Nombre
María Alejandra Collazos Valencia
Curso
Administración de empresas
Actividad de aprendizaje- trabajo de investigación
Evolución, características y el desempleo en la economía
costarricense.
Docente
XX
Cuatrimestre V Q2024
Introducción
El empleo representa la principal fuente de ingresos de una familia. Dichos
ingresos son los que permiten definir el estilo y calidad de vida de las personas: el
acceso a salud de calidad, educación de calidad, alimentación balanceada,
recreación, ahorro, cumplimiento de metas, todo ello se logra a partir de los
recursos que genera el empleo.
El desempleo, por el contrario, limita y restringe los aspectos antes mencionados,
lo que suscita otras situaciones nada convenientes para la sociedad: trabajo
informal, delincuencia, extorsiones, entre otros flagelos que desmejoran los
índices de crecimiento económico y desarrollo del país.
Además de lo anterior, el desempleo genera otros efectos sobre las variables
macroeconómicas y por supuesto, sobre las políticas económicas establecidas.
Por lo anterior, la presente investigación se enfoca en el análisis de la evolución y
características del desempleo en la economía de Costa Rica. A través de una
revisión bibliográfica, se busca identificar el comportamiento del desempleo
durante los últimos años, sus causas, efectos y consecuencias tanto para el país
como para sus habitantes.
Desarrollo del tema
Uno de los índices que mas preocupa al gobierno de un país es la tasa de
desempleo. Esto se debe a todo lo que desencadena esta situación en los
distintos escenarios sociales. Para Yánez y Cano (2011), “el desempleo es una
problemática que tiene efectos importantes a nivel económico, social e inclusive
familiar y personal”. Como se puede observar, su impacto es transversal a
distintas áreas, por lo que resulta importante que este tema sea tratado con
especial cuidado dentro de las políticas diseñadas por los expertos en la materia.
Antes de ahondar un poco mas en el tema, veamos el concepto de desempleo
según la OIT (2003):
La definición habitual de desempleo se basa en tres criterios que deben cumplirse
simultáneamente. “Personas desempleadas” son todas aquellas personas que
tengan la edad exigida para la medición de la población económicamente activa y
que, durante el período de referencia, se hallen: a) “sin trabajo”, es decir, que no
tengan un empleo remunerado ni estén trabajando por cuenta propia, como se
establece en la definición internacional del empleo; b) “actualmente disponibles
para trabajar”, es decir, que estén disponibles para trabajar en un empleo
remunerado o por cuenta propia en el período de referencia; y c) “buscando
trabajo”, es decir, que hayan hecho gestiones concretas en un determinado
período reciente para encontrar un empleo remunerado o trabajar por cuenta
propia.
Por otra parte, existen tres categorías de desempleo comúnmente usadas y que
demandan una respuesta diferente ante el desempleo: keynesiano, estructural y
friccional.
El desempleo keynesiano hace referencia al evento en que, el número de
personas que buscan empleo es superior al número de empleos disponibles y
pagados con el salario corriente, y encuentra explicación en la ausencia de una
demanda efectiva de bienes y servicios. También es conocido como desempleo
cíclico, esto se debe a su relación con los ciclos económicos. Si bien esta
categoría de desempleo no es de poca duración como tal, es recurrente que se
intente resolver la problemática utilizando diferentes tipos de incentivos y
estímulos fiscales que conlleven a incrementar la dinámica económica para, de
esta forma, estimular la creación de nuevos puestos de empleo.
En cuanto a la categoría estructural, se refiere a una situación en la que se da un
desajuste entre los empleos ofrecidos y los realmente necesitados. Según la OIT,
“su causa debe buscarse en una disparidad en el nivel de las calificaciones, la
ubicación geográfica, los cambios sectoriales en los patrones productivos de los
países, u otros factores estructurales similares”. Por lo general, ante este tipo de
desempleo, se formulan políticas e intervenciones direccionadas a resolver la
limitación estructural en cuestión a través de, por ejemplo: desarrollo de
competencias, promoción de la movilidad laboral o difusión de información
pertinente sobre el mercado de trabajo.
Por último, la categoría friccional, también conocida como el desempleo transitorio,
se refiere a las personas desempleadas que se encuentran ante una transición
entre empleos, esto se origina, en mayor parte, en una irregularidad de la
información sobre el mercado de trabajo. Según la OIT, este tipo de desempleo “a
menudo tiene carácter voluntario, mientras que los otros tipos son situaciones
involuntarias que requieren ayuda institucional para resolverse”.
Como se puede observar, cada categoría de desempleo contiene una serie de
variantes que deben ser abordadas de forma estratégica para dar una respuesta
acertada y oportuna al grupo de personar que se clasifique en cada una de estas,
ahora bien, continuemos con el tema que nos ocupa: el desempleo en Costa Rica.
El desempleo ha sido una condición permanente en el modelo de producción
capitalista de Costa Rica. Condición que no ha sido posible de erradicar en su
totalidad por los organismos e instituciones del Estado, por lo que se suscitan
otras problemáticas que también requieren atención e inversión de recursos
públicos: inseguridad social, pobreza, trabajo informal, deserción escolar, entre
otros.
La tasa de desempleo en Costa Rica era relativamente baja hasta la crisis
económica que tuvo lugar en el país entre el 2008 y el 2009, este índice se
mantuvo sobre el 8% a pesar de la superación paulatina de dicha crisis. Para el
año 2020, como es de imaginarse, la situación se agudizo debido a la pandemia,
pues este indicador volvió a incrementar su cifra.
Según el Instituto Nacional de Estadística de Costa Rica (INEC) para el 2020 “la
tasa de desempleo fue de 18,1 % a nivel nacional, en la población masculina se
estimó en 13,7 % y la femenina en 24,6%. Al compararlas con el mismo trimestre
del año anterior, se redujo en 5,9 p.p. para el total país; se presentó una
disminución de 6,3 p.p. para los hombres y de 5,8 p.p. para las mujeres, estas
variaciones son estadísticamente significativas”.
Como se puede observar, el tema de genero guarda una estrecha relación con los
temas de desempleo, pues las cifras de las mujeres siempre sobrepasan a la de
los hombres en todas las encuestas realizadas por el INEC.
En resumen, “la tasa de desempleo se venía incrementando antes de la
pandemia, de 8,7 % a principio del segundo trimestre del año 2018, a 12,5 %, al
primer trimestre de 2020 cuando inició la afectación de la pandemia en el país y
alcanza el punto más alto en el segundo trimestre del 2020 con un valor de 24,4
%. A partir de este trimestre ha venido en descenso hasta llegar a 18,1 % en el
trimestre abril- mayo – junio 2021”. Para el 2023, la tasa de desempleo nacional
muestra un comportamiento estable con respecto a los períodos más recientes:
7,9 % en el trimestre de noviembre-diciembre 2023 y enero 2024. La tasa de
desempleo de los hombres se registró en 7,3 %, mientras que la de las mujeres
fue 9,1 %.
Bajo este panorama, queda analizar los factores o variables asociadas a estas
fluctuaciones en los índices de desempleo. Por un lado, se encuentra el nivel
educativo, edad y zona, esto según información de las encuestas nacionales, por
otra parte, se encuentra la reactivación económica y las políticas económicas
establecidas por el Estado.
En cuanto al nivel educativo se tiene que, del total de desempleados, el 20% tiene
formación universitaria con o sin título. El 33.71% tiene secundaria completa,
28.6% secundaria incompleta y 17.54% menos que la secundaria.
La variable edad indicó que el 35.19% de las personas desempleadas tienen entre
15 y 24 años, 33.72% entre 25 y 34 años, por su parte entre 35 y 44 años el
17.76%, mientras que más de 45 años 13.33%.
Finalmente, por la ubicación, la zona urbana tiene el 72.26% de los
desempleados, el resto la zona rural, en este apartado es necesario realizar el
análisis de la migración, pues aparentemente la desocupación es baja en la zona
rural, sin embargo, la concentración de la población en las zonas urbanas podría
estar sobreestimando este indicador.
Arroyo 2023 manifiesta que:
“El desempleo, además de grave por sí mismo, muestra para el caso de Costa
Rica una situación aún más difícil, las personas menores de 34 años que están
desempleados representan 68.91%, es decir 154.300 personas. Un problema que
debe generarse una discusión y acciones nacionales con carácter de prioritario y
urgente, además, hacen falta acciones de política educativa con una estrategia de
promoción del empleo con el fin de propiciar en la población sin secundaria
concluida e incluso parte de la que tiene la secundaria completa, programas de
salida hacia la formación para el trabajo y ayudarle a concluir la secundaria. Esta
debe ser la población meta de un conjunto de acciones, ya que representa al
menos el 50% de la población desocupado, si se analizan en conjunto la edad y la
escolaridad juntos”.
En cuanto a los problemas de genero que aún son latentes en la sociedad a nivel
mundial, en el ámbito de desempleo no deja de evidenciarse, pues “la tasa
muestra un porcentaje significativamente mayor para las mujeres, al ubicarse en
13.6 y los hombres en 7.3%. Sumado a lo anterior las mujeres son remuneradas
23% menos que los hombres en la mano de obra calificada media. El sector
público paga 8% menos y el privado 19% menos, destaca el sector terciario
(hoteles, restaurantes, comunicación y servicio a hogares) en donde la brecha es
de 30%”.
Es importante reconocer que la recuperación post pandemia ha sido paulatina y
compleja. El crecimiento de la economía de Costa Rica depende en gran medida
de variables externas, pues se han fortalecido en el comercio exterior para
reactivarse económicamente.
Por lo anterior, el país debe fortalecer sus políticas publicas e idear estrategias
que permitan reducir la tasa de desempleo, disminuir la brecha de la desigualdad
de género. Sin duda, una de las modificaciones que deberá observarse y
planearse cuidadosamente es la política monetaria, que en la actualidad es
altamente restringida y con un mono objetivo; la disminución de la inflación. Se
hace necesario entonces promover a través de diferentes mecanismos la
reducción y flexibilización del crédito para la producción y para el consumo de
bienes duraderos.
Por otra parte, el gobierno debe establecer y desarrollar políticas de competitividad
pertinentes y progresivas para los sectores productivos del país, haciendo énfasis
en aquellos con mayor potencial de generar empleos; además de fortalecer e
innovar el desarrollo de encadenamientos con los sectores productivos, en
especial los denominados de la nueva economía con los sectores tradicionales.
Pues como exponen Alfaro y Ruiz (2016):
“En la política nacional no existe -ni se tiene voluntad política para- diseñar una
estrategia de largo plazo capaz de integrar a las personas más excluidas del
mercado laboral e incidir sobre factores clave para la superación de la pobreza,
como la generación de empleos de calidad. Lo anterior aunado a la realidad de
exclusión que genera el mismo Estado que deja a muchas personas sin la garantía
del acceso a un conjunto de derechos, lo que les impide interactuar y participar de
la vida en sociedad, con la tendencia a perpetuar su condición de pobreza y
vulnerabilidad social”.
CONCLUSIONES
Lo primero que hay que decir es que a raíz del desempleo se suscitan o
desencadenan una serie de eventos o situaciones que desmejoran no solo la
calidad de vida de las personas que lo padecen sino también los indicadores
macroeconómicos del país. Es importante, por lo tanto, reconocer la trasversalidad
de los efectos del desempleo, pues este genera pobreza, injusticia, desigualdad
disminución del consumo, del ahorro, problemas de orden social, violencia, bajos
indicadores económicos y en cierta forma una ralentización del desarrollo. Es por
esto que el desempleo representa hace muchos años, uno de los mas grandes
problemas y retos que enfrentan los gobiernos que ha tenido el pueblo de Costa
Rica.
Sumado a lo anterior se tiene la desigualdad de genero presente en materia de
desempleo, pues los estudios realizados demuestran que este afecta mas a las
mujeres que a los hombres.
Cabe anotar que dentro de las estrategias y políticas creadas en pro de la
generación de nuevos puestos de empleos no solo se debe procurar dicha
generación sino una gestión eficiente del talento humano, la cual permita
garantizar la permanencia del personal en sus puestos de trabajo, teniendo la
oportunidad de capacitarse, mejorar su calidad de vida y aportar nuevas e
innovadoras ideas a los empresarios.
Por otra parte, se deben crear leyes que amparen a los jóvenes sin experiencia
que buscan empleo para apoyar bien sea el sustento de sus familias o financiar
sus estudios de educación superior.
Cabe anotar que con la disminución de la tasa de desempleo se contribuye a
mitigar los efectos de la pobreza y demás flagelos que deterioran la calidad de
vida, la seguridad, los planes de gobierno, el turismo, la inversión extranjera, pues
la inseguridad genera temor y alertar que hacen que los inversionistas desistan de
traer sus empresas al país.
Otro aspecto que importante dejar a la luz, es el alto porcentaje de migración que
vive el país, pues de ello derivan que las personas accedan a traba bajar sin
garantías completas de seguridad social y salarios poco estables, esto es lo que
se conoce comúnmente como mano de obra barata. Pues algunos comerciantes
se aprovechan de las condiciones de las personas que llegan de otros países y los
contratan sin el lleno de requisitos y beneficios laborales exigidos por la ley.
Finalmente, queda hacer una lectura de las consecuencias que tiene un país con
altas tasas de desempleo: el costo social es alto y grave si se tiene en cuenta que
el Estado no puede desamparar a estas personas, por lo que deben idear
mecanismos que subsidien en todo o en parte el sustento de las familias que no
cuentan con una fuente de ingresos estable y permanente. Estos subsidios, al ser
mayores, restan oportunidad para realizar programas de inversión social mas
ambiciosos, no direccionados a mitigar sino mas bien a fortalecer, por lo menos, la
educación y la formación de las personas que puedan aportar mas valor a las
empresas, generando así la posibilidad de crear mas y mejores puestos de
trabajo.
Referencias bibliográficas
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