MANUAL DE PRÁCTICAS DE
MECANISMOS DE AGRESIÓN Y DEFENSA
PRÁCTICA N° 12: HEMOHISTOPARÁSITOS
GOTA GRUESA
I. INTRODUCCION:
Las enfermedades metaxénicas como la Malaria, Leishmaniosis y Tripanosomiasis, en el Perú, en las últimas décadas
constituyen los principales problemas de salud, que afectan a las poblaciones más pobres de menos acceso y están
catalogadas entre las reemergentes, afectando grandes proporciones de población, con gran impacto sobre la salud
pública nacional.
Las enfermedades son trasmitidas por vectores y ocurren cuando el agente biológico específico que produce la
enfermedad es trasmitida al huésped humano por un portador animado no humano denominado vector. En la
cadena de transmisión intervienen entonces tres factores: un hospedero, por lo general un hombre enfermo, un
vector invertebrado que propaga la enfermedad, generalmente un artrópodo y el agente biológico que puede ser un
virus, una bacteria y para nuestro interés un parásito.
Los vectores pueden actuar biológica o mecánicamente. En los vectores biológicos, el agente u organismo infectante,
se desarrolla y multiplica en el artrópodo antes de volverse infectivo para el hospedero vertebrado. Los vectores
mecánicos trasmiten el agente de un hospedero a otro sin que se desarrolle en el vector alguna fase vital de su ciclo
biológico.
Todos los protozoarios transmitidos por vectores actúan como hemoparásitos, y a nivel del Perú, el Ministerio de
Salud ha establecido una serie de pruebas de laboratorio para facilitar el diagnóstico de estos agentes parasitarios,
dentro de las cuales encontramos el estudio de GOTA GRUESA y el FROTIS SANGUÍNEO, en el cual también se puede
realizar el estudio de las diferentes células que participan en la inmunidad y que en algunos casos pueden funcionar
como hospedaje de algunos parásitos intracelulares.
Plasmodium sp. (Causante del Paludismo)
Distribución geográfica: hay alta prevalencia en África (área subsahariana), parte de América Central y Sudamérica,
como así también regiones de [Link] en las que se encuentra el mosquito Anopheles.
Morfología y características del agente:
Existen cuatro tipos de Plasmodium que parasitan al hombre: P. malariae, P. falciparum, P. vivax, y P. ovale. En el
hombre las formas que se encuentran son:
a) Esporozoíto: es la forma que inocula el Anopheles; es alargado, circula en la sangre no más de 30 minutos, y
penetra en las células del hígado, donde se multiplica (ciclo exoeritrocítico), proceso que dura entre 6 y 10 días, según
el tipo de Plasmodium, y se forma:
b) Esquizonte exoeritrocítico: como resultado de continuas divisiones nucleares dentro del hepatocito, luego se
rompe el esquizonte maduro y quedan en libertad los
c) Merozoíto exoeritrocítico: que por dos o tres generaciones pueden reinvadir el parénquima hepático y luego a los
eritrocitos. En el caso del P. falciparum termina aquí la esquizogonia exoeritrocítica primaria. En cambio, para los
otros Plasmodium, existe una esquizogonia exoeritrocítica secundaria, o sea que luego de que los eritrocitos han sido
invadidos hay una o varias generaciones de merozoítos exoeritrocíticos, que van a invadir nuevamente las células
hepáticas; hecho que se pondrá de manifiesto en las formas clínicas respectivas.
Luego comienza el ciclo eritrocítico:
a) Trofozoíto eritrocítico: son los merozoítos extraeritrocíticos que ahora se encuentran dentro de los glóbulos rojos,
tienen un núcleo que se tiñe de oscuro y un citoplasma celeste a la coloración de Giemsa, y características
diferenciales de cada Plasmodium. Se alimentan de la hemoglobina dejando residuos que se ven como gránulos.
Luego de la división nuclear (esquizogonia), evoluciona a:
b) Esquizonte joven: que pasa a esquizonte maduro cuando el núcleo se ha dividido formando los
c) Merozoítos eritrocíticos, que cuando el eritrocito se rompe invaden otros glóbulos rojos. El ritmo de la
esquizogonia eritrocitaria varía: 36-48 horas en P. falciparum, 48 horas en P. vivax y P. ovale y 72 horas en P.
malariae. En P. falciparum esto ocurre en los capilares de las vísceras, por lo que es raro encontrar esquizontes en la
sangre. Luego de dos o tres generaciones eritrocíticas, algunos merozoítos intracelulares se transforman en:
d) Gametocitos: macro y microgametocitos, que son las formas sexuales con características morfológicas de acuerdo
a la especie: banana en P. falciparum, esférico con eritrocito aumentado en P. vivax y P. ovale y sin aumento del
eritrocito en P. malariae. Estos últimos son las formas que pasan a los insectos que pican a la persona infectada, y en
ellos se efectúa el ciclo de reproducción sexual en el estómago, dando lugar al quiste, en el que se desarrollan miles
de esporozoítos que llegan a las glándulas salivales del insecto. En esta parasitosis el hombre es el huésped
intermediario y el Anopheles el huésped definitivo. Hay más de 400 especies de Anopheles, de las cuales 85 han sido
reconocidas como transmisoras del Plasmodium. El ciclo biológico se desarrolla donde hay aguas estancadas
(estanques, acequias, pantanos, etc.), con temperaturas entre 25 y 27º C, y altitud de 2800 m por encima del nivel del
mar.
Modo de transmisión: la vía de entrada principal es por la picadura del insecto. Otras formas son a través de
transfusiones de sangre, trasplante de órganos, por pasaje transplacentario (congénita), y también por compartir
jeringas.
Localización: en las cuatro especies se lo localiza en sangre y en los capilares de los órganos comprometidos.
Clínica y patología: en el período extraeritrocitario en general hay una discreta esplenomegalia que no provoca
sintomatología. En casos aislados se observa insuficiencia hepática con signos de proceso infeccioso generalizado, con
fiebre y malestar general. Cuando los glóbulos rojos se rompen liberando los merozoítos de los esquizontes, también
se liberan pigmento malárico, productos del metabolismo de los parásitos, y restos de hematíes, produciendo en
conjunto un shock anafiláctico que se traduce en sudoración, fiebre y escalofríos. Si hay una sola generación de
parásitos que se desarrollan en forma sincrónica esto sucede cada 48 hs. (fiebre terciana) en P. vivax, P. ovale y P.
falciparum, y cada 72 h. (fiebre cuartana) en P. malariae. Si hay más de una generación de parásitos que se
desarrollan en forma asincrónica puede haber fiebre a diario (fiebre continua).
El ataque palúdico se manifiesta al comienzo con escalofríos que duran desde pocos minutos hasta 1 hora, luego la
temperatura asciende a 40-41ºC, acompañada de cefalea intensa, delirio leve, molestia epigástrica, náuseas y
vómitos y por último la sudoración que dura entre 2 a 3 horas. Luego el paciente queda asintomático pero agotado.
La anemia se acentúa cada vez más, hay disminución de plaquetas y alteración de los factores de coagulación. En los
períodos afebriles se observa también leucopenia. Otros síntomas son hipotensión postural, hepatoesplenomegalia e
ictericia. Las complicaciones más frecuentes son en P. ovale y P. vivax: la ruptura tardía del bazo, 2 ó 3 meses luego
de la infección inicial. En P. malariae: la glomerulonefritis por la formación de inmunocomplejos entre los Ag del
párasito y la IgG del huésped. En P. falciparum paludismo cerebral, incluidos coma y convulsiones, insuficiencia renal
aguda, anemia severa, esplenomegalia trópica y edema pulmonar.
Diagnóstico:
Clínico: es importante en zonas no endémicas hacer la diferenciación con otros procesos febriles, como fiebre
tifoidea y paratifoidea, absceso hepático, pielonefritis, tuberculosis, leishmaniosis visceral, dengue y septicemia.
Laboratorio:
Directo: el diagnóstico de certeza es el hallazgo del parásito en el frotis sanguíneo o la gota gruesa con coloración de
Giemsa o similar. La extracción sanguínea conviene efectuarla en los períodos afebriles, y en caso de resultar
negativos repetir los estudios cada 6 - 8 horas durante tres días consecutivos.
Indirecto: las pruebas inmunológicas que han dado mejores resultados diagnósticos son las que utilizan anticuerpos
monoclonales. Las pruebas serológicas con Ac IgM o Ac IgG, son de valor relativo.
Trypanosoma cruzi: (Causante de la Tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas)
Distribución geográfica: la distribución es en toda América.
Morfología y características del agente: el Trypanosoma cruzi es un protozoo en cuyo ciclo biológico interviene un
insecto vector (triatómido) y mamíferos como reservorios de la enfermedad humana, como el hombre y los animales
domésticos (perro y/o gato), o silvestres (roedores y carnívoros). Los aspectos morfológicos más importantes son: a)
tripomastigote: es de forma fusiforme, de alrededor de 20 mm de largo, con el extremo posterior en punta, con un
kinetoplasto posterior al núcleo de donde emerge una membrana ondulante que recorre el cuerpo y termina en un
flagelo libre. Es la forma en que se encuentra en la sangre de los mamíferos y en la parte posterior del intestino de los
triatómidos. Es la forma infectante. En el mamífero, al penetrar en la célula se transforma en: b) amastigote: es
redondo, de 2 mm y se encuentra dentro de la célula del huésped, donde se divide activamente, hasta salir como
tripomastigotes para diseminarse por todo el organismo; c) epimastigote: es de forma semejante al tripomastigote,
pero con el kinetoplasto por delante del núcleo. Es la forma de multiplicación en el intestino del triatómido y la
predominante en los medios de cultivo.
Modo de transmisión: la vía más importante es a través de las heces del insecto, que al picar la piel del hombre,
elimina el tripomastigote metacíclico, penetra por la zona de la picadura o a través de las mucosas. Otras formas son:
por transfusión sanguínea (el tripomastigote se mantiene viable por dos meses en muestras de sangre refrigerada),
trasplante de órganos, manipulación de sangre y de animales infectados, y por compartir jeringas. También por
pasaje transplacentario (chagas congénito).
Localización: en el torrente sanguíneo como tripomastigotes, y en el interior de las células como amastigotes. En la
fase aguda se diseminan por todos los órganos teniendo preferencia por el músculo estriado, sistema nervioso
central y ganglios del sistema nervioso autónomo.
Clínica y patología: la enfermedad de Chagas-Mazza se presenta en dos fases:
Fase aguda: el período de incubación varía si es por inoculación debido al triatómido (4 a 14 días) o por transfusión
sanguínea (20 a 40 días). Sólo en el 5% de los casos se detecta puerta de entrada, y se manifiesta de dos formas:
como complejo oftalmoganglional (signo de Mazza-Romaña), con edema bipalpebral unilateral y congestión de las
conjuntivas y adenopatía satélite, o como chagoma de inoculación cutánea, con aspecto forunculoide o
erisipelatoide, que se puede ulcerar en la parte central y luego formar costra. En esta fase el cuadro clínico
generalmente es asintomático, sobre todo en pacientes mayores de 5 años. La forma sintomática se presenta en
niños pequeños, y se caracteriza por fiebre, decaimiento, irritabilidad, linfoadenopatías generalizadas y
hepatoesplenomegalia. Hay además leucocitosis con linfomonocitosis.
En niños menores de dos años, y sobre todo en menores de 6 meses, puede presentarse como meningoencefalitis o
miocarditis difusa aguda. El compromiso del miocardio es lo más destacado en esta
fase, aún en pacientes asintomáticos, en los que se los detecta por las alteraciones del ECG. En general la fase
aguda se observa sólo en el 5% de los pacientes, y de ellos el 90% son niños. Los pacientes mueren (2 al 8%) debido
a meningoencefalitis o compromiso cardíaco. En pacientes inmunocomprometidos pueden aparecer chagomas
cerebrales
Fase crónica:
Forma latente o indeterminada: sin manifestaciones clínicas, con ECG, EEG y estudios de esófago y colon normales,
pero con serología positiva. Esta forma la presentan, en general, los menores de 25 años, 50% de los cuales
evolucionará a la forma sintomática.
Forma crónica cardíaca: los trastornos electrocardiográficos indican alteraciones en la repolarización ventricular y
bloqueo de rama derecha, extrasistolia ventricular y bloqueo auriculoventricular. Los pacientes con daño severo del
miocardio desarrollan enormes aumentos del músculo cardíaco (cardiomegalia), insuficiencia cardíaca y
tromboembolias. Puede ocurrir muerte súbita por fibrilación ventricular.
Formas crónicas digestivas: un número no determinado de pacientes desarrolla megaesófago y megacolon. En la
esofagopatía hay trastornos de la motilidad que provocan disfagia, dolor epigástrico o retroesternal y
regurgitaciones. En las etapas avanzadas el esófago prácticamente no transporta su contenido, con la consecuente
desnutrición, y retraso de crecimiento en niños. El megacolon se manifiesta clínicamente por constipación, que en un
principio responde a la acción de laxantes, pero luego se produce retención de la materia fecal por 10 días o más,
produciendo fecaloma. Un cuadro de dolor abdominal agudo debe hacer pensar en un vólvulo sigmoideo por torsión
colónica.
Enfermedad postransfusional: en pacientes inmunocompetentes la infección pasa desapercibida, o aparecen
síntomas tardíos, como fiebre prolongada por meses, adenopatías y compromiso de órganos nobles. En
inmunocomprometidos el cuadro es agudo, con fiebre alta, compromiso del estado general, y presencia del T. cruzi
en sangre. Enfermedad congénita: el cuadro clínico se caracteriza por prematurez, bajo peso al nacer,
hepatoesplenomegalia y compromiso variable del SNC (meningoencefalitis) y miocardio (insuficiencia cardíaca
congestiva). Puede suceder que el recién nacido no presente síntomas al nacer y los desarrolle meses después. En
algunos casos hay compromiso ocular con edema papilar, hemorragias retinianas y coriorretinitis. El paciente puede
presentar anemia hemolítica e ictericia. En ocasiones el único síntoma presente es la hepatoesplenomegalia.
Diagnóstico: Clínico:
Puerta de entrada: el signo de Mazza-Romaña y el chagoma de inoculación pueden confundirse con miasis oculares,
celulitis orbitaria, picadura de insectos, conjuntivitis (tener en cuenta que este signo es en un solo ojo y en los dos
párpados).
Fase aguda: de los procesos infecciosos como fiebre tifoidea, toxoplasmosis, glomerulonefritis, mononucleosis
infecciosa, miocarditis, endocarditis o pericarditis de diversas etiologías.
Fase crónica: de otras formas de insuficiencia cardíaca, arritmias, estenosis del esófago, megaesófago y megacolon
congénitos. Un dato importante a tener en cuenta es la procedencia del paciente de una zona endémica.
Laboratorio:
Directo: detección del parásito en sangre en fase aguda o en la forma congénita, en las que la parasitemia es elevada;
se recomiendan las técnicas del microhematocrito, gota gruesa y gota fresca. Para la fase crónica, donde la
parasitemia es menor, se utilizan el xenodiagnóstico y los hemocultivos. La reacción de PCR se presenta como un
método excelente en el futuro, ya que en la actualidad no es accesible a todos los laboratorios.
Indirecto: la detección de AcIgG por método de ELISA (enzimoinmunoensayo) IFI (inmunofluorescencia indirecta), HAI
(hemoaglutinación indirecta) o HAD (hemoaglutinación directa) y fijación de complemento (Machado-Guerreiro), son
útiles para niños mayores de 6 meses (antes interfieren los Ac maternos que atravesaron la placenta) y para las fases
indeterminada y crónica de la enfermedad. Los AcIgM en fase aguda no siempre son detectables, por lo que la prueba
carece de valor. En todos los casos deben solicitarse dos de estos estudios para confirmar el diagnóstico.
Leishmania sp.: (Causante de la Leishmaniosis)
Distribución geográfica: el género Leishmania involucra a distintas especies y subespecies de las cuales 15 afectan
al hombre, 10 en América (Nuevo Mundo) y 5 en Asia, Africa y Europa (Viejo Mundo). Es una parasitosis endémica
en las distintas zonas donde se encuentra el insecto vector.
Morfología y características del agente: los agentes etiológicos de las leishmaniosis son protozoos intracelulares
obligados, morfológicamente iguales, pertenecientes a distintos grupos que se denominan complejos, y causan en el
hombre diferentes cuadros clínicos. El parásito presenta dos estadios en su ciclo evolutivo: Amastigote: de forma
ovoide o esférica de 2-5 mm de diámetro. Es intracelular y vive dentro de los macrófagos del hombre y de los
animales que sirven de reservorio. Promastigote: de forma fusiforme de 14 a 20 mm de largo. Es extracelular y es la
forma en que se encuentra en el intestino del insecto vector, y en los cultivos “in vitro”.
Modo de transmisión: penetra por la piel a través de la picadura de insectos del género Phlebotomus en el Viejo
Mundo y Lutzomyia en el Nuevo Mundo. Según la especie de Leishmania los caninos, felinos, roedores, otros
animales y el hombre actúan como reservorios.
Localización: varía de acuerdo al tipo de leishmaniosis.
Clínica y patología:
Leishmaniosis visceral: es producida por el complejo Leishmania donovani: L.d. donovani (Africa y Asia), L.d.
infantum (litoral del Mediterráneo), y L.d. chagasi (América, desde el sur de [Link]. hasta norte de Argentina). Los
reservorios son perros, gatos, hamsters, ardillas y monos. Tiene un período de incubación que varía entre 4 y 10
meses. La enfermedad se produce debido a la inoculación de promastigotes por la picadura del insecto, que ingresan
en las células, transformándose en amastigotes y multiplicándose dentro de una vacuola parasitófaga en forma
acelerada. Luego invadirán otras células.
Están comprometidos principalmente los órganos con abundante tejido reticuloendotelial como la médula ósea,
hígado, bazo, ganglios, etc. La puerta de entrada puede pasar desapercibida, o producirse una reacción inflamatoria
pequeña e hiperpigmentada. El hígado y bazo están aumentados de tamaño, con hiperplasia reticuloendotelial, en la
médula ósea se observan amastigotes intracelulares y aumento de megacariocitos. Los ganglios linfáticos están
agrandados, sobre todo los mesentéricos. En piel hay hiperpigmentación, por la invasión de amastigotes a las células
del SRE, lo que le da el nombre a la enfermedad de Kala Azar, que significa fiebre negra en sánscrito.
Puede haber casos asintomáticos, que curan espontáneamente, o agudos, pero lo más corriente es el curso crónico.
Se produce fiebre progresiva y elevada, remitente o intermitente, que dura semanas y alterna con períodos apiréticos
también de semanas. Hay leucopenia, anemia y trombocitopenia, edemas de miembros inferiores, y luego
emaciación. Sin tratamiento a los 2 ó 3 años se produce la muerte por infecciones intercurrentes o complicaciones de
los órganos afectados. Si el tratamiento es incompleto aparece una forma dérmica semejante a la lepra lepromatosa
con nódulos principalmente en miembros y cara.
Sin tratamiento muere el 85-90% de los enfermos, con tratamiento entre el 5-20%. Leishmaniosis tegumentaria
americana: es un nombre genérico utilizado para las formas cutáneas y mucocutánea independientemente del
agente. Se extiende desde el sur de [Link]. al norte y nordeste de Argentina. Se encuentran libres Canadá, Chile,
Uruguay y la mayoría de las islas del Caribe. Puede presentarse de tres formas: cutánea, mucocutánea y cutánea
difusa. Los reservorios son animales silvestres, principalmente roedores, y domésticos (perro).
La picadura del insecto suele ser dolorosa e inocula el promastigote, dando lugar a la lesión primaria cutánea: una
mácula que se convierte luego en pápula. Más tarde se ulcera, formando una lesión redonda con forma de cráter, de
bordes elevados y violáceos característicos, donde está la mayor densidad parasitaria. Las lesiones son únicas o
múltiples e indoloras. La evolución es crónica y raramente se produce curación
espontánea. Puede haber adenopatías regionales que desaparecen a medida que la úlcera se agranda.
Mucocutánea: es secundaria a la primera, y generalmente aparece cuando las lesiones primarias remiten. El período
entre una presentación y otra varía de meses a años. Tiene predilección por el tabique nasal, llegando a invadir el
cartílago hasta la amputación (nariz de tapir). Puede afectar la mucosa del paladar blando produciendo lesiones
granulomatosas en cruz en la laringe, faringe y, en casos severos, comprometer las cuerdas vocales y tráquea. Estas
localizaciones producen disfagia, disfonía, y hasta pérdida de la voz. Si el paciente tiene compromiso severo y crónico,
suelen presentarse infecciones respiratorias intercurrentes por aspiración, que pueden llevar a la muerte. Cutánea
difusa: existe una deficiencia inmunitaria específica que favorece la enfermedad, hay nódulos diseminados en cara y
extremidades sin ulceraciones que pueden persistir toda la vida, ya que generalmente no responde al tratamiento.
Leishmaniosis cutánea del Viejo Mundo: la L. trópica produce el “Botón de Oriente” de tipo urbano o forma seca; la L.
major, la forma rural o húmeda y la L. aethiopica se presenta como “Botón de Oriente” y algunas veces como cutánea
difusa y mucocutánea.
Diagnóstico:
Clínico: Visceral: debe diferenciarse con anemias hemolíticas, endocarditis bacteriana, cirrosis, linfomas, sarcoidosis,
histoplasmosis, brucelosis, salmonelosis, septicemias, tripanosomiasis, esquistosomiasis, malaria crónica y
tuberculosis. Cutánea y mucocutánea: deben diferenciarse de algunas micosis - especialmente de
paracoccidioidomicosis- neoplasias de la cavidad oral, linfomas, rinoescleroma y sífilis.
Laboratorio:
Directo: hallazgo de los parásitos tomando la muestra del borde de las lesiones cutáneas, y coloreando con Giemsa.
En caso de leishmaniosis visceral, la biopsia es el método más sensible, de médula en primer lugar, y de bazo si las
plaquetas son mayores de 40.000 y el coagulograma normal. También puede hacerse biopsia de hígado y ganglios.
Cultivo in vitro en medio NNN e inoculación a animales de laboratorio, especialmente hámster.
Indirecto: diagnóstico serológico: pruebas de aglutinación directa, ELISA e IFI. De acuerdo al Ag que se utilice para la
prueba serológica, puede dar reacción cruzada con tripanosomiasis. Intradermorreacción de Montenegro: se la
utiliza para estudios epidemiológicos, y estadios subagudos y crónicos. Es negativa en la cutánea difusa y en la
visceral grave por el estado de anergia en que se encuentran los pacientes. Debido a su alta especificidad y
sensibilidad es muy útil como prueba diagnóstica en presencia de un cuadro clínico sugestivo con datos
epidemiológicos orientadores.
MATERIAL Y MÉTODOS:
De la Cátedra:
Microscopio óptico Leica DM500
Láminas portaobjetos
Laminillas cubreobjetos
Montaje de histohemoparásitos
Del Alumno:
Láminas con extendidos sanguíneos o de gota gruesa para diagnóstico de Hemoparásitos.
Procedimiento:
PREPARACIÓN DEL EXAMEN DE GOTA GRUESA
Tener todos los materiales listos. Es importante que el portaobjetos se encuentre limpio, libre de grasa que
pueda interferir con la adhesión de la sangre al porta-objetos (o con el deslizamiento de la misma en el caso del
extendido).
Frotar enérgicamente la yema del dedo del paciente (se prefiere el tercer dedo de la mano izquierda, talón en
caso de niños pequeños o lóbulo de la oreja) con algodón humedecido con alcohol al 70%.
Secar con algodón seco. El dedo se sostiene enérgicamente (importante en caso de niños) y se pincha en forma
rápida.
La primera gota de sangre se seca con algodón seco.
Se utilizan dos portaobjetos. En el centro de uno de ellos se deposita la gota de sangre que se obtiene por
presión leve en el dedo. Sobre la superficie de trabajo y usando la esquina del segundo porta-objetos extender
la sangre de manera que forme un rectángulo de grosor uniforme.
Dejar secar la muestra y si es posible, intensificar el proceso de secad agregando calor.
Coloración de Giemsa
Solución de trabajo: 1 gota de solución de Giemsa por cada mililitro de solución amortiguadora o 1 mL de
solución de Giemsa en 20 mL de solución amortiguadora para colorear unas 10 láminas porta-objeto
(2mL/lámina).
Colocar el porta-objetos en un recipiente de coloración o con la muestra hacia la concavidad del plato de
colorear.
Deslizar la solución de trabajo recién preparada por debajo del porta- objetos hasta que se llene la depresión,
eliminando las burbujas.
Colorear durante 8 minutos.
El exceso de colorante se lava sumergiendo con delicadeza el porta-objetos en un recipiente con agua corriente.
Sí el agua corriente no es de buena calidad, utilizar agua destilada.
La muestra se puede secar con aire o calor moderado. Observar con aceite de inmersión.
Preparación de un Extendido Fino
Observar pasos 1 y 2. Después de preparar la gota gruesa, se puede realizar un extendido fino en la otra
mitad del mismo portaobjetos o utilizar un portaobjetos nuevo.
Cuando el extendido fino se seca, se puede utilizar su extremo grueso para identificar la muestra con un lápiz
carbón o de grafito.
Se utilizan dos portaobjetos. Al colocar la gota de sangre en uno de ellos, el borde angosto del segundo
portaobjetos se coloca en un ángulo de 30 grados, se mueve hacia atrás hasta que toca la gota de sangre y
entonces se desliza hacia adelante para que la sangre que está atrás se extienda.
La gota de sangre debe ser pequeña de tal manera que sea totalmente extendida antes de llegar al final del
porta-objetos. Este extremo del extendido fino debe tener el grosor de una sola capa de eritrocitos.
RESULTADOS:
Plasmodium sp.
Trypanosoma cruzi
Amastigotes Epimastigotes Tripomastigotes
Leishmania sp.
Promastigote
Amastigotes Promastigotes Amastigote
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Becerril, Marco A. 2014. Parasitología Médica. Cuarta edición. McGraw Hill, México
Botero, D y Restrepo, M. 2012. Parasitosis Humanas. Texto y Atlas. Quinta edición. Colombia
Fuentes electrónicas:
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VIDEOS
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