¿Qué es la maquetación editorial?
La maquetación editorial es, en esencia, una rama del diseño gráfico que se dedica a la composición de
diversos tipos de publicaciones. Entre ellos están los libros, las revistas e incluso los periódicos. Dicho así, parece
una tarea muy simple. Pero no lo es en absoluto, ya que es una tarea muy compleja, compuesta de varios procesos,
que comienza prácticamente desde el diseño de la publicación que se va a maquetar.
Así, por ejemplo, la maquetación de libros debe comenzar cuando está escrito el manuscrito, con una lectura previa
del mismo para hacernos una idea de cómo se puede distribuir mejor el contenido. Tanto el de texto como el gráfico.
Así se puede pensar con claridad y planificar bien el proceso propiamente dicho.
¿Cómo funciona la maquetación dentro del diseño editorial?
Antes de situar la maquetación en el seno del diseño editorial, es aconsejable ver a qué hace referencia cada
concepto. De esta manera, el funcionamiento de la primera dentro del segundo resultará bastante obvio.
El diseño editorial es una rama del diseño gráfico que se dedica a componer, maquetar y diseñar distintos tipos
de publicaciones. Es decir, a conseguir que estas no sean atractivas no solo por su contenido, sino también por cómo
está dispuesto este.
El encargado de realizar el diseño se encarga de establecer el aspecto de una publicación, así como de planificarlo.
Ddecide, por tanto, sobre disposición del texto, cubiertas, colores, tipos de letra, títulos, etc.
En cuanto a la maquetación, se trata de un servicio, realizado por un maquetador, en el que se distribuyen en
cada página de una publicación los contenidos que el diseñador ha decidido que vayan en ellas. Por tanto, la
maquetación editorial es el proceso mediante el que se ejecuta lo decidido en cuanto a diseño editorial.
Elementos de la maquetación editorial
A la hora de planear el diseño de una publicación entran en juego los siguientes elementos:
Elegir el formato: no es lo mismo la maquetación de libros ilustrados, que de una novela o una revista. En
primer lugar debemos analizar qué formato trabajaremos y qué estructura se adapta mejor a la publicación.
Material/Soporte: aquí entran en juego todos los materiales físicos planteados para la
publicación cuando se diseña. Entre ellos están el cartón, la cartulina, la tela o el papel con sus distintos
tipos y grosores. Todo lo que se utiliza para componer las páginas de la publicación o sus tapas y
lomo si los tiene.
Tipografía/Legibilidad: Si conoces la evolución de las tipografías en el mundo editorial, sabrás qué tipo de
letra utilizar y qué tamaño necesitas, interlineado, etc.
Imágenes y su tratamiento: La dirección de arte para el tratamiento de fotografías, ilustraciones, etc, es
importantísima, dado que un buen profesional debe saber transmitir el contenido a través de las imágenes.
Pero además de tener cuidado a la hora de seleccionarlas y tratarlas, hay que utilizarlas y disponerlas en la
publicación de manera que ocupen el lugar adecuado en los textos. También es necesario tener en cuenta
el colorido de la publicación, para que las imágenes puedan integrarse sin estridencias en su entorno.
Asimismo, hay que vigilar su tamaño, para que no destaque con respecto a la publicación. Y por
descontado, utilizar imágenes con una calidad elevada, para que no se vean borrosas o poco nítidas.
Marcos de página, sangrías, bordes, etc: para que una publicación sea profesional, debemos saber qué
tamaño de borde necesitamos, qué sangría aplicaremos, etc.
Caja tipográfica: este elemento del diseño editorial no es mas que un límite o borde virtual que delimita la
zona en la que se ubicará el contenido de cada página que tenga una publicación. Desde la caja hasta los
bordes de cada página hay un espacio libre, conocido como margen. Hay cuatro en cada página: inferior,
superior, lateral derecho y lateral izquierdo. Como hemos visto, el tamaño de los márgenes debe
establecerse en la fase del diseño, para conocer las dimensiones de la caja. Además, hay que tener en
cuenta que en el caso del margen que esté más cerca del lomo de un libro o una revista tiene que tener
el ancho suficiente para que, una vez compuesto, pueda leerse cómodamente. Esto solo se tendrá claro
cuando se conozca el tipo de encuadernado que se utilizará. Y es uno de los factores que también
intervendrá en la caja tipográfica.
Grilla o retícula editorial: se trata de unas líneas que son el "boceto" de nuestra publicación. Sobre ellas,
compondremos nuestra composición. Es decir, es una herramienta que se utiliza para disponer el
contenido de la publicación de manera ordenada. No solo eso, sino que también sirve para que la
información aparezca en ella según ha establecido el encargado del diseño editorial.
Herramientas actuales para el proyecto editorial: hoy en día se apuesta por herramientas digitales:
inDesign, conocer usabilidad web, DPS, etc.
¿Qué es una técnica para maquetar?
Una técnica para maquetar es aquella que se emplea para distribuir y organizar, en el espacio dispuesto para ello, un
texto, así como las imágenes y otros elementos visuales que se ha decidido que lo acompañen, en el punto en el que
deben estar.
Esto es, en esencia, lo que hace una técnica para maquetar, aunque en general, se considera que la maquetación
cubre todo lo relacionado con el aspecto gráfico relacionado con el mundo editorial y periodístico relacionado con la
preparación de una publicación.
¿Cuál es el mejor programa para maquetar libros?
En la actualidad, y ya desde hace bastantes años, la maquetación de libros se hace por ordenador. Para ello se utilizan
programas específicos para maquetación, de los que el considerado como el mejor para ello es InDesign, una
herramienta desarrollada por Adobe y cuenta con versiones tanto para Windows como para Mac OS.
¿Qué es la retícula en diseño gráfico y para qué sirve?
El empleo de la retícula es la parte fundamental de la composición, ayuda a seleccionar los elementos del diseño. Por
ejemplo, si queremos colocar una pieza tipográfica, al usar la retícula será mucho más sencillo ubicarla. La retícula está
basada en el concepto de alineación, entendiendo este término como la colocación en línea recta de varios elementos.
Asimismo, es un concepto clave para confeccionar prototipos equilibrados, estéticos y usables en diseño UX.
Partes de la retícula
Si dejamos a un lado las dificultades que pueden alcanzar las retículas, podemos diferenciar todas sus partes:
Los márgenes son los espacios que conforman los bordes del formato. Son los que marcan la zona de disposición de
elementos. Las proporciones de los márgenes requieren una profunda consideración, ya que contribuyen a establecer
la tensión general dentro de la composición. Estos espacios sirven como espacios de descanso para la vista o bien
para contener información secundaria.
Las líneas de flujo atraviesan el espacio horizontalmente. Estas alineaciones guían a la vista por el formato y pueden
servir para imponer paradas adicionales y crear puntos de inicio para incluir imágenes o textos.
Los módulos corresponden a las unidades individuales de espacio que están separados por una distancia regulada
cada lado. Su repetición lleva a la formación de columnas o filas. Las columnas se generan a partir de varios módulos
en formación vertical y sirven colocar piezas de texto. Su anchura puede variar según el texto que vaya encima.
Llamamos zonas espaciales al grupo de módulos que juntos forman campos visiblemente localizables. Estas zonas
suelen reservarse para un determinado grupo de elementos como imágenes.
Por último los marcadores, son los encargados de señalar la posición de textos subordinados como los números de
páginas, los títulos de sección o cualquier elemento que ocupe una posición única dentro de la estructura de la página.
Tipos de retículas
Retículas de Manuscrito
Las retículas de manuscrito es la más sencilla que existe. Mantiene una disposición grande y rectangular, ocupando de
esta manera la mayor parte de la página.
Su finalidad es albergar textos largos y seguidos, tal y como podemos ver en un libro. Su estructura base está
compuesta por el bloque de texto y los márgenes. Además, dispone de una estructura secundaria dónde se ubican la
numeración o foliado de las páginas, títulos de los capítulos y las notas al pie en caso de que existan.
Siendo esta una estructura aparentemente simple es preciso tomar las decisiones que sean oportunas para favorecer
la lectura cómoda de cada página. Es vital crear un interés visual con la finalidad de motivar al lector evitando que la
vista se fatigue.
Una de las soluciones para aportar interés visual es dotando de márgenes generosos para que la vista se centre en el
texto. Por otro lado, un adecuado cuerpo tipográfico, interlineado y el espacio entre palabras igualmente son muy
importantes para favorecer la lectura.
Retícula de Columnas
Las retículas de columnas son útiles cuando se presenta información discontinua. Esta se dispone en columnas
verticales con la intención de separar los tipos de información. No obstante las columnas pueden depender unas de
las otras o bien cruzarse para generar columnas más anchas. En ese sentido este tipo de retícula es muy flexible.
El ancho de las columnas depende directamente del cuerpo tipográfico. Por lo tanto, debemos proporcionar un ancho
en el que entren todos los caracteres posibles siempre que la lectura resulte cómoda. De esta manera evitamos que
existan demasiadas particiones de palabras que dificultarán la lectura en el caso de columnas estrechas y en columnas
demasiado anchas al lector le costará más trabajo encontrar el principio de las líneas consecutivas.
Retícula Modular
La retícula modular se usa principalmente para proyectos de mayor complejidad. Una retícula modular es una retícula
de columnas con un gran número de líneas de flujo horizontales que subdividen las columnas en filas creando una
matriz de celdas que se llaman módulos.
Cada módulo es una pequeña parte del espacio informativo y que una vez agrupados crean áreas llamadas zonas
espaciales. Los tamaños de los módulos se pueden determinar de varias formas. Por ejemplo se puede tener en
cuenta la anchura y longitud de un párrafo de tamaño medio a un tamaño de cuerpo tipográfico determinado.
Los módulos pueden ser verticales u horizontales dependiendo de las imágenes que se van a insertar o bien
dependiendo de línea de trabajo que el diseñador gráfico quiera seguir.
Este tipo de retícula la podemos ver aplicada en periódicos, formularios, programaciones, etc.
Retícula Jerárquica
La retícula jerárquica sigue un esquema totalmente distinto a las anteriores, se basa en la proporción de los elementos.
Somete a los objetos a distintas leyes: orden, objetividad, concentración, claridad…
El desarrollo de este tipo de retículas comienza con el análisis de la interacción óptica que provocan los distintos
elementos de la composición. A partir de estos se crea la estructura que los coordina. Este tipo de retículas se utilizan
para libros, carteles e incluso páginas webs.
Construcción de la retícula
Si queremos construir una retícula compositiva debemos tener en cuenta los siguientes pasos:
Acordar el formato de la página donde necesitamos construir la retícula.
Definir el tipo de tipografía que se va a usar en el texto base, su tamaño y su interlineado.
Decidir el número de columnas que se van a usar por página, manteniendo de 7 a 10 palabras por línea si es posible y
con un medianil adecuado para favorecer la lectura del documento.
Tener en cuenta el margen blanco exterior que le vamos a dejar al documento para dibujar las columnas.
Contar cuántas líneas de texto salen con la altura de la columna escogida, ajustándola si hace falta.
Ver en cuántas filas se va a dividir la retícula, dejando entre ellas un espacio de una línea de texto.
Calcular cuántas líneas de texto cogen en cada campo reticular o módulo.
Si quieres saber en qué programa puedes generar retículas consulta el siguiente enlace. Para descargarlo gratis haz
clic aquí.
¿Por qué usar retículas?
Al inicio de este post vimos que es la retícula en diseño gráfico y además vimos de forma escueta el porqué de su uso.
No obstante hay diseñadores que están totalmente a favor del uso de retículas y otros que no.
De forma indiscutible el uso de retículas agiliza el proceso de maquetación. Sobre todo cuando nos enfrentamos a
proyectos con mucha cantidad de información como por ejemplo libros, catálogos, revistas etc. El tiempo empleado al
generar la retícula compensa totalmente y a partir de esta nos limitaremos a colocar textos, imágenes y demás
elementos. Las retículas son indispensables en la maquetación de libros en software de diseño especializado como
InDesign.
Qué es una línea viuda y una línea huérfana
Una línea huérfana es la primera línea de un párrafo que queda maquetada al final de una página y, por tanto,
separada del resto del párrafo, que continúa en la siguiente página.
Es un error muy común en diseño editorial dejar una única línea de un párrafo aislada. Los diseñadores estamos
condenados a encontrarlas en cada lectura que hacemos y llorar en silencio.
Una línea viuda es la última línea de un párrafo, que queda maquetada al comienzo de una página nueva y, por tanto,
separada del resto del párrafo.