Introducción
La naturaleza humana se realiza y perfecciona mediante decisiones libres, que nos hacen mejores porque
desarrollan nuestras capacidades. El hombre, o es ético, o no es hombre.
Los valores se forman en el proceso de socialización bajo la influencia de la familia, colegio, medios de
comunicación, organizaciones políticas, sociales, religiosas, etc.) Los valores influyen en las actitudes del
individuo hacia el mundo que le rodea. Estas actitudes expresan una correspondencia entre lo que se
piensa, lo que se dice y lo que se hace.
Definición de los valores
Son inclinaciones morales, creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas
en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. Determinan la mayoría de nuestras decisiones,
por eso marcan nuestra personalidad. Actuamos de una manera y no de otra en base a lo que es
importante para nosotros como valor. Reflejan nuestros intereses, sentimientos, convicciones, sueños y
aspiraciones más importantes. Los valores los expresamos con nuestros actos, por eso lo que más
valoramos es lo que hacen las personas, pues son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con los
demás.
Dimensión humana de los valores
Sólo lo que tiene una significación humana puede ser valorado moralmente, porque sólo el ser humano es
libre, y por lo tanto, responsable de sus actos (el ser humano como sujeto de actos voluntarios). El valor
moral o ético es el que hace virtuosa a la persona, haciéndola más humana, con mayor calidad como
persona. Los valores surgen primordialmente en el seno de la familia, y son: el respeto, la tolerancia, la
honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabilidad, etc.,
Una persona valiosa, es una persona que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos. Una
persona vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en como los vive.
Dimensión social de los valores
Los Valores están presentes en cualquier sociedad humana, y lo están desde los inicios de la humanidad.
Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud…
“El hombre no vive, sino que convive”. La existencia humana siempre es un “vivir con los otros”. Toda
sociedad exige un comportamiento digno a todos los que participan en ella. Por ejemplo, se considera un
valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar.
Los valores son dinámicos, son el producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Por
ejemplo, la virtud y la felicidad son valores; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo actual a
ser virtuosas según la concepción que tuvieron los griegos de la antigüedad
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Clasificación de los valores:
Valores vitales, referidos a condiciones particulares de vida y salud. Entre ellos están lo saludable, lo
insalubre, lo fuerte, lo débil, etc.
Valores sociales y jurídicos, tienen que ver con las normas de convivencia entre las personas y sus
relaciones, como lo justo, lo injusto, lo solidario, la igualdad, el honor, el orden.
Valores religiosos, lo santo, lo piadoso, la creatividad, la caridad,
Valores estéticos: se refieren a la creación de lo bello o su simple contemplación lo bello, lo feo, lo bonito,
lo elegante, lo cómico, etc.
Valores éticos: lo bueno, lo malo, lo correcto, lo justo, lo incorrecto, lo honesto, lo austero, lo prohibido, et
Valores morales: estos incluyen el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la verdad, los pilares de las
relaciones afectivas con el mundo y con los demás.
Valores ecológicos: se refieren al cuidado, respeto y aprecio del medio ambiente en el que se desenvuelve
la vida, que es un aspecto ineludible desde los primeros años de vida.
Desarrollo de los valores
Respeto: Es uno de los valores morales más importantes del ser humano, porque es fundamental para lograr una
armoniosa interacción social. Es un valor fundamental que nos hace tener consideración, aprecio y reconocimiento
hacia alguien, y a respetar sus derechos.
Es un derecho que tienen todos los seres humanos: a ser valorados, queridos, cuidados, asistidos en
situaciones de dificultad y protegidos. Supone que todos debemos tolerar nuestras diferencias, nuestras
posibles limitaciones o complicaciones, miedos, condición y sentimientos… aquello que nos hace únicos e
irremplazables. Todo ser humano, sin ninguna discriminación, merece comprensión de sus limitaciones y
reconocimiento de sus virtudes
El respeto debe ser mutuo, nacer de un sentimiento de reciprocidad. Para ser respetado es necesario
saber o aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. Trata a los demás
como quieras ser tratado. No puedes exigir ser escuchado, si no eres capaz de escuchar. No puedes
demandar un trato justo si tú no estás dispuesto a darlo. Recuerda que en la manera de dar está el recibir.
Sobre todo, respetar es ser tolerante con quien no piensa igual que tú, con quien no comparte tus mismos
gustos o intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas,
opiniones y maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a
garantizar una sana convivencia.
Respeto por uno mismo
La consideración a los demás, empieza por nosotros mismos. El valor del auto respeto empieza por
reconocerse como un ser único, y es necesario para desarrollar todo nuestro potencial y construir
relaciones sanas. Alguien que tiene auto respeto será más tolerante con los demás. Aceptarnos como
somos, quiere decir reconocer nuestras fortalezas, pero también nuestras debilidades, entendiendo que
son parte de nosotros y nos ayudan a crecer.
Dimensión social del respeto No es posible hablar de respeto sin hablar de los demás.
Para tener una convivencia sana es necesario establecer límites de lo que podemos y no podemos hacer y
dónde comienzan los derechos de los demás.
El respeto es una forma de reconocimiento y de aprecio a las cualidades de otros:
- Primero, por su valor como personas,
- Segundo, por su conocimiento, y experiencia.
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Ejercer el respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia, respetando también las
normas e instituciones. La importancia del respeto por el otro tendrá que ver con la posibilidad de
construir una mejor sociedad en la que la violencia, la agresión, la discriminación o el abuso no existan o se
minimicen.
La verdadera riqueza de nuestra sociedad está en realidad en la diversidad de culturas y en esa mezcla
perfecta entre razas, géneros e ideologías.
El valor de la Honestidad.
La honestidad es algo que buscamos en las personas, pues es indispensable para que las relaciones
humanas se desenvuelvan en un ambiente de confianza y armonía. Hace del individuo una persona
confiable, saludable y vive armónicamente con su propio entorno y con el de los demás
La honestidad es un valor o cualidad que tiene una estrecha relación con los principios de verdad,
sinceridad, coherencia, justicia, y la integridad moral, Es un valor moral fundamental para entablar
relaciones interpersonales basadas en la confianza, la sinceridad, integridad, y la dignidad. No sólo es un
valor que debemos ejercer sino también es un valor que debemos exigir de los demás
La honestidad es tanto exterior como interior, en vista de lo cual debe ser un comportamiento coherente,
donde las acciones del individuo sean consecuentes, y no haya discrepancia entre lo que piensa, dice y
predica (pensamientos, palabras o acciones). La honestidad conduce a una vida de integridad en la que
nuestro interior y exterior son reflejo el uno del otro.
Una persona honesta es aquella que procura anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y
acciones. Un sujeto es honesto consigo mismo cuando es coherente con lo que piensa. La falta de
honestidad “deshonestidad” “hipocresía”…es una práctica comúnmente repudiada en la sociedad, porque
se asocia con la hipocresía, la corrupción, el delito y la falta de ética. Las personas deshonestas engañan a
los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio.
No siempre somos conscientes de la deshonestidad o falta de honestidad de nuestros actos, pues el
autoengaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando
todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión
Una persona honesta:
- Para ser honestos debemos Asumir la responsabilidad de nuestros errores, rectificar y corregir,
renunciando a la excusas
- Ser siempre sincero en su comportamiento, palabras y afectos.
- Cumplir con sus compromisos y obligaciones.
- Reconocer sus limitaciones o imposibilidad de hacer o cumplir con algo cuando así sea.
- Aceptar sus defectos y errores, y esforzarse por superarlos.
- Evitar la murmuración y la crítica destructiva que afectan negativamente a los demás.
- Guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretos profesionales.
Factores que dificultan la honestidad:
-Uno de los mayores es la impunidad que permite que se puedan violar las leyes y traicionar los
compromisos sin que ocurra nada.
-El éxito de los “vivos” “listos” y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a las personas honradas y
responsables, pues trabajan más y consiguen menos que aquellas que viven haciendo trampas.
-La falta de estímulos y reconocimiento para quienes cumplen con su deber y defienden sus principios y
convicciones a pesar de las dificultades que conlleva.
La honestidad es la garantía de las relaciones en general, de la amistad y del éxito profesional. Nada
importante se puede construir sobre la mentira. Una de las cosas más tristes de esta vida es no poder ser
lo que se aparenta y vivir siempre con la angustia de ser descubierto.
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CONTRAVALOR: la honestidad está vinculada a la verdad y a la transparencia. Es lo contrario a la mentira, la
falsedad y la corrupción. El mayor problema para el entendimiento humano es la desconfianza causada por
la falta de honestidad. La falta de honestidad hace que las acciones y las palabras no tengan ninguna
credibilidad, lo cual dificulta el diálogo, el entendimiento, la colaboración y la convivencia, porque nunca
podremos estar cerca de los demás y los demás no querrán estar cerca de nosotros, debido a que la falta
de honestidad está asociada a la traición
EL VALOR DE LA SOLIDARIDAD
La solidaridad es un valor a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y compartiendo las
mismas obligaciones, intereses e ideales. Es un sentimiento de unidad en el que se buscan metas e
intereses comunes a través de la colaboración mutua, sobre todo cuando se vivencian experiencias
difíciles. Además, será fundamental aplicarla cuando alguien de nuestro entorno tenga algún problema en
el que nuestra ayuda o compañía sean un aporte para mejorar en cierto modo la situación.
Es, sobre todo, una acción que le permite al ser humano mantenerse en su naturaleza de ser social, y
como tal, trasciende todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales… Una acción es
solidaria cuando está orientada a la satisfacción de las necesidades de los otros, y no a las propias, es una
ayuda que viene precedida por un sentimiento de empatía por las circunstancias de los demás.
La solidaridad se entiende en relación a la dimensión moral del ser humano, que no es obligatoria, pero
resulta un compromiso moral que debe haber entre los que pueden ser capaces de ayudar a alguien en
situación de riesgo o necesidad
¿En qué se basa la solidaridad?
- Razones humanas: igualdad de naturaleza, necesidad de apoyo.
- Motivos espirituales: fraternidad humana, común dignidad.
Es importante inculcar la solidaridad desde la infancia, desde el amor y respeto por la naturaleza, hasta la
ayuda incondicional hacia los más desposeídos. También por ser la base de otros valores humanos que
logra desarrollar valiosas relaciones de amistad, familiares y/o sociales basadas en la ayuda,
apoyo, respeto y tolerancia.
Cada persona se desarrolla de manera personal, pero para sobrevivir en sociedad se necesita a las otras
personas, y es ahí donde adquiere sentido la solidaridad, permitiendo que el colectivo una fuerzas en pro
de un bien común. La persona solidaria se distingue de las personas indiferentes, egoístas… con los demás.
EL VALOR DE LA TOLERANCIA
La tolerancia puede ser descrita como una actitud, una manera de actuar, una forma de ser que se basa en
la idea de que todos los seres humanos somos iguales y que por lo tanto debemos respetarnos,
protegernos, y aceptarnos tal como somos, sin enfrentamientos, agresiones o discriminaciones.
Los avances en comunicación y movilidad –la interacción- de las distintas sociedades son positivos, pero
también generan miedo hacia lo diferente, superstición, discriminación, agresividad y violencia. Debemos
entender la tolerancia como algo enriquecedor, que nos permite conocer otras culturas, otras realidades, y
aceptar progresivamente que no hay una única moral, sino que cada cultura la modela según sus
necesidades e intereses.
La tolerancia no es sinónimo de indiferencia –no prestar atención o negar los valores de otro- implica
respeto, y si puede ser, entendimiento. No son respetables los valores de otros que avasallan los derechos
de los demás – ej: defender la supremacía de una raza sobre otra-.
La tolerancia es un valor moral que implica el respeto íntegro hacia el otro, que es diferente, hacia sus
ideas, prácticas o creencias, independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras. Es
también el reconocimiento de las diferencias inherentes a la naturaleza humana, a la diversidad de las
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culturas, las religiones o las maneras de ser o de actuar. Se trata de respetar lo que los demás digan o
hagan y de reconocer y aceptar la individualidad y las diferencias de cada ser humano.
Se trata de la actitud que adoptamos cuando nos encontramos con algo que resulta distinto a nuestros
valores. Una persona tolerante acepta y tiene en consideración opiniones o comportamientos diferentes a
los de su entorno social o por sus principios morales. Este tipo de tolerancia se llama tolerancia social,
actitud fundamental para la vida armónica y pacífica en sociedad. Se considera una virtud, pues tiene a
evitar los conflictos: “el espíritu de tolerancia es el arte de ser feliz en compañía de otros”
El 16 de noviembre fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Día
Internacional para la Tolerancia. Esta es una de las muchas medidas de la ONU en la lucha contra la
intolerancia y la no aceptación de la diversidad cultural.
El valor de la responsabilidad
La responsabilidad es la facultad que tienen las personas para tomar decisiones conscientemente y la
virtud o disposición a asumir y aceptar las consecuencias de sus actos. La responsabilidad es también el
hecho de ser responsable de alguien, ante alguien, o de algo.
Si toda conducta moral presupone la libertad, especialmente la responsabilidad. Una persona es
responsable sólo si es libre, dueña de sus actos, capaz de tomar decisiones y de asumir sus consecuencias.
En este sentido, ni los animales, ni los locos, ni los niños pequeños son responsables de sus actos pues
carecen de uso de razón (y el uso de razón es imprescindible para la libertad –enajenación mental
transitoria-). La responsabilidad ante los demás puede ser de varios tipos: jurídica (ante las leyes civiles),
familiar-ante la familia, laboral, etc.
Se trata de una característica positiva de las personas que son capaces de comprometerse y actuar de
forma correcta. En una sociedad, se espera que las personas actúen de forma responsable, ejerciendo sus
derechos y desempeñando sus obligaciones como ciudadanos.
En muchos casos, la responsabilidad viene dada por un cargo, un rol o una circunstancia, como un puesto
de trabajo o la paternidad. En muchos casos, la responsabilidad obedece a cuestiones éticas y morales.
Normalmente, la responsabilidad se relaciona con errores o castigos. Cuando la consecuencia de una
acción es un premio no suele hablarse de responsabilidad sino de mérito. (En realidad el mérito exige una
responsabilidad previa). Responder ante otros parece ir contra la propia libertad, pero sin libertad no hay
responsabilidad, sólo quien es dueño de sus actos puede responder de ellos.
Para evitar responsabilidades ante los demás, es frecuente:
- Echar las culpas a otro, responsabilizar a otros de mi conducta, no asumiendo la responsabilidad de
mis actos, o bien decir "soy libre y hago lo que me da la gana"; queriendo expresar que no rindo
cuentas de mi comportamiento.
- Evitar reflexionar, como si en realidad no me afectase “paso de todo”
Virtudes que se relacionan la responsabilidad:
- Valentía: para dar cuenta de los propios actos hace falta un valor capaz de superar el temor al
castigo, -responsabilidad ante los demás-.
- Humildad: el orgullo dificulta pedir perdón; mientras que la persona humilde reconoce sus fallos -
responsabilidad ante uno mismo-.
Según Nietzsche la responsabilidad es esencial en el ser humano, ya que no es por cuestiones divinas lo
que nos sucede, es por nuestras decisiones.