Un estudio de:
MARCOS 10:17,18
El joven rico que vino a Jesús era un joven modelo. Vino a Jesús con la máxima cortesía. Tuvo
un interés extraordinario en la religión. Vino a Jesús corriendo, dándonos la idea que buscaba
ayuda espiritual. Estaba tan ansioso de la vida eterna que no tuvo tiempo para esperar otra
ocasión cuando podría haber estado a solas con Jesús. Estando aun sobre la carretera no le
importaba el público.
También era un hombre de acción moral. Cuando Jesús le recordó de los mandamientos
respondió: "Maestro todo esto he guardado...". Obviamente su vida era pura. Cuando Jesús dijo:
"No adulteres", este pudo contestar que no lo había hecho. Cuando Jesús dijo: "No hurtes", este
sinceramente dijo que era honesto en todo. La riqueza que había adquirido, la había ganado
lícitamente. Siempre había obedecido a sus padres. Tampoco era malhablado. La moralidad era
parte vital de este joven.
El versículo 22, nos dice que tenía muchas posesiones. Lucas 1S:1S nos informa que era un
príncipe, es decir un noble con autoridad e influencia.
Ver la conversión de tal persona nos daría gusto a nosotros ahora en estos tiempos modernos.
Nos gustaría tener a uno como él, entre la membresía de nuestra iglesia. Además aquí esta el,
expresando su deseo de tener la vida eterna. Cualquier evangelista quisiera explicar el evangelio
de amor a tal persona tan agradable. Pero vean como le habla Jesús en una manera tan brusca.
Casi lo rechaza. Empieza regañándole y luego habla de los mandamientos, demandando un
sacrificio inmenso como condición de la vida eterna.
Déjenos estudiar estas palabras de Jesús.
El joven le llamo a Jesús "Maestro Bueno". Pero nuestro Señor rehusó aceptar la lisonja. El
joven, solo sabia que estaba hablando a un buen maestro, ignoraba que estaba hablando con el
Cristo, el Hijo del Dios Viviente. El salvador tomo esta oportunidad para decir en efecto: "lo
bueno de una criatura (y así me aceptas, como una mera criatura) no amerita vuestra atención.
Solamente Dios es de origen y en esencia bueno."
No es bueno que hablemos de los hombres en términos muy gloriosos. Si usamos los términos
para los hombres ¿con cuales hablaremos de Dios? Jesús quería que el joven tuviera mas respeto
al carácter de Dios.
El versículo 21, nos informa que Jesús sintió afecto por el joven mientras hablaban. Sintió pesar
cuando el joven partió sin tener la voluntad de perder dinero y salvar su alma. Sin embargo, el
interés de Jesús sobre el estado espiritual del joven, no fue más que su amor a Dios. Aunque
poseía un deseo de ver a los hombres salvos. Cristo fue motivado principalmente por un deseo de
glorificar a Su Padre. Es imposible leer los evangelios y dejar de ver que la meta de todos los
hechos de Cristo fue el hacer la voluntad de Su Padre y hacer notoria Su gloria a los hombres.
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Cuando Jesús vino al mundo dijo: "Heme aquí... para que haga, oh Dios, Tu voluntad" (Heb.
10:7). Durante su vida terrenal dijo: "...porque yo, lo que a El agrada, hago siempre" (Jn 8:29).
Cuando llego la hora para ir a la cruz dijo: "Yo Te he glorificado en la tierra" (Jn 17:4).
Un evangelista tiene que entender lo que significa estar sobre todo dedicado a glorificar a Dios,
Algunos demuestran mucho interés en el bien del hombre, hacen todo lo que pueden para
convertirlos. No entienden que la meta del evangelismo es glorificar a Dios.
Cuando predica el evangelista su mensaje, sus palabras deben reflejar siempre el carácter de
Dios. El joven estaba preocupado por su propia necesidad de encontrar el camino a la vida
eterna. Pero Jesús proyecto al joven poner primero su atención en Dios y Su gloria. Este hombre
quiso una solución a su miedo de la muerte y al juicio venidero. Jesús le iba a hablar de esto
después, pero primero tenía que empezar con algo mas básico. Es que la salvación esta enraizada
en el carácter de Dios. Dios mismo es la fuente de la salvación y de toda bendición.
El evangelismo siempre requiere que se prediquen los atributos de Dios. Cuando Jesús encontró
a la mujer samaritana en el pozo de Jacob (Jn 4), le enseño a ella que Dios es un Espíritu y los
que pretenden adorarle tienen que entender esto. Cuando Pablo predicaba a los paganos en el
areópago (Hech 17), se dedico a exponer los atributos de Dios porgue ellos eran ignorantes del
verdadero Dios. Empezó hablando de Dios como el Creador, El que sostiene la vida, el
Todopoderoso que levanto a Jesús de los muertos. Este elemento de la predicación, el de exaltar
a Dios, es un elemento esencial.
Desgraciadamente la predicación moderna es anémica. Le falta lo que da vida al mensaje.
Muchos evangelistas concentran sus mensajes en el hombre. Pero el evangelio de Cristo empieza
con Dios y Su gloria. Este evangelio dice al hombre que el ha ofendido al Dios santo quien no va
a pasar por alto su pecado. Le hace entender que su única esperanza de salvación se encuentra en
la gracia y el poder del verdadero Dios.
Pero el mensaje popular es muy diferente porque se ignora la gloria de Dios. El verdadero
evangelio se esfuerza en magnificar al Dios de toda gracia en la salvación de los hombres. Al
evangelista falso le gusta que los hombres pregunten que tienen que hacer para salvarse, porque
les tienen una respuesta basada en las obras. El verdadero evangelista le dice al hombre que
pregunta que puede hacer: "Espérate un momento. El Dios que te salva es santo y por eso tu no
puedes acercarte a el mientras estas como estas. Tienes que entender la realidad del estado en
que te encuentras. Quita tu atención de ti mismo y contempla al Dios de las Escrituras. Todavía
no estas listo para entender como te puedes salvar, porque no entiendes ni a Dios ni a ti mismo."
Un entendimiento de los atributos es parte esencial de la salvación del hombre. Sin un
conocimiento de Dios, el pecador no sabe a quien ha ofendido, quien es el que le amenaza con la
destrucción eterna o quien es poderoso para salvarlo. Sin tener unos conceptos claros de Dios,
uno no puede acercarse a El ni poseerlo como su salvador "personal".
El joven rico vino corriendo porque sabía que no tenia la vida eterna. Pero no entendió el porque
de su estado. No entendió que a pesar de su moralidad impecable era un ofensor. Estaba
preparado para hablar de sus buenas obras pero no del santo Dios. Estaba ansioso de hablar de
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los gozos de la salvación pero no pudo compartir el significado de las palabras de David: "A Ti,
a Ti solo he pecado..." (Sal.51:4).
Cuando Saulo fue detenido por una luz brillante mientras andaba en el camino a Damasco, una
vez le demando: "Saulo, Saulo, ¿por que Me persigues?" (Hch 9:4). Inmediatamente Saulo
respondió: "¿Quien eres Señor?" Es decir ¿A quien he perseguido? También el que vino
corriendo a Jesús tenía la misma pregunta porque nunca había visto la santidad esencial de Dios.
Ignorante de la dignidad indescriptible de Jehová, también ignoraba la gravedad de su crimen.
Aunque no había amado a Dios con todo su corazón, esto no lo veía como tan malo, porque
nunca había comprendido la gloria de Dios.
Aunque el joven era judío devoto, Jesús no le acepto como persona conocida de Dios. Los
evangelistas modernos se equivocan en aceptar por entendido que los oyentes saben quien es
Dios. La verdad es que los de nuestra era saben menos que aquellos judíos. Sin embargo los
evangélicos luego les dicen a los inconversos de "las cinco cosas que Dios quiere que usted
sepa". Todas estas cosas se concentran en la fortuna del hombre e ignoran la pregunta clave:
¿Quien es Dios? Esto es trágico.
Jesús hablo al hombre de la santidad de Dios porque le demostraba su problema. Es Dios el santo
quien es su juez. Entender la santidad produce un miedo santo en el pecador. Ya sabía que Dios
es el juez, pero ahora entiende la santidad del juez que no le dejará pasar por alto al culpable
(Exo. 34:7).
Hoy día nos dicen que la primera cosa que hay que decir a un inconverso es que Dios le ama y
tiene un plan maravilloso para su vida. El amor es presentado como el atributo mayor de Dios.
Pero Jesús no empezó hablando del amor. Es de notar que la Biblia habla más a menudo de la
santidad de Dios que de Su amor. Sin embargo hay miles de pecadores que piensan que Dios
solo tiene un atributo: el amor. Aunque el amor es parte de la verdad acerca de Dios no es toda la
verdad. Y cuando es presentado como toda la verdad entonces es una mentira. Si le decimos a un
extraño que Dios le ama, el piensa así: " es verdad. Dios me ama, y por eso no me va a condenar,
después de todo me perdonara."
Si le decimos a un rebelde "Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida", le estamos mal
informando. La verdad es que Dios en este momento esta enojado con el pecador. El pecador
esta en este momento bajo la maldición de Dios y así será para siempre si Dios no le concede el
arrepentimiento y le causa buscar a Cristo. Este plan no es tan maravilloso. El amor redentor de
Dios para los pecadores se halla solo en Cristo y el pecador no esta en Cristo. El método
moderno de evangelizar esta diametralmente opuesto al de Cristo. Cristo no empezó diciéndole
cosas agradables a su ego personal.
El evangelismo moderno no habla de la misma persona de quien nosotros hablamos cuando
predicamos a Dios. Cuando predicamos a Dios queremos hacer referencia al que es Soberano en
creación, en providencia y en la redención de la criatura. Cuando ellos hablan de "Dios" hablan
de uno que es frustrado, que se somete a la voluntad soberana del hombre en todo. Los pecadores
piensan que Dios es uno que es tan Flexible que nunca va a castigar al maravilloso hombre.
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Les pregunto: Cuando testifican a los inconversos, ¿les hablan de la santidad de Dios? Cada parte
de su mensaje debe basarse en el carácter de Dios. Si usted le dice al pecador que solo hay cuatro
pasos sencillos para llegar al cielo, le esta engañando a el y a usted mismo. Usted le puede guiar
en oración, diciéndole las palabras que deba decir. Pero cuando el pronuncia el nombre "Dios",
esta clamando a otro dios, y no al verdadero. O cuando menos habla a un dios desconocido.
Romanos 10:14 nos pregunta: "¿Como pues, invocaran a aquel en El cual no han creído?". Esta
es una buena pregunta para el evangélico moderno también. El pecador debe conocer a quien
esta clamando.
Jonás 2:9, nos declara; "la salvación es del Señor". Su poder y gracia solos, pueden salvar al
pecador de la destrucción y darle vida eterna. Si se elimina la doctrina de Dios en la presentación
del evangelio entonces se elimina el corazón del mensaje.
"¿Que debo hacer para heredar la vida eterna?" pregunto el joven religioso. Usted tiene que pedir
la vida eterna a Jehová. Pero antes de irse corriendo ante Su presencia con su plegaria, déjeme
decirle que El es fuego consumidor y al verlo gritaría usted que le tenga misericordia. La
cuestión no es si usted lo acepta a El como salvador suyo, sino ¿ha aceptado El a usted como hijo
adoptado?
El predicar unos pasos fáciles al cielo no es evangelismo. El evangelio incluye todos los puntos
teológicos difíciles para el hombre de entender. Pablo era un evangelista que dijo que era limpio
de la sangre de todos (Hech 20:26). Esto lo decía porque les había predicado todo el consejo de
Dios. En su ministerio Pablo predicaba toda una teología sistemática, no cuatro pasos fáciles para
ir al cielo.
El mundo perece por falta de un mensaje que les conduzca al verdadero Dios. Hermanos, vamos
a seguir el ejemplo de Jesús y evangelizar en verdad.
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