La protección en el trabajo
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1 PROTECCIÓN DE JÓVENES Y MUJERES EN EL TRABAJO
Introducción
Al comenzar el capítulo, nos preocupamos en destacar que el Derecho del trabajo es una
rama del Derecho que, fundamentalmente, tiende a proteger a los sujetos de la relación de
trabajo que consideramos
más débiles o vulnerables por la desproporción de fuerza en la relación. Si el trabajador en
sí es el más
vulnerable, dentro de esta categoría los niños, los jóvenes y las mujeres lo son más, por
eso, el Derecho
Laboral contiene una serie de normas especiales para estas categorías que nivelan esa
asimetría o
desproporción. En el caso de los niños y jóvenes, la debilidad se centra en la corta edad, la
falta de
experiencia, y la necesidad económica de algunos hogares que obligan a los niños a salir al
mercado de
trabajo a temprana edad. Por su parte, los dadores de trabajo, abusan de estas
necesidades, pagando
menos por la falta de experiencia, imponiéndoles largas jornadas de trabajo, o
sometiéndolos a diversas
formas de explotación. En suma, el niño es víctima de la pobreza y de ese círculo vicioso
que se genera
en un hogar con necesidades que lo obliga a colaborar con el aporte de su “trabajo" en el
sustento
de sus hermanitos, o del resto del grupo familiar. Así realiza tareas, por ejemplo, de canillita,
reparte
panfletos, trabajo en la calle de "trapito", o abre puertas, etcétera. A veces colabora con sus
padres en
tareas de adultos, arriando ganado, recolectando frutos, etcétera, cuando en realidad
debería estar en
la escuela recibiendo la instrucción necesaria para poder insertarse en la sociedad,
adecuadamente.
Un tema también de reflexión, análisis y estudio es el que se refiere al trabajo de jóvenes ya
que el
joven suele tener grandes dificultades para encontrar su primer empleo en un mercado
altamente
competitivo y con escasos puestos de trabajo. La tecnificación, la complejidad de las
actividades
económicas y financieras, el avance científico, las modificaciones ambientales, la velocidad
de los
cambios en todas las áreas, la globalización, etcétera, exigen a los jóvenes largos años de
preparación
para insertarse en el mercado laboral con un buen empleo.
Las estadísticas muestran que el mayor porcentaje de desocupados se encuentra entre los
jóvenes,
no solo en las sociedades en desarrollo sino también en las desarrolladas, como nos
muestran las
asambleas de indignados en Estados Unidos, Francia, Italia, España, por citar a algunos.
Por último, nos referiremos al trabajo de las mujeres, ya que requiere un tratamiento
especial.
Porque si bien las mujeres, en su condición de personas, tienen los mismos derechos y obli-
gaciones que los varones (justamente en esto consiste la igualdad jurídica entre ambos), las
mujeres son distintas en cuanto a su contextura física, y, además, son portadoras de vida.
Esas dos circunstancias el Derecho Laboral las debe contemplar y legislar adecuadamente
para no
exigirle un esfuerzo físico inadecuado y, en el segundo supuesto, para proteger la
concepción y
la propagación de la especie.
Trabajo de menores
Normativa
Comenzaremos el abordaje del
tema sobre trabajo de menores
haciendo referencia a las normas
de rango constitucional, conteni-
das en la Convención sobre los
Derechos del Niño incorporada a
nuestra Constitución Nacional en
la reforma de 1994. La menciona-
da convención entiende por niño
a todo ser humano menor de die-
ciocho años de edad. Establece
que los Estados Partes reconocen
el derecho de todo niño a un
nivel de vida adecuado para su
desarrollo físico, mental, espiri-
tual, moral y social. Los padres
o los encargados del niño son
los responsables primordiales
de proporcionar los medios económicos, las condiciones de vida que sean necesarias para
el
desarrollo del niño. También, el niño tiene derecho a la educación.
Por Ortiz Pozo
Remarcamos estos derechos humanos del niño porque ha sido una lucha constante de la
humanidad el desterrar de la sociedad la explotación de los niños. Es lamentable decirlo,
pero en
las sociedades empobrecidas, socialmente injustas, es en el mismo seno de la familia
donde
se propicia la explotación de los niños. Son los padres que, agobiados por los problemas
económicos, que tampoco han tenido posibilidad de educarse o conseguir un buen empleo,
con
una familia numerosa con muchas bocas que alimentar, exigen a los niños que trabajen. Las
excusas son múltiples: la falta de trabajo, la gran cantidad de hijos, las costumbres sociales,
la idea equivocada de que los niños deben colaborar con la manutención de los hermanos
menores, etcétera.
Sin embargo, esto no debe ser así, y el Estado debe propiciar la ruptura de este círculo
vicioso
y poner a los padres en condiciones tales que cumplan con la responsabilidad máxima que
les
cabe de criar y mantener a los hijos que traen al mundo. Para ello, además de la legislación
es-
pecial para los menores, se necesita políticas de empleo, habitacionales y,
fundamentalmente,
de educación en todos los niveles, ya que es esta última la única variable que nos va a
garantizar
la superación del problema. Las sociedades cuya estructura económica permite la
explotación
de los más débiles, de los niños, atentan contra su futuro, su crecimiento y desarrollo,
anulando
la potencialidad de las generaciones más jóvenes.
La Convención sobre los Derechos del Niño establece:
Los Estado Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación
económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o
entorpecer
su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual,
moral o social.
Capacidad de los menores para celebrar contratos de trabajo
El principio básico es que toda persona tiene capacidad plena para celebrar contrato de
trabajo a
partir de los 18 años. Sin embargo, la Ley de Contrato de Trabajo no es ajena a la
costumbre social
de contratar a menores, y, por lo tanto, establece ciertas pautas para regularlo.
En primer término, prohíbe contratar menores de 14 años en cualquier tipo de actividad,
persiga
o no fines de lucro. Las razones de la Ley son múltiples: permitir el pleno desarrollo físico
del niño,
evitar que el menor contraiga enfermedades profesionales a temprana edad y,
fundamentalmente,
permitir al menor que complete su educación básica.
Entre los 14 años y los 18, los menores podrán celebrar contratos de trabajo con
conocimiento
de sus padres. Podrán estar en juicio con la representación promiscua del Asesor de
Menores: esto
significa que si un menor entre 14 y 18 años tiene que reclamar salarios o una
indemnización como
consecuencia de un contrato de trabajo, podrá hacer juicio, y sus intereses estarán
defendidos por
el asesor de menores que velará por el cumplimiento de las leyes (como este funcionario
actúa en
todos los casos en que existen derechos en conflicto de menores se lo llama representante
promiscuo).
El Congreso Nacional Argentino ha aprobado por Ley 24650 el Convenio sobre edad
mínima adop-
tado en la 58° Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (OIT).
Dicho convenio establece el compromiso de todos los Estados miembros de elevar
progresivamente
la edad mínima de admisión en el empleo a un nivel que haga posible el más completo
desarrollo
físico y mental de los menores. Dicha edad mínima fijada no deberá ser inferior a la edad en
que cesa
la obligación escolar, o, en todo caso, a quince años. Para el caso de empleo o trabajo que
por su
naturaleza o las condiciones en que se realice pueda resultar peligroso para la salud, la
seguridad o
la moralidad de los menores, la edad mínima de admisión al empleo no debe ser inferior a
18 años.
Jornada de trabajo
En principio, la jornada de trabajo para menores de 18 años tiene una duración de 6 horas
diarias o
36 semanales, sin perjuicio de la distribución desigual de las horas laborales. Esto significa
que lo
que importa es que no sean, en total, superior a 36 horas semanales, pudiendo tener, por
ejemplo,
algunas jornadas de siete horas y otras de cinco horas, siempre que totalicen en la semana
el máxi-
mo permitido. Sin embargo, la autoridad de aplicación (es decir, el Ministerio de Trabajo)
puede
autorizar, según el tipo de actividad, jornadas de 8 horas y 48 semanales para menores de
16 años.
En estos casos, se le debe garantizar al menor igual remuneración por igualdad horaria y de
tareas que la que perciben los trabajadores mayores. Hay que prestar atención porque,
muchas
veces, se pretende incorporar menores como aprendices y se les abona una retribución
menor ya
que están "aprendiendo el oficio", pero trabajan 8 horas diarias y realizan la misma tarea
que los
mayores. El aprendiz es una categoría laboral contemplada en la mayoría de los convenios
que
tienen una remuneración menor, pero realizan una jornada limitada (de menor duración). 9
Lin
La protección en el trabajo
Los menores y el trabajo nocturno
Los menores no pueden realizar trabajos nocturnos.
Como ya hemos explicado antes, se entiende por trabajo nocturno el que se realiza durante
el lapso
comprendido entre las 20 y las 6 horas del día siguiente; y, en el supuesto que en el
establecimiento
se desarrollen tareas en tres turnos, se interpreta como nocturno el comprendido entre las
22 horas
y las 6 horas del día siguiente.
Tareas penosas, peligrosas o insalubres
La Ley establece en diversas disposi-
ciones la prohibición de contratar a
menores de edad para la realización de
tareas penosas, peligrosas o insalubres.
Reiteramos las razones de estas disposiciones, aunque sean obvias, por las gravísimas
consecuencias que su violación
puede traer a los menores.
La prohibición se basa: en el esfuerzo
físico, la falta de destreza, en el desconocimiento, en la falta de preparación
requerida, etcétera.
No olvidemos que el ser humano completa su desarrollo físico aproximada-
mente a los 25 años, y un menor de
16 años no tiene ni el esqueleto ni la
musculatura que le permitan realizar los
trabajos de un adulto sin que peligre su
desarrollo pleno.
La Ley no quiere que el menor sufra un accidente de trabajo o que contraiga una
enfermedad como
consecuencia de la labor prohibida que realiza, de tal manera que si sufre un accidente o
contrae
una enfermedad se presume que fue por culpa del empleador, sin admitirse prueba en
contra.
El Ministerio de Trabajo es el encargado de fiscalizar el cumplimiento de todas las normas
laborales,
y debe inspeccionar los locales de trabajo con la finalidad de comprobar si se contratan a
menores
para los trabajos prohibidos por la Ley.
Algunos de ellos son:
a) Carga y descarga de navíos.
b) Trabajo en canteras o subterráneos.
c) Trabajo en la fabricación de metales y en la fusión y soplado bucal de vidrio.
d) El transporte de materias incandescentes.
e) Fabricación de sulfuro de carbono.
f) Pulido de metales.