentes. El elevado grado de violencia que entorna todo lo relacionado con
la sexualidad es un reflejo de cómo está la relación con uno mismo, la familia y la vida.

Las prácticas con la energía sexual taoísta están orientadas al desarrollo completo de la
personalidad. El aprecio a la vida y respecto a todas las infinitas maneras en que se
manifiesta es intrínseco a cómo saber vivir. Adentrarse por el camino del Árbol de las
Prácticas es recorrer un camino que se ensancha hasta llegar a la totalidad, que no tiene
límites. Los ancestros de las prácticas han establecido el camino, millones de
practicantes lo han ensanchado y si ha llegado a nuestras vidas, tenemos la gran
responsabilidad de llevarlo a nuevos niveles de eficacia y excelencia, integrándolo
adecuadamente en el mundo moderno que hemos heredado.

LAS CUATRO ERAS Y LOS ESTADOS


DE CONCIENCIA
Para llevar a cabo un programa vigoroso de autodesarrollo, disminuir los conflictos
internos, sanar los desequilibrios y no tener expectativas irreales, es esencial tener en
cuenta la era en que vivimos.

Las culturas que han perdurado durante milenios, observaron que la sociedad
humana pasa por cuatro fases distintas de claridad y estados de conciencia. Esto se
debe en gran parte a la inclinación del canal central de la Tierra.

CANAL CENTRAL Y MENTE INDIVIDUAL

En la naturaleza, cuando se juntan un número crítico de factores, se genera una energía


cohesiva que establece un eje central. Este proceso se observa en astrofísica con la
formación de nuevas estrellas, o cuando un grupo de diferentes personas llegan para
asistir a un concierto, y una vez que comienza el programa, se va formando la
conciencia de grupo. El planeta Tierra es una agrupación de numerosos factores y como
tal, tiene un canal central de conciencia propia.

El canal central en la anatomía esotérica de las prácticas es el canal de la mente


individual. Donde hay un canal central hay una conciencia individual. El canal central
es vibratorio. El canal central de la Tierra genera una vibración que resuena el canal
central de todos los seres de la Tierra, ya sean animales, plantas o seres humanos.

La Creación es una, por lo tanto todo está conectado entre sí, todo depende del resto de
la creación y todo tiene influencia y es influenciado por los demás. El canal central se
relaciona con el universo a través de las polaridades Yin y Yang.

La Tierra tiene tres diferentes rotaciones: una determina el ciclo de 24 horas, del día y la
noche. Una segunda rotación toma lugar alrededor del sol que determina el ciclo del
año. Una tercera rotación más lenta, de unos 25.000 años toma lugar con el canal central
de la Tierra, es lo que se llama el ciclo de precesión.

En el ciclo de precesión, el canal central de la Tierra va cambiando la dirección hacia la


que apunta en el espacio. Las diferentes áreas del universo a las que apunta el canal
central de la Tierra, afectan la vibración y el estado de conciencia de todos los seres en
la Tierra. Todas las grandes culturas milenarias que experimentaron varios ciclos
completos de precesión, notaron los profundos cambios generados en la sociedad
humana. Los sabios de culturas como la India, Egipto, Babilonia, China e indígenas de
las Américas de Norte a Sur, notaron cuatro fases o eras distintas en el ciclo de
precesión.
LAS CUATRO ERAS DE CONCIENCIA

Las cuatro eras de conciencia tienen que ver con la inclinación del canal central de la
Tierra y su orientación en el espacio.

PRIMERA ERA: LA ERA DORADA

La primera era en el ciclo de precesión es la Era Dorada. Durante la Era Dorada la


claridad de conciencia humana opera a casi un 100% de claridad. En este periodo está
absolutamente claro que la vida tiene un elevado propósito. La sociedad humana se
estructura con el desarrollo espiritual como lo más importante en la vida. Durante la Era
Dorada, el principio femenino de transformación se reconoce como el medio principal
con el que se logra el propósito de vida. En esta era, la Gran Diosa ocupa el centro de la
vida espiritual.

La Era Dorada es el período en el que se desarrollaron y refinaron las prácticas de


superación que conocemos como las yogas, sus filosofías, técnicas y textos sagrados.
Las prácticas de superación están estructuradas con la meditación como método
principal de autodesarrollo. El grado de claridad mental en la Era Dorada permite que la
meditación se lleve a cabo por largos periodos de tiempo.

La claridad y estabilidad mental durante la Era Dorada hacen que el proceso de los
cambios tome lugar lentamente. La velocidad de los cambios lo determina el grado de
desequilibrio de un sistema. Cuanto más desequilibrado un organismo, más acelerado el
proceso de los cambios. Los desequilibrios comienzan a nivel mental y se manifiestan a
nivel físico como enfermedades. En la Era Dorada, la enfermedad es prácticamente
desconocida y la sociedad humana está libre de conflictos y guerras.

La Era Dorada dura unos 3.500 años y gradualmente, a medida que el eje terrestre
cambia de orientación, la segunda era comienza.

SEGUNDA ERA: LA DE LAS CEREMONIAS

La segunda era comienza a medida que el grado de claridad mental disminuye un 25%
menos que en la Era Dorada. El grado de oscuridad mental es el comienzo del
inconsciente y la mente de separación. La segunda era es la Era de Plata.

En la Era de Plata, a pesar del grado de inconsciencia que aumenta, todavía se reconoce
que la vida tiene un propósito espiritual y que fomentar ese propósito es lo más
importante en la vida. Cada era, de acuerdo a su grado de claridad, tiene una manera
particular de pensar y hacer las cosas. En la Era de Plata, lo que tiene sentido para lograr
el desarrollo espiritual es hacer ceremonias.
El hacer ceremonias está basado en el principio de acción y reacción. Mientras más
potente la acción, más poderosa la reacción. El 25% de inconsciencia que caracteriza a
la Era de Plata se manifiesta como la mente de separación. El individuo se siente
separado de la naturaleza e ignorante de los misterios de la creación.

En la Era de Plata, el principio femenino de transformación sigue ocupando el sitio de


honor, pero ahora aparece una casta de sacerdotisas encargadas de todo el programa
ceremonial. Las especialistas son las que saben cuándo y cómo se lleva a cabo las
ceremonias. A medida que la era progresa, las ceremonias se hacen más complejas y
costosas, hasta el punto, que fuera de las sacerdotisas especializadas, nadie sabe cómo
llevar a cabo los rituales ceremoniales. Se va desarrollando una élite espiritual, que sabe
cómo comunicar con el universo de los dioses, y una mayoría que ignora cómo llevarlos
a cabo.

El grado de inconsciencia en la Era de Plata, acelera el proceso de los cambios y


comienzan a aparecer pequeñas enfermedades, desequilibrios y conflictos. La Era de
Plata dura unos 3.500 años, y a medida que el eje terrestre cambia de orientación,
comienza la tercera era.

TERCERA ERA: LA ERA DE SACRIFICIOS

La tercera era es la Era de Bronce, en la que gradualmente se va oscureciendo la


conciencia un 25% más. En la Era de Bronce, la humanidad opera con tan sólo un 50%
de claridad. La mente opera con un 50% de inconsciencia. La ignorancia de cómo vivir
va ganando terreno, al igual que los conflictos internos y externos.

Con una mente que está 50% inconsciente, lo que tiene sentido en la Era de Bronce es
potenciar las ceremonias con sacrificios de “cosas valiosas”. Al principio, los sacrificios
son de bienes materiales, como frutos, plantas y minerales difíciles de obtener. A
medida que el grado de inconsciencia aumenta, los sacrificios pasan a ser de animales, y
finalmente de humanos.

El proceso de los cambios se acelera en la Era de Bronce debido a la inestabilidad de la


mente y la baja calidad de decisiones que se hacen. El ser humano opera con un alto
grado de ignorancia. El principio femenino de su exaltada posición en la Era Dorada,
comienza a caer, al ser percibido como frágil y con necesidad de protección. Esto se
debe a que en la Era de Bronce, por el grado de intensidad de la mente de separación,
comienzan las guerras de larga duración. Aparece una casta de hombres guerreros que
protegen a la sociedad y muy especialmente a la mujer. La Era de Bronce es la era de
los caballeros guerreros que luchan por defender al principio femenino.

El aumento de los conflictos violentos hace que la casta de guerreros ocupe la cima de
la sociedad, destronando a las sacerdotisas, que pasan a un plano inferior. A medida
que la sociedad se hace más conflictiva y violenta, las ceremonias para lograr la victoria
toman la forma de sacrificios de seres humanos, capturados en las guerras y ofrecidos a
los dioses de la guerra. El concepto de lo divino degenera con la aparición de dioses que
hay que aplacar con ofrendas de sangre.
Durante la tercera era, la aceleración de los cambios y la inestabilidad de las estructuras
sociales, generan una mente cada vez más inestable y confusa. Con el aumento de
conflictos aumenta la intensidad y seriedad de los desequilibrios y enfermedades. En la
tercera era aparecen los especialistas médicos, que al igual que las sacerdotisas de la Era
de Plata, saben qué hacer con el extenso repertorio de enfermedades que aflige al ser
humano. La profesión médica se va haciendo más y más compleja y especializada.

La aceleración de los cambios hace más difícil el administrar la sociedad humana. El


poder absoluto se concentra en manos de reyes que rigen de acuerdo a leyes estrictas.
Las leyes son necesarias cuando los valores sociales no están claros o ni se aplican.

Hacia el final de la tercera era, el propósito de la vida se oscurece y la confusión da paso


a la cuarta era, la “Era de Hierro” y de las guerras continuas.

LA CUARTA ERA: LA ERA DE CONFUSIÓN E INTENSOS CONFLICTOS

La cuarta era es la Era de Hierro, el metal más valioso para la guerra. A medida que se
desplaza el eje terrestre con el ciclo de precesión, se oscurece un 25% más de claridad
mental, y los seres humanos operan a un máximo de 25% de claridad. La inconsciencia
es el estado que predomina en la sociedad. Se olvida que la vida tiene un propósito, se
olvida el porqué estamos aquí, se olvida quiénes somos y se olvida la verdadera
naturaleza de todos los seres. La mente de separación es el estado mental más común
del ser humano en la cuarta era.

El proceso de los cambios se acelera aumentando la seriedad e intensidad de las


enfermedades y los conflictos. Con el razonamiento y la lógica de la Era de Hierro,
tiene sentido el invertir la mayor parte de los recursos en guerras y nuevos armamentos
progresivamente más letales. Los medios de comunicación, en vez de asistir a superar el
grado de ignorancia e inconsciencia, se utilizan para promocionar los conflictos y
apoyar las guerras.

La Era Dorada es la era de los practicantes/yoguis, la Era de Plata la de las sacerdotisas,


la Era de Bronce la de los caballeros guerreros y la Era de Hierro la de los comerciantes
sin escrúpulos. En la Era de Hierro, los comerciantes enriquecidos ocupan la cima de la
sociedad, por encima de los militares y dirigentes políticos. En la Era de Hierro, los
militares están subordinados a los políticos, y los políticos a los intereses de los grandes
comerciantes. Los dirigentes en la cuarta era son intermediarios de las grandes
empresas, encargados de conectar el dinero público con los proyectos patrocinados por
los comerciantes.

En la Era de Hierro, todo tiene un precio, todo se compra y todo se vende. Los valores
éticos y morales ceden el paso a las ganancias materiales. En la Era de Hierro, la riqueza
material reemplaza al desarrollo espiritual, como el principal propósito de vida.
Curiosamente, por el grado de egoísmo que predomina en la cuarta era, la mayor parte
de la humanidad vive en pobreza añorando lograr la cima de la montaña económica.
Con el grado de inconsciencia que predomina, se ridiculiza todo lo que tiene que ver
con el desarrollo del espíritu, dándole énfasis a la comodidad y la acumulación de
riqueza y objetos materiales.
Mientras más inestable y desequilibrada la mente, más inquieta y descontenta. En la Era
de Hierro, la mente inestable toma la forma de constante búsqueda de entretenimiento,
distracción y estar ocupado con algo. El entretenimiento con temas violentos y crueles
predomina en la Era de Hierro. Desde la infancia, a los niños se les entrenan en la
violencia con juguetes de armas para agredir a otros.

En la Era de Hierro, el principio femenino cae a su punto más bajo. La mujer se


destrona de la posición exaltada de representante del principio de transformación, para
convertirse en un objeto sexual. Con la caída del principio femenino la Tierra se percibe
como fuente de recursos y medio de explotación. La Naturaleza cesa de ser contactada
como sagrada y expresión máxima de la vida. Los recursos de vida como el agua, la
tierra y el aire se contaminan por el indiscriminado uso de tecnología para generar
riquezas. El razonamiento de la cuarta era se basa en el egoísmo y el beneficio privado,
a corto plazo.

En la Cuarta Era, la mayoría de la humanidad vive inconsciente de que hay un propósito


elevado de vida, más allá de la supervivencia. La vida es una constante lucha contra
otros y contra las enfermedades.

En la cuarta era, la espiritualidad de las eras anteriores da paso a la aparición de las


religiones, como complemento de la estructura política y económica. Con el destrono
del principio femenino de transformación y la aparición de religiones autoritarias y
patriarcales, aparece el concepto de ser los elegido de dios, que ahora es masculino, y
justifica guerras santas en su nombre.

Hay una relación directa entre una era y el tamaño de la población humana. En la Era
Dorada, la población es muy pequeña y apenas deja huellas en el ambiente. En la Era de
Plata y Bronce, la población aumenta y hacia la Era de Hierro, la población humana
domina el planeta, destruyendo el ambiente por su desbordado crecimiento.

En la Era de Hierro, la sociedad humana opera caóticamente con tal grado de violencia
y destrucción que los dirigentes en posiciones de poder crean sistemas totalitarios de
absoluto control, basados en el miedo. A un cierto punto de la Era de Hierro, se busca
imponer un gobierno mundial como medio radical de poner fin a las continuas guerras y
destrucción planetaria. Para el razonamiento de la cuarta era tiene sentido traer orden al
mundo, reduciendo drásticamente la población mundial de hambrientos, desesperados y
violentos, por todos los medios posibles.

Con el paso de las eras la estructura de la mente se debilita y se hace más frágil.
Aumenta la enfermedad mental como resultado de una falta de claridad y confusión, al
no saber cuáles son las prioridades de la vida. El estado de conciencia en la Era de
Hierro es de total confusión, carencia de valores éticos, intenso egoísmo, violencia hacia
uno mismo y hacia los demás, alto estrés, problemas mentales y elevadísimo índice de
suicidio. ¡En la Era de Hierro, hasta niños de seis años se suicidan!

AUTODESARROLLO EN LA ERA DE HIERRO


En la Era de Hierro, la reducida minoría que aún se esfuerza con programas de
autodesarrollo tiene poco tiempo para dedicarle a las prácticas. La mente agitada y
siempre al borde de la supervivencia de la Cuarta Era no permite la meditación durante
mucho tiempo. Meditar una hora o dos es algo extraordinario en la Era de Hierro. El
hacer ceremonias y sacrificios no tiene sentido para la mente de la cuarta era. Las
prácticas que atraen en este periodo son las prácticas vibratorias, como mantras, que
funcionan en cualquier lugar y estado mental. Además de los mantras, las otras prácticas
vibratorias que atraen en la cuarta era son prácticas con luz, aromaterapias y la
transmisión de frecuencias energéticas. En la cuarta era, las prácticas tienen que
funcionar rápidamente y rendir beneficios con un mínimo de esfuerzo.

El aspecto positivo de la Era de Hierro es que el cambio es tan intenso que ninguna
estructura dura mucho. Los poderes económicos y políticos que parecen omnipotentes,
se fragmentan desde dentro, caen rápidamente y desaparecen. Los practicantes que se
esfuerzan en la cuarta era obtienen resultados con un mínimo de esfuerzo.

En la Era de Hierro en que estamos, todo programa de autodesarrollo, mantenimiento de


salud y de sanar tiene que tomar en cuenta la era en que vivimos. Para no desesperarse y
unirse a las filas de los enfadados, hay que tomar en cuenta el tremendo grado de
ignorancia y confusión que reside en todo lo que hacemos. Hay que tener en cuenta que
la mente está principalmente oscurecida y que lo que aparenta tener sentido está filtrado
por incontables factores de ignorancia. Para poder operar y desarrollarse con una mente
tranquila hay que tener muy claro que en esta era no sabemos cómo vivir.

EL GUÍA INTERNO

Tomando en cuenta la era en que vivimos, hay que ser capaz de fluir con los cambios y
trabajar con cualquier situación tal como es. En la era en que estamos hay que hacer
esfuerzo en descubrir que existe una conciencia superior al ego confuso e ignorante. En
la Era de Hierro la creencia que predomina es, “yo soy el ego. Yo soy el cuerpo físico”.

El programa completo de autodesarrollo lo administra el Guía Interno, quien suministra


todas las situaciones necesarias para lograrlo. Esto quiere decir, que aunque el ego no
entienda el porqué de una situación, eso no quiere decir que sea innecesaria. Todas las
situaciones que experimentamos son necesarias para nuestro desarrollo.

En los textos sagrados de la India que describen con gran detalle las condiciones de
cada una de las cuatro eras; se menciona que la Era de Hierro es la mejor era para
desarrollo acelerado y capacidad de logro. La tremenda resistencia a los cambios
positivos y el grado de ignorancia de esta era, permite desarrollar una personalidad y
capacidad de logro como no es posible en eras más estables y conscientes de vivir.
Quien logra desarrollar el corazón altruista en esta era, es capaz de asistir a incontables
seres a superar el dolor y el sufrimiento.

El practicante que persevera en la Era de Hierro logra administrar el tiempo y el


espacio. Cuando se sienta a practicar y calma la mente con mantras, y enfoca la
intención, su claridad mental y pureza de espíritu lo sintonizan a la Era de Plata o de
Oro. Las eras no son factores externos, son estados de conciencia que aprendemos a
controlar. Las cuatro eras se experimentan en el espacio mental, el mismo espacio
donde todo es posible.

La Era de Hierro, gradualmente, toca a su fin con el colapso del orden social,
económico y político. El caos de los años finales de la cuarta era cede el paso a una
nueva Era de Bronce, Plata y Dorada. Un nuevo ciclo de conciencia se inaugura, tal vez,
con seres humanos como protagonistas principales, u otros seres con mayor capacidad
de ser guardianes de la vida.

CÓMO AFRONTAR LOS


CONFLICTOS
En este artículo tratamos la naturaleza de los conflictos, la manera de reaccionar ante las
situaciones y los pasos para llevar a cabo cambios necesarios.

LA NATURALEZA DE LOS CONFLICTOS

La palabra “conflicto”, de la manera que se utiliza aquí, e independientemente del grado


de seriedad en el que se manifieste, abarca desde conflictos emocionales, conflictos de
relaciones, conflictos económicos, desastres, e incluso enfermedades.

Como todas las experiencias toman lugar en el espacio mental, en el momento en que
aparece un conflicto, se recibe un diagnóstico serio de una enfermedad o toman lugar
desastres que alteran el modo de vida, hay que tener una manera mental de afrontar la
situación. La secuencia que sigue nos entrena en cómo generar una estructura mental
de apoyo para afrontar los cambios que hay que llevar a cabo. En caso de
enfermedad, la secuencia se utiliza paralela a un tratamiento médico profesional.

Hay que tener muy claro que los desequilibrios comienzan en la mente. El primer paso
para afrontar una situación conflictiva (enfermedad, divorcio, ruina económica, pelea,
etc.;) es tener muy claro la naturaleza de los conflictos. Ordinariamente, se perciben los
conflictos como algo desagradable a rechazar y evitar. En realidad, los conflictos son
situaciones que demandan cambios radicales.

Los conflictos no vienen por sí solos, por accidente, castigo o por error. Los conflictos
los administra el Guía Interno, o conciencia superior, como instrumento para forzar
los cambios que son necesarios llevar a cabo en esa etapa de la vida.

Los conflictos son señales de que hay que llevar a cabo urgentemente cambios radicales.

El conflicto hace consciente un problema inconsciente, que está sin resolver desde hace
mucho tiempo y, que ya no se puede seguir ignorándolo.

El conflicto es un asunto de la familia entera, aunque tenga la apariencia de ser


personal.
La manera en que se manifiesta el conflicto tiene que ver con la historia de la familia y
los patrones energéticos por resolver.

La manera en que se interpreta y reacciona al conflicto está basado en el cúmulo de


hábitos y tendencias acumuladas en la historia de la familia.

Las maneras de reaccionar a los conflictos incluyen: sentimiento víctima, nublar la


conciencia para no sentirlo, distraerse con algo más potente, culpar a otros, encararlo a
medias dejando el conflicto sin resolver, encararlo de lleno y dispuesto a hacer lo que
haya que hacer, o ignorarlo por completo.

Si no se hace algo para resolver el conflicto, va a reaparecer con más intensidad en la


vida personal, o en la de nuestros descendientes. Los mismos conflictos se repiten
porque están sin resolver.

Los conflictos que continúan sin resolverse se manifiestan finalmente como


enfermedades serias, y de esta manera es imposible seguir ignorándolos.

La enfermedad es un mensaje urgente que nos dice que hay que hacer cambios radicales
en la manera en que estamos viviendo.

La enfermedad es un síntoma, como una alarma de fuego, no la causa del conflicto. Es


un gran error asumir que la causa de la enfermedad la sana un profesional médico. Un
profesional médico sólo puede aliviar el síntoma, pero no sanar la causa, que reside en
la mente y en la manera de vivir que se ha venido haciendo en la familia durante
demasiado tiempo.

El otro gran error con las enfermedades serias es querer sanarse para regresar al
pasado, sin cambiar nada en la manera de vivir. Los conflictos se manifiestan porque
hacen falta cambios radicales en la manera de vivir y relacionarse. Los conflictos
aparecen para forzar a dar pasos evolutivos como individuos, no para regresar a hacer lo
mismo y seguir estancado en actitudes y maneras de hacer las cosas que no tienen
futuro.

Los conflictos se manifiestan cuando tenemos todas las herramientas para resolverlos.
El que aparezca un conflicto es la señal de que tenemos todo lo necesario para
resolverlo, y que estamos en el buen momento para hacerlo.

El conflicto le aparece a la persona que tiene todas las capacidades para resolverlo, o en
el caso de los niños, para inspirar a los adultos a que lo lleven a cabo.

Resolver un conflicto creativamente genera una nueva personalidad, más flexible,


capaz y compasiva cuando se encuentra a otros atravesando por el mismo tipo de
conflicto.

Para resolver un conflicto creativamente hay que empezar enmarcando el conflicto


como una oportunidad de sanar patrones repetitivos en la familia, en vez de
percibirlos como inconveniencias, mala suerte o castigo.
El I Ching enseña en el hexagrama 3, que los conflictos son oportunidades para generar
nuevas estructuras. En el hexagrama 6 nos enseña que dentro del conflicto reside la
solución del conflicto, pero que para encontrar el punto de acuerdo que resuelve el
conflicto hay que hacer grandes esfuerzos.

Situaciones conflictivas son situaciones que dividen y fragmentan. Los puntos de


acuerdo mutuos son los factores que ayudan a resolver el conflicto creativamente.
Donde enfocamos en los conflictos determina si somos capaces de encontrar el punto o
puntos de acuerdo, o de seguir fomentando la discordia.

Culpar a otros impide resolver conflictos porque implica que uno no tiene nada que
cambiar, sólo el otro.

El I Ching, en el hexagrama 6, enseña que en conflictos serios es necesario contactar a


alguien sabio, que esté al margen del conflicto. Tal individuo es el Guía Interno. El que
uno no tenga la comunicación abierta con el Guía Interno es señal de que estamos en
conflicto interno con uno mismo. El conflicto externo es un reflejo consciente del
conflicto interno inconsciente.

Las situaciones conflictivas se manifiestan como oportunidades de sanar los patrones


repetitivos. Los conflictos que no se sanan en una generación, pasan a la próxima
generación y se intensifican al repetirse, hasta llegar al punto crítico de manifestarse
directamente como una enfermedad muy seria, desde temprana edad.

Obviamente, los conflictos varían en intensidad y duración: simples de resolver,


complejos que requieren esfuerzo sostenido, serios que requieren una nueva manera de
afrontar las cosas y graves que requieren total atención y cambios profundos.

Independientemente de la intensidad del conflicto, como aconseja el I Ching en el


hexagrama 6, hay que ponerlo en el centro dándole la máxima atención. Un conflicto
que aparenta ser simple no es menos importante que uno grave. Una pequeña chispa
puede prender fuego a un bosque gigantesco.

La dificultad del conflicto es una muestra del potencial de transformación que está
disponible y de la calidad de persona que uno es. “Mientras más habilidades
desarrollamos, más responsabilidades asumimos”. Un gran conflicto es un gran
desafío, pero para la historia de nuestra familia es una oportunidad de estructurarse a un
nuevo nivel de integridad. Esto sólo lo pueden llevar a cabo seres de extraordinario
calibre y buen corazón.

LA MANERA DE REACCIONAR A LAS SITUACIONES

Las situaciones se vuelven conflictivas y problemáticas porque las rechazamos. Las


situaciones en sí son neutrales, pero nuestra manera de reaccionar, rechazándolas, las
hace conflictivas.

Todo lo que se rechaza, se le exageran sus cualidades negativas.


El rechazar y exagerar lo negativo en las situaciones que encontramos en la vida es un
hábito de reaccionar, independiente de las situaciones.

El exagerar la seriedad de situaciones se manifiesta al creer que llega el final del mundo
con este problema. Esto va acompañado de una fuerte intensificación del egoísmo y la
mente de separación.

El exagerar la seriedad de situaciones se manifiesta como el querer que otros detengan


sus vidas y corran a prestar auxilio porque nuestro problema es el problema más
importante en el mundo. Si el mundo no se detiene a ayudarnos, se le suma a nuestra
interpretación defectuosa la frustración, la cólera, ira y agresividad hacia los que no nos
han prestado ayuda. La conclusión puede llevar al pesimismo de que vivimos en un
mundo cruel y despiadado.

El exagerar la seriedad de situaciones se manifiesta como el darle el máximo de


importancia a nuestra interpretación y manera de reaccionar, por encima de todo.

Los hábitos de reaccionar operan inconscientemente, no importa la situación que


sea.

Cada persona desarrolla una serie de hábitos al reaccionar. Algunos son inofensivos,
mientras otros son muy problemáticos. La manera de interpretar y reaccionar a las cosas
genera la visión de la vida que la persona tiene. Todo esto está basado en distorsiones,
unas tras otras, y asumimos que es una lectura correcta de la realidad en que vivimos.

La tendencia a rechazar situaciones está basada en la creencia inconsciente de que uno


puede controlarlo todo.

El querer controlarlo todo es un esfuerzo inútil que lleva a la frustración y


desesperación.

LOS 14 PASOS PARA LLEVAR A CABO CAMBIOS NECESARIOS

1. Mente clara, capaz de reconocer que hay una situación conflictiva. Si no se reconoce
que hay un problema, somos incapaces de hacer algo.

2. La motivación para llevar a cabo los cambios tiene dos aspectos: tener claro que el
cambio es necesario, y que somos capaces de llevarlo a cabo.

3. Tener claro que los cambios a lograr, en realidad, son para la familia entera. Todo
tiene una causa previa. Un conflicto que aparenta ser personal, si se investiga a fondo,
tiene una larga historia en la familia. El esfuerzo que se va a llevar a cabo es para que
nunca más esa manera de sufrir se manifieste en la familia.

4. Despejar la congestión mental y aclarar la mente desde el canal central de la mente


individual. Esto se logra con la práctica de la Secuencia Base.
5. Una vez que la mente está clara y espaciosa, establecer con claridad lo que
queremos. Esto no lo decide solamente el ego, esto se establece preguntando a la
conciencia superior que es el Guía Interno: “¿Cómo me sentiría yo en estado de
armonía en esta situación?”, o “¿cómo me sentiría yo al sanar la causa de este
desequilibrio?”.

La pregunta tiene que ver con el resultado final, que siempre es el sentirse de cierta
manera. Todo lo que hacemos es para cambiar la manera en que nos sentimos. Hay que
tener muy claro cómo quiere sentirse uno, como resultado del esfuerzo que se va a
llevar a cabo. La estrategia de práctica es comenzar con el resultado.

6. Utilizando las diferentes técnicas en el Árbol de las Prácticas para llevar a cabo los
cambios necesarios. Los cambios positivos que necesitamos no toman lugar por sí solos,
viviendo una vida ocupada, distraída y superficial. Independiente de la importancia que
le demos a las cosas, mientras no nos encaminemos en la vida para realizar el
propósito por el que estamos aquí, todo lo que hacemos es superficial y está
incompleto.

7. Aceptar la situación con la que hay que trabajar tal como es, sin rechazarla o
deseando que fuera diferente. Todo lo que se rechaza se refuerza y se exageran las
cualidades negativas que tiene. Aceptar no es rendirse pasivamente o abandonar el
esfuerzo. Aceptar es parar de potenciar lo que no se quiere.

8. Percibir la situación como necesaria en ese momento en la vida. Para que un


organismo se mantenga saludable tiene que crecer, expandirse y fluir con los cambios.
En el momento que se resiste a los cambios, se estanca, se debilita, decae, enferma y
muere. El impulso al crecimiento y expansión se acelera en periodos de crisis, cuando se
intensifica la conciencia. Cuando todo va bien, nos hacemos inconscientes y olvidadizos
del propósito por el que estamos aquí. Experimentamos la felicidad gracias al
sufrimiento, y desarrollamos la excelencia gracias a los desafíos.

9. Percibir la situación como el paso que el Guía Interno, quien administra todo el
programa de autodesarrollo, estima es imprescindible experimentar ahora para
evolucionar y madurar como individuos. El propósito de la vida tiene dos aspectos,
elevar nuestra conciencia y asistir a otros.

10. Hay que tener en cuenta que el problema aparece cuando se tienen todas las
herramientas para liberarlo. Hacerse conscientes de que a las prácticas, que uno ha
aprendido, les ha llegado el momento de ponerlas a prueba.

11. Tomar responsabilidad por la felicidad y bienestar propio, y superar la creencia de


no tener herramientas o recursos para cambiar las cosas. La creencia de que no tenemos
recursos para ser felices se manifiesta como mente víctima. Mientras no se transforme
ese hábito, siempre nos sentiremos inseguros y faltos de autoconfianza. Nuestras
creencias determinan cómo nos sentimos.

12. Practicar, aunque no se tengan ganas. Practicar porque hay que hacerlo. Si se
espera a practicar cuando se tengan ganas, el Guía Interno va a tener que forzar el
cambio con una crisis muy seria.
13. Practicar con la motivación de generar abundante experiencia para asistir a
otros a ser felices es la manera más potente y placentera de practicar. Cuando se
practica así, hay clara dirección de vida y uno se siente feliz, no importa la dificultad de
los desafíos que aparezcan.

14. Agradecimiento infinito a los maestros y practicantes que han abierto el


camino de cómo vivir, combinado con un sentimiento de inmensa gran fortuna al
encontrar un camino ancho de autodesarrollo a seguir.

FILOSOFÍA TAOÍSTA: EL I CHING Y


LA GENÉTICA MODERNA
En este artículo resumimos en qué consisten dichas homologías, para lo cual será
necesario describir brevemente tanto la estructura del ADN como la del I Ching.

“Lo que resulta sorprendente es que el ADN, la molécula central de la vida, y el I


Ching, uno de los libros de sabiduría por excelencia, presentan grandes homologías en
cuanto a su estructura (Gunther Stent, 1969; Martin Schönberger, 1979; Johnson Faa
Yan, 1991)”.

El objetivo de la primera parte de este artículo es resumir en qué consisten dichas


homologías, para lo cual será necesario describir brevemente tanto la estructura del
ADN como la del I Ching.

por Iñaki Martín Subero

En 1953, los científicos James Watson y Francis Crick determinaron la estructura del
ácido desoxirribonucleico (ADN), que representa el agente físico portador de la
herencia genética que se transmite de padres a hijos. A principios de la década de los 60,
la manera mediante la cual el ADN almacena información fue descodificada dando
lugar al código genético. Milenios antes del nacimiento de la genética molecular y la
ciencia moderna, un sabio legendario de la china prehistórica, llamado Fuhsi, desarrolló
un código basado en símbolos lineales para explicar las leyes que rigen la consciencia.

Lo que resulta sorprendente es que el ADN, la molécula central de la vida, y el I


Ching, uno de los libros de sabiduría por excelencia, presentan grandes homologías en
cuanto a su estructura (Gunther Stent, 1969; Martin Schönberger, 1979; Johnson Faa
Yan, 1991). El objetivo de la primera parte de este artículo es resumir en qué consisten
dichas homologías, para lo cual será necesario describir brevemente tanto la estructura
del ADN como del I Ching.

A pesar de la similitud estructural entre el ADN y el I Ching, hay un aspecto de gran


importancia que diferencia a ambos en cuanto a su dinámica de funcionamiento. La
literatura científica expone que el ADN es una molécula muy estable, apenas sujeta a
modificaciones, y por eso es la encargada de transmitir la información de padres a hijos
de manera fiable. Por otro lado, la esencia del I Ching es el concepto del cambio, de que
todo está en continuo movimiento, de hecho, es también conocido como “el Libro de las
Mutaciones” (Richard Wilhelm, 1977). Durante los últimos años, una nueva rama de la
genética llamada epigenética está revolucionando la forma de entender el
funcionamiento del ADN. La esencia de la epigenética, al contrario que la del ADN, es
el cambio, y de hecho aporta dinamismo a la información contenida en el ADN. Por lo
tanto, es posible que la epigenética represente un puente de unión entre el
funcionamiento del ADN y del I Ching. La segunda parte del artículo tratará sobre la
epigenética, y su relación con el I Ching y el concepto del karma.

1. PARALELISMOS ENTRE EL ADN Y EL I CHING: ESTRUCTURA,


COMPOSICIÓN Y FUNCIÓN DEL ADN

El ADN es el material hereditario presente en todos los seres vivos (con la excepción de
algunos tipos de virus) que se encargan de transmitir la información genética entre los
progenitores y su descendencia. El ADN se localiza en el núcleo de las células y está
formado por dos hebras compuestas de múltiples unidades encadenadas, llamadas
nucleótidos, que se enrollan entre sí formando una doble hélice (Figura 1A).

Figura 1

Estos nucleótidos se componen a su vez de tres compuestos químicos: una pentosa


llamada desoxirribosa, un grupo fosfato y una base nitrogenada. Los dos primeros
componentes se mantienen fijos mientras que las bases nitrogenadas son variables y se
encargan de almacenar la información del ADN. Existen dos tipos de bases nitrogendas,
las púricas y las pirimidínicas, que a su vez se dividen en dos subtipos en el ADN: la
adenina (A) y la guanina (G) son bases púricas, y la citosina (C) y la timina (T) son
pirimidínicas. Las dos hebras del ADN son complementarias, ya que la A de una de las
hebras se une siempre con la T de la hebra opuesta, y la G se une con la C. Cada par A-
T o G-C se denomina “par de bases”, y el apareamiento entre A y T tiene lugar
mediante dos enlaces químicos (llamados enlaces de hidrógeno), y entre G y C mediante
tres enlaces (Figura 1B). Así, las letras A, G, C y T, representan el abecedario del cual
se compone el lenguaje del ADN.

El ADN completo de tan solo una célula de nuestro cuerpo, también llamado genoma,
contiene unos 3 mil millones de letras, que servirían por ejemplo para llenar una
enciclopedia de 600 volúmenes de 1.000 páginas. Esta enciclopedia se replica en cada
división celular, de manera que cada célula hija tiene la misma dotación genética que la
célula madre. El ADN está altamente compactado en el núcleo celular (Figura 2), y se
distribuye en 46 cromosomas (22 pares de cromosomas autosómicos y 2 cromosomas
sexuales, llamados XX en mujeres y XY en hombres). Para hacernos una idea de su
grado de compactación, si estirásemos el ADN de tan solo una célula, mediría
aproximadamente 1.8 metros.

Pero ¿cuál es el significado de la enciclopedia del ADN? La secuencia del ADN


contiene unidades básicas con significado llamadas genes. Así, un gen constituye la
unidad física de la herencia y contiene la información necesaria para crear una proteína,
que lleva a cabo una determinada función celular.

Figura 2

Hoy día se considera que tenemos unos 20.000-24.000 genes, que representan la parte
codificante del genoma humano y constituyen aproximadamente el 2% del genoma
completo. Esto implica que el 98% restante no contiene genes o unidades básicas de
información. En la década de los 80, el término “ADN basura” se puso de moda para
designar ese alto porcentaje del genoma sin genes ni significado aparente, y que se
consideraba un producto de deshecho del proceso evolutivo. Durante los últimos años,
el ADN basura ha pasado a la historia como un término desafortunado, y se ha
reemplazado por el de ADN no codificante, es decir, un ADN que no codifica ninguna
proteína, pero que puede cumplir otras funciones. De hecho, los últimos
descubrimientos indican que el ADN no codificante está implicado en múltiples
funciones reguladoras y posiblemente en otras muchas funciones desconocidas hasta la
fecha (W. Watt. Gibbs, 2004a). El mecanismo molecular mediante el cual la
información de un gen es descifrada para dar lugar a una proteína se basa en varios
procesos celulares complejos que constituyen el dogma central de la genética molecular
(Figura 3).
Figura 3

El ADN se transcribe a ARNm (ácido ribonucleico mensajero), en el núcleo de la


célula. El ARNm tiene una secuencia idéntica a una de las dos hebras de ADN (llamada
positiva o sentido), pero en vez de timina contiene uracilo (U), y se compone por lo
tanto de A, U, G y C. Este ARNm transporta el mensaje del ADN desde el núcleo al
citoplasma de la célula, donde la secuencia de nucleótidos se traduce a través de un
proceso que incluye otro tipo de ARN, llamado ARNt (o de transferencia), y los
ribosomas (un complejo intracelular compuesto de proteínas ribosomales y ARN
ribosomal). En este proceso, tres nucleótidos del ARNm (llamados triplete o codón) se
emparejan con tres nucleótidos complementarios del ARNt (llamados anticodón). Cada
ARNt contiene un determinado codón y se asocia o bien, a un aminoácido concreto (o
unidad básica para sintetizar una proteína) o bien, a una señal terminación de la síntesis
proteica.

La clave de todo este proceso se encuentra en el código genético, que contiene la lista
de correspondencias entre codones y aminoácidos o señales de terminación. De esta
manera, la información del ARNm es leída linealmente por el ARNt dentro de un
ribosoma para crear una cadena de aminoácidos que darán lugar a una proteína
funcional, por ejemplo, una enzima. Los 4 tipos de nucleótidos se asocian en unidades
de tres en el proceso de descodificación, y por lo tanto existen 4x4x4 = 64
combinaciones (o codones) diferentes. El código genético presenta cierta redundancia,
ya que como las proteínas se componen de 20 tipos de aminoácidos distintos, hay
aminoácidos que son codificados por más de un codón.

Glosarios de términos genéticos en internet:

http://www.genome.gov/sglossary.cfm
http://www.geocities.com/CollegePark/DataMgr/7835/hglaes2n.html

El objetivo de esta descripción de los fundamentos de la genética es crear las bases para
una mejor comprensión de las homologías entre el ADN y el I Ching, cuya estructura
será brevemente descrita a continuación.
ESTRUCTURA BÁSICA DEL I CHING

El I Ching es quizás el texto clásico más relevante que la filosofía china ha legado a la
humanidad. El sistema de símbolos lineales del I Ching fue desarrollado por el
legendario Fuhsi y se considera que tuvo su origen hace unos 5.000 años en la China
prehistórica. La idea principal expuesta en el I Ching es el concepto del cambio, de que
la realidad está en constante movimiento. De hecho, sugiere maneras para relacionarse
con el cambio y fluir con él. Aunque el I Ching es convencionalmente utilizado como
oráculo para predecir el destino, representa además un libro de sabiduría y un manual
para la evolución de la consciencia.

El sistema expuesto en el I Ching está compuesto de 64 configuraciones diferentes de 6


líneas llamadas hexagramas, que representan diferentes situaciones vitales. Cada línea
puede ser yin (representada por línea partida) o yang (línea continua). Además, cada
línea yin o yang puede ser estable o móvil, lo que da lugar a los 4 tipos de líneas
posibles. Así, el lenguaje del I Ching se compone de 4 unidades: yin estable, yin móvil,
yang estable y yang móvil, que se representan respectivamente con los números rituales
8, 6, 7 y 9. La combinación de tres líneas yin o yang da lugar a 8 trigramas diferentes,
que representan 8 actitudes básicas para trabajar con las energías yin y yang.

Finalmente, la combinación de seis líneas, o dos trigramas, da lugar a cada uno de los
64 hexagramas posibles. Cada hexagrama tiene un nombre y texto asociado, y
representa una determinada situación. El método más aceptado para la lectura de los
hexagramas se basa en un análisis a varios niveles: del conjunto, de los trigramas
externos e internos, y de las líneas individuales, con especial énfasis en las líneas
móviles. El alcance del sistema descrito en el I Ching es ciertamente amplio y difícil de
clasificar. La aplicación más difundida del I Ching es su utilización como oráculo para
predecir el destino, tanto de asuntos mundanos como profundos. Sin embargo, a nivel
interno, el I Ching representa la base del trabajo energético que nutre las prácticas de
meditación taoísta. La meditación es su vez la base de muchas disciplinas de origen
chino, por ejemplo, del Chi Kung, del Tai Chi, el Feng Shui, el masaje, la acupuntura,
etc. Además, científicos modernos que han tenido acceso a la filosofía del I Ching han
descubierto paralelismos fascinantes entre el I Ching y las matemáticas, la física
moderna y la genética, lo cual sugiere que el I Ching tiene un carácter universal.
PARALELISMOS ENTRE ADN Y EL I CHING

Una vez expuestas la composición y estructura del ADN y del I Ching, resulta más
sencillo comprender las homologías entre ambos sistemas, que se resumen en la
siguiente tabla.

Tabla 1. Lista de homologías básicas entre el ADN y el I Ching. |ADN|I Ching| |El
ADN contiene la información necesaria para explicar la dinámica del funcionamiento
(metabolismo) celular.|El I Ching contiene la información necesaria para explicar la
dinámica de la consciencia.| |Basado en dos hebras, sentido (positiva) y anti sentido
(negativa).|Basado en dos líneas, yang (positiva) y yin (negativa).| |Se compone de dos
tipos de compuestos químicos que a su vez se dividen en dos subcompuestos danto
lugar a los 4 componentes básicos (nucleótidos) del ADN: A/G y T/C.|Se compone de
dos tipos de líneas, yin y yang, que a su vez pueden ser estables o móviles, lo que da
lugar a cuatro posibilidades: yang-estable/yang-móvil y yin-estable/yin-móvil.| |A, G, C
y T se unen en grupos de tres para formar codones (o tripletes), que contienen la
información necesaria para la síntesis de proteínas.|Las cuatro líneas posibles se unen en
grupos de tres para formar trigramas o actitudes.| |Los nucleótidos de una hebra se unen
con los de la hebra complementaria mediante dos o tres enlaces químicos, de manera
que un determinado triplete contiene 6, 7, 8 o 9 enlaces.|Los números rituales para los
cuatro tipos de líneas del I Ching son: 6 para yin cambiante, 7 para yang-estable, 8 para
yin-estable y 9 para yang-cambiante.| |Existen 64 combinaciones de tres nucleótidos
(codones).|Existen 64 hexagramas.||

El trabajo pionero de Martin Schönberger (1979) y más tarde de Johnson Faa Yan
(1991) sobre las homologías entre el ADN/código genético y el I Ching se basa
principalmente en el análisis de los digramas:

Estos dos estudios comparativos asignan uno de los 4 digramas a uno de los cuatro
nucleótidos, pero utilizan correspondencias diferentes:

Sin embargo, el método comúnmente aceptado por los investigadores del I Ching para
interpretar los hexagramas no se basa en los digramas sino principalmente en la lectura
de los trigramas y las líneas individuales. Esto crea una discrepancia entre el ADN y el I
Ching que Johnson F. Yan soluciona de manera poco ortodoxa y altamente especulativa
(como el mismo aclara en la p.59 de su libro). Este autor propone la lectura de los
digramas para entender el significado de un determinado hexagrama, y argumenta que
no es infrecuente encontrar textos de origen chino que interpretan el I Ching de una
manera similar.
Utilizando los métodos de transcripción de Schönberger y Yan, uno de los 64 codones
(es decir, una combinación de tres nucleótidos) equivale a uno de los 64 hexagramas
(visto como combinación de tres digramas). Ante la pregunta de con qué ejemplo se han
de ilustrar los dos métodos de transcripción en este artículo, el I Ching sugiere el
hexagrama 33 (Tun, la retirada). Curiosamente, este hexagrama corresponde según
Schönberger al codón UAA, que no codifica ningún aminoácido sino una señal de
terminación de la síntesis proteica, y según Yan al codón AGG, que codifica el
aminoácido Arginina. En este caso concreto, el método de transcripción de Schönberger
refleja una sincronía entre el significado celular de una señal de terminación –parada de
la actividad de síntesis de una proteína- y el periodo de parada de la actividad mundana
reflejado en el hexagrama 33, pero no así el método de Yan.

Esta sincronía representa un ejemplo de que el alcance del I Ching es universal, y que
podría ser aplicable también en la esfera del micro universo celular. Sin embargo, si se
estudian uno a uno los paralelismos hexagrama-codón según el método de Schönberger,
hay varias equivalencias con sentido, pero también muchas otras que no tienen lógica
aparente. Por un lado, esto podría indicar que el conocimiento actual de la dinámica
celular es limitado y, por otro lado, que el I Ching no se somete al estudio racional, y
tiene una profundidad más allá de la lógica. Aunque los trabajos de Schönberger y Yan
son ciertamente originales, el método deductivo racional juega una papel predominante
en el desarrollo de estos estudios. Es como si una vez descubiertas las homologías
iniciales en algún momento de lucidez, el entusiasmo y la inquietud intelectual se
resistiesen a aceptar que también pueden existir discrepancias, y buscasen formas
lógicas de encontrar una identidad al 100% en todos los aspectos y a todos los niveles.
Si se tienen en cuenta que el ADN y el código genético fueron descubiertos mediante el
método científico experimental (o ciencia externa) a mediados del siglo 20 y el I Ching
mediante la meditación profunda (o ciencia interna) hace miles de años, no es una
sorpresa que aparentemente también existan diferencias entre ambos. La estructura deI
Ching se podría considerar como el reflejo de una conciencia arquetípica anterior a la
vida física, que muestra el camino de la evolución. Según la ciencia de la evolución
física, hace aproximadamente 3,5 millones de años la tierra contenía un sopa primordial
de moléculas simples. Entonces, las moléculas comenzaron a organizarse, posiblemente
siguiendo el patrón o la idea arquetípica divina, para dar lugar a moléculas más
complejas que evolucionaron hasta crear la estructura del ADN, la molécula central de
la vida. Si se contempla este punto de vista, los paralelismos entre el I Ching y el ADN
dejan de ser una sorpresa, o una curiosidad, para convertirse en un reflejo del génesis
como un flujo de información entre el mundo sutil y el mundo físico.

2. LA EPIGENÉTICA, EL KARMA Y EL I CHING

LA EPIGENÉTICA DESDE UN PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO

Durante varias décadas de investigación biológica se ha considerado que la secuencia


del ADN era la única encargada de transmitir la herencia genética de padres a hijos. Sin
embargo, durante los últimos años, el descubrimiento de la epigenética está haciendo
reconsiderar este dogma científico, cambiando a su vez la forma en que los genetistas
piensan sobre los mecanismos de la herencia. El término “epigenética” significa
literalmente “por encima de la genética” y se utiliza hoy día para definir el conjunto de
modificaciones en el ADN que alteran la expresión génica sin alterar la secuencia del
ADN. En otras palabras, la epigenética explica cómo la información contenida en el
ADN, o su potencial, se manifiesta o se silencia.

El ADN no se encuentra desnudo en el núcleo de la célula, sino que se asocia con unas
proteínas llamadas histonas para formar una sustancia denominada cromatina. La
epigenética consiste en el conjunto de modificaciones químicas del ADN y de las
histonas, que alteran la estructura de la cromatina sin cambiar la secuencia de
nucleótidos. Así, la cromatina puede estar condensada como una maraña apretada de
hebras de ADN, o relajada, donde las hebras de ADN están sueltas. Existen varios tipos
de modificaciones conocidas hasta la fecha dependiendo del tipo de compuesto químico
que se une al ADN o a las histonas: la metilación tanto de ADN como de histonas, y la
acetilación, la fosforilación y la ubiquitinización de histonas. Estas modificaciones
tienen una gran influencia en la estructura de la cromatina y la expresión de los genes: si
la cromatina esta condensada, la maquinaria que favorece la expresión génica no tiene
acceso al ADN y por lo tanto la información no se manifiesta. En cambio, si la
cromatina está suelta, los genes se pueden expresar si el metabolismo celular así lo
requiere; en otras palabras, el potencial del ADN se puede expresar si es necesario
(Figura 4).

Figura 4. Esquema simplificado de la relación entre la estructura de la cromatina y la


expresión génica. Cuando la cromatina está condensada, la información del ADN no se
puede expresar. En cambio, cuando la cromatina está abierta, la información se expresa
en forma de ARNm y proteína.

En comparación con la secuencia del ADN, que se mantiene relativamente estable entre
generaciones, los cambios epigenéticos son muy dinámicos, y aportan fluidez a la
información contenida en el genoma. Descubrimientos recientes indican que los
patrones epigenéticos del genoma se modifican en respuesta a diversos factores, como
por ejemplo el envejecimiento, las infecciones virales y la dieta. En términos más
amplios, se podría decir que la epigenética explica la manera en la que nuestro genoma
responde ante factores internos (o metabólicos) y externos (o ambientales) y cómo los
integra.
Un aspecto importante de la epigenética, pero poco estudiado, es la posibilidad de que
algunas de las modificaciones epigenéticas que ocurren durante la vida de un individuo
también afecten a las células germinales (óvulos y espermatozoides), y por lo tanto sean
transmitidas a su descendencia. Además, se ha demostrado que los patrones
epigenéticos de un bebé en estado prenatal se ven modificados por la dieta y el
comportamiento maternos durante el embarazo.

El correcto funcionamiento de un organismo y de los diferentes órganos requiere un


equilibrio entre regiones del ADN que se expresan y regiones que se silencian. Cuando
este equilibrio se rompe y se mantiene de forma persistente, aumenta la probabilidad de
enfermedades como por ejemplo el cáncer. De hecho, las células cancerosas contienen
un ADN con un patrón epigenético alterado (el patrón más estudiado es la metilación),
que fomenta el crecimiento descontrolado de las células y da lugar a un tumor. También
existen enfermedades hereditarias en las que ciertos genes con patrones epigenéticos
alterados son la causa de las mismas (W. Watt. Gibbs, 2004b).

LA LEY DEL KARMA

La ley del karma se define como la ley de causa y efecto, y el karma como el resultado
de las acciones que realizamos. A su vez, es la ley de la interdependencia, de que todo
está relacionado. El karma positivo es el resultado de las acciones virtuosas, y el karma
negativo resulta de las acciones no virtuosas. Al ser el karma la suma de las acciones
positivas y negativas, la repetición de unas u otras hace que acumulemos karma en un
sentido o en el otro de la balanza. El karma acumulado moldea la forma en la que
percibimos e interpretamos la realidad, y de alguna manera traza los límites de lo que
somos actualmente.

Hay dos tipos de acciones, o factores, que llevan a la acumulación de karma. El primero
es la actividad del espíritu, como el pensamiento y la intención, y el segundo es la
actividad física o verbal.

A veces se interpreta la ley del karma como una ley determinista que lleva a una
aceptación pasiva de nuestro destino. Sin embargo, la teoría del karma no es en absoluto
determinista, sino mucho más dinámica. De hecho, por negativos que nuestros actos
hayan sido en el pasado, siempre existe la posibilidad de invertir los polos con acciones
virtuosas. Por lo tanto, la teoría del karma implica los conceptos de posibilidad y
responsabilidad; posibilidad porque los actos positivos tienen la virtud de compensar los
patrones kármicos negativos y crear un karma positivo, y responsabilidad en nuestros
pensamientos y actos pues estos tendrán un efecto acorde a la naturaleza de los mismos.

Si nuestras acciones crean karma, estas deben dejar huellas en algún lugar. Según el
sistema budista, las acciones se almacenan en la conciencia arquetípica (en sánscrito
Alaya-Vijnana). Así, el término Alaya-Vijnana se define como la conciencia primigenea
donde se depositan todas las huellas kármicas y de donde parten los impulsos mentales
(Lama Karta, 1997).

RELACIÓN ENTRE LA EPIGENÉTICA, LA LEY DEL KARMA Y EL I CHING

El I Ching está impregnado de la ley de causa y efecto. De hecho, el texto asociado a


cada hexagrama indica cual sería el efecto de una acción concreta en un determinado
momento. Desde este punto de vista, se puede considerar al I Ching como una guía
precisa para generar acciones virtuosas, y con ellas, un buen karma que ilumine el
camino hacia el desarrollo espiritual.
La genética afirma que la secuencia del ADN y su patrón epigenético contienen nuestra
esencia, y, por lo tanto, la información que moldea la forma y funcionamiento de
nuestro cuerpo, y a su vez genera pensamientos y emociones. Según los nuevos
descubrimientos, la epigenética explica cómo nos relacionamos con nuestro entorno a
nivel molecular, y cómo nuestras experiencias vitales tienen a su vez un efecto en
nuestro material genético (Figura 5). Se podría decir que el resultado de nuestras
acciones se acumula en nuestro ADN, que es a su vez la estructura física de donde
surgen nuestros pensamientos, emociones y actos. Así, los cambios epigenéticos afectan
la expresión génica en nuestras células (p.ej., neurotransmisores en el cerebro y
hormonas en los órganos endocrinos) y, por lo tanto, la forma en la que interpretamos
las nuevas situaciones a las que nos enfrentamos. Por así decirlo, modifican el color del
cristal a través del cual observamos la realidad.

En la primera parte del artículo se han delineado las homologías entre la estructura del
ADN y el I Ching. Si se considera ahora la ley del karma, se podría decir que el ADN
representa la expresión física de la conciencia arquetípica o Alaya-Vijnana, pues, de
hecho, es en el ADN donde se guardan nuestras experiencias en forma de cambios
epigenéticos. Entonces, la epigenética podría representar una explicación científica del
funcionamiento del I Ching y de la ley del karma.
Desde este marco conceptual, es posible que los pensamientos, emociones y actos
virtuosos creen un patrón epigenético en el ADN asociado a un karma positivo y, por lo
tanto, favorezcan la manifestación de nuestra naturaleza original. Por otro lado, las
acciones no virtuosas podrían generar patrones epigenéticos asociados a un karma
negativo que nos lleven al estancamiento y a la enfermedad.

Figura 5. Esquema simplificado sobre el posible efecto de nuestras acciones en el patrón


epigenético del ADN. El patrón epigenético y el karma se modifican con pensamientos,
emociones y actos, creando un nuevo patrón epigenético-karma acorde a la naturaleza
de los mismos. Esto modifica la estructura del ADN para producir un cambio en la
expresión génica y la síntesis de proteínas.

Como se ha explicado anteriormente, la ciencia ha demostrado que factores externos


como la dieta modifican el patrón epigenético del ADN. El hexagrama 27 (“Las
comisuras de la boca”) nos indica cuál es la actitud correcta frente a la nutrición. En
términos más amplios, nutrición es todo lo que entra en nuestro ser, ya sea alimento
físico, emocional o mental. Este hexagrama nos indica que prestemos atención a las
influencias externas, y que desarrollemos estabilidad y una alta dosis de flexibilidad
para asimilar el alimento de manera adecuada. Quizás, el I Ching nos esté indicando el
modo correcto de relacionarnos con el medio externo y así crear un patrón epigenético
en el ADN que favorezca la armonía celular (o física), emocional y mental.

Es posible que los cambios epigenéticos que adquirimos de nuestros ancestros y los que
acumulamos durante la vida se transmitan a nuestra descendencia, lo cual podría
representar una explicación del karma familiar. Así, podría ocurrir que las acciones y
vivencias importantes de los antepasados crearan una huella epigénetica en ciertas
regiones del ADN de las células germinales, que predispusiese a los descendientes a
tener vivencias similares. Aunque hayamos heredado un karma negativo, el propio
dinamismo de la ley del karma implica que existen posibilidades de compensarlo con
acciones virtuosas. El hexagrama 18 del I Ching (Ku, “El trabajo en lo echado a
perder”) presenta una guía para limpiar el karma ancestral negativo. Este hexagrama
implica que el practicante ha de profundizar en la historia familiar con estabilidad física,
emocional y espiritual, que internamente ha de tener actitud positiva y alegría que se
derivan de saber que el cambio es posible y, por último, energía creativa para hallar la
forma de compensar el desequilibrio heredado y crear un nuevo precedente.

El descubrimiento de la epigenética hace que la luz de la ciencia externa comience a


reconocer lo que las filosofías orientales han estudiado desde hace siglos, la ley de
causa y efecto. Como su excelencia el Dalai Lama ha afirmado en varias ocasiones, si la
ciencia moderna demuestra que alguno de los principios del budismo no es cierto,
entonces el budismo tendrá que cambiar consecuentemente. Hasta la fecha, lejos de
demostrar que los conocimientos obtenidos mediante la ciencia interna son
equivocados, los descubrimientos científicos los van confirmando lentamente. Quizás,
este vínculo que se está estableciendo entre ciencia y espiritualidad anuncie la aparición
de una ciencia integral, que englobe los métodos de experimentación interna y externa
para una mejor y más profunda comprensión de la realidad.

Iñaki Martín Subero

Institute of Human Genetics

LOS CUERPOS SUTILES


En un programa de autodesarrollo o de sanar algo especifico hay que incluir los
aspectos sutiles del organismo, como las emociones y la mente.

Para estructurar y llevar a cabo un programa de autodesarrollo, es esencial tener una


noción de la anatomía sutil del organismo. Los libros de anatomía solo describen el
cuerpo físico, y prácticamente nada de los aspectos sutiles, como las emociones o los
pensamientos. En un programa de autodesarrollo o de sanar algo especifico hay que
incluir los aspectos sutiles del organismo, como las emociones y la mente. La
persona que se adentra por las sendas del desarrollo personal toma en cuenta la
dimensión física y la dimensión sutil. Absolutamente todo lo que se manifiesta a nivel
físico comenzó a nivel sutil, como una idea, un deseo, una emoción, una decisión o un
gesto. La dimensión física manifiesta lo que comienza a nivel sutil.

El lenguaje que utilizamos está condicionado por la dimensión física. Cuando hablamos
de “cuerpos sutiles” hay que tener en cuenta que no tienen realidad física. La creencia
de que, si algo no es físico y no se puede comprobar en un laboratorio, no existe y se
descarta, es solo una creencia, no una realidad. Los pensamientos, sentimientos y
emociones no tienen realidad física, pero no se puede negar que existan.

LOS 8 CUERPOS

1. Cuerpo físico: El primer cuerpo es el más familiarizado con el que estamos. El


cuerpo físico es el vehículo para que la conciencia pueda operar en la dimensión física
de tiempo y espacio. Como todo en la dimensión física, el cuerpo físico cambia con el
tiempo. Durante la primera mitad de la vida, el cuerpo físico crece y se expande, y en la
segunda mitad de la vida, decae, se debilita y fallece.

El cuerpo físico tiene el nivel vibratorio más denso de todos los cuerpos

En la era materialista en que vivimos, una gran parte de la humanidad asume que somos
el cuerpo físico, y cuando éste muere todo se acaba.

Para un mantenimiento de la buena salud, el cuerpo físico hay que ejercitarlo


diariamente.

2. Cuerpo energético: El segundo cuerpo sutil o capa vibratoria, es el cuerpo


energético que sustenta al cuerpo físico. Éste es el sistema de meridianos utilizado en
acupuntura. El cuerpo físico no tiene energía propia y necesita el suministro que aporta
el cuerpo energético por el sistema de meridianos de energía.

Las fuentes de energía de este cuerpo provienen de varias fuentes:

1. De la Esencia Jing, la energía heredada de la familia.

2. De la respiración.

3. De los alimentos que consumimos.

4. De la tierra.

5. Del cielo, como luz del sol y de las estrellas.

6. De otras personas.

Para un mantenimiento de la buena salud, el cuerpo energético necesita buena


circulación con la Órbita Microcósmica o las otras prácticas con el sistema de
meridianos de energía. El cuerpo energético disminuye su circulación o se bloquea por
emociones negativas fuertes, como traumas, pensamientos obsesivos, decisiones de
cerrar el corazón y odiar, alimentación de mala calidad, ondas electromagnéticas,
infecciones o ataques psíquicos.

3. Cuerpo emocional: Es el nivel vibratorio en el que se experimentan las sensaciones,


los sentimientos, las emociones y las relaciones con otros seres. Las emociones son
formas de energía que deben fluir libremente. El cuerpo emocional se congestiona por
agarrar situaciones conflictivas y no dejarlas pasar. Experiencias que tomaron lugar en
la infancia y que años después todavía afectan a la persona se deben por aferrarse a esas
emociones y reforzarlas con sentimientos de ser víctima, de odio y rechazo. Una
persona puede tener una congestión emocional severa que no le permite vivir en el
presente. La persona vive atrapada en el pasado, invirtiendo energía en agarrar algo que
debió dejar pasar años atrás. Innumerables terapias se han creado para soltar
simplemente las cosas, dejándolas fluir. Las energías que se invierten para aferrarse a
algo desagradable no están disponibles para fomentar la felicidad.

La causa de numerosas enfermedades reside en emociones estancadas. Los sueños que


vienen del cuerpo emocional están repletos de situaciones emocionales, sin resolver. En
casos extremos se pueden manifestar como pesadillas.

En el Árbol de las Prácticas del I Ching Dao se fomentan el fluir emocional con
numerosas prácticas, como los Seis Sonidos Curativos, Abrir la Comunicación con el
Guía Interno, Sanar la Línea Ancestral, Armonizar los Cinco Elementos, La Práctica del
Perdón y el Autoperdón, etc.

La mayor parte del esfuerzo que se invierte en un programa de autodesarrollo es para


sanar las emociones estancadas y actitudes que limitan.

El cuerpo emocional evoluciona cuando se abre el corazón incondicionalmente,


generando beneficios en el mundo.

4. Cuerpo mental: Esta es la capa vibratoria que tiene que ver con ideas, creencias,
valores, imágenes, memorias, metas, como uno se percibe y percibe a otros, etc. Esta
capa vibratoria, al igual que las anteriores, necesita fluir y despejarse. Al igual que con
el cuerpo emocional, la persona se aferra a ideas, creencias, prejuicios, hábitos o
adicciones.

El cuerpo mental es como un jardín en el que se puede cultivar pensamientos de alta


conciencia o ideas terribles, que causan destrucción y sufrimiento.

Cuando el cuerpo emocional está congestionado por traumas o experiencias dolorosas,


la persona para poder operar con un grado de aparente “normalidad”, se refugia en el
mental, desarrollando un intelecto que lo separa de las emociones. La persona
“mentalizada”, siente poco o nada, suprime los sentimientos y emociones, y con eso
genera una presión psíquica que puede terminar en una crisis severa. Para suprimir las
emociones hay que cerrar el corazón y reforzar el cuerpo mental. En ese estado es
posible justificar mentalmente todo tipo de crueldades y abusos a otros. “Obedecía
órdenes” es la frase que acompaña el cerrar el corazón y hacer barbaridades.

Cuando el cuerpo mental está congestionado, la persona tiene dificultades para hacer
decisiones o establecer metas y lograrlas. Esto se debe a que el cuerpo mental hay que
purificarlo diariamente de los factores que han ocupado los pensamientos. Hay
numerosas prácticas para descongestionar el cuerpo mental, como la Respiración
Espinal, los Sonidos Curativos y La Secuencia Base. Las practicas de purificación
mental las complementa el estar muy atento a la calidad de pensamientos, ideas e
imágenes a la que nos exponemos. Los entretenimientos que siguen tramas de violencia,
crueldad o terror, deterioran el cuerpo mental.

La congestión mental es epidémica entre las personas adictas a las redes sociales,
videojuegos o a navegar por horas en internet. Se genera alto estrés cuando a nivel
mental la cantidad de cosas por hacer sobrepasa, día tras día, la capacidad de
terminarlas.

El cuerpo mental se congestiona con las preocupaciones, la ansiedad, con demasiadas


cosas que hacer, y con mucha información no digerida. La congestión mental se
manifiesta como fatiga mental y confusión. La Secuencia Base se encarga de purificar
rápidamente el espacio mental.

5. Cuerpo psíquico: Este nivel vibratorio tiene que ver con percibir más allá de las
apariencias y los límites de los cinco sentidos. El cuerpo psíquico se experimenta como
intuición, corazonadas, visiones y conocimientos más allá del rango normal de
pensamientos y creencias.

El quinto cuerpo sutil nos ayuda a contactar la esencia detrás de las apariencias, y a
encontrar unidad dentro de la multiplicidad. A través del cuerpo psíquico podemos
encontrar las causas ocultas de una enfermedad, dónde ir y qué hacer para recuperar el
equilibrio.

Los sueños que vienen del cuerpo psíquico pueden dar indicios de situaciones que no
son lo que el ego asume que son. El cuerpo psíquico puede presentar un lado oculto de
algo o alguien que el ego no ha tomado en cuenta.

El cuerpo psíquico se activa por 81 puntos que hay en el paladar, y se manifiestan por el
punto entre las cejas. En los sueños, el cuerpo psíquico se puede manifestar también
como lucidez, en la que el sueño se reconoce como una proyección mental, en vez de
una realidad física.

6. Cuerpo causal: Este es el nivel vibratorio en que todas las situaciones que están en
proceso de manifestarse están archivadas. El cuerpo causal opera con el principio de
acción y reacción. Toda acción genera una reacción, que se manifestará inevitablemente
en el tiempo. En algunos sistemas, al cuerpo causal se le llama, “cuerpo kármico”.

El causal abarca todo tipo de situaciones en proceso de reaccionar. Esto abarca desde
situaciones positivas, a negativas o neutras. Al igual que todos los cuerpos mencionados
hasta ahora, el causal abarca más allá del individuo, a la familia, la nación, el género y
forma humana. El causal tiene la memoria de toda la trayectoria evolutiva del ser
humano y su relación con la Tierra.

La información en el causal no decae con el tiempo o desaparece cuando el cuerpo


físico muere. Los seres encarnan porque hay situaciones pendientes de manifestarse, y
es el ser el único responsable de experimentarlas. Somos los propietarios de nuestros
karmas. La idea de que un gran gurú “quita karmas” es una idea muy atractiva, que no
tiene detrás ninguna consistencia. Como se dice en la India, “ni Shiva puede interferir
con la ley de karma”. Hay situaciones en el cuerpo causal listas para manifestarse
durante el día, otras lo harán en semanas, meses o años venideros, mientras que otras, lo
harán en las próximas encarnaciones.

Todas las decisiones que hacemos tienen un efecto en el cuerpo causal. La fuerza con
que se manifiesta algo pendiente de experimentar se puede modificar. Los karmas
negativos se suavizan con actos positivos, y karmas positivos se deterioran con actos
negativos. Las personas poderosas generan consecuencias poderosas. El practicante, que
genera poderes es sumamente cuidadoso con los pensamientos y decisiones que hace.

En todos los grandes sistemas de autodesarrollo, las enseñanzas se transmiten solo


cuando la persona ha realizado un número específico de actos positivos. Esto se hace
para generar un fondo de reacción positiva que permita a la persona abrir el potencial de
las enseñanzas que recibe. Ningún maestro quiere perder tiempo con un estudiante que
va a abandonar las prácticas, o peor aún, criticarlas. El encontrar prácticas valiosas y
maestros competentes ocurre gracias a innumerables factores kármicos que coinciden al
mismo tiempo. La persona que no reconoce lo valioso que ha encontrado y desperdicia
el fenomenal buen momento, como dice el I Ching en el hexagrama 28, “tiene que
esperar 10.000 años”. Reconocer lo valioso se logra con la visión penetrante del cuerpo
psíquico.

Todo practicante que quiere progresar rápidamente tiene que desarrollar un extenso
programa altruista paralelo a las prácticas internas que lleva a cabo. Para que las
prácticas abran su máximo potencial hace falta un amplio fondo de reacción positiva.

Todo tratamiento médico que se siga, todo medicamento que se tome, y toda
practica interna que se haga, tienen una cosa en común, que requieren abundante
energía de reacción positiva para rendir el efecto deseado. Si el fondo de reacción
negativa es superior al de reacción positiva, los mejores tratamientos y prácticas no son
capaces de generar cambios profundos, sino al contrario, pueden generar reacciones
desagradables.

Para sanar cualquier enfermedad hay que tener un fondo de reacción positiva. Las
terapias, los medicamentos que tomemos, o los ejercicio que hacemos no funciona
mecánicamente, si no, todo el mundo tendría los mismos resultados. Cualquier cosa que
hagamos incluyendo el tratamiento médico funciona porque hay un fondo de reacción
positiva.

Todo lo valioso que hacemos en la vida requiere abundante reacción positiva para que
se logre. Las condiciones propicias no dependen de otros. Nuestra felicidad y buena
salud dependen de lo que hacemos en la vida y de cómo nos relacionamos con todos.

7. Cuerpo de individualidad: Este nivel vibratorio se desarrolla llevando a cabo el


programa de autodesarrollo que vinimos a cumplir en este mundo. Se le llama “cuerpo
de individualidad” porque en el círculo de autodesarrollo, la individualidad se logra
realizando nuestra verdadera esencia de Mente Original, lo que se llama “la
iluminación”. La individualidad en las prácticas nada tiene que ver con inflar el ego y
sentirse superior a otros.
El cuerpo de individualidad es la suma total de desarrollo espiritual que la persona ha
logrado. No se abre el potencial del séptimo cuerpo mientras la personalidad está
atrapada en las emociones negativas y conflictos internos. El cuerpo de individualidad
es como un santuario que solo se ilumina si las salas, para llegar a é,l están despejadas.

El I Ching es el manual para desarrollar el cuerpo de individualidad. En el I Ching, “la


persona superior” o “noble” es quien ya está encaminado en la vida abriendo el
potencial del cuerpo de individualidad. Este nivel no se abre con bendiciones o ruegos,
este nivel se abre abriendo el corazón al amor incondicional que genera beneficios en el
mundo y contacta a todos los seres, independiente de su forma, desde la chispa divina,
en el centro del pecho.

8. Mente Original: El octavo y último nivel vibratorio es el de nuestra verdadera


naturaleza, y el de la naturaleza de todos los seres de la creación.

Mente Original es el modelo de perfección absoluta, de donde emana cada parte de


nuestro cuerpo y de la creación. Cada célula, cada órgano, cada hueso, viene de un
modelo de la perfección. La enfermedad aparece a nivel físico cuando ese modelo es
interferido por las decisiones que hacemos y las cosas que agarramos como si fuesen
joyas preciosas.

En todo programa de sanación tiene que haber una referencia de salud absoluta. Una
salud perfecta no es un concepto abstracto, basado en ideas, es nuestra verdadera
esencia. Con frecuencia se asume que la salud viene de afuera, en un frasco de
medicinas o de las manos de un sanador. El modelo de la perfección es la referencia
básica que facilita todo programa de sanar.

La “iluminación” consiste, simplemente, en despejar las nubes de ignorancia que


ocultan el sol de nuestra verdadera naturaleza. A medida que el practicante va abriendo
el potencial del cuerpo de individualidad, comienza a experimentar las capas iniciales
de Mente Original. En el nivel más primario, Mente Original es silencio, calma y
tranquilidad. Más profundamente, se experimenta como satisfacción y bienestar que
viene desde dentro, independientemente de lo que pase en el mundo. A medida que el
cuerpo emocional y mental se purifican, Mente Original se experimenta como gozo,
claridad e infinita amistad compasiva con todos los seres. “Éxtasis” es la palabra hasta
donde el vocabulario descriptivo alcanza, comunicando algo que va más allá de las
palabras.

En un programa de autodesarrollo o de sanación, los ocho cuerpos sutiles nos ayudan a


diseñar el programa de prácticas cotidianas:

1. Cuerpo físico: se hace diariamente ejercicios de movimientos y estiramientos:


qigong, tai chi, yoga, etc.

2. Cuerpo energético: se circula diariamente la Órbita Microcósmica y las otras técnicas


de circulación de energía en el Árbol de las Prácticas.

3. Cuerpo emocional: se hacen los Sonidos Curativos, Abrir Comunicación con el Guía
Interno, Sanar la Línea Ancestral, Armonizar los Cinco Elementos, Tonglen, Toques
EFT, desintoxicar los órganos vitales.
4. Cuerpo mental: se hace diariamente la Secuencia Base y se medita enfocado en la
caldera.

5. Cuerpo psíquico: se percibe a otras personas en su esencia, con las esferas de colores,
mantras, chispa divina y la imagen de Mente Original.

6. Cuerpo causal: se lleva a cabo un programa diario de acción altruista, que empieza
con pensamientos y sentimientos positivos y se materializa con acción positiva.

7. Cuerpo de individualidad: vida interna con prácticas diarias de autodesarrollo que nos
alinean con el propósito de vida.

8. Mente Original: se contacta diariamente, cada vez que se hace la Sonrisa Interior, y al
comienzo y al final de cualquier práctica interna o externa.

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