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D. Hume: Empirismo y Crítica Filosófica

El filósofo escocés D. Hume se dedicó a la filosofía y la literatura y escribió su Tratado sobre la naturaleza humana y la Investigación sobre el entendimiento humano donde expuso su escepticismo moderado y crítica de la noción de causalidad. Hume también influyó en filósofos posteriores como Kant y el positivismo.

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D. Hume: Empirismo y Crítica Filosófica

El filósofo escocés D. Hume se dedicó a la filosofía y la literatura y escribió su Tratado sobre la naturaleza humana y la Investigación sobre el entendimiento humano donde expuso su escepticismo moderado y crítica de la noción de causalidad. Hume también influyó en filósofos posteriores como Kant y el positivismo.

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D.

HUME
CONTEXTUALIZACIÓN
El filósofo empirista escocés del siglo XVIII D. Hume (1711-1776) se
dedicó, en un principio, a ejercer la abogacía, aún cuando sus verdaderas aficiones
eran la filosofía y la literatura. Se desplazó a Francia (al colegio jesuita de La
Flèche), donde escribió su Tratado sobre la naturaleza humana (1739), que no
obtuvo el éxito que esperaba. Con la intención de que fuera mejor aceptada y
comprendida, reescribió la obra, dividiéndola en diferentes partes. Una de ellas es la
Investigación sobre el entendimiento humano (1748), que es una reelaboración de
la primera parte de su Tratado. En esta obra trata de fijar los límites de la capacidad
del conocimiento humano, defiende el origen empírico de las ideas contenidas en la
mente, expone su crítica de la noción de causalidad y realiza una defensa de la
visión ilustrada del mundo. Su tónica es de un escepticismo moderado.

Su incipiente fama de escéptico y ateo le impidió conseguir la cátedra de


Ética de Edimburgo y la de Lógica en Glasgow, por lo que se dedicó a tareas
diplomáticas o políticas. Más tarde, fue bibliotecario en la Facultad de Derecho de
Edimburgo, ocupación que le permitió dedicarse a la investigación con cierta
tranquilidad, sobre todo la histórica. Escribió también Investigación sobre los
principios de la moral, obra en la que defiende que la moral responde más a los
sentimientos e inclinaciones naturales que a la racionalidad. Otras obras son: los
Diálogos sobre la religión natural o los Discursos políticos. Por el conjunto de sus
obras se reconoce a Hume como uno de los principales representantes de la
Ilustración.

Hume es consciente de que Newton, basándose en la observación y en el


método experimental, ha construido sólidamente la física como una ciencia. Lo
que, a su juicio, queda por hacer es aplicar dicho método al estudio de la
naturaleza humana, es decir, al sujeto y no sólo a los objetos. El estudio de la
naturaleza humana (la ciencia filosófica del hombre) constituye el fundamento
único de todas las ciencias, ya que el resto de las ciencias dependen en cierto modo
de la naturaleza humana (así, por ejemplo, la Lógica es el estudio de la facultad
humana de razonamiento; la Moral o la Estética tratan de nuestros sentimientos y
nuestros gustos; e incluso las Matemáticas o la Filosofía dependen también de la
comprensión humana y su estudio guarda cierta relación con las capacidades y
facultades del ser humano). De modo similar al newtoniano, Hume tratará de
construir esa Ciencia del Hombre, fundamento del conjunto de las ciencias, a partir
de la observación de la experiencia humana. Para ello, se centrará en estudiar
cómo se originan las ideas y qué procedimientos permiten su combinación. Este es
el proyecto filosófico humeano: fundamentar en la experiencia la totalidad del
saber humano rechazando, por tanto, todo tipo de saber que no tenga un origen en
la misma. De aquí surgirá su crítica a la metafísica racionalista, fundada en la
existencia de las ideas innatas, ya que la metafísica no es un saber que pueda
basarse en la experiencia. Por tanto, supera los límites del conocimiento humano.

El empirismo inglés es aquella corriente de pensamiento que predomina


en Inglaterra desde los siglos XVI al XVIII, a la que pertenecen autores como
Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley y Hume. Tal corriente filosófica nace en
oposición a otra que había cobrado fuerza desde Descartes: el racionalismo. Sin
embargo, ambas corrientes coinciden en los siguientes planteamientos:

a) El tema central de su reflexión es: ¿cómo es posible el conocimiento?


Es, pues, un interés epistemológico.
b) Critican los prejuicios y afirman la autonomía de la razón, inaugurando
la mentalidad moderna.
c) La mente representa la realidad, por lo que la realidad es lo
representado en la mente del sujeto.
d) El conocimiento queda encerrado en la mente del sujeto (inmanentismo
gnoseológico), el problema será el de la correspondencia entre el
conocimiento y la realidad exterior al sujeto.

Las diferencias entre ambas corrientes son:

1) Frente a la confianza en la razón humana como fuente de un


conocimiento seguro, el empirismo considera que la experiencia de los sentidos
constituye la fuente de todo conocimiento.

2) Frente al racionalismo que pretende fundar en el poder de la razón


deductiva la posibilidad de un conocimiento humano ilimitado, el empirismo
considera que el conocimiento humano tiene un claro límite: la experiencia.
3) Frente a la afirmación de la existencia de las ideas innatas, el empirismo
niega la existencia de las mismas, pues todas las ideas descansan en la experiencia
sensible.
Uno de los filósofos en que más se deja sentir la influencia de Hume es el
filósofo ilustrado alemán Kant. La lectura de Hume despertó a Kant del sueño
dogmático del racionalismo, que sostiene una plena confianza en la razón, sin
previa crítica de las posibilidades y de los límites de esta facultad de conocimiento.
Kant admite del racionalismo la existencia de formas a priori de la sensibilidad
(espacio y tiempo) y de conceptos a priori del entendimiento (categorías), que no
se derivan de la experiencia. Pero coincide con Hume en que el conocimiento se
origina en la experiencia, y que esta constituye un claro límite en la aplicación de
las formas a priori de la sensibilidad y los conceptos a priori del entendimiento.

Hume influyó poderosamente en el positivismo, corriente filosófica del


siglo XIX iniciada por Augusto Comte. El positivismo también rechaza la
metafísica. Considera que el auténtico conocimiento se origina en la experiencia y
se centra en la descripción de los fenómenos (hechos) y de sus regularidades,
mediante la observación y el razonamiento inductivo.

Los pensadores pertenecientes al Neopositivismo lógico del siglo XX,


especialmente los pensadores del llamado “Círculo de Viena”, se consideran
discípulos de Hume. Como él, rechazan a la metafísica y distinguen entre
proposiciones en las que se expresan “relaciones entre ideas” y proposiciones
relativas a “cuestiones de hecho”.

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