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«Él sabe lo hay adentro de cada hombre»

(Jn 2,25)

III SEMANA DEL TIEMPO DE CUARESMA


(marzo 3 a 9 de 2024)
LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES SÁBADO
Por el incremento Por el incremento Por el incremento Por el incremento Por el incremento Por el incremento

INTENCIÓN de la perseverancia. del Perdón. de la fe. de la unidad. de la fidelidad. de la oración.

MISA / OFICIO OFICIO DIVINO MISA / ORACIÓN EXPOSICIÓN EUCARÍS. MISA MISA

(En grupos de vida) (En comunidad (CEM / personal) (En comunidad) (En comunidad) (En comunidad)
MAÑANA
y predicación por

Jonathan Rubiano)

ADORACIÓN
MEDIODÍA ORACIÓN (Personal en la capilla) ORACIÓN (Personal en la capilla)
(Grupal en turnos)

MISA / OFICIO MISA MISA / ORACIÓN MISA VIACRUCIS


TARDE
(En grupos de vida) (En comunidad) (CEM / personal) (En comunidad) (CEM S. M. Magdalena)
PASTORAL
ORACIÓN ORACIÓN ORACIÓN ORACIÓN ORACIÓN
NOCHE
(En grupos de vida) (En Dimensiones) (Personal) (En comunidad) (En grupos espontáneos)

ORDO Feria Feria Feria Feria Feria Feria

EQUIPO DE ANIMACIÓN: p. Edwin Serrano, Andrés Pimiento Gómez, Julián Bueno Cáceres, William Hernández Herrera.
Canto para introducir a la oración en silencio (cada día en la capilla)
¡VICTORIA!, ¡TÚ REINARÁS! (CADV 403)
R. ¡Victoria! (Oh Cristo) ¡Tú reinarás!
Oh Cruz, ¡tú nos salvarás!
Lunes:
El Verbo en ti clavado,
muriendo nos rescató:
de ti, madero santo,
nos viene la redención. R.
Martes:
Hermanos, la Cruz de Cristo
nos muestra el amor de Dios;
sabemos que Dios nos quiere,
su amor por Cristo nos dio. R.
Miércoles:
Extiende por el mundo
tu Reino de salvación.
¡Oh Cruz, fecunda fuente
de vida y bendición! R.
Viernes:
4. Impere sobre el odio
tu Reino de caridad.
Alcancen las naciones
el gozo de la unidad. R.
Exposición y adoración eucarística prolongada
(Jueves en la mañana en la capilla)
INTRODUCCIÓN

Las preces, cantos y lecturas deben organizarse de manera que los fieles,
atentos a la oración, se dediquen a Cristo, el Señor. Para alimentar la oración íntima,
háganse lecturas de la Sagrada Escritura con homilía, o
breves exhortaciones, que lleven a una mayor estima del misterio eucarístico. Conviene
también que los fieles respondan con cantos a la palabra de Dios. En momentos
oportunos debe guardarse un silencio sagrado (Cf. Ritual de la Sagrada Comunión y
del Culto Eucarístico Fuera de la Santa Misa).

Ingreso
A ESTO SE REDUCE MI DOCTRINA
(J. A. OLIVAR-J. MADURGA)

R. A esto se reduce mi doctrina,


este es todo el resumen de mi Ley:
/que os améis los unos a los otros
igual que yo os amé/.

1. Yo te pido por ellos, no pido por el mundo.


Yo les di tu doctrina y el mundo les odió.
Guárdalos en tu nombre, que todos sean uno,
para que sepa el mundo quien fue el que me envió. R.

2. He guardado en tu nombre a estos que me has dado.


No son ellos del mundo igual que yo no soy.
Santos cual su verdad, hoy hazlos en tu nombre.
Cómo tú me enviaste los envío así yo. R.

3. Si te pido por ellos, también pido por todos


los que por tu Palabra un día creerán.
Que todos sean uno, igual que Tú y yo somos,
que el amor que me diste sea en ellos realidad. R.
Responsorio

V. Bendito, alabado y adorado sea Jesús:


el santísimo Sacramento del altar.
R. Sea para siempre, bendito, alabado y adorado.

V. Mi Jesús Sacramentado, mi dulce amor y consuelo.


R. !Quién te amara tanto que de amor por Ti muriera!

CUERPO DE LA ORACIÓN

Lectura bíblica (17,1-11a)


Padre, glorifica a tu Hijo

Escuchemos, hermanos, la santa Palabra, del evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:


—«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el
poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste.
Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado,
Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y
ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que
el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos
eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo
lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me
diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han
creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos.
Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar
en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.


R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Silencio sagrado

Permanezcamos por algunos momentos en oración silenciosa.


Lectura meditativa (BENEDICTO XVI, homilía 01/04/2010)
La oración sacerdotal de Jesús

«San Juan, de modo más amplio que los otros evangelistas y con un estilo propio, nos
ofrece en su evangelio los discursos de despedida de Jesús, que son casi como su
testamento y síntesis del núcleo esencial de su mensaje […] Al final, las palabras de
Jesús se convierten en oración, en su Oración sacerdotal, en cuyo trasfondo, según los
exegetas, se halla el ritual de la fiesta judía de la Expiación. El sentido de aquella fiesta
y de sus ritos —la purificación del mundo, su reconciliación con Dios—, se cumple en
el rezar de Jesús, un rezar en el que, al mismo tiempo, se anticipa la pasión, y la
transforma en oración. Así, en la Oración sacerdotal, se hace visible también de un
modo particular el misterio permanente del nuevo sacerdocio de Jesucristo y su
continuación en la consagración de los apóstoles, en la participación de los discípulos
en el sacerdocio del Señor.
La petición más conocida de la Oración sacerdotal es la petición por la unidad de sus
discípulos, los de entonces y los que vendrán. Dice el Señor: «No sólo por ellos ruego
—esto es, la comunidad de los discípulos reunida en el cenáculo— sino también por
los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre,
en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que
tú me has enviado». ¿Qué pide aquí el Señor? Ante todo, reza por los discípulos de
aquel tiempo y de todos los tiempos venideros. Mira hacia delante en la amplitud de
la historia futura. Ve sus peligros y encomienda esta comunidad al corazón del Padre.
Pide al Padre la Iglesia y su unidad […] Cuando meditamos la pasión del Señor,
debemos también percibir el dolor de Jesús porque estamos en contraste con su
oración; porque nos resistimos a su amor; porque nos oponemos a la unidad, que debe
ser para el mundo testimonio de su misión.
En este momento, en el que el Señor en la Santísima Eucaristía se da a sí mismo, su
cuerpo y su sangre, y se entrega en nuestras manos y en nuestros corazones, queremos
dejarnos alcanzar por su oración. Queremos entrar nosotros mismos en su oración, y
así le pedimos: Sí, Señor, danos la fe en ti, que eres uno solo con el Padre en el Espíritu
Santo. Concédenos vivir en tu amor y así llegar a ser uno como tú eres uno con el
Padre, para que el mundo crea».
Canto
AMAOS
(KAIROI / CADV 231)
R. Como el Padre me amó
yo os he amado.
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.
1. Si guardáis mis palabras
y como hermanos os amáis
compartiréis con alegría
el don de la fraternidad.
Si os ponéis en camino
sirviendo siempre la verdad
fruto daréis en abundancia.
Mi amor se manifestará. R.
2. No veréis amor tan grande
como aquel que os mostré.
Yo doy la vida por vosotros.
Amad como yo os amé.
Si hacéis lo que os mando
y os queréis de corazón,
compartiréis mi pleno gozo,
de amar, como él me amó. R.

Plegaria
DIOS MÍO TE DOY MI CORAZÓN
(San Charles de Foucauld)
Señor mío, Jesús,
quiero amar a todos aquellos que tú amas,
quiero amar contigo la voluntad del Padre.
No quiero que nada separe mi corazón del tuyo,
que alguna cosa esté en mi corazón
y no esté inmersa en el tuyo.
Todo aquello que quieres lo quiero.
Todo aquello que deseas lo deseo.
Dios mío te doy mi corazón,
ofrécelo junto al tuyo al Padre,
como cosa que es tuya
que te es posible ofrecer,
porque él te pertenece.
Oración litánica

Respondemos: Escúchanos, Señor.

Jesús, Hijo de Dios vivo. R.


Cristo, Palabra de Dios. R.
Jesús, ungido por el Padre. R.
Cristo, sumo sacerdote. R.

Cristo, sabiduría de Dios. R.


Jesús, sacerdote eterno. R.
Cristo, piedra angular. R.
Jesús, bueno y humilde. R.

Canto
CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
(J. I. BUSCA DE SAGASTIZÁBAL / CADV 318)

1. Cantemos al Amor de los amores, cantemos al Señor;


Dios está aquí, venid adoradores, adoremos
a Cristo Redentor. R.

R. ¡Gloria a Cristo Jesús!


cielos y tierra, bendecid al Señor;
¡honor y gloria a Ti, Rey de la gloria,
amor por siempre a Ti, Dios del Amor!

2. Unamos nuestra voz a los cantares del Coro Celestial;


Dios está aquí, al Dios de los Altares alabemos
con gozo angelical. R.

3. ¡Oh gran prodigio del amor divino!, ¡milagro sin igual!


Prenda de amistad, banquete peregrino en que se come
al Cordero celestial. R.
Preces

Confiemos nuestras súplicas a Aquel que salva plenamente a los que por Él se llegan
al Padre, diciendo con humildad:
R. Señor, ten piedad.

Cristo, obediente hasta la muerte,


— que tu Iglesia sea dócil a la acción del Espíritu.

Cristo, Camino, Verdad y Vida,


— Danos a todos espíritu de hijos de nuestro Padre Dios.

Cristo Jesús, glorificador del Padre,


— que siempre busquemos ante todo el reino de Dios.

Cristo obediente a la voluntad divina,


— que no maldigamos medio de las tribulaciones y dolores.

Cristo Dios, Vida y Resurrección nuestra,


— que nuestros hermanos difuntos contemplen la gloria de tu rostro.

Padre nuestro

Y ahora, siguiendo la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, oremos glorificando al


Padre del Cielo:

Padre nuestro que estás en el cielo,


santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
CONCLUSIÓN

Oración

Concede tu gracia, Señor y Dios nuestro,


a quienes creemos y proclamamos
que Jesucristo está presente en este santo Sacramento,
el mismo que por nosotros nació de la Virgen María,
que entregó su Cuerpo y Sangre como alimento,
que cargó nuestros dolores en su pasión,
que fue crucificado, muerto y sepultado;
y haz que bebamos de esta divina fuente
el don de la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Despedida

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
* * *

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