CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO
63. Cuando se celebran dos o más Matrimonios a le vez, el interrogatorio antes del
consentimiento, el mismo consentimiento como así también la aceptación del mismo, se
harán siempre en forma singular para cada Matrimonio; lo demás, incluyendo la
bendición nupcial, se dirá una sola vez en plural para, todos.
64. Puestos de pie, todos, incluso los novios, y situados los testigos a uno y otro
lado, el sacerdote se dirige a los novios con estas palabras u otras semejantes:
Queridos N. y N.: Ustedes vinieron a la casa de Dios
para que el Señor consagre el amor que se profesan,
en presencia del ministro de la Iglesia y
ante la comunidad cristiana.
Ustedes ya están consagrados por el Bautismo.
Ahora, Cristo, a1 bendecir ese amor,
los enriquecerá y fortalecerá
por medio del sacramento del Matrimonio,
para que puedan ser mutuamente fieles
y asumir las responsabilidades
propias de la vida matrimonial.
Les pido a ustedes que expresen ahora con sinceridad
su propósito delante de toda la Iglesia.
INTERROGATORIO ANTES DEL CONSENTIMIENTO
FRIMERA FORMA
65. El sacerdote interroga a los novios sobre su libertad, su fidelidad y sobre la
procreación y educación de los hijos, y a cada pregunta ellos responden.
N. y N. ¿Vienen libre y voluntariamente
para contraer matrimonio?
Los novios responden:
Sí, venimos libremente.
Prosigue el sacerdote:
¿Se comprometen a amarse y respetarse
durante toda la vida?
Los novios responden:
Sí, nos comprometemos.
La pregunta siguiente puede omitirse si lo piden las circunstancias, por ejemplo, si los
contrayentes son de edad avanzada.
¿Se comprometen también a colaborar
en la obra creadora de Dios,
asumiendo la responsabilidad que les toca en la
comunicación de la vida
y en la educación de los hijos
de acuerdo con la ley de Cristo y de la Iglesia?
Los novios responden:
Sí, nos comprometemos
SEGUNDA FORMA
66. Los novios pueden declarar sus intensiones sobre la fidelidad y sobre la
procreación y educación de los hijos, pronunciando juntos la siguiente fórmula (si los
contrayentes son de edad avanzada podrán omitir la frase entre paréntesis):
Concluido el camino del noviazgo,
iluminados por el Espíritu Santo
y acompañados por la comunidad cristiana,
hemos venido con plena libertad a la casa del Padre
para que nuestro amor reciba el sello de la consagración.
Conscientes de nuestra decisión,
estamos dispuestos,
con la gracia de Dios,
a amarnos y respetarnos el uno al otro durante toda nuestra vida.
[Nos comprometemos a recibir con amor los hijos que Dios
quiera darnos
y a educarlos según el Evangelio de Cristo y las enseñazas de la
Iglesia].
Les pedimos a ustedes, hermanos,
que recen por nosotros
para que nuestra familia
difunda en el mundo luz, paz y gozo.
MANIFESTACIÓN DEL CONSENTIMIENTO
67. El sacerdote invita los novios a expresar su consentimiento.
Manifiesten entonces la decisión de contraer matrimonio
estrechándose la mano derecha,
y expresen ante Dios y su Iglesia
el consentimiento matrimonial.
68. Los contrayentes se estrechan la mano derecha y expresan su consentimiento con
una de las siguientes fórmulas:
PRIMERA FORMA
69. El novio se dirige a la novia con estas palabras:
Yo, N., te recibo a ti, N., como esposa,
y prometo serte fiel
tanto en la prosperidad como en la adversidad,
en la salud como en la enfermedad,
amándote y respetándote durante toda mi vida.
La novia se dirige al novio con estas palabras:
Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo,
y prometo serte fiel
tanto en la prosperidad como en la adversidad,
en la salud como en la enfermedad,
amándote y respetándote durante toda mi vida.
SEGUNDA FORMA
70. El novio se dirige a la novia con estas palabras:
N., ¿Quieres unir tu vida a la mía,
por el sacramento del matrimonio,
en el Señor que nos ha creado y redimido?
La novia responde:
Sí, quiero, con la gracia de Dios.
La novia se dirige al novio con estas palabras:
N., ¿Quieres unir tu vida a la mía,
por el sacramento del matrimonio,
en el Señor que nos ha creado y redimido?
El novio responde:
Sí, quiero, con la gracia de Dios.
Y juntos dicen:
Nosotros prometemos amarnos fielmente,
en el gozo y en el dolor, en la salud y en la enfermedad,
y sostenemos mutuamente durante toda nuestra vida.
TERCERA FORMA
71. El sacerdote, si por razones pastorales pareciera más oportuno, puede pedir el
consentimiento de los contrayentes mediante una pregunta.
Primero, pregunta al novio:
N., ¿Quieres recibir por esposa a N.
y prometes serle fiel
tanto en la prosperidad como en la adversidad,
en la salud como en la enfermedad,
amándola y respetándola durante toda tu vida?
El novio responde:
Sí, quiero.
Luego pregunta a la novia:
N., ¿Quieres recibir por esposo a N.
y prometes serle fiel
tanto en la prosperidad como en la adversidad,
en la salud como en la enfermedad,
amándolo y respetándolo durante toda tu vida?
La novia responde:
Sí, quiero.
CONFIRMACIÓN DEL CONSENTIMIENTO
72. El sacerdote que recibe el consentimiento dice a los esposos:
El Señor confirme el consentimiento
que han manifestado delante de la Iglesia,
y realice en ustedes lo que su bendición les promete.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.
Todos responden:
Amén
73. O bien:
El Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac, el Dios de Jacob,
el Dios que en el paraíso unió a Adán y Eva
confirme en Cristo el consentimiento
que han manifestado delante de la Iglesia,
y los sostenga con su bendición.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.
Todos responden:
Amén
74. El sacerdote invita a los presentes a alabar a Dios:
Bendigamos al Señor.
Todos responden:
Demos gracias a Dios.
Puede preferirse otra aclamación.
BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS
75. El sacerdote dice:
El Señor bendiga estos anillos,
que se entregarán el uno al otro,
como signo de amor y de fidelidad.
R. Amén.
O bien:
Bendice, Señor, estos anillos ,
para que los esposos que han de llevarlos
se guarden íntegra fidelidad el uno al otro,
permanezcan en tu voluntad y en tu paz
y vivan siempre en el amor mutuo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
O bien:
Bendice, Señor, y santifica el amor de estos hijos tuyos,
y que estos anillos, signo de fidelidad,
sirvan para recordarles el amor que los une.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Según le oportunidad los anillos pueden rociarse, con agua bendita.
76. El esposo coloca el anillo en el dedo anular de la esposa, diciendo, según la
oportunidad:
N., recibe este anillo como signo de mi amor y fidelidad.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Del mismo modo, la esposa coloca el anillo en el dedo anular del esposo, diciendo,
según la oportunidad:
N., recibe este anillo como signo de mi amor y fidelidad.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
77. Entonces toda la comunidad puede entonar un himno o canto de alabanza.