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En una silla de ruedas: esperanza y dolor

La novela sigue la vida de Sergio, un hombre inválido desde la niñez que sufre varias pérdidas y dificultades pero que mantiene una actitud optimista a través de su fuerza de voluntad.

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La novela sigue la vida de Sergio, un hombre inválido desde la niñez que sufre varias pérdidas y dificultades pero que mantiene una actitud optimista a través de su fuerza de voluntad.

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100

novelas costarricenses

6 En una silla de
ruedas
Carmen Lira

Sergio nunca se pregunta por la razón desesperada de cuánta


injusticia le sale al paso. Su sabia ignorancia conoce que el
dolor es engendrado por el dolor. Para destruir esa cadena que
el destino se complace en ir forjando alrededor de los suyos, le
niega toda influencia, lo desarma con el silencio resignado, por
una parte y prueba que, al principio, parece amarga.

El silencio optimista de un hombre, a quien la existencia desea


hacer sufrir, no apaga, sino reanima, la belleza del universo y,
con ella, la felicidad de los humanos.

Sergio, inválido, sufre el abandono de la madre, cabeza infantil


que obedece al terrible influjo de una pasión inesperada e
injusta. El hogar desaparece. Una hermanita muere. Le hace
falta el calor inefable del nido destruido. Pasa el muchachito
de las manos cariñosas y diligentes de la dulce viejecita
Canducha y de la deliciosa Ana María, a las interesadas y
exigentes aulas de un colegio, de otro colegio, después y, al fin,
a los fríos salones de un asilo de incurables.

Parece su vida engarzada, momento a momento, en un


hilo sutil de tristezas. Hasta el violín bien amado calla sus
nostalgias. Sin embrago, la fuerza de voluntad de Sergio hace
surgir la afectuosa solicitud de Ana María con quien mira la
vida al través de un cristal de colores mágicos. Ese mismo
silencio, que no quiere quejarse ante el destino, le trae la
devoción delicada del viejo tirolés que vivió varios años de
penumbra espiritual en un sanatorio de almas. Esa voluntad
de sufrir sin dolerse ante nada ni ante nadie, le concede el
bienestar del cuerpo y del alma cuando un inglés reconoce los
méritos que, como artista posee el inválido.

Llega la felicidad, el olvido de las penas, para cuatro seres


puestos en prueba, martirizado por la suerte.

Cada uno de aquellos corazones se convierte en un armonioso


cuarto de golondrinas de vuelos inquietos y constantes.
Reaparece el ensueño. Nunca se alejó del alma privilegiada del
Una novela de la fe, de la energía, cuyo personaje se encuentra simpático protagonista.
atado a un mueble triste, a una silla de ruedas que ha ido
creciendo con él desde los primeros momentos de su infancia Si hay novelas que se inician con un dolor, continúan en
hasta los veinticuatro años, época en la que su fuerza moral medio de tristezas y se agotan en una angustia, En una silla
obtiene la verdadera victoria: la del optimismo sobre la de ruedas no puede decirse sino que, en todos los instantes,
melancolía. la melancolía parece tratar de apoderarse de cada uno de
los personajes, aspecto que nunca logra del todo. El relato
A primera vista, parece que el inválido Sergio recorre una termina, no con una angustia más, con una brillante esperanza
senda sombría. Sin bien nos fijamos, hemos de convencernos que ha de verse muy pronto convertida en valiosa realidad.
de que por la fuerza de voluntad suya, ese camino se convierte,
sin dificultad alguna, en un sendero luminoso de esperanza y,
lo que más vale, de realidades.

Existe, en la literatura francesa contemporánea, una magnífica


novela cuyo dolor se encierra en las preguntas tenebrosas:
¿Por qué el ser humano no puede, no sabe respirar sin
provocar terribles conflictos? ¿Basta que los hombres deseen
algo para que, de ese anhelo, surja, sin querer, el sufrimiento
propio y el de los demás?

La respuesta la enuncia un sacerdote, quien afirma que el


sufrimiento separa, que al desprender al hombre de la tierra, lo
hace más vaporoso. Le confiere la fluidez, que no posee, para
deslizarse a lo largo de un camino en el que la muerte lo hace
desaparecer de nuestra vista

Sin que por eso deje de seguir adelante. Si es cierto, como


alguien afirma, que reflexionar acerca del sufrimiento es
dominarlo, es tratar de utilizarlo, Sergio Esquivel ha aprendido,
de la vida misma, a dominar las propias angustias creando
en su íntimo ser, una voluntad de dolor, una felicidad en el
sufrimiento que embellece cuanto a su alrededor se encuentra,
aún lo menos bello, aún lo más ingrato.

Fuente: Garnier, José Fabio. (2017). Cien novelas


costarricenses. Compilación, prólogo y notas de Mario Oliva
Medina. 1a. ed. Heredia, Costa Rica : EUNA.

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