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Cuida de Ti Mismo

El libro trata sobre el cuidado que debe tener un líder cristiano de su vida espiritual, familiar, laboral, emocional y relacional de acuerdo a los principios bíblicos. Los autores abordan estas áreas a través de diez capítulos, dando estrategias y consejos para cada una.

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Cuida de Ti Mismo

El libro trata sobre el cuidado que debe tener un líder cristiano de su vida espiritual, familiar, laboral, emocional y relacional de acuerdo a los principios bíblicos. Los autores abordan estas áreas a través de diez capítulos, dando estrategias y consejos para cada una.

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Martínez, Ester & Bracier, Eduardo. Y tú, cuida de ti mismo.

Barcelona: Publicaciones
Andamio, 2011.

Ester Martínez y Eduardo Bracier, viven en Tarragona – Salau, España, son esposos, pastores de
una iglesia más de 45 años; tienen un hijo y dos nietos. Eduardo de profesión es periodista y
licenciado en publicidad, mientras que Ester su esposa es profesional en psicología. Los dos son
escritores y conferencistas. El pastor Eduardo ha sido Director de Juventud para Cristo.

¿Cuál es el tema principal del libro?

El cuidado que debe tener un líder cristiano de si mismo, comprendiendo su vida espiritual,
familiar, laboral, emocional - psicológica, cognitiva y relacional, de acuerdo a los principios
bíblicos.

Desarrollo del tema.

Los autores abordan a través de diez áreas en la vida de un líder cristiano, el cuidado que este
debe tener a la luz de las escrituras, considerando como el ejemplo a seguir de líder que cuidaba
de sí mismo al Señor Jesucristo; pero también a la luz de las problemáticas contemporáneas que
afronta un siervo de Dios, y para las cuales los autores brindan estrategias, respuestas, y hasta
instrucciones de alimentación al lector – líder. Las áreas abordadas por los autores, de las cuales
este debe tener cuidado son: su familia, su salud, sus actitudes, su agenda, sus aspectos
cognitivos, sus relaciones interpersonales, su autoestima, su equipo de trabajo, su vida laboral y
cierra con el cuidado de la relación con el Señor, que debe tener el líder. Para cada uno de estos
aspectos, los autores dedican un capítulo en su obra, y cierran cada uno de ellos con unas
preguntas de reflexión y desafíos, que invitan al cambio para el cuidado de cada área de la vida
del líder cristiano.

Un breve resumen del libro.

En el capitulo uno: Cuida tu familia, los autores enfatizan en el cuidado que debe tener un líder
de su familia, la cual es su principal y personal responsabilidad, y de la cual tendrá que dar
cuentas a Dios. Para ello enfatizan en la importancia de establecer relaciones de amor y respeto
con los hijos y el conyugue. Lo anterior, considerando lo vulnerable que se hace la familia del
líder ante los ataques del enemigo y en el ministerio al no separarse lo familiar de lo ministerial.

Considerando a la luz de la escritura en 1 Timoteo 3:2-7, en cuanto el testimonio de un líder en


su hogar, para que pueda cuidar a su vez de la iglesia, se plantea la importancia de dedicar
tiempo a los hijos, estableciendo en la agenda que ellos son prioridad, mostrándoles un interés
genuino por sus vidas y asuntos, amándolos a través de expresiones de afecto, disciplinándolos
de manera adecuada y estando para ellos. Pero a su vez, los autores señalan que el líder debe dar
a su familia testimonio de su amor y búsqueda de Dios, trabajar en equipo con su conyugue -
ayuda idónea-, servir a Dios con alegría para no ser tropiezo en la fe de sus hijos.

Establecen dos tipos de fuentes de problemas para los hijos y el conyugue del líder: problemas de
origen interno: en cuanto a la integridad del líder, en donde el desafío que afronta es ser
testimonio de santidad, amabilidad y amor en su hogar – su primera iglesia-; y en cuanto a su
identidad en el liderazgo, como siervo de Dios. De otro lado, los problemas de origen externo
son: el desgaste que genera trabajar con personas y no poner limites en dichas relaciones, el trato
que dan los miembros de la iglesia a la familia del líder -en ocasiones siendo muy críticos y
teniendo muy altas expectativas del conyugue e hijos del líder, lo cual puede llegar a causar
dolor y resentimiento-. Ante estas problemáticas, las cuales los autores instan al lector, sean
identificadas oportunamente, cierran indicando la necesidad que tiene un líder de pedir a Dios
sabiduría para cuidar y cumplir su voluntad en su familia, pero también para ministrar a los que
Él le ha concedido como preciosa herencia.

En el capítulo dos: Cuida tu salud, los autores abordan el cuidado que debe tener el líder de su
cuerpo, considerando que este es la morada terrestre, templo del Espíritu Santo, que le permite
comunicarse y servir a otros; indicando que dicho cuidado es abordado en el Antiguo
Testamento, pero también en el Nuevo Testamento. Para esto, indican que el líder debe ser
disciplinado en cuanto a su alimentación -hidratación, consumir alimentos antioxidantes, de ser
posible consumir alimentos orgánicos, y equilibrar el consumo de carbohidratos, proteínas y
grasas-, tiempo de descanso – entre 6 y 8 horas diarias- y hacer ejercicio – 30 minutos por lo
menos, cinco días de la semana-, respetar el día de descanso; lo anterior, en pro de prevenir o
mitigar factores de riesgo debido al trabajo con personas que puede generar altos niveles de
estrés, como colesterol elevado, hipertensión.

Los autores cierran este capítulo, mencionando frutas, verduras y hortalizas, grasas, infusiones,
vitaminas y minerales que se deben consumir, enfatizando sus beneficios y modo adecuado de
consumirlos.

En el capitulo tres: Cuida tus actitudes para no desanimarte. Indican en primer lugar, la
necesidad del líder de cuidar su vida emocional y espiritual, para poder afrontar las dificultades
del liderazgo, para no caer en el narcisismo – fantasías personales, sentimientos de grandeza,
vivir para sí mismo-. Para ello, sugieren prestar atención a la manera de percibir los
acontecimientos, las cuales influyen en las actitudes y reacciones buenas o malas que se tengan;
por tanto, el líder debe recordar el vivir con gozo y en paz a pesar de las circunstancias. Además,
debe cuidar sus pensamientos para controlar las emociones, llevándolos cautivos a la obediencia
a Cristo; también aprender a discutir de forma constructiva consigo mismo y con otros, manejar
la incertidumbre sin preocupación, viendo el lado bueno de las cosas que le ocurren,
considerando que el Señor tiene planes de bien y no de mal para sus hijos y que todo lo que
ocurre esta sometido a su soberanía.

Debido a las situaciones a las que está expuesto el líder, los altos niveles de estrés que puede
llegar a tener, los autores presentan los tipos de depresión que se han identificado y algunos de
sus síntomas; ante los cuales se debe estar atento, pues puede la persona llegar a requerir
vigilancia medica y un cuidado que va más allá de lo espiritual. Pero a su vez, desafían al lector
que pueda afrontar situaciones de tristeza o depresión, a tener un cambio de actitud hacia Dios,
recibiendo la gracia de Dios y su amor para afrontar las situaciones difíciles; y un cambio hacia
uno mismo, descansando en la soberanía de Dios, viendo el sufrimiento como un agente
liberador que da fruto apacible y de justicia como lo enseñan las escrituras, que ayudan a crecer y
ver la vida con esperanza.

En el capitulo cuatro: Cuida tu agenda para no padecer estrés. Considerando el estrés como la
respuesta del cuerpo ante las demandas que se le hacen, los autores indican tres factores
principales que pueden desencadenar estrés y que deben ser objeto de revisión diaria por parte
del líder: lo cultural (ambiental), biológico y psicológico. Lo anterior, ya que el estrés puede
generar irritabilidad, falta de paciencia, perdida de la ilusión, llegar a sentir que el ministerio es
una carga, no disfrutar lo que se hace.

Para evitar padecer de altos niveles de estrés, los autores exponen como el Señor Jesucristo
dedicaba tiempo a algo concreto, sin pretender ser multitareas aun cuando la demanda de las
personas era tan grande, A partir de su vida se puede sustraer la importancia de planificar, de
detectar asuntos estresantes para abordarlos oportuna y adecuadamente, realizar cambios
abandonando la necesidad de tener el control y el miedo a la vulnerabilidad, trabajar para Dios –
y no para el hombre- pues el si tiene una percepción correcta y justa de lo que sus siervos hacen;
además, aprender a afrontar los retos, identificando los hechos estresantes y evitando los
innecesarios, aprender a decir “no”, y poner limites y prioridades. Concluyen que, el líder debe
esforzarse por buscar la paz y seguirla, especialmente con Dios y consigo mismo, dando valor a
lo que ellos denominan “minuto sabático” para estar conectado con su yo, valorando el silencio y
el pasar tiempo con Dios a través de la oración; aprender a pensar bien: en lo verdadero, e
incorporando sentido de humor a la vida.

En el capitulo cinco: Cuida tus aspectos cognitivos, los autores instan a que el líder debe
ocuparse de con que llena su mente, interesándose por investigar, memorizar, aprender,
especialmente la palabra de Dios. Además de disfrutar de los sentidos con los que Dios doto el
cuerpo humano, cuidando de lo que ven los ojos, escuchan los oídos, tocan sus manos, a donde
van sus pies; y especialmente disfrutar de estar en la presencia de Dios, contemplando su
creación, en el silencio para escucharlo, pues en el hay plenitud de gozo. Cierran el capítulo,
recordando al lector la importancia de ser agradecido con los sentidos que Dios le ha regalado.

En el capítulo seis: Cuida tus relaciones interpersonales, los autores abordan la lucha del líder
cristiano de estar rodeado de muchas personas, pero sentirse solo. Para ello instan al líder a
confiar en el cuidado que Dios ha prometido para sus siervos, pero también a construir relaciones
adecuadas y positivas con amigos y familiares, pues esto contribuye a una buena salud y a
realizar mejor el trabajo en la obra del Señor. Considerando tal importancia de las relaciones,
mencionan como las primeras relaciones en la vida de una persona, es decir con sus padres y
hermanos, son trascendentales, y en muchas ocasiones influyen en el desarrollo de actitudes de
dependencia emocional o de obsesiva demanda a los demás en la vida de una persona.

Frente a lo expuesto, mencionan como un líder debe fomentar las habilidades sociales correctas:
al aceptar y gozar del derecho de escoger sus amigos, viendo a todas las personas de la
congregación como las ve Dios – ganados por su propia sangre- es decir dignos de ser amados y
de servirles, pero considerando que habrán vínculos más fuertes con algunas personas que se
desarrollaran y se deben cultivar; al tratar a los demás sin prejuicios y sin juicios de valor
apresurados; al aceptar las diferencias individuales; siendo empáticos para comprender y no
juzgar al otro; resolviendo los conflictos interpersonales; teniendo una adecuada percepción de
uno mismo; perdonando y tratando con respeto a los demás.

Los autores cierran este capitulado, indicando que un paleativo para la soledad en la vida de un
líder, es aceptar y valorar los momentos de soledad, pero también tener un pequeño grupo de
personas en las cuales pueda confiar y descansar. Pero estas relaciones, implican invertir tiempo,
aprender a hablar y escuchar bien, aprender a manifestar agradecimiento, aprecio y valoración,
compartir espacios de ocio, de oración, de estudio de la palabra con aquellas personas. Y
finalmente, pero no menos importante, realzan la cercanía, amistad, complicidad y el seguir
enamorándose del conyugue -si se tiene-, disfrutando de la bendición de la compañía que Dios le
ha dado, cada instante.

En el capitulo siete: Cuida tu autoestima, los autores parten por definir la autoestima como el
aprecio que tiene una persona de si misma, y aquellos agentes forjadores de autoestima que tiene
una persona en la vida: en primer lugar, la familia, seguido de la escuela, los amigos, la pareja.
Sin embargo, hacen un llamado al lector a reconocer que el mejor agente de autoestima es uno
mismo y, por tanto, cada persona debe pensar adecuadamente y valorarse en su justa medida.
Frente a este ultimo punto aborda las tres formas en que una persona se puede ver a si misma: de
manera altamente positiva: basando su autoestima en lo que son y en lo que tienen, costándole
ver sus defectos y creyéndose superiores a los demás; de manera altamente negativa, que
corresponde aquellas personas que piensan que no sirven para nada, no gustan de si mismas; y
quienes se ven de manera resignada y cambiante, es decir relativizando sus conductas y
reacciones inadecuadas.

A la luz de la escritura, dos textos son resaltados por los lectores para abordar el tema de la
autoestima Romanos 12:3 y Mateo 22:37-39, para concluir que el valor que debe tener cada
persona de si misma debe estar sujeto a lo que dice Dios y no uno mismo, pero a su vez a tener
una autoestima basada en cuidado personal e imagen positiva de sí mismo, fundamentada en los
principios bíblicos; lo cual, permite al líder expresar el amor, el cuidar de otros, como cuida de sí
mismo.

En el capitulo ocho, Cuida tu equipo, los autores parten del concepto de liderazgo, como proceso
donde quien(es) dirige(n) tratan de influir sobre las personas para lograr unas metas establecidas,
luego entonces, al influir el líder, este debe cuidar su conducta y decisiones para influir sobre su
equipo. Considerando las múltiples teorías en torno al liderazgo, se enfocan en abordar el
liderazgo situacional, como modelo presentado por el Señor Jesús, según el cual se debe aplicar
un estilo de liderazgo -actuar- de acuerdo con la situación en particular y necesidad del equipo.

El liderazgo situacional, requiere tres tipos de habilidades: técnicas, basadas en conocimientos


adquiridos; humanas, comprende competencias para trabajar con personas y equipos; y
habilidades conceptuales, referentes a las características personales que permiten comprender las
organizaciones y saber transmitir la visión. Pero los autores enfatizan, que, si bien estas
habilidades son importantes, lo es aun más el que Dios en su soberanía escoge y equipa a las
personas, y por tanto el líder debe depender de Dios para liderar; así lo entendió el Apóstol
Pablo: por que, sin Él, nada podemos hacer.

A su vez el liderazgo situacional integra tres conceptos: el estilo de liderazgo del dirigente, de
instrucción/dirección (directivo) o de relación (apoyo); de la combinación y grado de ejecución
de estos dos tipos de estilo de liderazgo surgen cuatro formas de liderar: de dirección, de
persuasión, de participación, o de delegación. Sea cual sea el tipo y grado de estilo de liderazgo,
los autores insisten en que el líder cristiano no debe olvidar que la esencia es servir y edificar el
reino de nuestro Señor Jesucristo.

El segundo concepto, el grado de desarrollo y madurez del seguidor, determina también el estilo
que el líder debe utilizar para influir en su equipo y alcanzar la meta. Este grado de desarrollo y
madurez, puede presentar cuatro niveles: el primer nivel, baja madurez técnica y psicológica,
donde la persona no es competente ni esta motivada; el segundo nivel, baja madurez técnica y
alta madurez psicológica, donde la persona no es competente pero esta motivado; el tercer nivel,
alta madurez técnica y baja psicológica, la persona es competente, pero no esta motivada; y el
cuarto nivel, alta madurez técnica y psicológica, la persona es competente y esta motivada.
Considerando estos niveles, y en especial la meta de que los miembros del equipo estén en el
nivel cuatro, en donde se transita de un liderazgo menos directivo a más relacional, basado en la
delegación; ayudando a sus discípulos a crecer, demostrando cuidado y preocupación por ellos, a
la manera de Cristo: siervo.

En cuanto al tercer concepto abordado desde el liderazgo situacional: las bases de poder
(potencial de influencia), los autores indican que el líder debe adoptar las siguientes directrices
imprescindibles: aprender a escuchar a los miembros de su equipo, a la manera del Señor Jesús,
quien escuchaba a sus discípulos; tener cuidado con sus palabras , tratando con respeto, desde la
sensibilidad y la sabiduría para hablar y cuidando de lo que escribe; proporcionarle descanso a su
equipo, pues es más importante la persona que lo que hace; formarles para el ministerio y
permitirles expresar sus dudas, considerando importante invertir tiempo en las nuevas
generaciones, y transmitiendo obediencia, amor, certeza, confianza y seguridad a aquel que tiene
dudas; vivir el liderazgo desde la humildad y evitando los favoritismos.

En el capitulo noveno, Cuida tu vida laboral, los autores parten de abordar el descanso
establecido como un mandato de Dios desde Genesis 2:2-3, considerando como un habito el día
de descanso, el líder cristiano; dejando aun lado el querer controlarlo todo, el perfeccionismo, el
sentirse culpable por descansar, o el miedo a las criticas injustificadas. Al dejar estas cosas aun
lado, el líder debe considerar el realizar una lista que considere las prioridades, imprevistos y que
sea flexible con el manejo del tiempo, aprender a ocuparse de las cosas importantes y no
preocuparse, administrar bien el tiempo, considerando que vive y trabaja para Uno: el Señor; y
finalmente, tener cuidado con la autocrítica, valorando lo que se ha hecho correctamente, y
rectificando lo que no.

Finalmente, en el capitulo diez: Cuida tu relación con el Señor, los autores parten del cuidado
que debe tener el líder de si mismo, de no confiarse. (1 Timoteo 4:16). Para no caer en la
hipocresía u religiosidad, pues la relación más importante de un líder cristiano debe ser su
relación con Dios, pues es la base de su limpieza y ministerio, y por ende ser lleno del Espíritu
Santo es imprescindible.

Para el cuidado de la relación con el Señor, los autores brindan los siguientes consejos al lector:

 Descansar continuamente en Dios, por que el te ama, solo en la comunión con Él, es
posible tener una vida de servicio victoriosa, con descanso, gozo y paz.

 No desconectarse nunca de la palabra de Dios. el líder necesita alimento espiritual todos


los días, pues no es posible dar sin recibir. Teniendo un profundo aprecio por la persona y obra
de Jesucristo, y dependiendo absolutamente del Espíritu Santo.
 Cuida tu vida de oración, pues Dios esta atento a las oraciones de sus siervos. Valorando
el silencio, orando en todo tiempo como Nehemías, pidiendo perdón, sin dejar de orar a pesar de
las circunstancias.
 Teniendo cuidado de no caer en la tentación. El enemigo siempre querrá golpear al pastor
para dispersar las ovejas, por tanto, el líder cristiano, debe esforzarse por vivir en santidad,
conforme a los preceptos bíblicos y esforzándose y tomando decisiones correctas colaborando a
la obra del Espíritu Santo en su vida; teniendo especial cuidado de tres tentaciones: la sexualidad,
la posición y el dinero, de estas y de todas las demás de las cuales debe huir. Los autores
enfatizan en la importancia de acercarse diariamente a la palabra y orar en la vida del líder, para
poder mantenerse limpio.
 Que la predicación nunca se aparte del evangelio bíblico.
 Buscar la sabiduría de lo alto, para saber como Dios quiere que viva y reconociendo que
el principio de la sabiduría es el temor de Jehová (Proverbios.1:7).
 Recordar que tienes un parakletos, el Espíritu Santo, quien capacita para servirle y
cumplir el ministerio.
 Tener en claro el orden de prioridades, donde Dios es la prioridad.

¿Cuáles son los puntos principales?

 El líder cristiano tiene la responsabilidad de cuidar de sí mismo, considerando las altas


demandas que conlleva el trabajar al cuidado de personas, sin justificar en su ministerio o en su
fe la negligencia en la mayordomía de las áreas de su vida.
 El líder cristiano debe cuidar de su familiar, quien es su principal y personal
responsabilidad; para poder cuidar de la obra de la iglesia del Señor.
 El líder cristiano debe cuidar su cuerpo descansando bien, alimentándose adecuadamente
y ejercitándose diariamente, pues su cuerpo es templo del Espíritu Santo, e instrumento de Dios
para la comunicación y servicio en la tierra.
 El líder cristiano debe cuidar sus actitudes, partiendo de su manera de pensar que
influencia su manera de actuar, para poder servir a Dios en paz y gozo, y afrontar sabiamente las
dificultades del ministerio.
 El líder cristiano debe cuidar su agenda, ordenando sus prioridades, haciendo bueno uso
del tiempo, planificando sus actividades de manera flexible, realizando cambios, abandonando la
necesidad de tener el control y el miedo a la vulnerabilidad, y trabajando para Dios.
 El líder cristiano debe cuidar sus aspectos cognitivos, aprendiendo, investigando,
memorizando, pues esto beneficia su salud, su ministerio y su predicación.
 El líder deber cuidar sus relaciones interpersonales, confiando en el cuidado de Dios y
construyendo relaciones significativas, basadas en el respeto y el amor.
 El líder cristiano debe cuidar su autoestima, pensando adecuada y positivamente de sí
mismo y valorándose en su justa medida.
 El líder cristiano debe cuidar de su equipo, aprendiendo del liderazgo situacional, al
considera el estilo de liderazgo que debe ejercer, el grado de madurez de su equipo y sus
habilidades; recordando y modelando el ejemplo el Señor Jesús: siervo.
 El líder cristiano debe cumplir el mandato bíblico, de descansar un día a la semana.
 El líder cristiano debe cuidar su relación con el Señor, dependiendo de su Espíritu Santo,
manteniendo una devoción diaria a partir de la meditación en la palabra de Dios y la oración.

¿De qué manera sostiene sus argumentos?

Los autores sostienen sus argumentos a partir de las escrituras, especialmente los Evangelios al
ser el Señor Jesucristo el referente del cuidado del líder cristiano por excelencia y de los escritos
Paulinos. En las tesis de teólogos y filósofos reconocidos, en conocimientos en el área de la
psicología, en estudios estadísticos en torno a la vida de lideres cristianos, en estudios científicos
y posturas académicas en el área de la medicina; y en su experiencia personal como lideres
cristianos.

El desarrollo de sus argumentos están presentados de una manera lógica y coherente pues
introducen cada uno de sus capítulos con una problemática en torno al cuidado en un área
especifica en la vida de un líder, una aproximación conceptual al concepto clave a desarrollar en
el capitulo y las herramientas explicativas o de solución a cada una de las necesidades de cuidado
planteadas. Tal vez a diferencia de muchos otros libros de cuidado en la vida de un ministro, los
autores no parten del cuidado espiritual, sino que lo dejan al final de su obra, considero, para
hacer un cierre de oro con lo más importante.

 Puntos fuertes, y por qué lo son.

 Plantean en cada una de las áreas de la vida de un líder cristiano, las herramientas y la
responsabilidad que este tiene de cuidarse; el énfasis que hacen los autores acerca de tomar las
riendas en este asunto, hacer cambios, tomar decisiones, es relevante para la vida de un ministro
del evangelio, ya que fácilmente cae en justificarse o responsabilizar su descuido en su servicio.
Esta obra no lo excusa de su responsabilidad.
 La experiencia y la sencilles del abordaje de cada una de las áreas, brinda herramientas
para el cambio al lector. Va más allá de lo teórico a lo práctico.
 Presentar checklist al lector en temas de salud, emocionales, entre otros, y preguntas de
reflexión en cada uno de los capítulos, permiten evaluar e identificar la condición de líder que
está leyendo la obra; generando un espacio de reflexión, y hasta de incomodidad, que estimula al
cambio.
 El presentar como modelo a seguir al Señor Jesús, en los cuidados que el tuvo de si
mismo siendo cien por ciento hombre, que entiende al lector; y que mostro un camino posible de
seguir para cuidar de sí mismo y cumplir el propósito de Dios. Es reconfortante para el creyente.

 Puntos débiles, y por qué lo son.

 Abordar temas de salud y llegar a brindar consejos, cuando el lector tiene conocimientos
previos del tema: caso recomendación de consumo de miel, para sustituir el azúcar, es arriesgado
y puede llegar a ser peligroso, cuando hay estudios que demuestran los efectos nocivos de este en
países como el nuestro, donde productos como la miel no son 100% puros, sino industrializados.
 Al abordar el cuidado de la familia, de las relaciones, considero se descuida el valor del
conyugue y se aborda de manera superficial; y si consideramos el tiempo que comparte un líder
con su conyugue en el servicio, las luchas que afrontan de cuidado mutuo resultan conveniente
en una obra como estas, darle más profundidad.

Su mayor aporte:

El mayor aporte del autor es llamar la atención del lector -líder cristiano- a prestar atención y
cuidar de si mismo, llevándolo a la reflexión y proveyendo herramientas para el cambio en el
cuidado de cada área de la vida expuesta en su obra, bajo los principios bíblicos y siguiendo el
ejemplo del Señor Jesús.

Recomiendo este libro porque desde mi perspectiva es integral para abordar el cuidado de líder
cristiano, con los argumentos dados desde los principios bíblicos, la experiencia personal y
realidad -datos estadísticos- confronta al lector; le ayuda a recordar lo importante, a liberarse de
prejuicios o paradigmas humanos y eclesiásticos, y anima a través de las herramientas e ideas
expuestas a cuidad cada área, a cambiar, a amarse - cuidar- a uno mismo para poder amar a
otros, a la manera que Dios desea que lo hagamos.

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