INSTITUTO NACIONAL MARIA BELEN MEDRANO GARCÍA
PLAN FIN DE SEMANA
CIENCIAS SOCIALES
BACHILLERATO
Pandemias más importantes de la historia
La enfermedad forma parte de la historia de la humanidad de manera intrínseca.
En la actualidad estamos sufriendo el coronavirus, pero desde que el ser humano
empezó a organizarse en sociedad y a crear núcleos de personas que
convivían juntos en un mismo espacio territorial, las enfermedades
contagiosas tomaron un especial protagonismo. A medida que la población
mundial fue creciendo, cuando una enfermedad se extendía y afectaba a varias
regiones del planeta, convirtiéndose en una amenaza para la población, se
empezaron a documentar las primeras pandemias. Estas pandemias en
ocasiones transformaron las sociedades en las que aparecieron y, muy
posiblemente, han cambiado o influido decisivamente en el curso de la historia.
Repasamos aquellas que pusieron en jaque a la humanidad:
Peste de Justiniano
El Imperio bizantino se encontraba en uno de sus momentos de mayor esplendor
cuando una epidemia de peste vino a oscurecer el mandato del emperador
Justiniano. Es la primera epidemia de peste de la que se tiene constancia. La
enfermedad –y con ella el miedo y la histeria- se expandió por Constantinopla, una
ciudad de casi 800.000 habitantes, a una velocidad vertiginosa. Y de allí a todo el
Imperio. Incluso el propio Justiniano fue víctima de la peste, aunque terminó
recuperándose. Al final de la epidemia, la capital imperial había perdido casi el
40% de su población, y en todo el imperio se había cobrado la vida de 4 millones
de personas. Las consecuencias económicas fueron catastróficas, pues hubo
momentos en que el número de muertos superaba el de vivos. Muchos
historiadores ven en este debilitamiento del Imperio bizantino una de las líneas
divisorias entre el ocaso de la Antigüedad y la floreciente Edad Media. Aquí un
reportaje completo sobre la peste de Justiniano.
Peste negra
La peste negra era ya –y sigue siendo, pues hay brotes activos en la actualidad-
una vieja conocida cuando la humanidad vivió el peor brote de esta
enfermedad a mediados del siglo XIV (entre 1346 y 1353). Sin embargo se
ignoraba por completo tanto sus causas como su tratamiento. Esto, junto con la
gran velocidad de propagación, la convirtió en una de las mayores pandemias
de la historia. Hasta cinco siglo más tarde no se descubrió su origen animal, en
este caso las ratas, que durante la Edad Media convivían en las grandes ciudades
con las personas e incluso se desplazaban en los mismos transportes –barcos,
por ejemplo- hacia ciudades lejanas, portando las bacterias de Yersinia Pestis,
causante de la peste negra, consigo. Los números que dejó tras de sí esta
epidemia son estremecedores. Por ejemplo, según los datos que manejan los
historiadores, la península Ibérica habría perdido entre el 60 y 65% de la
población, y en la región italiana de la Toscana entre el 50 y el 60%. La población
europea pasó de 80 a 30 millones de personas. Aquí un reportaje completo sobre
la peste negra.
Viruela
El llamado virus variola, cuya afectación en los seres humanos es conocida desde
hace por lo menos 10.000 años, es el causante de la enfermedad conocida como
viruela. Su nombre hace referencia a las pústulas que aparecían en la piel de
quien la sufría. Era una enfermedad grave y extremadamente contagiosa que
diezmó la población mundial desde su aparición, llegando a tener tasas de
mortalidad de hasta el 30%. Se expandió masivamente en el nuevo mundo cuando
los conquistadores empezaron a cruzar el océano afectando de manera terrible
una población con defensas muy bajas frente a nuevas enfermedades, y en
Europa tuvo un periodo de expansión dramático durante el siglo XVIII, infectando y
desfigurando a millones de personas. Afortunadamente, es una de las dos únicas
enfermedades que el ser humano ha conseguido erradicar mediante la
vacunación. Precisamente, fue luchando contra esta enfermedad cuando se
descubrió la primera vacuna. Primero, lady Montagu hizo unas observaciones
claves en Turquía y, casi 100 años más tarde, Edward Jenner probó
científicamente su eficacia. En 1977 se registró el último caso de contagio del
virus, que desde entonces se considera extinguido.
Gripe española
En marzo de 1918, durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial
(1914-1919), se registró el primer caso de gripe española, paradójicamente, en un
hospital de Estados Unidos. Fue bautizada así porque España se mantuvo neutral
en la Gran Guerra y la información sobre la pandemia circulaba con libertad, a
diferencia de los demás países implicados en la contienda que trataban de ocultar
los datos. Esta virulenta cepa del virus de la gripe se extendió por todo el mundo al
mismo tiempo que las tropas se repartían por los frentes europeos. Los sistemas
de salud se vieron desbordados y las funerarias no daban abasto. Estudios
recientes han revelado datos más precisos. Se estima que la tasa global de
mortalidad fue de entre el 10 y el 20 por ciento de los infectados, llegando a morir,
en todo el mundo, entre 20 o 50 millones de personas. Hay quien incluso se atreve
a decir que pudieron ser 100 millones. Aquí un reportaje completo sobre la gripe
española.
Gripe asiática
Registrado por primera vez en la península de Yunán, China, el virus de la gripe A
(H2N2) de procedencia aviar apareció en 1957 y en menos de un año se había
propagado por todo el mundo. Para entonces, el papel de la Organización Mundial
de la Salud (OMS), el brazo médico de la ONU creado en 1948, diseñaba cada
año una vacuna destinada a paliar los efectos de las mutaciones de la gripe. A
pesar de que los avances médicos con respecto a la pandemia de la gripe
española contribuyeron a contener mucho mejor el avance de virus, esta
pandemia registró un millón de muertos en todo el planeta.
Gripe de Hong Kong
Tan solo diez años después de haber superado la última gran pandemia de gripe,
apareció, de nuevo en Asia, la llamada gripe de Hong Kong. Una variación del
virus de la gripe A (H3N2) fue registrada en esta ciudad en 1968 y se expandió por
todo el mundo con un patrón muy parecido al de la gripe asiática. Un millón de
personas fueron las víctimas que causó esta nueva cepa de la gripe.
Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH)
Una de las pandemias más graves y más recientes conocida por la sociedad
actual es la del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, el VIH, más conocido como
SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Los primeros casos
documentados tuvieron lugar en 1981, y desde entonces se extendió por todo el
mundo concentrando gran parte de los esfuerzos de las organizaciones mundiales
de la salud. Se cree que su origen fue animal, y sus efectos son algo que podría
describirse como el agotamiento del sistema inmunológico, de modo que el propio
virus no es letal, pero sí lo son sus consecuencias, pues dejan el organismo
desprotegido frente a otras enfermedades. Su contagio se produce por contacto
con fluidos corporales. A pesar de que estas vías de transmisión lo hacen menos
contagioso, a priori, que otros virus como la gripe, el desconocimiento inicial
permitió que se expandiera con mucha rapidez. Se calcula que el VIH ha podido
causar alrededor de 25 millones de muertes en todo el mundo.