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Textiles Inteligentes

Este documento describe diferentes tipos de textiles inteligentes, incluyendo aquellos que incorporan microcápsulas PCM para regular la temperatura corporal y cosmetotextiles que pueden desprender aromas u otros agentes. También explica cómo se pueden obtener estos textiles inteligentes y sus potenciales aplicaciones.

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Textiles Inteligentes

Este documento describe diferentes tipos de textiles inteligentes, incluyendo aquellos que incorporan microcápsulas PCM para regular la temperatura corporal y cosmetotextiles que pueden desprender aromas u otros agentes. También explica cómo se pueden obtener estos textiles inteligentes y sus potenciales aplicaciones.

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Los tejidos inteligentes y el desarrollo tecnológico de la industria textil

Javier Ramón Sánchez Martín

El sector téxtil, que fue uno de los motores de la Revolución Industrial, está viviendo una
segunda época de esplendor con los tejidos más innovadores

Introducción

Durante siglos, se diseñaba una prenda textil en función de las fibras conocidas en ese
momento, dependiendo de la fibra empleada la mayoría de las propiedades de la prenda
resultante.
Sin embargo, desde finales del siglo XIX, el textil ha sufrido grandes cambios a una
velocidad sorprendente, con un profundo impacto en nuestras vidas.
En la actualidad los textiles pueden ser diseñados para aplicaciones específicas, con lo que
es posible:
1. definir la aplicación para la que se concibe el textil y, en base a ella, concretar las
características y prestaciones de éste, y,
2. en función de esas exigencias, elegir el material textil más adecuado de entre la amplia
oferta existente.
Quizá fueran los textiles de uso técnico (TUT) los que terminaron con la creencia
generalizada de que los tejidos sólo servían para vestir a las personas y poco más. Hoy día,
la penetración de los TUT en los mercados es cada vez mayor, creciendo mucho más
deprisa que los tradicionales. Así, a casi nadie sorprende ya la palabra “geotextiles”, que
designa los productos utilizados en ingeniería civil, es decir, en construcción de carreteras,
vías férreas, canales, presas, etc., pero tampoco que los TUT tengan aplicaciones en
arquitectura y construcción, en transporte y automoción, en prendas para protección y
seguridad para bomberos, ejército, deporte...
Además, y desde no hace mucho tiempo, han comenzado a hacerse un hueco en el
mercado los llamados textiles inteligentes, integrantes del amplio grupo de los materiales
de ese nombre, utilizados en numerosas disciplinas. Sus extensas aplicaciones harán sin
duda que, en los próximos años, su uso se vaya generalizando cada vez más en el textil.

Algunos desarrollos previos

De forma somera merece la pena mencionar algunos desarrollos tecnológicos textiles que
pueden considerarse precursores de los textiles inteligentes y que, desde luego, tienen
absoluta vigencia en la actualidad. Entre los más significativos están las microfibras, que
permiten fabricar tejidos de excepcional suavidad, transpirabilidad y ligereza, los
elastanos (hilos elásticos) que han permitido fabricar prendas que moldean el cuerpo sin
incomodar y hacen que especialmente las prendas ajustadas sean más fáciles de poner.
Además, podemos citar las prendas sin costuras1 , que mejoran significativamente el
confort en ropa interior, prendas deportivas, ropa de baño, etc, y las membranas
impermeables-transpirables2 , como el Gore-Tex®, que es una membrana de PTFE
expandida, con poros cuyo tamaño medio es del orden de 100 nm, lo que las hace
transpirables, es decir, expulsan la humedad (sudor) hacia fuera, manteniéndose a su vez
impermeable al agua (lluvia, nieve…).

Textiles inteligentes4,5,6,7,8
Se conocen con este nombre los textiles capaces de alterar su naturaleza en respuesta a la
acción de diferentes estímulos externos, físicos o químicos, modificando alguna de sus
propiedades, principalmente con el objetivo de conferir beneficios adicionales a sus
usuarios. Algunos de estos materiales son conocidos desde hace años, pero la mayoría son
de reciente aparición.
Quizá fuera más apropiado denominarlos tejidos funcionales, tejidos activos o incluso, en
algunos casos, tejidos interactivos, pero lo cierto es que tanto en la comunidad científica
como en los sectores de la empresa y del comercio se conocen ya popularmente como
textiles inteligentes (en inglés: smart textiles, intelligent textiles.).
Entre ellos los hay de muchas clases, por ejemplo, que proporcionan calor o frío, o que
cambian de color, con memoria de forma, que protegen de los rayos ultravioleta, que
combaten las bacterias, o que regulan la distribución de perfumes (aromas), o de
cosméticos, de medicamentos, etc.
Habitualmente se clasifican en tres categorías:
1. Pasivos: mantienen sus características independientemente del entorno exterior (sólo
“sienten” los estímulos exteriores).
2. Activos: actúan específicamente sobre un agente exterior (no sólo “sienten” el estímulo
exterior sino que reaccionan ante él).
3. Muy activos: este tipo de tejidos adaptan automáticamente sus propiedades al percibir
cambios o estímulos externos.
Los textiles inteligentes pueden obtenerse empleando directamente en la fabricación del
tejido las llamadas fibras inteligentes, que son aquellas que pueden reaccionar ante la
variación de estímulos tales como la luz, el calor, el sudor, etc., en el lugar donde se
produce dicha variación, pero que se comportan como fibras normales allí donde el
estímulo no actúa. Por ejemplo, una fibra inteligente sería aquella que, al percibir una
variación de temperatura cambiara de color.
Pero también pueden obtenerse mediante la aplicación posterior de determinados
acabados a un tejido, que produzcan los mismos o diferentes efectos que los logrados con
las fibras citadas.
La tecnología de estos textiles puede solaparse con otras importantes tecnologías, como
la microelectrónica, la informática, las nanotecnologías y los biomateriales.
Quizá sea interesante precisar que los textiles inteligentes están aún en el comienzo de su
desarrollo, aunque están evolucionando rápidamente y es más que posible que en un
plazo no muy dilatado puedan jugar un papel relevante incluso en nuestra vida diaria.
En opinión de los expertos, en el futuro puede alcanzar a casi todos los sectores de la
población, dado que tendrán incidencia en el terreno laboral, de seguridad, salud, ocio,
decoración, etc.

Clases de textiles inteligentes

Textiles que incorporan microcápsulas PCM 2 ,8 ,9 ,10 ,11 ,12 ,13 ,14 ,15 ,16 ,17
El microencapsulado es una técnica mediante la cual mínimas porciones de un principio
activo (gas, líquido o sólido) son recubiertas por un envolvente de un segundo material
(membrana) para proteger dicho principio activo del entorno que lo rodea.
La membrana suele ser muy fina, del orden de 1µm de grosor, mientras que el diámetro
habitual de las microcápsulas puede variar desde unas pocas micras hasta unos 150 µm,
aunque puede haber tamaños mayores.
Un caso particular son las prendas que incorporan microcápsulas PCM (Phase Change
Material), las cuales contribuyen a lograr un cierto aislamiento de su portador frente al
calor o el frío. Su actuación se basa en la gran cantidad de calor que, sin variar de
temperatura, se absorbe o se cede cuando una sustancia cambia de fase, es decir, el calor
latente.
Así, y en función de las condiciones ambientales, las microcápsulas incorporadas al textil
son capaces de absorber, almacenar y liberar el calor corporal en función de las
condiciones ambientales. Por ejemplo, cuando el cuerpo siente calor, la energía que éste
desprende se utiliza para aportar el calor latente necesario para que la sustancia
encerrada en las microcápsulas cambie de fase sólida a líquida, almacenando dicha
energía. Cuando cambian las condiciones ambientales y el cuerpo siente frío, la energía
previamente almacenada en las microcápsulas es liberada, pasando la misma sustancia del
estado líquido al sólido, sin cambiar de temperatura, proporcionando así el calor
necesario para que el cuerpo no se enfríe.
Es importante precisar que, mientras los PCM de la ropa están absorbiendo o
desprendiendo calor, el flujo de éste entre la persona y el exterior a través de esa prenda
queda interrumpido.
El factor clave para seleccionar los PCM a incorporar al tejido es la temperatura de cambio
de fase de la sustancia encerrada en las microcápsulas, que debe ser próximo a la
temperatura de las distintas partes del cuerpo. Pero también hay que tener en cuenta
factores como el coste, la toxicidad y la disponibilidad. Los principales PCM son ceras y
parafinas (alcanos), cuyo valor latente puede estar alrededor de 200 kJ/kg. Entre los
alcanos más corrientemente utilizados están el octadecano, nonadecano y eicosano, de
puntos de fusión 28,2, 32,1 y 36,8 C, respectivamente.
Las microcápsulas se pueden incorporar directamente a la propia fibra sintética en el
proceso de hilatura por extrusión, teniendo en cuenta que si el número fuera excesivo,
afectaría a la resistencia a la tracción. Pero también pueden añadirse durante el acabado
(en ese caso habrá que tener cuidado con el tacto, resistencia a la abrasión, al lavado,
lavado en seco). En la figura 2 se observan los dos casos citados:

Figura 2. Microcápsulas PCM incorporadas directamente a la fibra (izquierda) 9,10y


aplicadas al tejido como un acabado (derecha)18 .
Hay varias marcas comerciales que utilizan PCM, tales como Outlast, Thermabsorb,
ConforTemp, Interactive, etc.

Cosmetotextiles10 ,19,20
Pueden ayudar a la piel humana a prevenir infecciones de agentes externos, aunque
también pueden desprender aromas frescos; en definitiva, se trata de aumentar la
sensación de bienestar de la persona que los usa.
Son productos microencapsulados que se aplican por acabado y en los que las materias
activas utilizadas son de naturaleza muy diversa: aromas (figura 3), reactivos químicos o
bioquímicos, vitaminas, cristales líquidos, etc.

Figura 3. El aroma de lavanda está entre los más utilizados.

Las cápsulas pueden romperse progresivamente bien por presión, por fricción, por
biodegradación… (figura 4).

Figura 4. En la foto del microscopio electrónico (1000 aumentos) se ven fibras


pertenecientes a un tejido que contiene microcápsulas con aroma de lavanda. En la
parte superior de la imagen se ven algunas ya rotas, que han soltado ya su contenido. 21

Entre las aplicaciones más conocidas de los cosmetotextiles están las medias hidratantes,
refrescantes…, las prendas de vestir interiores o exteriores perfumadas, etc. Así, las
microcápsulas que contienen aloe vera, y que se rompen a causa de la fricción con la piel,
proporcionan sensación de frescura y suavidad, pudiendo aguantar en las prendas que las
contienen hasta 20 lavados.
Textiles crómicos o camaleónicos4 ,9 ,10 ,2 ,23 ,24
Se les denomina también textiles camaleónicos, porque pueden cambiar su color en
consonancia con las condiciones externas. La clasificación se realiza en función del
estímulo al que responden en:

Textiles fotocrómicos son aquellos que cambian de color al actuar determinadas


radiaciones sobre ellos. Una de las formas de obtenerlos es aplicando microcápsulas que
contengan agregados de colorantes sensibles a la acción de la luz, lo que permite
aumentar la velocidad de las reacciones fotoquímicas que se encuentran en fase líquida
en el interior de la cápsula. Otra forma es mediante la aplicación directa, por alguno de los
procedimientos de estampación, de ciertas tintas sensibles a la luz.
Los más utilizados son los sensibles a las radiaciones UV. Por ejemplo, prendas de vestir
que cambian de color cuando se pasa del interior al exterior de un edificio, debido al
componente ultravioleta que tiene de la radiación solar (figura 5).

Figura 5. Camiseta de algodón con colorantes sensibles a la luz (DelSol). A la sombra


(izquierda) y al sol (derecha). 25
Las principales aplicaciones de los textiles fabricados con estos tejidos son en actividades
lúdicas, como espectáculos, disfraces, para vestidos de noche, etc.
Textiles termocrómicos son aquellos que cambia su coloración al modificarse la
temperatura exterior. Se obtienen mediante determinados pigmentos que son
indicadores reversibles de temperatura.
Los hay de dos tipos, ambos aplicados en forma de microcápsulas como acabado textil:
1. de cristal líquido (el termocromismo resulta de la reflexión selectiva de luz por el cristal
líquido),
2. colorantes que sufren un reordenamiento molecular (leucocolorantes) como
consecuencia de un cambio de temperatura, por ejemplo las espirolactonas (figura 6).

El problema es que el plazo de envejecimiento de estas moléculas es aún demasiado


corto, alrededor de tres meses.
También se puede hablar de “textiles solvatocrómicos”, que son los que cambian de color
por efecto de la humedad, y que se pueden utilizar por ejemplo en bañadores. A veces se
añade un reactivo químico que permite su aplicación a pañales, etc.

Textiles que conducen la electricidad2 ,14,26


Se utilizan en salas limpias, para bomberos, etc, pero en el futuro puede generalizarse su
uso incluso a la vestimenta normal, debido a la incidencia que tiene sobre el confort la
disipación de cargas eléctricas generadas, por ejemplo, por el roce entre fibras sintéticas.
Algunos hablan incluso de que los hilos conductores hacen que las prendas fabricadas con
ellos tengan propiedades antiestrés.
Los tejidos conductores de la electricidad se obtienen:
1. Por utilización de fibras intrínsecamente conductoras: metálicas, de car-bono.
2. Fibras con partículas conductoras aplicadas en su superficie: Resistat (Basf), P-140
(DuPont),…
3. Hilos híbridos.
4. Hilos metalizados: Rhodiastat (Rhône-Poulenc), Texmet (Texmet)...
En la figura 7 se observa el hilo Protex Ag, cuyo proceso de fabricación per-mite depositar
plata pura con la concentración adecuada sobre fibras, hilos o tejidos. Este sistema hace
que adquiera conductividad eléctrica y térmica, además de un incremento del poder
antimicrobiano, en definitiva todos los beneficios de la plata.

Figura 7. Hilo Protex Ag (Carolina Silver Technologies) recubierto de plata 26.

Materiales con memoria de forma 4 ,8 ,14 ,22 ,27,28


Estos materiales son capaces de deformarse desde su forma actual hasta otra
previamente fijada, generalmente por acción del calor, aunque también puede ser por
cambios magnéticos y de otros tipos. Esto ha permitido diversas aplicaciones prácticas
pues, además, es un proceso que puede ser repetido varias veces.
En prendas de vestir se ha experimentado con películas de poliuretanos (PU)
termoplásticos incorporadas entre capas adyacentes de tejido. Cuando baja la
temperatura y estos materiales alcanzan la temperatura de activación, la bolsa de aire
(que es la responsable del aislamiento térmico) encerrada entre esas dos capas muy
próximas incrementa su volumen y, por tanto, su capacidad de aislamiento y protección
contra el frío. Si hace calor, el sentido de la deformación de las capas de PU es inverso.
Existen también materiales textiles de permeabilidad variable que, al aumentar el calor
desprendido por el cuerpo, incrementan el tamaño de los intersticios (figura 8) y, por
tanto, la capacidad de evaporación del sudor a su través. Por el contrario, cuando el
cuerpo se enfría, el material textil recupera su forma inicial aumentando su capacidad de
abrigo.
En la vestimenta, las temperaturas necesarias para activar la memoria de forma deben ser
próximas a la temperatura del cuerpo.
Diaplex afirma que ha fabricado un “material inteligente” que reacciona a una
temperatura de transición, provocando vibraciones térmicas en la estructura de las
moléculas de una membrana (figura 9). Esto provoca la creación de microporos y hace
que varíe automáticamente la permeabilidad del material, permitiendo el paso del vapor
de agua y del calor y adaptándose a las variaciones en el ambiente interior y externo,
aumentando el confort de la ropa.
Desarrollos que incorporan la electrónica y la informática a los
textiles8 ,14 ,22 ,29 ,30 ,31 ,32 ,33 ,34
Los tejidos electrónicos hacen referencia a la unión de la microelectrónica y el textil a
partir de la incorporación de una nueva propiedad a los polímeros textiles, la
conductividad.
En la incorporación de elementos electrónicos a la vestimenta humana han sido claves la
sustitución de estructuras rígidas por otras flexibles y la miniaturización.
Así, las prendas de vestir pueden incorporar, por ejemplo, pequeños sensores, o
diminutas fibras conductoras. El problema es que estos elementos no deben afectar al
estilo de la prenda ni a su tacto, y ser suficientemente robustos para, en determinados
casos, resistir el lavado, la limpieza en seco o incluso los desgarros.
La energía necesaria para que el dispositivo electrónico funcione puede pro-ceder de
pequeñas baterías cosidas al tejido, lo cual puede ocasionar algún problema de salud.
Pero en el futuro se prevé que la energía proceda del movimiento del portador de la
prenda o incluso de la energía solar.
Entre los numerosos desarrollos recientes podemos citar:
1. La incorporación de sensores a prendas de vestir, alfombras, paredes tapizadas,..., para
controlar la luz, temperatura, seguridad, etc. Así, por ejemplo, Aitex y Unifam han
desarrollado una alfombra inteligente de detección de personas, que puede ser utilizada
como alarma de intrusión, como contador de entrada a hoteles, centros comerciales, etc.
2. La camisa Life-Shirt de Vivometrics (figura 10) monitoriza 30 funciones vitales en continuo
mediante un sistema de sensores integrados en el textil. Según sus fabricantes soporta
más de 100 lava-dos sin alteración.

3. La “smart T-shirt”, con aplicaciones en medicina militar, consta de una red de fibras
ópticas y conductoras que puede enviar datos de un soldado herido de bala, acerca de la
localización y la naturaleza de la herida, que son recibidos en una central en la que el
médico puede evaluar la herida y aconsejar el tratamiento. Esto podría tener también
aplicaciones para bomberos, policías, etc.
4. Prendas luminiscentes. Pueden fabricarse de varias maneras, por ejemplo, utilizando hilos
conductores que terminan en leds, fibras ópticas, o por adhesión de materiales
luminiscentes al tejido, entre otras posibilidades. En las figuras 11 y 12 se ven tejidos
luminiscentes de diferentes tipos.
5. France Télécom R&D ha diseñado un prototipo de pantalla flexible de fibras ópticas
tejidas, capaz de recibir información y de mostrar gráficos o elementos animados sobre
una prenda de vestir (figura 13).

Figura 13. Prototipo de pantalla flexible de fibras ópticas tejida (France Telecom R & D) 32

6. Tejidos térmicos: Son hilos y tejidos con propiedades electrotérmicas y que, por tanto,
pueden generar calor conectándose a baterías de tamaño variable (preferiblemente
pequeñas), tal y como se observa en el esquema de la figura 14.

Figura 14. Prenda térmica33

7. The Re:Form Studio (Suecia) ha diseñado una cortina para ventanas que responde al ciclo
diario de la luz solar (figura 15). Una cara de esta cortina almacena la luz del sol durante el
día (contiene colectores solares), y la otra cara la emite durante la noche (contiene
materiales emisores de luz), por lo que se ahorraría energía.
No obstante, la utilización de la electrónica y la informática en la industria textil suscita
algunas dudas. Por ejemplo, se requiere en los tejidos sistemas capaces de conducir la
electricidad para comunicar sus componentes electrónicos entre sí. E incluso, en prendas
de verano, los componentes electrónicos se comunican entre ellos mediante pequeñas
descargas eléctricas que se transmiten a través del cuerpo humano, que actuaría como
“cable”. Estas emisiones a través del cuerpo humano, ¿podrían provocar o aumentar el
riesgo de sufrir determinadas enfermedades por los usuarios?

Nanotecnologías35 ,36,37,38,39,40
El fundamento de las nanotecnologías es el cambio sustancial que se produce en las
propiedades de las sustancias cuando su tamaño se reduce a niveles nanométricos.
Para aplicar estas técnicas pueden utilizarse microscopios de fuerza atómica y de efecto
túnel que permiten no solamente ver, sino también manipular las estructuras moleculares
y sus átomos a escala nanométrica (1 nm = 10-9 m).
Estas tecnologías pueden emplearse para la fabricación de nanofibras de polímeros (entre
50 y 500 nm), para aplicar nanoacabados a materiales textiles, para obtener capas de
tejidos con nanopartículas, etc.
Las nanotecnologías están siendo orientadas en la industria textil a la fabricación de
tejidos con propiedades antimanchas, antibacterias, antivirus, antiolor, retardantes de
llama, absorbentes de rayos UV, con propiedades antiestáticas, etc.
Por ejemplo, aunque los acabados frescos se pueden obtener con productos
antimicrobianos microencapsulados, su efecto no es duradero a los lavados y por ello
podría emplearse la nanoencapsulación a fin de obtener una resistencia al lavado con
detergentes.
Nanotex (USA) y Schoeller (CH) han creado tejidos hechos con nanomateriales que
repelen las manchas. Estos materiales, a pesar de su apariencia pulida, tienen una
nanosuperficie muy rugosa, que hace que las sustancias no penetren y evita así la
suciedad.
También se ha reproducido por procedimientos nanotecnológicos, en la superficie de
materiales tejidos, el efecto autolimpiador que tienen ciertas plantas (como la de loto) y
las alas de algunos insectos, que les permite mantenerse limpias de polvo y agua. Es la
aplicación que se conoce como Effet-Lotus® (figura 16).

Los tratamientos con plasma permiten cambiar las características superficiales de fibras y
tejidos, modificando principalmente las propiedades vinculadas a la higroscopicidad de los
materiales, transformando su nanoestructura, como puede verse en la figura 17.
Se han conseguido tejer una camisa que utiliza nanotubos de carbono de forma conjunta
con las fibras tradicionales. Es ultraligera, resistente, transpirable, antimanchas,
prácticamente no requiere de plancha…, pero es todavía demasiado cara como para poder
difundirse en el mercado.
No obstante, y a pesar de las supuestas bondades de las nanotecnologías, hay voces
críticas que alertan de las desconocidas consecuencias que pueden tener para la salud
humana estas ultrapequeñas partículas que pueden penetrar fácilmente a través de la piel
en el torrente sanguíneo41. ¿Con qué efectos? Es necesario realizar un estudio detenido de
esta cuestión.

Otros desarrollos

Se han comentado algunos de los desarrollos más significativos en el campo de los


llamados textiles inteligentes. Sin embargo, hay otros muchos que van cobrando
importancia, entre los que se pueden citar:
1. Los textiles antimicrobianos, para evitar la aparición de las bacterias que causan olor a
transpiración o evitar que se desarrollen. Por ejemplo, los iones Ag+ contenidos en la fibra
de Trevira bioactiva actúan sobre la membrana celular de las bacterias, impidiendo su
proliferación.
2. Los que protegen de las radiaciones ultravioleta. Los especialistas están alertando
continuamente del peligro para la piel de exposiciones prolongadas al sol, aconsejando la
utilización de cremas de alta protección. Hoy día es posible la utilización de tejidos que
preservan de la radiación solar. Así, por ejemplo, con este fin BASF ha puesto en el
mercado una fibra de nailon 6 con partículas de titanio finamente divididas que protegen
contra la radiación UV.
3. También podrían citarse determinados textiles con aplicaciones en medicina, como los
que incorporan microcápsulas que dosifican medicamentos, o las ropas que pueden
incluso regular la medicación de un usuario diabético, a partir del análisis del sudor, etc.

Resumen

Hasta hace unos años se tenía la sensación de que casi todo estaba inventado en la
industria textil. Hoy día nos vemos sorprendidos casi a diario con la aparición de nuevos
productos que están situando a esta industria entre las pioneras en desarrollos
tecnológicos. Entre los avances más espectaculares están las llamadas “prendas
inteligentes”, que se caracterizan por llevar incorporados determinados elementos o
sistemas que les permiten responder con cierta autonomía a las necesidades del cuerpo
en función de las características del entorno. Pero, a pesar de las expectativas generadas,
muchos de los nuevos desarrollos están aún en fase de experimentación, aunque otros
son ya una realidad, como veremos en este ser próxima a la temperatura de las distintas
partes del cuerpo. Pero también hay que tener en cuenta factores como el coste, la
toxicidad y la disponibilidad. Los principales PCM empleados son ceras y parafinas
(alcanos), cuyo calor latente puede estar alrededor de 200 kJ/kg. Entre los alcanos más
corrientemente utilizados están el octadecano, nonadecano y eicosano, de puntos de
fusión 28,2, 32,1 y 36,8 ºC, respectivamente.

Conclusiones

Hace unos años parecía que todo estaba inventado en el campo del textil. Hoy día nos
vemos sorprendidos casi a diario con nuevos descubrimientos que están situando a la
industria textil entre las pioneras en desarrollos tecnológicos.
El sector textil, que fue motor de la Revolución Industrial, está a punto de provocar otra
revolución capaz de sacudir los cimientos de la sociedad y de la economía.
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