El dichoso filtro de partículas y sus
problemas ¿Hay solución?
Los motores diésel modernos están obligados a montar un filtro de partículas, un
sistema anticontaminante que está siendo fuente de problemas para muchos usuarios y
fabricantes. Vamos a ver qué es y para qué sirve el filtro de partículas, cuándo surgen
los problemas y las posible soluciones que se derivan de estas incidencias.
• Por Oscar Magro,
• 01 de Octubre, 2013 16:00
En los últimos tiempos ha crecido una plaga entre los coches con motor diésel, un
quebradero de cabeza inesperado no sólo para los usuarios sino también para los
fabricantes. Se trata de las incidencias derivadas del filtro de partículas que incorporan
las mecánicas de gasóleo para cumplir con la normativa anticontaminación Euro V y la
próxima Euro VI.
No son pocos los conductores que han tenido que llevar su coche nuevo al taller varias
veces debido a problemas con el dichoso filtro. Además de la molestia de tener que ir
al taller y quedarse sin coche mientras dura la revisión, los clientes también sufren una
gran desilusión al ver que su coche recién estrenado falla cada dos por tres.
Vamos a ver qué es el filtro de partículas, por qué falla y cómo podemos solucionarlo.
¿QUÉ ES EL FILTRO DE PARTÍCULAS?
Como decía al principio, la mayoría de los motores diesel actuales llevan incorporado
un filtro activo de partículas, conocido también como FAP o DPF, por sus siglas en
francés o inglés. Se trata de un sistema anticontaminante que permite quemar las
partículas de hollín generadas durante algunas fases de la combustión, reduciendo el
nivel de partículas contaminantes que se expulsan por el escape.
Explicado de una forma sencilla, lo que sucede es que estas partículas sólidas se
retienen en las paredes porosas del filtro y son eliminadas cada cierto tiempo en lo
que se denomina “fase de regeneración”. En dicha fase se eleva la temperatura del filtro
para incinerar el hollín y limpiar el sistema. Este ciclo de regeneración se realiza con
más frecuencia durante los primeros 1.000 km de rodaje.
¿CUÁNDO SURGEN LOS PROBLEMAS CON EL
FILTRO?
El proceso anterior es muy bonito y muy sencillo, funcionando perfectamente en el
maravilloso mundo de la teoría. En la práctica, lo que sucede es que cada conductor le
da un uso personal y específico a su coche que quizá no sea el más adecuado para el
perfecto funcionamiento del FAP.
Cuando se utiliza mucho tiempo el coche en recorridos urbanos no es posible alcanzar
la temperatura mínima necesaria para la regeneración. Como la temperatura no sube lo
suficiente, el hollín no se incinera lo que provoca que el filtro siga acumulando
partículas sin limpiarse hasta que se satura.
También resultan problemáticos los trayectos cortos porque el ciclo de limpieza puede
interrumpirse porque para completarse suele necesitar entre 10 y 25 minutos (el tiempo
depende de varios factores). Cada vez que el motor arranca, automáticamente se vuelve
a intentar la regeneración y como no da tiempo a completarse el proceso se repite una
y otra vez, hasta que el sistema se da por vencido, supone que algo no va bien y muestra
un mensaje de error en el cuadro de instrumentos.
Por eso, siempre que sea posible hay que tratar de evitar apagar el motor cuando el
proceso de regeneración se está realizando. Algunos modelos tienen un testigo que
indica que se está realizando, otros no. Si no hay testigo habrá que recurrir a nuestros
sentidos y tratar de percibir que al ralentí se suelen notar más vibraciones, el sonido del
motor es más ronco, aumenta el consumo de combustible instantáneo y se desprende un
ligero olor a aceite.
Si el filtro se llena se suele encender un testigo en el cuadro de instrumentos para
indicar que el sistema necesita una regeneración forzada, que conlleva una inevitable
visita al taller oficial. El coche puede seguir utilizándose normalmente, aunque en
algunos casos las prestaciones se reducen porque el sistema electrónico del motor entra
en un modo de emergencia o avería para evitar dañar el filtro. Otra consecuencia de la
excesiva acumulación de hollín en el filtro es que los ciclos de regeneración se realizan
con más frecuencia y cada menos kilómetros, aumentando el consumo de combustible.
¿QUÉ SOLUCIONES HAY?
De momento, los fabricantes ofrecen pocas soluciones a este problema recurrente. De
hecho, las marcas no suelen considerarlo como un “problema del coche” ya que sólo le
ocurre a una parte de los usuarios, siendo una incidencia derivada del “uso incorrecto”
de un vehículo con filtro de partículas instalado.
En los talleres oficiales, lo que hacen es limpiar el filtro a mano de los coches que han
dado problemas con el FAP. Algunas marcas también hacen una reprogramación
electrónica de la centralita del motor (una actualización del software) para que la nueva
configuración de la regeneración del filtro se adapte mejor a las costumbres de
conducción del usuario, una solución que unas veces funciona y otras no. Como
pequeño consuelo, lo normal es que este problema entre en la garantía y no se cobre
nada al usuario, pero no siempre es así.
Al margen de acudir al taller oficial, la solución práctica recomendable es realizar
ocasionalmente recorridos por carretera para permitir que el ciclo de limpieza se
complete automáticamente. No hay un ritmo ni tiempo exacto para conseguir la correcta
regeneración del FAP, pero generalmente con un recorrido de más de 30 minutos por
autovía con el motor entre 2.000 y 2.500 rpm suele ser suficiente.
Últimamente han surgido empresas que ofrecen aditivos que prometen alargar la vida
del filtro de partículas o conseguir una limpieza más eficaz. Buena parte de ellos no
sirven para nada, otros (una pequeña parte) pueden minimizar un poco los efectos de la
acumulación de partículas en el filtro. Hasta ahora no conozco ninguno realmente
efectivo, así que no parece la vía más recomendable para afrontar estas incidencias.
Otra solución, más drástica pero efectiva, es la anulación del FAP. Algunos talleres no
oficiales pueden vaciar el filtro y reprogramar la centralita electrónica para que no se
utilice, por lo que el coche funcionaría normalmente y no volverá a dar problemas. El
principal problema de este método es que, como no puede hacerse en un taller oficial, se
perdería la garantía. Otro tema asociado viene desde el punto de vista ético, ya que
recurriendo a este método el coche contaminará más y, en el fondo, se trata de
conseguir lo contrario.
Como ves, de momento el planteamiento es bastante incierto al ser una tecnología que
lleva pocos años en nuestros coches. Las incidencias con los filtros antipartículas no
son exclusivas de un fabricante, todas las marcas han tenido y tienen sus problemas
con el filtro de marras ya que los motores diésel modernos necesitan equiparlo para
cumplir las normativas anticontaminantes.
Ahora toca tener paciencia y esperar que los fabricantes den con la tecla para que
vuelvan a poner el coche al servicio de las necesidades de todo tipo de conductores y
no al revés.