Romanticismo literario
Autores Goethe y Schiller expresaron una consciencia trágica de la vida.
¿Qué es el romanticismo literario?
En historia de la literatura, se conoce como Romanticismo, o bien como la literatura del
Romanticismo, a uno de los movimientos literarios más importantes de la Europa moderna,
surgido en Alemania alrededor de 1770 y luego popularizado en el resto del continente y en sus
colonias americanas hasta mediados del siglo XIX.
Obviamente, se trata de la variante literaria de un movimiento estético y filosófico mucho mayor,
el Romanticismo, que surgió en el siglo XVIII como una reacción revolucionaria en contra de las
tendencias imperantes de la Ilustración y el Neoclasicismo, así como de sus valores de racionalidad,
universalidad y realismo.
Al igual que en las otras artes, el Romanticismo en la literatura apostó por la exaltación de los
sentimientos, de los relatos nacionales y populares, de la originalidad del genio artístico y de una
consciencia trágica de la vida.
Es importante hacer la salvedad de que “romántico” en este sentido no tiene que ver necesariamente
con “amoroso”, como se entiende hoy en día. Este último sentido se impuso, de hecho, tras la
decadencia del movimiento romántico a finales del siglo XIX.
Características del romanticismo literario
El romanticismo literario se caracterizó por lo siguiente:
• Valoró la inspiración y las subjetividades del artista como el origen de la producción
literaria, por lo que ofreció a sus escritores amplias cuotas de libertad que contrastaban
con la literatura racionalista y más restrictiva de la Ilustración.
• Abordó temas del imaginario nacional y popular, como leyendas y folklore, a la par
que mitos medievales y grecolatinos, prefiriendo a menudo un imaginario preindustrial, a
menudo bucólico o campestre.
• En el ámbito de la poesía, se impuso el lirismo y los motivos sentimentales (lo cual no
quiere decir que el tema fuera siempre el amor), apareciendo así el “yo lírico”.
• El nacionalismo aparece como un sentimiento fuerte en las obras literarias románticas:
el amor por la tradición popular, por la tierra y la gente. En cuanto a lo religioso, se impone
una visión cristiana.
• El tópico de la amada muerta era frecuente en la mayoría de los poetas y escritores.
Origen del romanticismo literario
El romanticismo literario tuvo sus inicios en la literatura alemana prerromántica, uno de cuyos
máximos exponentes fue Johannes Wolfgang von Goethe (1749-1832).
Por otro lado, sus primeras manifestaciones se encuentran en el movimiento Sturm und
Drang (“tormenta e ímpetu”) a mitad del siglo XVIII, en el que diversos artistas y escritores se
concedieron plena libertad de expresión para explorar sus inspiraciones y subjetividades, tomando
el sentimiento y no la racionalidad como fuente de inspiración.
De Alemania, el romanticismo se expandió a las demás naciones europeas, produciendo muy
importantes referentes literarios en Inglaterra, Francia y España, y también en la Rusia zarista del
momento. Posteriormente continuó en América y sumó nombres importantes en Estados Unidos e
Hispanoamérica, sobre todo Colombia, Cuba, Argentina, México y Venezuela.
Autores y obras del romanticismo literario
Victor Hugo fue uno de los más grandes autores del Romanticismo y de la literatura francesa.
Algunos de los nombres más comúnmente asociados al romanticismo literario, y sus obras más
destacadas son los siguientes:
Novalis (1772-1801). Seudónimo de Georg Phillip Friedrich von Hardenberg, fue un escritor y filósofo
alemán del romanticismo temprano, célebre por sus Himnos a la noche y su novela Enrique de
Ofterdingen. Su obra es fundamentalmente poética y se inserta en el llamado “idealismo mágico”.
Friedrich Schiller (1759-1805). Poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán, considerado junto
con el prerromántico Goethe como el dramaturgo más importante de Alemania. Se considera una de
las voces más relevantes de la burguesía de la época, en su tránsito del absolutismo a la vida
posrevolucionaria, y buena parte de su obra sirvió de inspiración a otros creadores y músicos
alemanes y extranjeros. Entre toda ella destacan los dramas La doncella de Orleans, Guillermo
Tell y Don Carlos, así como una diversa obra ensayística.
Friedrich Hölderlin (1770-1843). Novelista y poeta lírico alemán, traductor y estudioso de la filosofía,
suscribió no sólo al Romanticismo, sino también al movimiento del Idealismo. Sus obras más
célebres son Hiperión o el eremita de Grecia, La muerte de Empédocles y El archipiélago.
Georg Büchner (1813-1837). Dramaturgo y prosista de nacionalidad alemana, que de no haber
muerto tan joven quizás habría contado con la fama y valoración de Schiller y Goethe. Sus obras
teatrales son representadas en el mundo entero, siendo las más famosas La muerte de
Danton y Woyzeck.
John Keats (1795-1821). Poeta romántico británico, cuya obra fue despreciada en vida y altamente
valorada en los tiempos posteriores. Keats sintió toda su vida que su obra estaba a la sombra de los
poetas del pasado, y sólo cuando estuvo cerca de la muerte pudo producir sus mejores obras, entre
las que figuran La Belle Dame sans merci, Oda a Psyche, Lamia y otros poemas, Oda a un
ruiseñor y Oda a una urna griega.
Heinrich Heine (1797-1856). Uno de los más grandes ensayistas y poetas alemanes del siglo XIX,
considerado el último poeta del romanticismo y quien le puso punto final. Fue un
militante socialista utópico, perseguido por las autoridades y exiliado hacia el final de su vida. Entre
sus obras más conocidas están Cuadros de viaje, Romancero, La escuela romántica y Noches
florentinas.
Victor Hugo (1802-1885). Poeta, dramaturgo y novelista francés del romanticismo, es tenido por uno
de los grandes nombres de la literatura francesa, así como un gran político e intelectual de su época.
Es autor de obras tan conocidas y admiradas como Los miserables, Nuestra señora de París, El
hombre que ríe, y muchos poemas y obras teatrales.
Samuel Taylor Coleridge (1772-1834). Poeta, crítico y filósofo de origen inglés, fue junto a William
Wordsworth uno de los fundadores del romanticismo en Gran Bretaña. Formó parte de los llamados
poetas lakistas de comienzos del siglo XIX y sus obras más famosas son Balada del viejo
marinero, Kubla Khan y Christabel.
William Wordsworth (1770-1850). Uno de los más importantes poetas ingleses del Romanticismo,
junto a Coleridge, fue autor de una de las obras poéticas que impuso el movimiento en el país
entero: Baladas líricas de 1798. Su poesía fue muy innovadora y buscó un lenguaje sencillo,
inmediato y cotidiano para narrar las vidas de las gentes de a pie. Otras de sus obras famosas
fueron Las meditaciones nocturnas y la Oda escrita en un cementerio campesino.
Giacomo Leopardi (1798-1837). Poeta, filósofo, filólogo y traductor de origen italiano, es el más
grande representante del Romanticismo en dicho país. Su obra, caracterizada por un pesimismo
profundo, se aferra al culto a los héroes y al pasado glorioso, en poemas como Cantos, A los
italianos o sus Opúsculos morales.
Edgar Allan Poe (1809-1849). Escritor, poeta y crítica estadounidense, muy conocido por su obra
de relatos policiales y de misterio, que lo convirtieron en uno de los más grandes cultores del relato
breve del mundo. Fue un renovador de la novela gótica, y a pesar de su fallecimiento temprano,
muchas de sus obras son legendarias, como El corazón delator, Los crímenes de la Rue Morgue, El
pozo y el péndulo, La carta robada o El entierro prematuro, entre muchos otros.
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870). Poeta y narrador español, del romanticismo tardío, asociado
también al posromanticismo, cuya fama le sobrevino después de su muerte. Su obra más
célebre, Rimas y leyendas, es un clásico popular de la literatura hispana.
José María Heredia (1803-1839). Considerado como el primer poeta romántico de América y uno
de los más grandes de la lengua española, este autor cubano ejerció también los oficios de juez,
abogado, traductor, novelista, dramaturgo, soldado y político. Su extensa obra poética es muy
célebre y conocida, así como sus dramas Atreo, Sila o Los últimos romanos.
Jorge Isaacs (1837-1895). Novelista y poeta colombiano que vivió durante la consolidación de la
República de Colombia, es autor de una obra breve pero fundamental en el continente, compuesta
por un libro de poemas en 1864 y su novela María de 1867.
15 características del romanticismo
Creado y revisado por nuestros expertos
El romanticismo fue un movimiento cultural, artístico y literario que tuvo lugar en Europa durante el
paso del siglo XVIII al siglo XIX. Precedido por el movimiento alemán Sturm und Drang (tormenta e
ímpetu), su impacto fue de tal orden que modificó el concepto y el papel del arte en la modernidad.
Esto fue posible gracias a las características particularmente innovadoras del movimiento. Veamos.
1. Rechazo al neoclasicismo y a la Ilustración
Francisco de Goya y Lucientes (1799) Fragmento El sueño de la razón produce monstruos.
Aguafuerte y aguatinta sobre papel. Medidas originales: 189 mm de alto x 149 mm de ancho.
El romanticismo surgió inicialmente en Alemania, Francia e Inglaterra como una contraposición al
movimiento intelectual de la Ilustración y su expresión artística neoclasicista. En el neoclasicismo se
valorizaba la lógica, la razón y la objetividad, lo que rápidamente se tradujo en la estandarización de
formas y contenidos.
2. Exaltación de los sentimientos y la subjetividad
En consecuencia, el centro del romanticismo giró en torno a la exaltación de los sentimientos y la
subjetividad, lo que permitió a los artistas expresar su creatividad con más libertad.
3. Rebeldía ante las reglas del arte y la literatura
Los artistas del romanticismo se opusieron a la rigidez del academicismo, separándose del canon y
las reglas tradicionales, lo que favoreció una explosión de innovación artística.
4. Culto del yo y del individualismo
Caspar David Friedrich (c.1818) Fragmento de El caminante sobre el mar de nubes. Óleo sobre tela.
Medidas originales de 98 cm de alto x 74 cm de ancho.
Muchos artistas antes debían crear exclusivamente en función del encargo y limitarse a las
intenciones del mecenas. Durante el romanticismo, los artistas se centraron en su individualidad, en
la expresión de su "Yo" interior.
5. Valoración de la originalidad
Por ende, durante el romanticismo la originalidad se vuelve un criterio de valoración artística, por lo
que queda atrás la idea de que el arte debe responder a la tradición, continuarla o perfeccionarla.
6. Sublimidad
Frente a la idea de belleza clásica, austera, ordenada y equilibrada, el romanticismo antepone la idea
de sublimidad. Así, hallan también belleza en lo terrible e incómodo, en aquello que, aunque no es
plácido, turba y conmueve.
7. Exaltación de la fantasía
El movimiento romanticista se caracteriza por dar rienda suelta a las fantasías, los sueños, lo
sobrenatural y la provocación tanto en las expresiones artísticas como en la literatura.
8. Nostalgia por el pasado
Al ser un movimiento crítico con su contexto sociocultural y su contemporáneo, el neoclasicismo, el
romanticismo desarrolló una nostalgia por el pasado, al que veían como un tiempo mejor y más
genuino.
9. Interés en la Edad Media y el Barroco
La Edad Media, especialmente la que coincidió con el arte gótico, fue para los románticos el símbolo
de la espiritualidad y la mística, por lo que acudieron con frecuencia a ella como inspiración o como
tema.
El Barroco, por su parte, representaba la libertad compositiva, la liberación de las emociones, los
efectos y la exuberancia, lo que era muy afín con los propósitos creativos y expresivos del
romanticismo.
10. Interés en lo exótico
El romanticismo busca la ruptura con la tradición occidental en lo exótico, es decir, en las culturas
foráneas a las que idealizaban. Por ejemplo, bajo el paradigma del buen salvaje idealizaban la figura
del aborigen americano. La cultura islámica fue exaltada por la corriente del "orientalismo".
11. Interés en los temas y culturas populares
Otra fuente de nostalgia por el pasado se expresó en el interés por rescatar la sabiduría popular, el
folclore y las leyendas, lo que imprimió en el romanticismo un fuerte énfasis al sentimiento
nacionalista.
12. Nacionalismo
Eugene Delacroix: La libertad guiando al pueblo. 1830. Óleo sobre lienzo. 2.6 x 3.25 m.
El nacionalismo fue para los románticos la expresión del yo colectivo, y se relacionaba estrechamente
con la proliferación de los Estados nacionales en el paso del siglo XVIII al XIX. Su énfasis, empero,
no estaba en la institucionalidad como tal, sino en la identidad del pueblo.
13. Valoración de las lenguas vernáculas
En el romanticismo, las leguas vernáculas cobraron gran importancia, ya que se volvieron un arma
de expresión nacionalista. Las literaturas nacionales gozaron de una extraordinaria difusión, lo mismo
que la música. Y en esta última, destacaron las óperas en lenguas como el alemán, el ruso y el
checo, lo que desafió la tradición de escribirlas en italiano.
14. Temas del romanticismo
Entre los temas más frecuentes, se abocaron a los siguientes:
• El amor, la pasión y la emoción.
• La nación, la historia y el pueblo.
• La religión, las mitologías nórdicas y la espiritualidad.
• El imaginario fantástico medieval.
• El orientalismo y el mundo aborigen.
• La muerte, con énfasis en el suicidio.
• El paisaje como metáfora del mundo interior del sujeto.
15. Fuerte idealismo
Este movimiento fue extremadamente idealista, no solo al nivel artístico sino político y social. No era
extraño que los artistas del romanticismo se involucraran con causas políticas o movimientos
espirituales diversos