MUJER ¡ERES EXTRAORDINARIA!
Ser mujer nunca ha sido fácil, pero es gloriosamente increíble.
La Biblia menciona mujeres que se levantaron en el tiempo correcto con todo el potencial que Dios puso dentro de ellas,
y creo firmente que tú eres una de ellas.
Hoy quiero hablarte de una mujer extraordinaria.
“Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot…”.
Jueces 4: 4 (RVR1960)
Que sorprendente presentación de Débora: gobernadora, profetiza y esposa.
Nada sencilla su labor y sobre todo los resultados de su liderazgo, cuarenta años de paz en la nación de Israel dan
testimonio de su trabajo.
Como gobernadora era el cuarto juez que Dios había levantado para liberar al pueblo de Israel, ya que en consecuencia
de su infidelidad espiritual la nación era acosada, asaltada y oprimida por naciones que no habían expulsado de la tierra
prometida; Dios levantaba a los jueces como la provisión para dar dirección a través de su palabra, libertad y victoria a su
pueblo, y Débora fue una de ellas.
Veamos 4 características escenciales en una mujer extraordinaria:
1. Era una mujer extraordinariamente trabajadora
Débora significa abeja o trabajadora como una abeja, no tan solo era su nombre sino su carácter, ya que su servicio era
público y evidente al pueblo de Israel; su costumbre era ir al mismo lugar para dirigir, aconsejar y corregir al pueblo a
través del juicio.
No tan solo estaba ocupada, estaba disponible para servir y guiar al pueblo de Israel para que hicieran la voluntad de
Dios, esa es una gran virtud que tenemos como mujeres extraordinarias.
Su trabajo arduo y diligente trajo una dulce paz a Israel por décadas. Así como el trabajo arduo de cada mujer en su
hogar, en su empresa, en su empleo, con sus hijos, con sus jefes, con sus colaboradores.
Dios siempre ha levantado a la mujer en la imagen correcta de su potencial e influencia; la religión, las ideologías, el
pecado y el fanatismo siempre han distorsionado la imagen de la mujer desviándola de su identidad y despojándola de
su verdadero valor ante los ojos de Dios.
Una mujer que trabaja y que se esfuerza para servir a su familia tiene igual de valor que cualquier gobernadora, ya que
su liderazgo e influencia es innegable.
2. Era mujer con una extraordinaria comunión con Dios
Débora subía a un monte cerca de uno de los lugares más significativos para el pueblo de Israel.
Históricamente Abraham había hecho su primer altar en esa misma región y Jacob había soñado con los ángeles de Dios
que subían y bajaban a través de una escalera en esa misma latitud, ambos habían tenido grandes experiencias con la
presencia de Dios; no era el lugar, sino la relación extraordinaria que Débora tenía con Dios a través de orar y ella tomo
su glorioso turno para buscar a Dios.
La disciplina de Débora era diaria, teniendo la seguridad de buscar a Dios intensamente antes de que el pueblo subiera a
consultarla por cualquier asunto, eso nos habla de su valioso carácter.
Jesús, de igual manera mantenía esa disciplina de subir a orar y buscar al Padre, precisamente en un lugar apartado de la
gente antes de empezar su día.
Eso nos habla de su comunión extraordinaria, era una mujer ocupada con tanta responsabilidad, pero enfocada en lo
importante de la vida, y su prioridad, era la presencia de Dios antes de cualquier otra actividad.
En su función de profetisa Débora declaraba la palabra de Dios para el cumplimiento de su voluntad, no eran sus
pensamientos, o sus buenos deseos, eran las instrucciones de corazón de Dios.
Un profeta provee dirección, corrección y ánimo conforme a la palabra de Dios.
Cuando oramos podemos profetizar la voluntad de Dios a través de su palabra, y Débora ejerció con eficacia su función
de profeta.
La autoridad de la profecía se basa en la verdad de la palabra de Dios, en sus promesas y su voluntad.
Mujer, levántate a hablar vida, a profetizar, a declarar la voluntad de Dios con todas las promesas que has recibido y
seguirás recibiendo de parte de Dios para experimentar la voluntad de Dios en todas las áreas de tu vida.
Nuevamente los resultados daban evidencia de su extraordinaria labor. Manda a llamar a Barac para que él subiera a
confrontar y vencer al capitán del ejército enemigo, porque el deseo de Dios era darle victoria a Israel y usar a Barac para
derrotar a sus enemigos; Barac pone una condición para hacerlo y Dios cambia la recompensa de la gloria de la victoria y
la pone en manos de otra mujer, quien realmente es la que termina matando al capitán enemigo con sus propias manos.
Una mujer que ora siempre tendrá una palabra profética que le dará seguridad para enfrentar cualquier batalla y cantará
de las victorias que Dios le dé a su familia, empresa o comunidad.
Levántate mujer a hablar vida, eso es profetizar, a ganar las batallas en oración, a declarar la voluntad de Dios con todas
las promesas que has recibido y seguirás recibiendo de parte de Dios para experimentar la voluntad de Dios en todas las
áreas de tu vida.
3. Era una extraordinaria mujer con una plena vida familiar
De nada sirve tener éxito afuera de nuestra casa si tenemos fracaso dentro de ella.
Débora es presentada también como esposa; que extraordinaria mujer, su matrimonio era también público, era parte de
su reputación y testimonio en el disfrute de la unidad con su esposo.
Admirable la labor de su esposo al apoyarla en su liderazgo y reflejar ser un maravilloso equipo.
Que importante es tener el apoyo de nuestra familia para desarrollar nuestro potencial, porque la gente puede ser
pasajera en nuestras vidas, pero la familia permanece con nosotros.
Así como un Barco de velas es movido por el viento, el apoyo de nuestra familia es como una gran vela que forma parte
de nuestras vidas para llegar a los lugares donde no podríamos llegar solas.
Nuevamente Débora nos enseña que una mujer puede ser plena en lo público y en lo privado desarrollando todo el
potencial que Dios ha puesto en su vida.
Tal vez no tienes el apoyo pleno de tu familia, pero tienes el cielo abierto disponible a tu oración y Dios moverá cielo y
tierra para responderte todo lo que se alinee a su voluntad.
Se feliz con tu familia, con tu esposo y con tus hijos, disfruta lo que Dios te ha dado y si sueñas con formar una hermosa
familia busca primero la dirección de Dios, tu plenitud como una mujer extraordinaria no es negociable; y si hay algo que
está arruinando a tu familia, levántate con valor a confrontar con la verdad y con el amor que Dios ha puesto en tu
corazón. No te quedes callada, mucho menos indiferente, levántate, el Espíritu Santo está dentro de ti para vencer a todo
enemigo.
Conclusión
Débora nos enseña que ella era extraordinaria, porque amaba todo lo que hacía y valoraba todo lo que Dios le había
dado.
¿Amas lo que haces? ¿Amas realmente a tu esposo? ¿Amas a tu familia en el orden correcto? ¿Amas lo que Dios te ha
dado y te ha permitido vivir? ¿Amas tu trabajo o tus responsabilidades? ¿Amas lo que Dios ha puesto en tus manos para
multiplicarlo?
Amar es la diferencia entre ser ordinaria y extraordinaria. Aunque te sientas triste, sin esperanza, maltratada,
abandonada, decepcionada o enojada por la injusticia o detenida por una circunstancia adversa decide vivir enamorada,
el amor todo lo puede, el amor destruye la amargura, desata el perdón y nos libra de la dureza de corazón.
Mientras más amas, más fuerte serás.
Mujer, en los brazos de Dios todo es posible.
Levántate para tener una vida extraordinaria.
Débora fue una extraordinaria no por lograr cosas, sino por valorar y desarrollar todo el potencial de una mujer de Dios.
Levántate a desarrollar todo el potencial que Dios ha puesto en tu vida caminando en una extraordinaria relación con
Dios, apoya a cada mujer que haya en tu familia y se una inspiración para las grandes mujeres que se levantaran después
de ti.
La historia de Débora la encuentras en tan solo dos capítulos de la Biblia en Jueces 4 y 5, pero su legado e impacto
permanece vigente hasta nuestros días.
Bendigo tu vida, tu animo y tu fe para que Dios te fortalezca, te levantes y resplandezcas como una mujer extraordinaria;
bendigo tu vida familiar, seas hija, madre, abuela o tía, para que seas una inspiración y una bendición en donde quiera
que te pares; bendigo tus manos, para que todo lo Dios te confíe sea multiplicado y veas milagros a través de ellas y te
realices cualquiera sea tu edad; bendigo tu salud, declarando que vivirás sana y fuerte para experimentar todo lo que
Dios tiene preparado para ti y toda tu familia; y bendigo tu historia, para que Dios te lleve a vivir los mejores años de tu
vida.