LA VIGENCIA DEL LLELLIPUN
Cuando amanece -todavía hoy, en pleno siglo XXI- algunos hombres y muje-
res mapuches que viven en Bariloche salen de sus casas con un poco de yerba
entre las manos, trazan un círculo paso a paso de derecha a izquierda, de pie
y de cara al Puel (este) rocían lentamente la tierra con esa ofrenda, mientras el
mapuzungun se hace escuchar. De este modo, ponen en vigencia una práctica
ancestral, llamada llellipun o pichi nguillipun, para comunicarse con las fuerzas
con las que coexisten: la fuerza del Nahuel Huapi, la fuerza del cielo, de los
cerros, del viento, del volcán, del bosque… Claro que el paisaje no es como
antaño, cuando este espacio se llamaba Puelwillimapu, cuando este espacio
territorial no conocía de fronteras estatales.
Quizás te preguntes por los fundamentos de esta ceremonia ¿Por qué se
hace llellipun? ¿Por qué antes del amanecer? ¿Por qué trazan un círculo? ¿Por
qué yerba? ¿Por qué mirando al este? Las respuestas a estas y muchas otras
preguntas se encuentran en la filosofía y cosmovisión del pueblo mapuche.
Nuestros mayores han sabido observar los distintos fenómenos de la natu-
raleza en esta parte del mundo y eso les ha permitido organizar una forma
de vida en armonía con su entorno. Es necesario señalar que a diferencia del
antropocentrismo de la cultura hegemónica que concibe al hombre como
dominador de la naturaleza; dentro de la cosmovisión mapuche las personas
no son más importantes que un pájaro, una piedra, un río, un árbol… Las
personas (che) forman parte de la itrofill mongen, es decir, de la diversidad de
la vida.
Creemos importante mencionar tres principios fundamentales para acercar-
nos a la cosmovisión mapuche: la circularidad, la reciprocidad y la com-
plementariedad. Estos son de algún modo los ordenadores de la vida del
che (persona) con los demás newen (fuerzas naturales) cuya manifestación se
puede percibir en innumerables práctica culturales.
Un modo de definir el Wallmapu y la vida
Nuestros kuifikeche (gentes mayores), cuando desean explicar la conforma-
ción del Wallmapu (territorio), apuntan su dedo hacia el puel (este), giran hacia
la derecha hasta completar la vuelta, al hacer el giro representan el movi-
miento del Sol. Dicen que para llevar a cabo el giro es necesario ubicarse en
un cerro alto, allí donde la tierra se une con el cielo, y desde ahí observar el
lugar. El puel es el principal punto de orientación por la salida del antü (Sol),
es un punto de referencia filosófica, cósmica y espiritual,
pues de dicho lugar diariamente nace la vida.
Con este giro circular se conforma la base fundamental
de la cultura del hombre y la naturaleza, el concepto de
Wallmapu. No obstante, el círculo en torno a la propia
persona representa la auto-responsabilidad sobre los
elementos naturales que se encuentran dentro de ella,
es decir, estará a cargo del cuidado personal todos los
elementos que allí existen, partiendo desde donde se
está ubicado hasta donde alcance la vista. Este círculo es
imaginario y se mueve con el che (persona) diariamente.
Por lo tanto, cada cual tiene su propio wallmapu indivi-
dual que lo hace responsable de todo su entorno.
Nos parece importante señalar que el Wallmapu o terri-
torio mapuche no permanece en el aire, sino que tiene
una base, similar al espacio que se ve sobre la tierra (es
decir, el cielo). Este espacio tiene materia orgánica y se
llama miñche mapu o tierra de abajo, se trata del espacio
por debajo de la tierra (su representación se asemeja al
rali o plato hondo de madera del kultrung).
Otra de las dimensiones del Wallmapu es la trufken mapu
o la tierra que pisamos: es un espacio circular plano, (es-
pacial/territorial) en cuyos extremos se hallan la dimen-
sión del wenu mapu (espacio sobre la tierra). Estas tres
partes, conforman las tres dimensiones del universo ma-
puche, por lo tanto, al hablar de territorio, el mapuche
no sólo se refiere un pedazo de tierra sino a esas tres
dimensiones.
El círculo que se dibuja al determinar el Wallmapu, el círculo que se traza
al iniciar el llelipun, representa el modo en que el mapuche entiende la vida.
Pues, en un círculo todos los elementos se hallan en un mismo nivel, así es la
relación que se establece entre los che (personas) y los demás newen (fuerzas).
Así mismo, esta circularidad se manifiesta en la organización social; tanto en
las ceremonias espirituales: llellipun, purrun, machitun, kamarikun, wiñoy tripantu;
como también en la forma de hacer política.
En las ceremonias espirituales se gira de derecha a izquierda porque es el
modo en que circula la energía en esta parte del mundo (hemisferio sur),
nuestros mayores dicen que de este modo se acumula energía y nos fortale-
cemos mutuamente con todas las fuerzas del Wallmapu.
Por su parte, el sistema socio-político mapuche está fundamentado en el
buen desempeño de la oratoria, cada vez que es necesario se conforma el
trawün (reunión) y entorno a un círculo, la palabra pasa de voz en voz de
derecha a izquierda. La palabra de todos y cada uno de los oradores es tenida
en cuenta; el trawün constituye el espacio fundamental de debate y de defini-
ciones que desconoce de jerarquías verticalistas.
A la concepción de temporalidad mapuche también se la interpreta desde
la circularidad, el tiempo está asociado a los ciclos de la naturaleza. Esta
concepción cíclica brinda pautas de vida: ya sea en los momentos del día, los
ciclos lunares, los ciclos del Sol asociado a las etapas del año; como también
en el modo de entender el ciclo de la vida y la muerte. A esta última se la en-
tiende como un retorno al origen, a la misma tierra que ha cobijado nuestras
placentas luego de asomarnos a la vida.
Kushe, Futra, Ullcha, Wentru
Uno de los elementos más difundidos de la cultura mapuche es el kultrung,
por tratarse de un elemento que ha sido depositario del saber construido por
el che (persona) en relación con la mapu, además de representar la circulari-
dad -como explicábamos más arriba- respecto a la concepción del Wallmapu
y todas sus dimensiones. También refiere a la vida comunitaria, cada uno de
los cuadrantes del circulo representa a un integrante de la familia originaria:
kushe (mujer anciana), futra (hombre anciano), üllcha zomo (mujer joven) y
weche wentru (hombre joven).
La cosmovisión mapuche entiende que todas las fuerzas de la naturaleza
están conformadas por pares complementarios en género y generación.
Esto quiere decir que no hay un ser todo poderoso masculino dador de vida
(como lo entiende la religiosidad de Occidente). Por el contrario, se entiende
que cada newen (fuerza) incluye en sí mismo la juventud y la ancianidad, la
energía femenina y la energía masculina. Quienes vivimos en Furilofche mapu,
cada mañana saludamos al newen predominante de este territorio que es la
fuerza del lago Nahuel huapi y nos dirigimos a ellos de esta manera: Nawel
wapi kushe, nawel wapi futra, nawel wapi üllcha zomo, nawel wapi weche wentru. De la
misma manera se invoca a las demás fuerzas que nos rodean.
La reciprocidad
Kishungünelawuiñ feymu kishulelaiñ… No nos mandamos solos porque no esta-
mos solos. Nuestros abuelos siempre tuvieron claridad sobre el hecho de que
nuestra existencia es dada desde la tierra y luego, alimentada por ella. Esta
convicción se materializó en la identidad arraigada a la tierra y la naturaleza,
de ahí surge la denominación MAPUCHE, gente de la tierra, entendiendo
que pertenecemos a la tierra. El principio de reciprocidad reconoce que la
tierra es dadora de vida, de alimento, de remedio; por este motivo los mapu-
ches tenemos el compromiso de dar algo a cambio de tanto para mantener
en equilibrio esa relación.
En el mundo mapuche no existen las nociones del Bien y del Mal, sólo newen,
energías, fuerzas del universo. Las küme newen (energías positivas) que habitan
en la Wenu Mapu y las weza newen (energías negativas) que habitan en la Minche
Mapu. La existencia de estas fuerzas han hecho posible el equilibrio y la vida en
la tierra, por cuanto la propia energía cósmica se opone, se regula se alimenta,
se retroalimenta y complementa.
Una forma de mantener ese delicado equilibrio entre las energías positivas y ne-
gativas en la Trufken Mapu es a partir las ceremonias espirituales. Con el llellipun
de cada mañana, en el momento de maximización de energías positivas, reali-
zamos esa ceremonia para brindar a la tierra nuestro agradecimiento. Se ofrece
yerba, migas de pan... Sin embargo, en las ceremonias comunitarias como el
kamarikun, se preparan otras ofrendas en abundancia como el muday, así como
también se ofrecen cantos, bailes y el trabajo de cada día de ceremonia.
Por otro lado, ya que toda la tierra nos brinda los medios para vivir, la persona
tiene la enorme responsabilidad de proteger cada newen con el que cohabita en
su wallmapu. El mapuche tiene profundo respeto por cada espacio y por cada
ser, por tanto al usar una planta como lawen (remedio) o al cruzar un río o al
entrar a un bosque o a una montaña, siempre pide permiso y agradece a las
fuerzas protectoras o ngen. Por esta razón, en la actualidad tantos pu lamngen se
levantan a defender sus territorios ante tantas amenazas que trae consigo el ca-
pitalismo, pues por ser retoños de la tierra nos sentimos hermanados con todos
los elementos de la naturaleza.