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Alcontemplarelewse delororentosacacidsen
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‘mien dena naeea wa do ole,
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taentaba pres cons restr de aecatie,
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‘nmarxcwepuesioaldiaquesmenssha conic
oval spc fl delaguoeranaceay Per
‘cle. quecomenzaa leno decelanraenel sentsfinal de la democracia liberal occidental, parece
Megar a su término volviendo, después de un giro
completo, al punto inicial/no a un “final de las
ideologins” oa una convergéncia entreel capitalismo
y él socialism, como anteriormente se predijera,
sino a una victoria indisimulable del liberalismo
econsmico y politico,
Eltriunfo de Occidente, de la idea occidental, es
evidente, primero que todo, en el agotamionto total
de soluciones sistematicas viables para suplantar el
Tiberalismo occidental, En la década pasada, hubo
‘cambiosinconfundiblos on elolima:intelectual delos
dos grandes paises comunistas, y en ambos sungie-
ron importantes movimientos reformistas. Pero este
fenémeno se extiende més alld de la alta politica, y
puede ser apreciado también en la inevitable ex-
tensién de la cultura de consume occidental a con.
textostan diversos oino los mercadoscampesinosde
televisores de color, hoy omnipresentes a través de
China, los restaurantes y tiendas de ropa eooperati-
vos abiertos el afio pasado en Mosed, el Beethoven
escuchado como miisica ambiental en las grandes
tiendas japonesas, y el gusto por la misica de rock
desarrollado tanto en Praga como en Rangun 0
Teherdn,
‘Tal vez estemos presenciando no apenas el fin de
la Guerra Fria, oe final de un perfodo en particular
de la historia de posiguerra, sino el fn dela historia.
‘como tal: es decir, el punto final de la evolucién
{) {demldeicn de la hamanidad ya unversaisacién de
6
Ja democracia liberal occidental como forma final de |
gobierno humang/Esto no quiere decir que no haya/
ms eventos para llenar las paginas del resumen’
anual de relaciones internacionales del Foreign
Affair’s, puesto que la victoria del liberalismo ha
acaecide bésicamente en el mundo de las ideas o de
los estados de conciencia y no se ha completado
todavia en el mundo real o material.* Pero existen
poderosasrazones para creer que este es él ideal que
‘vaagobernar el mundoreal,en el largoplazo.Para
comprender el porqué de la verdad de esta afirma-
cién, debemos considerar primero algunos axpoctos
te6ricos referentes a la naturaleza del cambio hist6-
Tico,‘La noeién del fin de la historia no es original. Su
més conocido propagandista fue Karl Marx, quien
creia que la direccién del desarrollo histérico tenia
un propésito, determinado por Ja interaccién de
fuerzas materiales y sélo habria de concluir al alean-
zar la utopfa comunista, que resolveria de manera
definitiva todas las contradicciones anteriores, Pero
elconceptode lahistoria comoproceso dialée
‘un prineipio, un desarrollointormedioy un final, fae
tomado por Marx de su gran predecesor alemdn,
Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
. bien o para mal, la mayor parte del
historicismo de Hegel ha pasado a integrar nuestro
bagaje intelectual contempordneo, La nocién de que
lahumanidadhaprogresadoatravés de una seriede
estadios primitivos de concientizacién en su camino
‘hasta el presente, y de que esos estadios correspon-
den a formas concretas de organizacién social -
sociedades tribales, esclavistas, teocraticas, y final-
mente democrético-igualitarias-, se ha vuelto inse-
parable del conocimiento humano moderno, Hegel
fue el primer fildsofo que utilizé el lenguaje de las
‘modernaseienciassociales, en la medidaen quepara
é1el hombre era el producto de su entorno hist6rico
Y social especifico, y no -como teéricos anteriores
jusnaturalistaslopostularan-un conjuntode atribu-
tos “naturales” més o menos fijos. El dominio y la
8
transformacién del entorno natural del hombre, a
i6n delacienciay a tecnologia, no
iginalmente un concepto marxista, sino
hegeliano, Sin embargo, a diferencia de posteriores
hhistoricistas, eayo relativismo histérico degeners en
un relativismo tout court, Hegel creia que la histo-
‘Tia culminabaen.un momento absoluto, el momento
enque.unaformaracional definitivadesoeiedady de
Estado quedaba victorioso.
Para su mala fortuna, Hegel nos es conocido hoy
bésicamente como precursor de Marx: y para nues-
tra mala suerte, pocos de nosotros estamos familia
vizadoscon el trabajo de Hegel atravésde un estudio
directo, sino sélo tal como nos llega filtrado por las
lentes distorsionantes del marxismo. En Francia, no
obstante, se hizo un efuerzo para salvar a Hegel de
‘sus intérprotos marxistas, y para revivirlo como el
fil6sofo que con més propiedad puede dirigirse a
nuestro tiempo./Entre esos intérpretes francoses)
‘modernos de Hegel, el mas importante fae sin duda
Alexandre Kojéve, un brillante emigrado Taso que
condujo una serie de seminaries que tuvieron gran
‘nfluencia en el Paris delosatiostreinta, en la Eeole
Practique de Hautes Etudes(1), Pese a ser préc-
Kojeve
‘tuvo un impacto fundamental en la vida intelectual
del continente, Entre sus alunos se encontraban
futuras luminarias tales como Jean-Paul Sartre en
la izquierda y Raymond Aron en Ia dorecha; el
existencialismo de postguerra tomé de Hegel, a
través de Kojéve, muchas de sus categorias bésicas.|
3Kojeve intents hacer resurgir al Hegel de la
Phenomenology of Mind, el Hegel que proclama-
tba que la historia se habia terminado en 1806.
Porque ya.en aquel momento Hegel veia en la derro-
‘a de la monsrquia prusiana a manos de Napoleén,
en la batalla de Jena, ls victoria de los ideales dela
Revolucién Francesa, y ls inminente universaliza-
ign de un Estado que incorporaba los principios de
libertad eigualdad. Kojeve, lejos derechazara Hegel
ala Tur de los turbulentos acontecimientos de los
siguientes ciento cincaenta afios, insistia que este
iltimo habia estado, esencialmente, en lo cierto.(2)
[-betalla de Jenn seaibe el inde Is historia
porque era el punto exque la vanguardia de la
“umanidad (término bastante familiar alos marxis-
tas) actualizaba los peincipion-de la Revolucién
Praness, Ku cunnde habia mucho pr hase ods-
via después de 18 esclavitud y el trfico
irons nde ode voto a trabaja-
‘mujeres, negrax
ett los prinelplos basics del Estado democratico
liberal ya:no podian ser mejorados/Las dos guerras
“mundiales de este siglo, y las revoluciones y alza-
‘mientos que las acompafiaron,tuvieron simplemente
el efecto de extender esos principios en el espacio, de
‘manera que las diversas provincias de lacivilizacién
humana fueron elevadas al nivel de los lugares més
avanzatlos, y de forzar a Ins sociedades de Europa y
América del Norte, que estaban en la vanguardiade
Ja civilizacién, a efectivizar mas completamente su
liberalismo,
10
7] Estado que surge al final de la historia es|
liberal en la modida en que reconoce y protege, &
través de un sistema legal, el derecho universal del
hombre a la libertad; y democratico en la medida en
{que existe s6lo con el consentimienta de los goberna-
dos/Para Kojéve este as{ llamado “Estado universal |
homogéneo” se eorporizaba en Ia vide real en los
paises de la Europa Occidental de postguerra, preci-
samente esos Estados fldccidi
Zotosatisfochos, intavertidos y de
yelconflicto quelacaracterizabaestaban basadosen
laexistencia de “contradicciones”: Ia bisqueda por el
hombre primitive del reconocimiento mutuo, Ia
dialéctica del amo y el esclavo, la transformacién y
dominio de la naturaleza, la lucha por el reconoci-
‘miento universal de los derechos, y Ia dieotomia
entre proletarios y capitalistas. Pero en el Estado
universal homogéineo todas las anteriores contradic-
ciones estan resueltas y todas las necesidades hu-
‘manas estén satisfechas. No hay lucha 0 conflicto
respeeto de “grandes” temas, y en consecuencia no
hay necesidad de generales 0 estadistas; lo que
queda es, basicamente, actividad econdmica. ¥ por
cierto que la vida de Kojve fue coherente can sus
ensefianzas, Convencido de que no habria mas tra-
bajo para los filésofos, en Ia modida en que Hegel
Gnterpretado correctamente) habia alcanzado ya el
estado de conocimiento absoluto, Kojtve dejé de
"1ensefiar después de la guerra y trabajéel resto de su
vida en un cargo burocratico de la Comunidad Beo-
‘némica Europea, hasta su muerte acaecida en 1968.
Que Kojéve proclamars el fin dela historia debe
haber parecidoa sus contemporsineos dela mitad del
siglo el tipieo solipsismo excéntrico de un intelectual
franeés, habiéndose producido -como de hecho se
Produjo- en Ios momentos finales de la segunda
guerra mundial y en el punto culminante de la
guerra fria. Para entender cémo Kajéve pude haber
sido tan audaz para aseverar que la historia habia
legado a su fin, debemos primero comprender el
sentido del idealismo hegeliano.
2
Para Hegel, las contradiceiones que impulsan la
historia existen, antes que nada, en el Ambito dela
“optizacién humana, esto es, on el nivel de las
‘ideas (@; no las propuestas triviales de los politicos
de los Estados Unidos en un afio de elecciones, sino
‘deasen cl sentidode criterios universalesampliosy
unifiendores, que pueden abarcarse mejor bajo la
denominacién de ideologins/ Bi término “ideologia”,
en este sentido, no esta restringido a la doctrina
politica explicita y secular que asociamos habitual:
mente con a palabra, sino que puede ineluirreligién,
cultura, asf como el complejo de valores morales
subyacentes en toda sociedad.
El eoneepto de Hegel respevto de las relaciones
entre el mundo ideal y el material era extremada-
mente complicado, empezando por el hecho de que
para lla istincién entreambos mundos eraapenas
aparente.(5)Noerefa queel mundo real se conforma-
ra -0 pudiera ser Tlevado a conformarse- a los
reconceptos ideolsgicos delosprofesores de filosofia
‘en ningunaforma simple, o que el mundo “material”
no pudiera interferir con el ideal. En realidad Hegel
fue temporariamente despedido de su trabajo de
profesor a consecuencia deun acontecimientosuma-
‘mente material:la batalla de Jena, Peroaun cuando
el pensamiento y el trabajo de Hegel pudiera ser
detenide por un proyectil surgido del mundo mate-
13ial, la mano que apretaba el gatillo estaba a su vez
‘motivada por las ideas de libertad e igualdad que
habfan impulsado la Revolucién Francesa.
Para Hegel todoel comportamientobhumanoen el
mundo material, y en consecuencia toda Ia historia
humana, est arraigada en un estado anterior de
coneientizacién; una idea similar a la expresada por
John Maynard Keynes cuando decia que todos los
criterios de los hombres de negocios provenian habi-
‘tualmentede economistasya dif untosode cagatintas
académicos de goneraciones anteriores. Esta
concientizacién puede no ser explicita y canseiente,
‘como lo son las doctrinas politieas modernas, sino
‘que bien puede tomar la forma de religién, o de
simples habitos culturales o morales. ¥ sin embargo
‘este dmbito de la concientizacién en el largo plazo
se vuelve neesariamente manifiesto en el mundo
| Material: en realidad crea el mundo material a su
propia imagen La concientizacién es causa y no
‘efecto, y puede desarrollarse con independencia del
mundo material; deaquiel textosubyacentereal que
| aparece debajo de la aparente confusién de la histo-
| ria de las ideclogias.
El idealismo de Hegel tuvo pobre desempefio
‘manos de los pensadores posteriores, Marx invirti6.
completamente la prioridad de lo real y lo ideal,
relegando todo el Ambito de la concientizacién -
religin, arte, cultura, la propia filosofia- a una
“superestructura” determinada tatalmente por las
formas de produccién dominantes. Todavia otro le-
14
gado desafortunado del marxismo es nuestra ten-
dencia a retroceder a explicaciones materialistas 0
utilitarias de los fenémenos politicos o histéricos, y
muestra falta de inelinacién a creer en el poder
auténomodelasideas, Un ejemploreciente deello es
celtrabajo sumamente exitosode Paul Kennedy, The
Rise and Fall of the Great Powers, que explicala
declinacion de las grandes potencias como resultado
de una simple sobreextensién econdmica. Obvia-
‘mente, esto es verdad hasta un cierto punto: un
imperio cuya economfa apenas sobrepasa el nivel de
subsistoneia no puede tener su tesorerfa en banea-
rrota por tiempo indefinido, Pero que una sociedad
industrial moderna altamente productiva elija gas-
tar el tres 0 el siete por cionto de su Producto
Nacional Bruto en defensa antes que en el consumo
5, totalmente, un problema de las prioridades po
ticas de esa sociedad, que a su ver estiin determina.
das por el émbito de la concientizacién.
/La desviacién materialista del pensamic
deino es earacteristica no sélo de los izqui
‘que pueden ser simpatizantes del marxismo,
también de muchos antimarxistas apasionados, En
verdad existe en la derecha lo que podriamos deno-
‘mina Ta escuela de materialiamo determinista dol
Wall Street Journal, que descarta la imporiancia
‘deologia tombreconourser”
Imente racional qué la maxim
Shesquunes/mecrdnete tac avot
‘dud, y su busqueda de incentives materiales, es la
18‘que se propone como base della vida econdmica en los,
libros de texto de economia de esa escucla.(6) Un
simple ejemplo ilustraré el carscter problematico de
tales conceptos materialistas.
Max Weber comenzaba su famoso libro The
Protestant Ethie and the Spirit of Capitalism
destacando los diferentes desempefios econémicos
de las comunidades protestantesy catélicas deBuro-
pa y de América, resumidos en el proverbio que dice
que los protestantes comen bien, mientras los caté-
Ticos duermen bien, Weber hace notar que de acuer-
do con eualquier teoria econdmica que suponga al
‘hombre como ser racional maximizador de ganan-
cias, la suba de la paga por cada pieza fabricada
deberia aumentar la productividad laboral. Pero en
realidad, en muchas comunidades campesinas tra-
dicionales, c] aumento de la paga por pieza tiene el
efecto contrario, disminuye la productividad labo-
ral: al aumentar la paga, un campesino acostumbra-
doa ganar dos marcosy medio por dia descubre que
puede ganar la misma cantidad trabajando menos,
y asf lo hace, porque da més valor sl ocio que a sus
ingresos. La eleccion del ocio on lugar del ingreso, o
de la vida militarista del hoplita espartano en ver.de
la riqueza del comerciante ateniense, o incluso la
vida ascética de los primeros empresarios capitalis-
tas comparada con la de la aristocracia tradicional-
mentzociosa, no puedeexplicarsedeningunamanera
por eltrabajoimpersonal de fuerzas materiales, sino
que proviene principalmente de la esfera de la
6
concientizacién: lo que aqui hemos denominado, en
‘sentido amplio, ideologia. Y ciertamente, el tema
central del trabajo de Weber era probar que, contra-
riamente al criterio de Marx, el modo material de
produccién, lejos de serla“base",eraen simismouna
“superestructura” con sus raices en la religién y la
cult Y que para comprender la emergencia del
capitalismo moderno y de la ganancia come motivo,
habia que estudiar sus antecedentes en el dmbito del
espfritu,
‘i observamos el mundo contemporsineo que nos
rodea, la pobreza de las teorias materialistas del
desarrollo econémico resulta sparenteen gradosumo,
La escuela de materialismo determinista del Wall
Street Journal sefiala habitualmente el asombro-
s0 éxito de los paises asisticos en lastltimas décadas
como prueba de la vishilidad de Ia economfa de libre
mereado, implicando asf que todas las sociedades
podrian alcanzar desarrollo similar si permitieran a
sus pueblos dedicarse libremente a cultivar sus
intereses individuales. Es cierto que la libertad de
mercado y los sistemas politicos estables son
precondiciones para el desarrollo de las economias
capitalistas. Pero también es cierto que la herencia
cultural de esas sociedades dellejanooriente, la ética
de trabajo, de ahorro y de familia, una herencia
religiosa que -a diferencia del Islam-no pone restric-
ciones a determinadas formas de condueta econémi
a, yotrascuslidades morales profundamente arrai-
gadas, son igualmente importantes para explicar
7‘ese desempetio econémico.(7) ¥ sin embargo el peso
intelectual del materialismo es tan grande que no
hay una sola teorfa contempordnea del desarrollo
‘econéinico, que merezca respeto, que considere se-
riamente a la concientizacién y ala cultura como la
‘matriz dentro de la cual se forma el comportamiento
econémies,
Si no se entiende que las rafces de la conducta
Jecondmica yacen en el dmbito de los estados de
\concienciay de la cultura, se comete elerror habitual
de atribuir causas materiales a fenémenos que son
ide naturaleza esencialmente ideal. Por ejemplo, es
‘comin en el Occidente interpretar los movimientos
reformistas, primero en China y mésrecientemente
en la Unién Soviétiea, como vietoria de lo material
sobre lo ideal, esto es, el reconocimiento de que los
incentives ideolégicos no pueden reemplazar a los
jncentivos materiales para estimular una economia
modemnaaltamente produetiva,y deque sise quiere
rosperar es necesario recurrir a las formas més
bajasdelinterésindividual. Perolosdefeetos profun-
dos de las economias socialistas ya eran evidentes
hhace treinta ocuarenta afios, si uno se molestaba en
verlos. {Por qué han abandonado esos paises la
planificacién central recién en la década de los
[echenta?/La respuesta debe busearse en la
concientizacién de las elites y de los lideres que los
gobiernan, que decidieron optar por la vida “protes-
tanta" de riqueza y riesgo en lugar del eamino “cat6-
18
lico” de pobreza y seguridad.(6) Esecambiono sehiza'\
inevitable en manera alguna por las condiciones’
materiales en que cualquiera de los dos pafses se
encontraba en visperas de la reforma, sino que tuvo
lugar como resultado de la vietoria de una idea sobre
otra.)
Para Kojéve, como para todos los buenos
hegolianos, la comprensién de los procesos subya-
centes de la historia requiere la comprensicn de los
desarrolios en el reino de la concientizacién o de las
Sdeas, puesto’que la concientizacién va, en iltima
instancia, a rehacer el mundo material a su propia
‘imagen/Decir que la historia terminé en 1806. ‘signi
ficaba que la evolucién ideolégica de la hummanidad
finalizaba con los ideales de 1a Revolucién Francesa)
ola Americana; aun cuando en el mundo real deter-|
minados regimenes pudieran no poner totalmente
‘en prdctica esos ideales, su verdad tedrica es absohu-
tay no puede ser mejoraday Por eso Kojve no daba |
‘importancia al hecho de que la concientizacién de la
generacién europea de postguerra no hubiera toma-
dovigencia universal en todoelmundo;sieldesarrollo
ideolégico habia en realidad terminado, el Estado
homogéneohabria deresultar vietorioso en elfuturo,
en todo el mundo material.
Carezeo de espacio y, franeamente, de capacidad
para defender en profundidad la perspectiva idealista
radical de Hegel. Pero no se trata de saber si el
sistema de Hegel era correcto, sino de determinar si
‘sus puntos de vista permiten aclarar la naturaleza
19problematic de muchas explicaeiones materialis-
tas que tomamos a menudo como verdades eviden-
tes, Esto no implica negar ol papel que los hechos
‘materiales tienen en cuanto tales. Para un idealista
alpie delaletra,lasociedad humana puedeedificarse
alrededor de cualquier conjunto arbitrario de prin
pos, sin tener en cuenta su relacién eon el mundo
malarial. ¥en verdad los hombres han demostrado
ser capaces de soportar las mayores penurias en él
nombre de ideas que existen sélo en el reino del
cespfrita, ya sea ladivinidad de las vacaso lanatura-
Teza de la Santisima Trinidad.(10)
Pero aunque la propia percepeién humana
‘mundo material sea eonformada por la coneieneia
histérica que de él tiene el hombre, es claro que el
‘mundo material puede, a la inversa, afectarla viebi-
lidad de um estado especifico de conciencia, En par-
ticular, lnespectacular abundancia delaseconomias
berales avanzadas y las infinitamente variadas
culturas de consumo que ellas posibilitan, parecen
tanto promover como preservar el liberalismo en la
cesfera politica, Quiore evitar el determinismo mate-
Tialista que afirma que las economnias liberales ne-
‘cesariamente:producen liberalismo politico, porque
creo que tanto la economia como la polities presu-
‘Ponen un estado previo y auténomo de conei
‘que las haven posibles. Peroese estadodeconciencia
‘que permite-el-desarrollo del liberalismo parece
‘stabilizarse-tal comose esperaria queseestabilizara
al final de la historia- cuando est4 respaldada por la
20
abundancia de una moderna economia de mercado
‘bre. Podriamos resumir ef contenido del Estado
‘aniversal homogéneodiciendoque esunademocracia
1iberal en la esfera politica, combinada con un fécil
aceaso alos videograbadores y equipos de audio en lo
econémico,
a(Habremos verdaderamente aleanzado el fin de
Ia historia? {En otras palabras, existen “contradic-
ciones” fundamentales que no puedan ser resueltas
en el contexto del moderno liberalismo y que pudio-
ran ser resueltas por una estructura poltico-cco-
némica alternativa? Si aceptamos las premises
idealistas establecidas anteriormente, debemos
buscar la respuesta a estas proguntasen eleampode
Ja ideclogia y dela concientizacicn. Nuestra tareano
es responder exhaustivamente a los desafios que all
liberalismo promueven todos los Mesfas de pacotilla
que andan por el mundo, sino sélo a aquellos que
estan corporizados en fuerzas y movimientos socia-
lesy politicos importantesy queson, enconsecuencia
arte dela historia del mundo, Para nuestros propé-
sitos importan bien poco los extrafios ponsamientos
‘que puedan tenerloshabitantesdeAlbaniao Burkina
Faso, puesto que estamos interesados en lo que se
podria lamar, de alguna manera, la comin herencia
‘ideolégica de la humanidad.
En los tiltimos cien afios han aparecide dos desa-
fios principales al liberalismo:el del faseismo y el del
comunismo, E} primero (11) aprecié In debilidad
politica, el materialismo, laalienacién resultantedel
deterioro de las estructuras sociales, y la falta de
sentido comunitario de Occidente, coro eontradic-
ciones fundamentales de las sociedades liberales
22
que sélo podrian ser resueltas por un Estado fuerte
que forjara un “hombre” nuevo sobre la base del
nacionalismo excluyente, La segunda guerra mun-
dial destruy6 al fascismo como ideologia viva. Esta
‘fue por supuesto una derrota en un terreno suma-
‘mente material, pero resulté también equivalente a
laderrota de una idea. Lo que destruy6 al fascismo
‘como idea no fue el rechazo moral universal que
espertara, puesto que mucha gente estaba dispues-
ta aapoyarlo en tanto pareciera ser la tendencia del
faturo, sino su falta de éxito, Después de la guerra,
Jamayoria de las personas consideraron que tantoel
fascismo slemdn como sus variantes europeas y
asiticas estaban condenadas a la autodestruccién,
Nohuborazén material que impidiera, terminada l
guerra, la aparicién de nuevos movimientos fuscis-
tas en otras localidades, salvo el hecho de que el
ultranacionalismo expansionista, con su socuela do
interminables conflictos encaminados hacia la de-
sastrosa derrota militar, habia perdido totalmente
su atractivo. Las rainas de la Caneilleria del Reich
tanto como las bombas at6mieas arrojadas sobre
Hiroshima y Nagasaki mataron esta ideologia en el
nivel de la concientizacién como materialmente, y
todos los movimientos proto-faseistas abonados por
Jos ejemplos aleman y japonés, como €] movimiento
eronista en Argentina, oel Ejéreito Nacional Indio
de Subhas Chandra Bose, se deblitaron después de
guerra,
23El desafio ideoligico montado por la otra gran
alternativa del liberalismo, el eomunismo, era mu-
cho més serio, Hablando el lenguaje de Hegel, Marx
afirmaba que la sociedad liberal contenfa una con-
tradiccién fundamental que no podia ser resuelta
dontro de sa contexto, la eontradiceidn entre capital
y trabajo, y esta contradiccién se convirtié desde
aquel momento en la principal scusacién eontra el
liberalismo. Pero evidentemente el problema decla-
ses ha sido en realidad resuelto en Occidente. Como
Kojéve (entre otros) lo senalera, el igualitarismo de
los modernos Estados Unidos representa esencial-
mente el logro de la sociedad sin clases sofiada por
‘Marx. Estono significa queen los Estados Unidos no
haya gente rica y gente pobre, o que la distancia
entre ellos no haya aumentado en Tos ultimos afios.
Perolas causas radicales dela desigualdad econémi-
ano tienen tanta relacién con la estructura legal y
‘social subyacente de nuestra sociedad, que sigue
siendo bdsicamente igualitaria y moderadamente
redistribucionista, sinocon las earacteristicas culta-
ales sociales de los grupos que la conforman, que
son.a su vez legado de las condiciones premodernas.
Lapobreza de losnegros delos Estados Unidosno es
un producto inherente al liberalismo, es mds bien el
“legado de la esclavitud y el racismo” que persiste
‘mucho después de la abolicién formal de la esclavi
tad.
Como resultado de la pérdida de protegonismo
del problema de clases, ol atractive del eomunismo
26
en elmundo Occidental desarrollads-parece seguro
‘afirmarlo- ha descendido a los niveles més bajos
desde el fin de la primera guerra mundial, Esto
puede medirse de muchas maneras: en la declina-
ién del mimero de afiliados y de la fuerza electoral
de los principales partidos comunistas europeos, yen
sus programas explicitamente revisionistas; en el
consecuente éxito electoral de los partides conscrva-
dores, desde Inglaterra y Alemania hasta los Esta.
dos Unides y Japén, partides abiertamente
antiestatistas y preconizadores de la libertad de
mercado; y en un clima intelectual euyos miembros
més“avanzados” yanoereenquelasociedadburguesa
es algo condenado a ser finalmente superado, Esto
noquiere decir que las opiniones de los intelectuales
rogresistas de los pa(ses occidentale no sean pro-
fandamente patolégicas desde muchos puntos de
vista. Pero quienes ereen que el futuro debe sor
inevitablemente socialista tienden a ser personas
muyancianas,omuy marginadasdeldiscurso politico
real de sus sociedades.
Podriaargtlirse que la alternativa socialista nun-
eafuedemasiado piausible en el mundodel Atlintico
norte, ¥ que se mantavo en las wltimas décadas
debido primordialmente a su éxito fuera de esa
regién. Peroesprecisamenteen el mundonoeuropeo
donde se nota con mayor fuerza el impacto de trans-
formaciones ideol6gicas fundamentalos, Es en Asia,
seguramente, donde han ocurrido los eambios més,
25importantes. Debido a la fortaleza y ala adaptabili-
dad de las culturas asisticas, este continente se
convirtié en un campo de batalla donde, a principios
del siglo, se enfrentaron diversas ideologias occiden-
tales importadas, En Asia el liberalismo era una
planta sumamente débil en el perfodo que siguiéala
Primera guerra mundial; es ficil olvidar hoy qué
importantes parecieron los resultados de las luehas
ideolégicas para el desarrollo politico global del
mundo.
La primora alternativa asidtica para el liberalis-
‘mo, que habria de ser decisivamente derrotada, fue
‘1 fascismo represontado por el imperio japonés. El
fascismo japonés (al igual que la versi¢n alemana)
fue derrotado por la fuerza de las armas de los
Estados Unidos en la guerra del Pacifico, y1a demo-
cracia liberal fueimpuestaaJapén por unos Estados
Unidos vencedores, El eapitalismo occidental y el
iberalismo politico, al ser trasplantados # aquel
pais, resultaron adaptados y transformados de tal
manera por los japoneses que resultan apenas
reconacibles.(12) Muchos estadounidenses son eons-
cientes ahora de que la organizacién industrial ja-
ponesaessumamenta diferente dela que predomina
en los Estados Unidos 0 en Europa, y de que es
posible preguntarse qué relacién tienen las manio-
bras de las facciones que integran el partido Liberal
‘Demoerético gobernante con la democracia. Sin
‘embargo, ol solo hecho de que los elementos esencia-
les del liberalismo econémico y politico hayan sido
26
‘injertados con tanto éxito en institucionesy tradicio-
‘nes tan singularmente japonesas garantiza su su-
Pervivencia a largo plazo. Més importante es la
contribucién que Japén, a su vez, ha hecho a la
historia del mundo, siguiendo los pasos de los Esta-
dos Unidos y creando una cultura de consumo verda-
deramente universal, que se ha convertido tanto en
‘un simbolo como en un fundamento del Estado
‘universal homogéneo. V. S. Naipaul, recorriendo el
Irn de Jomeini poco después de la revolucién, pudo
notar la omnipresencia de la propaganda de los
Productos de Sony, Hitachi y JVC, cuyo atractivo
sigue siendo précticamente irresistible y demuestra
la precariedad de las pretensiones del ‘Tégimen a
restaurar un Estado basado en las leyes islamicas.
El deseo de accoder a la cultura de consumo, creado
en gran medida por Japén, ha tenido un papel
fundamental en la promocién y diseminacién del
liberalismo econémico por toda Asia, y en conse-
cuencia también en la promocién del liberalismo
politico.
El éxito econémico de los pafses asidticos recien-
temente industrializados siguiendo el ejemplo japo-
és, es hoy historia familiar/ Lo que es importante}
desde un punto de vista hegeliano es que ol liberal
mo politico ha seguido al liberalismo econémico, més
Jentamonte de lo que muchos experaban, pero de |
‘Manera aparentemente inevitable. Aqui también }
puede verse la victoria de la idea del Estado univer- |
‘sal homogéneo. Corea del Sur ha desarrollado unaysociedadurbana moderna, con unaclasemediacada
‘vez mayory mejor educada, ala que no es posible ya
mantener aislada de las tendencias democraticas
que rodean el pais. Bajo tales circunstancias, gran
parte de la poblacién considera intolerable soportar
el gobierno de un régimen militar anacrénieo, en
tanto queJapén,apenasuna década mésadelantado
en términos econdmieos, tiene instituciones parla-
mentarias desde hace cuarenta atios. Incluso el
antiguorégimen socialistade Birmania, que seman-
tuyo durante muchas décadas lamentablemente
aislado de las grandes tendencias que dominaban el
continente, fue obligado por las presiones nternasa
liberalizar tanto la economia como el sistema politi-
0, Se dice que el disgusto con el hombre fuerte Ne
‘Win empezé cuando un integrante del gobierno
debiéir a Singapur para someterseaun tratamiento
‘médico, y rompié a lorar al comprender cuan re-
trasada estaba la Birmania socialista con respecto a
sus vecinos del sudeste asiatico.
Pero el poder de la idea liberal parecerfa mucho
‘menos impresionante si no hubiera infectado la
cultura més antigua y mas grande de Asia, la de
China. La simple existencia de China comunista
creé un polo alternativo de atraccién ideolégica, y
como tal constituyé una amenaza para el liberalis-
‘mo. Pero losuiltimos quince afios han sido testigos de
una pérdida casi total de credibilidad del marxismo-
leninismo como sistema econémico. A partir del
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famioso tercer plenario del Décimo Comité Central
en 1978, el Partido Comunista china se dedicé a
descolectivizar la agricultura, afectando a los ocho-