Módulo 4: Contratos Supletorios: Introducción
Módulo 4: Contratos Supletorios: Introducción
IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO
Introducción
Introducción a la unidad
Tema 3: Concepto
Tema 5: Supletoriedad
Tema 7: Precio
Tema 8: Venta forzosa
Tema 9: Cosa
Cierre de la unidad
Introducción a la unidad
Tema 4: Caracteres
Tema 5: Efecto de la noti cación de la cesión al deudor
Cierre de la unidad
Introducción
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El presente módulo completa el estudio de los contratos en su parte general. Si bien las dos últimas
unidades del programa pertenecen a la generalidad aludida, en realidad se van a estudiar dos contratos en
especial: la compraventa y la cesión de créditos.
Si bien la longitud de los temas a tratar es superior a cualquiera de los expuestos hasta el momento; los
detalles se hacen ineludibles para la comprensión de ambas figuras.
En los casos de contratos que van a funcionar como supletorios de cualquier otro contrato cuya regulación
presente vacíos legales, el intérprete, ya sea para celebrar un convenio, como para dirimir conflictos
surgidos de la relación contractual, las partes o el juez respectivamente; deberán acudir a los contratos de
compraventa o cesión de derechos para completar el criterio contractual.
Elaboración propia
Estudiar los contratos que van a funcionar como supletorios de cualquier otro contrato cuya
regulación presente vacíos legales.
14.3. Concepto
14.7. Precio
14.9. Cosa
15.4. Caracteres
Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Aprender todos los aspectos del contrato de compraventa, tanto sea de cosa mueble, en
cuanto civil o comercial; como de cosa inmueble, donde se tratará en especial la enajenación a
título oneroso de la cosa inmueble.
Contrato de compraventa
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Compraventa. Concepto. Caracteres. Compraventa manual.
Compraventa dejación. Ventas forzosas; enunciación del Código Civil.
Elementos. Capacidad. Precio: requisitos y determinación. Precio en
moneda extranjera. Transmisión de dominio. Obligaciones del
vendedor y del comprador. Cláusulas especiales. Pacto de reventa,
retroventa, preferencia, mejor comprador, ad gustum. Restricciones en
materia de muebles. Concepto de consumidor. Deber de información.
Compraventa a domicilio, telefónica, por correspondencia. Venta de
cosa ajena y cosa futura. Boleto de compraventa. Contrato de
Permuta.
El alumno estudiará con atención el material de lectura que se Los estudiantes estarán en
encuentra a continuación. Los subtítulos corresponden a la condiciones de generar un boleto de
exposición detallada de todos y cada uno de los aspectos que compraventa inmobiliario; cosa que el
hacen al contrato de compraventa en todas las posibles profesor podrá decidir su confección,
transacciones que las partes puedan hacer utilizando este medio. de acuerdo al progreso del
estudiantado.
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La compraventa sustituye a la permuta desde la aparición del metal considerado como elemento de cambio
genérico; cosa que luego va a alcanzar el rango de moneda. Esta convención tiene sus inicios en el derecho
arcaico, teniendo su última expresión en la época de Justiniano. Según las XII Tablas, la compraventa era un
negocio al contado, por medio del cual se intercambiaba una cosa por algunos lingotes de estaño bruto que
representaban el precio. Más adelante en la historia, desde el siglo primero A.C., mutó en un acuerdo de
voluntades por el cual las partes se obligaban a cumplir con el intercambio. La transformación consistió en
que los celebrantes no tenían que efectuar entrega de cosa y precio para concluir el pacto, sino que el
acuerdo se consolidaba por la sola asunción de la obligación, siendo el intercambio un efecto de la
estipulación en lugar de un acto constitutivo.
Gayo establece que para transferir el dominio de La institución de la “manquipatio” vino a sintetizar la
las cosas se requiere una mancipación, luego las diseminación de conceptos; y pasó a requerirse para
demás cosas se transfieren por tradición. La la enajenación de una propiedad, con ciertas
mancipación como tal, es un simulacro de solemnidades y en presencia de cinco testigos,
compraventa, puesto que en la época clásica se quienes asistían a la asunción de las obligaciones que
hacía la distinción entre la mancipación y la las partes contraían de viva vos; luego, el testimonio
compraventa, pero existen indicios de que eran la de estos testigos probaba las obligaciones contraídas
misma institución. voluntariamente.
En la historia se han verificado dos vías de transmisión de cultura, donde los pueblos se informaban sobre el
estilo de vida y la producción de otros pueblos desconocidos. Uno de los procesos, de imposición rápida es
la guerra, y el otro, lento y pacífico, fue el comercio.
Por este último, los nórdicos europeos se enteraban de que en el sur del viejo continente se producía seda,
gracias a la labor de los comerciantes italianos que recorrían en caravanas los largos y peligrosos caminos
que unían ciudades lejanas, con la sola finalidad de desarrollar la actividad mercantil.
La codificación actual unificó la doble regulación anterior. Con la derogación del Código civil y del Código
comercial, el legislador comprimió ambas articulaciones en una.
La nueva ley unificada, cuya entrada en vigencia data del primero de agosto del año dos mil quince, se tomó
el trabajo de incorporar, en un mismo cuerpo, los convenios que rigieron por separado desde la aparición de
la ley 340, hasta la fecha indicada líneas arriba.
Tema 3: Concepto
Algunos de los cambios introducidos en el nuevo Código le dan a este contrato una fisonomía diferente a la
arcaica. En principio, dejó de tener el nombre compuesto que históricamente enarbolara la ley civil, compra y
venta; para adoptar definitivamente una sola palabra, como se denominaba la figura mercantil, compraventa.
Se ha eliminado
la “obligación de recibir la cosa” en el artículo que abre las puertas de su regulación, circunstancia que
nos parece un desacierto por parte del legislador, ya que el vendedor cuenta a su favor con esta
conducta del comprador, como integrando la prestación que éste tiene a su cargo.
Tanto es así,
que el enajenante podrá, y aún puede hacerlo, aunque el artículo no lo mencione, accionar contra su
contraparte en caso de reticencia a recepcionar el objeto designado en las estipulaciones. Es lógico
presuponer lo expresado, en orden a que la negativa infundada a recibir la cosa, colocaría al vendedor en
estado de mora accipiens.
Por lo tanto,
tenemos derecho a entender que se encuentra vigente la acción a favor del tradicionante, al sólo efecto
de preservar su posición contractual libre de imputaciones indebidas, como una obligación definitoria de
la concreción de la compraventa.
“Obligaciones de dar cosa cierta para constituir derechos reales”, que: “El acreedor no
adquiere ningún derecho real sobre la cosa antes de la tradición, excepto disposición
legal en contrario”.
La compraventa cuenta con un total de cinco elementos esenciales. Tres de ellos son generales,
consentimiento, objeto y causa, y su presencia en el pacto obedece, al igual que en cualquier otra
convención, a la universalidad por la que se reconocen y comprueban, en materia contractual, todas y cada
una de las figuras que integran la disciplina.
Sin embargo, el acuerdo requiere sumar dos elementos más que le son esenciales para
alcanzar su plenitud: el precio y la cosa. Ambos componentes, no sólo son
indispensables, sino que pertenecen a la compraventa como rasgo de identidad. No
puede prescindirse de ellos; así lo manda el artículo 1127 del Código civil y comercial:
“El contrato no debe ser juzgado como de compraventa, aunque las partes así lo
estipulen, si para ser tal le falta algún requisito esencial”. Como puede leerse, en
palabras del regulador, no pertenece a la autonomía de la voluntad deshacerse de
cualquiera de los cinco elementos esenciales, si la finalidad de los celebrantes es
concretar un contrato de este tipo.
En lo concerniente a la clasificación de los Es oneroso, dado que la ventaja que se adjudica
contratos, debemos remitir a la parte general, convencionalmente a cada contratante, lleva consigo
donde el lector encontrará acabadas y estudiadas el costo de su propia contraprestación. Es nominado
definiciones de cada uno de los ítems porque tiene denominación en la ley; a la vez que es
clasificatorios que arroja la calificación de la típico en virtud de su regulación específica en el
figura. Digamos, a modo de enumeración, que es Código unificado. No citamos en el inventario
éste un contrato consensual porque sus efectos clasificatorio el conmutativo, respetando la posición
se disparan desde el momento de la celebración. del legislador que lo ha derogado, eliminándolo de la
Es bilateral porque las partes asumen deberse nomenclatura junto a su opuesto, los contratos
recíprocamente. reales.
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Tema 5: Supletoriedad
La supletoriedad de la norma supone acudir a una zona del sistema jurídico, al que no pertenece, por su
naturaleza o especialidad, el orden que se está estudiando y/o aplicando; con el fin de tomar de aquel la
regulación que falta en éste. De manera tal que la legislación ajena viene a secundar y auxiliar al intérprete
para completar la adecuación del hecho a la norma.
En general, esto acontece ante un Para ello hay otro sector de la ley, más general, que permite
vacío del derecho en cuanto a la encontrar el sentido legal que se necesita para cerrar el fenómeno
solución del caso concreto. jurídico.
Sabemos que la legislación no puede Los romanos llamaban a esta relación “secundum legen”, donde
alcanzar a cubrir la totalidad de los una norma genérica prestaba asistencia y refuerzo a otra
comportamientos que las personas específica. En el caso que el vacío legal fuese total, los pretores se
realizan. tomaban la libertad de resolver los conflictos por medio del imperio
En virtud de lo cual, es lógico que las de la costumbre y la conducta moral social; tal práctica se conoció
figuras jurídicas que abarcan como “praeter legen”.
específicamente un caso, por la
particularidad y diferencias de cada
conducta, no sean suficiente para
solucionar el conflicto.
Lo antedicho nos permite asegurar que la compraventa ha configurado la base o punto de partida para
sustentar, analizar y comprender el grueso de la legislación referida a los convenios con contenido
patrimonial. Este acuerdo, por su arraigo histórico, es considerado como el tronco común del derecho
contractual; aplicable en adecuación a todos los contratos de manera supletoria, según la porción del pacto
que requiera ser completada para solucionar un determinado apremio entre los signatarios.
No le ha resultado fácil a los hacedores de la ley establecer diferencia nítida entre la compraventa y el
contrato de obra cuando el objeto sobre el que se pacta es una construcción inmobiliaria futura; aquellas
circunstancias donde el contrato se celebra antes que exista el edificio; conocido en el mercado como
adquisición en pozo.
Toda manufactura o fabricación puede definirse como figura, La comparación entre la compraventa y la
derivando las estipulaciones a realizar del ideario establecido permuta arroja un sinfín de
por el regulador originario. El artículo 1125 continúa estos contrariedades al momento de dilucidar
lineamientos con un notable apego al axioma señalado; casi cuál de ellos se produjo en los hechos.
podemos decir que rubrica lo escrito por Vélez sin modificar en
nada el adagio.
Sin embargo, no es difícil comprender el
No es la única similitud que debió salvar de la confusión la
trasfondo que refleja la norma; digámoslo
redacción del Código civil y comercial.
así: si el valor menor de una de las cosas
a trocar supera el cincuenta por ciento del
valor mayor del otro bien, el contrato es
permuta.
Tema 7: Precio
El precio es un elemento esencial particular del convenio; en un primer aspecto porque no puede estar
ausente en la compraventa; y en el segundo porque no está en otros contratos, salvo en el de locación de
cosa; lo que le da un carácter singular y propio de esta transacción.
Asimismo, el nuevo Código unificado ha eliminado el requisito de precio cierto, ya que los contratos
modernos pueden admitir un cierto grado de indeterminación inicial del precio. También, con la precisión del
término, se han despejado las confusiones que creaba la denominación compuesta.
Una tercera posibilidad es fijar el precio en referencia a otra cosa cierta; letra
que ya existía en el Código civil extinto. La premisa obedece a un mecanismo
comparativo y de frecuente utilización, por ejemplo, en el campo, donde la
venta de un tractor usado admite la fijación de su valor de venta en una
determinada cantidad equivalente a tantos quintales de trigo.
el precio del predio surgirá de multiplicar esa unidad por el total de la mensura del área. En esta función,
si la hectárea se conviene en $ 10.000,- y el lugar mide 500 hectáreas; el monto total a pagar surge de
multiplicar 10.000 x 500, lo que arroja una suma a abonar de $ 5.000.000,-.
es decir: $ 5.000.000,- por las 500 hectáreas, y luego el agrimensor obtiene una mensura distinta que
excede en más de un 5% que la pactada en el contrato, o sea que el campo mide 530 hectáreas o más; el
comprador tiene derecho a resolver el contrato en los términos del artículo 1136.
el precio de la unidad de medida de superficie de la fracción de tierra, edificada o no, no fue convenido, y
la medida del predio expresa una diferencia mayor al 5% de la acordada, una u otra parte, según el caso,
tiene derecho a pedir el ajuste de la diferencia. Esta última aclaración es lógica, ya que el artículo 1135
no se refiere sólo al exceso como veíamos en la explicación del 1136; sino que puede ser en ese sentido
o por defecto; es por ello que el vendedor en el caso de superar la mensura pactada queda habilitado a
pedir el reajuste, o si la medición da una superficie menor a la estipulada, será el comprador quién exija el
ajuste del precio a la medición real; siempre que en ambas hipótesis, la diferencia supere el 5% de la
superficie contratada.
Sin embargo,
el comprador que deba pagar un mayor precio según este criterio, obtiene la facultad de resolver el
contrato.
Podríamos decir que el principio fundamental que enaltece el espíritu del contrato de compraventa es que
nadie está obligado a vender. Así comienza el artículo 1128 del Código civil y comercial, copiado literalmente
del primer párrafo del 1324 de la derogada ley civil.
Ambos preceptos hacen excepción, en la salvedad que exista una necesidad jurídica de hacerlo.
El viejo Código civil, a diferencia del nuevo, no abandonaba la regulación en
una generalidad tan despojada, sino que incorporaba cinco supuestos que
ejemplificaban el objetivo de la norma y una nota que ofrecía concretamente
la intención del legislador.
Tema 9: Cosa
El artículo 1129 toma del viejo Código civil el precepto que dice que pueden venderse todas las cosas que
pueden ser objeto de los contratos.
En la nota al 1327 de la ley derogada, Vélez confundió la venta con la cesión en varios ejemplos que
plasmara en su exégesis. Sin embargo, su lectura gozó de una función orientadora para el criterio de
aplicación, circunstancia que en la actual codificación unificada ha sido desechada de plano.
El 1130 regula el supuesto de venta aleatoria de cosas Aquí, si el bien ha dejado de existir al
existentes sujetas a un riesgo. En estas oportunidades, si el momento de perfeccionarse el contrato;
comprador toma a su cargo el trance y/o peligro de existencia, el éste no producirá ningún efecto. Es
vendedor tiene derecho a percibir el precio, aunque la cosa decir, que la compraventa jamás se
hubiese dejado de existir en todo o en parte, salvo que el habrá celebrado, quedando las partes
adquirente pruebe el dolo del vendedor si es que éste no en posición de restituirse por efecto de
ignoraba el resultado negativo de la transacción. Así lo anuncia la retroactividad al punto de confección
la ley en el último párrafo del 1131. del acuerdo.
Diferente es el supuesto que la cosa no esté atada a riesgo Si la pérdida sufrida en la cosa no es
alguno. por su totalidad, el comprador tiene
derecho a exigir la parte no afectada,
con la reducción del precio por la
equivalencia del menoscabo.
Pueden venderse las cosas futuras. El artículo 1131 establece que el contrato se entiende hecho bajo la
condición suspensiva de que lleguen a existir. Esta regulación no debe confundirse con lo prescripto en el
1125, ya explicado, donde se implanta la diferencia entre la compraventa y el contrato de obra.
En este esquema, el vendedor está obligado a prestar su colaboración para que el pacto se cumpla de
acuerdo a sus cláusulas.
Por otra parte, el 1132 decreta que puede venderse la cosa ajena en
los términos del artículo 1008. Recordemos que la parte general de
los contratos trata el tema en dos andariveles: la transacción de la
cosa ajena como ajena, donde siempre juega el supuesto de
representación; y la cosa ajena como propia, en la que el vendedor
que no hace tradición del bien objeto del acuerdo es responsable de
los daños que provoque.
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La doctrina tradicional sostuvo que el vendedor asumía en la celebración del contrato la obligación de
entregar la cosa vendida; la nueva ley profundiza el concepto con la expresión del artículo 1137 en el que
expresa que el vendedor debe transferir al comprador la propiedad de la cosa. Es acertada la
significación que contiene el articulado, porque la entrega de la cosa se valida en una buena cantidad de
contratos en los que no se transmite la titularidad del bien; por ejemplo: comodato, depósito, locación de
cosa, etc.
El Código unificado establece como obligación Otra novedad auspiciosa, en particular para la
complementaria, y parte de la principal en su caso, la compraventa inmobiliaria y la de muebles
de poner a disposición del adquirente la registrables, es que el vendedor tiene una
documentación que la cosa y la operación impliquen participación activa en la confección de la
en cuanto usos y/o modalidades de la venta. Esta escritura en el primer caso, y la registración en el
singularidad es una novedad que incorpora el Código segundo. La anexión genérica no puntual, da al
civil y comercial, que la jurisprudencia y doctrina ya comprador la oportunidad de viabilizar todas las
reconocían como un mecanismo derivado del acciones que protejan la configuración integral del
principio de buena fe. derecho de adquisición.
Los gastos de entrega recaen directamente en
Finalmente, se implanta el deber de prestar toda cabeza del enajenante, salvo pacto en contrario;
colaboración necesaria y exigible para que la incluidos los que se originen en la transmisión de
transferencia dominial se concrete. los instrumentos indicados en el artículo 1137.
Otra primicia legal es que en la compraventa inmobiliaria el total de
las erogaciones que implique la operación también están a cargo del
vendedor. Expresamente, la ley refiere los gastos sobre estudio de
título y sus antecedentes y, en su caso, los de mensura y los tributos
que graven la venta. Entendemos nosotros que esta enunciación no
es taxativa, por lo que damos por incorporado al concepto normativo
todo tipo de gasto que irrogue la transmisión del bien, dejando a salvo
la facultad de las partes de convenir en contrario.
El vendedor debe entregar el inmueble inmediatamente después de la
escrituración. No había necesidad de plasmar el axioma citado en el 1139,
porque comprendemos que se vulnera el principio de autonomía de la
voluntad, aunque el mismo artículo realiza la salvedad del pacto en contrario,
lo que hace aún más innecesario la declaración que impugnamos. Nuestra
convicción es que la convención de las partes en oposición al enunciado de
transmisión en el acto de escrituración, es la regla y no la excepción.
El 1140 dice que la cosa debe entregarse con sus accesorios, libre de toda
relación de poder y oposición de tercero. En todo caso, será de aplicación lo
prescripto en los artículos 1008 y 1009 por la turbación de derecho que el
adquirente pueda sufrir.
La obligación más importante a cargo del adquirente es la de pagar el precio en tiempo y forma, según lo
estipulado en el contrato o, en su defecto, se entenderá que la operación es de contado. Con la limitación del
presupuesto del cash, la norma ha eliminado la intuición que la compraventa, a falta de acuerdo contractual,
se pueda realizar de acuerdo a los usos del lugar o prescripción legal.
El inciso c) del 1141, prevé que los gastos de recepción, incluidos los
del testimonio de la escritura pública y los demás posteriores a la
venta, están a cargo del comprador.
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En la compraventa mercantil existe una práctica en la cual el vendedor entrega una factura con los detalles
de la operación. En nuestro país es una práctica meramente formal. La economía, denominada vulgarmente
“en negro”, adquirió visos de normalidad a lo largo de los años, debido a los períodos de inestabilidad en esa
materia, con la que las malas conducciones gubernamentales supieron fustigar a generaciones enteras.
El Código civil y comercial introduce en los artículos domicilios, individualización fiscal, número de
1145 y 1146 la entrega de factura como una obligación orden del documento.
del vendedor. Nuestra exégesis nos indica que el El pago se presume de contado, salvo pacto en
legislador intenta desterrar de la práctica aquella contrario plasmado expresamente en la
nefasta operatoria irregular, oficializando todo contrato facturación.
de compraventa sobre cosa mueble. El comprador cuenta con diez días a partir de la
La ley señala que la factura reflejará la cosa objeto del recepción de la boleta para efectuar objeciones
contrato, el precio, la parte abonada y cualquier otro sobre el detalle de lo facturado. Pasado dicho
detalle relevante. Nos permitimos agregar; la plazo, la compraventa queda terminada y
identificación de las partes, aceptada, por lo que el adquirente habrá perdido
su derecho a efectuar reclamo alguno.
Uno de los debates más excitados, encolerizados y exasperados del universo jurídico se dio sobre la
naturaleza del boleto de compraventa. La complejidad en la interpretación de la figura se ha infectado por el
desinterés doctrinal en dividir y diferenciar los tres conceptos instrumentales que crean y configuran actos
jurídicos distintos e independientes, a saber: boleto de compraventa, escritura pública e inscripción registral.
Sobre estos tres pilares se agita la trasmisión de dominio inmobiliario al conjuro del material que es la
posesión del bien.
Esta discusión ya fue superada por imperio precio en dinero y recibir la cosa.
de las normas y los hechos. El boleto es el Dado el incumplimiento de alguna de las obligaciones no
verdadero contrato de compraventa en el significa que el contrato haya dejado de existir; por el
que las partes contraen las obligaciones; contrario, es en este punto donde el boleto despliega todos
quedando en este acto sometidos a su los efectos propios de los contratos, llevando los alcances
cumplimiento. de las acciones hasta el reclamo judicial por incumplimiento
Los deberes recíprocos implican que el contractual.
propietario se obliga a transferir la propiedad
del inmueble y el adquirente se obliga a
pagar un
el deudor de domino deberá transmitirlo por los medios aptos, para desobligarse frente al acreedor
dominial; esos medios son la tradición y la escritura. La escritura no se hace para comprar y vender, sino
para cumplir con la compraventa, porque también es medio apto para transmitir la propiedad. La escritura
es de transmisión del dominio y comparte esa finalidad con la tradición; ni la mera tradición hace adquirir
el dominio, ni la sola escritura lo transmite.
como documento que permite que los celebrantes se obliguen voluntariamente; cumplidas que sean
dichas obligaciones el contrato habrá concluido. Luego se confeccionará la escritura traslativa de
dominio que otorgará el vendedor o, en su defecto, el juez en los términos de la regulación del juicio por
escrituración de los códigos procesales provinciales. Finalmente, el adquirente efectuará la pertinente
registración para establecer el derecho real sobre la cosa comprada.
1 Cuando el comprador contrató con el dueño que figura en el registro pertinente como el titular
de dominio; o cuando está habilitado para subrogarse en esa posición de acuerdo a
legitimación legal.
2 El comprador pagó como mínimo el veinticinco por ciento del precio con anterioridad a la traba
de la cautelar. Este inciso es la puerta que abre paso al 1171 que cierra la dupla articular sobre
el tema: cuando el adquirente haya pagado el porcentual señalado en boleto de fecha cierta,
según el artículo 317 del título sobre instrumentos privados y particulares, el boleto es oponible
al concurso o quiebra del vendedor. En esta situación judicial, el juez concursal tiene
facultades suficientes para ordenar la escrituración a nombre del adquirente. Éste deberá dar
cumplimiento a sus obligaciones según lo convenido en el boleto, cosa que ratifica la
contextura contractual del boleto. En caso de que la prestación a cargo del comprador sea a
plazo, debe constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de precio.
3 Que el boleto tenga fecha cierta. Nuevamente indicamos la lectura del artículo 317 del Código
civil y comercial.
El Código unificado ha montado disposiciones separadas para las cosas muebles e inmuebles. Digamos
simplemente aquí que el 1139 impone que, en la compraventa inmobiliaria, la cosa debe entregarse
inmediatamente de la escrituración; ya hemos manifestado nuestra opinión al respecto antes de ahora en
una posición opuesta a lo prescripto en la norma.
En la franja articular que va del 1147 al 1151, la regulación hace foco sobre la operación cuyo objeto es
mueble. La ley ordena un curso temporal nada feliz cuando formula que la entrega debe hacerse dentro de
las veinticuatro horas de celebrado el contrato; excepto que de la convención o los usos resulte otro plazo.
La fijación horaria nos resulta un atentado a la autonomía de la voluntad. La frase final, que aparece como
excepción del principio general que contrariamos, debió ser el marco normativo único; no tiene asidero la
introducción del lapso determinado de un día para la conformación material de la obligación del enajenante.
El lugar de entrega es el que surge del acuerdo de las partes; vemos aquí que el legislador cambió su criterio
y volvió a respetar la autonomía de la voluntad. Tanto es así, que, si los celebrantes no pactaron sobre el
particular, deberán atenerse a los usos o las singularidades del contrato. A falta de todas estas posibilidades
que otorga la ley, abriendo el juego al deber de tradicionar, se producirá la entrega en el lugar en que la cosa
se encontraba al momento de celebrarse la compraventa.
Generalmente, entendemos por “mercadería en tránsito” aquellas que corresponden a artículos adquiridos
pero que aún no se han recibido en el almacén del comprador.
La leyenda “mercadería en tránsito” alude a la adquisición de mercancías que se hace fuera de la plaza
comercial en la que actúa el comprador. Este tipo operacional incrementa los costos de la transacción, en
orden a que engendra erogaciones adicionales: gastos por almacenamiento, empaque, traslados y fletes,
derechos de importación.
Asimismo, pueden generarse documentos, nominativos o al portador, con el objeto de
ceder los derechos de retiro de los bultos. Ello significa la circulación onerosa de dicha
documentación, trasladando la titularidad de las mercaderías, las que serán retiradas
por terceros del lugar en que se encuentren depositadas.
De allí que el 1149 faculte a vendedor y comprador a pactar la puesta a disposición de
los objetos contratados en un lugar cierto, que puede ser una compañía de transporte;
y de manera incondicional, que con la sola presentación de la documentación
requerida pueda ser retirada la mercadería por el poseedor de dichos papeles. Esta
circunstancia tiene los mismos efectos que la entrega directa en el almacén del
comprador.
Cuando hablamos de efectos, decimos que mercancías y reclamar a quién le haya trasmitido los
el adquirente puede revisar lo comprado y instrumentos, en la misma forma que puede realizar el
efectuar los reclamos que correspondan reclamo al vendedor originario.
dentro de los diez días de retiradas.
Otra opción es que se tenga por entregada Los riesgos por daños o pérdida de las cosas recaen en
la mercadería en el instante en que se cabeza del vendedor, lo mismo que los gastos señalados en
transmite el documento que otorga la los párrafos anteriores, o del transportista o tercero, de
propiedad de todo lo vendido. En este caso, acuerdo a la naturaleza de la operación. Aunque el 1151 no
el adquirente efectivo cuenta con la lo contempla, entendemos que se admite pacto en
posibilidad de revisión dentro de los diez contrario, donde todos los riesgos sean expresamente
días de retirados los artículos. asumidos por el comprador.
Este tipo de documentación puede
transferirse libremente de mano en mano;
donde el último tenedor mantiene el derecho
de examinar las
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En el marco jurídico de la venta de cosa mueble, el 1152 manda pagar contra entrega de la cosa; excepción
hecha por lo pactado en contrario. Además, aclara que el comprador no está obligado a abonar el precio
hasta que tenga la posibilidad efectiva de examinar las mercancías adquiridas; también tiene aquí lugar la
salvedad del acuerdo en oposición a la letra de la norma o por las modalidades de entrega. Esto se relaciona
con la venta sobre muestras o cosas que no están a la vista del comprador del 1153 y 1154 del Código civil y
comercial; por ejemplo, cuando se traba un negocio a distancia por vía telefónica o epistolar o a través de la
web. El contrato se da por cumplido si la cosa que se entrega se ajusta a lo pactado. Se ha eliminado así la
facultad discrecional del comprador de resolver unilateralmente lo estipulado por la inadecuación del
producto objeto de la transacción.
Cuando el adquirente recibe las cosas en bulto cerrado Frente a la imprecisión terminológica, creemos
que no permiten el acceso inmediato para su firmemente que la norma hace referencia a
verificación y examen, éste puede reclamar por la falta expertos en el objeto transaccionado y no a
de adecuación de los objetos o desperfectos o persona que simplemente sea versado sobre
deterioros sufridos que no sean su culpa, dentro de los resolución jurídica de conflictos; todo ello, salvo
diez días de la recepción. En ocasión de estos dos estipulación en contrario. Si las partes no han
artículos, 1153 y 1154, el 1157 manda que el vendedor designado un árbitro, están facultadas para llevar
informe la falta de adecuación de las cosas con lo la controversia a juicio dentro de los treinta días
convenido. Abierto el debate sobre el ajuste de la de recepcionadas las mercancías. Será el juez
mercadería a lo contratado, su resolución corresponde quién en dicha instancia procederá a nombrar un
a peritos arbitradores. perito al efecto.
El enajenante puede exigir la revisión en el momento de la recepción, siempre que esto
sea posible, y el vendedor quedará liberado de la responsabilidad por la entrega de las
cosas. Si las mercaderías se pusieron en manos de un transportista o un tercero
distinto del comprador, sin inspección previa, el 1158 establece que el plazo de diez
días comienza a correr desde la efectiva recepción por parte del comprador.
El Código unificado pone el acento en el concepto de “adecuación” de las cosas
muebles a lo convenido. Disemina el vocablo en varios artículos generando una
imprecisión en el significado que la ley le quiere dar al término, fogoneando una
confusión en el intérprete que necesariamente debe abocarse a la difícil tarea de
desentrañar la sustancia de la expresión. Pero el regulador ha comprendido la
dificultad que creaba, e intentó aclarar el desconcierto con una enumeración, nada
feliz, por cierto, de aquello que él considera “adecuación” en el artículo 1156.
Las cosas del mismo tipo son aptas para los mismos fines.
El inciso b) dice que “son aptas para cualquier fin especial que expresa o
tácitamente se haya hecho saber al vendedor en el momento de la celebración
del contrato”. Disentimos con la manda. Si la información que proporcionará el
enajenante al adquirente es ordenado como un deber, nos preguntamos por
qué se suma a la manda la posibilidad de hacerlo tácitamente. Ninguna
obligación se cumple de manera ficta, de allí nuestro desacuerdo con la letra
del inciso b). Hubiésemos preferido que se le ordene tal al vendedor, dada la
necesidad de informar expresa y apropiadamente al comprador al tiempo de
contraer las obligaciones contractuales.
El grado de confusión se enfatiza sobre el final del mismo inciso, donde
se advierte que el deber de informar no existirá “si el comprador no
confió o no era razonable que confiara en la idoneidad y criterio del
vendedor”. No podemos dilucidar si la cosa es apta o no en este
esquema legal, ya que el legislador no lo dice. Creemos entender que,
si el vendedor es simplemente eso, y no posee capacidades
específicas en la calidad o funcionamiento de la cosa vendida, no le
será reprochable la ausencia de explicación y aclaración al respecto.
El siguiente inciso detalla que las cosas son adecuadas cuando están
envasadas o embaladas de manera habitual para tales mercaderías o
para su conservación y protección. Volvemos a notar un exceso en la
apreciación legal, dado que el artículo 1155 ya había agotado el tema
en toda su extensión.
Puede edificarse el contrato de las más variadas maneras, por ejemplo, bajo el rótulo
“por junto”. Esta modalidad tiene anclaje en las ventas por cantidades de cosas. El
comprador tiene derecho a recibir toda la cantidad pactada. En dicha razón, el acápite
“por junto” no lo obliga a recibir un parcial, a lo que puede negarse sin más.
Si, por el contrario, acepta una parte de las cantidades contratadas por junto; la venta
queda firme en cuanto a esa parcialidad.
El inciso que figura a continuación del comentado líneas arriba, toma comentado, cuando la compra se
nota de la compra efectuada “a satisfacción del comprador”, dicha realiza sobre muestras. Por
expresión debe corresponderse con los usos y costumbres en la nuestra parte entendemos que
circulación de los bienes objeto del contrato. Aquí, el adquirente ha ambos artículos deben leerse de
instituido exigencias precisas sobre aspectos de función o calidad de manera complementaria, aunque
lo recibido. Verificado el defecto en los requerimientos, cuenta con sostenemos la crítica de siempre
diez días para rechazar la compra; salvo que se haya pactado otro o sobre el exceso de legislación que
surja de la costumbre. En cualquier caso, si el comprador paga el implica describir la misma
precio sin efectuar reserva alguna, o deja transcurrir los diez días, la conducta contractual en dos
cosa se considera aceptada. espacios normativos distintos.
Como puede apreciarse, las prescripciones del artículo 1160 se El 1161 autoriza a echar mano de
asemejan a las del 1153 ya cláusulas convencionales de uso
internacional en el ámbito interno.
Su interpretación va a responder a
la utilización común en los
mercados globales, siempre que
no se esté vulnerando la voluntad
de las partes ni el orden público.
Si, por el contrario, acepta una
parte de las cantidades
contratadas por junto; la venta
queda firme en cuanto a esa
parcialidad.
El título de la Sección séptima del contrato de compraventa incluye la palabra “algunas”, de allí el
razonamiento que la mención del articulado que va del 1163 al 1168 no es taxativa, quedando las partes en
posición de acordar sobre otras estipulaciones especiales no especificadas en la ley.
Según lo preceptuado en el 1163 la retroventa puede suscribirse por las partes como un pacto accesorio del
contrato de compraventa, incorporado a él como cláusula. El comprador se obliga a restituir la cosa con sus
accesorios naturales y a indemnizar al vendedor por los deterioros producidos en la cosa que no sean los
producidos por el buen uso.
El efecto de la retroventa es que el enajenante hace reserva de la facultad de recuperar la cosa. Por ello,
entendemos que el pacto es una forma de culminación del acuerdo en el que se insertó la cláusula y no un
nuevo contrato de compraventa donde los sujetos hubieron intercambiado sus roles contractuales.
El vendedor se obliga a devolver el monto de lo cobrado, como también puede calcularse dicha suma con
exceso o disminución de acuerdo a lo convenido.
Este pacto no ha gozado del favor de la doctrina especializada, ya que se ha utilizado para encubrir
préstamos usurarios, configurando la cosa una mera garantía del dinero entregado como contraprestación.
El Código civil y comercial incorpora dos innovaciones sobre la La introducción de los muebles
prédica de la norma anterior: ahora se permite pactar de retroventa llega un plazo de dos años, de
sobre bienes muebles e inmuebles, cuando el artículo 1380 de la acuerdo al mismo artículo. Ambos
antigua ley sólo autorizaba la cláusula en los contratos de lapsos comienzan a correr desde
compraventa inmobiliarios. La otra novedad radica en la extensión del la celebración del acuerdo; si las
plazo de vigencia; si el objeto es inmueble puede hacerse hasta cinco partes convienen uno mayor, se
reduce a los tiempos legales.
años máximo, según el 1167, cuando antes tenía un alcance temporal Finalmente, la norma en análisis
de sólo tres años de acuerdo al 1381 derogado. manda que el marco regulatorio del
contrato sujeto a este pacto es el
de la compraventa sometida a
condición resolutoria. Envía así al
artículo 1169, donde la tradición o
inscripción registral, sólo transmite
el dominio revocable.
el enajenante puede recuperar la cosa frente a cualquier otro aspirante a ella. El adquirente debe informar
a éste su deseo de deshacerse del bien para que el vendedor originario tenga la posibilidad de ofertar sin
la exigencia que mejore la propuesta de un tercero. Con que la equipare será suficiente para gozar de la
preferencia en la operación a su favor. El preferido debe ejercer su derecho dentro de los diez días de
recibida la comunicación. Este derecho es exclusivo, por lo que no pasa a los herederos. A este acuerdo
también se le aplican las reglas del artículo 1169; es decir que el contrato con pacto de preferencia es
tenido como una compraventa hecha bajo condición resolutoria.
pueden acordarse en todos los contratos de compraventa sin excepción, ya sea su objeto cosa mueble o
inmueble.
No obstante, en las cosas registrables, la retroventa, preferencia y reventa son oponibles a terceros
interesados si se han inscripto en los registros correspondientes; como también lo son si los terceros
han tenido conocimiento efectivo de lo pactado de cualquier otra manera comprobable.
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Introducción a la unidad
Objetivos de la unidad
Entender que en las obligaciones de dar que se encuentran dentro de los contratos, no sólo se
pueden entregar cosas ciertas o dinero, sino que los derechos conforman uno de los objetos
más difundidos de los contratos en el mundo de los contratos, sobre todo en la circulación
comercial y financiera.
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La denominación de Cesión de créditos en el Código anterior, obedecía a que Vélez quiso distinguir a ésta,
por su espíritu contractual, de cualquier otra cesión. Decidió bautizarla con el agregado de crédito, dado que
los contratos son convenciones cuya principal característica es el contenido patrimonial, que en definitiva
los identifica y diferencia de todo tipo de acuerdo.
Si bien éstos pertenecían a una gran familia de pactos donde el crédito los colocaba en un núcleo específico
dentro de una generalidad que contenía a los derechos como objeto del acto jurídico; carecía de sentido el
detalle de separación que, en definitiva, no era tal.
El nuevo Código civil y comercial lo apellida Cesión disposiciones sobre la Cesión de posición
de derechos; ubicando al contrato en un plano contractual, comenzando con el precepto del artículo
abarcador, que le permite al regulador actual abrir 1636, para culminar en el 1640, que también pone fin
una sinopsis que la vieja ley desconocía, aunque a las reglas legales de la Cesión de derechos.
ya lo contemplaran la jurisprudencia y la doctrina Todas ellas, por su naturaleza, responden a
desde tiempo atrás. estructuras contractuales dentro de la clasificación
Las disposiciones genéricas del contrato se tratan que admite el acto jurídico. Por dicha razón,
en la franja articular que se extiende desde el 1614 acordamos con el Código civil y comercial, en la
hasta el 1631. Las novedades normativas apertura que se dignó efectuar dentro de la
comienzan bajo el subtítulo Cesión de deudas, regulación del contrato de Cesión de derechos.
entre los artículos 1632 y 1635.
El tercer corte de la sección agrupa las
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El artículo 1616 del Código civil y comercial hace un compendio de los antiguos 1444 y 1445, que, si bien
aparentaban regular dos situaciones jurídicas diferentes, en realidad una es condición y consecuencia
directa de la otra, en cuanto la inherencia a la persona.
La ley de unificación expresa que todo derecho puede ser cedido, excepto que lo contrario resulte de la ley,
de la convención que lo origina, o de la naturaleza del derecho.
De la misma letra transcrita surge que las cosas en sí misma no pueden ser cedidas; sólo se transmiten en
este concepto los derechos.
La antigua norma plasmaba en el 1444 que todo objeto incorporal, todo derecho y toda
acción sobre una cosa que se encuentra en el comercio, pueden ser cedidos, a menos que
la causa sea contraria a alguna prohibición expresa o implícita de la ley, o al título mismo
del crédito.
Como se aprecia a simple vista, la antigua normativa y la moderna siguen el mismo sentido
en cuanto no se ceden las cosas materiales, sino los derechos sobre ellas.
En algunos casos, esta salvedad es la que define el tipo de contrato que las partes celebran.
Si entrego mi bicicleta gratuitamente a otra persona cediendo el derecho de uso de la
misma, el convenio va a responder a un préstamo de uso o comodato. Si, por el contrario, no
cedo el uso, la figura contractual será la de un depósito.
Más allá de la sencillez del ejemplo de líneas arriba, inserto al sólo efecto o que la ley genéricamente
didáctico; los derechos se ceden en general por sí mismos, sin que haya limitado la práctica; todo
sumen a la vez el acompañamiento de otro contrato. Así sucede con el derecho puede ser [Link]
cheque, que goza de literalidad; concepto que significa que lo que se está prohibición específica es
cediendo no es en sí el papel llamado cheque, sino la orden contra el ceder derechos inherentes a
banco librado para que pague el monto que expresa el documento, de las personas. Así lo expresa el
cuyo derecho es titular el tenedor. Salvo que en el mismo original se haya 1617 actual, en coincidencia
expresamente prohibido la cesión que allí consta; con el 1445 anterior.
La larga nota del artículo
derogado, gozaba de un
campo doctrinal que
despejaba dudas sobre la
comprensión del objeto del
contrato de cesión. En esa
inteligencia, es adecuado
incorporar en este desarrollo
aquellas conclusiones.
“Las acciones fundadas sobre derechos personales no son cesibles, por la razón de que el ejercicio de
esos derechos es inseparable de la individualidad de la persona. En el antiguo derecho había casos en
que el tutor podía ceder su derecho de tutela. Pero es cesible toda acción resultante de los derechos de
obligación, cualquiera que sea el origen de la obligación, bien provenga de convención, de delitos, o de
cualquiera otra causa, y sin distinción entre obligaciones puras, condicionales, a término, inciertas o
alternativas. Puede también cederse la acción que tenga por fundamento una obligación natural; pero en
tal caso, el cesionario no puede hacer valer sino las excepciones propias de esta clase de obligaciones,
y las acciones resultantes de derechos accesorios relativos a ella, como la fianza.
A la doctrina que es cesible toda acción resultante de los derechos de obligación, se ha opuesto
la imposibilidad de ceder derechos respecto de los cuales hay obligaciones inherentes. Es
verdad que nosotros no podemos ceder a otro las relaciones obligatorias que nacen, por
ejemplo, de un contrato de sociedad, mas esto depende de que esas relaciones comprendan
casi siempre prestaciones inseparables de la individualidad de las personas interesadas. Pero si
tal particularidad no se encontrase en un caso dado, si la acción “prosocio” no tuviese o no
pudiese tener otro resultado que obtener una suma de dinero sin prestación recíproca, ella sería
perfectamente cesible, aunque comprendiese todas las relaciones sociales existentes. Nadie
contestaría la cesión de la acción del comprador de una cosa para que ella se le entregase,
aunque no hubiese pagado el precio, porque el pago puede hacerlo tanto el cesionario como el
mismo comprador. Véase Maynz, § 274.
En cuanto a los derechos reales, diremos que la reivindicación fundada sobre el derecho de propiedad es
cesible, que también lo es la acción negatoria, aunque es imposible ceder la parte principal y esencial, es
decir, la comprobación de la propiedad libre; pero el propietario puede constituirse en “procurador in rem
suam”, a efecto de recibir el importe de los daños e intereses a que la parte contraria puede ser
condenada. La acción confesoria también es cesible, no en su elemento principal, el reconocimiento del
derecho, sino en la parte pecuniaria de la condenación, que se refiera a los daños e intereses, a los
frutos que han podido ser percibidos, etc., etc. La acción hipotecaria es cesible, más ella es inseparable
de la hipoteca, la cual es un accesorio del crédito que tiene por objeto garantir.
La Sección 1°, del Capítulo 26, contiene las reglas aplicables a la Cesión de derechos,
en la forma que antiguamente lo hacía el Código civil. El contrato normado en aquel
entonces, era la cesión de crédito. Las disposiciones generales admiten el arcaico
marco teórico, con los ajustes que el moderno legislador ha considerado hacer y se
tratarán con rigor en el desarrollo del análisis del presente convenio.
En éste, las partes son la persona que enajena, en adelante el cedente; y el que
adquiere el derecho, llamado cesionario. Estos son los sujetos del contrato. También
aparece el deudor; que, si bien no es parte del acuerdo, encarna un elemento
indispensable para que la cesión de derecho, antigua cesión de crédito, sea tenida
como tal.
En época pretérita se conocía a esta figura como el deudor cedido. Tal denominación deriva del derecho
latino. Para los romanos, en un primer período, era más importante la persona que la deuda que ésta cargaba
sobre sí. No se admitía la separación de las deudas de los deudores. Así, a la persona que no podía honrar
sus obligaciones, el acreedor la tomaba como esclavo hasta que considerase que su deuda había sido
saldada. Los mismos romanos admitieron posteriormente, que lo más importante era la prestación;
abandonando, relativamente, la idea de sometimiento personal del deudor por parte del acreedor.
El deudor no es sujeto del contrato; en tal razón no puede Es traslativo de la propiedad, no de una cosa,
oponerse a que cedente y cesionario efectúen un convenio sino de un crédito o un derecho. Sale un
de cesión cuyo objeto es la deuda que graba al mismo derecho de un patrimonio para incorporarse a
deudor. La ajenidad del obligado en la cesión del derecho otro patrimonio.
del acreedor, lo mantiene por fuera del acuerdo y lejos de La manera gráfica de verlo es prescindir de la
emitir opinión valedera con respecto al pacto que celebran idea de entrega del derecho, para entender
el cedente y el cesionario que el cesionario pasa a ocupar el lugar del
La cesión es una de las formas de transmisión de cedente; y puede exigir el cumplimiento de la
derechos entre vivos, por oposición a la transmisión de prestación debida por el deudor, en la misma
dicho objeto por actos mortis causa. categoría y cualidad que tenía el acreedor
anterior, actual cedente.
Tema 4: Caracteres
La línea argumental con la que fue concebido el convenio, implementa una de las tres
eventualidades según la acción y omisión de conducta que recaiga sobre el
comodatario. Siempre se van a reglar los comportamientos de las partes por lo que las
disposiciones generales de la cesión de derechos mandan; ahora, si el cesionario se
encuentra obligado a entregar dinero como contraprestación del derecho que recibe, se
aplican las reglas de la compraventa para secundar y completar la normativa del
convenio. Si quién recibe el objeto del contrato, contrapresta otra cosa cierta o derecho
en propiedad al comodante, las normas que auxilien el acto serán las del convenio de
permuta. Finalmente, si el comodatario recibe el derecho sin que frente a él deba
cumplir obligación alguna, las reglas del contrato de donación cerrarán la
interpretación del acuerdo. Todo ello, en la medida que no exista regulación especial al
efecto.
Queda ahora dilucidar si la cesión de derechos es Véase como la bilateralidad o unilateralidad del
bilateral o unilateral. Sin lugar a dudas, ello va a depender contrato de cesión de derechos, se encuentra
de la clasificación anterior. Si el cesionario, sobre la directamente enlazada con el tipo pactado en
ventaja de recibir el derecho debe contraprestar a favor cuanto a la onerosidad o gratuidad.
del cedente, el contrato será oneroso. Pero a la vez, y Un punto que el actual legislador ha dejado en
derivado naturalmente de dicha especie, será clasificado el aire pendiente de un hilo, es la comprensión
como bilateral, donde ambas partes asumieron sobre la contextura de contrato consensual o
obligaciones recíprocas. real.
Si bien hemos tratado acabadamente el tema
en otra obra donde se ha analizado la parte
Si el comodatario recibe la cesión con sustancia de
general de los contratos; abreviamos aquí que
liberalidad, es decir, que no ha tomado carga alguna por el
el regulador decidió eliminar de un plumazo
hecho de recoger un derecho en su beneficio; la cesión
esta clasificación, sin haber hecho una
será entonces, gratuita y unilateral.
mensura de las consecuencias de
interpretación jurídica que tan intempestiva
posición iba a desencadenar.
el deseo del legislador fue la modernización del derecho privado, a partir de la unificación. Sin embargo,
debió recurrir a lenguaje preciso, con el objeto de calmar sus ímpetus renovadores en aras de lograr un
cuerpo legal coherente, y a la vez, sujeto a las ideas jurídicas del momento que la civitas necesita
enarbolar a través de la letra de la norma.
debió enunciarse de la siguiente manera: Hay contrato de cesión cuando una de las partes se obliga a
transferir a la otra un derecho. La expresión cambia por completo el espíritu de la obligación y precisa su
comienzo; desde que las partes contractualmente obtienen las acciones pertinentes para reclamarse el
cumplimiento de las cargas asumidas dentro del acuerdo.
A partir de la sugerencia
que nos permitimos remitir a los legisladores actuales, el contrato de cesión de derechos adquiriría la
complexión consensual que la ley sostiene, fuera de toda especulación sobre la clasificación específica
que la grafía de la ley ha tolerado oscurecer.
En cuanto a la forma,
el artículo 1618 abre su redacción con el principio general que se le reconoce al contrato; toda cesión
debe ser hecha por escrito. La antigua composición ponía en el 1554 el mismo precepto, pero como una
solemnidad, ya que inmediatamente agregaba la leyenda “bajo pena de nulidad”; significancia que
llevaba al extremo de nulificar toda cesión que no cumpliera la forma ordenada.
1 La cesión de derechos hereditarios, que es el contrato que tiene por objeto transmitir el todo o
una parte alícuota de la universalidad hereditaria.
Cesión de derechos litigiosos, aquellos que llevan inmanente la eventualidad de reclamarse en
2
juicio; siempre que la cesión no encarne la tradición de derechos reales sobre inmuebles.
También puede hacerse por acta judicial, cuando que el sistema informático asegure la
inalterabilidad del instrumento.
3 La cesión de derechos de un acto instrumentado en escritura pública. Sucede que todo acto
sometido a esta formalidad, debe modificarse sin descuidar el tipo escritural adoptado para la
constitución del suceso original. Las modificaciones no constituyen en sí mismas, un acto
jurídico diferente del que modifican, sino que se integran a su parte constitutiva, alterando solo
su contextura primaria.
En el derecho argentino jamás se suscitó controversia sobre el momento exacto en que se produce
efectivamente la cesión del derecho. El antiguo Código civil implantó una claridad meridiana sobre el
particular desde que Vélez lo concibiera. El viejo artículo 1459 de aquella ley decía que “…la propiedad del
crédito no es transmisible al cesionario, sino por la notificación del traspaso al deudor cedido, o por la
aceptación de la transferencia de parte de éste”.
La cita da cuenta de qué es lo que tuvo en que lo expone a que el cedente, sus acreedores y los
miras el legislador al plasmarla. La única demás cesionarios lo reclamen con pleno derecho.
manera de que el cesionario se haga Con tal rigorismo asumió nuestra ley la notificación como el
propietario del crédito (denominación anterior instante cúlmine de la tradición del derecho, que descartó
de la cesión de derechos) es notificando al en el artículo 1461 cualquier otra posibilidad de fijación del
deudor de manera fehaciente; efectuando punto justo de concreción de la cesión: “El conocimiento
con ello el traspaso de la titularidad del que el deudor cedido hubiere adquirido indirectamente de la
crédito desde el patrimonio del otorgante al cesión, no equivale a la notificación de ella, o a su
suyo. aceptación, y no le impide excepcionar el defecto del
La siguiente consideración es acerca de cuál cumplimiento de las formalidades prescriptas”.
de los dos sujetos del contrato tiene sobre sí
la carga de la notificación; indudablemente el
cesionario.
Mientras no cumpla con este requisito, no
sólo no se hace con la propiedad del crédito;
sino
El Código civil y comercial sigue la línea argumentativa de su antecesor, expuesta líneas arriba. El artículo
1620, que vamos a transcribir para su inmediata comprensión, expresa que: “La cesión tiene efectos
respecto de terceros desde su notificación al cedido por instrumento público o privado de fecha cierta, sin
perjuicio de las reglas especiales relativas a los bienes registrables”.
El artículo plasma el sentir que había tenido Vélez en la redacción anterior de la ley; haciéndolo con mayor
concreción en el lenguaje, lo que le obsequia al concepto la precisión de la que adolecía.
Para los bienes registrables,
–
reenvía a la normativa pertinente y la instrumental pública exigida. Para la notificación por vía de
instrumento privado, requiere que tenga fecha cierta. Así se denomina el artículo 317 del Código civil y
comercial; el cual reza: “La eficacia probatoria de los instrumentos privados reconocidos se extiende a los
terceros desde su fecha cierta. Adquieren fecha cierta el día en que acontece un hecho del que resulta
como consecuencia ineludible que el documento ya estaba firmado o no pudo ser firmado después. La
prueba puede producirse por cualquier medio, y debe ser apreciada rigurosamente por el juez”.
Tanto es así,
–
que los pagos hechos por el deudor al cedente antes de la notificación, quedan firmes y liberan al deudor
frente al cesionario por las cantidades que haya abonado; en los términos del 1621.
En breve comentario al 1626, el profesor Rivera tiene Por último, si la cesión es parcial, el artículo 1627
dicho que el artículo recoge la solución equitativa manda que el cesionario no goza de ninguna
brindada en doctrina, que reafirma el principio de preferencia sobre el cedente, a no ser que éste se
igualdad en la situación de los cesionarios que la haya otorgado expresamente. Es decir, si el
pretenden reclamar sus derechos y se encuentran cedente se desprende de una parte del derecho,
en conflicto porque sus cesiones se notifican el reservándose otra parcialidad para sí; ambas
mismo día. En efecto, todos quedan en igual rango y, partes, cedente y cesionario, asumen en un pie de
como enseña Lorenzetti, deben repartirse el crédito igualdad la titularidad de cada porción que
a prorrata. titularicen respectivamente.
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La jurisprudencia ha aseverado que para que el contrato de cesión se cumpla, es necesario que el cedente
ponga al cesionario en la efectiva posesión del derecho cedido que permita su efectivo ejercicio.
El gran tratadista argentino, ya citado, Julio diametralmente opuesta a la visión del eximio
César Rivera afirma que el artículo 1619 se [Link] se ha cedido un derecho y no se ha
refiere a un deber esencial que tiene el cedente, entregado la documentación pertinente; el cesionario
que no puede ser otro que el de la entrega. Es tiene acción a su favor para reclamar la papelería que
nuestra observación que el gran jurista argentino acredita el derecho. Esa acción la emprende en calidad
entiende que el derecho que se transmite y la de titular del derecho que ya ha recibido; de lo contrario
documentación que lo prueba son una misma no se encontraría en condiciones de efectuar reclamo
cosa. alguno.
Nosotros asumimos una posición
El deudor cedente no se libera de la carga que pesa Si la cesión es en garantía, se aplican entre cedente
sobre sus hombros por la celebración del convenio; y cesionario las reglas de la prenda de créditos.
todo lo contrario. Sucede que el acreedor toma dos Dicha garantía se encuentra regulada a partir del
deudores a partir de la cesión en la que no participa; artículo 2219. Atendiendo al capítulo de prenda,
ellos son el cedente que cede su deuda y el debe estarse a lo prescripto en la primera parte del
cesionario que la recepta. Así, si el deudor originario 2222, el que reza que la prenda no es oponible a
no cumple, el acreedor puede entonces ir contra el terceros si no consta en instrumento público o
cesionario. privado de fecha cierta.
Por otra parte, ya hemos analizado el artículo 1618, por El cedente garantiza la existencia y legitimidad
el que se autoriza a ceder derechos litigiosos en el del derecho que está cediendo; lo cual es de
inciso b). El 1628 agrega a la práctica los dudosos. Es toda lógica jurídica, ya que, si estuviera
dable suponer que en los casos indicados no hay transmitiendo la propiedad de un derecho que no
posibilidad de reclamo por evicción, justamente por la existe o es ilegítimo, la nulidad del convenio por
naturaleza de los derechos que se ceden. la mala fe del cedente no se haría esperar.
Entiéndase que la norma exige tal seguridad al momento de la celebración del
contrato. Luego, el cedente no tiene por qué hacerse cargo de la solvencia del deudor.
Este pudo haber realizado negocios con pésimos resultados, de cuyas consecuencias
el cedente no tiene responsabilidad; salvo que haya obrado con mala fe o que se haya
pactado en contrario.
En caso de que la cesión verse sobre un derecho inexistente, el cedente debe
reembolsar al cesionario el precio recibido, con más la suma de los correspondientes
intereses.
Si el cedente obra de mala fe,
se aplican las normas de un cuasicontrato, el enriquecimiento sin causa, y en algunos casos, también el
pago de lo indebido. A su vez, deberá abonar al cesionario la diferencia entre el valor real del derecho y el
precio de la cesión, si en tal caso hubiera diferencia.
En realidad, el 1629
amplía lo expresado en la primera parte del artículo que lo precede. El cedente responde por la existencia
y legitimidad del derecho que transmite en el momento que lo hace; por lo tanto, ambos artículos, 1628 y
1629, se condensan en un solo concepto.
Ahora bien,
si el cedente garantiza expresamente la solvencia del deudor, los artículos analizados en los parágrafos
precedentes pierden fuerza de aplicación; porque en tal caso, el dador se convierte en fiador de la
potencia de pago del deudor cedido.
En el régimen derogado, la comprensión del contenido conceptual del 1464 fue una cuestión irresoluble
entre los jurisconsultos, tanto doctrinaria como jurisprudencialmente. El 1623 del Código unificado, vino a
clarificar aquella oscuridad legal, con la siguiente sencillez: “En caso de concurso o quiebra del cedente, la
cesión no tiene efectos respecto de los acreedores si es notificada después de la presentación en concurso
o de la sentencia declarativa de la quiebra”.
Asimismo, dice que los actualizadores de Spota llegan a perfeccionara después y la aceptación y
diferenciar el estado de cesación de pagos de la notificación se realizan dentro del período de
insolvencia, y advierten que debe entenderse que cuando sospecha, la cesión será inoponible a los
la cesión se efectúa antes de la cesación de pago, la acreedores. Para su mayor comprensión sobre
notificación o aceptación surten pleno efecto frente a los el período de sospecha, remitimos al lector al
acreedores del concurso, pero si se artículo 118 de la ley 24.522 (LCQ).
31 34
La cesión de deuda, tanto como la asunción de deuda, no implican Hay cesión de deuda en los
novación en la sustancia de lo adeudado, su objeto y causa se trasladan términos del artículo 1632,
intactos hacia el tercero. Compagnucci dice que en la cesión de deuda se cuando acreedor, deudor y
transmite el carácter de deudor a un sujeto que toma a su cargo ese deber, tercero acuerdan que éste
quedando incólume la estructura de la obligación. último pague la deuda.
Si el acreedor no consiente la
liberación del deudor, la
cesión se efectúa de todos
modos, quedando el tercero
como codeudor subsidiario.
En ambos casos,
–
y por prescripción expresa del 1634, el deudor no queda liberado si el acreedor no lo admite expresamente.
La conformidad puede ser anterior, simultánea o posterior a la cesión; es ineficaz en los contratos por
adhesión. La aprobación del acreedor no puede deducirse en los casos del 1632 y 1633; debe ser expresa e
indubitable.
El tercero
–
no se compromete a pagar en caso de que el deudor no lo haga. Este sería un caso de contrato de fianza.
En la asunción, el tercero excluye de la acción cancelatoria al deudor, ocupando su lugar desde el momento
que lo acuerdan. Desde ya, siempre que cuenten con la conformidad del acreedor.
Por último,
–
hay promesa de liberación si el tercero se obliga con el deudor a cumplir su obligación. Esta promesa
vincula sólo al tercero con el deudor; el acreedor es ajeno al acuerdo, aunque puede convenirse frente a los
supuestos expresados en los artículos analizados líneas arriba.
Todo ello, salvo que se haya pactado como estipulación a favor de tercero. En este caso, el acreedor
contaría con las acciones de los beneficiarios por obligaciones pactadas en las que no participan como
sujetos.
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En cualquier tipo de obligación, provenga de una relación contractual o no, las partes pueden ceder a un
tercero ajeno a dicho vínculo la posición que detentan en esa ligazón.
Tampoco es relevante a que título lo hacen; puede ser una transmisión onerosa, tanto como gratuita. En
manera alguna esto modifica algo en la tradición del objeto de la cesión que, en definitiva, es la posición
contractual originaria del cedente.
Antes, después o durante la cesión, es imprescindible En cita a Carre, el distinguido profesor Rivera
contar con el consentimiento de todas las demás transcribe que; la cesión de contrato es un
partes. La cesión de la posición contractual encarna fenómeno de modificación de la relación
sólo esa sustancia; ya que el acuerdo en sí no se obligatoria, pudiendo estar referida ya sea al
traslada, cosa que es imposible, sino simplemente se contenido de la obligación, a la prestación que
cambia un sujeto por otro. De allí que el artículo 1636 constituye su objeto, como así también a la
exija la anuencia de las demás partes. En realidad, el sustitución de los sujetos que quedan vinculados
objeto de la trasmisión está conformado por los a través de esta relación jurídica. Nosotros
derechos y obligaciones que se encuentran en cabeza disentimos abiertamente con tan prestigioso
del cedente, por ser parte en el primero, y que éste jurista; la cesión de posición contractual implica
pasa al cesionario. sólo la última parte de la cita realizada.
Ahora bien,
desde el momento de la notificación, el cesionario asume todos los derechos y obligaciones que le
correspondían al cedente. Pero los contratantes cedidos conservan sus derechos contra el cedente si
así lo han pactado. Cosa que debieran hacer previamente a la cesión, o bien en el momento de recibir la
notificación.
Dado lo cual,
los cedidos deben notificar el incumplimiento al cedente dentro de los treinta días de producido. La
inobservancia de este recaudo libera al cedente de la carga de cumplimiento de la obligación que ha
cedido.
No está de más recordar
que los cedidos pueden oponer al cesionario todas las acciones que tenían contra el cedente por la
posición cedida, exclusiva y excluyentemente. Es decir, que no están facultados para interponer otras
excepciones ajenas al objeto cedido.
La frase final del artículo 1638 no les permite a los El convenio de liberación del cedente en este
cedidos reclamar al cesionario por obligaciones aspecto, se tiene por no escrito si la inexistencia
extrañas a las cedidas, salvo que hayan hecho del contrato o la invalidez se debe a la culpa del
expresa reserva de los derechos al momento de cedente.
consentir la cesión.
El cedente garantiza la existencia y validez del
A su vez, si el cedente garantiza expresamente en
contrato, del cual cede su posición; lo cual responde a
el acto de cesión el cumplimiento de los otros
una perspectiva lógica; no es de buena fe la parte que
contratantes, responde como fiador de aquellos, y
se desprende de una posición contractual en peligro,
se aplicarán a sus efectos, las normas del
como si fuera sana.
contrato de fianza.
Cierre de la unidad
Bibliografía
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